Sé que dije que me debatía entre ir con Mimí, Patamon o un capitulo extra largo con ambos… pero cuando empecé a escribir este capitulo me encontré que de por sí me quedó largo por la inclusión de escenas que no tenía preparadas pero que eran necesarias colocarlas por su ubicación cronológica. (¡Incluso mis capítulos "normales y largos" no tienen tantas palabras como este!). Así, tras lanzar una moneda, la suerte decidió que Mimí ganara la atención de la primera mitad.
Lamentablemente pasaran varias semanas para el otro capitulo, quizás un par de meses.
Pureza
Fue una partida larga, le costaba recordar las reglas del juego y frecuentemente debían de avisarle cuando era su turno, pero una vez que las fichas fueron guardadas Tk se sintió mal. Quería seguir jugando con ellos, la hora que estuvieron los tres juntos le pareció demasiado corta y estaba a punto de pedirles que iniciaran otra ronda cuando se percató de lo egoísta que estaría siendo. Aquel hombre, su padre, acababa de recibir una llamada de su trabajo pidiéndole que se fuera urgentemente. Su expresión mostraba que no estaba contento con la decisión, sin embargo llegó un punto en que supo que no había mas opciones.
– Estaré fuera toda la noche y quizás no regresé hasta mañana por la tarde. – Dijo colgando y moviéndose de un lado a otro como si no estuviera seguro de que hacer, dirigiendo una corta mirada al reloj en la pared antes de volver su atención a ellos – Hay algo grande y urgente, lo mas probable es que tu madre también este ocupada en esto por lo que se quedaran solos… Llámenme si sucede algo.
Sin mas palabras el hombre salió notoriamente disgustado por la situación haciendo que Tk se sintiera mal por saberse culpable, al menos en parte, de su estado de animo. Una vez que se quedó a solas con Matt se preguntó por el paradero de Patamon quedándose sorprendiendo cuando, ni bien terminó de formular la pregunta, su hermano prefirió dejarlo y encerrase en su habitación.
"Tal vez lo mejor sea que desaparezca de sus vidas. Todo estarían mejor sin mí"
Fue lo que pensó mientras buscaba por su cuenta a Patamon por el apartamento y una vez que confirmó que no estaba, decidió salir a encontrarlo. A pesar de sus sentimientos confusos, sabía que él lo ayudaría.
Por otra parte, y completamente ajeno a la salida de Tk, Matt terminaba de golpearse la cabeza contra la pared. Era lo mínimo que merecía por todas las tonterías que había estado cometiendo y, decidido a hacer las cosas bien, fue a reunirse con su hermanito llevándose la desagradable sorpresa de no encontrarlo en ninguna parte de su hogar.
…
El cielo nocturno del Digimundo se iluminó momentáneamente antes de que un haz de luz descendiera sobre Palmon revelando pocos segundo después a la impotente figura de Rosemon. Ella inmediatamente comenzó a sobrevolar el cielo lanzando ataques aleatorios para que el poder de la luz en su interior se mantuviera en el aire ante la atenta mirada de Mimí.
Debía de asegurarse que la mayor cantidad de datos permaneciera durante el mayor tiempo posible para estar un paso más cerca del misterio de las esencias. Por eso habían elegido un lugar desolado, para evitar con asustar a otros digimons con sus ataques además de impedir que sus presencias interfirieran con la información que estaban recibiendo.
"Solo un poco mas" Pensó asegurándose de mantener a Mimí fuera de la línea de fuego "Debo resistir un poco mas"
Lo cierto era que esa digievolución la llevaba a sus límites, su cuerpo no podía resistir el súbito aumento de energía que recibía y sentía que en cualquier momento colapsaría. Pero eso no la detendría, todos confiaban en ella y no pensaba defraudarlos. Por su parte, Mimí observaba con entusiasmo y lanzaba gritos de ánimo a su compañera dándose cuenta de que pronto deberían de detenerse, no la pondría en un peligro innecesario cuando Izzy ya le había explicado que podían realizar varias secciones.
