"El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez."


Extraños con Recuerdos

Capítulo X

Cuenta regresiva: dos días y restando.

Esa mañana Sakura andaba ajetreada, como todos los años, hace cinco años, tenía la misión de comprar los elementos necesarios para la fiesta.

No se quejaba, era algo que le gustaba. Desde que tenía memoria, los cumpleaños estaban dentro de las festividades que más le gustaba.

Miró su reloj de pulsera, marcaba las 11.30 de la mañana. Levantó la mirada y buscó el café en el que había quedado con Tomoyo.

- ¡Saku, por aquí! –escuchó a su espalda la dulce voz de su amiga y al girarse la vio sentada en una de las mesas de la cafetería.

Se acercó feliz, Tomoyo la recibió igual de contenta.

- Insisto que no debiste venir –fue lo primero que dijo la castaña al sentarse.

- ¿Por esta barriga? Amiga, no soy la primera mujer embarazada y no seré la última –dijo levantando una ceja.

Sakura tosió y se removió en su asiento.

- ¿Qué pediremos? Necesito terminar antes de…

- Si, lo sé y ya pedí, dos téy unas galletas para compartir, espero no te moleste.

- Para nada, es justo lo que necesito a esta hora.

A los pocos minutos Sakura pudo corroborar lo que Tomoyo le había dicho, cuando su pedido llegó. Disfrutó esa tasa de té en medio de la mañana. Disfruto la compañía de su amiga.

- ¿Continuamos? –pregunto Sakura cuando pagaron la cuenta.

- Está bien.

Y así siguió su travesía comprando los artículos necesarios; a pesar que en un principio se había negado a que Tomoyo la acompañara, luego se sintió aliviada –como todos los años- que la amatista insistiera en ser parte de eso.

- Bien –dijo Tomoyo subiendo a su limosina- Yo me llevo las bolsas y las paso a dejar a tu casa.

Se abrazaron y se despidieron; cuando perdió de vista el auto de Tomoyo volvió a mirar su reloj y aun con tiempo emprendió hacia su destino.

Sonrió, pensando que Tomoyo la acompañaría hasta el fin del mundo.

Esos días fríos no le gustaban del todo, pero no se quejaba. Llevó sus manos a su boca e intentó calentarlas. Llevaba gorro y bufanda, también un abrigo.

Cuando llegó a su destino miró a su alrededor y notó que había llegado unos minutos adelantada, por suerte tenían una pequeña sala de espera, por lo que no tuvo que quedarse bajo el frío día.

Escogió un rincón de esa sala junto a una ventana. Suspiró y salió vapor de su boca.

Afuera se había puesto a nevar, volvió a recordar sus frías manos y las llevó a su boca para frotarlas y soplarlas, en un claro intento de calentarlas.

Cuando el timbre sonó, despegó sus ojos del horizonte y se giró.

Muchos pequeños corrían saliendo de sus salas, abrigados de pies a cabezas. A ambos lados madres, padres y familiares buscando a sus niños.

- Hola –dijo un pequeño tímido llegando a su lado.

Era de piel blanca, ojos ámbar y cabello castaño claro.

- Hola –respondió ella.

- Hoy le tocaba a papá venir a buscarme –dijo delicadamente el niño una vez que Sakura lo tomó de la mano y emprendieron rumbo a la salida.

Sakura abrió los ojos.

Maldita despistada.

Dejó escapar el aire que había contenido.

- ¿Es jueves ya?

El niño asintió.

- Y quedan solo dos días para mi cumpleaños –informo el pequeño de ojos ámbar con una sonrisa de oreja a oreja.

Sakura le devolvió la misma sonrisa.

- Eso no lo olvidaré –dijo sabiendo ser la persona más despistada del planeta tierra.

- Lo sé, mamá, nunca lo has olvidado –respondió el niño inocentemente.

Pronto se escucharon unos pasos apresurados en el pasillo, pasos característicos de un hombre. No paso mucho tiempo cuando dando vuelta en la esquina del pasillo apareció Shaoran. Alto, varonil, apurado, con traje y extremadamente sexy.

Chocolate y jade se miraron.

- No me demoré tanto –se defendió inmediatamente el castaño mientras se cercioraba mirando su reloj de pulsera- Han sido solo dos minutos –informo contrariado por encontrarse con Sakura allí.

