Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD


Había sido solo un sueño, eso lo sabía. Por la mañana se había quedado acostada en la cama de sus padres, tenía los ojos cerrados, no quería abrirlos, ya había escuchado que la puerta se abría en varias ocasiones, incluso sabía que su desayuno estaba en la mesita de la derecha. Tenía miedo de levantarse y que le dijeran que sí había matado a su… se sentó y miró fijamente la puerta… su madre no estaba embarazada, ¿o sí?. Ginny no podía estar embarazada, si lo estaba querría decir que no había sido un sueño. Se puso las pantuflas y la bata con prisa, pero segundos después volvió a sentarse… no, no podía preguntarle, no lo haría porque si le decía que estaba embarazada no sabría que hacer. No podía manejarlo, de repente sintió una gran furia que la recorría, segundos después se tranquilizó. Lloraba en silencio, había deseado matar a su padre porque no le había dicho que era hija de Voldemort… pero él no lo sabía, no debía saberlo. Se dejó caer de nuevo en la cama, necesitaba hablar con alguien pero no sabía con quien… si les decía a sus padres se preocuparían pero si lo callaba explotaría. Giró la cabeza hacia la mesita, primero desayunaría, sonrió al ver un emparedado de mantequilla de maní y un vaso con leche con chocolate. Un par de lágrimas resbalaron mientras comía, estaba feliz de estar de nuevo en su casa. Quince minutos después llamaron a la puerta, Kou dudaba en dar la entrada o arroparse de pies a cabeza y fingir que dormía. Tenía miedo…

-- Kou, soy tu abuela, ¿puedo pasar? --la chica sintió algo cálido que la recorría, sonrió bobamente… abuela… nunca había usado esa palabra, tampoco la había creído necesaria. Casi sin darse cuenta emitió un delicado "sí". Lil abrió la puerta con cuidado y se asomó. Kou la miró, sintió que su corazón latía más rápido. Era una mujer muy bella, la había visto antes pero no era igual. Lil se acercó con una sonrisa maternal y se sentó junto a la rubia. -- ¿quieres hablar? --preguntó acariciándole la mejilla. Kou desvió la mirada --lo siento Kou, no me conoces y pretendo que me digas algo tan privado, perdona… mejor llevare el plato --Lil se apresuró a tomar el plato y el vaso para salir de ahí. ¿Qué pretendía?, recién conocía a esos chicos y quería que la trataran como a una abuela que… detuvo sus cavilaciones cuando Kou le hablaba. Se giró y regresó de nuevo a la cama

-- ¿Me prometes que no le dirás nada a mi papá?

--Pero… sí, Kou, te lo prometo…

--Abuela, por lo que me ha dicho mi papá, Voldemort los mató, ¿verdad?

--Pero tú nos regresaste Kou

--Yo… soñé… no sé si fue un sueño, era muy real --murmuró abrazándose a Lil

--No llores Kou, no llores por favor… tranquilízate… si no quieres…

--Sí te quiero decir… necesito que me ayudes… soñé que me volvía mala, que mi verdadero padre ganaba, que era igual a él abuela… no quiero ser como él

--Kou --dijo Lil abrazándola con más fuerza, empezó a acariciarle el cabello para que se tranquilizara aunque fuera un poco --Dudley no es malo, solo es… --la chica levantó la cabeza y la miró

--Abuela… soy hija… de… Voldemort…

Lil sonrió divertida, pero un par de segundos después borró la sonrisa, por la mirada de Kou no parecía que fuera broma.

--Pero Kou…

--Mi nombre es Kobra… es… es… ¡una serpiente!

--Tranquila por favor…

--Voldemort tiene obsesión con las serpientes, está en el cuerpote Dudley porque cuando mi papá lo derrotó quedó hecho… nada y necesitaba un cuerpo y ninguno mejor que el del primo de su peor enemigo, hizo que me criara, él aparecería unos años después, me llevaría con él para que mi papá sufriera y estuviera débil pero unos mortífagos se equivocaron y no pudieron regresar hasta ahora, quiere que sea como él, él es malo, quiere que mate, que traicione, es malo, yo no quiero ser mala yo no… --Kou ya balbuceaba aterrada y Lil lo único que había entendido era que su nieta estaba confundida y tenía mucho miedo. Le era imposible creer lo que Kou decía, no podía ser que todo fuera plan de Voldemort.

