Admito que estoy empezando a escribir esta historia, con un gran número de otras incompletas. Pero esta historia llevaba meses en mi mente, así que me dije que subiría el primer capítulo piloto para ver que opinaban ustedes y sacarla de mi mente. Al final decidi continuarla gracias a su apoyo.

Ladybug no me pertenece.

Este A.U nació en mi mente hace mucho, pero no fue hasta hace poco que comencé a darle sentido a mi cabeza.

Luz y oscuridad

Capítulo 10: Cambio de situación.

Por algún motivo ese día las cosas no fueron muy bien que digamos para ella, ver a Nathaniel sentado a su lado en aquel vehículo en camino a su hogar, le hacía sentirse estúpida. De todos sus errores, había cometido el peor de ellos. Hacer que alguien descubriera su identidad secreta como villana, fue caer demasiado bajo, más si era alguien que la conocía. Pero por algún motivo que desconocía, sus mensajes de texto de sus compañeros de clase, era preguntando si ya estaba bien.

Apretó con fuerza el teléfono, viendo de reojo a Nathaniel.

Este estaba viendo nervioso el vidrio, notando como miraba fijamente su reflejo.

¿Qué debería hacer?

No había planeado esta situación o anticipado una respuesta contra esto.

Cuando llegaron a su hogar, bajo del automóvil seguida del chico. Entraron por la panadería que estaba cerrada ese día y subieron las escaleras seguido de Edward. Cuando llegaron a la sala de estar estaba vacía, Edmund debía estar en clases y Madeleine según le comentaron estaba en akuma arreglando unos problemas con los chicos.

Tomo asiento en el sofá, acababa de salir del hospital, pero ocupaba solucionar esto cuanto antes. Nathaniel la imito de forma un poco intimidada frente a ella.

Sus brazos estaban ahora cruzados y una pierna estaba sobre la otra. Sus ropas eran sencillas y flojas, una camiseta holgada y unos short algo reveladores. No le importo que viera su tatuaje, a estas alturas no importaba mucho eso. Su piel llena de cicatrices o su mirada soberana.

Debía borrar la memoria de ese chico o hacerlo pasar a la historia.

Pero…no quería.

Una parte de ella estaba cansada de ocultar su identidad, pero debía hacerlo por el bien de Paris, debía sacar a Nathaniel de ese juego peligroso en que estaban.

Pero primero.

—Edward traernos algo de tomar, quiero escuchar que dice Nathaniel—indico sin verlo.

Igualmente noto la incredulidad de su compañero, pero este no dijo nada y solamente marcho a la cocina que estaba cerca, sin despegar sus ojos de ambos.

Sus ojos no se despegaron de Nathaniel, el pelirrojo parecía querer escapar de su mirada, pero por alguna estúpida valentía, seguía viéndola.

Interesante.

—Aprecio que no dijeras nada sobre mi identidad…aunque sabrás que esto te pone en un aprieto al venir aquí solo—inicio con una sonrisa divertida—venir solo a ver al villano más temible de Paris, es una estúpida idea—comento como si fuera lo más obvio.

Aunque algo le molesto.

Si bien el chico parecía intimidado, no era muy diferente a como se portaba usualmente a su lado, no parecía mostrar el verdadero terror de otros al ver a Queen Heart. No parecía temer a su historia llena de sangre que había creado, o tampoco tener esa aura de héroe de querer derrotarla. NO había un sentimiento negativo poderoso del chico al verla.

¿Habría perdido el toque?

O este chico era un completo idiota, o era estúpidamente valiente.

Bastante interesante.

Nadie antes había descubierto su secreto, al menos que ella lo hubiera revelado ante ellos. Puso una mano en su mentón sonriendo malévolamente, bastante interesante la situación.

Además ahora que sabía que el chico no había hecho algún movimiento, estaba la balanza a su favor.

