Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de myonlyheroin, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

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Capítulo 11

Nunca había sido una persona nerviosa. Siempre era racional, nunca dejaba que los nervios sacaran lo mejor de mí. Sin embargo, desde que me convertí en esposo y padre eso cambió. Durante el embarazo de Bella, era un manojo de nervios, constantemente preocupándome. Llegué al punto de que Bella me quitó todos los libros relacionados con el bebé hasta el nacimiento de Rose, e incluso entonces, era un manojo de nervios.

El cambio enorme y monumental era difícil.

Y ahora, después de una boda y dos hijos, me encontraba aún más nervioso. Nervioso tipo nudos en la boca del estómago, nauseoso y sudoroso. La cirugía de Rose ni siquiera tendría lugar por otras veinticuatro horas, aun así me senté en el consultorio del doctor el día antes para un chequeo previo a la cirugía, con el corazón latiendo como si pudiera dejar de funcionar, y el estómago en la garganta. No era una buena combinación, si me preguntas.

Sin embargo, Rose no tenía ni una preocupación en el mundo. Ella estaba feliz jugando a los autos con su hermano mientras Bella y yo lentamente nos volvíamos locos. Con el tiempo, justo antes de que la enfermera nos llamara, tuve que poner mi mano en la rodilla de Bella que rebotaba rápidamente.

—Cálmate, ¿por favor? —pedí, inclinándome para besarla en la mejilla suavemente.

—No puedo, y sé que tú tampoco puedes —respondió, mordiéndose la uña del pulgar después.

—Lo sé. Sé que no es racional, pero es difícil pensar en los "qué si" —le dije con sinceridad, mientras miraba a mis hijos—. ¿Qué si dicen que no pueden hacer esto después de todo? ¿Que tal vez se equivocaron sobre que es una buena candidata? ¿Qué si no funciona?

Los ojos de Bella se suavizaron cuando se giró para mirarme, y total comprensión fue lo que encontré mirándome.

—Lo entiendo. Créeme. Los mismos pensamientos han estado en constante rotación desde que nos dijeron que su audición podría ser una posibilidad real pronto. Pero, cariño, no nos habrían traído hasta aquí si no quisieran seguir adelante.

Asentí, sabiendo que tenía razón, y mientras la miraba, deseé que ella tuviera la misma oportunidad que nuestra hija tendría pronto. Sabía que Bella estaba contenta y feliz con la audición que tenía y que no le molestaban sus audífonos, pero a veces deseaba que ella pudiera escuchar todo lo que yo podía. E incluso había veces en que olvidaba lo mala que era su audición. Me pateaba después, cuando le preguntaba si podía escuchar algún ruido afuera o hacía un comentario sobre los grillos cantando en el verano, y ella tenía una mirada de anhelo en su rostro. Sabía, en el fondo, que ella no cambiaría nada y que amaba su vida. Para mí, parecía puramente egoísta que yo deseara que ella tuviera más. Quería que ella, al igual que mi hija, tuviera todo lo que esta vida podía ofrecerle.

La enfermera nos llamó, y alcé a mi hija, mientras Bella agarraba la mano de Toby mientras caminábamos a reunirnos con el otorrinolaringólogo. La enfermera me indicó que me sentara en la camilla con Rose, mientras ella tomaba sus signos vitales antes de salir.

No pasó mucho tiempo para que el doctor entrara. Él pasó el tiempo revisando el plan con nosotros. Solo insertarían un implante, que sería para su oído bueno, en lugar de los dos. Primero querían ver si ese funcionaría, ya que el nervio estaba muerto en el otro oído. Los implantes cocleares funcionaban con el nervio y el oído interno para enviar señales de sonido al cerebro, así que podía ver por qué tenían miedo de arriesgarse en el oído con el nervio muerto. El plan también era mantener sus audífonos junto con el implante, ayuda doble.

La mención de puntadas y cortes en su cabeza intensificó mis nervios una vez más, y cuando miré a mi esposa, podía decir que no estaba solo. El doctor lo notó y nos aseguró que ella estaba en buenas manos, que la incisión en realidad no era tan grande. Racionalmente, ambos sabíamos que podíamos confiar en él, ya que él había hecho miles de implantes cocleares, pero las preocupaciones todavía estaban allí.

Después nos explicó cómo cuidar el lugar de la cirugía, los vendajes y qué esperar antes y después de la cirugía. Parecía demasiado, pero continué diciéndome que el resultado valdría la pena.

Justo antes de irnos, nos aseguramos de hacer una cita para tres semanas después de la cirugía, y luego otra tres semanas después de esa, la última para encender el implante después de la curación. Ese era nuestro final, dentro de seis semanas, con suerte nuestra hija escucharía nuestras voces.

—Ah, antes de que me olvide... —Su doctor se puso de pie y nos entregó una lista de verificación—. No la dejen comer o beber después de la medianoche. Los veo mañana a las siete de la mañana.

