Bueno, nuevamente gracias a todos los que han leído este fic hasta este punto. Ya saben estoy abierta a cualquier comentario. Gracias Cristalys espero poder mostrarte algunos bocetos de los personajes nuevos y de alguna que otra escena del fic como me recomendaron. Por el momento solo tengo el de Artemisa, esta en Si alguien la quiere ver les paso el link - por mail porque no estoy segura si lo puedo poner aquí…

En fin disfruten el capitulo.

CAPITULO 11: REACCIONES

Cuando Seiya fue con Athenea se topó con una dorada pared humana. Ella prohibió estrictamente el paso a todos, mientras hablaba con las amazonas. Utilizo un poco de sentido común y no se arriesgó. Pero observo fijamente a los caballeros dorados y supo que algunos de ellos ya sabían que sucedía ahí dentro. Intento averiguar que pasaba, pero guardaban tal hermetismo que solo le quedo esperar.

Si para las amazonas la noticia que les dio Athenea fue difícil, más lo fue para Shaina porque estuvo consiente todo el tiempo que Artemisa hablo con ellas. Fue testigo de la reacción de sorpresa de June y la de recelo de Marín y las comprendía, ella misma se negó lo más que pudo en aceptarla, pero al final ella tuvo que obedecer a Athenea, ella se lo ordeno y cedió.

"¿Realmente cedí solo por eso?" Pensó Shaina "Creo que yo misma quiero creerlo así. El sentir el poder de Artemisa fluir a través de mi cuerpo es una sensación abrumadora, que parece ya normal." "Pero ¿qué objetivo buscas realmente Artemisa? ¿Qué sucederá de ahora en adelante conmigo?"

Shaina solo podía pensar, Artemisa había tomado control casi total de su cuerpo y aunque ella pidió ser consciente de lo que pasaba no era agradable estar en una discusión si poder participar activamente.

Athenea hablo nuevamente interrumpiendo sus pensamientos -Ahora que están advertidas, espero su total cooperación.

-Gracias hermana - dijo Artemisa –Pero ya es tarde y sucedieron muchas cosas. Les sugiero que descansen y mañana temprano nos reunamos otra vez. Quiero conocerlas bien.

-¿En dónde... será esa reunión? - dijo Marín tratando de controlarse.

En la vieja área de entrenamiento de las amazonas por supuesto, al amanecer. Pueden retirarse.

Marín hizo una reverencia forzada, al igual que June. Misha y Cagglio la hicieron con más naturalidad antes de salir.

-Espero que no haya problemas hermana - dijo Athenea con una sonrisa.

-Creo que no.

Pero Shaina pensó que sí, la reacción de Marín le indico que no iba a ser fácil para la diosa llevarse con ella. Nunca creyó que Marín reaccionara así o tal vez nunca la conoció lo suficiente.

Marín salió del lugar a todas luces furiosa y aunque casi se topó con Aioria en cuanto este le iba a decir algo, ella lo esquivo y se apresuró más aun, tanto que June tuvo dificultades para alcanzarla.

- ¡Espérame Marín! - Le grito June y por fin se detuvo.

-Disculpa June, pero no soporto permanecer aquí un momento más.

-Eso lo note, también que no estabas tan sorprendida como yo. ¿Tú ya sabias algo?

Marín vio a Misha y Cagglio salir también y a Aioria acercarse - Aquí no puedo hablar ¿Tienes donde quedarte?

-Pues no… creí que mi visita seria corta.

-Eres bienvenida a mi casa, pero apresúrate.

June la siguió como pudo, ella también estaba enojada además de asombrada. Se sentía traicionada también. Porque su entrenamiento fue en balde, porque en lo que creyó toda su vida no fue cierto, porque la cedieron como si fuera un objeto o una esclava….

Misha las vio apresurarse y se lamentó - Ah ya se fueron y yo que quería conocerlas.

-Ya tendrás tiempo luego, ahora tenemos mucho por hacer -Dijo Cagglio.

-¿Qué cosas?

-Arreglar todo, mañana todo debe estar listo para Artemisa. Apresúrate solo tenemos esta noche.

-¿Que haremos exactamente?

-Haces demasiadas preguntas, además... está si es una sorpresa - Dijo al ver a Kanon esperando fuera como los demás.

El sintió de inmediato la dura mirada porque se acercó con confianza -Vaya, vaya… supe de tu regreso y veo que no has cambiado Cagglio.

