Como bien suponía, nada de lo que yo quiero sucede. Quietos, mirando cada uno a un punto de la estancia, Peeta decide levantarse al notar que la conversación no fluye en absoluto y su proyecto de declaración, si es que esa era su intención, no ha llevado a ningún puerto. He afirmado en voz alta que Gale es solo mi amigo, aunque él esté, supuestamente, enamorado de mí, pero en ningún momento he dicho nada sobre Peeta, ni siquiera que es mi amigo. Se levanta y yo daría lo que fuera por tener la valentía de tomarlo por la muñeca y detener su marcha, pero eso tampoco sucede.

- Disfruta del día, no hace tanto frío como ayer. Luego te traigo las galletas.- se frota las manos mientras se despide, pero no sé si es por decepción o por exasperación. Sus nudillos están enrojecidos…

- Peeta…

Susurro su nombre con tal vehemencia que se para en seco antes de cruzar el umbral de la puerta. No dejo de observar sus nudillos. Su trabajo como panadero siempre le ha desgastado mucho las manos, pero sé que esas marcas no son por el frío o por el horno.

- Katniss, necesito estar solo.

Es la primera vez que le oigo decir eso, la primera vez que muestra abiertamente que no puede más. Sé que no lo hace con ánimo de reprocharme nada, pero me siento culpable igualmente. Su voz parece tan cansada que no tardo mucho en entender la causa de sus ojeras.

- Ayer hubieron una serie de contratiempos, pero hoy podríamos cenar juntos.

- Katniss…- "quiero estar solo", me digo a mí misma.

- Vale, no quiero agobiarte.- respondo casi tragándome las palabras.

Parece que se ha apiadado de mi alma porque vuelve a pararse en seco e inspira varias veces antes de posar su mirada en mí, como si necesitara tomar aire para hacer frente a la situación y no salir de allí en milésimas de segundo.

- No me agobias.- aclara, pero supongo que no encuentra las palabras para explicar por qué ha dicho que necesita estar solo, o quizá no tenga ganas de explicarse.- Pensé que lo mejor sería que dejáramos un espacio.- a decir verdad, no tenemos ningún tipo de relación que conlleve compromiso, así que le dejo que continúe.- No quiero molestar mientras está Gale aquí, ya debe ser complicado para él que vivamos tan cerca.

- ¿Y no es complicado para ti también que él haya vuelto?- me canso.- Además, vivir enfrente no tiene por qué implicar nada.

Después de insinuar eso solo tengo ganas de aplaudirme a mí misma por mi extrema lucidez y abofetearme después.

- Tienes razón, pero te equivocas en una cosa: Gale nunca se fue.