Capitulo 11 Todos juntos
El espadachín abrió los ojos lentamente. La habitación estaba en silencio, tranquila y oscura. Todo lo que podía ver era gracias a la luz del pasillo que entraba por debajo de la puerta cerrada, y solo se escuchaban desde fuera pasos y algunos murmullos.
El olor a café recién hecho le avisaba de que ya era hora de levantarse, aún así no lo iba a hacer. No. Todo era demasiado idílico en es momento compara estropearlo volviendo a la pesadilla. Esa cama mullida, esa habitación llena de paz, y su capitán durmiendo abrazado a él... era tan perfecto que prefirió hacerse el tonto y seguir durmiendo.
-Nuestro tiempo juntos es muy corto, creo que seré perdonado si hoy me hago el remolón.
-bueeenos días.- saludo Rella dando una gran bostezo y entrando en la cocina donde su hermana, Mokona y Sakura preparaban el desayuno.- ¿ que te pasa hermanita?- preguntó ya que esta no dejaba de llorar.
-que no quiero morimeee, buaaaa.-dijo penosa.
-pues ya dijiste que ibas, ahora tienes que morirte, no le vas a hacer un feo a los demás.
-lo sé, lo sé... buaaa.
-¡mira! Con caretos yo no voy ¿vale?
-¡encima querrás que vaya contenta! ¡Y pa careto el que tú tienes!
-forever alone.
-esto... el café- les llamó la atención Sakura.
-¡ah! ¿Porque no me avisaste antes?- le reprochó la mayor.
-¿Franky aún no ha aparecido por aquí?- preguntó Usopp tras saludar al entrar en el bar de la posada.
-no.-contestó el esqueleto.- parece que sigue trabajando.
-¿que demonios estará haciendo? Aunque conociéndole algo raro seguro.
-pero Franky siempre hace cosas chulas.- dijo Chopper con la mirada llena de estrellas e imaginando todo tipo de inventos.
-¿entonces conmigo quien falta por levantarse?- preguntó otra vez el narizotas.
-pues...-pensó Brook.- Shaoran-kun esta investigando por la isla, parece que quiere sacar mas información de todo antes de que partamos, y Kurogane-kun entrenando en la playa así que los que quedan durmiendo son Zoro-kun y Luffy-kun...-se puso la mano en la boca soltando una vergonzosa risita.- yohohoho...
-¿por qué te ríes así?
-es que fui esta mañana a despertarlos... yohohoho... y estaban abrazaditos, no sé si me entendéis.
-mejor tarde que nunca.- dijeron Chopper y Usopp serio con los brazos cruzados.
-¿que?¡Vosotros lo sabíais!
-llevamos mucho mas tiempo navegando con ellos que tu Brook, es normal.-dijo el artillero.
-aunque yo al principio solo creía que Luffy se llevaba mejor con Zoro porque era el veterano, hasta que no me lo explicó Robin no me di cuenta.- afirmó el renito.
-pero se les nota un huevo.
El músico se quedó un poco anonadado con la situación. Después de lo que pasó en Triller Barck con Kuma era evidente que clase de sentimientos sentía el espadachín por el capitán, pero no se le ocurrió que fuera tan obvio para el resto de sus compañeros.
-...supongo que eso es amistad.-murmuró.
-¿has dicho algo?
-¿yo? Nada Usopp-kun, solo divagaba.
-pero yo espero que no hayan hecho cosas sucias.- dijo Chopper.- ninguno de los dos están para esos trotes.
-yo no he oído nada.- dijo el artillero.- y su habitación esta al lado de la mía, creo que se han limitado a dormir.
-realmente bello.-comentó Brook.- bello y triste, pues su amor sale a la luz cuando se tiene que adentrar en las penumbras.
El samurai de negro, acompañado por el farolillo, entrenaba en a playa. Con sus estocadas el mar se dividía una y otra vez. Cada vez mas fuertes, cada vez con mas rabia.
-Fay...- Cerró los ojos y brindó otra estocada.
No paró hasta hacer un camino entre las olas.
El mas joven de los viajeros entre las dimensiones se había levantado temprano para investigar la isla. No había nada mas raro de lo que había encontrado la primera vez: negrura, humedad...