—¿Por qué?—fue lo único que dijo Nathaniel, haciendo que alzara ella una ceja.

¿Por qué era un asco?

¿Una vergüenza?

¿Una asesina?

¿El peor ser de la historia?

Había muchas posibilidades, que el chico pareció comprender.

—Si eres la villana de Paris, no debiste salvarnos…pero lo hiciste aun cuando eso te envió al hospital—dijo algo más seguro.

Ohh…tonto sentimentalista.

Pensaba que había algo bueno en ella, era como verse ella misma años atrás. Una pequeña niña que veía la luz en todo el mundo, esperanza en otros y que todos tenían una oportunidad de cambiar. Pero eso era una cruel fantasía que te ponía una venda sobre los ojos.

Cuando conocías a un asesino de niños.

Los torturadores.

El tráfico de humano y órganos.

Los prostíbulos.

Niñas obligadas a prostituirse por otros.

Un niño morir de sida, luego de pasar sus últimas noches en las calles.

Tantas cosas que había visto, demostrando que los seres humanos eran criaturas horribles…donde ella iba intentando tapar el sol con un dedo.

—Acaso olvidas que yo también estaba ahí, mis poderes no hubieran podido detener esa ola…ocupaba un pequeño peón momentáneo, y tú fuiste el elegido—

—Pero pudiste usarme para que te sacara de ahí, pero la única indicación en mi mente era salvar a otros—

Su ceño se frunció levemente, al ver la tenacidad del chico de retarla.

Era estúpido.

O no había analizado la situación.

—Nos salvaste a todos—expuso Nathaniel.

Provocando su mal humor.

—Sabes que hablas con alguien que es la villana número uno de Paris, me insultas que pienses de esa forma—

—También fingiste atraparte tú misma, para que nadie se expusiera…todo es una farsa—

Recordó aquella vez que había hecho el acto de circo junto con Edward, donde había sido puesta sobre un alto edificio.

Hasta ahí.

Con agilidad tomo un fino cuchillo que había estado ocultando dentro de su ropa (siempre lista a cualquier eventualidad), que tiro de forma perfecta rozando la mejilla de Nathaniel e incrustándose varios centímetros en el sofá. Al parecer estaba con poca fuerza debido al hospital, pero si con la suficiente para no dejarse humillar por unas palabras simples.

Tomo otro cuchillo que hizo bailar entre sus manos.

Pudo ver por fin el rostro pálido de Nathaniel, como si estuviera analizando hasta ahora el problema en que estaba metido.

—Hay va, nuevamente otra remodelación de sofá—musito Edward ignorando su acto.

Dejando una bandeja llena de galletas y dulces, junto tres tasas llenas de té blanco que a ella le gustaba. Dicho eso, tomo asiento en un sofá en medio de ambos, tomando una galleta y masticándola sin ganas. Ya estaba haciendo mentalmente el presupuesto de ese sofá y colocando el gasto dentro de los pasivos en los balances de contabilidad.

—Mira niño, soy Queen Heart y aplaste moscas más grandes que tú en el pasado…si me pones de mal humor vas a conocerme—indico con voz enojada y mirada molesta.

Ahí lo vio.

El temblor en sus manos y sus ojos cerrarse levemente.

Tenía miedo.

Pero seguía ahí, sin intenciones de huir o esconderse.

Estúpidamente valiente.

—No puedo creer que todo sea así, debe haber una explicación…por qué harías cosas malas y luego nos ayudarías—expuso claramente frustrado.

Desvió la mirada molesta.

Ese niño.

—Nathaniel—comenzó Edward captando la atención de ambos—desde que Queen Heart apareció, el número de ladrones y villanos menores fue reducido casi en su totalidad—

Sus ojos brillaron peligrosos, sin comprender que quería Edward.

En cambio Nathaniel lucia confundido.

