NOTA: Si les gusta la idea de que Yue y Zora se queden juntos, entonces este capitulo es el indicado. Si por el contrario, quieres que Yukito y Touya se queden juntos entonces NO les recomiendo leerlo. Lo que si debo decirles es que está algo largo. ¡¡Gracias!!
SAKURA CARDCAPTOR
EL SECRETO DE LA LUNA
POR SAKURA JESSEY
EPILOGO
Como cada tercer día, durante dos años, Nakuru y Haruka regresaban a casa luego de hacer las compras.
— ¡Eres una entrometida! ¡Ese chico me estaba viendo a mi!
— ¡Por supuesto que no! ¿Cómo un chico tan guapo va a fijarse en un ser que no es ni hombre ni mujer como tu?
— ¿¿Qué has dicho?? —balbuceó dirigiéndole una mirada asesina mientras Haruka abría la puerta de la mansión no sin antes dejarle todos los paquetes a ella.
— Jmm... Te aseguro que si todas tus victimas me conocieran me elegirían a mi en tu lugar, boba... —replicó mientras entraban.
— ¡Juro que me las vas a pagar...!
— ¿Por qué no dejan de pelear? —intervino Spinel quien volaba por el mismo pasillo buscando a Eriol — Siempre es lo mismo con ustedes dos.
— ¡Tu no te metas! —amenazó Nakuru aún muy enfadada.
— ¿Sucede algo, Nakuru? —preguntó Eriol al salir de una de las tantas habitaciones del lugar. Llevaba un sobre blanco en su mano izquierda.
— ¡Sucede que ésta entrometida no me deja vivir en paz! ¡Todo el tiempo se mete en mis cosas! ¿No hay posibilidad de que regrese a Japón y no volvamos a verla nunca?
— Deja de decir tonterías —aseveró Haruka quitándole algunos paquetes— Ire a arreglar esto, Señor. Con permiso...
— No... Aguarda —suplicó— Necesito decirles algo importante. Mañana partiremos todos a Japón en el vuelo de las seis.
— ¡Qué! ¿En serio? —preguntó Nakuru olvidándose por completo de su riña con Haruka— ¡Qué bueno!... Pero, ¿a qué se debe el viaje?
— Nuestra querida Sakura nos ha invitado a pasar las vacaciones de verano en Tomoeda. Se que Lee y la señorita Mai Ling también estarán alli.
— ¿Eso quiere decir que nos encontraremos con la nueva dueña de las cartas y sus guardianes, señor? —infirió Spinel.
— Asi es —aseveró mientras su acostumbrada mirada buscaba la de Haruka. A ella parecia no importarle.
— Se hará como usted diga.
— ¡Estupendo! ¡Asi podré ver a Touya otra vez!
— ¿Touya? ¡¡Te advierto que si te metes con el te las verás conmigo!! —advirtió Haruka muy en serio.
— ¡Touya Kinomoto es mio!
— ¡Basta! ¿No les da pena hacer estos numeritos frente al Señor Eriol? —preguntó Spinel mientras un par de gotitas se asomaban en la cabeza del gato y de Eriol. Haruka se abstuvo de continuar con el pleito y se dirigió a la cocina mientras pensaba en el viaje que realizaría al siguiente día.
* * * * * *
Sakura, Tomoyo, Mai Ling y Shaoran esperaban la llegada de sus amigos en la entrada de la Feria. Pronto volverían a ver a Eriol, Nakuru y Haruka. Además, tambien faltaban dos personas más por llegar.
— ¡Ya están aquí! —exclamó Tomoyo quien corrió hacia ellos con su acostumbrada cámara.
— ¡Waaawww! —gritó Naraku feliz de verlos. Corrió a abrazar a cada uno con efusividad, principalmente a Sakura— ¡No tienen idea de cuanto los he extrañado! ¡Han crecido tanto!