Sakura y su hijo sonrieron.

- Mamá olvido que era jueves –informó el pequeño a su padre.

El relajo que sintió Li padre se notó en su cuerpo.

- Tan despistada como siempre –acotó Shaoran mientras se agachaba a tomar a su hijo en brazos, caminando ahora ambos padres uno junto al otro.

- Ya sabes, hay cosas que nunca cambian.

- Pero no olvidará… -empezó el pequeño.

- Que quedan solo dos días para tu cumpleaños –terminaron la frase ambos padres, logrando una carcajada familiar.

El cuadro, cuando salieron del colegio, era el de una familia feliz y perfecta. Los castaños hacían una bella pareja y el pequeño Li sacó la belleza de ambos padres.

- Te portas bien –dijo Sakura mientras se acercaba a besar la mejilla de su hijo.

- ¿Y yo? –preguntó Shaoran ofreciendo su mejilla para ser besada.

- También pórtate bien, Li –dijo Sakura, pero no beso la mejilla del hombre.

- Eres cruel –dijo fingidamente dolido el castaño.

- Papá siempre se porta bien –dijo el pequeño a su madre mientras abrazaba fuertemente a su padre del cuello y besaba la mejilla rechazada- Y es el mejor papá del mundo.

Sakura soltó una carcajada sincera.

- No me cabe duda, últimamente es el mejor en muchas cosas –dijo la castaña haciendo mención a un artículo reciente en que señalaban al Chino como uno de los mejores empresarios del último tiempo- ¿Se cuidaran?

Ambos hombres asintieron con la cabeza y emprendieron su camino al auto negro que los esperaba.

Sakura los miró hasta que desaparecieron tras voltear en la esquina y tomó el camino contrario por el que se había ido el auto.

Había andado distraída toda la semana, a pesar que no olvidaba que el sábado sería el cumpleaños número cinco de su hijo.

Volvió a suspirar. No le gustaba mucho ese jueves. Se sentía melancólica.

Sakura había quedado embarazada hace cinco años y nueve meses. Sonrió, su hijo no había sido planeado. Cuando dejó de planear y cuestionarse las cosas de su vida todas empezaron a suceder como al parecer se las merecía. Y no se quejaba.

Luego de enterarse que quedó embarazada trabajó dando clases hasta poco antes que naciera su hijo, a pesar de la rotunda oposición de Shaoran, pero tal como dijera Tomoyo esa mañana, le dijo Sakura a Shaoran, no era ni la primera ni la última mujer embarazada, así que continuó trabajando mientras pudiera y no fuera riesgoso para su hijo.

Por suerte su embarazo fue normal, era joven y no tuvo complicaciones de ningún tipo. Incluso, su abultado vientre solo vino a ser públicamente notorio al entrar en el séptimo mes.

Cuando llegó a su casa dejó su abrigo, guantes y bufanda en la entrada y subió a su habitación.

- Se… -le hablaron, pero con una mano dio a entender que no quería nada.

Subió a su habitación y se sentó en su cama, abrió su cajón y sacó un libró, el que hojeó buscando algo entremedio. Encontró allí una flor seca y un papel con una nota.

- El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez –Sakura paso su dedo por sobre esas líneas y recordó el día que Shaoran se la dio.

Sakura se estiró perezosa en la cama, el día anterior habían recorrido los alrededores, como Shaoran lo había prometido. Habían reído, compartido y hecho el amor.

Abrió los ojos y notó que estaba sola en la habitación, se concentró en sentir si se escuchaba ruido en la cocina, pero nada.

Estirándose de nuevo se sentó en la cama y buscó con qué abrigarse para salir a buscar al castaño, pero antes miró por la ventana de la habitación, hacía un día precioso.

Bajo contenta y en su mente tarareaba una canción; buscó a su alrededor, pero nada.

Entró a la cocina y miró en la mesa, encima había un tazón, una flor y una nota.

Sakura cerró el libro y secó una lágrima traicionera que rodaba por su mejilla.

