Mis personajes son de SM propiedad de Naoko Takeuchi,

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Súbita Confusión

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Rei POV

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Aún no puedo concebir la idea que Seiya se está empezando a enamorar de la tonta de Serena. Se le vio de un semblante distinto, cuando la vio bailando con ese tal Diamante se le miró una cara, que podría jurar fueron celos.

¿Qué puedo renegar? si fue principalmente mi culpa, al negarle todas sus pretensiones para conmigo.

Debería… debería… ¡Ah, no sé!, ¿Qué se supone que debería hacer en esta situación?, ¡declarármele!, por supuesto que no, es él quien debe tener la iniciativa. Y ¿cómo pedirle consejo a mis hermanas? Amy, no admite que está enamorada de Taiki; y Michiru esta que se muere por el Duque de Aymer, a pesar que finge odiarlo. Por cierto algo raro, pues juró jamás amar a alguien. Por eso, jurar nunca es bueno.

Proverbio: "Nunca digas de esta agua no beberé".

Por eso, Amy también debería aprovechar que a Taiki no le interesa nadie más que ella. Porque luego puede llegar alguien como Serena que ¡válgame!, se lo puede quitar.

Doy un gran suspiro, somos un caos. ¿Por qué será que tenemos tan mala suerte para el amor? Sin embargo, no hay que culpar de todo al universo. Los momentos se nos han puesto en bandeja de plata, que no les hayamos aprovechar, es otra cosa.

¡Ash!, estas costuras me tienen ya aburrida. No salen nada bien y tengo que empezar a hacerlas de nuevo. Estoy sola en la casa. Papá se fue a trabajar; Amy, Hotaru y mamá se fueron al mercado; Michiru… ni idea, nada más termina de almorzar, alimenta a los animales, hace los quehaceres de la casa y sale como alma que lleva el diablo. Siempre salía al amanecer y regresaba a la hora del desayuno. Pero ahora se levanta para terminar todos sus quehaceres temprano y después irse, hasta no regresar a la hora de la comida. Cambio drásticamente sospechoso.

En cuanto a Prue (Setsuna), no nos ha visitado desde su matrimonio, ha dejado a su familia atrás, como debería de ser. Una esposa dedicada a su marido por completo. Lo único que sabemos de ella, es por cartas, en las que siempre dice lo mismo: estoy bien, ¿Cómo están?, ¿cómo va todo por allá?, ¿cómo están mis hermanas?, ¿y mi padre? Preguntas retrogradas que no nos sirven de mucho para saber su estado. Ya ha pasado un año y aún no sale embarazada, supongo que es por la dedicación de Darien en su trabajo.

Doy otro suspiro, ¿Cómo quiero que esto me salga bien, si ni siquiera le pongo la debida dedicación? Por más que quiero, mis pensamientos me vienen volando de un lugar a otro.

Algo en lo que si tiene suerte mi hermana, es que se casó con quien quiso y amó. Que daría yo por ser la esposa de Seiya, y se decidiera de una buena vez por todas a pedirme matrimonio. Suerte también la de Lita, no cualquiera es pedida por un joven aristócrata y un muchacho tan galante como lo es Lord Andrew. Aunque si alguien sería pedida por el Duque de Aymer, ese si sería un gran evento. Pero, ¿quién aguantaría a ese hombre tan arrogante y petulante? La que lo acepte, antes que su esposa sería su esclava. Si bien, lo sé, es un hombre de pocos, que hipnotizan con solo verlo de reojo, y su dinero es tentador… pensándolo bien… ¿y si Michiru?... ¡ !, si como no. Si alguien en esta vida, odia con toda su alma la aristocracia, es ella. Me causa gracia nada más de pensarlo, el verla inmiscuida en todo ese revoltijo de gente "de la alta",

Hotaru, por ahora tiene suerte de estar alejada de estos asuntos, que hacen perder la cabeza. Pero para eso se supone que somos las mujeres ¿no?, como quisiera que viniera Setsuna y que nos contara como es el estar casada…

— ¡Hola!, ¿hay alguien en casa? — ¿Escuché bien? — ¡hola! — ¡sí!, ¡estoy segura, es ella! Me levanto rápidamente del sillón, aventando la costura y antes de cruzar la puerta del vestíbulo, me encuentro con ella, ahí está mi hermana mayor. Bien dicen que la sangre llama a la sangre.

— ¡Setsuna! — llega con sus pertenencias y las deja tirar al suelo para abrazarme. Su vestido es aún más hermoso, resalta su belleza. No ha cambiado nada. En su cabello tiene de adorno un sombrero, con listones que cuelgan. Vaya, el matrimonio le ha sentado bien.

— ¿Cómo han estado? — su pregunta típica. Siempre preocupándose por los demás.

— ¡Bien, bien Setsuna! ¡Oh!, estoy tan contenta de verte. Ha pasado ya mucho tiempo. Pero ¿Cómo te encuentras tú? — la tomé de las manos y la acompañé a sentarse conmigo

— Si, ha pasado ya mucho tiempo — contesta con su usual voz tranquila. ¿A caso no le da emoción verme? — Me encuentro muy bien, no puedo quejarme — sin remedio, ella siempre ha sido así. Nada expresiva.

— ¿Y Darien? — pregunté ante la evidente ausencia de su marido.

— Me dejó venir, dijo que hacía ya mucho tiempo que no las veía y que necesitaba mi tiempo con ustedes. Moría de ganas por verlas. Pero mi marido merece mi debida atención — es tan cierto. La vida de casada te priva de muchas cosas.

— Pero eres feliz, ¿cierto? — por su semblante no me parece que sea feliz o que esté feliz de estar aquí.

— Que pregunta Rei, claro que soy feliz. Simplemente estoy cansada del viaje. Eso es todo — posiblemente sea eso, ella viene desde Londres, y para eso se tarda dos días como máximo.

— Lo importante es que ya estás aquí. Mamá, Amy y Hotaru fueron a comprar, no tardaran en regresar. Papá está trabajando.

— ¿Y Michiru?

— No lo sé, en verdad. Salió hace un rato y no regresa hasta antes de la comida, si no es que poco después del anochecer.

— ¿Y el motivo de eso? — me encogí de hombros.

— Ya sabes que sale a caminar, pero últimamente lo hace más seguido… — no terminé mi oración por la llegada de mis hermanas.

— ¡PRUE! — gritaron al unísono, haciendo resonar en la casa un eco de emoción. Amy y Hotaru corrieron para abrazar a mi hermana. Ésta se levantó y les dio un fuerte abrazo.

— ¡Me da tanto gusto verlas! — siempre les tomó un cariño especial, por ser las más chicas. Algo así como el cariño de una madre.

— ¡Hola hija! — mamá que acababa de llegar de la cocina, acudió rápidamente al grito eufórico de mis hermanas menores.

Setsuna se separó delicadamente de ellas y se dirigió a darle un fuerte abrazo a la Sra. Van Dort — ¿Cómo están mamá? — por si no se notara, Setsuna se podría decir que es la hija preferida de mamá y Michiru la de papá, así que las otras tres quedamos excluidas. Bueno, Hotaru tiene la atención de los dos.

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Yaten POV

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Tantas horas de clase y en ninguna estuve atento. Me viene dando vueltas en la cabeza la posibilidad de que Michiru esté por contraer matrimonio. ¡Estúpido Duquecito ese! , que no me vengan con que ahora pretende cortejar a Michiru — ¡maldita sea! — si hay tantas que puede tener… ¿Por qué tiene que fijarse en ella? No tiene nada de dinero — ¡me lleva! — no he estado esperando toda la vida, para que ahora venga éste y se la quiera llevar.