—¿Qué quieres decir?—

—Además de eso, el número de muertes registradas por ella, es sustancialmente similar al de los akuma que tenemos en nuestra organización, exceptuando algunos rehabilitados que están con otra identidad, junto con otros jóvenes en una mejor vida en el extranjero—

—Yo no—

—Si sumamos números, exceptuando unos cuantos sujetos que merecían morir por mi mano, Marinette no se atreve a matar a nadie. Las únicas personas que han sufrido su ira, fueron tontos que pensaron que podían hacer lo que querían con otros sin alguna consecuencia. Ella no es mala del todo…igualmente no me metería con ella de ser tú—

Tomo otra galleta mientras veía el cerebro de Nathaniel trabajar.

—Que estas planeando—musito de forma tranquila.

Este la vio de reojo.

—No creo que quieras matarlo, aunque sería la solución más fácil, así que depende como reaccione después de contar toda la historia yo tomare una decisión—explico fácilmente.

Mastico la galleta.

—Entonces…no eres mala—

—Soy una villana si esa es la pregunta—

—Pero no eres mala—

—Vamos a dejarlo claro, el anterior villano de Paris era Hawk Moth, tuve unos problemas para detenerlo, pero al hacerlo descubro que ese sujeto y dos de sus secuaces estaban metidos en una liga de villanos profesional a nivel mundial, la cual tomaría posesión de Paris si nadie hacia nada. Ellos no son piadosos como yo, mataran a todos de ser necesario para mostrar su punto. Así que no me quedo otra que tomar su lugar y proteger de alguna forma el trasero de medio mundo—

—Pero quien luchó contra Hawk Moth hace años…fue…Ladybug—

Tanto Edward como ella, golpearon la palma de su mano sobre su frente.

Este chico era lento a veces.

Pero lo mejor sería contar parte de su historia desde el inicio. Por lo cual, durante las próximas horas estuvieron hablando una y otra vez.

Nathaniel no dijo nada, solo al final de la conversación, pregunto si podrían dejarle pensar un rato. Se fue de su casa meditabundo prometiendo volver mañana.

—Madeleine ya puso una cámara en él que lo sigue por satélite—explico Edward tranquilamente.

Asintió.

Tenía algo de sueño.

Mañana sería otro día.

Alya ignoro las llamadas de Adrien preguntándole donde estaba y las de Nino advirtiéndole que no hiciera una estupidez. Ambos claramente habían visto sus emociones después del viaje terminado, cuando vio a Marinette sobre la camilla en una ambulancia, su cuerpo pálido y la sangre saliendo por su boca. Ella no aceptaría otro "No puedes verla" de parte de Edward.

Camino de forma fuerte tocando la puerta con fuerza, siendo recibida por el chico de forma malhumorada. Ese día la panadería tampoco abrió.

Se daban muchos gustos de cerrarla, como si no ocuparan el dinero de esta.

Que descuidados.

O tal vez había algo oculto.

Lo ignoro entrando ignorando el mal humor del chico. Pero debía haber pasado algo, pues esta vez no opuso resistencia cuando ella camino hasta el hogar de ellos. Cuando entro por la puerta, sus ojos brillaron al ver a Marinette en la sala con un plato de cereal en sus manos y una película en el televisor.

—Alya—saludo esta de forma indiferente.

Soltó el bolso lleno de postres que le trajo, antes de arrojarse y abrazarla con fuerza.

Diciéndole cuanto había estado preocupada por ella, que se veía de maravilla a ese último día, que era una completa tonta, que debía cuidarse…muchas cosas le dijo. Pero no se quejó, simplemente se dejó abrazar e incluso le dio unas palmaditas en la cabeza.

—Es una suerte que tengas un promedio tan alto, para que las ausencias no te duelan—musito ella comiendo parte de lo que trajo.

Ambas viendo la película de forma indiferente, sobre súper héroes que luchaban contra ellos.

No sabía que Marinette era fanático de eso, con razón se llevaba tan bien con Nino y Adrien.