-Ni tú… si Shaina no me hubiera dicho lo que paso, creería que eres tu hermano y que tú seguirías pudriéndote en tu cárcel. Pero como vez, me mantengo bien son las ventajas ser fiel, traidor.

Misha estaba sorprendida, ese caballero dorado que parecía conocer a su maestra era el mismo que se burló de ella un día antes.

-Estas a destiempo con las noticias... - Replico Kanon con una sonrisa - Hace mucho que se sabe que no soy un traidor, de lo contrario no podría llevar esta armadura con orgullo. Yo cumplí con lo que debía hacer ¿Qué tal tú?

-Luego que tu hermano casi nos mata, me mantuve alejada por diez años. Pero cumplí con mi deber y no me pesa.

-¿En serio? maravilloso… a pesar de tanto tiempo sigues igual de fiel. ¿No han logrado que te rindas?

-Claro que no, a diferencia de ti Kanon. Ni tú ni tu hermano lograron resistirse ante la tentación del poder. Yo no soy como tú, con quien se debe tener cuidado.

-No... Puedes ser peor todavía – Respondió con una sonrisa.

Cagglio apretó tanto su puño que se encajó las uñas, mientras Misha veía todo asombrada.

-Maestra...

Kanon bajo la mirada para verla -Esta es tu aprendiz ¿verdad? Se nota que ya no tienes la capacidad de antes, tus aprendices ya no provocan miedo como antes, y con esta pequeña e inútil amazona pretendes cuidar de tu diosa.

Misha replico -Oye, ya van dos veces que me insultas y...

Cagglio le jalo el brazo -Vámonos de aquí, no debes escuchar a este hombre nunca.

-Pero...

-Anda – Cagglio apuro a la chica y se alejaron a toda prisa.

Kanon las vio, esbozó una sonrisa de triunfo y pensó "Pobre niña... no sabe que perra tiene por maestra."

-No deberías provocarla – dijo Mu – Es peligrosa.

-Esa arpía inicio… - replico Kanon - ¿No la oíste?

Mu solo movió la cabeza.


Mientras tanto Seiya se apresuró en entrar en cuanto vio salir a las amazonas Se sorprendió en ver todavía ahí a Shaina conversando con Athenea con suma confianza.

-¿Saori, porque me prohibiste la entrada?

Shaina volteo a verlo y esos ojos mostraron un reflejo violeta que desconocía en ella, que tenía unos ojos castaños.

-No deberías darle tanta confianza a este… caballero, hermana. Mira que hablarte así…

-Ya la tiene y si quieres hablar de exceso de confianza Cagglio no se queda atrás.

La sonrisa de Artemisa se borró antes de ponerse la máscara – Solo recuerda lo que me sucedió hermana, porque estoy en esta situación.

-Lo estas por la necedad que mostraste entonces… mi situación es diferente a la tuya.

-Si tú lo dices Athenea… si tú lo dices. Me voy.

-¿Por qué no te quedas aquí? Ha paso mucho tiempo y quisiera hablar…

- Ahora tienes que hablar con tus guerreros- La interrumpió - Y no quiero intervenir en ello. Cuando quieras hablar estaré a tu disposición.

-Una última cosa hermana ¿Qué pretendes que haga con esto? – Señalo la armadura.

-Puedes destruirla, enterrarla, o lo que sea. Esa fue mi prisión y no pretendo verla más.

Artemisa salió con gran seguridad, los caballeros dorados la vieron pasar y la saludaron con respeto, la diosa era aliada por el momento, pero igual podría ser su enemiga si se le provocaba. Solo Milo la siguió con la mirada hasta donde le fue posible, porque el trataba de ver a Shaina y no a Artemisa. Pero hasta la forma de caminar que la caracterizaba había desaparecido. Era como si Shaina hubiera desaparecido.

-Sao… ¿Athenea que está pasando aquí? –Pregunto Seiya una vez que se fue.

-Ahora te lo diré, deja que entren los caballeros dorados– le respondió.

Ellos entraron y solo cuando todos estuvieron ahí siguió.

-Bueno Seiya… me hiciste una pregunta, que te responderé en este momento. A quien viste salir de esta habitación no solo era a Shaina de Ophiucus, si no a mi hermana Artemisa.

El abrió los ojos ampliamente antes de preguntar - ¿La… la diosa Artemisa…?

-Sí, ella a partir de ahora estará viviendo dentro de los límites del Santuario, les pido respeto a ella y sus amazonas porque…

-¿Sus amazonas? – la interrumpió ¿Qué quieres decir con eso?