Si hubiese sabido, que ya estaba empezando con su etapa de enamoramiento, desde hace mucho que la hubiera cortejado. Pero ¡ah no!, la señorita dijo que era imposible, que ningún hombre la enamoraría, ¿O… será que me estoy adelantando a los hechos?... ¡Por supuesto que no! En el baile se le vio radiante; como le sonreía, como bailaba.

¿Cómo se atrevió a rechazarme frente a él?, Si nunca bailaba toda la noche; si acaso solo le sacaba un baile o dos, pero no tantos como los que… ¡AH!

Soy yo quien ha estado siempre a su lado; esperando el momento, la oportunidad en que dejara esa estúpida idea de que jamás va a casarse. Sería el colmo que ya le haya pedido permiso al Sr. Van Dort para… Detengo precipitadamente mi caminar, por la gran idea que se me ha ocurrido.

Solo hay una forma de comprobarlo…

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Amy POV

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— ¿Cómo estuvo tu viaje querida?

— Muy bien mamá, algunos baches en el camino. Pero nada grave. Y ¿cómo le ha ido a mis hermanas? — dijo señalando con la cabeza hacia nosotras.

— Más o menos. Aún ninguna ha encontrado a un buen marido como tú querida. Excepto Lita, que en un par de meses si no es que menos, ya se va a casar. Fue pedida por el Sr. Andrew — le da alegría como si fuera ella su hija. No tiene remedio. A nosotras muy a penas y nos toma en cuenta.

Si entendiera por lo menos un poco de lo que es nuestra vida. Si entendiera que los muchachos a los que desprecia, son la causa de nuestro desvelo… ¡nuestro!, no… es decir, la causa del desvelo de Rei.

¿Cómo podría yo estar enamorada de Taiki?, él ni siquiera me toma en cuenta. No lo culpo, con tantas buenas pretendientes que tiene regadas por ahí… pues. Rei tiene suerte de que Seiya solo tenga ojos para ella, y la muy… despistada, no aprovecha la oportunidad. Cuando Seiya se canse de rogarle, ahí sí que ya no va a querer y se va a poner a llorar. Sin embargo, admiro su determinación, porque está bien segura de que lo quiere; me ha contado que aceptaría cualquier reto en contra de mamá, solo por aceptarlo. Aunque ella no lo apruebe. Eso es valentía por amor. Yo no creo que jamás, sea capaz de hacer una locura como esas. Y confío, en que si mamá dice que no son buenos para nosotras… pues que más, que aceptar su decisión. Por algo es nuestra madre.

Y no me quito nada de encima, pues Taiki nunca se me ha insinuado a pesar de lo que digan mis hermanas… Agradezco que estén muy entretenidas en la conversación, pues no se dieron cuenta de mi largo suspiro. Y ahora me uno, o de lo contrario se darán cuenta de mi ausencia.

— En el baile, Michiru estuvo bailando toda la noche con el Duque de Valence; no la soltó ni un instante. Ante la mirada celosa de mis amigas — decía mamá con cierto tono de alegría.

— No te apresures a los hechos mamá. Michiru difícilmente se podría fijar en alguien como él; si aceptó fue por que posiblemente se lo insistió — sinceramente, no puedo aceptar la idea de que Michiru pueda contraer matrimonio con alguien como él; ni siquiera le gusta. Siempre he admirado su capacidad de libertad; difícilmente cae ante los encantos de un hombre, que suerte… Además, no me la imagino como ama de casa ¡Ja, ja! Si como no, ella encerrada en una gran mansión, sin poder salir de nuevo, ni tomar sus rondas de literatura.

— Se los aseguro, si Michiru se atreve a rechazar al Duque de Valence, no quisiera volver a verla.

— No exageres… Por cierto, ¿y papá?

— Está trabajando posible… — es una exageración de su parte, como puede decir que no le perdonaría. ¡Ay, de nosotras, que nuestros padres tengan que elegir a nuestro marido!

Taiki no sería un buen marido, es bastante frío y por lo que veo, no creo que me considere de su estatus. ¡Ay, pero es tan apuesto!, lo arrogante se le quita… Pero que digo, ya estoy tomando los consejos de Rei. Quien me dice que con mi "dulzura" podría quitarle ese caparazón de molesto e inalcanzable.

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Taiki POV

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Mientras me siento en una silla del jardín de la mansión Everglot, no deja de venir a mi mente la imagen de Amy, ¡Cielos! Me tiene loco de remate. Pero es muy… muy seria. Debería ser más alegre, es bonita porque vaya que me ha sacado varios poemas. Sin embargo, siento como si no congeniáramos, es muy lista, lo sé. Además es tan diferente a todas, se le ve más inteligente. No es tan distraída ni orgullosa como Michiru, ni tan reticente como Rei. Posee temas interesantes, aunque a veces cae en la faceta de niña buena. No lo niego, eso me gusta mucho de ella, pero ¡vamos!, los hombres también a veces necesitamos a alguien que nos encienda. Algo así como la Viluy, ella sí que encandila con su belleza. Además es hija de un Barón. Y si quiero escalar posición… cierto, me olvidaba; Darien se caso con una de ellas y ahora es un Lord. Pero le ayudó el ser el primogénito ¡Bah!, yo soy igual o más inteligente que él. También merezco mi título.

Amy, a veces me hace delirar, no lo niego. Me pone a escribir poemas como un loco. Y a su lado me siento tranquilo, con una paz benéfica. He pensado en nombrarla mi esposa pero… no me da señales de gustarle. Si bien, yo le pediría permiso a su papá para cortejarla, sin embargo, soy lo bastante orgulloso como para aceptar un rechazo de su parte. Bien podría pedir la mano de cualquier otra pero… Amy si me gusta. Su suave sonrisa y esa mirada tan cálida.

Viéndolo bien, sería una gran esposa.

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Michiru POV

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Haruka y yo hemos estado en el arrollo, "leyendo". Pero por más que intento concentrarme en la lectura, me es altamente imposible. Primera, porque me es imposible dejar de contemplarle; por más que quiero que mis ojos se desvíen a mi escritura, cuando menos lo espero, ya estoy nuevamente observándolo. Espero y que no se dé cuenta. Pero podría pretextarme: como en esas veces en que te quedas pensando y tus ojos no saben que se encuentran posados sobre la mirada de otra persona. Al menos eso me pasa… no… en realidad no me pasa seguido ¡pero es tan atrayente! ¿Y si le hubiese dicho que si quiero ser su novia? ¡No, no! Debo esperar, paciencia, paciencia.

¡Ah! Y de donde voy a sacar paciencia, si hasta el parpadear de sus ojos tienen mi atención. Cada suave movimiento de su boca humedeciendo sus labios… Se supone que las mujeres debemos reprimir nuestros deseos… pero quien inventó esa regla, definitivamente no conocía a Haruka.

— ¿Te sientes bien? — cielos, me atrapó, ¡excúsate Michiru!, ¡excúsate!

— Am… bu… bueno yo — me regaló una sonrisa torcida, para la cual, definitivamente necesitaré un bote debajo de mi boca.

— Descuida, cuando seamos marido y mujer, tendrás el privilegio de contemplarme, completamente… solo para ti — ¡no respiro!, inhala, exhala…

— No… — mi sonrojo, es evidente; siento mi piel arder — no… no te estaba viendo a ti…

— ¿Ah, no?