La castaña había aprendido de la peor manera que la que estuvo equivocada todos esos días de verano había sido ella. Quizás en parte tenía razón, pues estaba dolida y no había podido superar ninguna de las heridas que había hecho el castaño, pero a diferencia de él, ella nunca intentó curarse, ni siquiera cuando había entendido que debía hacerlo y que lo haría a su ritmo. Su mente lo tenía claro, pero su corazón se negaba a ser expuesto nuevamente para salir dañado.

Lamentablemente, se había equivocado y había vuelto a herir al castaño. Fue cuando entendió que se había comportado inmadura y egoístamente, pero era tarde.

Se recostó en su cama en posición fetal y se abrazó al libro, no paso mucho cuando se durmió.

Cuando despertó fue porque tocaban a su puerta. Se desperezó y se levantó.

- Lo siento –dijo la muchacha- Pero no ha comido desde que llegó y… -la miró afligida

Sakura sonrió.

- Está bien –cedió la castaña, logrando un inmenso alivio en la muchacha- Me cambiaré y bajo.

Sakura volvió a cerrar la puerta y se puso ropa más cómoda para bajar a cenar y en lo que lo hacía pensaba que debía hablar seriamente con Yumi, no podía vivir atemorizada que ella se saltara las comidas, había veces que uno no tenía muchas ganas de comer y punto, y no era grave mientras no se hiciera costumbre.

- ¿Y el niño Hien? –preguntó de pronto la muchacha.

- Acompañaría a su padre –le recordó Sakura.

- Ah, ¿es jueves ya? –pregunto a la nada la muchacha pensativa y retirándose.

Sakura sonrió mientras tomaba la agradable sopa de Yumi, era joven pero había heredado la buena mano de su madre para la cocina.

La verdad que esos días era en los que más extrañaba a su hijo y, porque no reconocerlo, al padre de ese niño. Se había acostumbrado a tenerlos rondando por su vida.

Había pensado en volver a trabajar, volver a los niños cuando Hien empezó a ir al jardín. Y así fue, pero esa semana su establecimiento estaba en reparaciones, por lo que algunos días se le habían hecho muy largos.

Miró la hora en su reloj y notó que no era muy tarde, así que tomó un abrigo y salió a caminar.

No llevaba dos cuadras cuando un hombre frente a ella quedó igual de congelado al verla.

- Sakura… -habló él y el vapor salió de su boca.

- Ryu –saludó ella y ambos se acercaron un par de pasos- ¿Cómo estás? ¿Qué haces acá? -pregunto jugando con sus manos.

- Bien…bien –repitió aun nervioso- Yo, me mude hace poco –contó distraído- ¿Hace cuánto…?

- Cinco años –contestó.

- Estás…hermosa –dijo el cumplido bajando la mirada.

- Gracias –dijo cortésmente- ¿Y cómo ha ido todo?

- Bien, bien… -contestó sin salir de su sorpresa.

Sakura soltó una carcajada. Ryu la miró extrañado.

- Lo siento, es solo que… ¿Siempre fuiste tan repetitivo?

- ¿Repetitivo?

- Si, me convences y te convences de estar bien –aclaró.

- Ah –entendió Ryu- Nada es solo que… ¡Dios! –dijo tapándose la cara- Nunca pensé que volverías a ponerme nervioso y que nos encontraríamos aquí –confesó.

Sakura enrojeció como farolito.

- Yo…yo…-bajo la mirada y esta vez fue Ryu el que soltó una carcajada.

- Estamos a mano –dijo cuando la castaña levantó levemente la mirada y aun enrojecido le sonrió amablemente- He estado bien, estoy en un trabajo que me gusta. Me mude hace un par de meses.

- Eso es bueno –dijo sincera y no dejo pasar la oportunidad de retomar un tema pendiente- Por cierto, nunca pude disculparme.

- No, nunca llamaste -cedió.

- Las cosas fueron muy rápidas y no estaba en mi mejor momento, aunque eso no sea excusa.

- Descuida, Li hizo un muy buen trabajo como para no querer siquiera contestarte el teléfono, aunque internamente rogaba que llamarás.

- Lo siento.

- Ya ha pasado mucho tiempo, descuida.

- Si, pero nunca tuve la decencia de llamarte y darte una explicación, era lo mínimo.

- Sakura, casi te fuerzo a… -dejo la frase en el aire y se sonrojó- Yo debo pedirte disculpas.

