Capitulo 11.
Sirius hundió la vista en la copa de whiskey de fuego que tenía en la mano, ausente. Llevaba así desde la reunión en el despacho de Kingsley, que había tenido lugar hacia una hora larga. Tras la reunión Harry, Hermione, Ginny, Neville, Luna, los Weasley y Sirius se reunieron en el apartamento de Harry para discutir la noticia.
-Y yo que creía que ya no íbamos a oír hablar de Voldemort…- murmuró Harry.
-No… pronuncies ese nombre- masculló un alterado Ron, sentado en una butaca.
Hermione, sentada en el brazo de la butaca de Harry, suspiró. Sirius la miró un momento más de lo debido: estaba pálida y ojerosa y se le notaba en la cara lo mucho que la situación la había afectado. Una de las cosas que Sirius más admiraba de ella cuando la conoció era que no se rendía ante las adversidades, que siempre plantaba cara a todos los problemas que le surgían en la vida. Por mucho que Sirius deseara lo contrario, desde el momento en que Kingsley había dicho que necesitaría voluntarios sabía que esa muchacha iba a ser una de las que se ofreciera.
-Ron...tranquilo- dijo Hermione- Ya no está en este mundo. No debes temer su nombre.
Todos en la sala rodaron los ojos: sabían que era una misión imposible que Ron pronunciara ese nombre, o por lo menos que no se estremeciera al oírlo.
-Esta situación es surrealista- dijo Molly- Viajar al pasado para evitar que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado haga horrocruxes.
Arthur, poniendo una mano sobre su hombro mientras sujetaba un vaso de whiskey de fuego con la otra, replicó:
-Ya lo sabemos, querida, pero la idea de que vuelva tampoco es muy halagüeña ¿no?
Molly negó con la cabeza con brío.
-Además, a saber si es cierto que atravesando el Velo se puede viajar al pasado. Porque ¿Quién nos dice que no puede pasar que alguno de los voluntarios se pierdan por el espacio-tiempo…?
-Ay, mamá, no te agobies- dijo Ginny- Si Kingsley nos lo ha propuesto es porque tiene garantías de que puede salir bien. No va a mandar a parte de los mejores duelistas del Londres mágico a la boca del lobo…
Todos los presentes sabían que Ginny tenía razón y la mayoría esbozaron una sonrisa hasta que la voz exaltada de Harry les puso de nuevo en alerta.
-Ginevra Molly Potter, ¿qué quiere decir eso de "no NOS lo habría propuesto"?
-Harry James Potter- contestó ella, poniéndose en pie con los brazos en jarras- Todos en esta sala sabemos que tú vas a ser el primero en presentarte voluntario. No me gusta esa idea, pero la acepto porque sé que tú eres un magnífico auror, con experiencia en combate, además de que no descansarás tranquilo sabiendo que otros se enfrentan a Él sin que tú ayudes a derrotarlo. Pero eso no quiere decir que yo me vaya a quedar mirando cómo te vas sin hacer nada para ayudarte. Ya lo hice una vez- añadió en voz más baja- y no tienes ni idea de lo horrible que fue verte ahí, tirado, inmóvil… creí que habías muerto.
Sirius miró cómo su ahijado se levantaba con la angustia en su rostro para abrazar a su esposa sin poder evitar creer que era James, que abrazaba a Lily. También ella le había montado una escena parecida una vez en el salón de su casa en Godric's Hollow, al poco de enterarse de que estaba embarazada de Harry.
-Merlín- murmuró Sirius, atónito, mirando cómo Ginny se abrazaba a su vientre mientras Harry le daba golpecitos en la espalda.
Sintió la mirada de Hermione sobre él y la vió como miraba a su amiga pelirroja con una sonrisa en los labios.
-No voy a quedarme esperando otra vez- sentenció ella- Voy a ir contigo quieras o no.
-Pero… será peligroso- balbuceó Harry.
-Harry, yo no soy de las que se quedan mirando. Lucho por lo que quiero.
-Doy fe- rió Hermione.
Sirius sonrió. Hacía mucho que no veía esa sonrisa en su cara.
-Yo también voy- dijo Ron, serio- Alguien ha de cuidaros.
-¿Y ese alguien serás tú?- dijo Harry.
-Por supuesto, hermano- dijo Ron.
-Y alguien tendrá que cuidar de que el cuidador no se duerma en los laureles- sonrió Hermione
-Ni que yo fuera tan dormilón- dijo Ron.
-Noooooo- dijeron todos los presentes y rieron.
-Yo también iré- añadió Neville.
-La lealtad hacia los amigos se demuestra en los momentos difíciles- dijo Luna- Así que yo también iré.
Como se parecía a Lisa…
Molly soltó un sollozo ahogado.
-Sé que es algo que debéis hacer y que estáis preparados… pero… sois mis hijos… todos…
-Tranquila, señora Weasley- dijo Harry- Se los devolveré sanos y salvos.