— No — dije con lo poco de cordura y templanza que tenía.

Entrecerró sus ojos, observándome cuidadosamente — Entonces, ¿Qué le tiene tan pensativa madame?

— No lo sé, es que… hay algo que no logro recordar — contesté un poco más tranquila, recordando la segunda razón de mi desconcentración.

— Podrías ponerte a hacer un recuento de las cosas que he hecho a lo largo del día — hay Haruka pero que pregunta.

— Haruka, casi desde que me levanto estoy contigo y con mis her… — ¡mis hermanas!, cierto, ¡eso es! ¿cómo se me pudo haber olvidado? — ¡mi hermana, Haruka!, hoy llega mi hermana mayor — me levanté de un salto, rápidamente tomé los libros que tenía sobre una roca, Me inclino para saludar a Haruka y doy media vuelta para partir — tengo que irme… ¡adiós!

— ¡Espera! — sentí su mano obligándome a detener. No opuse resistencia; pues al voltear, su cara denotaba que no estaba dispuesto a aceptar un no por respuesta — puedo llevarte en mi caballo, así llegarás más rápido — me jaló, rumbo al lugar donde había amarrado su caballo en un árbol.

— No pueden vernos juntos… eso sería…

— …sería poco decente, lo sé — echó un bufido de fastidio. No es mi culpa, debemos de cuidar nuestra reputación ¡Ja, Ja!, eso sonó muy cómico — Mira, para que no te preocupes por eso, nos vamos por el bosque, así no tendríamos que cruzar por el puente que va al pueblo. Nadie nos verá.

— ¿Harías eso por mí? — con tanto que cuida a su caballo, me parece extraño que tomemos esa ruta, Pues está llena de obstáculos y cosas que podrían arruinar las perfectas pesuñas del semental.

— Hasta la pregunta es necia — sonrió con una graciosa cara de arrogancia. Caminamos hasta llegar donde estaba su caballo.

Me acerqué; pero al instante, el animal relincho — ¿no me hace nada? — intenté subir un pie al escalón de la silla, arrugando mi vestido, pero el caballo volvió a relinchar. Bajé rápidamente mi pie.

— No te preocupes, no te lastimará — si como no; sospecho que es hembra, quiere ser la única para su dueño. Estoy segura de que él puede protegerme de esta hembra molesta, pero no pienso correr el riesgo. Al animal no le caigo muy bien, así que mejor no hay que provocarlo. Retrocedo unos pasos lentamente para echarme a correr…. Uno…dos... ¡tres!

— ¿A dónde cree que va, madame? — no me di cuenta en qué momento se colocó detrás de mí y al dar la media vuelta para emprender mi huída, choqué con él apoyando mis manos en sus pectorales…

— Es que… yo…— levanté mi cabeza y me encontré con unos ojos que me miraban con gracia, al ver mis actos que le parecieron bochornosos. Sus manos me toman de los hombros al detenerme, acerca lentamente su cabeza a mi rostro y sus manos van descendiendo... ¿quiere besarme nuevamente? No, no, no se lo voy a permitir… — no — espera,,, sus intenciones no son esas… — ¡¿Haruka que haces… espera?! — no puedo evitar reír, ya que me toma de los costados de mi cintura y me eleva por los aires, cual si fuera una pluma. Fugazmente me levanta y me sienta en el caballo. Emite una sonrisa de triunfo al ver mi cara de completa incertidumbre sentada en el corcel.

— ¿Ves lo fácil que es? — le eché una mirada fulminante entrecerrando mis ojos. Pero la ignoró completamente, para después subirse al caballo sentándose detrás de mí — ¿lo ves?, no te hizo nada.

— Pero pudo… — no me dejó terminar la oración.

Puso sus brazos alrededor mío, para después tomar las riendas del negro semental — ¡hea! — dio un ligero grito, agitando suavemente las riendas. Para mi sorpresa, el animal se fue trotando con toda la tranquilidad del mundo. A su paso, puedo afirmar que yo camino más rápido.

— La intención de venirme aquí contigo, era la razón de poder llegar más rápido, Sr, Haruka. Y por lo que veo, éste hermoso corcel no está caminando a la velocidad deseada — crucé mis brazos al notar su sonrisa tan natural.

— Sería un tonto si, hubiese dejado pasar la oportunidad de estar tanto tiempo junto a ti. No muchas veces puede ocurrir algo como esto y dejarlo pasar…

— Es una tontería lo que dices — sus palabras son sinceras y en ellas puedo notar que me dice la verdad. Pero de pronto se tornó con un semblante serio.

— No te imaginas cuanta frustración siento al estar lejos de ti — quien se atrevería a culparme, al sentir algo especial por este caballero; a sabiendas lo frío que puede ser, me abre sus sentimientos.

— Te equivocas, yo siempre estoy contigo — me rindo, ante la fuerte atracción que ejerce sobre mí. Me recargo en su pecho, aspirando ese aroma tan agradable, que, lo admito: me vuelve loca.

Él sostuvo con su mano izquierda las riendas y con la otra, rodeó mi cintura. Tomé su mano entre las mías, sosteniéndola con suavidad en mi abdomen.

Todo parece estar perfecto; el caballo andando lento sobre las piedras, siguiendo la ruta a la orilla del río; el hermoso ruido de las piedras chocando entre sí; la caída del arrollo sobre las rocas. Doy un profundo suspiro y cierro los ojos para disfrutar del momento.

Pero mi pecho se sumerge en una incertidumbre y a mi mente llega un nombre: Esmeralda. ¿Será a caso que con ella vivió momentos parecidos? Me doy cuenta que no conozco bien esa etapa de su vida; si, es cierto, él me contó lo que pasó con su padre y ella, pero… ¿cómo fue su conquista?, sé… más bien, estoy casi segura de que él siente algo por mí… no por nada me pidió ser su novia. Pero… en realidad ¿ya la olvidó? Porque presiento que no.

Y aunque sé que mis sentimientos corren un gran riesgo, no soy tan tonta para ignorar que el estar aquí, con él, recargada en su regazo, y escuchar el fuerte palpitar de su corazón desenfrenado: me tiene maravillada.

Una vez leí algo que me llega a la perfección, y dice así: "El más grande obstáculo para el amor, es el temor de no ser dignos de ser amados".

No me siento digna de su amor, porque no creo ser capaz de darle la esposa que él se merece. La "gran dama sofisticada" para la que un hombre como él debería tener. Y mi más grande temor; si algún día vuelve a verla, no quiero que me diga… "la sigo queriendo"…

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Seiya POV

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Ese Diamante aún me debe dinero… pero podría perdonárselo, porque ahora me ha quitado a Serena del camino. No es que no me gustase que yo le gustara, pero… no es mi tipo… se ve de las personas que solo quieren sacar dinero a los maridos para salir a pasear… Además es muy gritona y caprichosa. En cambio Rei, es toda una dama. Me gusta verla caminar, y el viento sobre su cabello negro, sus ojos violeta mirándome. ¡Oh!, estoy seguro de que me quiere como yo a ella. Espero que con Serena a un lado, se decida a aceptarme. No escatimaré recursos para conquistarla; vale la pena. Además Michiru me ha confirmado que si le gusto, pero no lo acepta por el cariño que le tiene a su prima. ¡Diablos! Rei, tienes que hacerme caso. Mira que soy carne y… ¡Ja, Ja!, no, ni aunque lo desee podría serle infiel aún sin ser nada.