— ¿Por qué no te tranquilizas un poco, Nakuru? —se acercó Haruka para darle un pequeño codazo en la cabeza— Los estás asustando.
— Bueno... —le concedió Sakura una sonrisa— Estoy feliz de verlos a todos aquí. Eriol...
— Yo tambien estoy feliz de volver a verlos, amigos.
— ¡Vaya! ¡Tu debes ser el novio de esta linda señorita! —Haruka se dirigió a Shaoran muy emocionada. Ambos chicos se pusieron totalmente rojos.
— Eh... Mucho gusto... Me llamo... Lee Shaoran.
— Yo soy Haruka.
— Y yo me llamo Mai Ling.
— ¡Es un gusto conocerte, Mai Ling!
— ¡¡¡Touya!!!
Nakuru corrió a abrazar a Touya quien recién llegaba acompañado de Yukito.
—¡ ¿Cómo has estado, querido Touya?!... ¿No te da gusto verme? —preguntó muy feliz mientras él trataba de zafarse de su abrazo.
— Si, si... Claro...
— ¡¡Recuerdo haberte dicho que no te metieras con Touya!! —replicó Haruka jalándola. Todos las miraban apenados ante semejante escena en la entrada de la feria.
Sin embargo, Eriol dirigió su vista hacia Yukito. La mirada de aquel chico estaba dirigida a Haruka. Sabía que así sería.
Luego de los saludos, todos entraron a la feria. Durante un buen rato Tomoyo, Shaoran, Mai Ling, Sakura y Eriol se divirtieron sin parar. Por su parte, Nakuru, Touya y Yukito platicaban. Haruka caminaba al lado de ellos casi en silencio, dirigiendo su mirada siempre a la nada hasta que de repente...
— ¿Eh?... ¿Dónde está Haruka? —preguntó Nakuru luego de hacer que Touya le comprara un helado a fuerzas.
— No lo sé. Yuki, ¿viste...?
Touya dejó de hablar al ver que Yuki miraba hacia otro lado. Nakuru y Touya miraron a la misma dirección. Fue una sorpresa ver a Haruka platicando muy amenamente con dos chicos, olvidándose por completo de sus amigos.
— ¡Vaya!... —suspiro Nakuru resignada— Siempre es lo mismo con esa niña... Cada vez que tiene la oportunidad persigue a los chicos guapos y todo el tiempo se sale con la suya. ¡Además siempre trata de quitarme a mis prospectos! ¡Es una envidiosa!
Touya no escuchaba las quejas de Nakuru, solo observaba a Yukito. Su mirada reflejaba cierta tristeza a pesar de que una típica sonrisa adornaba su rostro.
— ¡Vengan! — llamó su atención Naruku al jalar a Touya de la playera— Vamos a la rueda de la fortuna, ¿si? ¡Me encanta ese juego! ¡Tu y yo nos subiremos juntos, Touya!
— ¡Dije que dejaras en paz a Touya! ¿No entendiste? —replicó Haruka quien en un dos por tres ya estaba al lado de Touya tratando de defenderlo— ¡Si alguien va a subirse a la rueda de la fortuna con él soy yo!
— ¿Por qué mejor no te subes con Tzukishiro? El es el que te gusta, ¿o no?
Inmediatamente Haruka le lanzó una mirada asesina y, sin que nadie pudiera detenerla, sujetó la mano izquierda de Touya y lo jaló para luego echarse a correr con él hacia la rueda de la fortuna. Dejaron atrás a Naraku y a Yukito totalmente desconcertados.
Touya y Haruka aguardaron su turno para subir al juego en silencio.
— Lo siento... —fue lo primero que ella dijo ya dentro de uno de los compartimentos del juego. Sabia que Touya no había dejado de mirarla aguardando una explicación de tantas cosas— Creo que nunca dejaré de comportarme como una niña.
— Sabia que regresarías...
— No te preocupes —le sonrió— Mi intención no es interponerme entre ustedes. Yo solo vine acompañando a Clow. Nos iremos en una semana.
