Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La trama a Lady Cere. Links en mi perfil


Summary:

No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho más de varias veces, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden qué hacer con sus vidas?... ¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?


Difícil de Amar

By

Lady Cere


Capítulo 11: Futuro Incierto


–¡Maldita puta! –golpeó con rabia la mejilla femenina y arremetió contra la castaña, tirándola al suelo y forcejeando con ella hasta que consiguió quedar sobre su embarazado cuerpo.

Trataba con todas sus fuerzas de que el moreno no la tocara, tenía asco, asco de ese miserable.

–¡No...no...dé...dé...jame...–se aterrorizó cuando escuchó la parte de arriba del corto traje que traía desgarrándose– ¡Nooo! –chilló mientras nuevas lagrimas se deslizaban por sus mejillas. Él le había roto la parte de arriba del traje, lo veía ver sus pechos los cuales estaban hinchados por su embarazo. Buscó con la miraba algo para intentar detenerlo, trató con unas de sus manos alcanzar un trozo de madera para pegarle pero este estaba muy lejos. Su aliento se detuvo cuando su mirada se encontró con la esmeralda del cobrizo, su semblante era serio, no, aterrador, el odio estaba latente en los ojos verdes y la promesa de muerte la pudo divisar. Su atención volvió hacia el moreno cuando este tocó unos de sus pechos sobre la tela del sujetador.

–Tus pechos están tan llenos, me muero por probarlos –dijo con lujuria.

–¡Nooo! –sentía como empezaba a quitarle el sujetador, volvió a buscar al cobrizo con la mirada pero este no estaba.

–Te joderé duro, duro y salvaje –le prometió.

Esa maldito le había quitado el sujetador, la estaba tocando. No lo soportaba.

–¡Suél...suélta...me! –le ordenó en un grito entre lagrimas, al tratar de separarlo de su cuerpo.

–¡Cállate puta! –espetó, estaba fascinado mirando sus pechos– Chuparé esos pequeños pezones –se pasó la lengua por los labios y llevó sus manos hasta tocar los pechos de la castaña.

–¡Nooooooo! –lo odiaba, odiaba a ese hijo de perra. Volvió a buscar al cobrizo con la mirada pero nuevamente no lo encontró.

Él la había dejado ahí a merced de ese maldito depravado. Le dolió en lo más profundo de su pecho al pensar que él se pudo haber marchado y dejado ahí.

Hacerse el inconsciente mientras esos tipos terminaban de golpearlo le había causo trabajo, pero entendió que si no lo hacía nunca se irían. Cuando se hubiesen marchado casi perdió el conocimiento de tantos golpes pero los gritos de la castaña lo hicieron volver a la realidad, tuvo que pasar unos minutos reuniendo fuerza de donde no la tenía para poder ponerse de pie y enfrentar al moreno, pero no pudo contenerse cuando ella lo había mirado, estaba asustada, tenía mucho miedo. Todo se le hizo fácil porque al moreno estar concentrado en la castaña se había olvidado completamente de él. Tomó un trozo de madera y se acercó nuevamente, vio como ella lo miró con sorpresa cuando alzó el trozó de madera y golpeó al moreno.

Al sentir el golpe en su espalda giró y se encontró con el cobrizo. Odio, odio y una promesa de maldad había en la mirada de Cullen. Rápidamente se apartó de la castaña.

–Ella –dijo con demasiada tranquilidad el cobrizo mientras miraba el trozo de madera con interés– Es mía –golpeó fuertemente al moreno pero esta vez fue en el rostro, el golpe fue de tal magnitud que este dejó escapar un bocado de sangre y un diente– Nadie la toca –seguía Cullen– Solo yo la puedo follar –otro fuerte golpe pero este fue contra sus hombros ya que el moreno estaba en el suelo por no haber darle la oportunidad de ponerse de pie tenía la ventaja.

