Capitulo No.: 11
Nombre del capítulo: ¡Levantándose con todo!
Canción: Keep Holding On (Avril Lavigne) Preferible si la escuchan version Glee.
se que no queda perfecta, pero no hallé otra mejor. lo siento.
Dedicatorias: a mi querida , y a Stella whiteney.
Agradecimientos: a todos por tener tanta paciencia
Notas: holaaaa! ¿Que tal están hoy? Espero que bien. Sé que me van a odiar por haberlo dejado así, bueno, de hecho sé que ya me odian por ello, pero enserio, me quede sin internet y no pude subir los capítulos. T_T
You're not alone
Together we stand
I'll be by your side
You know I'll take your hand
When it gets cold
And it feels like the end
There's no place to go
You know I won't give in
No, I won't give in
.
.
.
03:00 a.m
El quinto grito de la madrugada, ya estaba más que cansado de toda esa situación. Había pasado más de un mes así.
Todas las mañanas debía levantarse más temprano de lo que alguna vez en su vida lo hizo, dirigirse a la ducha, y arreglar las cosas necesarias para poder irse en paz a estudiar sus últimos meses en la preparatoria; no sin antes haber pasado la noche anterior en vela, sin poder pegar ni un solo ojo a causa de sus pensamientos sobre cómo sería la vida para su Hinata y para él si tan solo tuviesen a esa bebé en brazos. ¡Y no había día de Dios en que pudiera mantener sus ojos cerrados hasta después de las doce de la madrugada! Porque cada día, alrededor de aquella ya mencionada hora anteriormente, ella comenzaba a sollozar y gritar, despertándose completamente alterada a causa de sus pesadillas, de las cuales no podía recordar nada.
Y luego de aquello, cuando al fin ambos lograban conciliar el sueño, su maldita alarma resonaba por toda la habitación, marcando la hora de levantarse para hacerle el desayuno a Hinata. Y una vez se aseguraba de que ella se lo hubiese comido todo, debía correr para terminar las tareas que la noche anterior no logró concluir. Menos mal que lo de los trabajos era solo de vez en cuando.
¡Pero esta mañana en específico, ya estaba harto! ¿Cuándo iba a llegar el día en que pudieran vivir sin esa tormentosa imagen en sus cabezas? ¿Cuándo sería el día en que viese a Hinata sonreír otra vez? Verla tan frágil y vulnerable le partía no solo el corazón, sino también su alma y ser.
¡Ah, pero no solo eso! Porque a pesar de que sus amigos deberían estar apoyándolo, le repiten cada día sobre lo imbécil que fue y la manera en que hizo miserable a la pobre Hyuga. ¡Por el amor de Dios! Eso no era con ellos, ¡Solo quería dejar de verlos! O mejor aún, patearles y triturarles el trasero a cada uno de ellos. Bueno, a los únicos dos que sabían de aquello: Shikamaru, y Shino, los grandes amigos de Hinata.
-Hinata….- volteó a verlo, con sus ojos hinchados y rojizos, lo cual lucía como algo permanente en estos días. –Dime algo, por favor.-
-¿Q-que quieres que d-diga, Naruto-kun?- Su Hina ya hablaba casi sin tartamudeo alguno antes de todo esto, y ahora había regresado a ese mal hábito. ¿Había sido todo culpa suya, acaso?
-Respóndeme, por favor, honestamente. ¿Te arrepientes de aquella noche?- El solo pensar en que su amada novia le dijera que sí a esa pregunta, le estaba carcomiendo la cabeza. Y ella estaba en shock, con la mente en blanco y sin saber que responder a eso. Ella no quería herirlo, y por supuesto que le había agradado todo eso, aunque le diese vergüenza admitirlo. Luego de varios segundos, lo soltó.
-N-no, Naruto. S-solo me siento…. Culpable.-
Culpable.
Ocho letras pronunciadas en un silencioso murmullo. Ocho letras que la habían atosigado durante mes y medio, sin dejarla siquiera ver la luz del sol. Una palabrita que la había demacrado y triturado cual almendra en pulverizador; que la había mandado directo al caño todo este tiempo, haciéndola tener la estúpida idea en su cabeza de que ella inconscientemente era una asesina. Así era su naturaleza: frágil, y siempre miserable.