--Kou, Voldemort murió… tu madre biológica estaba trastornada y por eso te raptó… te inculcó sus creencias por estos años, cuando tu padre era joven también tenía pesadillas muy vívidas pero no eran verdaderas…

--Las hacía Voldemort, si me pasa lo mismo… significa que regresó

--O que tienes miedo de que algo le pase a tu familia por ser tan famosa

--Abuela a mi papá le ha vuelto a doler la cicatriz y… --respiró hondo mirando a la mujer frente a ella, Lil arrugaba el entrecejo seria, Harry le acababa de decir que la cicatriz no le dolía desde hacía muchos años --...sangró, la cicatriz le sangró y nunca le había pasado… por lo menos hace cuatro años, no sé si continúe… eso es malo… ¿abuela? --se interrumpió cuando Lil se ponía de pie bruscamente, tenía los puños apretados con fuerza y su mirada era realmente para temer

--Kou, tranquilízate, aquí todos te quieren… --murmuró respirando con los ojos cerrados, ella era la que deseaba tranquilizarse, tendría 38 años pero seguía siendo su hijo y no le agradaba en nada que le mintiera

--Gracias abuela --se puso de pie y le besó la mejilla --no te preocupes yo llevo mi plato y mi vaso --Lil asintió y salió rápidamente. Kou tomó los trastes y corrió tras ella, sería divertido ver a su padre regañado.

Cuando llegó a la estancia frenó en seco y aguzó el oído, inició de nuevo la carrera hacia la cocina, total que tenía un pretexto para entrar. En la cocina, Harry estaba sentado al desayunador intentando contestar la lluvia de preguntas que tenía Lil. Kou sonrió al verlo, parecía un niño en medio de un sermón. Cuando Harry la miraba, borró la sonrisa y se giró hacia el lavatrastes, tomó un cepillo y empezó a lavar el plato.

--Le sacarás sangre a ese plato --masculló Harry cinco minutos después. Kou abrió el grifo y lo enjuagó… -- ¡Qué! --olvidó a Kou que ahora limpiaba el vaso, miró a su madre que decía algo sobre decirle todo a su padre… no le preocupaba James, sino más bien Sirius quien le gritaría… no lo había hecho cuando era un adolescente pero ahora que tenía hijos, era un adulto y todo eso, le gritaría en verdad. Le había preguntado mucho sobre la cicatriz y él cambiaba el tema o decía que tenía poco más de veinte años sin molestarle. --pero no le digas a Sirius por favor --murmuró preocupado. Lil negó molesta y salió pisando fuerte. Harry deseó darse contra la mesa, podía escucharla decirles todo… se puso de pie y corrió hacia el patio trasero cuando escuchaba un "qué" desde la estancia.

-- ¿Dónde está? --preguntó Sirius en un siseo. Kou seguía frotando el vaso con el cepillo sin dejar de mirar por la ventana --Kou… --ella le señaló la ventana. Sirius corrió fuera. Sonrió al ver que el animago llegaba rápidamente con Harry quien estaba a un paso de salir del campo antiaparición de su propiedad. Sirius lo tomaba del brazo y lo obligaba a mirarlo. Deseó salir al ver que empezaban a hacer aspavientos, más Sirius pues Harry parecía en desesperados movimientos por explicar algo que quizá ya había olvidado.

-- ¿Dónde está Sirius? --James llegaba tranquilo, si su hijo no les había dicho nada era porque no quería preocuparlos. Ya era un adulto y podrían hablarlo civilizadamente. Se acercó a Kou al verla mirar interesada por la ventana. Él también sonrió, en definitiva, Sirius seguía creyendo que trataba con un niño, regañaba a Harry. --Kou, tienes una llamada en la estancia, es Joy --murmuró James acomodándose mejor. La chica dejó rápidamente el vaso y corrió hacia la estancia. Él respiró hondo, le habría gustado haber visto crecer a su hijo, haber estado en su boda, haberlo apoyado cuando más lo necesitaba, pero si lo pensaba bien, Harry lo necesitaba entonces… el que la cicatriz hubiera sangrado no le parecía que fuera algo auspicioso, quizá por eso era que Sirius estaba molesto, mejor ir con ellos y tratar de llegar a algo.

