HOLA A TODOS! AGRADEZCO NUEVAMENTE CADA MENSAJE QUE ME DEJAN! HOY ES VIERNES ASÍ QUE SUBO UN NUEVO CAPITULO!
ACLARO QUE AVATAR THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENECE.

CAPITULO IX

Korra despertó luego de un largo y placentero sueño. Se dirigió lentamente a su ventana y observo el amanecer. Era una vista preciosa. Mientras lo hacía, recordó lo que había sucedido la noche anterior. No pudo evitar soltar una pequeña sonrisa.
La joven bajo las escaleras dirigiéndose a la cocina, pero antes de que pudiera entrar en la misma alguien tomo su mano para jalarla hacia atrás.
Korra levanto la vista y se encontró con el rostro del general.
-Buen Día - Dijo él con una sonrisa en su rostro.
-Iroh. ¡Me has asustado! - le replicó la joven fingiendo enojo.
- Vamos ¿Acaso el avatar tiene miedo de mi? - dijo en tono burlón.
-No es eso, estaba con la guardia baja. Además - dijo la joven acercándose aun más al general. Estaban a pocos centímetros el uno del otro – Podría patearte el trasero cuando quiera.
-¿Ah sí? - Iroh tomo a Korra del montón dispuesto a besarla, pero de separó al oír unas voces cerca de ellos.
La joven, que no había escuchado nada, no supo porque había reaccionado así hasta que interrumpieron en la escena Tenzin y un guardia.
- Tenzin ¿Qué haces aquí? - pregunto la joven.
-¿Interrumpo algo? - le respondió el maestro algo molesto- Es como si mi presencia te molestara
-No es eso, es solo que es muy temprano para nuestro entrenamiento- dijo la morena tratando de disimular- Además, Iroh y yo solo estábamos conversado ¿No es así?
Korra le dirigió una mirada al general para que este avale lo que había dicho.
-Por supuesto. Nos dirigimos a desayunar y nos encontramos aquí.
-Ya veo-dijo el maestro mirando al general - bueno, yo pensé en venir a entrenarte, pero cuando llegue el guardia-señalo al hombre que se encontraba a su lado- me informo que aún no había despertado nadie, así que nos quedamos conversando. ¿Les molesta si los acompañó en el desayuno?
-No, por supuesto que no maestro - se apresuró a decir el general.
-Bien, entonces voy a la cocina- termino de decir Tenzin mientras caminaba hacia el próximo cuarto.

Una vez que le agradeció al guardia por acompañar a Tenzin a la casa, el general se dirigió a la cocina para desayunar.
Antes de entrar, se detuvo al escuchar las voces de Korra y su maestro. Dio un suspiro largo antes de seguir caminando. Iba a ser difícil estar con Korra sin que nadie se entere y los pocos momentos que compartían solos, como el desayuno, ahora debían sumar a Tenzin.

Korra estaba conversado con su maestro mientras esperaba a Iroh para desayunar.
-¿Cómo te fue ayer? – pregunto el maestro.
-¿Ayer? - respondió la joven intentando fingir que no sabía de que hablaba.
- Si, ayer dijiste que querías hablar con Iroh. Estabas muy decidida.
-Ah es eso-Korra comenzaba a ponerse nerviosa - no logre hablar con él. Simplemente me fui a dormir
-¿Segura? Pareces más despreocupada, como si te hubieras quitado un peso de encima - pregunto el maestro de la morena.
Korra se sentía acorralada. No sabía que más decir para engañar a Tenzin. Por suerte para ella, Iroh entro en la cocina haciendo que el maestro cambie de tema.

El desayuno fue incomodo para ambos jóvenes. Temían que con una sola actitud o palabra el maestro se diera cuenta de todo. Aun así, intentaron actuar lo más normal posible. Una vez que terminaron, Tenzin se dirigió al jardín y Korra a su habitación para relajarse unos minutos antes de ir a entrenar.