Estaba demasiada asustada mirando como el cobrizo golpeaba al moreno, mientras que lo pateaba fuertemente en las costillas también con el trozo de madera le golpeaba el rostro. El último fuerte golpe fue para su cabeza y al instante perdió el conocimiento. Dejó caer el trozo de madera y miró a la castaña la cual intentaba taparse, se acercó y se puso a su altura ya que esta estaba sentada en el suelo. Su pequeño traje azul estaba sucio y en la parte de arriba desgarrado. Lo vio sacarse la sucia camisa y ponérsela sobre los hombros, no lo pudo aguantar más y lo abrazó mientras lloraba amargamente. La razón lo había abandonado completamente cuando estuvo golpeando al moreno, solo quería verlo muerto, sin mover ni un músculo por haberla tocado, por haberla intentado profanar, la necesitaba tanto que le dolía y temía por necesitar tanto a esa mujer. Él también la abrazó, buscando su cercanía, su calor.

Gruesas gotas de lluvia empezaron a caer con lentitud y luego con rapidez mojándolos a los dos, las lagrimas de ella se mezclaban con el agua. Buscó sus labios con desesperación y la besó, la besó de manera posesiva, hambrienta, acarició su pequeña y húmeda boca con la lengua, tomando casa suspiró de ella y dejándola sin aliento. Su cuerpo se endureció de manera dolorosa, todavía no se recuperaba del dolor pero no importaba, solo el contacto de su boca lo había excitado. Cuando se separó de ella fue por el jadeo por falta de aire por parte de ella.

–Te...tengo miedo –dijo asustada luego de permanecer unos minutos abrazada a él.

–Nos tenemos que ir –la separó de su cuerpo y la miró al rostro.

–Pero...pero no...no lo podemos dejar ahí –miró el cuerpo del rubio.

–Que se pudra –dijo lleno de odio.

–¿Lo...l...lo ma...taste? –sintió un enorme nudo en la garganta cuando él guardó silencio y no era para menos porque el charco de sangre que se mezclaba con el agua debajo de la cabeza del moreno solo indicaba que este o se había desangrado y estaba muerto o que se estaba desangrando.

Se puso de pie y la obligó hacer lo mismo, mataría a cualquier hombre que intentara tocarla o hacerle algo, ella era de él, no la soportaba, la despreciaba a gran magnitud, la insultaba y la trataba mal pero le pertenecía, ella le pertenecía y si tenía que matar a cualquier hijo de puta por intentar tocarla lo haría. Sus huesos protestaron de dolor cuando él la puso de pie, todo el cuerpo le dolía.

–Tene...tenemos que llevarlo a un hospital –le dijo, a pesar de todo él era un ser humano. Estaba aterrada, por su culpa el cobrizo había matado al moreno. Tuvo ganas de llorar por su maldita mala suerte, él se había convertido en un asesino por su culpa, por no saber defenderse.

–No –dijo sin ningún remordimiento.

–Edward –lo llamó al ver como este le daba la espalda.

La llovía golpeaba fuertemente contra sus cuerpos. Lo vio alejarse, estaba con el torso desnudo y el agua caía sobre este, observó al moreno sin saber que hacer pero el repentino dolor en su bajo vientre la hizo caer de rodillas.

–Edward… –lo llamó sin aliento por causa del dolor.

¿Qué le pasaba, por qué su bajo vientre le había empezado a doler de repente?, miró sobre sus hombros cuando escuchó el pequeño murmullo de la castaña. Verla de rodilla y con muecas de dolor en el rostro hizo que se acercara.

–Me….me duele…–dijo en un quejido.

Él maldijo mientras metía unas de sus manos en sus bolsillos y sacaba su celular, marcó con rapidez.

–¿Qué te duele? –le preguntó cuando hubo terminado de hablar– ¿Dónde te duele?

–Du….duele mucho –llevó una mano donde ella se agarraba que era en la parte baja del vientre.