Sakura miró lo ojos castaños del hombre. Estaba cambiado, más varonil, adulto. El tiempo había logrado en transformarlo en un hombre que no pasaba desapercibido.

- Tengo entendido que Shaoran te dio tu merecido por eso, creo que las disculpas ya fueron recibidas –respondió amable.

Ryu soltó una carcajada y llevó una de sus manos a la mandíbula.

- Ese hombre sabía de artes marciales, tuve una notable desventaja –contó en broma.

- Pero sé que no se las llevó limpia.

- Si, también se lo merecía –cedió Ryu- Por cierto, ¿cómo estás tú, todo bien?

- Si –contestó radiante- Tengo un hijo –informó.

Ryu abrió los ojos sorprendido.

- Eso es maravilloso, felicidades –dio un paso para abrazarla, pero se arrepintió y estiró su mano, Sakura lo miró extrañada y sonrió, estirando su mano.

- Gracias.

- ¿Niña o niño? –pregunto Ryu.

- Niño –dijo Sakura buscando en su bolsillo la foto que siempre portaba en su porta documentos.

- Igual a su padre –no pudo evitar decir Ryu al mirar atentamente la foto- Da escalofrío -Sakura frunció el ceño mientras el castaño le devolvía la foto- Lo digo por la semejanza –se defendió- Es impresionante como hiciste una copia exacta de él. Asumo que...

- ¡Sakura!

Ante el llamado frío y serio, Sakura se giró sobre sus talones y el hombre que la había nombrado se acercaba a ella a paso firme.

- ¿Qué haces afuera? –preguntó apenas la tuvo enfrente.

- Hola, Touya –dijo Sakura suspirando- También me da gusto verte.

- ¿Sabes la hora que es? –pregunto el mayor de los Kinomoto ignorando el saludo de Sakura y al hombre junto a ella.

- Si, Touya, necesitaba un poco de aire, solo estoy a dos cuadras de la casa.

- ¿Vives por aquí? –preguntó Ryu y tras la mirada asesina de Touya se disculpó- Lo siento, no debes recordarme, soy Ryu, fui novio de Sakura hace años.

Touya lo miró de pies a cabeza con el ceño fruncido y estiró su mano, la que Ryu recibió en un corto apretón.

- Sakura, debes entrar ahora –dijo antes de darse la vuelta y volver camino a casa.

- Eso fue… -empezó Ryu.

- Si, lo siento. Touya es un maldito controlador, aun no se da cuenta que tengo edad suficiente para salir de casa a la hora que se me plazca.

Ryu entendió que debía despedirse, pero una pregunta nació.

- Pero… ¿Aun vives con tu hermano? –pregunto extrañado.

- Ah…ehm…no –confesó- Llegó hoy, tiene un curso acá, es médico y empezará hacer un doctorado, tiene su primera clase mañana.

- Ah, por un momento temí que vivieras eso a diario.

- No, hace tiempo no lo veía y sigue igual –informó Sakura.

De pronto Ryu soltó una carcajada.

- ¿Y ahora de qué te ríes?

- ¿Dijiste "maldito controlador"?

Sakura abrió los ojos sorprendida.

- Es una mala costumbre –se excusó avergonzada.

- ¿Qué se te pegó de tu novio?

Sakura enrojeció.

- No…él no…

El teléfono celular de Ryu empezó a sonar, disculpándose tomo la llamada, dándole la espalda.

- Si, si, si, estoy llegando –pudo escuchar Sakura.

Cuando Ryu volvió a girarse miró a Sakura y mostró su mano izquierda para que la castaña viera el anillo.

- Mi mujer tiene 5 meses de embarazo y me mandó por uno de sus antojos –contó- Y como vez, he demorado más de lo previsto.

Sakura abrió la boca sorprendida y luego que no salió nada se acercó a abrazar al que alguna vez fue su novio.

- Te felicito, no sabes la alegría que se siente.

- En realidad si –dijo recibiendo el abrazo- Es mi segundo hijo.

Sakura sonrió.

- Ve, no la hagas esperar más –dijo al separarse.

- Fue un gusto volver a verte, Sakura.

- Fue un gusto, Ryu.

Y con un último abrazo ambos castaños tomaron caminos separados. Sakura llegó a la reja de su casa y miró el cielo antes de entrar.