Korra entro en su habitación e intento cerrar la puerta, pero alguien trabó la misma impidiendo que se cerrara.
-Iroh ¿Que ha-
La joven no pudo continuar debido a que el general la aprisiono con sus labios. Ella lo tomo por el cuello. Iroh cerró la puerta de la habitación estirando su pierna, tomó a la joven por la cintura y comenzó a caminar, obligándolo a retroceder. Pronto chocaron con la cama de la morena. Iroh se sentó y, mientras seguí besándola, acomodo a Korra de manera tal que ella quedó sentada sobre él.
El general recorrió nuevamente el cuerpo de la joven con sus dedos, subiendo y bajando por su espalda. Korra, por su parte se limitaba a acariciar y jugar con el cabello de Iroh. Siguieron besándose. Cuando Korra se separaba para respirar el general rápidamente volvía a besarla, dándole tan solo unos segundo de libertad.
Luego de un rato, Iroh finalmente se separo de los labios de la joven y le susurro en el oído
-Me debías ese beso.
-No tomes a mal lo que voy a decir pero en cualquier momento Tenzin va a venir a buscarme para entrenar. Deberías irte.
-Tranquila, no voy a desperdiciar los pocos momentos que pasamos juntos.
Iroh se levantó y se dirigió a la puerta de la habitación para cerrar la puerta con la llave de la misma, que Korra había dejado en una pequeña mesita.
-¿Ves? - el general comenzaba a Acercarse a la morena- Ahora no nos va a molestar ¿Contenta?
-Si- la morena comenzó a sonrojarse.
Está vez, fue Korra la que tomó la iniciativa. Lo tomo del brazo, ya que el general seguía de pie, y lo jalo hacia la cama. Cuando Iroh quedo acostado la joven se recostó a su lado y comenzó a besarlo lentamente. El general no perdió tiempo y giro, quedando sobre Korra usando sus manos como apoyo. No quería que la joven cargue todo su peso, tenía miedo de lastimarla.
Cuando alguien golpeó la puerta, Korra se asustó y separo a Iroh, provocando que el general cayera al suelo.
-¿Korra estas bien? ¿Qué sucede allí? - pregunto Tenzin desde el lado opuesto de la puerta. De pronto se escuchó como el maestro intentaba abrir la puerta y al no poder lograrlo comenzaba a impacientarse
-Tenzin estoy bien- Korra le hizo una señal a Iroh para que permanezca lo más callado como le sea posible- es solo que me asuste y me caí de la cama. No te esperaba tan pronto.
-Vine para buscarte. Me gustaría empezar a entrenar ahora.
-Ya salgo! - grito la joven- espérame en el jardín. Todavía debo terminar de prepararme.
-Está bien.
Korra espero un par de segundos para luego comenzar a hablar.
-Tienes que esconderte.
-Oh vamos, ya se fue- el general comenzaba a acercarse a la joven, la cual lo detuvo al instante.
-No. Habla despacio. No creo que se haya tragado esa mentira. De seguro me está esperando fuera de habitación. Haremos esto. Tú te escondes bajo mi cama y yo voy con Tenzin. Cuando pase unos minutos sales como si no hubiera pasado nada ¿Si?
-Está bien.
Iroh le dio a la joven un último beso y luego se escondió bajo su cama. Finalmente le hizo una seña y la morena salió de la habitación.

Korra salió de la habitación y en el pasillo se encontró con Tenzin.
-Te dije que me esperarás en el jardín.
-¿Por qué estas tan a la defensiva? ¿Paso algo?
-No, nada. Es solo que quiero que comencemos de una vez. Vamos.
Una vez en el jardín Korra se sometió a una guía espiritual. Tenzin se sorprendió ya que Korra estaba en total armonía.
Un par de horas luego, cuando terminaron de entrenar, Tenzin se sentó a conversar con la joven
-Ahora vas a decirme que te sucede.
-¿A mí? ¿De qué hablas?
-Vamos, no puedes mentirme. Ayer estabas pérdida en un mar de sentimientos. Ahora estás tan tranquila, como si ya lo hubieras solucionado. No creo que sea sólo por dormir bien.
-No pasa nada Tenzin. Te dije que no hable con Iroh. Es solo que hoy estoy de buen humor.
-¿Segura?, sabes que puedes decirme lo que sea.
-Si, eso lo sé. Apenas suceda algo te lo diré. Te lo prometo.