Finalmente sus pasos le llevaron hasta una pequeña cascada. Pensando que ese sería el sitio perfecto para su experimento dejó su mochila y farolillo en el suelo y se sentó con las piernas cruzadas y los codos sobre las rodillas.
Con el rostro sujetado con las manos colocadas como si estuviera rezando cerró los ojos. Se concentró en la cascada, en el agua, en su fluir... hasta que por fin vio lo que quería ver.
-creo que mejor no decirle nada a los demás hasta que no esté seguro, podrían morir se los digo. De todas formas, lo que de verdad quiero averiguar está bajo el lago.
Recogió sus cosas y se fue.
En el Sunny, Franky no había parado de trabajar en toda la noche. Cuando acabaron su pequeña fiesta, claro esta. Y ahora atornillaba con una llave inglesa la ultima pieza de su ultima gran invención.
-ya esta.- dijo satisfecho secándose el sudor de la cara con una toalla.- hay que admitirlo, trabajo de puta madre, digo SUPER, jajajaja.
Ya todos estaban reunidos enfrente de la posada esperando para poner rumbo a su viaje, solo faltaba que llegara el hombre maquina con su invento, y la hermana menor de las posadera que aún se estaba cambiando para que les dieran marcha a sus pies.
-oye ¿te encuentras bien?- le preguntó el narizotas a la posadera mayor.
-¿tu sabes esa mezcla de nervios y miedo que te hace sentir como un montón de burbujas en tu cuerpo y que a pesar de que estas de pie tienes la sensación de que no te sostienes y de que te vas a caer de un momento a otro?-preguntó con la voz temblorosa.- Pues así estoy yo.
-vamos, que por dentro estas acojonaita.
-exacticamente ¿y tu? Me extraña que no vayas lloriqueando y quejándote como la otra vez.
-¿yo?- con el semblante serio se cruzó de brazos y dirigiendo su nariz hacia arriba puso la mirada en el infinito.- supongo que...-suspiró.- puedes encabritarte como un caballo salvaje, decir palabrotas, maldecir al destino, pero a la hora de la verdad... tienes que resignarte.*
-... dos cosas: que te van a demandar por derechos de autor y que si no fuera por el temblor de piernas hubieses quedado muy bien.
-¡el temblor es de excitación por que comience la batalla! ¡no menosprecies al valeroso capitán Usopp!
-ya...
-y hablando de batalla ¿piensas luchar con esa sartén?- dijo señalando el cacharro que la chica llevaba atado a la cintura.
-que va, lo llevo como amuleto de la suerte. Esta sartén me a salvado mas de un borracho.
-¿y como piensas defenderte?
La chica le miró y después junto las manos como si estuviese guardando algo en ellas, segundos después las abrió mostrando un gorrión de cristal.
-¡una fruta del diablo!- gritó el narizota atrayendo la atención de todos.
-así es, comí la fruta garasu-garasu. Soy... una mujer de cristal.
-¿es un logia?- preguntó el capitán.
-ojalá, es una paramecia.
-entonces puedes crear cristal a partir de tu cuerpo.- dijo el espadachín.- como aquel tipo de cera que nos encontramos en Little Garden.
-ah, por eso la mayoría de platos y cubiertos que hay en la posada son de cristal ¿verdad?- preguntó la princesa.
-así es, y nos ahorramos un fortuna en cristaleros, por ejemplo cuando se rompe una ventana.
-¿Rella tiene también algún poder de la fruta del diablo?-preguntó el renito.
-no, ella no, pero no es inofensiva porque tiene un...
-¡un estilazo! ¡eso es lo que tengo!- apareció la nombrada dejando en blanco a todos.
Esta vez, la chica había optado por ponerse un botas rojas de enormes tirando a gigantes plataformas, unas medias tupidas negras, un bañador rojo con escote de palabra de honor, un cuello blanco de blusa pero sin blusa con un prominente lazo rojo, sus lentillas rojas, su peluca rosa de pelo liso y el flequillo horizontal y orejas rojas de conejo.
-¿a que molo?- preguntó orgullosa.
-¡sube ahora mismo a tu cuarto a cambiarte!- rugió su hermana.
-¿que? ¿Porque?- se quejaba haciendo pucheros.
-¡por que no pienso dejar que mi hermana pequeña muera vestida de putón!
