Hola a todos :D
Bueno aquí actualizando como lo prometí ;P así no les mata tanto la espera xD
El cap de esta noche va dedicado a: AnalselaVega, GuadalupeLedezma9, Abraham_2, Ame212, Yayoi-sama, Ka_LizCC, MinaMasay, LucyHDragneelFT, Vicski, Hana_Soul, Yukata-sam, Fundashi4everAlien, Tsunayoshy, Juanalacubana07, DianaDiVongola, YoSoyKawai, Nilsxlove, Dixz2468, Ablamen, HY-number401, Yukidmonkey, Risalejo, MiyabiGonzales, Ktvicky, Sebas50, Airin98, HitomikoKurosaki, 30Mariangel, Hina55, 1827kratSN, Karly-98, Stefani_Dragneel, NekoALicia, NagisaTetsuya16, Yaqui6, Kyoya_fundashi y Ximena04.
Sin más por ahora me retiro ;D disfruten la lectura.
KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 11: Martes, 24 de febrero…
Era un día algo nublado y ya había comenzado a llover y se podía escuchar como el agua golpeaba contra los cristales de la mansión Vongola. En esos instantes, en cierta habitación un joven rubio de cabellos alborotados se removía de su cama negándose a querer despertars, ya que la noche anterior se había desvelado.
En eso escuchaba como alguien tocaba a su puerta, pero este prefirió ignorarlo buscando tapar su rostro con sus sabanas, pero de un momento a otro se escucho como azotaban la puerta de su habitación.
- Maldición, Giotto deja de hacerte al interesante y levántate de una maldita vez – escucho que alguien le gritaba al mismo tiempo que de un jalón lo destapaban.
- … - ante el llamado, el joven rubio solo miro con el ceño a la persona que le había despertado de esa forma tan amorosa… se trataba de su mejor amigo de la infancia y actual mano derecha G, un joven de tes clara, cabello rojo, ojos de color rosa… aunque este siempre afirmaba que era rojo…, poseía un curioso tatuaje que cubría la parte derecha de su rostro, era alto y ligeramente fornido; en esos instantes llevaba puesta una camisa negra con pantalones blancos y zapatos negros.
- ¿De nuevo te desvelaste? -siguió hablando su amigo mientras caminaba para abrir de golpe las cortinas para iluminar la habitación, la cual se notaba algo oscura.
- Si mamá y prometo no volver a hacerlo – contesto divertido el rubio, pero ante eso recibió un golpe en la cabeza como respuesta a su pequeña broma – itte… y ahora ¿porque me tratas tan amorosamente? – se quejó.
- Quieres dejarte de tus payasadas Giotto o es que acaso olvidaste lo de hoy – le reclamo G.
- No lo he olvidado… - dijo algo apenado – se lo que está en juego en esta reunión…
- Entonces…
- Es que… - ante eso el rubio solo atino a sonrojarse mientras desviaba la mirada provocando que eso solo aumentara el enojo de cierto pelirrojo.
- Otra vez perdías el tiempo pensando en otra forma de acosar a Alaude – le pregunto mientras levantaba una ceja y notaba que eso solo hacía que su amigo se sonrojara más – sabes ya fastidia verlos así, solo decláratele y punto.
- ¡Que! estás loco – comento asustado Giotto – no… no puedo hacer eso y ya... es decir… es Alaude y … y…
- Ah… - ante eso G solo dejo escapar un suspiro y miraba con algo de pena a su mejor amigo – Giotto tu solo te complicas, además estás haciendo una tormenta en un vaso de agua.
- ¿Ah? ¿porque lo dices?
- Eso lo sabrías si no fueras tan lento – le dijo con burla, ya que era algo obvio para casi todos que ese par se moría por el otro, pero la personalidad insegura e infantil de Giotto y la orgullosa y reservada de Alaude les impedía dar el siguiente paso.
- G, tu sabes algo ¡dímelo! – rogo el rubio.
- Yo no sé nada, ahora cámbiate y baja a desayunar, que estamos esperándote – le ordeno el pelirrojo mientras salía de la habitación y cerraba la puerta detrás de él.
