La noche derivo en madrugada con rapidez y el grupo entero abandono la pista de baile arrastrando al enano rapado inconsciente hasta la parte delantera del club con el fin de revivirlo apunta de cachetadas y agua en el rostro. Posteriormente, Krista tomo su puesto alrededor de la mesa con el fin de relajarse un rato y drenar en calma el cansancio que dejo la larga jornada de entretenimiento, donde todos bailaron hasta que el cuerpo aguanto y casi se les desplomo como una montaña de naipes contra el viento.
La morena servicial no demoro un segundo fuera de lo necesario en llevarle un Banana Split gigante hasta la mesa, para que las dos se refrescaran con algo rico y de variadas texturas. La rubia amo ese detalle tanto como los tres sabores ligados del helado con pequeños trozos de frutos secos y cerezas, aunque no pudo evitar darse cuenta de que mientras Ymir estaba parada en la barra esperando por su pedido estuvo bastante concentrada en mirar de forma minuciosa el alrededor y en teclear su celular constantemente. Al parecer en busca de algo o de alguien, de quien se preocupaba mucho.
Los chicos siguieron el desfile de exquisiteces tras la estela de Ymir con bandejas monstruosas de pizza, las manos llenas de platos que desbordaban papas fritas y nuggets de pollo, nachos con quesos acompañados de bolitas de carne y tequeños empapados en guasacaca. Las bebidas llegaron en igual cantidad. Para Krista fue como estar en un banquete digno del Valhalla pero con un toque juvenil y no tan grotesco, pobre del bolsillo de quien tuvo que pagar por toda esa comida.
Una hamburguesas rellena con tres tipos diferentes de carne, acomodada delicadamente en un plato triangular se deslizo hasta enfrente de Sasha, que al ver semejante sorpresa le centellaron los ojos. Ya era todo un sueño esa cantidad de comida al alcance de la mano como para que le trajeran de regalo un pedido especial. Planeado y pagado por Ymir pero hecho pasar por un detalle del rapado para Braus. Un gesto el cual le hizo ganar a Connie un cariñoso abrazo por parte de la chica patata. Un punto extra.
En medio del celestial deguste Krista miro a la morena tan inmersa como ella en saborear el helado y tomando una que otra botana de la mesa, notando por casualidad que la camisa de Ymir estaba rasgada por debajo de una manga y no demoro mucho en hacerle saber sobre el pequeño accidente. Originado tal vez por culpa de todas esas volteretas portentosas que dio en la pista y con la adrenalina del momento no reparo en el daño ni en el aire extra que le entraba por el gran hueco.
La morena mascaba un pedazo de pistacho concentrada en sus pensamientos cuando le presto cuidado al comentario de Krista. Desviando su mirada de la comida a la costura hecha trisas, que le hizo proferir una mala palabra. Pocas veces se deba el lujo de comprarse ropa tan cara y esa Hilfiger se le hizo añicos sin siquiera haberle utilizado mucho, que dolor tan grande.
Fastidiada del acontecimiento que procuro dañar el buen humor que cargaba Ymir no solo opto por arrancarse una sino las dos mangas en un abrir y cerrar de ojos. Dejando al descubierto sus largos y fornidos brazos. Que al verlos tan de cerca la rubia no aguanto las ganas de mordisquear un pedazo, discreta y veloz. Haciendo que la morena balbuceara un reclamo y se limpiara los labios con una servilleta para robarle un beso. Regresando el mordisco atrapando el labio inferior de Krista para jalar levemente de la carne rozagante y voluminosa.
El lujurioso acto con sabor a sirope de chocolate y crema batida genero un fuerte ardor en las mejillas de la rubia. Las dos ya no estaban en la pista de baile amparadas por la mediana oscuridad del ambiente como para hacer esas cosas, sin embargo acepto parte de la culpa que llevo al delicioso desenlace. No era como si nunca hubiera visto unos brazos tan marcados, o como si los de Eren no fueran atractivos, solo que el tono de piel paliducha de su futuro novio no los dejaba ver tan apetitosos y candentes como los de Ymir.