-Significa que todas ellas a partir de hoy le servirán y protegerán. Ya no serán parte de mi escolta porque se las he devuelto como señal de respeto y buena voluntad. Ella por su parte me dará su apoyo. Reitero les pido respeto a ellas para evitar un conflicto y les sugiero que tengan solo tengan contacto con ellas a menos que sea necesario.

-Pero y si quiero hablar con Marín o…

-Mientras no provoques un conflicto como esta mañana estará bien.

Seiya replico: No fue mi culpa… ella le hizo algo a Hyoga y…

-Y lo curo, gracias a Artemisa el estará bien. Lo ayudo aun sin pedírselo mientras tú reaccionaste de manera violenta.

Seiya iba a replicar cuando ella le indico que callara.

-Entiendo tu reacción, pero Artemisa también es muy volátil y a cualquier provocación puede iniciar una guerra. Por ello te pido discreción a ti, sobre todo. Ahora tengo otros asuntos que arreglar y tú tienes un amigo que visitar, es posible que despierte en cualquier momento ¿no querrás estar ahí cuando lo haga?

-Sí, le agradara que este ahí.

- Además te pido que repitas lo que te dije a tus amigos y compañeros es importante que todos sepan lo que sucede y respeten lo que digo.

-Está bien, pero… ¿podría hablar contigo luego?

Athenea esbozo una sonrisa – De acuerdo, pero será hasta mañana ¿podrás esperar?

-¡Si sabré esperar, nos vemos!

Una vez que Seiya salió, Athenea respiro profundamente. Vio a los caballeros dorados que esperaban sus palabras -Está hecho, mi hermana se concentrara en entrenar a sus amazonas y me dejara tranquila por el momento. No es una garantía, por lo que le dije a Seiya también va por ustedes. Aunque en ese sentido estoy más confiada en que ninguno de ustedes provoque un conflicto.

Ninguno de ellos respondió, aunque algunos de ellos sabían que esa orden sería difícil de cumplir.

-Mu… -continuo mientras lo veía fijamente - ¿Cómo van las reparaciones?

-Bien su alteza, espero acabar con ello pronto.

-Te veo cansado, no te esfuerces demasiado o estarás débil cuándo se te necesite.

-Pero entonces no terminare.

-No te preocupes por ello, prefiero prescindir de unas cuantas armaduras que de ti. Aunque te tengo una nueva tarea que tal vez te agrade. Sé que anhelabas revisar la armadura que contuvo a mi hermana todo este tiempo. Esta es tu oportunidad, quiero que la analices y me digas todo sobre ella. Pero, descansaras esta noche es una orden.

-También tengo otras peticiones que hacerles a los demás, escuchen atentamente….


Tal como Athenea sospecho para esas horas todo el santuario conocía de la presencia de un poderoso visitante. Aunque pocos sabían de quien se trataba y lo que hacía ahí. Por el momento la enfermería estaba llena porque querían ver a Hyoga y averiguar algo de lo que sucedió ahí esa mañana. Jost tenía dificultades para que esperaran afuera tal como Milo le indico mientras iba con Athenea, porque no estaba seguro de cuando despertaría.

Hyoga despertó minutos más tarde y se sintió extraño. No reconocía el lugar y lo último que recordaba era que lo hirieron muy fuerte en su pecho. Se quitó el vendaje y se revisó, solo encontró una leve herida, que no concordaba con el dolor que recordaba. Y él sabía resistir el dolor. ¿Quién lo había ayudado? ¿Quién lo curo?

-Ya despertaste Hyoga - Dijo Jost con alegría.

Hyoga reconoció al niño y supo donde se encontraba.

-Hola Jost ¿Tu maestro me ayudo?

-En parte, creo… no se – El niño se sonrio. - yo solo he estado aqui un rato.

Hyoga se trató de levantar - Necesito salir de aquí

-¡No! ¡No!- dijo el niño desesperado - Si te vas mi maestro se enfadara. Además, te están esperando unos amigos. !Entren ya despertó!

-¿Quienes?

Los caballeros de bronce entraron en grupo, él se alegró de verlos y la plática de inmediato lo apabullo.

-Hombre, sí que nos diste un buen susto - dijo Ichi.

-Pero eres correoso, ya estás bien - Dijo Jabu.

-Creo que si - Respondió Hyoga observando a todos a su alrededor -Shiryu! que sorpresa.