–Tranquila –aunque él no estaba tranquilo, verla ahí quejarse de dolor y sin poder hacer nada era frustrante– La ambulancia ya viene fresita –miró el cuerpo del moreno el cual seguía en la misma posición y tirado en el suelo.

La tomó en brazos y ella lo rodeó del cuello, tenía que alejarse de ahí y esperar la ambulancia en la dirección que le había indicado la cual estaba a una cuadra de ahí. Si, no quería que nadie descubriera al moreno, que se pudra ahí, maldito miserable, ahora por su culpa ella estaba así y por el dolor podría jurar que pudiera llegar a perder el bebé. Si a ella o a su bebé le pasaba algo juraba que iba al mismísimo cielo o infierno y mataría nuevamente a ese bastardo.

–¡Edward! –exclamó su hermana al verlo y acercarse a él– ¡¿Santísimo Cielo, qué te ha pasado?

–¿Cómo está Bellita? –le preguntó su mejor amigo.

–El doctor la está atendiendo –les dijo.

Maldita sea, tenía como dos horas que habían llegado al hospital y todavía no le decían nada sobre el estado de la castaña.

–¿Pero qué te pasó, mira cómo estás? –le volvió a preguntar la morena.

–Nada importante –dijo sin ánimos.

Su mejor amigo que lo conocía mejor sabía perfectamente que algo había pasado y por su aspecto juraba que el cobrizo había tenido una fuerte pelea.

–¿Nada importante? –preguntó ella– Pero mírate –le dijo– Estás peor que los boxeadores cuando pierden una pelea –le dijo.

–Déjalo ya, Alice–le pidió.

Y su aspecto estaba muy mal lo tenía muy en claro, cuando llegó al hospital los doctores tuvieron que atender las heridas de su rostro y unas que otras en sus costados. Todavía estaba sorprendido que pudo resistir tanto golpes y que no le rompieran unas que otras costillas. Era más fuerte de lo que pensaba o por lo menos con Bella cerca tanto como su fuerza física como mental aumentaban.

–¿Cómo está Bella? –le preguntó la morena al doctor apenas este se acercó a ellos.

–La señorita está bien –les dijo– Es un verdadero milagro que tanto como ella y el bebé estén bien.

–¿Por qué?– preguntó el Jasper.

–El fuerte dolor en su bajo vientre indicaba que en cualquier momento pudo haber tenido una amenaza de aborto –les dijo, los tres quedaron pálidos– Pero ella es fuerte y su bebé también y eso solo fue un susto –les dijo– Parece que está tomando vitaminas y eso es bueno, si pudo evitar caer en una amenaza de aborto eso indica que se está alimentando bien y está siguiendo todas las indicaciones de su ginecólogo.

–¿Cuándo podremos llevárnosla? –le preguntó el cobrizo.

–En unas dos horas –le dijo– Ahora hay que dejarla que recupere sus fuerzas –dijo.

–¿Podrá ir al instituto el lunes? –preguntó la pelinegra.

–Si, solo necesitará descansar hoy y mañana.

Estuvieron más tranquilo al escuchar aquello.

Gracias a Dios que a su bebé no le había pasado nada, cuando le hubo dado aquel dolor se aterrorizó, tuvo mucho miedo de perder a su bebé y por un momento se había sentido sola.

–Estoy bien, Felix– le decía la castaña a su hermano.

Era domingo por la tarde y solo había salido de la cama para ducharse, el doctor le había dicho que guardara todo el reposo posible. Estaba preocupada por el moreno, habían dejado el cuerpo de este en aquel callejón, estaba demasiado nerviosa, estaba muerto.

–¿Me estás escuchando? –le preguntó su hermano.

Su hermano la había ido a visitar, ella estaba acostada mientras y él permanecía de pie.

–¿Ah? –le preguntó sin entender.

–Demetri y yo alquilaremos un departamento –le dijo.

–¿Te irás de la casa? –le preguntó asombrada.

