Y cada día y noche paso lentamente. Consumiéndolo. Sintió una opresión en el pecho y la angustia se apodero de él. Por las noches, sentía como sus sabanas rozaban su piel, ásperamente, como si ese no fuera su lugar, casi no dormía. La comida no le parecía tener sabor y no podía dejar de pensar que algo malo estaba por pasar. Hacia pocos meses que Anko se había marchado con Jiro, y desde entonces le costaba trabajo concentrarse en algo. Seria una mentira decir que Kakashi no tenia presente cuando nacería el bebé, y francamente, lo esperaba ansioso.
Con los miedos y preocupaciones de cualquier padre primerizo, pero alegre por ello. Oh, si tan solo se aplicara mas a sus deberes todo seria perfecto…
-¡HATAKE KAKASHI! NINJA DE MIERDA HAZME CASO DE UNA BUENA VEZ!- Kakashi parpadeo un par de veces saliendo de su encanto a tiempote esquivar un libro que iba hacia su cabeza, pero no lo suficiente como para la enciclopedia que le siguió.- Llevo hablándote un cuarto de hora! Te parece que por ser la Hokage estoy para desperdiciar mi tiempo?!
-¿Me lo podría repetir?- Sonrío tiernamente bajo su mascara y se llevo la mano a la nuca mientras lo otra seguía en su bolsillo.
-Esto es una perdida de tiempo- Susurro resignada con la mano en la frente. Shizune a su lado sonrío nerviosa y le palmeo el hombro para calmarla.- Solo ve a hacer guardia ¿si? Ya le encargare a otro la misión.
-Lo siento.
Tsunade levanto la cara y mostró una pequeña sonrisa casi malévola mientras se erguía sobre su silla, tan recta que parecía que iba a quebrarse.
-Na, déjalo, así son de distraídos los padres primerizos. Cuando tengas el segundo estarás un poco más concentrado.
-No lo creo- Interrumpió Shizune.- Los demás hijos también hacen que los padres se pongan así.
-¿Qué las hace suponer que tendré mas hijos?
-Experiencia.- Dijeron ambas médicos a la vez
-Además.- Siguió Shizune.- Toda la aldea lo cree.- Sonrío ampliamente y Kakashi salio antes de escuchar cualquier otra cosa que lo asustara más.
Camino por largo rato hasta llegar a un claro, se sentó bajo la sombra de un frondoso manzano y respiro profundo ¿Toda la aldea? Tenia que ser broma. Maldita aldea de metiches, ah, seguramente el responsable de impartir rumores era Naruto. Sakura era aparte, no la veía tan seguidos desde que trabajaba en el hospital, además de que parecía que ella siempre había esperado que a él le ocurriera algo así.
-¿Piensas quedarte ahí sentado todo el día?- Pregunto Iruka que hacia tres meses había llegado a la aldea.
-No, tengo que hacer guardia.- Respondió Kakashi levantándose. Se sacudió la ropa y camino de lado a Iruka camino hacia la aldea.
-Te acompaño, yo también debo hacer. Solo vamos primero a la academia. Debo dejar el informe de exámenes.
-Como quieras.- Se metió las manos a los bolsillos del pantalón y lo siguió.
Caminaron en silencio por al menos 15 minutos hasta llegar. Iruka le sonrío a dos jóvenes maestras nuevas y siguió de largo. Entro a su salón y dejo la carpeta en el cajón del escritorio. Pero al volverse Kakashi no estaba. Salio al patio y lo encontró de pie recargado en un pilar. Se acerco sigilosamente hacia él y se coloco a un lado.
-Lindos ¿no?- Pregunto sonriente mientras miraba a los niños correr hacia sus padres que llegaban a recogerlos.
-¿Qué tienen de lindos?
-Pues, no se, solo son lindos.
-No lo entiendo, míralos, recogiendo a sus hijos, parecen felices.
-Seguro lo están.
¿Por qué? ¿Qué tiene de felicidad el tener hijos? Uno puede vivir igualmente feliz sin ellos. ¿Por que hay quienes les gustan?
-¿Estas hablando en serio?- Levanto una ceja incrédulo, pero Kakashi no giro a verlo.
-Entiendo a los aldeanos. Pero no a los ninjas. Una vida Ninja esta llena de emociones y aventuras, pero a muchos les gusta formar familias.
-Tu los has dicho. Somos ninjas. Moriremos en cualquier momento, alguna misión, una guerra, son cosas que no podemos saber que sucederá, Es mejor vivir cada día como si no hubiera otro después.
-¿Entonces lo hacen para dejar descendencia?
-En parte, si. Pero hay quieres les gusta esa vida.
-No creo que haya algo interesante en una vida hogareña.
-Imagínate a ti, llegando después de una cansada misión, y que tu esposa te reciba en la puerta, te de un beso y te abrace al ver que regresas a salvo. Y un niño o dos correr y saltar hacia ti, gritando de alegría, quizá siendo tu su héroe mientras ellos intentan ser ninjas tan fuertes como tu. Y cada día, al volver a casa, tener una mujer que te ama, que te hace sentir completo con una mirada. Y tu te preocupas por el futuro que les das, sabiendo que están a salvo contigo….
-Parece una vida bastante cotidiana, seguramente me aburriría.
