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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 11: Las Condiciones

Sakuno se estiro en la cama como buscando más calor, se sentía sola en la enorme cama de su habitación pero entonces recordo que no estaba sola en esa cama puesto que le había pedido a Kuranosuke que se quedara a su lado y este había accedido - ¿Aún tienes sueño? - pregunto una voz cerca de ella por lo que con pereza abrio un poco los ojos y nego con la cabeza, si toda la noche no había podido dormir por culpa del imbécil ese porque aunque no quisiera admitirlo le dolía su indiferencia y demasiado.

- No, tengo que preparar el desayuno - señalo la cobriza mientras se levantaba con calma de la cama para colocarse una bata, escucho que el castaño hacía lo mismo para salir primero de la habitación dandole privacidad, se dio prisa en tomar sus pantuflas puesto que no quería bajar y ver a esos dos casi muertos debido a las miradas que se mandarían aunque no lo quisiera admitir le preocupaba más Kazuya, salio de la habitación con paso calmado cuando la puerta de al lado se abrio provocando que se quedara completamente quieta.

Kazuya paso de ella como si nada para bajar las escaleras a prisa, noto que iba vestido para salir además de que llevaba su mochila con cosas de tenis colocada sobre uno de sus brazos, lo observo tomar una llaves y salir de la casa de inmediato, suspiro para bajar con calma las escaleras, se le hacía demasiado raro que este no le dijera un "buenos días" o cualquier cosa pero tenía que acostumbrarse puesto que no era nada así que no tenía ni siquiera porque saludarla siendo sinceros.

Se adentro en la cocina observando a su amigo preparando al parecer el desayuno - No tenías porque hacerlo - comento ella detrás de este notando que su amigo tan solo reía mientras negaba con la cabeza para tomar dos platos, vaya que cocinaba a prisa y olía demasiado bien si era sincera - Vivire aquí contigo, al menos deja que te ayude - señalo este mientras apagaba la estufa para pasar por su lado y colocar el desayuno sobre la mesa, camino hasta donde ella y observo la comida, olía delicioso pero como que le faltaba algo a los huevos.

Se levanto de su asiento para caminar al refrigerador y tomar la mermelada, regreso a su asiento con esta en la mano para comenzar a vertirla sobre los huevos ante una mirada de miedo de Kuranosuke - Eso es demasiado extraño - comento este mientras se llevaba a la boca un vaso de leche, la cobriza solo se encogio de hombros, lo más seguro es que sus raros antojos comenzarían así que era mejor no reprimirlos porque no quería que nada le pasara a su bebé, quería que este naciera completamente sano.

- ¿Por qué estas aquí? Eres presidente de Corea, no quiero darte tantos problemas además esa mujer ya se ha marchado - comento mientras bebía jugo al mismo tiempo que leche provocando un gesto de desagrado en su amigo que después rió un poco - Claro, antojos - murmuro y ella ladeo un poco la cabeza no entendiendo de que hablaba - Estoy aquí porque esa mujer no se ha ido del todo, te lo aseguro, y si soy presidente de Corea, Ootori sera de Japón en menos de un año y Tezuka de China, no importa si no estoy allá puedo mover todo desde aquí, quiero cuidarte - aseguro este y ella asintió con la cabeza.

- Gracias - agradecio para inclinarse y tomar la jarra de leche pero en ese momento se abrio la puerta por lo que se detuvo a medio camino - Ire yo, no me sucedera nada, mis guardias estan fuera - aseguro este ante la mirada preocupada de la cobriza quien tan solo lo observo levantarse de la mesa para caminar hasta la puerta, esta se abrio y escucho un golpe por lo que se levanto asustada - ¡Más vale que no hayas tocado a Sakuno pervertido! - reconocio de inmediato la voz de Ootori pero se quedo con la duda de "pervertido" pero algo le decía que era mejor no preguntar.

- H-Hola - saludo al peliplateado que corrio donde ella para ir a abrazarla con calma cuidando de no lastimarla debido a la euforia que sentía este, la cobriza paso las manos por su espalda disfrutando del calor - Y me dices pervertido a mí, ¡¿de dónde sacas eso?! - pregunto el presidente de Corea mientras lo señalaba con el dedo meintras hacía amán de aventarle el florero, Ootori la solto para voltearse donde su amigo - ¡Porque lo eres y punto! - le grito tomando algo con intenciones de lanzarselo tambien.