En la estancia, Kou intentaba que sus hermanos colgaran el teléfono del estudio y el del pasillo del piso superior, Joy, pacientemente esperaba que la discusión terminara. Sabía como era Kou o por lo menos deseaba que fuera como él la había conocido, pero en una cosa no se equivocaba, ella no hablaría hasta que Elí colgara el teléfono, por lo menos con Illya solo había batallado cinco minutos.

--Kou debo irme, te mando un mail --dijo Joy veinte minutos después, ya se había cansado y la rubia seguía discutiendo con Elí --sí amor, yo también te quiero, no te preocupes por mí que solo me uniré a la legión extranjera después de haberme casado con la francesa que se mudó esta mañana a mi habitación --Joy rodó los ojos y terminó con la llamada, Kou seguía gritándole a Elí por la bocina.

-- ¡MAMÁ! --casi cinco minutos después, Kou se dio cuenta de que Joy ya no estaba en la conversación… que mantenía con su hermano menor… y no soportó más, gritó con todas sus fuerzas hasta que Ginny preocupada apareció --Elí no me dejó hablar por teléfono, estaba pegado a la bocina del pasillo de arriba

-- ¡No es verdad mamá! --Elí llegaba corriendo con el teléfono inalámbrico

--Bien, corrijo, estaba en el despacho de papá

--Sirius Elí --dijo Ginny seria, el chico sonrió y metió el teléfono por el cuello de su playera --ve arriba, vamos a hablar largo y tendido jovencito --negó lentamente y se acercó a su hijo

--Ya sé de donde vienen los bebés mamá, no te preocupes --se excusó con una sonrisa de galán e intentó irse rápidamente pero Ginny lo tomaba de la playera y lo jalaba hacia las escaleras. --que conste que dijiste hablar mamá, ¿no irás a hacer otra cosa, verdad? --Ginny siguió jalándolo nada dispuesta a abrir la boca, el chico respiró hondo con actitud derrotada.

Los días pasaron relativamente normales, pues con tanto niño en una familia, normal no era precisamente la forma para describir su vida diaria. La semana antes del cumpleaños de Harry fue la peor que alguien recordara, debían preparar una fiesta sorpresa y no era fácil intentar mantenerlo lo suficientemente alejado de la casa para planear todo bien. Aunque Lil ayudaba mucho cuando se lo llevaba a caminar con el pretexto de querer enterarse de todo secreto que ella debía conocer y que él insistía en mantener oculto. Los días pasaban volando y cada mañana se repetían las mismas indicaciones, en especial con la pequeña Diva que empezaba a cansarse de que le repitieran los mismo, como esa mañana antes del 30 de julio.

--Recuerda Diva, no debes… --decía Lily sentándose al desayunador. Diva tomó su plato y el vaso y miró seriamente a cada uno de los que estaban en la cocina. Ginny sonrió mirando a su hija menor.

-- ¡Lo he escuchado por muchos días!, ¿quieres decir otra cosa? No soy tonta --dio una patada al piso y con la mirada en alto y su plato y vaso en las manos, salió de la cocina.

-- ¡Tarde! --exclamó Elí entrando apresurado a la cocina, se ponía los tenis mientras intentaba pasar la cabeza por la playera

-- ¿A dónde vas jovencito?, recuerda que estás castigado --dijo Ginny picando algo de fruta

--Descuida mamá, jamás olvidaría un castigo por tan enorme tontería… --cerró los ojos, quizá la palabra no había salido, había sido un susurro o con mucha suerte, su imaginación lo había traicionado y la palabra solo había sido dicha en su cabeza. No quería abrir los ojos a pesar del silbido de Kou, rogaba porque su madre no hubiera escuchado, todo estaba en silencio y podía sentir que el ambiente se tensaba.

--Buenos días fami… --Harry se interrumpió al entrar en la cocina y mirar a su esposa roja, estaba, literalmente roja. Miró el lugar, Elí en el medio con los ojos cerrados, sus padres mirando desde el refrigerador, Sirius sentado junto con Lil, Kou miraba a Elí compadeciéndolo. Se sentó junto a su rubia e intentó preguntar pero su mujer lo evitaba pues empezaba a hablar en un terrible siseo.