El general se encontraba en su habitación arreglando un informe acerca del entrenamiento de Korra.
Alguien llamo a su puerta y el general le dio permiso para entrar.
- Permiso general. Me dijeron que me mando a llamar- dijo el joven Rook entrando en la habitación.
-Si, necesito que envíes esto a la ciudad. Ahí hay un mensajero que lo enviará directo con los sabios. En el sobre esta la dirección.
-De acuerdo gen-
El joven no continuo debido a que joven Avatar entro a la habitación.
-Oh, hola Rook. No sabía que estabas ocupado Iroh – dijo Korra intentando persuadir al joven de ojos verdes de que su visita era con otros fines.
- Buen día Korra- el joven le dedicó una sonrisa lo que desató los celos del general.
-No te preocupes, Rook ya se iba. Tiene trabajo que hacer - dijo con voz seria.
-Oh si, hasta luego.
Apenas el joven se retiró el general tomo a Korra del brazo y se acercó con la intención de besarla, pero ella se separó.
-¿Que sucede?
-¿Es necesario que lo trates así?
-Sabes que no me cae bien.
-Ni siquiera te diste la oportunidad de conocerlo.
-Con lo poco que conozco de él me basta. ¿O ya olvidas que vi como te besaba?
- Ya te dije que fue todo una confusión, además ya le explique a Rook como eran las cosas.
-Está bien, intentaré tratarlo con más amabilidad.
-Gracias- la joven le dio un beso rápido- quiero hablar de algo contigo.
-Dime.
- Tenzin está sospechando. Me pregunto por qué cambie de actitud tan rápido. El sabe que quería hablar contigo acerca de lo que sentía. Además, también sospecha de que tú sientes algo porque ya le conté lo del beso.
-¿Le dijiste eso? ¡Va a matarme!
La joven comenzó a reír.
-Cuando se lo dije se enojo un poco, pero Tenzin sabe que te quiero. No va a lastimarte. El siempre estuvo para mi, por eso me da culpa mentirle acerca de esto.
-No lo sé Korra. Si alguien más se entera es muy peligroso. Los sabios me quitarían de la misión por nuestro vínculo. Los medio hablaría sin parar. Seria todo un caos. Es mejor esperar a que todo esto de los rebeldes pase. Entonces los sabios te tendrán tanto respeto que podremos decirle lo nuestro y no podrán negarse.
-Está bien. Solo hasta que todo esto termine. Después se lo contaré - la joven intentaba ocultar su tristeza.
-Tranquila - Iroh la abrazo por detrás- pronto terminará todo, lo prometo.
-Tenzin quiere salir a recorrer la ciudad, no tengo que hacer nada así que voy a ir con él.
-Está bien, pero vuelve antes de que oscurezca.
-Si, adiós - Korra le dio un beso de despedida a Iroh y se fue de la habitación.

Tenzin y Korra caminaban por la plaza de la ciudad tranquilamente. Habían gastado todo el día en visitar cada pintoresco negocio y charlar con las personas que los reconocían. Las personas estaban muy agradecidas de lo que Korra hacía por su ciudad.
-Korra está oscureciendo. Debemos volver.
-Está bien ¿Quieres quedarte a cenar? Aún es temprano para que vuelvas a donde te hospedas.
-Me encantaría.
Al final de la calle comenzaron a escuchar de gritos. Un par de vecinos estaban peleando y la gente comenzaba a reunirse a su alrededor.
-Voy a ver que está sucediendo.
-¿Quieres que valla?
-No, parece una pelea menor. Quédate aquí. Vuelvo en unos minutos.