Sakuno no logro evitar al reir la escena de ellos dos que parecían niños pequeños peleando lo cual se le hizo tierno y divertido - Estabamos desayunando, ¿quieres acompañarnos? - pregunto la cobriza con una sonrisa amable recibiendo un asentimiento por parte del peliplateado - No pienso cocinar para él, tiene manos así que si quiere desayunar que se haga su desayuno - señalo Kuranosuke mientras tomaba asiento - No pedi que cocinaras para mi imbécil - le señalo como si fuera lo más obvio del mundo el aludido para caminar hasta su cocina.

La cobriza tan solo tomo asiento comenzando a desayunar para que Ootori los acompañara unos minutos después con un desayuno más o menos similar, vaya que los dos cocinaban bien y rápido, sonrió al sentir el sabor de la paz con sus dos amigos, ahora más o menos todo estaba bien.


Kazuya bajo del auto con calma, se sentía más o menos apaleado en todo sentido, le había costado dormir pensando que Sakuno estaba con alguien más que no era él, claro que sabía que ella no lo engañaría pero aún así había dolido verla entrar con alguien a esa habitación, le molestaba, camino con paso calmado a su vestidor cuando sintio que alguien lo seguía por lo que se detuvo y de pronto de un abeto que adornaba esas canchas de tenis aparecio alguien que no esperaba ver en estos momentos.

- Quería darte una sorpresa - señalo la rubia de ojos cafés delante de él mientras se mordía ligeramente el labio - ¿Qué haces aquí Riku? - pregunto tratando de sonar más o menos calmado, lo que menos necesitaba en este momento era más presión, ya tenía suficiente hablando en serio, no podía más, tan solo quería descansar de problemas pero al parecer estos lo perseguían de un lado al otro - Tu padre me llamo, seremos apreja en varios torneos en puerta - contesto a su pregunta mientras caminaba hasta donde se encontraba.

- No me dijo nada - contesto mientras desviaba la mirada, de pronto quería matar a su padre por hacerle esto - Pues ya te lo he dicho yo - señalo esta mientras lo abrazaba por el cuello - No quiero que lo malinterpretes Riku, entre tu y yo no hay nada, solo una fue una vez - Kazuya trato de separarla de su cuerpo pero esta no se lo permitio al jalarlo más del cuello para juntar sus labios, antes de que algo más pasara la separo con calma tratando de no "herir" sus sentimientos porque vaya que esa mujer era de armas tomar.

- Pues quiero que se repita - aseguro esta mientras lo tomaba de los hombros para besarlo de nueva cuenta, antes de decir algo más esta adentro su lengua en su boca, ni siquiera se sentía con ánimos de separarla, no estar cerca de Sakuno lo estaba matando - Este no es lugar para estar haciendo eso - una voz detrás de ellos hizo que se separaran de inmediato o mejor dicho provoco que Riku se separara de Kazuya con expresión molesta mientras que él agradecía a su padre por haber intervenido antes de acabar siendo violado por una mujer loca.

- Vamos, el entrenamiento empieza ahora - señalo su padre con una expresión molesta para comenzar con el camino hacía la cancha de tenis donde tendrían que prepararse.


Sakuno estaba recostada en el sofá con la cabeza apoyada sobre las piernas de Ootori quien acariciaba su cabello y con las piernas sobre las piernas de Kuranosuke quien tomaba una fruta de vez en cuando del plato que tenía entre sus manos mientras que ella degustaba un helado de fresa con calma, los tres observaban la película con un poco de sueño, era media tarde y el idiota todavía no llegaba, no podía evitar sentirse preocupada por esa persona y odiaba eso pero más se odiaba a si misma por no poder odiarlo.

De pronto la puerta se abrio y observo a Kazuya en instantes en la sala con una expresión cansada, su mirada no logro evitar viajar hasta su muñeca derecha donde tenía una venda enorme cubriendo una posible herida además de que se notaba que le costaba cargar su mochila de deportes - Maldición - exclamo Kuranosuke aventando su celular mientras Ootori lo miraba molesto, ella no le hacía caso a ninguno de los dos solo se concentro en el recien llegado que tan solo camino a las escaleras para subirlas de prisa.

- Lo siento, saldre unas horas, regresare de prisa - comento el castaño mientras hacía a un lado sus piernas con suavidad, el peliplateado apoyo su cabeza sobre el sofá quitandole el bote de helado - Volvere mañana, lo prometo - asintió ante esa promesa para recibir en el beso en su mejilla de parte de su amigo quien tomo su abrigo - No tardo - señalo Kuranosuke mientras tomaba unas llaves - ¡Con cuidado! - grito desde el sofá notando que comenzaba a llover poco a poco, vaya que el día era medio raro.