-¿Lo crees?- Sonrío de lado y comenzó a caminar hacia el puesto de guardia. Y Kakashi lo siguió en silencio hasta llegar.
-¿Sabes cuando llega Anko?
-Uno de estos días, pero no se cuando exactamente. ¿Ya estas desesperado?- Soltó una risita traviesa y Kakashi lo miro furioso.
-No. Solo que….ya va a nacer el bebé.
-¿Qué dijiste?- Frunció el ceño al no poder escuchar el murmuro.
-¡Que ya va a nacer el bebé!- Grito desesperado.
-Ahhhh, bueno, eso si. Jajaja. Vaya! ¡Nunca espere verte así!
-¿Quieres dejar de sonreír? Comienzas a molestarme.
-Perdón. Pero es que no lo puedo evitar, cuando regrese habías cambiado mucho, me hubiera gustado estar aquí para ver que lo provoco…aparte de Jiro.
-A él no lo menciones.
-¿Molesto porque se la llevara?
-No- Respondió sinceramente.
-Ah, ya veo, estas preocupado porque Anko vuelva a enamorarse de él, después de todo, dijiste que se fueron hace 4 meses, y no te ha escrito ni una sola vez.
-No tiene que hacerlo. No somos pareja así que no esta obligada.
-Cierto. Entonces, espero que Anko regrese con un lindo bebé y un apuesto novio.- Dijo para molestarlo. Y Kakashi solo se quedo callado maldiciéndolo en su mente con cada insulto que sabia.
Kakashi despertó al oír los rudos golpes contra la puerta. Estaba agotado, todo el día se la había pasado de pie haciendo guardia. Y también estaba harto, fastidiado de todos, Iruka se la había pasado haciendo comentarios molestos mientras él intentaba con todo sus ser ignorarlo. Mejor hubiera sido que lo siguiera odiando como antes de que se fuera de la aldea.
Pero la puerta…esa persona ¡Mataria a quien tocara! Se coloco la mascara y con grandes zancadas llego a la entrada y abrio la puerta de golpe.
-¿Qué quieres ahora?- Pregunto bruscamente y casi en un grito mientras deseaba poder arrancarle la sonrisa a Iruka que lo miraba sonriente sin afectarle su tono.
-Vine por el futuro padre.- ¡Dios! ¿Una sonrisa puede estirarse tanto?
-¿A que te refieres?- Pregunto sin comprender nada.
-Digo que hagas el favor de ponerte algo mas que esos boxer y vengas al hospital que tu hijo va a nacer.
-¡¿Qué?!
-Anko acaba de llegar, tiene contracciones frecuentes y el bebé nacerá dentro de poco.
-¡Y hasta ahora me lo dices!- Grito mientras corrió hacia adentro y tomaba sus pantalones que estaban en el respaldo de una silla y se los ponía a la carrera mientras intentaba meterse las sandalias a puntapiés.
-¿Donde esta?- Pregunto apenas llegar. Tenia el rostro empapado por la lluvia y el agua se deslizaba por su torso desnudo. Hacia demasiado frío como para hacer temblar a cualquiera que tuviera el suficiente valor para salir mas de dos minutos, y mas si estaba casi desnudo. Pero poco le importo y apenas sintió la lluvia que se azotaba contra su cara cuando corría hacia el hospital.
-¡Donde lo dejaste! Donde mas si no!- Grito una voz desde los pasillos, retumbando en las paredes y congelándolo al instante. La reconocía. – ¡Maldito Kakashi! ¡TE ODIOOO!
-Que buen oído tiene Anko- Susurro Iruka mientras se pasaba una mano por el cabello para quitarle algo de humedad.
-Y pensar que ayer decía amarte- Dijo Jiro negando con la cabeza reprobatoriamente dándole un toque algo más cómico a la situación. Kakashi se pregunto a que venia ese comentario y si Anko le había hablado de él. Pero prefirió ignorarlo y concentrarse.
-¿Que haces aquí?
-No pensarías que iba dejar volver sola a Anko con 9 meses de embarazo ¿verdad? ¿Que clase de amigo crees que soy? Afortunadamente estábamos cerca cuando comenzó todo. Pero ya dejémonos de eso, es hora de que entres.
-¿Entrar?- Kakashi sintió como a pesar del aire frío que entraba por debajo de la puerta, sus manos comenzaban a sudar a montones y temblaban levemente.
-Ha habido algunas complicaciones desde que inicio. Quizá deban practicar una cesaría si es que Anko no tiene fuerzas para pujar. Tu debes estar ahí para dale fuerzas.
Kakashi trago saliva y miro el pasillo, los 30 metros parecían increíblemente largos. La enfermera que estuvo a su lado desde que llegaron le toco el hombro y camino. Kakashi la siguió en silencio y cada paso que daba se le hacia mas difícil que el anterior.
Inconcientemente se pregunto si seria capaz de cambiar su vida. De cambiar sus preciados libros para adultos por libros infantiles, sus tardes de cine por llevar a su hijo a ver una película para niños, de cambiar sus mañanas de entrenamiento en solitario por quedarse 5 minutos mas viendo hacia la cuna, de abandonar sus ratos libres, citas con mujeres y demás, por pañales y biberones. Aunque también vería los primeros pasos, disfrutaría oír por primera vez la palabra "papá" dirigida hacia él. Y supo en el instante en que la puerta de la habitación se abría, que si podía hacerlo.