La vida y sus caminos era muy extraña, pero al pasar el tiempo todo tenía sentido.

Entró rápidamente a su casa, pues Shaoran pronto traería a Hien y debía esperarlo con chocolate caliente.

A ambos, se recordó.

Al entrar a su casa supo que Touya había entrado a darse un baño y que luego bajaría a cenar.

Fue a la cocina y buscó dos tazones, buscó el chocolate y puso a hervir el agua.

Se acercó al ventanal que daba al patio y suspiró. Se había llevado todo ese día suspirando y mirando el reloj, estaba demasiado distraída y debía volver a ser ella misma.

Aunque también entendía que estaba así por los acontecimientos de esos últimos días y su estado.

El invierno siempre la ponía a pensar en ciertas cosas y las hormonas siempre hacían su aparición cuando uno menos las quería.

Con su respiración empaño parte del ventanal y el sonido del agua hervida la volvió a la realidad.

El timbre sonó y tras unos segundos sintió los pasos de un niño corriendo a saludarla.

- ¡Mamá!

Sakura se agacho a recibir el abrazo.

- ¿Cómo te fue?

- Bien, ayude a papá en su trabajo.

- ¿Hiciste tu tarea? -el niño asintió con su cabeza- Entonces mañana podrás contar del trabajo de papá.

- Si –volvió a asentir el pequeño.

- Puedes revisar su dibujo, si quieres –dijo la voz grabe de Shaoran en la entrada de la cocina.

- Confío que te retrato bien –le dijo tomando la mano de su hijo para llevarlo a su pieza y dejar sus cosas.

Al pasar por la puerta Shaoran la tomó del brazo deteniéndola.

- ¿Cuánto tiempo seguirás así?

Sakura alzó una ceja.

- Un día más, ¿te parece bien? –preguntó sarcástica.

Shaoran suspiró exasperado y la soltó.

- Después hablaremos –le advirtió con una voz baja.

- Como ordene, señor Li.

Shaoran apretó las manos en puño y cerró los ojos, sintiendo los pasos y voces de Sakura y su hijo en la escalera, alejándose.

Intentando tranquilizarse para no empeorar las cosas, se acercó al tazón que sabía era suyo y sirvió chocolate, se sentó en una de las bancas de la cocina y bebió tranquilamente.

¿Qué haría ahora?, se preguntó.

- Te dije que casarte con ella era un error –fue la voz de su cuñado que lo sacó de sus pensamientos.

- Kinomoto –saludo con un movimiento de cabeza.

- Li –respondió el saludo mientras buscaba un tazón para servirse un café.

- Deberías dejar de decirme eso, han pasado años y siempre te lo digo, no fue un error –le dijo cuando su cuñado se sentó frente a él.

- Tan enamorado como siempre –dijo fingiendo asco.

- Tu hermana puede ser un poco difícil, pero vale la pena.

- ¿Difícil? Es una palabra interesante para definirme –dijo Sakura entrando en la cocina con Hien en brazos.

- Si, mamá es difícil –repitió el niño logrando la carcajada de los hombres presentes y el ceño fruncido de la castaña- Mamá enojada.

Sakura bajó a su hijo y éste fue con su padre, que lo tomó en brazos para ofrecerle de su chocolate caliente.

- Te lo dije, fue un error –dijo Touya poniéndose de pie e invitando a Hien a ver tele con él.

Una vez que salieron ambos, Sakura se sentó frente al castaño.

- Estoy furiosa y sensible –dijo calmada.

- Mala combinación.

- Pésima –concedió la castaña- Estoy pensando en muchas formas de torcer tu cuello, pero no es lo que realmente quiero.

- Lo agradezco –dijo Li en broma.

- ¿Cuántas veces te dije que no me agradaba?

- Sakura no creo que…

- Cuántas –exigió una respuesta.

- Varias.

- ¿Y?

- Y no te hice caso, porque pensé que solo…

- Da igual.

- Es lo que vengo diciendo… -Shaoran levantó las manos en muestra de inocencia ante la mirada asesina de Sakura.

- ¿Recuerdas la nota?

Shaoran frunció el ceño.

- ¿Qué paso?

- ¿Me estoy comportando como en ese verano?

- ¿Qué? ¿Por qué me preguntas eso?

