Tenían que ser sinceros el uno con el otro y Jack lo había sido, le había contado a Dean toda su vida, su pasado, todo lo que alguien como el Doctor significaba para él y lo había dicho porque realmente quería a Dean y por nada del mundo podría soportar que le ocurriera nada malo. Pero ahora, con el cazador inconsciente entre sus brazos, las cosas parecían ser completamente distintas. Lo miró, observó aquel rostro pálido y su expresión de dolor. Le quería, sin duda quería a Dean y la sola idea de perderlo por no haber sido capaz de confiar en él mucho antes le hacía sentir terriblemente mal.

"Vamos Dean, te he contado todo sobre mi. Ahora tienes que despertar y contarme tu, aquello que te hace daño, lo que no te deja ser feliz conmigo." Le acarició el rostro, para cogerlo luego en brazos y llevarlo hasta la cama.

Se arrodilló a su lado y comprobó su pulso. Era muy débil, apenas podía notarlo, pero al menos estaba ahí. Le acarició la frente y la mejilla fría. Dean se estremeció y abrió los ojos débilmente.

"Lo siento." Consiguió decir el cazador con un hilo de voz.

"¿Por qué lo dices? No has hecho nada malo."

"Si lo he hecho, creí que no tendría porque decirte todo. Que ser sincero no implicaba decirte que, al principio te odiaba por haberme arrebatado a mi hermano, que por tu culpa Sam se había ido." Dean tuvo que dejar de hablar, pues apenas podía respirar, aquella cosa le estaba atacando a una rapidez que no tenía nada que ver con Ianto y Sam.

"¿Hay más verdad? Hay más que no me has contado todavía."

Los ojos de Dean se inundaron rápidamente de lágrimas y volvió la mirada, apartándola de Jack para que no le viera. No le gustaba que nadie le viera llorar y menos cuando se trataba de la gente que realmente le importaba. Jack era fuerte, el hombre más fuerte y seguro de si mismo que había conocido en toda su vida.

Un hombre así no se merecía estar con alguien como Dean, que todavía no se sabía si estaba completamente enamorado de él. Su hermano se iba a casar, Sam por fin iba a sentar la cabeza con Ianto. Eso significaba abandonarle a él para siempre, no volver a cazar juntos, apartarle de su vida y eso si que le dolía.

"Sam y yo éramos un equipo, nos complementábamos perfectamente. No se cuantas veces le he salvado la vida, ni cuantas me la salvado él a mi. cuando me dijo que estaba con Ianto, que eran una pareja, creí que me estaba tomando el pelo. Sam con un tío, eso jamás me lo hubiera esperado."

"¿Habías estado tu con muchos hombres antes que conmigo?"

Dean sonrió, sin poder evitar ruborizarse.

"No es lo mismo. Para él, Ianto se convirtió en su prioridad, en mi caso, durante mucho creí que no se trataba más que de un juego. Estaba seguro que te dedicabas a jugar, a buscar ligues, nada importante. Simplemente asumí que yo era uno más."

El dolor en todo su cuerpo se hizo más intenso, todavía había algo más que no había dicho. Apretó con fuerza la mano de Jack y el capitán se mantuvo en silencio, esperando que dijera todo aquello que le estaba causando tanto dolor.

"No creí poder enamorarme de ti." Jack clavó sus ojos azules en los de Dean, sin poder creer lo que el cazador acababa de decir, parecía tan poco propio de Dean decir que le quería. "Me daba miedo."

"¿Te daba miedo enamorarte?"

Dean negó con la cabeza.

"Me daba miedo enamorarme de alguien como tu. Te había visto enfrentarte a ese alienígena como si nada. Para ti ese mundo siempre ha sido algo natural. Yo no era más que un recién llegado, ni siquiera creía en extraterrestres antes de verte aparecer en mi vida."

Jack sonrió, por fin había comprendido que era lo que Dean le había escondido durante tanto tiempo. Antes de que Dean pudiera continuar hablando, el capitán se tumbó a su lado en la cama y lo arropó entre sus brazos. Le dio un beso en el cuello y le susurró al oído:

"Nunca te he visto como alguien inferior a mi." Dean deslizó su cabeza sobre el pecho de Jack, frotándola como si de un gatito se tratara. "Eres un de los mejores cazadores que he conocido nunca Dean, tal vez un poco temerario, pero para eso estoy yo aquí, para evitar que cometas ninguna tontería." Dean sonrió y al verlo Jack sonrió también, satisfecho.