-¡deja que me muera vestida como yo quiera!
-¡que no!
-¡envidiosa de mi cuerpo perfecto!
-¡que te vayas a cambiarte ahora mismo!
-vaaale.
A los pocos segundos bajó vestida de gothic lolita, de negro de arriba abajo, incluida la peluca que en estilo era igual que a anterior, las lentillas, dos lagrimas que se había dibujado en cada ojo y unas alas negras que se había colocado en las espalda.
-la vida es dolor y el dolor nos lleva a la muerte.
-por favor- le pidió su hermana al borde del llanto.- ponte el de conejita.
-¡a ver si te aclaras!
Y en otros segundos mas bajo nuevamente vestida de conejita.
-oye, Rella.-le llamó Sakura.- ese paraguas que llevas no es el mismo del otro día.
-¿cuando iba con el traje de lolita? Si, es el mismo.
-no te preocupes que allí ni llueve.- le dijo Usopp.
-tu calla ignorante de la vida, que este paraguas es más de lo que parece.
-yo ya estoy harto de esperar- gruñó Kurogane.- ¿que demonios esta haciendo ese carpintero?
-según me dijo Franky-kun, dijo que solo le faltaba la capa de pintura.- explicó el esqueleto.
-¿pintando? ¿me tomas el pelo?
-¡SUPER!- apareció Franky corriendo hacia ellos.- esta listo y requetelisto, aquí lo tenéis.- dijo alzando una de sus manos mostrándoles un huevo amarillo con manchas negras y un botón verde en la punta.
Los demás miraban sin entender y sin saber que decir.
-parece un huevo de pikachu.- dijo Chibita.
-¿es un supositorio para dulofs?-preguntó Luffy.
-¡nada de eso cabrones!- le gritó el cyborg.- mirad y sorprenderos.
Dejó el huevo en el suelo y le dio al botón, este comenzó a vibrar y a hacer ruidos mecánicos. La cáscara se abrió haciendo los mismos sonidos de una maquina y el huevo se fue transformando en algo cada vez mas grande y con una forma totalmente diferente y... con ruedas.
-¡como mola!- gritó Luffy contoneando la lengua y con los ojos llenos de estrellas.
-señores... señoritas... os presento al Cheeta-móvil.
Como ya es de suponer, era un coche. Era un deportivo descapotable con ruedas de todoterreno; color amarillo con machas negra, igual que cuando tenia forma de huevo, con un añadido que era que en la parte delantera tenia dibujado unos ojos saltones, verdes y felinos, un hocico y una media luna llena de dientes por sonrisa. El culo del vehículo era plano con cuatro enormes orificios que parecían mas bien la boca de unos propulsores. Tenía tres filas de asientos evidentemente pensados para que todos los presentes, ahora con la boca abierta, se pudieran montar.
-pensé en poner otra fila de asientos para que no fuéramos tan apretados, pero creí que así íbamos a ir demasiado cargados. Bueno ¿que os parece?
-eres el mejor carpintero del mundo y te quiero.- le decía Luffy feliz con las manos enlazadas y soltando lagrimas.
-pues quiero un aumento de sueldo.
-¡bah! No te quiero tanto.
-macho, Franky, te has lucido.- le felicitaba Usopp.- con esto podemos hacer escapadas rápidas.
-para eso lo pensé. En verdad quería innovar más pero viendo nuestro tiempo y condiciones creo que con que nos lleve a la puertas que decís por ahora vamos que chuta. Por eso me centrado mas en que corra. Incluso en el nombre.
-¿pero Chita no era la mona de Tarzán?-preguntó la vestida de conejita.
-no es Chita.- le contestó su hermana con paciencia.- es Cheeta, significa guepardo en ingles.
-pero querida y erudita hermana, esto es un mundo imaginario ¿como va a existir ese idioma descocido que tu lo nombras como ingles?
-pues el autor del manga bien que lo utiliza.
-ya sé que más de uno quiere conducir esta preciosidad, pero creo que es mas seguro que lo conduzca yo.- sugirió el peliazul.
-no me hagas eso Franky.- lloraba desconsoladamente el capitán agarrado a su pierna.- no me apartes de mi ultimo deseo en vida.