–Si, pero no será ahora, apenas estamos pensando en esa posibilidad –le dijo– Pero si lo hacemos me gustaría que te fueras a vivir con nosotros.

Ella lo miró con las cejas fruncidas, irse a vivir con su hermano implicaría alejarse del cobrizo, se mordió el labio inferior sin saber que decir.

–Piénsalo –le pidió.

–Hola, hola –saludó la morena al entrar con una bandeja a la habitación– Te traje un rico trozo de tarta de chocolate, zumo de naranja y una rica sopa –la castaña observó la bandeja cuando la colocó sobre su regazo.

–¿Quién cocinó? –le preguntó, todo se veía delicioso.

–Edward –no pudo evitar sonreír al ver como la castaña la miró– Tranquila, no le puso nada –le aseguró– Yo comí y Jasper también.

–No sabía que cocinara –dijo.

–Sip, lo amenacé –le dijo con una sonrisa.

Por alguna razón el cobrizo no le negaba nada Alice, definitivamente eso demostraba que no era una mala persona.

El lunes llegó con rapidez, estaban en el examen y la verdad con todo lo que había pasado se le había olvidado todo lo que el cobrizo le había enseñado.

–Estúpida –escuchó el bajo susurro de Cullen.

Trató de ignorarlo pero al sentir una pequeña presión jalar un mechón de su pelo hacia atrás levemente se enojó.

–Quiero follarte –se había acercado bastante como para que solo ella lo escuchara.

–Déjame –le dijo sonrojada mientras trataba de concentrarse en el examen.

–Si me prometes que luego de aquí nos vamos a un baño te digo las respuestas.

Ella se mordió el labio, nunca haría eso, estúpido Cullen. Porque no le decía las respuestas y ya.

–¿Pasa algo Señor Cullen? –le preguntó el maestro cuando se percató de la cercanía de este hacia la castaña.

–Nada que no se pueda arreglar –ella lo escuchó maldecir por lo bajo, ¡uf!, salvada por el maestro.

Se sentía incomoda, estaba en la clase de natación y notaba que prácticamente todos tenían sus miradas sobre su cuerpo, en especial los chicos, estaba en traje de baño y se sentía incomoda. Y quien no se sentiría incomoda, estaba embaraza de seis meses, su vientre estaba ya bastante notable, sus pechos, sus pechos que antes eran ni grandes ni pequeños estaban hinchados por el alimento que comería su bebé.

–Estás preciosa –unos de sus compañeros se había acercado y sentado a su lado en la orilla de la piscina con los pies en el agua– El embarazo te ha puesto realmente hermosa.

Se sonrojó y llevó una mano a su vientre.

–¿Puedo tocarlo? –le preguntó refiriéndose a su abultado vientre.

–Si –le dijo con una sonrisa, los únicos que le habían tocado el vientre había sido el Jasper y la hermana de Cullen porque ese tonto ni eso había hecho.

–¿Qué crees qué haces tonta? –le preguntó el cobrizo quien se había acercado y veía como ese chico tocaba el vientre de la castaña.

–No me llames así –miró hacia otro lado enojada.

–Por el bien del bebé deberían cambiar –le aconsejó cuando hubo dejado de acariciar su vientre.

–Swan, al agua –le dijo la maestra.

–Pe...pero...–no quería jugar voleibol acuático, aunque la piscina no era tan profunda nunca le gustaron, cuando era pequeña casi se ahogaba en una.

–El ejercicio le relajará los músculos –le dijo cando se hubo acercado.

La castaña entró al agua y se quedó agarrada de las pequeñas escaleras.

–Ya que no puede nadar con la misma facilidad que los demás unos de sus compañeros la ayudará –la maestra miró a sus estudiantes y miró al chico que le estuvo acariciando el vientre a la esmeralda– Señor Cheney ayude a la señorita Swan –el chico era todo un ejemplar, muy parecido, ojos claros, alto, cuerpo musculoso y sabía que tenía una novia llamada Ángela, una chica tímida de esas que no le gustaban llamar la atención.