Cuando la morena alejo su peligrosa y adictiva boca de ella con el fin de seguir con la comida, Krista miro de inmediato en sentido al resto de los presentes con el semblante tan turbado como el mar bravo y tan colorado como un tomate bien maduro. Pero en realidad nadie reflejo haberlo notado o solo actuaban tan despistados para no molestarles con miradas imprudentes que la hicieran sentir incomoda.
El grupo era bastante discreto si lo reflexionaba un poco. Todos excepto Sasha, quien llevaba añales con los ojos bien puestos sobre las dos a pesar de estar en pleno proceso de devorar todo lo que pudiera. Era como si tuviera un ojo en la comida y otro al pendiente del espionaje contra ellas. Sin lugar a dudas Braus era un tema especial y aparte que necesitaba abordar personalmente antes de abandonar aquel lugar, un cabo suelto bastante molesto.
La rubia giro su cabeza buscando libarse de la mirada inquisitiva de la chica patata para cruzarse con la sonrisa picarona que Nanaba le dedicaba, una mueca acusadora que la dejaba en evidencia. Generando que el efecto quemante de la pena volviera a sus mejillas, ahora si era verdad que la amiga de Ymir nunca se iba a comer ese cuento de que ella era solo una compañera de la facultad luego de ver aquel beso en primera fila.
Krista se achico en su puesto deseando que la tierra se la tragara, volcando su cuidado de nuevo en la persona que tenía al lado. Buscando la marca que dejo en el brazo de Ymir para acariciarla en son de disculpa. Fue como un acto inconsciente, algo con lo cual entretenerse. Un escape que le daba que hacer para no mirar alrededor.
Cautivada con el contraste de su pequeña mano sobre la piel canela. Ella deslizo su tacto sobre lo fornido y largo del miembro para terminar entrelazando su mano con la de Ymir dejando caer su cabeza sobre la parte baja del recio hombro de la morena, quien le brindo una cucharada de helado con una cautivadora sonrisa dibujada en los labios al sentirla tan de cerca, aprovechando que su guardia estaba baja para decirle muy cerca de la oreja un puñado de cosas bonitas, besando de manera tierna su mejilla antes de volver a prestar cuidado al Banana Split nuevamente, y pequeños actos como esos derrumbaban toda barrera, borrando la palabra vergüenza de su diccionario personal.
¿Que importaba si ella era heterosexual y se besaba en medio de un club con Ymir?
¿Que importaba lo que pensaran aquellos que la rodeaban en ese momento?
¿Que importaba su cohibida forma de ser?
¿Que importaba si jugaba doble?
¿Que importaba si negaba lo que estaba pasando entre ellas dos pero igualmente lo gozaba con toda su alma?
¿Que importaba las reglas impuestas por la sociedad si en secreto ella disfrutaba ser amada por la morena?
Disfrutaba estando a su lado.
Disfrutaba de su custodia atenta y protectora.
Disfrutaba escuchar su risa.
Disfrutaba embriagarse con su olor.
Disfrutaba llenarse del calor que dejaban sus brazos tanto como disfruta un alpinista de una fogata al acampar en el Everest.
Nadie nunca la trato de esa forma.
Nadie nunca le hizo sentir de esa forma.
Nadie nunca la miro de esa forma.
Nadie nunca fue para ella un hombro en el cual apoyarse y una mano que apretar como lo era Ymir.
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Para Annie no fue complicado encontrar con quien pasar la noche luego de alejarse de la mesa. Tropezando por casualidad con un viejo conocido llamado Nactius, un soldado raso frustrado que no fue reenganchado al cuartel luego de cumplir su servicio militar y tomo la disyuntiva de cursar una carrera en la Universidad mientras encontraba la forma de volver a entrar en la milicia. Por lo cual el individuo se relacionaba con Leonhardt tanto por su padre, el general Zeke, como por el instituto.
Los dos terminaron fajando en el baño, encerrados en una de las diez cabinas disponibles para desahogar otras necesidades muy diferentes a la que estaban llevando acabo. Annie odiaba como besaba el hombre, un completo perdedor hasta para eso. Sus toques simplones y sin mucho encanto en vez de mojarle la entrepierna solo la incomodaban. Ni siquiera el pequeño bulto en los pantalones del sujeto dejaba mucho que desear, por suerte no planeaba llegar tan lejos como para averiguarlo. Pero era mejor estar entretenida con un idiota que pasarse la noche pensando que el amor de su vida estaba afuera, sentada en una mesa disfrutando plenamente con una mujer que no era ella.