Fue entonces cuando el panorama cambio. Nubes oscuras se apoderaron del cielo mientras el viento comenzaba a aullar cuando látigos de sombras salieron de todos lados golpeando el cuerpo de Rosemon quien, por más que intentaba contratacar y esquivar, no podía librarse de ellos. Los golpes uno a uno fueron sumándose sobre su cuerpo hasta que finalmente fue atrapada de brazos y piernas extendidas por las sombras que continuaron con sus ataques.
Mimí, completamente agobiada por la situación, tomó una rama cercana dispuesta a liberar a su compañera con sus propias manos cuando los látigos de sombra aparecieron formando un círculo a su alrededor para finalmente sujetarla de la misma forma que su digimon.
– Nadie más que yo puede tenerla. – Dijo una voz intimidante que no podía precisar su origen – ¡Dámela! ¡Dame esa luz!
Mientras todo esto ocurría, el resto de los niños elegidos de la división de investigación observaba completamente aterrizados lo que sucedía desde sus respectivas casas. Ken y Kari observaban sintiendo que un ambiente pesado se formaba alrededor de ellos impidiéndoles moverse, lo cual no pasó desapercibido para sus digimon que intentaban sin éxito llamarles la atención; por otro lado Izzy, esperaba lleno de angustia que su computador portátil encendiera, tras ver a su computador de mesa explotar por la sobrecarga de información, tratando de pensar mientras tanto que podía hacer.
Lo que descubriría, al igual que como lo hizo Tai cuando intentó ir al rescate de Mimí y Rosemon, sería que las puertas estaban cerradas volviéndolos simples espectadores del sufrimiento de sus compañeras. En un primer momento quiso pedirle a Kari que abriera la puerta solo para encontrarse que su hermana parecía estar petrificada por la escena y por más que la agitara, usando su cuerpo para impedir que siguiera viendo la pantalla, no era capaz de hacerla reaccionar. En medio de sus intentos lanzaba ocasionales miradas a la situación sus amigas tratando de pensar en algo que pudiera hacer cuando lo vio.
En medio de los látigos de sombra que se volvían cada vez más numerosos lograba visualizar una escena que lo paralizó. Se trataba de una imagen fantasmal de Matt discutiendo con Tk quien parecía completamente aterrado y angustiado hasta que finalmente, siendo su hermano mayor quien le da el arma, termina con su propia vida. La escena era de por si perturbadora pero, lo que lo mantenía congelado en su posición, era la repentina idea que llegó a su mente diciéndole que no era un escenario improbable.
Fue Gatomon, tomando la práctica decisión de desconectar el computador, quien logró que los hermanos recuperaran sus sentidos.
– ¿Cómo…? ¡¿Cómo pudo él llegar de esa forma al Digimundo?!
El comentario de Kari, cuyo enojo era más palpable con cada palabra que pronunciaba permitió a Tai deducir dos cosas. La primera era que su hermana no había visto la misma escena que él, o de lo contrario habría dicho algo mas claro al respecto, y la segunda era que tenían que hacer algo pronto, su enemigo era más poderoso de lo que parecía.
Simultáneamente a todo, Mimí seguía contemplado la tortura a la que su digimon estaba siendo sometida mientras ella misma comenzaba a sufrir por sus ataduras. Completamente inmovilizada uno de los látigos tomó su digivice provocando que brillara, pero poco a poco ese brillo fue disminuyendo hasta desaparecer y lograr Rosemon perdiera su digievolución hasta convertirse en Tanemon. Ingenuamente creyó por un instante que finalmente las dejarían en paz; en lugar de ello, vio con horror como los látigos que anteriormente sujetaban a su compañera la azotaban al suelo en reiteradas ocasiones.
– ¡Ya basta!
Gritó sintiendo que algo golpeaba contra los látigos que la atrapaban, pero no se detuvo a ver que era porque su prioridad era otra. Corrió entre las sombras, notando que de vez en cuando algo las atacaba, hasta llegar a Tanemon a quien abrazó tratando de controlar sus lágrimas. Le costaba creer la crueldad con la que había sido tratada, incluso tras ver la escena con sus propios ojos.
