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Hel
"Y, más que por el goce y el delirio,
Amarte por la angustia y por la duda."
Sus pupilas dilatadas me miraban con asombro, su boca estaba entreabierta. Tuvieron que pasar alrededor de treinta segundos para que reaccionara
--Radek—fue un susurro, se levantó de un brinco
--¡Arat!—grité—esto es un inmaduro, ven acá y explícame todo—paró en seco a pocos centímetros de la puerta, me miró antes de soltar un suspiro, se acercó y se sentó a mi lado
--Supongo que tarde o temprano lo ibas a preguntar—mis ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, así que lo tomé del brazo—veamos, creo que por la facha se nota que mi época fue los 60´s , la época de drogas y hippies. La conocí en una fiesta en un viaje de LSD, su nombre era Hel. Al principio se comportó muy amable conmigo, salíamos, sólo de noche obviamente, yo no sospechaba nada claro, al contrario el hecho de verla sólo por las noches me atraía más. Después de un tiempo, comenzó a ser más fría conmigo, intentó alejarse, pero mientras más lo hacía más me enamoraba de ella—sentí una punzada en el estómago… ¿celos?—y ella se enamoró de mí, así que comenzamos a salir…--me miró con culpa—las cosas comenzaron a dificultarse, sucedían cosas que no quería contarme, y después de un rato me harte
--Ja…
--Lo sé, lo sé, pero ahora la entiendo. Fue un día que estábamos frente a un río y me dijo que ella era un vampiro, al principio no me lo creí, pero me mostró sus habilidades—suspiró—mostrándome esto trataba de que me alejara de ella, que me asustara y me fuera de ahí, pero…como tú, al contrario quedé fascinado, Hel nunca lo entendió, sin embargo se dio cuenta de que yo estaba dispuesto a sacrificar todo por ella, a pesar de que me había advertido sobre su mundo, así que, aceptando yo el reto, ella también lo acepto.—su mirada estaba en el vacío—Las cosas comenzaron a complicarse…nos persiguieron, después de mucho insistirle accedió a convertirme en vampiro, pero el día que lo hizo…--se mordió los labios—nos encontraron, todavía recuerdo como me succionó lentamente la sangre, quería hacerlo lo más delicadamente posible, y después mordió su propia muñeca—la nostalgia era tan clara en sus ojos—antes de dármela de beber, la atraparon y la arrastraron lejos de mí…--cerró los puños fuertemente—con mi debilidad no pude hacer nada, ellos…me dejaron ahí, supongo que pensaron que moriría pero no fue así, al cuarto día logré levantarme y…me alimenté
--Pero creí que no era necesaria la sangre para ti
--En ese momento lo era, es como mi manzana en el edén…--se mordió los labios así que lo abracé—la busqué…por años, jamás la encontré, jamás—me miró, hizo un esfuerzo enorme para que las lágrimas no salieran de sus ojos—jamás
--Arat, perdón, no debí…--no me dio tiempo de terminar cuando se levantó y salió por la ventana.
Comencé a llorar, me había dolido mucho que siguiera recordándola como lo hacía, con esa nostalgia en sus ojos ¿cómo pensaría en mí? Estaba celosa tenía que admitirlo, pero al mismo tiempo me daba lástima.
No podía evitar sentirme molesta después de casi cincuenta años y no la había olvidado ¡Estoy yo! ¿Qué le pasa? ¿Qué cree que a mí no me duele que piense así de Hel?
--No seas tan egoísta—la voz de Radek me sacó de mis pensamientos, estaba sentado en un rincón de la habitación ¿Cuánto tiempo llevaba ahí?
--Mira quién habla—pude ver sus dientes reluciendo en la oscuridad al sonreír
--Sí, creo que soy el menos indicado para decírtelo pero…--se levantó con un ágil brinco—Arat sí te ama
--No como a ella—soltó una risotada
--Jamás vuelves a amar como amaste a tu primer amor, jamás. La diferencia es que Arat es tu primer amor, pero tú no el de él—solté un suspiro y otra lágrima cayó ligeramente sobre mi mejilla, y justo cuando acabo de recorrer mi rostro, Radek la atrapó en un dedo y se la llevó a los labios. Cerró los ojos como si hubiera probado la manzana prohibida
--Eres tan dulce, inocente, fuerte…
--¿Radek?—fue un segundo después que se abalanzó sobre mí, caí a la cama de espaldas y él sobre mí oprimiéndome el pecho
--¡Quítate de encima!