¡Ay, también está su madre! Me causa gracia, que no sepa que nosotros sabemos que no le somos agradables. ¡Ah!, Taiki y Yaten tienen la culpa de que no me quiera para pretendiente de su hija. Algo bueno que me conviene, es que la señora es un poco interesada. Y pues a mí no me falta dinero; por tanto a su hija no le faltaría nada conmigo.

Además está Darien, quien ha sido un buen marido para su hija. Por cierto, ese ya ni se acuerda de nosotros. Como que ya se le subió lo de Lord Everglot. Si, así como se oye; pidió a la corona nombrarle ese puesto por sus años de buen servicio.

En fin, ya fue demasiado tiempo el que esperé para pedirle la mano a su papá. En cuanto me acepte, le mandaré un ramo de rosas rojas, que combinan perfectamente con ella. Ya hasta nos ganó ese tal Lord Andrew al pedirle la mano a Lita. Oh cierto, Lita ya también se va a excluir de estar con nosotros. Una esposa debe ser siempre fiel a su marido. Rei sería buena esposa para mí. Nadie puede ponerlo en duda.

Ese vestido que se puso, se le veía muy hermosa. No puedo esperar para contar las horas en que la tenga entre mis brazos. Será amor pasional lo de nosotros. Se siente la atracción en el aire, cuando la tengo cerca. Si me he detenido, es porque quiero desencadenar todas mis pasiones en la noche de bodas… sí que sí.

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Me dirijo a la carpintería del Sr. Van Dort. Ya es hora de que ponga las cartas sobre la mesa, y de una buena vez por todas, le pida me de permiso para salir con Rei.

Respiro antes de salir del carruaje… ¿Pero qué?...

— ¿Ustedes que hacen aquí? — me sorprendí al ver a mis hermanos, Yaten y Taiki, justamente bajando de un carro, los tres al mismo tiempo.

— Este… yo… — contesta Taiki

— Te pregunto lo mismo — dice Yaten con algo de ego.

— Bueno la verdad yo — que pretexto podría ponerles para habernos encontrado en aquél lugar tan poco común para nosotros. Regularmente son nuestros sirvientes quienes hacen los negocios con el carpintero, si a caso papá. Pero nunca nosotros. No hay otra manera — yo vine a encargarle un trabajo al Sr. Van Dort. Pero será mejor que lo haga otro día, ustedes ya arruinaron mis planes de hablar con él tranquilamente.

— Lo mismo digo — responde secamente mi hermano mayor, quien sin decir nada más, sube nuevamente al carro donde había llegado.

— ¡Bah!, parece que pensamos lo mismo ¿no? — contesta con su típica arrogancia Taiki. Solo río para disimular mi nerviosismo. Tantos días que tienen para venir ellos, y tenían que escoger el mismo que yo.

— Si, parece que sí. Me voy Yaten… — doy media vuelta y subo a mi carro. Que hacerle, otro día vendré.

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Yaten POV

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Tan tontos, yo no voy a desaprovechar la oportunidad, suerte que me dejaron solo — ahora, a lo que vine — toco la puerta y me abre un empleado.

— Pase señor — por su puesto ¡a un lado! Me dirijo directamente hacia su despacho, ignorando a los otros dos empleadillos.

— ¿Qué se le ofrece Yaten? — como dije… a lo que vine.

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Taiki POV

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Tenían que atravesarse mis hermanos… ya que, será en otra ocasión o tal vez fue una señal para no pedirla en matrimonio ¡Ja,Ja!, yo diciendo ese tipo de cosas. Si soy más escéptico que nada. Lo siento Amy… otro día será o posiblemente nunca.

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Haruka POV

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— Ya llegamos — bajé primero del caballo, colocándonos unos metros lejos de su casa, como ella lo pidió. Me gustó mucho el camino, vaya que lo disfruté bastante, lástima que haya terminado nuestro recorrido.

Estiro mis brazos para tomarla de su pequeña cintura, ella se apoya en mis hombros. Su vestido ondea ligeramente al bajarla haciendo que con el aire, riegue su fragancia natural, huele tan rico. Al ponerla nuevamente con sus pies en tierra, me quedo unos momentos observando esos bellos luceros que me gustan.

— Gracias por traerme — se le escapa un mechón de su cabello en cola de caballo y le ayudo para colocarlo nuevamente detrás de su oreja.

— Por nada, pero no es justo. Tendrás que reponerme este tiempo perdido.

— Otro día será Haruka, hoy le dedicaré tiempo a mi familia — no es justo, yo merezco más de su tiempo.

— Por lo menos preséntame a tu hermana, no he tenido el privilegio de conocerla — me da curiosidad por conocerla, posiblemente sea igual de hermosa que ella.

— Ya se lo dije Sr. Haruka, otro día será. Posiblemente hoy esté descansando del viaje y… — coloque un dedo sobre sus labios, absteniéndome con todas mis fuerzas de besarla ¡estamos frente a su casa!, no puedo dejar que la vean haciendo un acto como éste. Aunque mis labios pidan a gritos tener los de ella juntos.

— Está bien, pero no me iré de aquí sin que hayas llegado directamente a tu casa. Y entrado en ella — agregué esto último.

— Tú ganas, y otro día te presentaré a mi hermana — dicho esto, se dio media vuelta para marcharse, pero la detuve para darle un beso en la mano. Si en la boca no se puede, ha de ser en otro lado, pero mis labios se mueren por tocar su piel.

— Adiós madame.

— Nos vemos — Se marchó y sigo aquí, esperando y si acaso tener la esperanza de verla salir de nuevo.

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No, es extraño pero tengo una gran curiosidad por conocer a su hermana. No podré esperar hasta mañana, además, su mamá me invitó a su casa ¿no? Entonces es momento de que aproveche la oferta.

Y aunque me arrepienta, ya es tarde, voy caminando directamente a donde se encuentra su casa. Llego, toco la puerta, pero no tengo que esperar mucho, pues, una niña me abre, al parecer es su hermana pequeña.

— Pase usted Sr. Duque — hace una reverencia con su vestido y yo una inclinación. La dejo pasar primero y me lleva a donde está el vestíbulo. Al llegar ahí, Michiru me ve con unos ojos reprobables. Seguro se ha de preguntar que, qué hago aquí, cuando me dio indicaciones de que me fuera. Por suerte no quiere que nadie se entere que estuvimos juntos en el arroyo, así que no puede retarme. Desvío mis ojos y todas se encuentran de pie para saludarme.

— Buen día Sr. Haruka. Agradezco que haya tomado la invitación de venir a mi casa. Mire, aquí está mi hija Michiru — ¡Ja, ja!, es obvio que no se ha dado cuenta que hemos estado casi toda la mañana juntos. Pero para simular, saludo con una reverencia, ella hace lo mismo.

— Buen día Señoritas — me inclino y ellas también.

— Mire, creo que no ha tenido el privilegio de conocer a mi hija mayor. Ella es casada, es la Sra. Everglot — no había notado la presencia de la quinta hermana. Pero la voltear a ver donde me indicaba la Sra. Van Dort, me encuentro con una joven de piel ligeramente morena y cabello oscuro largo… parece que ya la he visto… ¿de dónde la conozco?

— Hola Srta. Setsuna… ¿no nos hemos visto en algún lado? — al parecer también le fui conocido, pues le noté que frunció el ceño.