--El día del teléfono no te di una tunda Elí porque creí que ya eras mayor --inició Ginny respirando hondo, el chico abrió lentamente los ojos, las palabras "lo soy" se le atoraron en la garganta al ver a su madre --pero creo que me equivoqué --podía rogar porque solo le aumentara un año, dos o tres a su castigo, pero si abría la boca seguro su madre se la cerraba de una bofetada aunque fuera educado. Jamás la había visto tan furiosa, ni siquiera cuando habían explotado la cocina de la tía Hermione. --Y no lo haré --dejó escapar un suspiro aliviado --lo hará tu padre --Harry se ahogó con el jugo que le había robado a Kou, los ojos de Elí se abrieron enormes, volteó a ver a su padre que intentaba respirar con el jugo de naranja pasando por donde no debía --ya que desayunes, siéntate --ordenó la pelirroja poniendo un plato frente a Harry

--Gin --intentó decir Harry, pero su esposa negó casi imperceptiblemente. Miró a su hijo, el chico seguía de pie junto a la puerta, lo compadeció, pero él se lo ganaba, siempre lo hacía, aunque no sabía de lo que trataba eso.

--Yo y mi bocota --masculló Elí dejándose caer en una silla, miró a su padre y suspiró sonoramente --nunca aprenderé a tenerla cerrada

--Lo empiezo a comprobar --dijo Ginny poniendo un plato frente a él.

La tensión en la cocina no disminuyó, por primera vez en mucho tiempo, el desayuno transcurrió en silencio. Nadie quería resultar herido. Kou y Lily fueron las primeras en terminar y salir corriendo de ahí. Después Ginny y Lil salieron a hacer las compras. Sirius y James miraban de Elí a Harry mientras comían lo más lento que alguien podría imaginar, en ocasiones regresaban el tenedor lleno al plato. Harry comía tranquilamente con la atenta y culpable vista de su hijo en él.

-- ¿Dónde está tu hermano?

--No sé… ya terminé --murmuró el chico apartando el plato aún lleno, Harry sonrió de lado al verlo de reojo

--Ve a tu habitación Elí

--Sí --se puso de pie respirando hondo, hacía años que su padre no le daba una tunda. --papá… --murmuró cuando ponía el plato en el fregadero --...necesito comprar unas cosas, ¿puedo ir? --Harry, interesado lo miró y negó lentamente. Elí hizo una mueca y asintió antes de salir de la habitación.

--Harry --murmuró James picando el contenido de su plato, su hijo lo miró --vas a… pues a… --se revolvía más el cabello, se miraba nervioso --...no fue tan… pues… --Harry sonrió divertido ante el nerviosismo de James, miró a Sirius, sabía que también moría por intervenir y dudaba que no lo hiciera.

--No fue como para tanto --sí, ahí estaba, también Sirius intentaba abogar por Elí. Él solo les sonrió y fue tras su hijo.

Había llegado a su habitación y tendido sobre su cama. Sabía que no podía hacer nada para evitar ese castigo… no le parecía que hubiera sido tan grosero como para llegar a eso. Escuchó que llamaban a la puerta, seguramente su padre, volvió a respirar hondo y se sentó, poco después Harry entraba serio.

-- ¿En la cama o el escritorio? --preguntó en un susurro, Harry lo miró -- ¿sobre tus piernas?

--Sirius --dijo yendo hacia su hijo, Elí no apartaba la vista de la de su padre -- ¿qué fue lo que hiciste? --preguntó sentándose junto a él, el chico desvió la mirada --hijo

--Le dije a mi mamá que… que me había castigado por una enorme tontería

--Entiendo, Sirius dime una cosa --le tomó la barbilla y le giró con cuidado la cabeza, el muchacho volvió a verlo a los ojos -- ¿Por qué?

--No lo sé, lo dije sin intención de ofenderla papá, en verdad

--Bien, ponte de pie --el chico asintió y obedeció -- ve a comprar lo que necesitas y cuando regrese tu madre te disculparás --se giró rápidamente hacia su padre, él le sonrió y con un movimiento de cabeza le indicó que saliera, también le sonrió y corrió fuera.

