El resto de la semana transcurrió lentamente, Serena deseaba ver a Diamante, pero al mismo tiempo temía lo que pudiera pasar, comenzaba a creer que lo que él le decía era cierto, cada vez que se encontraban en el mismo lugar ella lo arruinaba, hacía alguna tontería que ocasionaba que Diamante la detestara mas, pero quería ver su rostro para sentirse bien, para amarlo y apreciar cada centímetro de sus facciones.
Llego a la cafetería temprano, para no tener mas problemas con el, pero cuando entro el no había llegado, se sintió un poco segura y tomo una mesa junto a la ventana, y espero. Paso algo de tiempo y Diamante no llegaba, quizá después de lo del lago no quería volver a verla, esto la hizo sentirse muy mal, se había puesto su falda favorita, la café con adornos rosas, esa que tanta gente le decía que le quedaba perfecta, era suelta y le llegaba hasta un poco mas arriba de las rodillas. Se puso de pie para irse, pero en ese momento lo vio entrar, y tomo asiento de nuevo.
Diamante no dijo palabra alguna cuando estuvo en la mesa, solo se dedico a el trabajo y a tomar el te que tanto le gustaba. Estuvieron aproximadamente dos horas terminando el trabajo, hasta que por fin pudieron darle fin, les había quedado perfecto, y lo habían terminado juntos.
Serena estaba tan contenta de que les hubiera quedado tan bien que no pudo mas que dibujar una sonrisa en su rostro, y sin querer lo miro a los ojos y le tomo la mano, la expresión de sus ojos era dulce, y Diamante no pudo mas que pensar en su sueño.
Aparto la mano de Serena con descortesía y la miro molesto.
-No podría estar feliz más por el hecho de que ya no tendremos que estar tanto tiempo en contacto.
Esto hizo que la sonrisa de Serena se borrara, bajo la mirada y comenzó a guardarlo todo.
En ese momento Unazuki llego a la mesa a recoger la taza vacía de Diamante.
-Serena, perdona si interrumpo algo, mi hermano te espera, dice que le prometiste salir hoy.
Diamante parecía estar muy interesado de las palabras de Unazuki, pues cuando menciono una salida con su hermano lo hizo prestar atención
-Cierto, gracias por recordármelo, enseguida salgo.
Serena no se despidió de Diamante, simplemente no soportaba que la detestara de aquella forma, fuera se encontraba Andrew, sin su auto.
-¿Dónde esta tu auto?-preguntó Serena.
-Hoy quise que camináramos un poco.
A Serena no le gustaba tanto estar sola con Andrew, pero lo había prometido y debía cumplir. Andrew tomo el brazo de Serena y lo enredo con el suyo, después comenzaron a caminar.
Caminaron algunas cuadras hasta que Serena no reconoció el lugar donde se encontraban, parecía muy alejada de donde ella frecuentaba, la preocupo pero decidió no tomarle mucha importancia.
Andrew no paraba de parlotear, y Serena no prestaba atención en lo que decía, solo observaba el lugar en donde se encontraba, parecía más oscuro en ese lado de la ciudad, y eso la asusto un poco.
De pronto Andrew dio vuelta en una calle mas oscura de lo normal, a decir verdad, era un callejón, no había ninguna persona cerca, ni se escuchaba nada, esto asusto aun mas a Serena.
-Andrew…creo que deberíamos irnos de aquí, esta muy oscuro y…
-Pero Serena, a mi me parece bien, ven conmigo, no pasara nada malo.
Andrew jalo a Serena del brazo, Serena trato de librarse de su fuerza, pero Andrew la sostenía muy fuerte, de pronto la tomo por la cintura y comenzó a besarla en el cuello, mientras trataba de tocarla por todos lados.
Serena forcejeaba con el, pero Andrew no se detenía.
-¡Andrew!, por favor, ¡déjame en paz!, quítate, Andrew, quítate, déjame.-grito Serena desesperada.
-Oh vamos, Serena, hay que divertirnos.-dijo Andrew tratando de besarla en los labios.
-¡Deja de rechazarme!