Ante eso Giotto simplemente se levantó de la cama mal humorado, definitivamente G le estaba escondiendo algo… tal vez luego lo molestaría hasta que se lo diga, pero por ahora se concentró en apurarse para arreglarse y bajar a desayunar, ya que dejarles a solas en el comedor era una pésima idea… no quería más papeleo del que ya tenía.
Al terminar de arreglarse de dirigió al comedor escuchando para su horror que dentro de este se estaba llevando una batalla campal ya que al llegar a la puerta escucho como se rompían varios platos y los gritos de sus amigos, lo cual lo confirmo al entrar al lugar: Alaude se encontraba peleando con Deamon, G parecía querer matar a Lampo mientras Asari buscaba detenerle, pero Knucle parecía estar animado su pelea mientras gritaba.
Para su mala suerte de Giotto podía notar todos los destrozos que ya había en el lugar: la mesa rota, la vajilla hecha añicos y en el suelo, partes de las paredes con algunos huecos o marcas… definitivamente todo eso aumentaría su trabajo… lo que significaría más papeleo…
Entonces de un momento a otro todos detuvieron sus acciones al empezar a sentir una corriente de aire helado que empezaba a sentirse en la habitación, donde notaron para su horror a un rubio muy pero muy enojado, donde ahora sus ojos eran de color dorado y tenía una flama de color naranja brillante en medio de su frente, el cual los miraba con una sonoriza sádica dibujada en su rostro, provocando que todos los presentes temblaran ante esa visión, ya que sabían de antemano que no saldrían vivos de esa situación…
En ese instantes por toda la mansión se pudo escuchar algunos gritos de terror y uno que otro objeto romperse… dejando en claro que una nueva pelea había iniciado la cual solo tardo un minuto…
- Bueno… ahora que todo está arreglado que tal si desayunamos – comento alegre Giotto, mientras se sacudía sus manos y buscaba poner bien una silla para sentarse en ella.
- Giotto da miedo… - comento aterrado Lampo; el cual curiosamente tenía un poco de hielo en sus ropas y algunos moretones.
- Se me olvido de que es malo hacerle enojar, jeje… - comento de forma nerviosa Asari, el cual se sujetaba su hombro izquierdo.
- Yo sé que con esto se vengó por la forma en que lo desperté – protesto G, el cual se sujetaba su estómago mientras miraba con algo de enfado al rubio.
- Eso fue algo extremo – grito Knucle, el cual estaba pegado al suelo ya que tenía congelados sus pies.
- … - Alaude simplemente no comento nada y miraba con enojo al rubio, mientras se podía aprecia que poseía el brazo izquierdo congelado.
- Nufufu, por lo visto tu amorcito es un bipolar – se burló Deamon mientras miraba de reojo al rubio platinado, al mismo tiempo que se le notaba varios moretones en su rostro y su monóculo roto.
Pero antes que Alaude se pudiera girar para arrestarlo por ese comentario, noto que se había convertido en una estatua de huelo y Giotto estaba parado a su lado.
- ¿Alguien más quiere acompañarle? – pregunto de forma seria Giotto, notando la mayoría negaba rápidamente con su cabeza, mientras que Alaude solo le miraba algo enojado.
Después de ese percance, el desayuno trascurrió de forma calmada… bueno la relativa ya el reloj empezaba su cuenta regresiva… todos sabían lo importante que era esa junta para el futuro de Vongola, por lo cual al finalizar el desayuno y que descongelaran a cierto melón-ilusionista, se dirigieron a sus respectivas habitaciones para prepararse.
Por su parte Giotto fue a revisar su última loca idea de acoso, al llegar a su cuarto se aseguró de cerrar rápidamente con seguro su puerta y así correr a su armario del cual saco pequeño libro de cuero negro, el cual había comprado en una tienda en uno de sus paseos al pueblo, la verdad no era de leer mucho pero por alguna extraña razón ese libro había captado su atención, al llegar a casa y ver su contenido noto que era un extraño manual que indicaba una extraño hechizo con el cual podías buscar unirte por toda la eternidad con esa persona especial para ti… la verdad en ese momento no le había tomado importancia y lo dejo guardado en algún rincón de su armario porque en ese momento recién estaba iniciando su grupo de vigilantes y no se había dado cuenta de sus sentimientos hacia el jefe de policía… pero justamente anoche recordó dicho libro por lo cual se pasó toda la noche buscándolo… aun sonaba ridículo el creer en la mágica… pero el usaba la llama de la última voluntad junto con sus amigos y eso ya era algo fuera de lo normal, además… nada perdía con probarlo, ¿verdad?