Fue entonces que escuchó un grito familiar y al mirar detrás suyo se percató de que Yolei con Aquilamon habían sido sus salvadores, lo cual sin duda disgustó a quien estaba detrás de todo. Los látigos ahora se concentraban en ellos y si Rosemon no fue capaz de librarse, las probabilidades que ellos lo lograran eran mínimas.
No toleraría que eso sucediera. Se sentía frustrada por ser incapaz de ayudar a compañera y no pensaba permitir que volvieran a atacar. Por eso se levantó, sujetando a Tanemon firme pero suavemente entre sus brazos, tratando de idear una forma de ayudar sin que nada llegue a su mente. Lo único que poseía era su firme deseo de alejar a las sombras que llegaron al Digimundo a causar sufrimiento.
– ¡Váyanse! – Gritó tan fuerte que su garganta le ardía mirando atentamente como los látigos se detuvieron antes de comenzar a agruparse a su alrededor. Ellos no la asustaban – ¡Váyanse ahora!
En ese momento su digivice emitió una tenue luz verde que fue aumentando hasta cubrir a los látigos haciéndolos desaparecer uno a uno. Finalmente, el brillo cubrió toda superficie terrestre existente mas allá de lo que sus vistas alcanzaban a ver para luego desaparecer dejando a Mimí con una sensación de agotamiento. Estaba a punto de caer al suelo cuando sintió que alguien la sujetaba dirigiéndole una mirada agradecida a Yolei y Aquilamon por haber ido a buscarla.
Por su parte, Yolei estaba consternada por lo sucedido. Tan pronto como se dio cuenta de que algo andaba mal fue en su ayuda siendo únicamente capaz de liberar a Mimí y distraer por un par de minutos los ataques que recibían. Se preguntaba porque nadie mas había ido al Digimundo en cuanto la situación empeoró, la razón por la que atacaron a Mimí y que era exactamente lo que ese brillo había hecho.
Media hora después, los niños elegidos recibieron un mensaje por parte de Gennai dándole respuesta a ese último interrogante. Los portales que unían al Digimundo con el Mar de las Tinieblas, que en las últimas semanas habían estado muy activos, se encontraban completamente cerrados y no había rastro alguno de los seres que lo habitaban. En otras palabras, Mimí restauró la barrera que los separaba y durante un tiempo no tendrían que preocuparse por ellos.
…..
Fue muy poco el tiempo que los niños elegidos tuvieron para celebrar su pequeña victoria. Todo el alivio que experimentaron se esfumó cuando escucharon sobre la desaparición de Tk, haciéndolos preguntarse si no habían actuado demasiado tarde. Si el Mar de las Tinieblas se lo había llevado, con la barrera que colocaron entre ambos mundos, sería prácticamente imposible encontrarlo.
– ¡¿Cómo pudiste perderlo?! – Gritó Tai a Matt por el teléfono que estaban usando para comunicarse con él – Se supone que estabas a su lado y…
Tai no tuvo oportunidad de continuar con sus gritos porque en ese momento Matt colgó. Podía sentir la mirada de reproche de su hermana y Gatomon, pero no le importaba. Conocía a Matt lo suficiente como para saber que estaba ocultando algo, y ese algo había sido el responsable de la actual situación. No podía evitar comparar su comportamiento con aquel que tuvo durante su estadía en el Digimundo, poco antes de que decidiera que era buena idea separarse de todos e iniciar una pelea interna. Esperaba que estuviera exagerando, sin embargo esa escena que vio entre las sombras que rodearon a Mimí y Rosemon no dejaba de perturbarlo, sobre todo por el hecho de que sentía que podía volverse realidad.
– Deberíamos separarnos y buscarlo – Dijo Gatomon llamando la atención de los presentes – Quizás este perdido en algún lugar de la ciudad. No podemos quedarnos atascados pensando en el peor de los escenarios en el cual no hay nada que podamos hacer cuando hay otro igualmente probable.