De repente el teléfono de Marinette sonó, lo cual era curioso, no pensaba que Nino o Adrien la llamaran, así que debía ser otra persona.

Se preguntó quién.

No parecía hablar mucho, solo eran preguntas de rutina.

¿Cómo estás?

¿Ya pensaste sobre ello?

¿Quieren intentarlo?

No ahora no puedo ayudarte, pero puedo conseguir algo que es de utilidad.

Mañana empezamos.

Curiosa giro a ver la media sonrisa de la chica, era raro verla sonreír y un casi milagro.

—¿Quién era?—por más que intento respetar su privacidad.

No pudo resistirse.

Pero Marinette solo la vio con unos ojos demasiado sospechosos.

—Un conocido que quiere ayudarme en un proyecto, pensé que se negaría al contarle la historia…pero parece ser un sujeto interesante—

A pesar que eso le dejo más preguntas que respuestas, continuaron viendo la película en silencio.

No pudo ver nuevamente a Marinette después del incidente, algo que le estaba poniendo de mal humor, tanto que su padre lo dejo descansar esa tarde que él tuvo que salir por negocios urgentes. Se quedó en su casa, tomo un largo baño y se puso a pensar sobre la inmortalidad del cangrejo. Antes de llegar a la conclusión de que si Adrien Agreste no podía ver a Marinette, tal vez su contraparte como Chat Noir tuviera una ventaja esa noche.

Antes de llamar a Plagg que dormía profundamente en una almohada, un sonido le alerto.

Su hogar era demasiado grande, pero al mismo tiempo estaba casi vacío por la falta de personas y solo muebles costosos. Era difícil escuchar algún sonido fuera de su habitación a esas alturas de la noche.

No quiso despertar a Plagg, en cambio tomo uno de sus bates de béisbol y comenzó a caminar silenciosamente por los pasillos. Tenía tanto siendo un héroe y una condición bastante rescatable en su físico, que no tenía miedo de enfrentarse a algún maleante que hubiera logrado entrara a su hogar.

Pero era extraño.

Su hogar era casi una fortaleza, no imagino que alguien pudiera entrar…al menos que fuera.

Un akuma.

Detuvo sus pasos al llegar al despacho de su padre, sintiendo un temblor de ansiedad y molestia, si eran un akuma, le sería difícil luchar contra ellos sin Plagg. Pero ya en ese lugar, no podía retractarse. Así que tomando aire, abrió lentamente la puerta.

La luz de la luna entraba parcialmente por una ventana abierta, dejando la habitación suficientemente iluminada. Noto una larga cabellera azulada, que bailaba un poco en su lugar. La bóveda de su padre abierta con varios artículos y una mano enguantada sujetando un extraño prendedor azulado. Similar a un pavo real.

Sus ojos se abrieron incrédulos al ver a la villana número uno de Paris, en su hogar, robándole a su padre.

—Los niños buenos debes estar dormidos a esta hora…Adrien Agreste—dijo la chica sin voltear a verlo, guardando el prendedor en un compartimiento en su cintura.

Apretó el bate entre sus manos, sus dientes sonaron cuando mordió tan duro.

Pero justo cuando iba arremeter contra ella.

Esta actuó primero.

Fue un destello azul lo que vio, antes de que su cuerpo diera una rápida sacudida y estuviera estampado contra una pared, con ambas manos atadas a la pared con algo que conocía bastante bien. Soltó un gruñido frustrado al verse nuevamente atado a una superficie plana, con esas esposas magnéticas. Mientras Queen Heart estaba frente a él, con la pistola desenfundada y una sonrisa bastante arrogante.

Era detestable.

Intento soltarse, pero fue inútil.

Su mirada se volvió fría como el hielo.

—No tienes otras cosas mejores que hacer, que robar a gente en sus hogares…eres detestable—farfullo furioso.

Pero esta no se inmuto.

