Once

Shelby

A la mañana siguiente Rachel, le contó a Kurt y las Brittana todo lo que había pasado en la cita.

-No sabía yo que la reina Quinn fuera tan romántica- reía Kurt

Alguien llamo la puerta interrumpiendo a los chicos.

-Sera Blaine- grito el castaño desde la cocina al ver como Santana iba a abrir la puerta.

-¿Que hacéis aquí tan temprano?- dijo Santana al ver a Kate y a Quinn.

-Díselo a tu amiga, que me ha obligado a salir de la cama, solo para traeros el maldito desayuno- bostezaba mientras entraba dentro.

-Nada simplemente pasábamos por aquí- sonreía la rubia levantado una bolsa con dulces.

-Nuestras casas están a 25minutos por lo menos- riendo con el ceño fruncido.

-¿Quinn que haces aquí?- sonrió la castaña acercándose abrazarla.

-Nada pasaba por aquí y dije voy a ver a una chica muy guapa, traigo el desayuno- sonrío abrazándola.

Ambas se morían por besarse pero ninguna lo hizo.

Desayunaron entre risas, más tarde apareció Blaine y Brody, los cuales se unieron al desayuno. Brody no paraba de tirarle los tejos a Kate, y aunque esta pasaba de él, el chico no se cansaba.

-Quinn, son las 8:30, deberíamos irnos si no quieres llegar tarde- interrumpió Kate, la conversación de Quinn con Rachel.

-Así es verdad- sonrió nerviosa.

-¿A dónde tienes que ir?- pregunto Rachel curiosa.

-Emm- por unos segundos dudo sin contarle la verdad y al final decidió hacerlo -Pues le conté a Puck que me había venido a vivir a Nueva York y acabar la carrera y eso… y después de un largo rato hablando me comento que Shelby y Beth, estaban aquí y bueno yo… le he pedido una oportunidad a Shelby, con Beth ya que el último año en el McKinley lo estropee todo y como Puck seguía teniendo relación, pues hablo con ella y la convenció para darme una oportunidad- la miro triste y nerviosa a la vez, no sabía cómo sentaría a Rachel, el mencionar a su madre biológica y menos recordarla, que tenía una hija.

-¿No has visto a Beth desde que tenía dos años?- dijo con pena –está enorme cuando la veas ni la conoces, ahora tiene cuatro años, habla por los codos, ha Shelby la tiene loquísima además le encanta leer, asique eso lo ha sacado de ti seguro y está guapísima es igual que tú, salvo por los ojos que los tiene azules como su padre es igualita a ti- hablaba emocionada de Beth.

-¿Cómo sabes todo eso?- la miro incrédula.

-Pues veras cuando estaba preparándome para la audición de Funny Girl, Shelby, apareció de nuevo en mi vida y me comento que estaba aquí trabajando, como profesora, en Broadway y muchas tardes quedaba para ensayar con ella y se traía a Beth- le contaba Rachel.

-¿Entonces tienes relación con Shelby?- le miro dudando de la pregunta.

-Sí, la verdad que se lo está currando siempre los domingos quedo con ella y Beth, y pues pasamos el día juntas, yo hoy no te puedo acompañar, pero sé que Shelby tiene muchas ganas de que seas parte de la vida de Beth- le sonreía.

-Si lo único que me dijo es que fuera sincera con ella, y hoy hablaríamos un poco de cómo va mi vida, y ya decidiría ella, si le parece bien que vea a Beth- volvía a ponerse nerviosa.

-Emm, Quinn con respecto a ser le sincera del todo, ¿le dirás de nosotras?- le pregunto la morena.

-Pues… pues no lo había pensado la verdad, le diré que estoy conociendo a alguien maravilloso y no se… ¿quieres que le diga? – dudaba mirando a Rachel.

-Pues la verdad que me gustaría que se lo dijéramos las dos juntas, cuando seamos algo más…- le comento nerviosa, esperando que Quinn, no se lo tomara a mal.

-Vale, si lo entiendo- le abrazo y se despidió de ella besándola la mejilla.

Después de despedirse de todos, Kate y Quinn, iban juntas a una cafetería cerca de Broadway, Quinn estaba tan nerviosa, pero agradeció a que Kate estuviera con ella para tranquilizarla.

Cuando llegaron Shelby, ya estaba en la cafetería, cogió aire y entro con confianza. Se saludaron y se sentaron.

-Bueno a un lado los saludos y las presentaciones, cuéntame cómo te va la vida Quinn- le sonrió centrándose en la rubia.

-Pues no hay mucho que contar, los estudios la verdad que los llevo genial, ayer me traslade de New Haven a NYU como ya te dije por teléfono-

-¿Y bueno de amores, que tal algún chico o algo?- preguntaba curiosa Shelby.

-Pues… la verdad que sí, estoy conociendo a alguien-

En ese momento Rachel entraba en la cafetería con sus compañeros de la obra que tenían un descanso para desayunar, Shelby la vio y la saludo, ofreciéndola sentarse.

-Bueno Quinn, nos estabas contando que estabas conociendo a alguien- sonrió Shelby, en ese momento Rachel, se atraganto con el café que estaba bebiendo.

La rubia no podía estar más roja, miraba de reojo a Rachel al igual que lo hacia la diva con ella, y al ver como Kate se reía por la situación le dio un codazo.

-No sé por qué veo muchas miradas y gestos cómplices, a ver qué es lo que me estáis ocultando- rio la mujer

-No… es que lo… bueno lo que pasa es… que yo estoy conociendo a… una mujer- la rubia fue degradando el tono cada vez más bajo.

-No te voy a negar que me sorprende viniendo de ti… pero bueno no te preocupes yo no tengo problema, a mi hija la han criado dos hombres y lo han hecho genial- sonrió acariciando la mejilla de su hija.

-Gracias Shelby- agradeció la rubia.

-Bueno y quien es la afortunada- volvió a ocurrir la situación anterior, cuando pregunto la mujer, Rachel se atragantaba, y Kate recibía un codazo por reírse, mientras las faberry se miraban de reojo.

-Vale no digáis nada más, ya sé quién es- las faberry tragaron muy fuerte, al oír a la madre de la pequeña morena. – ¿Es Kate, verdad?- pregunto emocionada.

Al oír esas palabras, la amiga de la rubia, se quedó pálida y sin palabras, al igual que lo hizo Quinn, no podía articular palabra, al final los nervios de toda la situación les estaban pasando factura.

-Si mamá, es Kate- dijo nerviosa Rachel, ante la atenta mirada de la rubia.

Tras oír esas palabras, Quinn cambio su actitud por completo, estaba más seca, lo único que quería era salir corriendo de allí, Kate trataba de disimular, ya que Shelby no paraba de hacerle preguntas de su relación.

Rachel tuvo que marcharse de vuelta al ensaño y cuando se despidió de Quinn, pudo arrastrarla algo lejos de su madre, y aunque la rubia decía que no pasaba nada, noto su cambio de actitud.

Un poco más tarde, acordaron en que la rubia vería a Beth el Sábado, y las amigas se fueron hasta su apartamento fueron en silencio, Rachel había llamado varias veces a Quinn, pero esta no se lo cogía.

La diva, aprovechando un pequeño descanso la volvió a llamar pero le salió el contestador –Quinn soy yo por favor cuando lo escuches llámame –