— ¿Y piensas seguir huyendo?
— ¿Huyendo?... No. Sencillamente estoy disfrutando mi esperanza de vida. ¿No era eso lo que todos querían, Touya.
— ¿Y él?
— No se de que me hablas. Se que él está muy bien. No he tenido problemas con mi energía... Es más... Debo confesar que me siento mejor que nunca.
— Si. Hace un rato lo comprobé... Además, creo que Nakuru nos platicó algo sobre eso.
— ¿Nakuru? Por favor... Ni se te ocurra hacerle caso. Ha estado celosa de mi desde que llegue a Inglaterra.
— A Yukito le dolió que te fueras...
— Y a mi me duele que ninguno de los dos aproveche la oportunidad que les di —murmuró luego de un suspiro—. Te prometí que algún día volveríamos a vernos... Yo quería que ese día ambos sonrieran y solo los he visto preocupados. Yo ya estoy muy bien. Deseo vivir y disfruto de la vida tal como ustedes querían. ¿Por qué no lo hacen ustedes también, eh?
— Veo que no entiendes nada...
Haruka le miró desconcertada. ¿Qué era lo que no entendía? Ella deseaba vivir pero ellos parecían no ser felices. ¿Estaba haciendo algo mal? Miró hacia afuera. Inmediatamente ubicó a Nakuru y a Yukito a un lado de la rueda de la fortuna. Él parecía mirarla a pesar de la altura. Un extraño sentimiento que hacia años no tenia volvió a sentirse en su pecho. ¿Qué estaba pasando?
* * * * * *
Las estrellas y la luna al fin dominaban el firmamento. La luna de Japón era la misma luna que se veía en Inglaterra pero para Zora había una gran diferencia: una le daba miedo y la otra le daba paz. Observar esa luna tan luminosa luego de algunos años le hizo recordar lo que tanto deseaba enterrar en su pasado: Yue, Touya, Sakura, Tomoyo y Kero en ese mismo parque... tratando de hacerle ver que aun tenia una esperanza para vivir. Se compadeció de si misma un buen rato mientras admiraba el cielo desde la cabeza del rey pingüino. Sabía que Eriol, Nakuru y Spinel la observaban de cerca. Ellos conocían su preocupación pero era hora de superarla y estaba dispuesta a ello.
— Bien... —se dijo a si misma— Me siento mucho mejor. Llegó el momento de volver a casa.
Extendió sus alas para levantar el vuelo; sin embargo, una presencia conocida llamó su atención por detrás. Con sorpresa descubrió que era Yukito.
— ¿Mmm?... ¿Yuki? ¿Qué haces aquí?
— ¿Así que... esa es tu verdadera forma?
— Si... No me habías visto así antes, ¿verdad? Espero no verme tan fea... —sonrió mientras volaba hacia él.
Se miraron un largo rato sin decir nada. Lentamente Yukito sacó el medallón que Zora le había permitido guardar desde aquel ultimo día que se vieron.
— ¡Vaya!... —murmuró al ver qué tanto brillaba aquella joya— Veo que estas haciendo un gran trabajo. Hacia mucho que ese medallón no brillaba de esa forma, con razón tengo tanta fuerza... Oye... Esto no le ha perjudicado a Sakura, ¿verdad? Lo digo porque tu obtienes tu energía de ella y no quisiera causarles problemas.
— No. Sakura es muy fuerte... y creo que yo también.
— Me alegro... Bueno, es hora marcharme, no deseo quitarte tu tiempo. Seguramente ibas a ver a Touya ¿o no? Salúdalo de mi parte, por favor.
— Mi intención no era ver a Touya... Yo solo... sabía que vendrías aquí. Necesitaba preguntarte si tu también has sentido este extraño dolor en el pecho.
— ¿Eh? ¿Dolor en el pecho? ¿Te sientes mal?
— No es un dolor físico... Es algo más.