Solamente sonrió de lado.

—Gabriel tenía algo que necesitaba, así que solo lo tome—

—Eres horrible—

—Gracias, lo sé—

Ambos intercambiaron una larga mirada, una fría como el hielo de él y una divertida con autosuficiencia de ella. Aun así se alertó cuando ella comenzó a caminar lentamente hasta él, pero no se detuvo a unos pasos, se detuvo cuando su cuerpo estaba prácticamente pegado al suyo.

Se sintió furioso al detectar un leve rastro de vainilla del olor de la chica.

Por qué no se imaginaba que hubiera nada bueno con ella, después de todo, era Queen Heart, el peor villano de la historia.

Su corazón latiendo algo acelerado, era por la adrenalina de no saber qué iba a pasar.

Se preocupó el tener que recordárselo y aun así sentir que era una pobre excusa para algo que no entendía.

Pero…¿Por qué?.

Él la odiaba, o claro que la odiaba, algo en su interior rugía al recordar todas las cosas atroces que había escuchado y visto de ella. Su mente estaba clara en ese punto, que la mujer frente a él, era un ser humano de lo peor y deseaba verla tras las rejas. Pero por algún motivo que no comprendía, su cuerpo reaccionaba de forma confusa ante la cercanía de ella.

Una mano de ella al lado de su rostro, mientras que la otra tomaba delicadamente su barbilla y la bajaba un poco.

Debió apartarse de un manotazo, mostrar algo de dignidad.

No un estúpido cordero que tiene su cuerpo en estupidalandia, sin volver cuando más lo ocupaba.

—Supongo que debido a las cámaras de seguridad, venir con tu Kwami sería tonto…Chat Noir—susurro delicadamente la chica.

Dejando todas sus dudas mentales lejos, muy lejos de ahí, remplazando ahora todas sus emociones, por un temor absoluto y una cara pálida y perdida.

Lo sabía.

Joder.

Lo sabía.

Queen Heart.

Sabía quién era él.

Pero…eso…era imposible. Todos sus temores llegaron de golpe, ahora que esa chica sabía su identidad, podría usar esa información a su beneficio, todos sus familiares, cercanos y amigos podrían estar en peligro. Era como si lo tuviera en la palma de la mano, dispuesta a jugar con él, utilizarlo de ser necesario.

Siempre tuvo miedo.

De que alguien descubriera su secreto.

Pues siempre alejo su vida civil de su contraparte como héroe, por temor a que otros terceros se vieran involucrados. Temió por su padre, Nino, Alya…incluso por Chloé, todos sus compañeros, la gente con la que trabajo. Tuvo miedo por Marinette, su querida nueva amiga, por esa que estaba descubriendo cosas nuevas, de que al saber su identidad, ella saliera perjudicada.

Marinette.

Si ella tocaba a Marinette…él no respondería por sus ac…ac…ac…

Su rostro se puso rojo como un tomate, al ver los ojos de la chica separados a centímetros de los suyos, con sus labios casi tocando los suyos, sintiendo el aliento de ella sobre su rostro. Pero sus ojos, esos ojos azul claro, se veían tan oscuros, con algo dentro que no supo identificar bien.

No quería saber que era.

Pero lo puso nervioso.

—Me pregunto…por qué cuando estas cerca de mí no puedo contenerme—musito demasiado bajo.

Lo cual le hizo ponerse más rojo.

¿De qué rayos hablaba esa loca?

Quiso huir, pero no pudo escapar ante su restricción de su cuerpo.

Pero su frente ahora se puso azul.

¿Iba a besarlo?

Pero contra todo pronóstico, la chica solo suspiro y se alejó, cruzándose de brazos y expresión neutra. Totalmente diferente a su cara de total espanto y estupefacción que debía tener él.

—Dale mis saludos a Gabriel, que no creo que le importe que tome a Duusu por ahora—expuso antes de caminar tranquilamente a la ventana.