-Hinata, te he dicho un millón de veces que no es tu culpa. Fue mía, y solo mía. Yo debí haberte cuidado bien. ¿Pero crees que a ella le habría gustado vernos así? Yo no lo veo de ese modo. ¿No piensas que le duele ver como su madre está sufriendo así por ella?-
-S-si.-
-¿Ves? entonces haz un esfuerzo Hinata. Te lo ruego, el último esfuerzo que tendrás que hacer en tu vida mientras yo esté contigo. Ya no habrá que luchar nunca más por tus objetivos luego de esto, pero hazlo por ella. Por mí. Me mata verte así.- Hinata asintió con su cabeza levemente, y él besó su frente con rapidez y delicadeza.
-Debo irme. Te veo luego. Pero para mientras, por favor no hagas nada tonto, princesa. -
¿Y Desde cuándo Naruto Uzumaki le suplicaba tanto? Siempre andaba viéndola con ojos demandantes, pidiéndole que no cometiera imprudencias. Pero a pesar de que eso la ofendía, sabía que él tenía razón en rogarle aquello, puesto que a ella ya más de una vez se le había cruzado esa idea de… mejor era no mencionarlo. Pero no lo haría, porque sabía que no podía dejarlo solo en este mundo. Ella lo amaba, aunque no llevasen mucho tiempo siendo algo más que amigos.
.
Keep holding on
Cause you know we'll make it through
We'll make it through
Just stay strong
Cause you know I'm here for you
I'm here for you
There's nothing you can say
Nothing you can do
There's no other way when it comes to the truth
So, keep holding on
Cause you know we'll make it through
We'll make it through
.
.
.
POV Hinata.
Yo… yo sé que él tiene razón. Debo esforzarme por salir de esta cama, porque a decir verdad, verme al espejo en semejantes condiciones me hace sentir asco y repugnancia de mi propia persona. Es tan horrible ver a una chica pálida, y desarreglada con marcas de desvelo y ojos sumamente hinchados, que encima de eso está cada día más delgada y esquelética. ¿Qué demonios me pasó? No lo sé bien. Es algo ciertamente inexplicable que yo haya llegado a amar a esa criatura que ni siquiera esperé, pero aquello pasó y aun la sigo extrañando. Y si algo sé es que esto, por más que Naruto me mienta, no es culpa solo de uno, sino de dos. Y yo llevo parte de la responsabilidad. Pobre Naruto. Él debe sentirse peor que yo, tratando de ser fuerte y llevando todas las cargas por mí. Por nosotros dos.
He pensado en esto tanto tiempo. Toda la vida fui una carga. Nunca complací a mi padre con todos mis logros y esfuerzos, deshonré mi apellido al perder mi castidad antes del matrimonio, quedar embarazada tan joven y no poder dar a luz un bebé vivo. Por eso me prohibió la entrada a su casa; lo cual, a pesar de dolerme un poco, no es lo que más triste me tiene. Gracias al cielo los padres de Naruto me aceptaron un tiempo con ellos, pero también me volví un estorbo ante sus ojos y oídos al no dejarlos dormir con todos mis sollozos. Y he ahí la razón de que muy amablemente me echaran fuera de su casa, ofreciendo una pequeña residencia para Naruto y para mí, a unas calles de donde ellos viven, con todo pagado. ¡Y por supuesto que él también cuenta en esta lista! Mi querido rubio. Él no parece decirlo, pero sé que odia verme todo el día tendida sobre la cama entre las sábanas revueltas, sin dar la más mínima ayuda para algo, o tan siquiera esbozar una sonrisa. Por mi culpa perdió a su primer bebé, decepcionó a sus padres y tuvo que dejar la comodidad de su hogar, en donde sí lo amaban y demostraban. Ahora lleva más cargas de las que debería, y no solo estudia, sino que me mantiene y cuida el resto de su tiempo, y yo…. ¡Yo ni siquiera lo dejo dormir bien!
Pero hoy todo será distinto. ¡Es más! Intentaré ponerme en pie justo ahora, me dirigiré a la cocina y tomaré algo por mi cuenta. Quizás hasta cocine almuerzo para él.
Me levantaré con todo el día de hoy.
.
.
So far away
I wish you were here
Before it's too late
This could all disappear
Before the door's closed
And it comes to an end
With you by my side
I will fight and defend
I'll fight and defend, yeah, yeah
Keep holding on
Cause you know we'll make it through
We'll make it through
Just stay strong
Cause you know I'm here for you
I'm here for you
There's nothing you can say
Nothing you can do
There's no other way when it comes to the truth
So, keep holding on
Cause you know we'll make it through
We'll make it through
.