Pero Serena logro darle una cachetada y eso molesto a Andrew demasiado, por lo que la apretó aun más contra el y la forzó aun más.
Serena no paraba de gritar que la dejara y se quitara, las lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Diamante se encontraba cerca, los había estado siguiendo, cuando escucho a la mesera de la cafetería decirle a Serena que Andrew Furuhata la esperaba fuera hizo que sintiera una impotencia, así que decidió seguirlos, pero los había perdido de vista. Los gritos de Serena llegaron a el y corrió hasta donde se encontraban, se detuvo por un momento para estudiar la escena, vio a Andrew tratando de aprovecharse de ella, Serena lloraba y gritaba y trataba de librarse, Andrew pasaba sus manos por su cuerpo y la besaba en donde podía.
Eso hizo que Diamante se sintiera furioso, no soporto ver a Andrew Furuhata tocando a Serena, no lo soporto, y tampoco lo pensó, corrió hasta a el y con todas sus fuerzas lo aparto de ella, le dio un gran golpe en el rostro y lo obligo a irse de ahí. No se atrevió a mirar a Serena, ¿Qué había hecho?, eso no estaba nada bien.
Serena se acerco lentamente a Diamante, le toco el hombro suavemente y Diamante se sobresalto.
-Diamante…gracias por…
-No hables, Serena.-le dijo seriamente.
-Se que no me soportas, que no quieres que hable, pero debo agradecértelo.-le dijo situándose frente a el.
Diamante hizo ademán de irse, pero Serena no quería que se fuera, quería que se quedara con ella, así que se atrevió a tomarle la mano para detenerlo.
Diamante se detuvo, miro la mano de Serena sobre la suya, después recordó la imagen de Andrew tocando a Serena y eso lo lleno de furia, no había podido soportar que el estuviera tocándola.
Diamante miro a Serena, ella le suplicaba con la mirada que no se fuera, una lágrima calló por su mejilla. ¿Por qué Serena Tsukino se veía tan bien aun estando triste?, era tan bella, tan perfecta…
Diamante no pudo resistirlo, redujo la distancia entre ambos y Serena retrocedió, se topo con la pared, no pudiendo ir hacía otro lado, Diamante la encarcelo con los brazos, acerco su rostro al suyo, con su nariz rozo su rostro, aspirando su olor, olía tan bien, Serena Tsukino olía tan bien, olía a rosas, su piel era tan suave, tan fina, después olía su cabello, su cabello olía a durazno, y estaba fresco. Diamante tenía los ojos cerrados, pero estaba tan cerca de Serena que pudo escuchar los latidos de su corazón, eran tan rápidos que parecía que saldría disparado.
Pero de pronto la imagen de Andrew tocándola volvió a su cabeza, no podía soportarlo.
Abrió los ojos y luego tomo el rostro de Serena entre sus manos, la miro durante unos segundos, miro sus labios rosados, no pudo resistirlo mas, planto sus labios sobre los de ella. El mundo pareció haber desaparecido alrededor, la beso y saboreo sus labios rosados perfectos, la beso con tal desesperación que no quiso separarse de ella, sus cuerpos se acercaron mas, sintió las manos de Serena acariciar su cabello, sentir sus manos solo lo hizo sentir mejor, lo impulso a besarla con mas fuerzas, con su lengua recorrió los suaves labios de Serena, y los presiono, no quería despegar sus labios de los de ella, eran lo mas dulce que había probado nunca, no pudo pensar en nada mas que no fuera ella, sus bocas se movían juntas, eran una sola, Serena atrajo mas a Diamante.
Pero de pronto Diamante recordó a su hermano, recordó su muerte, recordó su soledad, su tristeza, su dolor, recordó que esa mujer a la que besaba era la causante de su muerte y se separo de ella. Serena lo miró perpleja, Diamante la soltó y se alejo, llevo sus manos a su cabeza, como si algo lo atormentara. Noto como Serena se acercaba de nuevo a el, pero no lo permitiría.
Diamante salió lo mas rápido que pudo de aquel callejón, perdiéndose de la vista de Serena.