En realidad, la intención de Ginny nunca había sido darle en realidad una tunda al muchacho, él lo sabía, la conocía perfectamente. Por eso había dicho que él lo haría. Se recostaba en la cama pero no pudo terminar de hacerlo, una de sus hijas había gritado, no sabía si había sido Lily o Kou, con un hechizo cerró la puerta, se acostó y se enredó en el edredón mal acomodado. No lo encontrarían tan fácil si…

-- ¡Papá! --se destapó, no entendía como lograban encontrarlo siempre y se había equivocado, no habían sido las mayores las que habían gritado, la pequeña Diva se le acercaba muy molesta -- ¡Kou y Lily me están molestando! --Harry enarcó una ceja, por lo general eran los gemelos los que molestaban a las niñas o ellas a ellos, nunca entre sí mismas.

--Diva no creo que…

-- ¿No me crees verdad?

--Diva…

-- Mira --extendió su bracito haciendo un mohín, Harry la miró incrédulo.

-- ¿Segura que no fue uno de tus hermanos?

--Fue Lily y… y… y Kou se burlaba de mí --Harry miró la quemadura china que tenía la pequeña y la abrazó, había empezado a llorar

-- ¡Kobra, Lily! --gritó tan solo salir de la habitación, Diva se aferró más a su cuello sin dejar de llorar. No podía creer que lo hubieran hecho, lo habría esperado de Elí, pero recién salvado por el castigo, no lo creía posible. -- ¿dónde están?

--En… en… en…

--Ya, tranquila, ¡KOBRA!, ¡LILY!

-- ¿Si papito? --preguntó Kou asomando la cabeza desde su habitación. Harry la miró serio y le ordenó que se acercara.

--Tu hermana… Lily

--No sé papá, ¿Qué tienes Diva? --intentó tocar el brazo de la niña, pero ésta se encogía en brazos de su padre

--Kobra…

-- ¿Qué pasa?, ¿Por qué me dices así y tan mole…?

--Ve al estudio y lleva a Lily --la interrumpió Harry yendo a las escaleras. Kou sonrió y fue en busca de su hermana, al parecer sí le había dicho y ahora necesitaba un pretexto para que no pasara de un sermón.

Diva seguía llorando en brazos de su padre, él esperaba a que las otras dos llegaran mientras sentado en su sillón pensaba en un castigo. Cinco minutos después la puerta se abrió y las dos chicas entraron tan despreocupadas que no le pareció buena señal a Harry.

-- ¿Por qué…?

--Porque se dejó --lo interrumpió Kou, le sonrió cuando la miraba molesto

--Es verdad papá --dijo esta vez Lily, y si seguían abriendo la boca para decir esas cosas, terminaría explotando.

-- ¡Tiene 4 años, y ustedes ya están grandecitas como para esos juegos Lily!

--Papá ella… --intentó excusarse Kou, pero Harry volvía a interrumpirla.

-- ¡Diva llegó diciendo que también quería jugar, nosotras no queríamos y se puso a hacer un berrinche para que…!

-- ¡Ya están grandes Lily! --gritó Harry golpeando el escritorio, bajó a Diva, fue hasta las dos adolescentes y empezó a pasearse frente a ellas -- ¡deben cuidar de su hermanita, no lastimarla!

--Nos habrías castigado si no la dejamos jugar --refutó Kou empezando a molestarse, apretaba los puños inconscientemente

--Kobra --murmuró Harry respirando hondo, ella no era la única molesta --te comportaste muy irresponsable, Lily tiene 13 años pero tú no, ya eres lo suficientemente mayor como para saber lo que está bien y lo que no

--Lily también --escupió Kou con los ojos cerrados --incluso Diva lo sabe, nosotros le dijimos que solo mirara…

-- ¡Tiene 4 años! --gritó Harry

-- ¡YA LO DIJISTE! --vociferó Kou poniéndose violentamente de pie, Harry arrugó el entrecejo y le exigió se disculpara por haberle gritado. Pero lo único que pasó fue que las cosas empezaban a vibrar y Kou había… hablado… pársel

--Lily, Diva… salgan --murmuró mirando detenidamente a Kou

-- No…soy… irresponsable --seguía hablando pársel, Harry empezaba a desesperarse porque las niñas no salían de ahí, las miró, ellas veían a Kou, no entendían nada. Los muebles empezaban a moverse ya no eran solo las pequeñas figurillas

-- ¡Salgan ya! --fue por Diva sintiendo que la respiración empezaba a fallarle, empujó a la niña hacia Lily e intentó tranquilizar a Kou -- ¡SALGAN! --ante el rugido, Lily arrastró a Diva. --Kou, tranquili…

--No soy irresponsable --siseó Kou, inclinó un poco la cabeza. Harry se llevó ambas manos al cuello, la garganta se le había cerrado, sentía que su corazón latía con más fuerza, sus pies ya no tocaban el piso y la vista empezaba a nublársele, en murmullos ahogados le rogaba a Kou que se tranquilizara, pero la rubia no parecía escucharlo.