— Me parece que sí. Sin embargo, no logro recordar de dónde señor — lo sabía, la he visto en algún otro lugar. — ¿Viene de Londres? — o si probablemente es eso.

— Si, posiblemente en una fiesta — a Michiru la noté algo extrañada, mirando primero a uno y luego a otro. Y no es para menos, hasta yo me sorprendí.

Le resté importancia al asunto. No pasó mucho rato para que me aburriera de sus comentarios de su madre a cerca de la corona inglesa o temas por el estilo. En el tiempo que llevo conociendo a Michiru, nunca le ha tomado tanta importancia a mi estatus. O por lo menos nunca lo ha preguntado. Aunque sinceramente creo que tampoco le importa ese tema, pues ahora está distraída volteando a la ventana. Se le denota igual de aburrida que yo.

— Bueno… tengo que irme — me levanté de la silla, si no lo hago su mamá no pararía de hablar. Es de carrera larga.

— ¿Tan pronto? — ¿pronto?, si se me hizo que duré aquí más de una hora.

— Si, lo siento. Un gusto visitarlas, y un gusto conocerla Sra. Everglot.

— Igualmente señor — como dije, es bonita, pero su tranquilidad me parece demasiado agobiante.

Me retiro de ahí, voy por mi caballo y doy un último vistazo, siguen en la puerta para despedirme. Agito mi mano para decir adiós y hago correr al caballo.

Por más que quise restarle importancia, estoy seguro de que he visto a esa señora en otro lugar…

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Setsuna POV

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— ¡Setsuna! — grita mi hermana, la más apegada a mí cuando era soltera.

— Michiru — me da tanto gusto verla. A todas, pero ella siempre fue mi confidente. Así como Amy, Rei y Hotaru son inseparables, así éramos nosotras dos. Pero bueno… ahora vengo aquí, a visitarlas de nuevo. La abracé fuertemente.

— Que gusto me da verte Setsuna. ¿A qué hora llegaste?, ¿No te atraso nada en el camino?...

— ¡Hey¡, un momento — interrumpió mamá — ¿cómo?, Michiru, ¿tú ya sabias que iba a venir? — nos separamos y Michiru se encogió de hombros.

— Si mamá, tenía que ser una sorpresa. Y si algo la retrasaba en el camino, yo sería la encargada de reportar su extravío — mamá gruño y le echó una mirada reprobatoria.

— Fui yo quien se lo pidió mamá. Le pedí que no les comentara nada, para llegar de sorpresa — interrumpí sus reclamos injustos.

— ¡Oh, hija! y vaya que fuiste una grata sorpresa. Ya verás a tu papá cuando llegue, le va a dar mucho gusto — tengo tantas ganas de ver nuevamente a mi familia reunida.

— Las he echado de menos.

— Nosotras también… — iba a hablar Rei, cuando Hotaru gritó.

— ¡Mira mamá!, viene el Sr. Aymer — ¿el señor quien?

— Le dije que no… — alcancé a escuchar un susurro de mi segunda hermana.

— ¿Qué has dicho? — sacudió su cabeza ligeramente negando que hubiese dicho algo.

— ¡Vamos niñas!; Amy, esconde eso; Rei, siéntate bien; Michiru acomódate ese vestido; Hotaru, linda, ve a abrirle la puerta.

— Si mamá — al parecer es alguien de mucho dinero. Me da vergüenza reconocer que mi madre no hace tanto por una simple persona.

— Setsuna, ahora conocerás al Sr. Haruka Aymer de Valence, es un Duque — sonrió al pronunciar esto último. Ahora veo, es un Duque, el más alto rango después del rey y el virrey. A Michiru se le nota una leve expresión de gracia. A Amy, una de desagrado y a Rei, una de total indiferencia. ¿Cuánto me he perdido en sus vidas?, a cuando me fui, se supondría que: Rei, lo vea con diversión; Amy con indiferencia; y Michiru con desagrado. Un total y extraño cambio de roles.

— Pase usted Sr. Duque — se escucha hablar a Hotaru con el otro hombre. Entra en el vestíbulo, seguido del dichoso Duque… un hombre alto, esbelto, rubio y en realidad es un buen mozo. Pero… me parece conocerlo de algún lado.

— Buen día Sr. Haruka. Agradezco que haya tomado la invitación de venir a mi casa. Mire, aquí está mi hija Michiru — esperaba la habitual respuesta sarcástica de la nombrada, pero en lugar de eso, contestó con una sonrisa. Al parecer, no le es del todo indiferente.

— Buen día Señoritas — nos inclinamos levemente para saludar al recién llegado.

— Mire, creo que no ha tenido el privilegio de conocer a mi hija mayor. Ella es casada, es la Sra. Everglot — en el instante que llegó, posó sus ojos sobre mi hermana, al parecer ignorando cualquier otra presencia humana en este lugar.

— Hola Srta. Setsuna… ¿no nos hemos visto en algún lado? — vaya, es extraño, entonces ahora si puedo estar segura que lo he visto en otro lugar.

— Me parece que sí. Sin embargo, no logro recordar de dónde señor — conteste sinceramente — ¿Viene de Londres? — es muy común que los aristócratas tengan visitas y fiestas en lugares que he frecuentado últimamente.

— Si, posiblemente en una fiesta — Si, posiblemente.

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— Bueno… tengo que irme — se levantó de la silla, en donde estaba.

— ¿Tan pronto? — a mi me ha parecido que ha durado más de lo esperado. Éste tipo de gente solo tiene vistas que duran solo minutos y él ha durado ya bastante.

— Si, lo siento. Un gusto visitarlas, y un gusto conocerla Sra. Everglot — se inclinó a saludarme y yo también saludé.

— Igualmente señor — mamá insiste en que nos quedemos un momento, hasta esperar que se vaya.

Nos quedamos en la entrada de la casa, elevando la mano para despedirlo.

— Sumamente encantador, ¿no lo crees hija? — Michiru emitió un leve suspiro. Pero no dije nada.

— Lo parece mamá.

— Vengan, vamos a dentro.

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Michiru POV

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Después de despedir a Haruka, llevé a Setsuna al cuarto donde iba a dormir. En el mío. Al principio sugirió mamá que yo me cambiara al cuarto de Amy y Hotaru, pero luego dijo Rei, que ella quería cambiarse en los días que Prue, estuviera aquí.

Al hacer las instalaciones necesarias, nos sentamos a platicar, mientras esperábamos que llegara papá y la encontrara.

— ¿Y cómo se encuentra Darien? — siento que ya no es la misma. Como que su rostro ha cambiado, se le nota un poco triste y no se le ve muy feliz.

— Muy bien Michiru, se podría decir que es el hombre perfecto. Pero… sin embargo… — le noté un poco de melancolía en la mirada al bajar sus ojos.

— ¿Qué sucede? — pregunté extrañada por su estado de humor. Ella es seria, difícilmente muestra sus sentimientos. Pero cuando lo hace, me logro dar cuenta al instante.

— Lo siento un poco distante Michiru. A de ser por… por qué no he podido darle un hijo — es cierto, que tonta soy, al no darme cuenta que ella siempre le han gustado los niños. Ha soñado toda su vida con tener la dicha de ser madre pero…

— Ahora veo. Y ¿Crees que Darien se porta así, por ese motivo? — negó con su cabeza.

— No… en realidad no lo sé… pero… supongo que eso es lo que le hace falta. Y que no he podido concebir.

— No te presiones, no has tenido mucho tiempo de casada. Es muy pronto para apresurarse.

