Capítulo 10: Cuidando de Sarah [parte 1]
-¡¿Lo dices de verdad?! ¡¿Quién es?! Dime ¿La conozco?-empezó Rena con su interrogatorio sobre la chica que había asistido con Lacaille a la ceremonia de primavera-.
-Rena-sama, empieza asustarme-murmuró el aprendiz de El Cid retrocediendo un paso-.
-¿Eh? Lo siento-sonrió la chica culpable-.
-No, diría que usted no la conoce pero todo puede ser
-Vaya-se desanimó- Bueno –Rena guiñó un ojo- Un día me la presentas
Lacaille se sonrojo de pronto y asintió levemente. Rena sonrió.
-¡Oh! ¡Lacaille!-llamó una voz. Desde uno de los árboles cercanos saltó una chica aterrizando en frente de Lacaille y Rena- ¿Cómo estás?
-Hola Aya-saludó el chico con una sonrisa-.
-¿Es ella?-preguntó Rena-.
-No-contestó Lacaille automáticamente-.
-¿Eh?-hizo Aya-.
-Por cierto Aya, te presento a Rena-sama. Rena-sama, ella es una amiga Aya
-Encantada-sonrió Rena-.
-Igualmente-dijo Aya-.
-¿Qué hacías arriba de ese árbol Aya?-preguntó Lacaille-.
-Mi maestro me ha dicho que escolte a alguien en su lugar. Por lo visto se trata de gente muy importante de Austria.
-No tenía ni idea ¿Usted sabía algo Rena-sama?-Rena negó-.
-Así que Rich te ha mandado a ti en su lugar-rió una voz-.
Lacaille y Rena miraron hacia atrás y se encontraron con Sísifo allí.
-Sísifo-sama-se sorprendió Aya- No me diga que usted será mi compañero al escoltar aquellas personas
Sagitario asintió.
-¿Tú maestro no te dijo nada?-se extrañó Sísifo. Aya negó- Tenemos que escoltar a Lukas-sama y a Sarah-sama hasta la cámara del Patriarca. No es algo muy complicado.
-Ya veo-asintió Aya-.
En ese momento un carruaje llego al Santuario. Era grande y estaba adornado con todo de escenas. Detalles de oro y plata resaltaban en la oscura madera. La puerta de abrió y dos personas bajaron de su interior. Un chico y una chica.
Rena, Lacaille, Sísifo y Aya se acercaron hasta allí.
-Sísifo ¿Cómo has estado?-preguntó el chico con una alegre sonrisa al ver a Sagitario-.
-Muy bien Lukas-sama ¿Y usted?
-Bien-sonrió- Tenía ganas de volver a veros a ti y a Rich que por cierto ¿Dónde está?
-Lamento deciros que Rich no ha podido venir pero en su lugar vino su discípula. Aya
Lukas miró a Aya.
-Encantada de conocerlo –dijo Aya-.
-Lo mismo digo-contestó Lukas amablemente-.
Sarah lanzó una mirada asesina a Aya quien la notó como 50 cuchillos cruzándole todo el cuerpo. Sísifo sonrió y trató de calmar los ánimos entre las chicas.
-Esto… ¿vamos hacía la cámara del patriarca?-preguntó Sagitario-.
-Yo no voy-negó Sarah. Aya hizo una mueca de fastidio aún mayor de la que ya tenía-.
-¿No quieres ir?-preguntó Lukas. Sarah le giró la cara. Una gotita de sudor apareció en la sien de Lukas- Entonces Sísifo-llamó- Vamos tú y yo hacía la cámara del Patriarca. Aya ¿Puedes quedarte tú con Sarah?
-¡¿Eh?!-soltó Aya solo en pensar la que le esperaba. Lukas esbozo una sonrisa culpable-.
-¿No te va bien?
-Tranquilo, yo me encargo-dijo no muy convencida-.
Sísifo se disculpó con la mirada y empezó a ir hacía las doce casas acompañado de Lukas. Todos contemplaron como se iban.
-¡Rena-sama! ¡Lacaille!
Todos voltearon y vieron a Tsubaki acercarse.
-Tsubaki-se sorprendió Aya en verlo- ¿Cómo estás?
-¡Aya! Cuanto tiempo-sonrió Tsubaki. Aya rió. Sarah hizo un gesto de fastidio y Aya se desanimó aun más de lo que estaba. Tsubaki rió- Rena-sama, Lacaille, El Cid-sama os llama
-¿Ahora?-se desanimó Rena quien miró a Aya-.
-Tranquila-sonrió Aya- Estoy bien
-¿Seguro?-insistió Lacaille. Aya asintió-.
-En ese caso. Hasta luego-se despidió Rena antes de que los tres fueran dirección al campo de entrenamiento-.
Aya mantuvo la sonrisa mientras los despedía agitando la mano. Una vez los perdió de vista bajó la mano y suspiró.
-Me aburro-se quejó Sarah-.
-Pues lo siento mucho pero yo tengo recados que hacer. Al contrario que tú no vivo en un sendero de rosas-Aya empezó a caminar dirección a los doce templos- Vamos-ordenó-.
-¿Dónde? ¡Oye! ¡Tienes que obedecerme!
Aya volteó y la miró de forma que a Sarah le entró un pánico que casi le pareció que Aya era la encarnación del diablo.
-¿Qué dijiste? No te he escuchado
Sarah se debatió entre el orgullo y el pánico.
-¡Ya me has escuchado! ¡Tú tienes que obedecerme!
-Que día más tranquilo-suspiró Shion desde la entrada de su templo-.
-¡Oye! ¡Sueltame! ¡Sueltame!-escuchó Aries a lo lejos. Shion miró hacía allí y se encontró con Aya arrastrando a alguien- ¡Tienes que obedecerme! ¡Aya!
-¡Que si! ¡Que si!-respondió Aya despreocupadamente mientras seguía arrastrando a la chica-.
-Retiro lo dicho-murmuró Shion con una mueca en su rostro-.
Albafika había dejado caer una gota de su venenosa sangre en el suelo. En cuestión de segundos de aquella gota nació una hermosa rosa tan tóxica como la sangre del caballero. Albafika se puso en pie y la contempló a una nueva "amiga" en aquel campo plagado de Rosas Diabolicas.
-¡Albafika!-llamó una voz conocida. Piscis miró hasta allí-.
Al borde de donde empezaba el campo de las rosas logró identificar a dos chicas. Una de ellas pertenecía al Santuario, ella era la discipula de Rich de Lyra, Aya. En respecto a la otra chica no la conocía de nada. Piscis avanzó y se colocó delante de las chicas respetando un margen de distancia.
-Mi maestro me ha pedido que te entregue esto-dijo Aya sacando un papel de la bolsa que tenía. Piscis cogió el papel y lo guardó en su puño-.
-¿Necesitas algo mas?
Aya negó. Sarah desvió la mirada, su cara estaba roja. La chica volteó y empezó a correr. Aya volteó alarmada.
-¡Sarah! ¡Espera!-dijo mientras perseguía a la chica- ¡¿Dónde vas?!
Albafika contempló como la chica se iba. Miró su mano y abrió la nota.
-Esto es…-murmuró sorprendido de lo que decía aquel trozo de papel-.
