Snow Memories
¡Saludos! Este es mi primer fic, no tengo experiencia en el tema, así que para cualquier sugerencia y/o crítica (constructiva) por favor, dejen un comentario.
Estaré muy agradecida. ^^
¡ADVERTENCIA!: Este fanfic es de temática yaoi, en torno a la pareja Russia x Prussia de Hetalia Axis Powers, un manga de Hidekazu Himaruya.
ACLARACIONES: /a/ se utiliza para narración en 3era persona, /a/ para narración en 1era persona (Prusia) y /a/ para los diálogos.
Disfruten. ^J^
Kapitulieren
— No te muevas. Esto va a arder un poco. — Un chorro de vodka cayó sobre la herida. El pruso cerró los ojos, creyendo de esa forma ardería menos. — ¿Ves? No es para tanto. — dijo sonriente.
Envolvió con un robusto vendaje la pierna del ahora lisiado germano.
— No tan fuerte, no quiero que tengan que amputarme mi awesome pierna después. — replicó molesto.
Un infantil puchero se dibujaba en su rostro.
Enternecido ante la expresión del albino, Rusia soltó una suave carcajada.
— Esto te pasa por querer montar un caballo salvaje.
Horas antes, se encontraban en las afueras armando muñecos con los últimos restos de nieve que quedaban, ya que la primavera estaba cerca; cuando un imponente caballo salvaje se acercó tímidamente hacia ellos. Tenía un hermoso pelaje negro azabache y un porte elegante.
Hechizados ante la belleza de semejante animal, permanecieron observándolo en silencio.
Hasta que Prusia saltó con otra de sus imprudentes propuestas. Convencido de poder domar al bravío corcel, se acercó al mismo sigilosamente.
Ignorando las advertencias del ruso, ágilmente logró saltar sobre su lomo, manteniéndose sobre él por unos cuantos minutos.
Pero cómo era de esperar, no duró demasiado tiempo. Luego de una ardua lucha, el potro terminó quitándoselo de encima, tirándolo bruscamente sobre unas rocas.
— No me importa, al fin y al cabo no lo quería. No era lo suficiente awesome para mí.
Era demasiado orgulloso cómo para admitir que no había sido lo suficientemente hábil para domarlo.
— Domar es todo un arte. Se necesita de constancia y mucha paciencia, pero al final recibes tu recompensa por ello...
Lo miré confundido, ¿a qué venía ese comentario?
La apacible mirada del ruso había desaparecido por completo. En su lugar, apareció esa mirada lasciva, que el albino tan bien conocía.
Entonces, sus labios comenzaron a besar apasionadamente los míos. Insconcientemente cerré mis ojos, totalmente entregado.
Ahora entendía perfectamente a que se refería.
Desde el primer día que llegué a la URSS, él me había domesticado poco a poco, hasta llegar a esto. Esta era su "recompensa".
Un momento, ¡esto no es para nada bueno!
Enfadado, intenté quitármelo de encima pero él era mucho más fuerte que yo. Además, tenía el cuerpo muy adolorido cómo para resistirme. Sin embargo todavía había algo que podía hacer...
Tomé sus suaves labios entre mis dientes y los mordí sin cuidado alguno. Desgusté victorioso el métalico sabor de su sangre en mi boca.
Desconcertado ante el inesperado movimiento de Prusia, éste se separó de él.
Luego, el sonido de una vieja puerta abriéndose llegó a sus oídos.
— Hermano, encontré estos papeles tirados por el pasillo, creo que son importantes.
Belarús se encontraba en la entrada de la habitación.
— ¿En serio? ¡Qué descuidado! Déjame verlos.
Debo admitir que Iván sabía manejar muy bien este tipo de situaciones. Nunca un movimiento en falso ni una gota de sudor. Definitivamente tenía nervios de acero.
— Claro, aquí tien... — Sus profundos ojos azules se detuvieron en la lastimada boca del ruso. — ¿Por qué tienes sangre en los labios? — dijo finalmente.
— E-eh, es por el frío. S-sí, sí, el frío.
Tragó saliva y le esquivó la mirada. Se veía bastante perturbado.
Retiro lo dicho sobre lo de sus nervios de acero.
— Pero si casi llega la primavera, no hace tanto frío. — contestó escéptica.
— Sí, sí lo hace. — dijo temblando — Ahora, si me disculpas tengo que archivar estos papeles.
Le quitó los documentos de un manotazo y huyó rápidamente de su acosadora hermana.
Inmediatamente, Natasha me dirigió una tétrica y acusadora mirada. Horrorizada, notó que también había sangre en mi boca.
— Ublyudok... — murumuró molesta.
Y al decir esto, se retiró de mis aposentos.
Por primera vez en mi vida, temí por mi integridad física.
Durante toda la noche Rusia intentó dormir, pero el insomnio y frío pudieron con él.
Tampoco la idea de que Belarús los haya descubierto ayudaba mucho a conciliar el sueño.
Mientras en su cabeza trataba de calmarse a sí mismo, unas manos surgieron de la oscuridad abrazándolo por la cintura. Un cuerpo se había aferrado al suyo.
Alterado, giró rápidamente para descubrir quién era el intruso.
Unos ojos escarlatas brillaron a la luz de la luna.
— ¿Gilbert? — preguntó temeroso.
La situación era bastante confusa, generalmente era el ruso quién irrumpía en los aposentos de Prusia, no al revés.
— Tengo frío. Sirve para algo y caliéntame.
Sonriente, lo envolvió entre sus brazos. El cuerpo de Prusia se sentía tan frágil al tacto.
Dejó reposar su suave cabeza sobre su pecho mientras el otro jugueteaba con sus albinos cabellos.
— Te necesitaba mi conejito. Me alegra de que hayas venido. — le susurró.
Podía sentir cierto temor detrás de sus palabras. Supongo que ambos estábamos igual de perturbados por la intrusión de Belarús. Tal vez Iván aún más que yo.
Pero una extraña sensación de felicidad me invadió al saber que lo estaba calmando.
¿Qué me estaba pasando? Antes no era así. Antes era más awesome. Esto era grave, tenía que poner cartas en el asunto y hacer algo al respecto cuánto antes.
Bueno, quizás no tan así. Esta noche la dejaría pasar. Sólo porque tenía frío y la cama de Iván era más tibia que la mía. Sí, sólo por eso.
1- Kapitulieren: Entrega en alemán.
2- Ublyudok: Bastardo en ruso.
¡Ahhh! ¡Qué desastre! No sé por qué, pero este capítulo me costó mucho hacerlo, necesitaba un "puente" para las cosas que van a seguir después y no sabía cómo relatarlo.
Y sí, de dónde yo vengo a esto se le llama "capítulo relleno". XD
En fin, si sirve de consuelo, el siguiente es mejor. O al menos eso creo.
Gracias por leer. ^J^