.
POV Naruto
Cuando sonó la campana que marcaba la hora de irnos, tomé mis cosas y salí corriendo de allí. Encendí el auto y conduje hasta mi nueva casa, esperando que Hinata estuviese bien, pensando en que preparar para que ella almuerce. Sabía que luego debería cargarla hasta la ducha, llevarle una mudada de ropa para que se vistiera y meterla de nuevo a la cama. Pronto a eso tendría que quedarme a su lado hasta que el sueño la venciera, y aprovechar el tiempo para hacer los trabajos que debía realizar.
Llegué a casa, estacioné el auto en la cochera e ingresé a las instalaciones corriendo –como siempre- a ver a Hinata. Tropecé en el camino, y casi caigo al suelo dos veces, pero era lo normal en estos tiempos. Cuando abrí la puerta de la habitación que supuestamente era solo para ella, palidecí. Mis manos comenzaron a temblar y sentí un nudo colocarse en mi garganta. ¡E-ella no estaba!
Busqué en el baño, mi habitación, y hasta en una alcoba vacía que tenemos de más. Pero nada. Salí al patio para ver si la hallaba ahí, pero no. Y cuando volteé mí vista a la cocina, sentí como mi rostro recuperaba su color. ¡Por amor a todo lo bendito y santo, Hinata estaba allí! Y no solo era su primera vez en otros lugares de nuestra casa, sino que se veía hermosa. Tenía puesto un hermoso vestido rosa pastel muy femenino, y su cabello se veía tan lacio y brillante como la primera vez que nos vimos. Ella sonreía, aunque débilmente. Entré a la cocina y fijé mi vista en todo su resplandor. Hinata volteó a verme para esbozar una dulce sonrisa, aun cuando sus ojos apagados me transmitían, sin necesidad de palabras, lo mucho que se estaba esmerando. Le sonreí también, pero con la sonrisa más alegre que pude darle alguna vez. Entré y la abracé con tanta fuerza que dolió, haciendo que el tazón que tenía en las manos se fuera al suelo. Sumergí mi nariz en sus cabellos y no pude evitar reír. Olía a arándanos, como aquella vez. Su piel se sentía tersa. Tomé su rostro entre mis manos, y descubrí que ya no lucía tan hinchado, pero aún había leves marcas que delataban su falta de descanso. ¡Incluso así se veía bellísima! Porque ella siempre, por más vieja y sucia que se encuentre, será hermosa.
-Princesa, ¿Por qué no me dijiste que estabas aquí? Me asusté mucho.-
-E-estaba hablando.- ¿hablando, dijo? ¿Con quién demoni…? Oh. Ahora sabía la razón por la que Hinata no había volteado a verme: mi madre estaba allí, frente a nosotros; con un tazón en un brazo, la mezcladora en la otra mano, y un delantal blanco con bordes de encaje cubriendo su cuerpo. Ella estaba haciendo aquellas galletas de chocolate que había dejado de hornear desde que yo tenía trece años. Y me sonreía blandamente, como si esa decepción que le causé nunca hubiese existido. De inmediato quise llorar: sabía que todo estaría bien. Aquellas habían sido las mejores dos sorpresas en más de un mes; y si seguían así, no me molestaría para nada recibir otra más.
-Hola, Naru- Saludó mi madre, dejando los utensilios en la mesa de al lado para poder abrazarme.
-Mamá, ¿Por qué no me dijiste que venías?- besé su mejilla al soltarme de su agarre.
-No tenía planeado hacerlo. Hinata me llamó y me dijo que necesitaba ayuda, entonces vine para ver qué precisaba. Al parecer le afectó un poco no caminar durante tanto tiempo, porque cuando se levantaba de la cama se mareaba y perdía el equilibrio, y cada vez que veía la luz del sol, sentía que la cabeza le iba a estallar. La llevé al médico por un chequeo, y le recomendó incrementar la cantidad de alimentos y azúcar en su dieta por un par de semanas. Entonces fuimos por cosas para preparar galletas a mi casa, y venimos hasta acá.-
-Pero tú y ella no….-
-¿Congeniamos? Lo sé, me precipité a sacar opiniones con respecto a ella, pero es de la familia ahora. ¡Además es tan adorable! ¡No sé porqué no la conocimos antes, de seguro la habría adoptado o algo así! Ella nive hablando de ti, de todo lo que haces por ella y lo maravilloso que eres. No había escuchado a una chica hablar así de su chico desde que… -
-Mamá.- Le hice una discreta señal para que voltease a verla. Mi Hina lucía para ese entonces un gran sonrojo, y jugaba con sus dedos índices de forma infantil. Mi madre siempre ha tenido la razón, y al decir que Hinata era adorable, le anotaba un acierto más. –Gracias por cuidarla mientras yo no estaba.- Le sonreí. De veras, ella no sabía cuán agradecido estaba.