Se levanto del sofá para tomar el helado y dejarlo de nueva cuenta en el refrigerador cuando escucho un golpe desde arriba por lo que corrio como loca para abrir la puerta de la habitación de Kazuya observando a este en el suelo con una mano en la cabeza, al percatarse de su presencia la miro desde donde se encontraba lo que la coloco nerviosa - ¿E-Estas bien? - pregunto con calma aunque por dentro se estaba muriendo de miedo de que este le contestara de mala gana, eso de verdad que no le gustaría.

- Vete - señalo este desviando la mirada, Sakuno tomo aire para apretar los puños, lo odiaba o al menos estaba haciendo el intento de odiarlo de verdad pero es que cada vez le era más difícil - Aclaremos las cosas de una vez - señalo ella cerrando la puerta detrás de si para caminar donde él se encontraba en el suelo con una expresión dolorosa - ¿Qué quieres que aclaremos? Incluso si yo no traigo a mis amigas aquí tú si puedes, es tu casa y lo entiendo pero como mínimo exigo respeto, soy el padre de tu hijo - ataco este dolido por la manera en que los había encontrado cuando había vuelto a casa.

La cobriza sintio la ira correr por sus venas, ¿qué se creía el imbécil? - Basta con eso, no hables de lo que no sabes, es hora de poner las condiciones entre nosotros - señalo ella mientras lo tomaba de la mano para que se levantara, ambos se encontraban de pie y dolía el no poder besarse como siempre lo hacían, aunque no quisieran admitirlo les dolía - ¿Cuáles condiciones? ¡Me hare cargo del bebé por lo menos te pido que mientras este nazca no te acuestes con cualquiera! - grito preso de los celos.

Sakuno se contuvo para no golpearlo hasta casi matarlo, no quería dejar huérfano a su bebé, no eso era lo menos quería en realidad - Las condiciones van a ser estas: estas en mi casa supuestamente porque quieres hacerte cargo del bebé, bien, pues entonces cada que tenga consulta médica me vas a acompañar, cada que tenga un antojo tu vas a satisfacerlo porque soy tu responsabilidad no la de mis amigos, no me interesa si eres frío conmigo o si me odias cuando empiecen los cambios de humor tú vas a estar ahí te guste o no, cuando quiera comprar las cosas para el bebé tu me vas a acompañar, vas a ayudar con mi embarazo porque eres el padre - señalo ella segura de si misma.

La verdad es que no era necesario colocar condiciones pero ella quería ser egoísta y aferrarse a que este estuviera pegado a ella como si de una pareja verdadera se trataba - Bien - contesto como si nada aunque por dentro estaba más que feliz de que fuera ella quien le pidiera estar a su lado durante todo el embarazo - Ahora ven, tengo que ver tu muñeca - lo arrastro a la cama para caminar al baño y tomar el botiquín pero entonces se espanto cuando un trueno cayo lo que provoco que cerrara los ojos y temblara un poco del miedo que sentía.

Se coloco delante de Kazuya para quitar la venda con calma y tomar lo necesario para la cortada que tenía, no tenía ni la más mínima idea de como se había hecho eso pero tenía que hacer un buen trabajo para que no dejara alguna cicatriz, un nuevo trueno cayo y temblo mientras colocaba la venda - Eres doctora, no creo que la venda vaya así - comento este seriamente y Sakuno observo que esta estaba más que chueca por lo que nuevamente la quito pero un trueno cayo e instintivamente se avento a los brazos del hombre delante de ella quien se sorprendio por esa acción.

- T-Tengo miedo - murmuro escondiendo su cabeza en su pecho, sintio los brazos de Kazuya rodear su cintura para acariciar sus cabellos con calma, era masoquista porque este no la quería pero sin embargo, se estaba dejando que la abrazara así con cariño, ella no quería hacerse ilusiones pero al mismo tiempo si, ni ella misma se entendía para ser exactos - Tranquila, estoy aquí - murmuro sobre su oído mientras besaba sus cabellos con ternura, si ella tenía miedo él no pensaba apartarse de su lado.

Sakuno se separo un poco y este la miro a los ojos, no le estaba poniendo las cosas fáciles al estar delante de él indefensa y con esa mirada de amor porque era amor lo que veía en sus ojos y para que negarlo, le gustaba, le gustaba saber que ella aún lo amaba - N-No creo que d-deba... - antes de que ella terminara este la beso con efusividad, maldita sea que había extrañado sus besos, la necesitaba ya, sus amigos no llegarían hasta tarde y debido a la tormenta eléctrica dudaba que siquira llegaran en la noche, a más tardar sería en la madrugada.