"Después de lo que me has contado Jack, que eres inmortal, de todo lo que has pasado con el Doctor. Has salvado el universo y yo…" Dean cerró los ojos, los apretó con fuerza y esperó a que el dolor se pasara, aunque ahora ya no fue tan intenso como las veces anteriores, tal vez la sinceridad estuviera surtiendo efecto. "No soy nadie a tu lado Jack."

"No se te ocurra decir eso." Jack tomó el rostro de Dean con una mano y le obligó a mirarle a los ojos. "Para mi eres, y no creas que digo esto muy a menudo, eres más importante que el universo entero."

"No digas eso."

"¿Por qué siempre tienes que infravalorarte tanto? Eres especial Dean, después de todo lo que has hecho por tu hermano…" Le dio un beso en los labios. "Eres muy especial y por eso creo que te quiero."

"¿Tu me… me quieres?"

De repente el dolor había desaparecido. Dean miraba a Jack sonriente. hacía días que no se sentía feliz y menos con la visita de Sam y Ianto ahora que anunciaban su compromiso. Pero ahora eso daba igual, Dean se sentía bien, agotado y sin apenas fuerzas en su cuerpo, pero seguro de que le había dicho toda la verdad a Jack. Cerró los ojos, necesitaba descansar y notando los brazos de Jack a su alrededor, se sentía completamente relajado.

- o -

"Sam, por favor, déjame que te explique." El cazador se dio la vuelta y se encontró con los ojos suplicantes de Ianto. "Estoy aquí ¿no? He vuelto."

"¿Te ibas a marchar sin más? Dijiste que me querías, que sentías algo muy fuerte por mi y luego volviste con Jack." Sam apretó las manos con fuerza. "¿Por qué has vuelto? Jack te quiere, le importas demasiado y te deja ir precisamente por eso. ¿No es lo que querías?"

Ianto dio un paso hacia Sam. Apenas lo conocía desde hacia una semana pero podía notar el latido de su corazón totalmente acelerado, sus manos temblando, sudorosas, la sola idea, en ese momento de perder a Sam, era algo sobre lo que prefería no pensar.

"Pensarás que es una auténtica locura, pero creí que no podría enamorarme de nadie más que de Jack, al menos en lo que a hombre se refería. Es único y pensé que eso me había llevado a enamorarme perdidamente de él. Entonces apareciste tu y me di cuenta que, me gustabas. Eres diferente a Jack en todo y precisamente por eso me gustas. Precisamente por eso, quiero quedarme unos días."

Sam no había dicho nada, escuchando atentamente lo que decía Ianto. Sentía que estaba viviendo un sueño. Sam no era bueno ligando, estaba acostumbrado a que las chicas se acercaran a él y le dieran su teléfono. No era como su hermano, no le era tan fácil como para Dean.

Pero ahí estaba Ianto, mirándole a los ojos, diciéndole que estaba dispuesto a dar un paso adelante con él.

"¿Y que pasa con Jack?"

Jack no había cogido el avión como estaba previsto. Le había cogido tan de sorpresa la decisión de Ianto, que se había quedado en el bar, bebiendo, hasta que decidió que era el momento de hacer algo. No quería volver a Cardiff, él que había pensado que aquel viaje sería un buen momento estabilizar su relación con Ianto y ahora resultaba que lo había perdido.

Caminó sin rumbo fijo durante un rato y sin darse cuenta acabo en un nuevo bar. No parecía un mal lugar para pasar un rato y pensar. Estaba medio vacío, justo lo que buscaba, un lugar tranquilo y silencioso, donde nadie le pudiera molestar. Se pidió un whiskey con hielo, aunque no solía beber, ese momento lo requería.

"Pareces triste. ¿Mal de amores?" Preguntó la camarera mientras le llenaba el vaso.

"Algo así."

"Seguro que pronto encuentras a alguien que te cure el corazón. Un tío tan guapo como tu, no tardará en encontrar a alguien."

Jack se bebió de un trago el interior del vaso y pidió que se lo volviera a llenar. La camarera, que había visto muchas cosas en su vida, sabía que aquello era realmente grave para el capitán.

"¿No me digas que te han dejado tirado en el altar?

"En el altar no, en el aeropuerto."

"Pensaba que ya os habríais marchado." Jack se dio la vuelta antes una voz que reconoció sin problemas. Dean Winchester acababa de entrar al bar. "¿Qué haces todavía aquí? ¿Y Ianto?"

"Pregúntale a tu hermano, me ha dejado plantado por él."