Parecía que Hinata estaba dispuesta a resolverlo todo de una vez por todas, y a dar su máximo esfuerzo para salir adelante. Cuando le dije aquello en la mañana creí que omitiría mis palabras, ¡Pero hela aquí, intentando algo grande!
La tomé de la cintura y besé levemente sus labios mientras mi madre metía la mezcla al horno, y parecía sonrojarse aún más, pidiendo con sus ojos violetas que no la besara en frente de Kushina. Después de todo, mi madre siempre cambiaba de opinión muy drásticamente, y era mejor dejarla con la impresión que ya había tomado. La correcta de mi Hina.
-Te ves hermosa.- Le susurré al oído, y ella río suavemente. Aún se le veía algo inactiva, pero podía quedarse así todo el tiempo que quisiera. Ya había hecho demasiado hoy con el simple hecho de sonreír para mí.
Hinata tenía clara intenciones de preparar el almuerzo para los tres, y aunque al principio se mostraba terca con eso de dejarla hacerlo por su cuenta, conseguí que me dejara ayudarla un poco. Mamá almorzó con nosotros y se marchó con unas cuantas galletas, dejando el resto para su –como ella la llamaba ahora- nuera. Recogí los platos y los lavé, luego llevé a Hina a la sala a ver algo de televisión. Ella pareció no ponerle la más mínima atención a lo que transmitían, y sus ojos lucían algo… perdidos. Pretendí no ver nada y me recosté en su regazo, recibiendo caricias de sus dedos en mi cabeza. ¡Cómo amaba sentir sus manos haciéndome mimos!
-Naruto.- Interrumpió con su suave voz. Apagué la televisión y me senté, poniendo mi vista fija en ella. –Necesito que m-me lleves con… con ella.- Y junto con esa última palabra se apagó su voz.
-¿Estás segura?- le cuestioné, puesto que ni yo había pensado en hacer eso aún.
-S-si. Necesito hacerlo.-
-Bien, iremos mañana.- Me estiré a apagar la lámpara de la mesa de al lado, y la abracé.
-N-no. No puede ser mañana. D-debo verla hoy.- Me vio suplicante entre las penumbras del lugar. No me podía negar a esa carita de ángel, pero, ¿Por qué no esperar al día siguiente, Cuál era su necesidad de verla en ese momento, a esas horas avanzadas de la tarde? –Por favor. –
-Bien. Iré a cambiarme. Quédate aquí.-
Subí a deshacerme del uniforme. Me puse unos jeans gastados y una playera negra. Bajé y tomé las llaves del auto, le abrí la puerta a Hinata y una vez fuera, cerré y me aseguré de dejar todo bajo llave. Ambos nos subimos al auto y nos sumergimos en el paisaje del camino. Nadie dijo palabra alguna, ni emitió el más mínimo gesto en ese aparentemente eterno recorrido. Se sentía una tensión tan fuerte, que casi podías definir su color. El radio del auto apenas sonaba, y con sus entrecortadas transmisiones hacía sonar deprimentes canciones. Y para ser sincero, he de decir que tenía mucho miedo, como nunca antes lo tuve. Sentía que si ella observaba tan siquiera el nombre de nuestra niña en una lápida, iba a deprimirse a tal grado que no volvería a salir de eso jamás. Creí que esa sonrisa suya que tanto adoraba se iría con un suspiro, y la Hinata que yo conocía moriría allí mismo, incluso cuando su cuerpo siguiese caminando.
Con manos temblorosas giré la llave para apagar el motor del auto. Ella volteó a verme con una expresión que no pude descifrar, y no hice nada más que estrecharla contra mi pecho. Sé perfectamente que pudo sentir mi respiración entrecortada, porque besó mis labios y susurró que todo saldría bien. ¿Es que acaso se estaba desquitando de algo? Me estaba haciendo sufrir.