- Porque temo que… -y su voz la traicionó.

Shaoran se puso de pie y se colocó junto a Sakura, abrazándola.

- Tranquila –acarició su espalda y cabello, luego la separó de su pecho y secó sus lágrimas- Hien no estará contento de verte así.

- Es como tú en eso…y en todo –dijo soltando una pequeña risa.

- Mira, desde que la contraté me dijiste que debía despedirla y debí hacerte caso, es solo que pensé que estabas más susceptible con lo de tu embarazo.

Sakura frunció el ceño.

- Con Hien no fue tan caótico –recordó- No sé qué le suceden a mis hormonas ahora.

- Nada con lo que no sepamos o aprendamos a lidiar.

Sakura sonrió y se abrazó de nuevo a su marido.

Si, estaba casada con Shaoran Li, tenía un hijo con Shaoran Li y estaba embarazada de Shaoran Li.

Pero…

¿Cómo habían llegado a eso?


¡Hola, hola!

Lo sé, ha pasado mucho tiempo y no tengo excusa. Simplemente les puedo explicar lo que sucedió. Amo esta historia, pero me vi en un momento bloqueada. Sabía lo que quería, pero no podía plasmarlo y transmitírselos. Quiero que sea una buena historia y me surgen muchas dudas de si la estoy llevando bien o no y fue cuando termine bloqueada intentando complacer a todos quienes me leían, y me di cuenta que no siempre podré hacerlo y prima que yo disfrute lo que escribo para que ustedes lo disfruten.

Así que todo bien, creo.

Review:

Cata06: El capítulo de hoy dudo que pueda resolver tus dudas, creo que se generaron más ¿o no? Decidí darle un vuelco a la historia y les traje el final antes que su desenlace, lo que no significa que esto ha terminado. Espero te guste.

Blue jeans: Primero: agradezco enormemente te animaras a dejarme tu opinión. Segundo: me tuviste mucho tiempo pensando, porque resulta que mi intención siempre fue que Sakura fuera la culpable, por sus dudas e inseguridades, en el fondo, quería que la odiarían un poco, lo que al parecer conseguí, jajaja. Pero una vez que tú y otra persona más lo indicaron tan abiertamente no supe lidiar con eso y ayudo mucho a mi bloqueo. Adoro a Sakura tal cual es, pero nunca es la mala o la que no permite que la historia avance. Y aquí lo fue, pero también yo me estaba aburriendo de ella. Así que di un cambio drástico, puede que confunda, pero espero cumpla las expectativas y ayude a que se vuelvan a enamorar de la historia, a la que por cierto a lo sumo le quedan un par de capítulos. Saludos y gracias.

Cicilina: Que bueno que te gustara el capítulo y espero ansiosa en saber si este te pareció interesante y también te gustó. Ya sabemos que Sakura le dio una oportunidad a Shaoran, ¿pero cómo ocurrieron las cosas después de la nota? Nuestro castaño le dio a Sakura lo que al parecer necesitaba para decidirse. Saludos.

Lunabsc: Y ahora, ¿estás en coma? Jajajaja.

Erzeth: Ya sabemos lo que pasará, está casada, con un hijo y embarazada….pero ¿cómo fue que llegaron a eso? Es algo que espero resolver en los últimos dos capítulos y espero que estés hasta entonces. Saludos.

Quimi: Jajajaja lo dije, quería que Saku fuera nuestra "villana", pero una vez que lo conseguí no supe que hacer con ella. Le quise dar un vuelco a la historia y de verdad espero no estar metiendo la pata. Ahora, siempre estuvo en mi mente contarles algo del futuro antes del desenlace, pero llego un momento que no supe cómo, hasta que hoy salió esto. Gracias por insistir en que volviera, pues ese review me motivo a sentarme frente al computador y traer si o si este capítulo. Ya sabemos como terminaron ciertas cosas, pero no sabemos qué pasaron esos días o años. Sabemos qué hizo que Sakura se diera cuenta que estaba embarrándola y que no dejara ir al castaño. Pero ciertas dudas volvieron años después. Veremos que desenlace se le ocurre a esta loca escritora. Saludos.

Guest: De verdad espero te guste esta continuación, ya solo nos queda un par de capítulo y espero cumplir con sus expectativas. Saludos.