Saltando a la nada.

En cambio él se quedó paralizado con cara de estúpido.

Que rayos fue eso.

Y…

¿Cuándo se irían esas cadenas?

Al día siguiente espero pacientemente en la sala de su hogar, sujetando cálidamente el Miraculous del pavo real que se negaba a salir. No lo culpaba, en el pasado Duusu había sufrido mucho por errores de terceros, meterlo nuevamente en una batalla, no era lo más idóneo. Pero ahora que no podía transformar más akuma, debía encontrar otra arma para Nathaniel, por lo cual pensó en Duusu, el único Kwami que ahora no poseía un dueño.

Tikki estaba sobre su hombro y en el otro estaba Nooroo.

Ambos viendo fijamente donde estaba su amigo…bueno…amiga.

Duusu, era una adorable Kwami.

La puerta se abrió poco después que Tikki y Nooroo salieran a esconderse, por lo que pudo ver perfectamente a Nathaniel luciendo algo nervioso, pero con mirada decidida.

Eso le agradaba.

El chico paso confundido, sentándose en la silla frente a ella. Pero quedo más confundido cuando sobre la mesa, ella puso el Miraculous del pavo real.

—Te juro que si le haces daño, no importa que…te hare pagar por eso—indico en tono de alerta.

Pudo verlo temblar un momento de miedo, lo que le hizo sonreír vagamente.

—No sé qué te hizo pensar en cambiar tu forma de vida, pero no acepto débiles…vendrás todos los días a la madrugada para entrenar tu cuerpo y cada día espero un avance con el Kwami del pavo real. En el momento que vea que no cumples mi expectativa, eliminare tus memorias y todo esto jamás paso—

Los ojos de Nathaniel le miraron confusos.

—¿Por qué me das la oportunidad?—pregunto confundido.

Ella sonrió vagamente, recordando la noche anterior, los ojos verdes de Adrien y la necesidad de estar más cerca de él.

No comprendió ese impulso.

No comprendió porque Queen Heart apenas podía controlarse.

Solo sabía que si quería que esto funcionara, ocuparía más gente, y Nathaniel se estaba ofreciendo amablemente a ayudarle en su camino a la oscuridad, por motivos que probablemente ni él entendía.

Si tenía que usarlo.

Lo usaría.

Porque todos eran peones de su tablero, y ella como Reina, debía proteger a su Rey que era Paris…sin importarle cuantos peones lograra sacrificar en su camino. NO era momento de sentimentalismos, tenía que madurar y volver a ser como antes.

Sonrió de forma amarga.

—Nadie rechaza a un idiota que podría ser de ayuda—contesto francamente.

Sin entender por qué Nathaniel aceptaba el Miraculous con mirada decidida.

Cuando Alya llego ese día a clases temprano, no espero haber sido sujetada por el brazo de forma violenta y sentada en su silla sin explicación alguna. Solo pudo ver la cara de Nino algo preocupada, quien ya estaba totalmente sano y la angustiada de Adrien con prominentes ojeras. Quiso cuestionarlos por sus acciones, pero solo suspiro resignada de esos dos dementes que tenía por mejores amigos, mientras esperaba que hicieran sus preguntas.

Nadie había llegado ese día aun, así que tenían un tiempo entre los tres.

—Ocupamos opinión femenina—explico Nino con un dedo en alto.

No es como si ella fuera la más femenina de todos, pero se creía capaz de ayudar a estos dos, que probablemente solo estuvieran haciendo una tormenta en un vaso de agua.

—¿Qué sucede ahora?—cuestiono con curiosidad.

Ambos chicos se vieron de reojo, pero fue una mirada de Nino la que hizo a Adrien suspirar.

—Creo que tengo una nueva…fanática…loca—musito el rubio algo confundido.

No encontraba sentido para que la hubieran traído arrastrada al salón por ese motivo.