Llegamos tomados de la mano hasta donde su cuerpo yacía. Hinata depósito unos tulipanes, cerró sus ojos y comenzó a murmurar. Mis ojos divagaban por todos lados; desde la tumba de nuestra pequeña hasta los ojos vidriosos de mi Hinata. Veía las copas de los árboles, y como sus hojas se mecían con el ventarrón que nos abrazaba. Allí, parados sobre el césped mal cuidado, el aire soplaba y acunaba la larga cabellera de mi chica peliazulada. Ella volteó a verme con cierta melancolía, y habló, más para sí que para mí.
- Naruto-kun, ¿Lo recuerdas, aquel día que me encontraste sentada a los bordes de la fuente?-
-Claro que sí. Ese día me consolaste.-
-¿Y recuerdas que te dije muchas cosas? Como que si amabas a alguien con toda tu alma, tarde o temprano te correspondería.-
-S-si. Creo que lo recuerdo.- Asentí, algo confundido.
-Y… y también te dije que… que yo estaría para apoyarte. Pero no… no he estado allí.-
Posé mi mirada sobre ella, y la vi cabizbaja. Ya había olvidado por completo ese día, y con mucha dificultad recordaba lo que hablamos. Pero ella no, y yo no entendía que tenía que ver todo aquello con el sitio en el que estábamos presentes.
-Naruto- Kun, - me vio a los ojos. -¿Tú… tú me amas?-
-¡Sí, Hinata, por supuesto que sí!-
-¿A pesar de… todo?-
-Siempre. Y no a pesar de todo, sino por todo lo que hemos pasado y por cientos de cosas más.-
-Pero yo…-
-Hinata, mírame.- Tomé su rostro entre mis manos y la besé, para luego continuar con mis palabras. –Te amo por todo. Por tus bellas sonrisas, tus sonrojos, por la forma en que me ves tan ilusionada, y la forma en que depositas tu plena confianza en mí. Yo…. adoro el sonido de tu dulce voz diciendo mi nombre. Te amo por la manera tan linda en que cantas, y la pasión con la que te mueves al bailar. Te amo por volverme loco cada vez que te ríes de mis chistes, o cuando tus labios dulces y suaves hacen contacto con los míos. Y ya te lo he dicho un millón de veces, todo lo que nos pasó fue por una razón, una muy buena, que nos llevará a un gran futuro. Por favor, Hina, no dudes jamás si yo te amo o no, porque mi respuesta será la misma de ahora.-
-yo también te amo. Y de verdad… ¡de verdad quiero esforzarme para hacerte feliz!-
-ya lo haces. Justo ahora.- Volví a besarla, con tanto entusiasmo que llegué a perderme en el momento. Por instantes olvidé todo a nuestro alrededor, y supe que a partir de ese entonces, Hinata no volvería a llorar. Al menos por un largo tiempo.
-Na-Naruto.- ella comenzó a temblar, así que me puse detrás de su espalda y la envolví con mis brazos.
-¿Qué ocurre?- pregunté con algo de paz en mi interior, luego de tiempo de no sentirla. Recosté mi mentón en su hombro.
-Fe… feliz aniversario.-
-Feliz aniversario, amor.-
.
Hear me when I say
When I say "I believe.
Nothing's gonna change
Nothing's gonna change destiny
Whatever's meant to be
Will work out perfectly
Yeah, yeah, yeah, yeah
La da da da, la da da da
La da da da da da da da da
.
HOOOOLAAAA!(Otra vez)
Si, lo sé, ahora no solo me detestan por haberlos dejado en duda por tanto tiempo, sino tambien me odian por este capítulo tan horrible, pero yo los amo por leerlo a pesar de eso. Ya falta poco para que Naruu' salga de la preparatoria, y por ende, para su último partido de futbol en esta. Es algo importante, no? Después de todo, así fue como comenzó todo. :'3 niños, como crecen de rápido! *chica loca llorando descontroladamente*
Bien, espero sus reviews super ansiosa, y nos vemos en el próximo capitulo.
AH! Y ando en época de aniversarioooou *W* jajajaja, no, no tengo novio, pero hace poco cumplí un año en Fanfiction, el 4 de diciembre! (ando mas emocionada por eso que por mi verdadero cumpleaños.) jajajajaj, y saben? no me di cuenta de que eso coincidía con el final.
PD: IMPORTANTEE! LE CAMBIARÉ NOMBRE A LA HISTORIA, NO SE ASUSTEN SI LO VEN DIFERENTE. ¿DESEAN QUE CONSERVE EL MISMO QUE TIENE AHORA?