—Seré cuidadoso y no alimentaré a nuestra pequeña Gremlin —dije, estúpidamente haciendo una broma, pero eso causó que Bella riera, así que no todo estaba perdido en mi esfuerzo.

El doctor se rio entre dientes.

—Vayan a casa, relájense. Dentro de seis semanas, con suerte tendremos a una pequeña niña experimentando sus primeros sonidos.

Esa noche, ambos niños parecían dependientes, o tal vez solo era yo y mi necesidad de tener a mis hijos cerca con algo tan grande pasando al día siguiente. Sin embargo, Bella lo entendió, y no me hizo sentir necesitado o estúpido por querer a mis hijos cerca. Entonces, decidimos hacer un fuerte con mantas en la sala y acampamos ahí.

La alarma sonó a la mañana siguiente demasiado pronto. Con sueño, Bella y yo nos preparamos, mientras dejábamos a los pequeños dormir un poco más de tiempo. Veinte minutos antes de salir por la puerta, despertamos a los niños. Toby no era el más feliz, pero cuando le dijimos que iba a pasar el rato con Jasper mientras Rose estaba en cirugía, lo compensó por despertarse tan temprano.

Lo dejamos, después de que le diera muchos besos a su hermana y le deseara suerte. Luego, demasiado pronto, estábamos en el hospital. Los nervios me abrumaron una vez más, y mientras cargaba a mi hija dormida, apreté la mano de mi esposa mientras caminábamos hacia la entrada, a los ascensores y hasta la sala de cirugía.

Tenía que tomar un momento a la vez para superar este día. Primero, registrarla para la cirugía, la cirugía, el posoperatorio, y después trasladarla al piso para pasar la noche. Solo esperaba que todo transcurriera sin contratiempos.

Emocionalmente, Bella y yo éramos un desastre pero estábamos haciendo todo lo posible para mantenernos controlados, sin querer alterar a Rose. Ella era la única que no entendía nada de lo que estaba pasando, y la última cosa que quería era que llorara.

Fuimos llamados, y le tomaron los signos vitales y una muestra de sangre. Rose no estaba para nada feliz por eso, pero Bella pudo distraerla mientras le sacaban sangre, y le ponían una intravenosa.

Todo se estaba volviendo más y más real, pronto mi hija sería sedada, cortada, y con suerte, el implante funcionaría.

Demasiado pronto, nos dijeron que nos despidiéramos y que la veríamos pronto. Tanto Bella como yo besamos a nuestra hija, le señalizamos que la amábamos y que la veríamos pronto. Demasiado rápido para mi gusto, Rose fue llevada a cirugía y nosotros fuimos guiados a la sala de espera.

La siguiente hora pasó lento, y caminé de un lado a otro mientras Bella me observaba, su pierna derecha rebotando con nerviosismo.

Mientras esperábamos, recordé el fiasco con Buster y el audífono. Bella me hizo dejarle un mensaje al audiólogo sobre el audífono, quien luego me devolvió rápidamente la llamada diciéndome que usara una toallita con cloro para limpiarlo y que después lo pusiera a secar. Dijo que eso debería estar bien, y que si no, lo llevara. Al parecer, no éramos los primeros en llamarlo con ese problema. Y él tenía razón, funcionó y cargó bien durante la noche.

—¿Señor y señora Cullen?

Giré la cabeza, notando que el doctor estaba parado allí, esperándonos y sonriendo.

—Todo salió bien. La inserción fue tan bien como esperábamos. Ella está siendo llevada a recuperación. Podrán verla pronto.

Le agradecimos, y me di la vuelta para abrazar y besar a mi esposa.

Treinta minutos después, una enfermera vino y nos llevó de vuelta a recuperación para ver a Rose. En el momento que entramos, Rose soñolientamente abrió los ojos.

Todas las preocupaciones se desvanecieron en cuanto ella sonrió y levantó los brazos hacia su mamá.

Un obstáculo superado, algunos más por venir.


¡Hola!

Gracias por leer. Al parecer todo salió bien, ahora esperemos que funcione el implante. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: cary, Pam Malfoy Black, saraipineda44, krisr0405, Lady Grigori, rosy canul 10, Adriu, solecitopucheta, Noir Lark, alejandra1987, cavendano13 (Si es como la madre, probablemente ella se lo dio. jajaja), Noelia, terewee, lizdayanna, somas, Kabum, tulgarita, bbluelilas, Sther Evans, Yoliki, Mar91, Tata XOXO, Ali-Lu Kuran Hale, Noelia (Igualmente para vos, espero que estés disfrutando el fin de semana largo. Me gustan los dos, pero prefiero los de membrillo, ¿y vos?), freedom2604, miop, y debynoe.

¡Hasta el próximo capítulo!