Su mente se polarizaba en dos extremos. El norte le aconsejaba no traicionar la amistad, aunque ya hubiera cruzado la raya muchas veces. Mientras que el sur la incitaba a reclamar con colmillos y garras un privilegio que solo era de ella. Un derecho ganado tras todos esos años de estar al lado de Ymir. Enfriando sus fiebres, protegiendo su espalda, calentando su cama, secando su llanto, calmando sus preocupaciones. Conteniendo lo peligroso y destructores que llegaban hacer sus puños cuando se enojaba del todo, perdiendo los estribos hasta el punto de no reconocer ni lo que la rodeaba. Acariciando sus cualidades y besando sus defectos.
El derecho de ser solo ella quien tuviera toda la potestad sobre Ymir. En singular ella y ninguna otra fulana entrometida. Si la vida fuera justa, hace mucho que se hubiera cobrado esa deuda. Pero, ese era un gran ejemplo de que la vida nunca lo es. Nunca lo fue cuando le arrebato a su madre, nunca lo fue cuando su padre se fue desvirtuando en una bestia enfrente de ella. Nunca lo fue cuando nadie le presto cuidado en su soledad y tristeza, aun cuando lo añoraba y necesitaba con toda el alma.
La vida nunca lo fue excepto cuando Ymir llego tocando la puerta de su desolada morada para entrar tan arrogante como ella era, con su pecho inflado y su vista altanera. Abriendo las ventanas y dejando entrar la luz, espantando la oscuridad. Remodelando sus paredes que se desmoronaban a pedazos. Fortificando sus pilares inseguros. Construyendo cercas tan altas como murallas que alejaban lo negativo y guardaban en su interior lo vulnerable. Colocando macetas para sembrar lo hermoso y quitando el polvo que manchaba los buenos recuerdos, barriendo para afuera los malos.
Sin embargo aunque por muy justiciero que pareciera el hecho de haber coincidido con la morena, si lo pensaba muy bien hasta en eso la vida fue burlesca con ella. Porque de momentos el dictamen se mostraba muy claro, gritarle al mundo que Ymir solo era suya. Agarrarla por el cuello de la camisa para atraerla con fuerza y besarle con vehemencia hasta quedar sin aliento. Pero en otros, cuando observaba a la morena tan sumergida hasta la cabeza con una mujer como Krista y tan alejada de ella. Las dudas regresaban junto al miedo y de nuevo el destino pintaba gris.
Annie fue sacada de sus cavilaciones cuando escucho en el baño una voz conocida que la hizo separar del individuo con el que se besaba. Agradeciendo en silencio haberlo hecho, la verdad que la idea de envolverse con Nactius no era tan buena como imagino desde un principio. Sobre todo por lo incompetente que era, como todo los hombres con los que tuvo un rose. Ninguno capaz de sacar de su mente a Ymir, ninguno capaz de calentarla ni la mitad que lo hacia la morena con tan solo mirarla fijamente.
Leonhardt coloco un dedo sobre la boca del sujeto que estaba junto a ella para callarlo y hacer que se quedara quieto, prestando todo su cuidado a la charla de las dos mujeres enfrente del grifo. Donde discrimino no solo la voz delicada y fastidiosa de Reiss sino el nombre de Ymir claramente pronunciado. Ella empujo levemente la puerta de la cabina para ver por la pequeña ranura de forma discreta la popular silueta de niña rica que tanto odiaba que confirmo sus sospechas. Se trataba de Krista y una chica de pelo caoba.
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Tras pasado un rato con el grupo y por fin estar totalmente relajada al lado de la morena, cuando la chica patata menciono algo de ir al baño en la mesa Krista no dudo en seguirla, escabullendo su presencia silenciosamente de Ymir que estaba entretenida en el acto de vestir como mujer al llamado cara de caballo junto a los otros muchachos. El sujeto estaba dormido en su silla, despechado por los celos infantiles de Marco y totalmente alcoholizado he inconsciente de sus tetas de mentiras hechas con preservativos inflados y del labial que le adornaba los labios. La verdad es que Jean quedo tan bien arreglado que hasta le perturbo el hecho de que se viera mejor de lo que ella misma se ve de vez en cuando.