El cobrizo alzó una ceja al ver como aquel chico luego de entrar a la piscina se posicionaba detrás de la esmeralda.

–Muy bien todos al agua –les dijo la maestra.

–Estás hermosa Bellita –le dijo Jasper cuando se acercó a la castaña y al chico.

Jasper estaba en su equipo mientras que Cullen estaba en el contrario, al mirarlo y ver la maliciosa sonrisa que este tenía en los labios causó que se le secara la boca. Quería besarlo.

El juego transcurrió tranquilamente en lo que constaba, cuando a la castaña te tocaba sacar el chico que la maestra le había pedido que la ayudara se encargaba de ayudarla.

–Muy bien señorita Swan –la felicitó la maestra ya que por ella el marcador estaba a su favor– El ejercicio le sentara muy bien a su bebé –le dijo– Cambio de lugar.

Cuando el cobrizo pasó a su lado le sonrió de medio lado. Se mordisqueó el labio, él sabía que ella quería un beso, por eso le sonreía de aquella manera.

–¡Duele! –se quejó llamando la atención tanto como de los estudiantes como de la maestra– ¡Tengo calambre! –se volvió a quejar, cuando Ben la fue a ayudar el cobrizo ya la tenía en brazos y la acercaba a la orilla.

–¿Se encuentra bien Señorita Swan? –le preguntó la maestra.

–No creo que debas acercártele –le aconsejó el Jasper a Rosalie la cual hasta ahora se había mantenido lejos de la esmeralda.

–Pero...–extrañaba a su amiga. Sabía que la castaña y Cullen tenían una supuesta relación hacía dos meses, no quería ver a su amiga sufrir, porque a pesar de todo la seguía considerando su mejor amiga.

–Dale tiempo –le dijo con una sonrisa.

–Solo sentí un calambre –le dijo la castaña a la maestra.

–Es mejor que descanse –le dijo– Muy bien a seguir con el juego –les dijo a los demás.

Se sonrojó al notar la mirada del cobrizo sobre ella, estaban en una banca.

–Niñata estúpida.

Se desconcertó, el brillo de enojo era visible en la mirada masculina.

–Fingir con algo como un calambre en el agua no es un juego –estúpida mujer, por su maldita culpa se había preocupado, cuando ella había dicho que tenía calambre y la había visto encogerse por el "dolor" ni lo había pensado dos veces y la había llevado a la orilla para que no le pasara nada.

La castaña se sonrojó al ser descubierta, si, había fingido pero lo había hecho porque quería estar con él.

–Lo siento –susurró bajando la cabeza. Pero ya lo hecho, hecho estaba así que no se dejaría intimidar.

Verla cerrar los ojos y acercarse a él para esperar un beso le causó gracia. ¿Ella había fingido solo por un beso?

–No fresita –y aunque le dijo que no había inclinado el rostro hacia ella para quedar a pocos centímetros de sus labios– Tengo una idea mejor –se separó de su cuerpo y asegurándose que nadie los viera la tomó de una mano y la guió hasta el vestidor de los chicos.

–Solo quería un beso –dijo sonrojada mientras lo veía ponerle llave a la puerta.

–Me importa poco –se acercó a ella y esta retrocedió hasta que su espalda chocó contra unas de las frías paredes– Voy a follarte –le aseguró.

Se humedeció los labios, lo miró de arriba abajo, sus cabellos castaños estaban húmedos, sus hombros anchos y perfectos, su torso bronceado, su plano abdomen, su mirada cayó sobre el comienzo del negro bañador y su respiración se detuvo al ver el bulto que se empezaba a formar entre su entrepierna. Él estaba caliente.

La acorraló contra la pared y su cuerpo y la besó, devoró sus labios con pasión. Jadeó de placer cuando una masculina mano acarició unos de sus pechos sobre la tela del traje de baño. Su cuerpo estaba demasiado sensible ante su tacto, mientras más su embarazo avanzaba más sensible su cuerpo se volvía a sus caricias. Deslizó la boca hasta la suave piel de su cuello y mordisqueó su piel.