— Ya tengo un año de casada Michiru. Se supone que el matrimonio no está completo sin un niño — se levantó y se dirigió hacia la ventana, suspirando. Un hijo, ella quiere tener un niño de Darien. Eso es obvio, pero… ¿y si no puede?

— Calma ya verás que…

— ¡Ya estoy en casa! — nos interrumpimos al escuchar la voz de mi papá que acababa de llegar del trabajo. Setsuna se dio la vuelta con mucho gusto y bajamos corriendo las escaleras.

— ¡Papá!, ¿A que no sabes quién…? — Hotaru quería ser la primera en decirle sobre la recién llegada, pero él tenía los ojos puestos en las escaleras al verla bajar, y yo detrás de ella.

— ¡Setsuna, hija! — ella lo abrazó y mi papá le dio un tierno beso en la frente. Podría jurar que le vi una lágrima asomando a sus ojos.

— Hola papá. Ya estoy aquí de nuevo.

— No sabes el gusto que me da. Pero ven, ven, cuéntame cómo te fue en tu viaje — la invitó a entrar a su despacho, para así huir del bullicio en el que se encontraban. Todas estábamos hablando de cómo llego, de que Rei la recibió y su reacción al verla… etc.

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Fui al patio trasero para darle de comer a los animales (cerdos y gallinas). Ahora que se desocupe Setsuna, le voy a preguntar de dónde es que conoce a Haruka. Solo por curiosidad. Además, le preguntaré si es fácil ser esposa… hasta la pregunta me da miedo. Se supone que esa es la meta en la vida de una mujer, pero, definitivamente no quiero que sea la mía. Aunque hay veces en que nosotros imaginamos nuestro futuro y ponemos bases para lo que queremos o como queremos que sea. Pero en cuanto menos lo acuerdas, la vida te da un giro para otra vida, muy, ¡muy diferente! A la que ya te imaginabas. Como decirlo…, nos sorprende con algo inesperado.

Como lo que me pasa a mí en estos momentos, Haruka es un hombre que quiere casarse, no sé si ese haya sido el sueño de su vida pero… el mío es muy, totalmente diferente. Quisiera llegar a ser escritora, Es algo a lo que me llama mucho la atención, algo totalmente alejado de un matrimonio… Me da escalofríos, es mejor que ya no piense en eso…Pero ¿y si Haruka se desespera?… y si…

— ¡Michiru!, te habla papá, quiere que pases a su despacho — Salió Setsuna para avisarme… ¿de qué querrá hablar?

— ¿Puedes terminar de darles por mi? — asintió y le di el bote donde tenía el alimento para las gallinas.

— Extrañaba esto — me dio una de esas nobles sonrisas tan característica de ella.

Entré a la casa, para luego dirigirme a las escaleras y después a su despacho que se encuentra a un lado de su habitación.

Toco, y escucho su voz detrás de la puerta.

— Adelante — abro la puerta y lo encuentro sentado en el escritorio con un semblante serio.

— Hola hija, te mandé llamar, porque hay algo que debo… hablar contigo.

— Si dime — me indicó que tomara asiento. Tenía sus manos cruzadas apoyadas contra su pecho.

— ¿Qué piensas de contraer matrimonio? — Me quedé pasmada ante esto, ¿será posible que Haruka ya…? ¿De qué habla?, me exalto ante esta incómoda situación.

— Bu… bueno, yo… — ¿Qué se supone que debo contestar?, si es Haruka, ¡no quiero rechazarlo, pero tampoco quiero aceptar todavía!

— Has de saber que… — entrecruzó sus dedos y los apoyó en la mesa — el joven Yaten Everglot, me pidió permiso para… para tener una relación formal contigo — … ¡YATEN! ¡¿Pero que broma se trae entre manos?!, ¿Cómo es posible que haya hecho algo así?. Respira, tranquila… ¿Quién se ha creído para hacer semejante cosa sin mi permiso? — Parece que te tomó de sorpresa al igual que mí.

— Lo siento papá, pero… no sé qué decirte. Yo… yo no sabía nada. Y lo digo con sinceridad, no tengo ninguna intención de tener algún tipo de relación con él. No tenía idea de sus intenciones — se recargó en el respaldo de su silla suspirando.

— Mira hija, deberías considerar su propuesta, al parecer es un buen muchacho y no tengo ningún inconveniente en que salgas con él — moví precipitadamente mi cabeza, negando su comentario.

— No papá, en realidad no tengo intenciones de… de ningún tipo de relación, más allá de la amistad que mantenemos. Y no quiero sobrepasar esa situación — me levanté, cruzando el escritorio y le tomé de las manos — Por favor papá, no me hagas aceptarlo. Siento un gran cariño hacia él, pero solo eso — mis palabras tomaron un tono de súplica. Mi papá se rascó su barbilla y resopló diciendo.

— Ten en cuenta, que son pocos los hombres nobles que habitan en este pueblo; tú misma lo has dicho en varias ocasiones, consideras a los Everglot como los más caballeros de aquí… no digo que no tendrás otras propuestas, porque eres una jovencita muy linda; pero al rechazar a un hombre con tanto orgullo, los demás tienden a…

— No te preocupes por eso, Lo tendré en cuenta, pero por favor, no me obligues a aceptarlo…

— Sabes que nunca te obligaría a nada mi querida hija — con esto, me dio un beso en la frente, me hizo sentir aliviada, bueno, por lo menos un poco. Ese Yaten va a tener que escucharme — ya puedes irte.

— Gracias… y no le digas nada papá, yo hablaré con él.

— Claro, confío en ti.

Salí de su despacho dirigiéndome a mi habitación, dando zancadas y a la vez aliviada por la comprensión de mi padre. Estoy feliz que mamá no sepa, de lo contrario, olvidará que le cae mal Yaten, pero con solo verme casada: me entrega por qué me entrega.

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Ese tonto de Yaten como pudo ser capaz de hacer algo así…

— ¿Y qué pensaste?, ¿aceptas mi propuesta?

— ¿Yaten? ¿Qué haces aquí? — no lo había visto; está recargado, con los brazos cruzados en un árbol cerca de donde estoy yo.

— Te conozco lo bastante para saber los lugares que frecuentas; ya sea porque estas feliz, o porque estás triste.

— Dime, ¿cómo se te ocurrió que entre nosotros podría haber algo? — se retiró del árbol y comenzó a caminar en mi dirección.

— ¿Es que no te das cuenta?, entre nosotros no puede haber ningún tipo de amistad Michiru, desde hace mucho tiempo debiste darte cuenta.

— Pero sabes que no…

— ¿Qué no qué Michiru?, no me vengas otra vez con esa mentira de que no quieres casarte. No creas que no me he dado cuenta de las intenciones que tiene el estúpido rubio ese contigo.

— ¡Óyeme, no hables así de él! — levanté mi dedo índice.

— ¡Lo ves, hasta lo defiendes! ¡Yo siempre he estado contigo, he sido tu amigo incondicional, siempre he estado junto a ti!, dime ¿y no merezco algo?

— Yaten, tienes mi amistad…

— ¡Yo no quiero tu amistad, entiéndelo!, siempre estuve ahí para ti, esperando el momento en que me dieras aunque sea una señal para pretenderte…

— ¡Pero yo nunca te la di…!