--Harry, las niñas están asustadas ahí afue… --Lil entraba preocupada por haber visto a sus nietas llorando en el pasillo. -- ¡Kou! --corrió hacia la chica y la abrazó --por favor Kou, tranquilízate, no eres tú, respira por favor…reacciona Kou --los muebles dejaron de bailar, Kou respiraba agitada mientras Harry caía de rodillas intentando desesperadamente inhalar un poco de aire.

-- ¿Qué… qué pasó? --Harry aún en el piso levantó la cabeza y miró a Kou que se le acercaba preocupada, no le agradó nada ver la mirada que tenía su madre, entrecerró los ojos y con dificultad se puso de pie

--Nada cariño, no te preocupes solo, solo me dolió la cicatriz pero ya pasó… Kou estás castigada por haberle hecho eso a Diva, dile a Lily que suba a su habitación, nada de nada por lo que resta del día --murmuró mirándola, Kou hizo una mueca pero le dio un beso y salió de ahí. Lil la iba a seguir pero ahora era su hijo el que parecía molesto --mama…

-- Iré a ver si…

--Mamá, dime qué es lo que sabes por favor… --Lil se giró lentamente y miró a su hijo.

El incidente con Kou ni siquiera lo dejó dormir esa noche. Debía hacer algo, sabía que su madre no le había dicho todo, seguía sin explicarse la razón por la que Kou hablaba pársel… eso solo se heredaba por línea familiar.

La mañana del 31, algo curioso se le vino a la mente… Kobra… ese nombre… no, no podía ser, ella era hija de su primo, de Dudley… no se le ocurría alguna razón para que tuviera ese nombre… él había investigado el origen del nombre… era Iraní y significaba, sonrió irónico y sacudió la cabeza intentando apartar ese absurdo pensamiento de su cabeza, era solo una coincidencia que Kou hablara pársel, que pareciera el nombre de una serpiente y que significara "la que gobierna al pueblo", simple coincidencia.

Llegó a la estancia y la recorrió extrañado, si ya había sido raro que no lo despertaran brincándole encima en su cumpleaños, ver la casa vacía era más extraño aún, ningún ruido. Quizá le darían de regalo un día de paz como tanto había soñado, pero si era sincero, eso era prácticamente imposible. Se alzó de hombros y fue a la cocina, seguramente se reunían ahí para gritarle "Feliz cumpleaños" y sorprenderlo. Su sorpresa fue más grande al encontrarla también vacía. Por lo menos le habían dejado una nota pegada al refrigerador. ¿"Fuimos de compras, las niñas necesitan ropa"?. ¡Pero si lo habían dejado en la ruina comprando ropa!... un momento, ¿Por qué todos se irían a comprar ropa?. Abrió el refri y sacó el plato que amablemente le habían dejado, lo metió al microondas y fue al baño. Cada paso que daba, miraba hacia todas partes, su padre o padrino podrían estar escondidos por ahí y saltarle encima en cualquier momento.

--Estás paranoico --murmuró saliendo del baño, lo estaba y tenía razón para estarlo. Eso era demasiado raro.

Desayunó en tiempo record, con cada ruido que escuchaba daba un brinco. Decidió correr hasta la biblioteca y leer un poco, sus amigos no tardarían en llegar para felicitarlo.