-Tú también has de volver, cielo- dijo Molly, llorando.
-Yo cuidaré de que vuelva- sentenció Sirius. Todos lo miraron sorprendidos- ¿Qué? ¿Creíais que me lo iba a perder?
-Pero… Sirius… tú no…
-Es peligroso.
Las voces se alzaban cada vez más hasta que Arthur levantó un poco más la voz.
-CALLAOS. Es verdad que es peligroso, pero todos estamos de acuerdo en que Sirius está en plenas capacidades mágicas, porque lo han evaluado diferentes medimagos. Además, que es su decisión, sus razones tendrán y no podemos impedírselo.
-Gracias Arthur- sonrió Sirius.
Después de aquella discusión pasaron un rato más hablando hasta que Luna indicó que debía irse porque había quedado con su novio, un tal Rolf Scamander, y todos decidieron irse. Sirius se quedó un rato más con Harry y Ginny, ya que su ahijado quería enseñarle una revista que había encontrado en un quiosco muggle sobre motos.
Una vez acabó de ver la revista se fue a su apartamento. Mientras iba de camino a su casa dando un paseo por los jardines le pareció ver una figura sentada en un banco. La miró de reojo, pero no quiso acercarse hasta que vio que era Hermione.
-¿Mione?- preguntó Sirius.
Hermione se levantó del asiento y se frotó los ojos ¿Estaba llorando?
-Vaya, creía que ya habías vuelto a casa- sonrió ella.
-Sí, volvía ahora- contestó Sirius- ¿Estás bien?
-Perfectamente- contestó Hermione, cortante- Es solo que… cuando parece que todo va bien, que no hay de qué preocuparse… todo se desmorona.
-Ya, yo también lo he notado- coincidió él- Parece que traigo la desgracia conmigo ¿eh?- bromeó, intentando quitarle hierro al asunto.
Hermione soltó una carcajada histérica.
-Eso parece.
-Y pensar que ayer estábamos tan contentos en la fiesta de Harry….
-Unos más que otros- dijo Hermione.
-¿Eh?
-Nada.
-Nada, no. ¿Qué has dicho?
-He dicho que tú parecías muy contento paseando del brazo de esa tal Susan- dijo ella con acidez.
-¿Perdona?- dijo Sirius, incrédulo- Susan es una buena amiga que…
-Ja, no me hagas reír, que no tengo ganas- lo cortó ella- Sé que tuviste un lío con ella años después de que desapareciera.
Sirius estaba atónito. Ella estaba con Ron y se les veía muy cómplices, aunque Harry dijera que ella la más desapegada de la pareja ¿por qué puñetas le estaba montando ese numerito de celos?
-Yo también tenía que rehacer mi vida, Hermione.
-Y no te culpo, pero ¿por qué tenías que traerla a la fiesta de Harry?
-Porque me apetecía ¿vale?- gritó Sirius, un poco fuera de sí- Porque estaba solo y necesitaba a alguien que me comprendiera, que me escuchara, alguien con quien poder hablar de… antes de Azkaban.
-Podías haber hablado conmigo- susurró Hermione.
-Tú ya estarías muy ocupada preparando tu boda con Ron, no quería molestarte- dijo Sirius, seco.
Hermione lo miró con los ojos como platos. Se acercó a él hasta que estuvo tan cerca que podía oler su aroma a vainilla.
-No habrías molestado en absoluto porque Ron y yo no nos vamos a casar.
Sirius sintió como si le dieran un golpetazo en la cabeza con una bludger a la vez que le quitaban un peso de encima del corazón. Hermione lo miraba a los ojos directamente y no parecía que mintiera.
-¿Qué?- balbuceó.
-Lo que has oído. Ron y yo hemos suspendido la boda y…
No pudo continuar explicándose porque Sirius tomó posesión de su boca en un suspiro.
-Oh, Dios mío, cuanto lo he echado de menos…- pensó Hermione.
El deseo entre los dos se evidenciaba en el beso que compartían: era suave, apasionado y desesperado… y con lengua. Hermione pasó las manos por el cuello de Sirius a la vez que él la abrazaba, dejando aún menos espacio entre ellos. Solo se separaron cuando sentían que necesitaban aire, y aun así continuaron abrazados, sonrientes.
-Cómo te he echado de menos, Mione- susurró Sirius.
-Y yo a ti, tontorrón- rio ella sobre sus labios.
-Hey, ¿a quién llamas tú tontorrón?- dijo Sirius, haciéndole cosquillas.
Hermione empezó a reir mientras intentaba esquivar los dedos de Sirius.
-A ti- dijo ella.
-Vaya, vaya- dijo Sirius- Has perdido todos los valores que tenías en 1977, como se nota que hoy en día ya no enseñan los valores de antes. Tendré que… darte clases privadas de modales.
Hermione sonrió y tiró de él hacia el portal del hombre.
-Sí, profesor.