— Pues... a decir verdad, desde esta tarde he sentido algo raro aquí —colocó su mano en el pecho, justo sobre el corazón—. Este dolor... solo lo había sentido dos veces: El día que me aleje de Yue y de Clow y el día que...
— El día que te fuiste.
— Creo que necesitamos alejarnos otra vez para que este dolor desaparezca. No quiero que Touya o tú se sientan mal por esto...
— ¿Tienes idea de por qué mi otro yo no ha aparecido aún, Haruka? —preguntó mientras se alejaba un par de pasos de ella— Porque él sabe que le será difícil decirte que te ha extrañado y que desea que te quedes a su lado por el resto de su vida. Decidió darme esa responsabilidad a mi y estoy satisfecho de hacerlo.
La insignia mágica característica de las cartas Sakura apareció debajo de Yukito permitiéndole transformarse en Yue frente una confusa Zora. Al tenerlo de nuevo frente a frente el dolor en el pecho se intensificó un poco más.
— No te vayas —fue lo único que pudo decirle ese ser al que tanto había extrañado. Fue hasta entonces que comprendió las palabras de Touya. El no la había olvidado. Es por eso que su nivel de energía había sido muy alto desde que se fue.
Lentamente se acercó a él para abrazarlo. Yue poco a poco rodeó su cintura con ambos brazos. Zora sabía lo difícil que era para él tratar de demostrar algún sentimiento pero con solo ese gesto expresó más de lo que con sus palabras había dicho.
— Creo que una de nuestras misiones al venir aquí se ha cumplido el día de hoy —dijo Eriol entre los árboles del parque.
— Por fin dejaremos de escuchar sus eternas peleas, mi querida Nakuru —comentó Spinel.
— A pesar de todo, creo que voy a extrañarla. ¿Ustedes no?
— Esto es lo mejor... Mago Clow —murmuró hacia el cielo con una gran sonrisa— He cumplido mi ultima misión como tu reencarnación. Espero que estés satisfecho.
Luego los tres espías dirigieron su mirada hacia aquella pareja que continuaba abrazada y que al fin estaría unida.
SAKURA CARDCAPTOR
EL SECRETO DE LA LUNA
POR SAKURA JESSEY
EPILOGO
Como cada tercer día, durante dos años, Nakuru y Haruka regresaban a casa luego de hacer las compras.
— ¡Eres una entrometida! ¡Ese chico me estaba viendo a mi!
— ¡Por supuesto que no! ¿Cómo un chico tan guapo va a fijarse en un ser que no es ni hombre ni mujer como tu?
— ¿¿Qué has dicho?? —balbuceó dirigiéndole una mirada asesina mientras Haruka abría la puerta de la mansión no sin antes dejarle todos los paquetes a ella.
— Jmm... Te aseguro que si todas tus victimas me conocieran me elegirían a mi en tu lugar, boba... —replicó mientras entraban.
— ¡Juro que me las vas a pagar...!
— ¿Por qué no dejan de pelear? —intervino Spinel quien volaba por el mismo pasillo buscando a Eriol — Siempre es lo mismo con ustedes dos.
— ¡Tu no te metas! —amenazó Nakuru aún muy enfadada.
— ¿Sucede algo, Nakuru? —preguntó Eriol al salir de una de las tantas habitaciones del lugar. Llevaba un sobre blanco en su mano izquierda.
— ¡Sucede que ésta entrometida no me deja vivir en paz! ¡Todo el tiempo se mete en mis cosas! ¿No hay posibilidad de que regrese a Japón y no volvamos a verla nunca?
— Deja de decir tonterías —aseveró Haruka quitándole algunos paquetes— Ire a arreglar esto, Señor. Con permiso...
— No... Aguarda —suplicó— Necesito decirles algo importante. Mañana partiremos todos a Japón en el vuelo de las seis.