Dos horas después, incluso había olvidado leer y solo recordaba su segundo año de Hogwarts, cuando Dobby le había robado la correspondencia de sus amigos. No podían haber olvidado su cumpleaños. Volvió a ir al baño, no debió haber tomado tanta agua antes de irse a dormir. Bajó el cierre y levantó la tapa, cuando se disponía a orinar, una luz lo cubrió completamente, sintió como si un gancho lo jalara desde el ombligo y lo transportara por un tubo de colores que giraban en direcciones contrarias, cuando los colores desaparecieron, escuchó lo que temía…

-- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! --fácil eran más de veinte personas, estaba congelado en medio del patio de la casa de su mejor amigo. Sintió que alguien le besaba los labios, debía ser Ginny, ¿con la pelirroja ahí, quien más se atrevería a hacerlo?. Miró serio a su alrededor.

--Felicidades amor… ¿Harry?

-- ¿Qué clase de broma…?

--Felicidades hijo --dijo James abrazándolo, Harry no se sentía capaz de reaccionar. Sabía las condiciones en las que había aparecido ahí, pero ni así podía moverse… quizá era porque había desaparecido cuando estaba en el sanitario… --si subes el cierre, creo que sería mejor --le susurró James al oído, Harry lo fulminó con la mirada.

Ginny, conociendo a su esposo volvió a abrazarlo y le subió el cierre mientras se disculpaba y aseguraba que había sido idea de Kou, (así no se molestaría tanto). Poco a poco los demás felicitaron al cumpleañero, nadie decía nada, ni siquiera Ron o sus hermanos se atrevieron a hacer un comentario. Con los abrazos y regalos que les daba cada niño el coraje de Harry se esfumaba lentamente, hasta que pudo sonreír (cerca de la hora de cortar el pastel). Era una divertida fiesta, solo su familia y ese extraño encapuchado que se acercaba… ¿encapuchado?. Se puso de pie de un brinco blandiendo su varita, Sirius lo miró confundido hasta que dio con lo que Harry miraba y lo imitó. Los niños se reunieron detrás de sus padres inmediatamente, Kou abrazaba a Harry con terror, temía que fuera alguien que quisiera regresarla a esa tétrica casona. El encapuchado se detuvo a unos metros de los adultos que lo amenazaban con varitas.

--Buenos días --era una suave y delicada voz, pero ni así bajaron la guardia. --disculpen que interrumpa su fiesta, no sabía que estaban ocupados pero acabo de llegar… por favor, bajen sus varitas, no soy una amenaza yo… está bien, tranquilos --el extraño encapuchado parecía divertido al verse rodeado por tanto mago, se llevó las manos a la capucha para bajarla --además, con Harry Potter aquí, no me atrevería a llegar yo sola si fuera enemigo… --bajó la capucha dejando ver una hermosa sonrisa que Sirius y James miraron interesados, estaban seguros de haberla vista antes. Era una muchacha que no aparentaba más de 15 años, aunque era bastante alta. De cabello profundamente negro y pícara mirada castaña. La chica dio un par de pasos hacia ellos con un sobre en la mano. -- ¿es el director de Hogwarts, verdad? --preguntó llegando con Remus, el licántropo asintió algo atontado por esa mirada, tomó el sobre y lo abrió.

-- ¿Albus Dumbledore? --murmuró Remus sin creerlo, Harry corrió hasta él y prácticamente le arrebató el trozo de pergamino.

-- ¡MADRE MÍA! --gritó Harry unos segundos después. Con la boca abierta miró a Remus que se miraba realmente mal… estaba muy pálido y parecía a punto de perder el equilibrio. Lo miró voltear hacia Tonks. Estaba tan concentrado mirando a su antiguo profesor que no se dio cuenta de cuando Sirius le quitaba la carta.

-- ¡Eres un pillo Moony --exclamó Sirius sonriendo divertido -- mira que una hija fuera del…!, ayy, Harry ¿Por qué me golpeas? --reclamó mirando a su ahijado, Harry con ojos entrecerrados le señaló a Tonks que tenía el cabello rojo sangre y apretaba los puños. Remus también la miró. La metamorfomaga giraba lentamente la cabeza, tenía mirada de asesina y de su varita salían chispas… peligrosas chispas rojas. Miró a sus hijos, Joy lo miraba boquiabierto y Dilcia no entendía mucho, volvió la vista hacia la chica frente a él que le sonreía y se desmayó…

Kou miraba a la chica, la conocía… ella la conocía, cayó de rodillas cuando sus miradas se conectaban…

--La chica de la otra acera… --susurró recordando su sueño… eso no podía estar pasando…


Sion

P.D.Espero señales de vida...