--En algún lugar de tu mente sabes que lo quieres
--No quiero nada de ti—intenté levantarme, pero no me pude mover ni un milímetro. Deslizó delicadamente su lengua por mi cuello, noté como los vellos de mi nuca se erizaban y como corrían ratas en mi estómago—Radek, voy a gritar
--Grita, Arat está muy lejos como para escucharte
--Déjame en paz—no podía moverme--¡Radek!—procedió a desabrochar mi blusa delicadamente--¡No!—siguió hasta que logró quitármela, pasó su lengua por mis senos y mordió mis pezones. No puedo negar que me producía un gran placer, pero algo estaba mal, se supone que era el mejor amigo de Arat…de repente paró, se levantó alerta, miró por la ventana
--¡Carajo!—me miró—vístete rápido
--Si es Arat…
--¡No, no es Arat!—mi corazón dio un vuelco cuando en mi mente se abrió la posibilidad de que fueran…--sí, son ellos—un fuerte ruido sacudió la casa, al parecer habían tumbado la puerta, me vestí. Radek me tomó de la mano, salimos de la habitación y corrimos por el pasillo a la habitación de en frente
--¡Ahí está!—Radek me colocó detrás de él, Torunijé se abalanzó contra él, forcejearon
--Entra a la habitación—me dijo Radek, hice lo que me dijo—Cierra la puerta
--Pero…
--¡Ciérrala!—me encontraba en una habitación totalmente oscura, sólo con la luz de la luna que se filtraba por la ventana pude distinguir montañas de libros, y un ataúd bastante elegante, no había que ser un genio para saber que era la habitación de Radek.
¿Qué hacer ahora? Me acerqué a la puerta para ver si podía oír algo, no me había ni siquiera acercado a la puerta, cuando unos brazos fuertes me cargaron
--¿Qué tal mon amour?—esa voz
--Coatl—fue un susurro
--En efecto—intenté bajarme de sus brazos pero me lo impido—Veo que has estado conviviendo con uno de nosotros, uno real, no como Arat que quién sabe que sea ¿Qué opinas te gusta la vida de vampiro?
--Bájame
--Claro—me bajó, sin embargo me tomo por la mano derecha y me haló hacía él por la cintura—bailemos—me movió cual títere
--Coatl, déjame en paz
--Pero creí que los vampiros te agradábamos
--No los arrogantes como tú—se rió
--Hay chiquita, creo que todavía no entiende mucho este asunto—acercó tanto su rostro al mío que pude ver como sus pupilas fulguraban una especie de pasión y odio—sabes demasiado—me dejó caer, por suerte caí en algo acolchado, para cuando me di cuenta que me encontraba en el ataúd, Coatl cerró la tapa. Mi respiración comenzó a agitarse
Tranquila, tranquila, sólo estás dentro de un ataúd, mis pensamientos no fueron reconfortantes pues empecé a gritar
--¡Sácame de aquí!—escuché la risa de Coatl
--Pero creí que querías ser vampiro, ahí es donde dormimos Claudia ¿o prefieres la muerte?—lágrimas de desesperación comenzaron a inundar mi rostro, intenté levantar la tapa, pero no pude, sólo escuchaba las risas de Coatl…necesitaba salir de ahí, como fuera--¿No quieres ser una princesa de la noche?—entonces un ruido fuerte se escuchó—ah aquí viene el príncipe azul al rescate ¿o el amante azul?—intenté levantar una vez más la tapa, lo logré, con mi cuerpo tembloroso apenas y pude incorporarme, miré a mi alrededor, Torunijé y Coatl se encontraban a mitad del pasillo, un círculo de fuego los rodeaba, sus hermosos rostros se habían transformado, parecían bestias agonizantes…me tomaron del brazo, asustada miré
--Tranquila soy yo—Radek me cargó entre sus brazos, salimos por la ventana y nos perdimos en el bosque
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Sí lo sé soy una maldita por haberme tardado tanto, pero es que la universidad no me deja mucho tiempo, es más en este momento debería estar haciendo un trabajo final en vez de estar escribiendo estas líneas, como sea espero que lo hayan disfrutado.
Por cierto para los interesados acabo de abrir un blog en donde escribo poesía mía y un poco de poesía de otros autores por si les interesa la dirección es: www. incubus y sucubus. blogspot. com.
Se los pongo por separado pero es todo junto
Besos