-Pues claro, viaje hasta acá cuando supe de tus heridas - dijo Shiryu - tú hablaste conmigo antes ¿No lo recuerdas?

Hyoga trato de recordar, pero nada venía a su mente. Todos lo veían esperando su respuesta.

-No, lo siento no lo recuerdo.

-Mucho mejor, porque decías cada locura – añadió Ikki.

-¿En serio? - Respondió, asombrado de que hasta Ikki estuviera ahí. Pero se extrañó de no ver a Shun, estaban todos sus amigos menos él.

Shun esperaba fuera de la habitación. Jost salió y lo vio esperando en la puerta.

-¿Qué haces aquí? Todos están adentro.

-No sé cómo reaccionara después de la última vez no sé si…

-No te preocupes y entra - Le dijo y lo empujo con fuerza hacia la habitación. En cuanto Hyoga lo vio le sonrío. Shun sonrío también, el no tuvo la reacción anterior y se alegró ante esto

-¿Dónde andabas Shun?

El respiro tranquilo - Aquí afuera ¿cómo estás?

-Bien, me siento mejor ahora que los veo a todos.

-Más vale que estén todos aquí - dijo Seiya - Entrando a la habitación - Porque lo que les diré les va a sorprender.

-¿Qué cosa?

-Athenea me pidió que les diera una noticia.

Jabu se asombró -Athenea… ¿Desde cuándo tan formal Seiya?

-Desde que acabo de enterarme de quien fue el poderoso cosmos de esta mañana. La diosa Artemisa está aquí.

- ¡¿Quien?! – Fue un grito general.

- No es posible - dijeron otros.

-Y eso no es todo - Continuo - Esta en el cuerpo de Shaina...

-¡¿Que¡¿Que?! - Respondieron todos asombrados, entendieron entonces el cambio que veían en ella. Era difícil elegir al más sorprendido de todos, pero Hyoga comenzó a tener una imagen más clara de lo que creyó un sueño. Shun los veía sin saber que decir, entonces esa era la razón por la que Athenea estuvo tan seria últimamente, conforme Seiya decía lo que Athenea le pidió se preocupó aún más al pensar en June.


Cuando Marín y June llegaron a la cabaña, Marín encendió una lámpara y June observo el desastre en el lugar. El agujero recién reparado y los muebles rotos.

-¿Que paso aquí Marín? No me digas que fue aquí donde te hirieron... ¿En tu propia cabaña?

-Lo sabes entonces.

June respondió -Algo me dijo Shun, me topé con el cuándo llegué. Pero te ves muy recuperada.

-Ya no quisiera estarlo.

-No te entiendo...

Marín se quitó la máscara -Al parecer Shaina y... esa diosa tuvieron que ver en mi recuperación. Y no me agrada la idea de deberles esto a ninguna de las dos.

-No te agrada tampoco la idea de servirles.

-¿Y a ti si? – Marin pregunto enojada.

June respingo – ¡Pues claro que no! todo esto es muy apresurado y absurdo. - Se sentó y se quitó la máscara - Esto de que Shaina es Artemisa y que ahora tenemos que obedecerlas... es como estar en una pesadilla.

-Que por desgracia no lo es, pero me temo que hay algo más detrás de esto.

-¿Por qué lo dices?

-Recuerdas lo que dijo ¿qué me hirieron por romper un pacto entre ellas?

-Sí, algo así dijo.

-Pues yo voy a averiguar de qué se trata ese pacto, no pretendo quedarme con los brazos cruzados ante esto. Además, no confió en esa diosa. Voy a necesitar tu ayuda para esto.

-Tienes razón Marín. Si ocupas mi ayuda cuenta con ella. - dijo June

-Entonces esto será lo que hagamos... - dijo Marín en susurros.


Milo bajaba la escalinata, pensativo. Aun recordaba lo que Athenea le pidió, debía averiguar bien lo que hizo Artemisa para sanarlos tan rápido y tan bien. Quería saber que tanto fue obra de esa diosa y él también tenía dudas sobre lo último que le pidió, ya que a pesar de que Marín y Hyoga parecían estar bien, le ordeno vigilarlos. "Bueno, al menos tengo un pretexto para hablar con Shaina."

Milo se apresuró a ir a la cabaña de Shaina, iba a tocar la puerta cuando la abrieron de golpe.

-Vaya… el caballero del escorpión…

Al oír esa voz diferente a la acostumbrada supo que hablaba con la diosa.