— ¡Qué! ¿En serio? —preguntó Nakuru olvidándose por completo de su riña con Haruka— ¡Qué bueno!... Pero, ¿a qué se debe el viaje?
— Nuestra querida Sakura nos ha invitado a pasar las vacaciones de verano en Tomoeda. Se que Lee y la señorita Mai Ling también estarán alli.
— ¿Eso quiere decir que nos encontraremos con la nueva dueña de las cartas y sus guardianes, señor? —infirió Spinel.
— Asi es —aseveró mientras su acostumbrada mirada buscaba la de Haruka. A ella parecia no importarle.
— Se hará como usted diga.
— ¡Estupendo! ¡Asi podré ver a Touya otra vez!
— ¿Touya? ¡¡Te advierto que si te metes con el te las verás conmigo!! —advirtió Haruka muy en serio.
— ¡Touya Kinomoto es mio!
— ¡Basta! ¿No les da pena hacer estos numeritos frente al Señor Eriol? —preguntó Spinel mientras un par de gotitas se asomaban en la cabeza del gato y de Eriol. Haruka se abstuvo de continuar con el pleito y se dirigió a la cocina mientras pensaba en el viaje que realizaría al siguiente día.
* * * * * *
Sakura, Tomoyo, Mai Ling y Shaoran esperaban la llegada de sus amigos en la entrada de la Feria. Pronto volverían a ver a Eriol, Nakuru y Haruka. Además, tambien faltaban dos personas más por llegar.
— ¡Ya están aquí! —exclamó Tomoyo quien corrió hacia ellos con su acostumbrada cámara.
— ¡Waaawww! —gritó Naraku feliz de verlos. Corrió a abrazar a cada uno con efusividad, principalmente a Sakura— ¡No tienen idea de cuanto los he extrañado! ¡Han crecido tanto!
— ¿Por qué no te tranquilizas un poco, Nakuru? —se acercó Haruka para darle un pequeño codazo en la cabeza— Los estás asustando.
— Bueno... —le concedió Sakura una sonrisa— Estoy feliz de verlos a todos aquí. Eriol...
— Yo tambien estoy feliz de volver a verlos, amigos.
— ¡Vaya! ¡Tu debes ser el novio de esta linda señorita! —Haruka se dirigió a Shaoran muy emocionada. Ambos chicos se pusieron totalmente rojos.
— Eh... Mucho gusto... Me llamo... Lee Shaoran.
— Yo soy Haruka.
— Y yo me llamo Mai Ling.
— ¡Es un gusto conocerte, Mai Ling!
— ¡¡¡Touya!!!
Nakuru corrió a abrazar a Touya quien recién llegaba acompañado de Yukito.
—¡ ¿Cómo has estado, querido Touya?!... ¿No te da gusto verme? —preguntó muy feliz mientras él trataba de zafarse de su abrazo.
— Si, si... Claro...
— ¡¡Recuerdo haberte dicho que no te metieras con Touya!! —replicó Haruka jalándola. Todos las miraban apenados ante semejante escena en la entrada de la feria.
Sin embargo, Eriol dirigió su vista hacia Yukito. La mirada de aquel chico estaba dirigida a Haruka. Sabía que así sería.
Luego de los saludos, todos entraron a la feria. Durante un buen rato Tomoyo, Shaoran, Mai Ling, Sakura y Eriol se divirtieron sin parar. Por su parte, Nakuru, Touya y Yukito platicaban. Haruka caminaba al lado de ellos casi en silencio, dirigiendo su mirada siempre a la nada hasta que de repente...
— ¿Eh?... ¿Dónde está Haruka? —preguntó Nakuru luego de hacer que Touya le comprara un helado a fuerzas.
— No lo sé. Yuki, ¿viste...?
Touya dejó de hablar al ver que Yuki miraba hacia otro lado. Nakuru y Touya miraron a la misma dirección. Fue una sorpresa ver a Haruka platicando muy amenamente con dos chicos, olvidándose por completo de sus amigos.