— ¡Pero a él sí! — nos quedamos un momento en silencio, esto está siendo incómodo. No quiero lastimarlo, pero tampoco puedo aceptar su propuesta — No te imaginas el desprecio que le tuve desde el primer momento en que obtuvo tu atención. Primero lo odie por haberte gritado y ofendido, pero fue mi error, puesto que desde el inicio, tu ya te habías fijado en él….

— Yaten, eso no es verdad. No lo metas en esto…

— ¿Cómo no hacerlo, Michiru?, ¿eh?, ¿dime como lo hago? Si él te ha robado por completo. ¡Maldita sea el día en que llegó a este pueblo! — giró y dio un golpe en el tronco con su puño.

— Yo jamás me imaginé que hubiera algo que sintieras por mi Yaten… y en verdad lo siento, pero no puedo hacer nada para….

Giró repentinamente sosteniendo mi rostro con su mano, obligándome a verlo directamente a los ojos… — ¡Entonces dime que no lo quieres! — lo empujé y sobe mi rostro.

— No tengo por qué confirmarte nada, eso no… eso no te incumbe Yaten — intento ser un poco comprensiva, pero está colmando mi paciencia.

— ¿Cómo me pides eso?, llevo ¡años, años!, esperando a que dejes esa estúpida faceta de mujer feminista, y te dieras cuenta por fin de mis sentimientos. Pero ya veo, eres igual que todas. Te fijas solo en el dinero; como yo no puedo ofrecerte lo que él… por eso me rechazas.

— No puedo creer que pienses eso de mí.

— Entonces dime la razón por la que lo prefieres a él y no a mí, ¡dímelo! ¡Solo lo has tratado unos días! ¿Y ya lo amas? Que ridícula te estás poniendo, ¿me vas a decir que ahora si crees en el amor? — mi respiración ya era agitada por la discusión. No quiero lastimarlo, pero él ya me está ofendiendo.

— ¡No lo sé Haruka…! — ahora si metí la pata… ¿cómo se me ocurre confundirlos de nombre?

— ¡Por lo menos deja de confundirme con el nombre de ese malnacido!

— ¡Ya basta, deja de maldecirlo!

— Con solo ver como lo defiendes, me doy cuenta de lo embobada que te tiene. Date cuenta, solo te usa, ¿tú crees que va a quererte, si no tienes dinero?, ¡solo desea tu cuerpo Michiru!, y mi responsabilidad es protegerte de artimañas como él — ¡no, no!, Haruka no puede ser así, estoy segura de que… ¿y si tiene razón?, y si cuando consiga lo que quiere, me va a dejar sola en su casa…

— La envidia te corroe hombrecito — esa voz es de…

— Haruka — voltee lentamente, Haruka estaba recargado de lado en un árbol con los brazos cruzados, al parecer ninguno de los dos se dio cuenta de su presencia.

— Tú no la quieres, déjala ir — las palabras de Yaten se tornaban entre temblorosas por la presencia de aquél gran hombre y también tenían un tono de desprecio con odio.

— Eso no es asunto tuyo. Y te lo advierto, será mejor que seas tú quien se aleje de ella; ya la escuchaste, no te quiere y yo no quiero verte cerca de ella — noto en su voz una tranquilidad forzada.

— Tú a mi no me das órdenes…

— Yo muevo un dedo, y se acaba tu dinero — esto al parecer si afectó a Yaten, pues se quedó pasmado.

— No te atreverás — se le vio un repentino cambio de humor, ¿a caso Haruka es tan influyente?, demonios, no quiero que esto afecte la relación de mis hermanas. Será mejor que detenga esto aquí.

— Ya basta, los dos… — intenté calmarlos, pero Haruka me interrumpió, colocándose entre Yaten y yo, en una posición protectora.

— Pruébame y verás — se podía sentir la tensión entre estos dos. Jamás en mi vida me imaginé una escena como esta; egocéntricamente, viendo a dos hombres pelearse por… ¿por mí?

Yaten se fue, dando grandes zancadas. En realidad si siento tristeza, melancolía, es mi amigo.

— Y tú, ¿desde que punto empezaste a escuchar la conversación? ¿Eh? — dejó de darme la espalda y se volteó hacia mí, con una sonrisa de triunfo.

— Con un "gracias", estaría bien — que mal educada soy… después de todo interfirió para que Yaten no me siguiera molestando.

— Oh, cierto, lo siento y gracias.

— En cuanto a la conversación, escuché lo suficiente…

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Haruka POV

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Sé que quise restarle importancia al asunto, pero… estoy seguro que la he visto en otra parte. Es en una de esas ocasiones en que recuerdas pero no recuerdas, que sientes que… ¡ah, no sé! Es como que sintiera que ya la conozco, pero no en es igual o como si la recordara en una situación diferente a las que he vivido últimamente, pues su recuerdo me parece borroso. ¿Dónde, dónde?; ¿el teatro?, ¿bailes?, ¿fiestas?, ¿bodas? No, definitivamente no logro recordar.

Voy a dejar mi caballo en las caballerizas, y repentinamente volteo a la cripta donde está sepultada mi madre… ¡eso es!, ¡fue aquí!

¡Oh cielos!, es ella, es Michiru, es… es… ¿cómo no me di cuenta antes?, ¿Cómo se me pudo haber pasado eso?, no ha cambiado y yo…

Ahora que recuerdo, no nos despedimos muy bien…

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Voy rápidamente rumbo a su casa. Suerte que lo recordé, por eso su hermana me pareció tan conocida…será mejor que le cuente ahora mismo, quiero que me recuerde, que sepa quién soy. Me han pasado tantas cosas, que es natural que la haya olvidado… pero como pudo suceder…

¿A dónde va?, la veo salir de su casa, será bueno seguirla o decirle que estoy aquí. Bueno, la sigo para darle una sorpresa.

Va caminando rumbo al lugar donde siempre nos vemos… pero ¿Quién está ahí?

Me acerco lentamente, para escuchar lo que él dice…

— "¿Y qué pensaste?, ¿aceptas mi propuesta?" — ¿qué?, ¿de qué propuesta habla?

— "¿Yaten? ¿Qué haces aquí?" — escucho la voz exaltada de mi sirena.

— "Te conozco lo bastante para saber los lugares que frecuentas; ya sea porque estas feliz, o porque estás triste" — no, no, no, se está tomando muchas libertades para con ella, como se atreve a hablarle así…

— "Dime, ¿cómo se te ocurrió que entre nosotros podría haber algo?" — ¡eso!, ponlo en su lugar, como aquella vez en el baile.

— "¿Es que no te das cuenta?, entre nosotros no puede haber ningún tipo de amistad Michiru, desde hace mucho tiempo debiste darte cuenta" — ¿se le está insinuando?, idiota, que no sabe que me quiere a mí.

— "Pero sabes que no…"

— "¿Qué no qué Michiru?, no me vengas otra vez con esa mentira de que no quieres casarte. No creas que no me he dado cuenta de las intenciones que tiene el estúpido rubio ese contigo" — ¿no se quiere casar?, cómo está eso, ¿dijo rubio? ¿Se referirá a mí?

— "¡Óyeme, no hables así de él! "— probablemente no, por la manera en que lo defiende ¿entonces de quien están hablando?

— "¡Lo ves, hasta lo defiendes! ¡Yo siempre he estado contigo, he sido tu amigo incondicional, siempre he estado junto a ti!, dime ¿y no merezco algo?"