La miró con una ceja alzada, de repente cuando había sentido sus labios en su cuello se había apartado de él con rapidez.

–N...no te atrevas a marcarme –le dijo sonrojada.

–¿Por qué no? –le preguntó con picardía. Se le acercó y le volvió a besar el cuello.

–N...no –se mordió el labio al sentir como unas de sus manos buscaba el calor de su entrepierna.

–Solo te toco y te mojas muñequita –susurró contra su cuello.

La acarició con lentitud sobre la tela del traje de baño. Sentía su miembro latir, pedía a gritos hundirse en ese pequeño y apretado sexo.

–Estás tan húmeda –apartó la tela y la acarició con un dedo– Me gustaría comerte, sentir como te corres en mi boca.

Ella jadeó, las caricias que le brindaban la estaban matando y las calientes palabras que le susurraba al oído la hacían desear que hiciera lo dicho.

–H...haz...lo...–se mordió el labio para no gemir cuando él frotó su pequeño botón de placer.

–No, ahora no –mordisqueó el lóbulo de su oído– Ahora quiero entrar en este húmedo y apretado sexo nena –hundió un dedo en su interior– Quiero llenarte de mí.

Protestó cuando los dedos dejaron de acariciarla y le dio la vuelta para que quedara de espalda.

–Sostente a la pared fresita –le pidió con voz ronca– No quiero que te caigas mientras follamos.

Se estremeció cuando él acarició su trasero, no, no quería que la volviera a tomar por detrás, eso le había dolido mucho para no decir muchísimo.

–Shao...–lo llamó cuando la mano del cobrizo acarició su trasero– No por...por favor –le pidió.

La voz de la esmeralda fue de puro miedo.

–No lo haré –le aseguró– Pero lo volveré hacer en el futuro, no una si no varias veces –mientras deslizaba una mano hasta su húmeda cavidad con su otra mano se bajaba el bañador hasta las rodillas, por lo menos la podía follar sin la necesidad de quitarle el traje de baño– Separa las piernas –le pidió.

Obedeciéndolo separó las piernas, le apartó hacia un lado el traje de baño y tomando su miembro lo acercó hasta su sexo.

–Ah...–un suave jadeo de la castaña se escuchó.

–Estás tan húmeda bebé –se empezó a hundir en su cuerpo con unos lentos empuje– ¡Oh...oh nena tan deliciosa –escuchaba los pequeños gemidos de ella.

Ninguno de los dos podía gritar o gemir fuerte, si lo hicieran serían descubiertos.

–Mía, solo mía…

–S...si...ahhh...–gimió cuando él estuvo completamente dentro de su cuerpo.

–A..apreta...da –susurró en su oído, la tenía agarrada de las caderas mientras daba una lenta estancada.

Los movimientos contra su intimidad se hicieron lentos y suaves arrancándole gemidos y jadeos a ambos. El ginecólogo le había dicho que mientras sus encuentros sexuales no fueran tan agitados podían tener relaciones.

–P...po...por...favor– le suplicó, no quería darle lo que le pedía, no la quería hacer terminar, disfrutaba demasiado viéndola ahí toda excitada y separada por él.

Ese estúpido de Cullen la había marcado sin importar que le hubo dicho que no lo hiciera, tonto y grosero. Era de noche y estaba terminando de poner la mesa cuando sintió como alguien la abrazó por detrás.

–Espero comer algo delicioso –susurró Jasper en su oído.

–Suéltame si no quieres que te golpee y te deje sin comida –lo amenazó.

–Que mala eres Bella –le dijo separándose de ella– Edward tiene mucha suerte –le dijo con una sonrisa.

–¿Por qué? –le preguntó sin entender.