— ¡Vaya!... —suspiro Nakuru resignada— Siempre es lo mismo con esa niña... Cada vez que tiene la oportunidad persigue a los chicos guapos y todo el tiempo se sale con la suya. ¡Además siempre trata de quitarme a mis prospectos! ¡Es una envidiosa!
Touya no escuchaba las quejas de Nakuru, solo observaba a Yukito. Su mirada reflejaba cierta tristeza a pesar de que una típica sonrisa adornaba su rostro.
— ¡Vengan! — llamó su atención Naruku al jalar a Touya de la playera— Vamos a la rueda de la fortuna, ¿si? ¡Me encanta ese juego! ¡Tu y yo nos subiremos juntos, Touya!
— ¡Dije que dejaras en paz a Touya! ¿No entendiste? —replicó Haruka quien en un dos por tres ya estaba al lado de Touya tratando de defenderlo— ¡Si alguien va a subirse a la rueda de la fortuna con él soy yo!
— ¿Por qué mejor no te subes con Tzukishiro? El es el que te gusta, ¿o no?
Inmediatamente Haruka le lanzó una mirada asesina y, sin que nadie pudiera detenerla, sujetó la mano izquierda de Touya y lo jaló para luego echarse a correr con él hacia la rueda de la fortuna. Dejaron atrás a Naraku y a Yukito totalmente desconcertados.
Touya y Haruka aguardaron su turno para subir al juego en silencio.
— Lo siento... —fue lo primero que ella dijo ya dentro de uno de los compartimentos del juego. Sabia que Touya no había dejado de mirarla aguardando una explicación de tantas cosas— Creo que nunca dejaré de comportarme como una niña.
— Sabia que regresarías...
— No te preocupes —le sonrió— Mi intención no es interponerme entre ustedes. Yo solo vine acompañando a Clow. Nos iremos en una semana.
— ¿Y piensas seguir huyendo?
— ¿Huyendo?... No. Sencillamente estoy disfrutando mi esperanza de vida. ¿No era eso lo que todos querían, Touya.
— ¿Y él?
— No se de que me hablas. Se que él está muy bien. No he tenido problemas con mi energía... Es más... Debo confesar que me siento mejor que nunca.
— Si. Hace un rato lo comprobé... Además, creo que Nakuru nos platicó algo sobre eso.
— ¿Nakuru? Por favor... Ni se te ocurra hacerle caso. Ha estado celosa de mi desde que llegue a Inglaterra.
— A Yukito le dolió que te fueras...
— Y a mi me duele que ninguno de los dos aproveche la oportunidad que les di —murmuró luego de un suspiro—. Te prometí que algún día volveríamos a vernos... Yo quería que ese día ambos sonrieran y solo los he visto preocupados. Yo ya estoy muy bien. Deseo vivir y disfruto de la vida tal como ustedes querían. ¿Por qué no lo hacen ustedes también, eh?
— Veo que no entiendes nada...
Haruka le miró desconcertada. ¿Qué era lo que no entendía? Ella deseaba vivir pero ellos parecían no ser felices. ¿Estaba haciendo algo mal? Miró hacia afuera. Inmediatamente ubicó a Nakuru y a Yukito a un lado de la rueda de la fortuna. Él parecía mirarla a pesar de la altura. Un extraño sentimiento que hacia años no tenia volvió a sentirse en su pecho. ¿Qué estaba pasando?
* * * * * *
Las estrellas y la luna al fin dominaban el firmamento. La luna de Japón era la misma luna que se veía en Inglaterra pero para Zora había una gran diferencia: una le daba miedo y la otra le daba paz. Observar esa luna tan luminosa luego de algunos años le hizo recordar lo que tanto deseaba enterrar en su pasado: Yue, Touya, Sakura, Tomoyo y Kero en ese mismo parque... tratando de hacerle ver que aun tenia una esperanza para vivir. Se compadeció de si misma un buen rato mientras admiraba el cielo desde la cabeza del rey pingüino. Sabía que Eriol, Nakuru y Spinel la observaban de cerca. Ellos conocían su preocupación pero era hora de superarla y estaba dispuesta a ello.