Asintiendo en un mudo acuerdo y procedieron a informar al resto de los niños elegidos para poder dividirse en grupos. Uno estaba conformado por Izzy y Ken con sus respectivos digimons para tratar de rescatar algo de la información que habían recolectado para saber más sobre su enemigo y asegurarse de que Tk realmente no hubiera sido nuevamente capturado por él. Mimí y Tanemon estaban todavía agotadas por lo que Yolei y Hawkmon se quedarían en el Digimundo con ellas. El resto, con excepción de Matt que no respondía su teléfono, se encargarían de la búsqueda de forma individual para cubrir el mayor terreno.
Así fue como comenzaron con sus misiones sintiéndose cada vez más preocupados por cada hora que pasaba sin poder encontrarlo. Cansados y frustrados, Davis junto con DemiVeemon llegaron hasta el puente arco iris sin saber a donde mas ir y sosteniendo su D- terminal deseando que alguien enviara un mensaje afirmando haber encontrado a Tk. Davis estaba a punto de resignarse cuando DeviVeemon, a quien cargaba entre sus brazos, comenzó a gritar señalando un punto de forma entusiasta.
Al dirigir su mirada a ese punto vio a Tk sentado a la orilla del agua con un aura sombría envolviéndola que daba la impresión de que en cualquier momento se lanzaría al agua, a pesar de no saber nadar. La escena hizo que un sentimiento extraño se apoderara de él, una combinación entre rabia y tristeza. Trataba de entender su posición, trataba de ser paciente y seguir las indicaciones de Kari para ayudarlo, pero ya no podía aguantarlo por más tiempo.
Extrañaba al antiguo Tk, detestaba en lo que se había convertido.
– ¿Has estado aquí todo el tiempo? – Preguntó casi a gritos al llegar a su lado sin poder ocultar su enojo y suavizando su gesto cuando se dio cuenta de la mirada de terror que le dirigió a modo de respuesta. Tras un par de respiraciones profundas para calmarse se sentó a su lado en la arena y continuó hablando en un tono mas neutro – Nos tenias preocupados a todos. ¡Pronto será media noche! ¿Por qué viniste aquí sin decirle a nadie?
La falta de respuesta solo conseguía enojarlo más. Por algún motivo le disgustaba el estar sentado junto a la rencarnación de la angustia misma. Era momento de tomar las riendas de la situación.
– ¿No es mejor si no estoy? – Preguntó Tk en voz baja ganándose una mirada desconcertada de sus acompañantes – ¿Por qué les importa?
– Simple, porque somos amigos – Respondió Davis con una sonrisa que vaciló en su rostro al darse cuenta de lo inexpresivo que estaba su acompañante. – Los amigos se preocupan unos de otros y no voy a abandonarte solo porque no recuerdes como solía ser nuestra relación antes… aunque, existen partes que en verdad me alegra que no recuerdes.
Eso ultimo lo dio acompañado de una risa nerviosa y un leve sonrojo ganándose una mirada interrogante por parte de Tk. Distaba mucho de que lo que quería lograr, pero sin duda era mucho mejor que su anterior comportamiento. Recordando que debía de informarles a los otros para que dejaran la búsqueda comenzó a redactar el mensaje cuando DemiVeemon subió a sus hombros para susurrarle algo al oído que ensañó su sonrisa.
– Eso suena bien para mi – Felicitó Davis a su digimon cambiando algunas partes de su mensaje antes de enviarlo para levantarse sin abandonar su expresión alegre y, prácticamente, arrastrando a Tk para que lo siguiera – No recuerdo algún día en que hayamos pasado tiempo nosotros solos y, como cualquier día es bueno para empezar, ahora vendrás a mi casa a jugar videojuegos. No voy a dejarte ir hasta asegurarme de quitarte esa expresión así tengamos que gastarnos toda la reserva de galletas de chocolate en ello. ¡Es hora de un poco de diversión!
...
La escena con Davis fue una idea de último momento (ha habido mucho Tk deprimido y es hora de que alguien intente un cambio) e irónicamente la primera que escribí ocasionando el problema descrito en la anterior nota. Un escritor sabe usar las palabras justas para describir una situación, lo que me lleva a pensar en que si fue que no dimensione bien la magnitud de las situaciones o detalle de mas.