Habían pasado algunos minutos desde que Tenzin se había ido a solucionar la pelea. Korra decidió ir a ver la situación para ayudar, hasta que a lo lejos divisó a un joven vestido totalmente de Negro. Le pareció algo extraño así que decidió seguirlo. Lo siguió hasta un callejón estrecho. Korra observó como el joven abrió una entrada secreta del suelo y se metió allí. La morena hizo lo mismo y se encontró en un lugar extraño.
Era una especie de salón de reuniones. Al fin de un pasillo había una sala que estaba repleta de gente.
Korra se las arreglo para trabar la entrada de modo que nadie más pudiera entrar. A su costado había un perchero con abrigos de la gente. La morena tomó uno que tenia capucha para pasar de ser percibida. Acto seguido, entro a la reunión. El clima era un tanto pesado. Había un gran escenario aunque nadie se encontraba sobre este. Las personas gritaban, pedían por alguien apodado "el salvador".
Korra observó como un hombre de edad similar a la de Iroh subía al escenario y comenzaba a dar un discurso.
-Como todos saben, estamos aquí para mostrarle a nuestra gente que los apoyamos. Que vamos a luchar por nuestros ideales hasta el final. Nos consideran una amenaza por querer algo muy simple. Volver a los viejos tiempos. Esos tiempos donde la nación del Fuego era temida por todas las demás. Esos tiempos donde teníamos el control. Donde todo era más organizado.
La piel de la joven se erizo. Estaba frente a una reunión de los rebeldes.
-Con su ayuda, dentro de unos meses nos enfrentamos a los generales de la nación del Fuego y venceremos! - la gente comenzó a gritar alentando al hombre.
-Me honra que me consideren su Salvador y como tal voy a pelear hasta el último aliento por nuestros ideales. Mi hermano menor y yo, juntos vamos a hacer de esta una nación mejor. Más poderosa. Invencible. Ni siquiera el Avatar podrá detenernos.
El Salvador siguió hablando, defendiendo sus ideales hasta que la reunión se dio por finalizada .Las personas comenzaban a retirarse y Korra quedaba cada vez más sola.
Cuando el salvador bajo del escenario y se dirigió a un par de personas, las únicas que quedaban además de la morena, la joven decidió irse, pero una voz la detuvo.
-No te vayas jovencita, quiero hablar contigo- dijo con seguridad el salvador
Korra quedo paralizada. Iba a descubrir quién era ella.
El Salvador despidió a las personas con las que estaba hablando y se dirigió a la joven, la cual miraba hacia el piso intentando ocultar su cara.
-¿Eres nueva aquí?
-¿Como lo sabes?
-Conozco personalmente a cada uno de las personas que me apoyan, sin embargo no te recuerdo a ti.
La joven sintió que estaba a salvo. El no la reconocía. Entonces levanto un poco la cabeza y siguió conversando.
- Si, soy nueva. Tengo interés acerca de este movimiento y quise saber más. Pero ahora debo irme, permiso.
La joven se dirigía a la puerta pero una enorme ráfaga de viento la cerró antes de que pudiera hacerlo. Se dio vuelta para observar al Salvador. Era un maestro aire.
-¿Acaso crees que no te reconocería Avatar Korra? Es un honor tenerla aquí ¿Que le pareció mi discurso?- pregunto con ironía.
- Lo que dices es un delirio. ¿Qué clase de persona quisiera volver a la época en que la nación del Fuego dominaba todo?
-Obviamente las demás naciones quedan en desventaja, pero aun hay personas que creen como yo que necesitamos orden. Todo es una locura y más ahora que dejaste el portal abierto para que humanos y espíritus convivan.
-¡Estás loco! - Korra dirigió una bola de fuego que el salvador esquivo rápidamente
Por su parte el dirigió una fuente ráfaga de viento que logró alcanzar a la joven y la tiro al suelo. Rápidamente el hombre se tiró sobre ella y sacó una pequeña daga de su bolsillo.
- Ahora vas a aprender como actuamos los rebeldes.
El salvador le hizo un pequeño corte en el estómago a la joven el cual comenzó a sangrar al instante. Korra junto fuerzas y como una bola de aire lo alejo, provocando que el hombre vuele hasta el escenario. Korra vio su oportunidad de escapar. La morena se dirigió hacia la puerta de salida, la trabó por fuera y salió nuevamente hacia el callejón.
Miro a su alrededor y todo estaba vacío. Ya estaba oscuro. Busco a Tenzin por todos lados pero era inútil, ya se había marchado. La morena se dirigió corriendo hacia el palacio.

Cuando Tenzin logró separar a las personas y hacer que se calmaran se dirigió a buscar a Korra. Camino un par de metros y no la encontró.
-Le dije que me esperara aquí- suspiro el maestro - ¡Korra! - el maestro insistió varía veces pero no aparecía, así que se imaginó que, aburrida, se habría marchado por su cuenta. Tenzin decidió volver al palacio para enfrentarla por su desobediencia.