-aunque Franky te dejase la voz de la experiencia ya nos avisaría a nosotros de tenerte alejado del volante.- le dijo Zoro.
-¿nos vamos o no?- preguntó mosqueado el samurai de negro.
El camino al lago fue mucho más duro que la primera vez. Puede que la ruta no hubiera cambiado pero ellos si. Esa vez no era como las demás que iban de frente al enemigo sabiendo que de alguna manera o de otra alcanzarían la victoria. Tenían estrategia, tenían medios, incluso tenían un optimismo superfluo. Pero no tenían esperanza y el miedo cada vez hacia más mella a cada paso.
Luffy, sin poder evitarlo, enlazó su mano con la de Zoro y apretó con fuerza, el espadachín hizo lo mismo.
Kurogane les miraba, envidioso de no poder hacer lo que ellos, tanto si el mago estuviese ahí con él como si no. Nunca pudo demostrarle cuanto le quería y lo que era para él, eran sentimientos que el no sabía expresar y aun si lo intentaba mostraba lo contrario, y eso lo sufrió Fay; por eso, iba a compensarle. La decisión estaba tomada, o lo salvaba o se iría con él.
Shaoran iba tras Sakura, con los ojos puestos en su nuca. El corazón le palpitaba haciéndole daño; no quería, no quería que la princesa corriera ningún peligro, que pasaba si Kurogane se equivocaba y...
-No, eso no va a ocurrir, debo creer en ello. La convicción puede ser nuestra verdadera baza.
Por los demás, sus cuerpos temblaban y en la mentes de algunos gritaban "corre" pero sus pasos se adelantaban unos a otros sin vuelta de hoja.
-hemos llegado.- avisó como la otra vez la posadera.
Hasta ese lugar parecía una ironía o chiste de mal gusto. Un oasis de luz perdido en medio de una densa y cerrada oscuridad, un paraíso en el infierno. Pero era mentira, pues aquel hermoso sitio con ese sol brillante y ese lago cristalino no era mas que las puertas al Tártaro.
Poco a poco y en grupos fueron al fondo del lago. Todo fue igual, sin ningún obstáculo previo, era tan igual que daba la sensación de que cuando cruzaran el umbral de su decisión se iba a repetir la historia.
Ya estaban todos frente a la puerta.
-¿y ahora que?- preguntó Rella.
-hay que llamar a la puerta.- dijo Shaoran.
-¿pues a que esperamos?- dijo ella dispuesto a hacerlo.
-¡un momento!- la detuvo Luffy.- antes quiero decir algo.- se puso colocando la cara a todos.- siempre, en estos momentos, sé que me limito a gritar que vamos a vencer y a lanzarme contra el enemigo. Pero esta vez esta claro que es diferente. No sabemos si vamos a sobrevivir, por eso quiero que sepáis que pase lo que pase ahí abajo no me arrepiento de nada de lo que he hecho en esta vida, ni hacerme pirata, ni elegiros como tripulación, ni de conoceros a todos y esta última creo firmemente que a sido lo mejor que he hecho en mi vida. Por eso, aunque me gustaría estar mucho, muchísimo mas tiempo a vuestro lado viviendo millones de aventuras...pase lo que pase, quiero que cuando todo esto termine volvamos a beber una jarra de ron... -tomó aire.- todos juntos.
Esas palabras cambiaron el aire de los presentes por fuerte emoción y ganas de llorar.
-¡cabrón! ¡Que me vas a hacer llorar!- gritaba llorando Franky.
-no... ¡Nosotros si que hicimos bien en escogerte como capitán!- derramaba lagrimas Usopp.
-¡volveremos a tomar ron y a cantar! Yohohoho!
Luffy los miraba, ellos lloraban, daban palabras de animo, se hacían los indiferentes. Eran su tripulación y amigos, no había duda, incluso en esos momento no había ninguna duda. Mostró su típica sonrisa.
-y ahora chicos ¿sabéis lo que vamos a hacer?
-¡LAZARLOS POR LOS AIRES!-gritaron todos a la vez.
Continuará...
Notas Finales: "puedes encabritarte como un caballo salvaje, decir palabrotas, maldecir al destino, pero a la hora de la verdad... tienes que resignarte" → frase de la película El Curioso Caso de Benjamin Button.