La cobriza coloco sus manos en el pecho de este para separarlo y levantarse con calma de donde se encontraba - Descansa esa mano, si necesitas ayuda sabes donde encontrarme - aseguro caminando a la puerta, no podía volver a entregarse a este porque no se veía bien, no eran pareja, claro que iban a tener un bebé pero pareja no eran, camino con paso calmado hasta su habitación, lo mejor era dormir, se sentía demasiado cansada después de lo que había estado a punto de ocurrir.

No podía permitirse caer de nueva cuenta en sus redes porque no quería volver a derramar lágrimas por esa razón.


Kazuya se coloco de pie para caminar al baño, había estado necesitado de más de ella pero también tenía que entender que a ella la lastimaba, la lastimaba porque ella se sentía como si la estuviera usando y lo menos que quería era verla derramar lágrimas por su culpa, no quería eso, se quito la ropa poco a poco, quería sentirse relajado aunque no lo estuviera, los pensamientos rondaban demasiado por su cabeza, eran demasiadas cosas las que estaban sucediendo, primero con Riku, no es que la odiara pero no quería tenerla cerca.

No le molesta pero si le molestaba que esta siempre tratara de besarlo o arrinconarlo en los baños como un animal en celo, el agua más o menos relajo sus músculos por lo que con calma comenzo a ducharse, luego estaban las condiciones de Sakuno, claro que pensaba seguirlas al pie de la letra porque al menos por medio de estas ella sabría que no podía olvidarla jamás, luego estaba Nanami, era demasiado confuso saber que sentía por ella porque él recordaba a alguien totalmente diferente a la de ahora.

Salio de la ducha con una bata alrededor de su cuerpo, se le hacía increíble que su ex prometida fuera una asesina a sueldo o al menos un tipo, no podía creer lo que le había contado cuando había pasado la cita medica de Sakuno pero no podía hacer más la verdad, era demasiado estresante todo el asunto, lo único que quería por el momento era descansar, no sentía ni siquiera su cuerpo, el entrenamienton había sido demasiado cansado, su padre no tenía ni siquiera piedad y eso que era su padre.

Se recosto en la cama cerrando los ojos, se le hacía demasiado complicado no ir a la habitación de Sakuno y comersela a besos, la necesitaba demasiado, en verdad que si.


Sakuno se removio en los edredones se sentía cansada pero tenía también antojos, ya no se escuchaba ruido en la otra habitación pero había prometido no contenerse por lo que tomo aire - ¡Kazuya! - grito como loca desde la cama y en cuestión de segundos el nombrado abrio la puerta de inmediato observandola con miedo por si le había sucedido algo, eso le gusto demasiado pero después de unos instantes este suspiro al darse cuenta de que todo estaba bien - ¿Necesitas algo? ¿Cuál es tu antojo? - pregunto con calma desde el marco de la puerta.

La mujer sonrió, al menos sabía identificar los antojos hoy en día - Quiero fresas con crema con mucha azúcar - contesto y este asintió con la cabeza para salir de la habitación con rumbo a la cocina, la cobriza tan solo se acomodo en la cama hasta que su celular sono, se estiro un poco para alcanzarlo y observo el número de Ootori, afuera seguía la tormenta por lo que suponía que estos llegarían más tarde o quiza no llegarían - ¿Cómo estas? Aún le tienes miedo a las tormentas pero nuestra seguridad no nos dejara marcharnos así que tendremos que esperar a que esta pase - comento de inmediato su amigo y sonrió al notar el tono preocupado en su voz.

- Estoy bien, esperare a que Kuranosuke regrese, tengan cuidado - intercambiaron un par de palabras más para después dejar el celular en la mesita de al lado, la puerta se abrio y observo a Kazuya con un tazón en la mano - Aquí tienes - tomo el tazón entre sus manos y observo las fresas, se veían deliciosas, comenzo a comerlas con calma cuando este se levanto pero ella se estiro para detenerlo por la mano, no le gustaban las tormentas - ¿P-Puedes quedarte un poco más? - pregunto y él asintió con la cabeza tomando asiento de nueva cuenta en la cama.


Su Sakuno estaba completamente dormida con él a su lado mientras le acariciaba el cabello, se veía muy hermosa durmiendo sin duda alguna era un ángel - Te amo - murmuro sobre sus cabellos para besar suavemente sus labios notando que ella se removía un poco, se levanto con calma para salir de la habitación cerrando la puerta detrás de si, ella no lo había escuchado así que estaba bien decirlo en voz alta sabiendo que ella no lo escucharía... la cobriza abrio los ojos y se llevo una mano a los labios donde había sido besada por él.

- También te amo - murmuro con calma para cerrar los ojos, algo le escondía Kazuya y quería descubrirlo porque quería formar una familia de verdad con este, de verdad que era lo que más quería, una familia con Kazuya.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

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