Iroh estaba esperando a que Korra llegue. Ya era tarde y aun no llegaba a cenar. Comenzaba a preocuparse, pero luego pensaba que tal vez Tenzin se distrajo con algo y por eso se retrasaron.
El general se dirigió a la cocina para hablar con la sirvienta.
-¿Preparo la cena señor?
Iroh escucho como se cerraba la puerta delantera, sonrió y respondió.
-Si, ve preparando todo.
El general salió hacia la sala de estar y se sorprendió a encontrar a Tenzin.
-¿Dónde está Korra? - pregunto el maestro.
-¿Cómo? - respondió el general confundido.
-Nos separamos por un momento en el centro ye dije que me esperara en su sitio. Obviamente no lo hizo. Vengo a hablar con ella.
La cara de Iroh cambio drásticamente.
-¿Que pasa general?
-Korra no está aquí.
-¿Qué?
-Nunca llegó. La estaba esperando y cuando escuché la puerta creí que era ella.
-Oh no- el maestro se llevó una mano a la cabeza.
Iroh comenzó a impacientarse. Temía lo peor.
-¿Por qué te separaste de ella? - Iroh le gritó a Tenzin- ¡Sabes que es muy peligroso para ella!
-No lo sabía, había un par de personas que estaban peleando y fui a separarlos. Me dijo que esperaría allí. Solo desaparecí unos minutos.
-¡Esto está mal! Debemos ir a buscarla. Les avisare a mis hombres que inicien una búsqueda por toda la ciudad.
En un par de minutos dos docenas y media de hombres estaban en cada esquina de la ciudad buscando al Avatar. Los acompañaban Tenzin y el general, el cual se veía desesperado. Tenzin intentaba mantener la calma.
-Tranquilo vamos a encontrarla.
-¿Como puedes estar tan tranquilo? ¿Acaso no te importa? - Iroh se dio cuenta de sus palabras e intento enmendar la situación - Oh lo siento Tenzin, no era mi intención-
-Está bien, estas preocupado. Yo también lo estoy, más que nadie, solo que alguien debe mantener la calma ¿No crees?
-Si, si lo creo.
-Todo es mí culpa.
-No se culpe general, usted no sabía lo que podría pasar.
-¿La quieres mucho?
Tenzin esperaba que Iroh le respondiera que solo se preocupaba por ella como amigo, pero se sorprendió al escuchar hablar al general con tanta franqueza.
-La amo más que a nadie. Sería capaz de dar la vida por ella. No quiero que nada le suceda.
-Korra tiene suerte de tenerte-Tenzin abrazo a Iroh y le dio un par de palmadas en la espalda - Tranquilo, ella es fuerte, todo saldrá bien.
Había pasado una hora desde la búsqueda y el general comenzaba a enloquecer. Tenzin estaba a su lado intentado calmarlo, pero en el fondo, el se encontraba de igual o peor manera.
Un oficial se acercó corriendo hacia ellos y ambos temieron lo peor.
-¿Que sucede? - se atrevió finalmente a preguntar Iroh.
-Me ha llegado un mensaje urgente de los guardias del palacio. El avatar está allí con ellos.

Korra siguió caminando por una calle que no conocía. Se tranquilizó cuando divisó a lo lejos el palacio.
Comenzó a correr hasta que por fin llegó allí y un guardia la reconoció enseguida.
-Avatar Korra ¿Se encuentra bien?
-Si, estoy bien ¿Dónde está Iroh?
-El general se fue a la ciudad a buscarla. Tenía mucho miedo. Le avise que está a salvo.
-Gracias.
La joven se dirigió hacia la sala de estar y se sentó en el sillón. Su mente daba mil vueltas. Se preguntó por qué el salvador no la delato ante todos. Podría haber la secuestrado, ella estaba en un lugar en el que no conocía, del cual había escapado por suerte. Siguió pensando en todo lo que había vivido hace momentos. No sabía mucho de los rebeldes. Ese había sido su primer encuentro con "el líder" y había salido mal.
La joven se paró del sofá y sintió un dolor en su abdomen. Recordó la herida que se había hecho en la pelea. Toco su abdomen y aun sangraba. Aun llevaba puesto el abrigo, así que nadie hubiera notado que estaba herida. Decidió ir al baño para curar su herida hasta que alguien abrió la puerta. Era Iroh junto con Tenzin. Lo siguiente que sintió fue unos brazos que la rodearon y unos labios que se unieron con los suyos. Cuando se separaron Korra miro al general.
-Iroh, Tenzin esta-
-Si ya lo sé y no me importa. Ya sabe lo nuestro. ¿Como estas? ¿Qué te sucedió?
-No lo sé, me enfrente a alguien apodado "el salvador".
-¿Quien es el salvador? - preguntaron ambos hombres al mismo tiempo
-El líder de los rebeldes.
Iroh apretó su mano conteniendo su ira.
-¿Te hizo algo? ¿Como los encontraste?
-Iroh- interrumpió la joven, pero su voz sonó tan débil que el general no la escuchó y siguió hablando
-¿Son muchos? ¿Te reconocieron?
La vista de Korra comenzaba a nublarse.
-Iroh- está vez el general dejo de hablar para mirara a Korra, quien inmediatamente se desmayo
-Korra! - Iroh se dirigió hacia la joven mientras Tenzin observaba toda la escena.
El general toco a la joven y sintió algo húmedo a la altura del abdomen. Le sacó el abrigo que llevaba e inmediatamente se dirigió a Tenzin.
-¡Está herida!Llama a un médico!