— "Yaten, tienes mi amistad…"

— "¡Yo no quiero tu amistad, entiéndelo!, siempre estuve ahí para ti, esperando el momento en que me dieras aunque sea una señal para pretenderte…"

— "¡Pero yo nunca te la di…!" — acéptalo, ella no te quiere, tal vez ni a mí, pero nunca le diría eso

— "¡Pero a él sí!" — De pronto se quedaron callados — "No te imaginas el desprecio que le tuve desde el primer momento en que obtuvo tu atención. Primero lo odie por haberte gritado y ofendido, pero fue mi error, puesto que desde el inicio, tu ya te habías fijado en él…" — sospecho que si se trata de mí, quisiera intervenir, pero tengo curiosidad por las reacciones de ella.

— "Yaten, eso no es verdad. No lo metas en esto…" — cualquiera diría, que ella está defendiendo al hombre que ama. Que celos.

— "¿Cómo no hacerlo, Michiru?, ¿eh?, ¿dime como lo hago? Si él te ha robado por completo. ¡Maldita sea el día en que llegó a este pueblo!"

— "Yo jamás me imaginé que hubiera algo que sintieras por mi Yaten… y en verdad lo siento, pero no puedo hacer nada para…."

— "¡Entonces dime que no lo quieres!" — se escuchó un golpe y me asomé ligeramente para que no notaran mi presencia. Al parecer el quiso acercarse a ella. ¡Nada más atrévete a tocarla y…!

— "No tengo por qué confirmarte nada, eso no… eso no te incumbe Yaten".

— "¿Cómo me pides eso?, llevo ¡años, años!, esperando a que dejes esa estúpida faceta de mujer feminista, y te dieras cuenta por fin de mis sentimientos. Pero ya veo, eres igual que todas. Te fijas solo en el dinero; como yo no puedo ofrecerte lo que él… por eso me rechazas."

— "No puedo creer que pienses eso de mí."

— "Entonces dime la razón por la que lo prefieres a él y no a mí, ¡dímelo! ¡Solo lo has tratado unos días! ¿Y ya lo amas? Que ridícula te estás poniendo, ¿me vas a decir que ahora si crees en el amor?" — todo indica al momento de mi llegada al pueblo, pero será que no...

— "¡No lo sé Haruka…!" — ¿Ya me vio?, me recargo en el árbol, para contestarle, pero lo que sucede causa en mi interior una alegría inexplicable.

— "¡Por lo menos deja de confundirme con el nombre de ese malnacido!" — ¡Si, si soy yo!, ella me quiere, ahora puedo estar seguro.

— "¡Ya basta, deja de maldecirlo!" — adoro como me defiende de él; él quien siempre ha sido su amigo, pero ahora me prefiere a mí, lo sé.

— "Con solo ver como lo defiendes, me doy cuenta de lo embobada que te tiene. Date cuenta, solo te usa, ¿tú crees que va a quererte, si no tienes dinero?, ¡solo desea tu cuerpo Michiru!, y mi responsabilidad es protegerte de artimañas como él" — ¡estúpido, como se atreve a hablarle de esa manera!, la quiere poner en contra mía, pero no lo va a lograr. Ahora menos que sé que ella me quiere.

— La envidia te corroe hombrecito — aquí hago mi entrada.

— Haruka — ella se sorprendió ante mi presencia.

— Tú no la quieres, déjala ir — y tú mucho que la has de querer, ¡imbécil!

— Eso no es asunto tuyo —, intento calmarme mientras camino a donde se encuentran ellos dos —. Y te lo advierto, será mejor que seas tú quien se aleje de ella; ya la escuchaste, no te quiere y yo no quiero verte cerca de ella — estoy haciendo un gran esfuerzo por controlarme, es amigo de ella y por tanto no quiero que nos vea pelear.

— Tú a mi no me das órdenes… — me coloqué al costado de Michiru, para que vea que tiene quien la defienda.

— Yo muevo un dedo, y se acaba tu dinero hombrecito — lo que supuse, él es el que solo la quiere por nada. Al ver que no tiene nada que darle, la dejará en paz.

— No te atreverás

— Ya basta, los dos… — intentó tomarla del brazo, pero rápidamente me puse delante de ella evitando que la tocara.

— Pruébame y verás — Que no la toque, que no la toque, o ahora si no razonare en nada, no me importará que soy un caballero. Solo me detengo porque está una dama presente.

Vencí al enano ese.

— Y tú, ¿desde qué punto empezaste a escuchar la conversación? ¿Eh? — voltee extrañado, ¿a caso no vio lo que acabo de hacer por ella?, bueno, por lo menos es diferente a… ¡demonios!, ¿Por qué tengo que recordarla? Aunque la escena es totalmente diferente, pero con algo de similitud.

— Con un "gracias", estaría bien — se sonrojó levemente.

— Oh, cierto, lo siento y gracias.

— En cuanto a la conversación, escuché lo suficiente…

Le di un beso en la mano, y la invité a sentar en el pasto. Ahora voy a confesarle la razón de mi estancia en este lugar.

— Michiru, acabo de recordar… ahora recuerdo en dónde conocí a tu hermana.

— ¿A, sí?, ¿de dónde?

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Setsuna POV

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Estoy peinando mi cabello… y ¡es cierto!, ¿cómo es posible que Michiru no se haya dado cuenta de quién es?, Ahora lo recuerdo…

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Haruka POV

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— Michiru, que dirías si te dijera que ya nos conocíamos…

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¡Ahh por fin!, aquí les traigo este nuevo capítulo, lleno de intrigas entre todos los personajes. Y el pobre de yaten, hasta lastima me dio, Michiru lo rechazó bien feo jaja pero pues tenía que hacerlo :P

Miss Wind: hola, intenté mandarle inbox pero no me deja :P por eso le escribo por aquí… Aw gracias por el tiempo dedicado a esta su humilde intento de escritora, sé que el tiempo de cada uno es valioso y se lo agradezco de todo corazón. Espero que mi historia siga siendo de su agrado… ¡muchos besos!, se cuida! Gracias por el review, que me ha encantado.

Solecito: ¡Hola solecito!, como estas? Seee pobre de nuestro amado Haruka, sufrió mucho el pobrecito y al contárselo a Michiru, le dolía el recordar, sobretodo porque no se resolvió el asunto entonces shhhh… Seee Michiru ya está con él para cuidarlo y pegar cada partecita de su corazón roto (que envidia jajajaja),
Gracias solecito!, awww no sabes el gusto que me da que me digan eso (de que transmito sentimientos y que es emocionante leer mi historia), porque es justo eso el sueño de los que escribimos, Te cuidas mucho y nos leemos en esta jejej :P ;)

Harukita-Chan: awww no sabes el gusto que me da sorprenderlos y que les siga gustando mi fic tan sensishito :P Seee lo que hizo esmeralda no tiene nombre pero ooohhh O.O, aquí vemos como Haruka aún la recuerda en pedacitos de su vida….. Haruka aún no la olvida! Aaahhhh esto se va a poner interesante (jjejeje creo) …. Tu pregunta y yo te respondo, pierde cuidado :P
Jajajaja,,,,, ¿tú que creeeess? Aaww quien no daría por estar en el lugar de Michiru verdad? Nos andamos leyendo Harukita! Cuidate,,,

Como siempre me despido de ustedes esperando que no se me atrase mucho la nueva actualización… porque en verdad a mí también me da mucho gusto actualizar (suena raro pero si jajajja), en fin , me quedo con espera de sus hermosos reviews que me encantan ¡!

Muchos besos! Y se cuidan, nos leemos en la próxima ¡! Ciaito! :P