Mientras leía las instrucciones no noto que alguien abría la puerta de su habitación y le miraba a ver con algo de duda, ya que a su punto de vista era raro verlo tan calmado y peor aún concentrado leyendo… más tomando en cuenta su personalidad.
Nuevamente todos ya estaban listos para ir a la reunión que tendrían con las demás mafias y como de costumbre Giotto era el último en aparecer, por lo cual y por seguridad decidieron enviar a cierto rubio platinado para ir a buscarle, a lo cual acepto de mala gana. Al llegar a la puerta de la habitación del rubio noto que este le había colocado seguro a su puerta por lo que toco la puerta para ver si le abría.
1…2…. 3 veces llamo a la puerta y nada… lo cual le enojo, así que decidió buscar entre sus ropas unas llaves, tardo solo un segundo en buscar la que necesitaba para luego introducirla en la cerradura y abrir la puerta, provocando que sonriera de lado. Al ingresar al interior de la habitación noto para su sorpresa al rubio sentado en la orilla de su cama leyendo lo que parecía ser un pequeño libro. Por lo cual se fue acercando de forma sigilosa hasta quedar parado frente a él, notando que no se había percatado de su presencia algo que le molesto por lo cual busco llamar su atención.
Giotto estaba entretenido leyendo todos los tipos de métodos que tenía el libro, al cambiar a la siguiente página encontró uno que capto su atención, el cual decía que podría realizarse siempre y cuando ambas personas compartieran un objeto igual o similar, lo que lo llevo a pensar en los anillos Vongola por lo cual empezó a leer con más detalle las instrucciones, las cuales leyó con detenimiento. En eso de un momento a otro sintió que algo estaba muy cerca suyo, por lo cual y con algo de duda levanto la cabeza solo para encontrarse con que el rostro de Alaude estaba a centímetros de distancia del suyo… pero eso no era lo más alarmante para el pobre rubio si no el hecho de que su guardián de la nube le miraba divertido y le estaba sonriendo…
- ¿A… Alaude…? – pregunto con algo de duda al mismo tiempo que sentía como su corazón había comenzado a latir más rápido provocando que hasta el mismo empezara a sonrojarse.
- Hmm… - le contesto simplemente Alaude mientras buscaba acortar la distancia que les separaba, ya que ante su propia visión: su herbívoro jefe se veía totalmente adorable y ya se había decidió a que era el momento de reclamarlo como suyo.
Ante la cercanía Giotto busco alejarse un poco, pero en eso noto que era empujado por el contrario y ahora estaba recostado sobre su cama al mismo tiempo que el rubio platinado se colocaba encima suyo al mismo tiempo que de nuevo se volvía acercar hasta Giotto con la intención de probar esos labios.
En ese momento el silencio reinaba en la habitación y solo era roto por el retumbar del corazón acelerado del rubio… ahora a milímetros era lo que los separaba de un beso, pero entonces algo alerto al rubio platinado por lo cual jalo al rubio y busco protegerlo ya que de un momento a otro ocurrió una explosión… al parecer un enemigo estaba listo para atacar la mansión.
Sin que ninguno lo notara, en ese instante sus anillos empezaron a brillar al mismo tiempo que ese extraño libro el cual empezó a emanar llamas de cielo y la nube…
Ese ruido fue la alerta para los demás guardianes, los cuales corrieron rápidamente hasta la habitación del rubio, donde encontraron toda la habitación hecha un desastre al mismo tiempo que todo se veía ligeramente quemado. Preocupados empezar su búsqueda, en la cual encontraron a ambos rubios inconscientes, por lo cual decidieron llevarlos a la enfermería para curarles.