–Porque ahora que Ali está aquí ya no te tendrá que compartir conmigo –le dijo con malicia.

–¿Ah? –la cara de confusión de la Bella le causó gracia.

–Nada Bellita –sonrió– Eres muy especial –la vio sonrojar– Espero que Edward lo note algún día.

–Él no me quiere –sintió una punzada de dolor en el pecho.

–Te quiere, a su manera pero te quiere –le aseguró– Su carácter no es el mejor.

–¿Por qué es así? –lo cierto era que desde hacía bastante tenía la duda de porque el cobrizo se comportaba así con ella, nunca le había hecho nada.

–Su madre –le dijo– Su padre encontró a su madre con su amante en su casa –ella se sorprendió– Eso lo llevo a una depresión –No podía creer lo que el pelinegro le contaba– Edward también la encontró con su amante luego de unos meses –suspiró– La máscara de Esme cayó tras ser descubierta y desde ese entonces despreció y aborreció a Charles y le dijo que solo lo había soportado por todo el dinero que tenía.

–¿Alice y Edward lo supieron? –le preguntó.

–Sí, fueron presente de la confesión de su madre –dijo– Y solo a semanas de aquello su padre trató de suicidarse y aunque no lo consiguió al momento murió dos semanas después en el hospital –dijo.

–¿Hace cuánto pasó todo esto? –se acarició el vientre al sentir como su bebé se movía.

–Unos seis años –le dijo.

–¿Cómo es qué Edward llegó a los Estados Unidos? –no pudo evitar preguntarle.

–El Señor Aro –al verla mirarlo con confusión prosiguió– Era la mano derecha de su padre, Charles en su testamento dejó que Aro se haría cargo de Edward.

–¿Pero y Alice?

–Según el abogado de Charles, este antes de morir solo logró mencionar el nombre de Edward –dijo– Y claro que también dejó muy en claro que Edward sería su heredero universal, pero que solo podría reclamar el total de su dinero si tiene un hijo y para eso tiene que hacerse una prueba de ADN para asegurarse –sonrió.

–¿Le harán una prueba a mi bebé para asegurarse que Edward es el padre? –Jasper asintió– Ya veo –todo lo que le decía parecía sacado de una película.

La plática con Jasper la hizo entender más al cobrizo, tuvo lastima por él, siempre había pensado que era así solo por ser un pesado. La vida de ella tampoco fue fácil, si no fueran por las fotografías no hubiera tenido recuerdos de su madre. Edward necesitaba en quien apoyarse y ella también, decidido ya estaba, conseguiría que él la amara.


Hola chicas!

Bueno aca me encuentro de nuevo (Maru M. Cullen) el capitulo anterior no pude subir yo porque traté de escribir algo para mis historias pero fracasé estrepitosamente...

Bella no fue violada, ya pueden dormir tranquilas jaja. Jacob ha muerto, se lo merece por HDP. Ahora podemos ver la razon porque Edward es un idiota con Bella. Sé que es raro que Bella tenga de hermano a Felix pero esque la trama tiene muchos personajes que no nos alcansaban con los buenos de SM asique tuvimos que usar a los malitos... jaja.

Queriamos aclarar un asunto, nosotras no pedimos reviews porque sí, nosotras tenemos la idea de llegar al ultimo capitulo con una cantidad de reviews parecida a la que la historia verdadera, esta cuenta con 453 y nos parece que pedir de a 20 reviews no es tanto comparado a las lectoras que sabemos que nos leen, no es para un gozo personal (aunque amamos leer los revies que nos envian) es para agradecerle a la autora (Lady Cere) que haya creado esta magnifica historia que a muchas de nosotras nos fascina. Esto no es un ataque a aquella que piensan de esa forma sino una explicación de po qué lo hacemos...

Dejando eso aclarado... I lose my mind y yo queremos llegar a los 180 revies ¿Podemos?

Las adoramos con todo el corazón.

Maru M. Cullen and I lose my mind