—Adrien siempre fuiste perseguido por chicas…no entiendo que tiene esa de especial—

—Me cae mal, no me vean con esa cara, hizo algunas cosas que me fastidian a otros, por eso prefiero evitarla—

—¿Por qué no lo haces?—

—Está loca, ya te lo dije, no deja de cruzar mi espacio personal y dice cosas muy extrañas—

—No puede ser tan malo—

—Claro que sí, la última vez fue muy incómodo y no quiero verla de nuevo—

—Vamos Bro, todo va salir bien—

—Me insinuó que quiere atarme a una cama como su mascota—

—Bien Alya, ahora él tiene un punto…creo que esa chica tiene problemas—

—O tal vez es alguien que no sabe cómo expresas sus sentimientos—dijo una voz que no era de ellos tres.

Giraron con el rostro confundido, para ver a Marinette vestida como normalmente lo haría, al lado de la mesa donde ellos estaban conversando con expresión tranquila. Alya con solo ver el rostro de Adrien y como este estaba pálido, supuso que todo esto era para que Marinette no descubriera ese detalle.

No sabía por qué.

Pero no le dio importancia, pues fue bueno ver a su amiga de regreso a las clases.

Luego cayó en cuenta de algo.

—¿No crees que sea una loca?—cuestiono ella divertida a Marinette.

Esta no solía defender mucho a otros, pero no había insinuado de forma indiferente a esta nueva chica. Se puso molesta por dentro al ver esa poca reacción de su parte, como si no le importara que las chicas estuvieran como moscas al lado de Adrien.

Aun no parecía sentir nada por su amigo.

Que fastidio.

Tendría que trabajar más duro en eso.

—Muchas personas no saben expresas sus emociones…puede que ella solo este confundida y obsesionada con algo sin sentido—musito Marinette viendo al techo de forma pensativa.

Adrien se revolvió incomodo de que ella se enterara de aquello, claramente sin haberlo querido desde el inicio.

—Pero tú no tomas aun acciones…¿Por qué?—cuestiono Marinette a Adrien.

Este volteo el rostro levemente sonrojado y molesto.

—Esa chica…sabe algo que no quiero que nadie sepa, estoy atado de manos por ahora—indico levantándose y caminando a su asiento detrás de ellos.

Nino giro a ver a Marinette saludándola y alegrándose por verla nuevamente en clase, ella volvió a estar al lado de Adrien que ese día parecía que estaría pensativo todo el tiempo. Luego giro a ver a Marinette quien solo asintió volteando a sus útiles escolares.

Nadie noto ese día como Nathaniel llego totalmente agotado a clase y se durmió durante la hora de artes…o como Marinette tenía sus ojos en ocasiones donde el pelirrojo.

Un nuevo peón al campo de batalla.

—Chicos no olviden que dentro dos semanas, será el baile escolar de primavera—anuncio un profesor durante la clase.

Y un nuevo escenario se estaba formando.

Continuara...

AVISO IMPORTANTE: YA MISMO PUBLIQUE UNA SERIE PARALELA A ESTA. DE ESPECIALES DE ESTA HISTORIA QUE NO ESTARAN AQUI, MOMENTOS RELAX SOBRE LOS PROTAGONISTAS, TRISTES Y TAMBIEN SOBRE VILLANOS.

VAYAN A MI PERFIL HAY ESTA LA HISTORIA DE NOMBRE "ESPECIALES: LUZ Y OSCURIDAD". SI TIENEN ALGUN MOMENTO QUE NO MOSTRE PERO QUIEREN VER, ESCUCHO PETICIONES.

Siento la demora chicos, no entiendo que paso...pero antes de darme cuenta estaba de paseo con mi familia, universidad, trabajos de la universidad y ayudando a mis amigos en situaciones personales.

Pero hoy logre terminar este capitulo.

Que hara que todo se ponga patas arriba con lo que se viene.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.