— Bien... —se dijo a si misma— Me siento mucho mejor. Llegó el momento de volver a casa.
Extendió sus alas para levantar el vuelo; sin embargo, una presencia conocida llamó su atención por detrás. Con sorpresa descubrió que era Yukito.
— ¿Mmm?... ¿Yuki? ¿Qué haces aquí?
— ¿Así que... esa es tu verdadera forma?
— Si... No me habías visto así antes, ¿verdad? Espero no verme tan fea... —sonrió mientras volaba hacia él.
Se miraron un largo rato sin decir nada. Lentamente Yukito sacó el medallón que Zora le había permitido guardar desde aquel ultimo día que se vieron.
— ¡Vaya!... —murmuró al ver qué tanto brillaba aquella joya— Veo que estas haciendo un gran trabajo. Hacia mucho que ese medallón no brillaba de esa forma, con razón tengo tanta fuerza... Oye... Esto no le ha perjudicado a Sakura, ¿verdad? Lo digo porque tu obtienes tu energía de ella y no quisiera causarles problemas.
— No. Sakura es muy fuerte... y creo que yo también.
— Me alegro... Bueno, es hora marcharme, no deseo quitarte tu tiempo. Seguramente ibas a ver a Touya ¿o no? Salúdalo de mi parte, por favor.
— Mi intención no era ver a Touya... Yo solo... sabía que vendrías aquí. Necesitaba preguntarte si tu también has sentido este extraño dolor en el pecho.
— ¿Eh? ¿Dolor en el pecho? ¿Te sientes mal?
— No es un dolor físico... Es algo más.
— Pues... a decir verdad, desde esta tarde he sentido algo raro aquí —colocó su mano en el pecho, justo sobre el corazón—. Este dolor... solo lo había sentido dos veces: El día que me aleje de Yue y de Clow y el día que...
— El día que te fuiste.
— Creo que necesitamos alejarnos otra vez para que este dolor desaparezca. No quiero que Touya o tú se sientan mal por esto...
— ¿Tienes idea de por qué mi otro yo no ha aparecido aún, Haruka? —preguntó mientras se alejaba un par de pasos de ella— Porque él sabe que le será difícil decirte que te ha extrañado y que desea que te quedes a su lado por el resto de su vida. Decidió darme esa responsabilidad a mi y estoy satisfecho de hacerlo.
La insignia mágica característica de las cartas Sakura apareció debajo de Yukito permitiéndole transformarse en Yue frente una confusa Zora. Al tenerlo de nuevo frente a frente el dolor en el pecho se intensificó un poco más.
— No te vayas —fue lo único que pudo decirle ese ser al que tanto había extrañado. Fue hasta entonces que comprendió las palabras de Touya. El no la había olvidado. Es por eso que su nivel de energía había sido muy alto desde que se fue.
Lentamente se acercó a él para abrazarlo. Yue poco a poco rodeó su cintura con ambos brazos. Zora sabía lo difícil que era para él tratar de demostrar algún sentimiento pero con solo ese gesto expresó más de lo que con sus palabras había dicho.
— Creo que una de nuestras misiones al venir aquí se ha cumplido el día de hoy —dijo Eriol entre los árboles del parque.
— Por fin dejaremos de escuchar sus eternas peleas, mi querida Nakuru —comentó Spinel.
— A pesar de todo, creo que voy a extrañarla. ¿Ustedes no?
— Esto es lo mejor... Mago Clow —murmuró hacia el cielo con una gran sonrisa— He cumplido mi ultima misión como tu reencarnación. Espero que estés satisfecho.
Luego los tres espías dirigieron su mirada hacia aquella pareja que continuaba abrazada y que al fin estaría unida.