-Ah… Su alteza, yo…

-Vienes a conversar con Shaina ¿No es así? - Se hizo a un lado - Pasa, se lo debo.

Milo confirmo que sus gestos y la forma de caminar era diferente mientras ella le ofreció una silla y el acepto estuvo así unos segundos pensado en que decir que cuando una voz familiar dijo: ¿Qué querías preguntarme?

-Eh… ¿Shaina?

-Si…Artemisa dijo que querías preguntarme algo ¿qué es?

-¿Cómo supo…?

-Tiene la costumbre de meterse en la mente de los demás. No tiene sentido mentirle.

Milo la miro no muy sorprendido, respiro profundo antes de seguir -¿Puedes hablar libremente o ella sigue aquí?

-Me temo que no puedo desligarme tan fácilmente de ella. Ya la acepté.

Milo apretó su puño al oír esto, no quiso que viera su reacción - ¿Por qué lo hiciste?

Shaina lo vio fijamente, no pudo responderle tan rápidamente, aunque estuvo a punto de decir. "Porque Athenea me lo ordeno" Pero no podía hablarle mal de ella precisamente al más fiel de los caballeros.

-¿Por qué la aceptaste Shaina. ¿Puedo saberlo?

-Porque ya no pude resistirme, llego un momento en que ya no pude más y cedí. Además, Athenea me lo pidió tan amablemente que no pude negarme ¿Eso era lo que querías preguntarme?

-No, solo eso quería saber cómo estabas, esta mañana, todo sucedió tan rápido que no tuve oportunidad de preguntártelo.

-Te diría que bien, pero en realidad no estoy bien desde que fui por esa armadura.

-Ahí estaba Artemisa ¿Verdad? Entonces ella fue quien sano a Marín y Hyoga...

-Si, lo siento debí decírtelo.

-No te preocupes, sus heridas estaban fuera de mi entendimiento, y al menos puedo decir que mi orgullo no está pisoteado pues tuvo que llegar una Diosa a curarlos. Pero ¿puedo saber que le pusiste a la mezcla? Estoy seguro que fue algo más que lo que había en el cuenco lo que más los ayudo, sin menospreciar a Artemisa claro.

-Pues sí... fue algo más.

-Lo imagine... pero no vas a decírmelo.

-Sigue siendo un secreto de amazona.

Milo sonrió y le tomo sus manos - ¿Ahora qué vas a hacer?, ¿Qué es lo que ella pretende?

-No pretendo hacerle daño alguno a Athenea, si a eso te refieres – Hablo nuevamente Artemisa y sacando sus manos sorprendiéndolo – Si mi hermana tiene dudas, será mejor que ella misma elaboré las preguntas y no envié a uno de sus subordinados.

Milo trago saliva mientras Artemisa se levantó.

"¿Que sucede contigo Shaina? – Pensó Milo – "¿Acaso no podré conversar contigo como antes?, ¿Ni sabré si estás bien o no?"

-Caballero será mejor que se retire… le agradezco la preocupación por Shaina. Pero más le agradecería que no volviera a verla. Y usted sabe la razón mejor que nadie.

-Entiendo -Respondió y se levantó.

En cuanto abrió la puerta, Artemisa le dijo: flor de medianoche… dos petalos.

-¿Eh?

-Ese es el ingrediente que falta… se lo digo en retribución por lo mucho que intento ayudar a Marín. Y para que no busque un pretexto para ver a Shaina. Y no se preocupe yo me encargare de vigilar a Marín, usted vigile al otro.

-Gracias... Musito él y salió.

Shaina lo vio salir, era el poseedor de la fama de ser el más fiel a Athenea y lo que le dijo se lo confirmo al arriesgarse a hablar con Artemisa. Milo no recriminaba a Athenea por lo sucedido, la obedecía siempre. Por un momento ella quiso ser como el, tener la capacidad de obedecer ciegamente, pero no podía.

"El no obedece tan ciegamente como crees"

"¿Por qué lo dices? no lo conoces como yo."

"Yo no aceptaría tener a mi lado a una guerrera que obedezca ciegamente, porque eso implica que no piensa por si sola. La lealtad tiene su doble filo. Athenea tampoco aceptaría alguien así entre sus filas." "Además si lo conocieras tan bien te darías cuenta de lo que siente."

"¿De lo que siente?"

Artemisa se burló: "Es mejor así, ahora descansa… mañana tendrás un largo día"

"Está bien…."