Lo de ir en secreto hasta el alejado lugar con Sasha fue para no molestar a la morena con el engorroso asunto, y por supuesto para abordar de forma correcta a su amiga. Recordando que antes que una amenaza para su prestigio Universitario la mujer era una de sus mejores compañeras en la facultad, por lo tanto el solo verla como una enemiga no estaba del todo bien y amenazarla de frente mucho menos. Siempre hay mejores maneras de abordar situaciones tan complicadas como esas.
Primero irse por las ramas antes de llegar al meollo del asunto. Alabando el aspecto de Sasha, lo bonito que le quedaban sus zapatos, lo bien combinada que iba esa noche. Si, cosas tan simples y superficiales como esas que le daban el chance necesario para pensar o esperar el momento perfecto de exponer satisfactoriamente su tan elaborado "Esclarecimiento de los hechos" Oportunidad que no demoro en llegar en medio de la charla dentro del baño mientras las dos se retocaban el maquillaje. Lugar extrañamente solitario para ser el sanitario de damas.
-¿Ustedes tienen algo verdad? -Interrogo Sasha desviando el tema al punto que robo su curiosidad toda la noche- Soy un poco lenta para algunas cosas pero lo que pasa entre las dos es bastante obvio, es algo que me tiene confundida, se supone que solo te gustan los chicos.
-Es un poco complicado de explicar-Contesto guardando su polvo compacto dentro de un estuche- La verdad es que quise acompañarte hasta el baño no solo para hablar de cosas triviales sino principalmente para dejar en claro lo que pasa entre nosotras, o las ideas herradas que ya te debes estar haciendo entre Ymir y yo luego de vernos esta noche juntas, si es a eso a lo que te refieres.
-¿Estoy equivocada al pensar que ustedes dos tienen algo más que una amistad? –Cuestiono levantando una ceja- Lo siento pero no creo que sea de esa forma, solo hay que tener cuatro dedos de frente para darse cuenta.
-No es algo amoroso –Enfatizo mordiendo su labio inferior al terminar la frase- Ymir es solo una forma de pasar el tiempo -Una muy buena forma de pasarlo- Ella me sirve para un fin y yo le sirvo para otro, tan sencillo como eso.
-Eso suena bastante duro -Braus miro el reflejo de la rubia en el espejo un poco impactada de las palabras que acababa de escuchar- Que lo expreses de esa forma aunque sea verdad es un poco chocante, me sorprende ese tipo de actitud de tu parte, creo que algunas malas mañanas de las chicas de la facultad se te han estado pegando.
-Solo no indagues tan profundo y acepta lo que te digo, es un asunto personal el cual no te concierne. Y disculpa si sueno muy dura contigo al respecto pero esto me tiene los nervios de punta, lo que de verdad necesito de tu parte por favor Sasha es que nadie en la Universidad se entere al respecto.
-¿De tu aventura con Ymir?
-Dile como quieras, pero si -Suspiro- De lo que sea que tenga con Ymir.
-¿Acaso te avergüenza? –Krista bajo la vista ante aquella pregunta observando como pequeñas gotas se deslizaban sobre el fondo del lavamanos- Parece como si lo quisieras esconder del mundo –La rubia no articulo palabra que discutiera la conjetura- Supongo que el que calla otorga, te avergüenza que te vean con ella –Agrego redundante- Ojala yo tuviera tu misma suerte, pero siendo realistas por desgracia no me ve de esa forma y claramente tengo una gran competencia por derrotar –Declaro mirando por el rabillo del ojo la silueta de su amiga con un toque de envidia- El prototipo de chica perfecta por la cual Ymir se desvive, una rubia de cuerpo esbelto y con ojos azules.
-¿Te gusta cierto? -Pregunto levantando el rostro de golpe para confrontar a su adversaria como si algo en el fondo de su pecho se lo hubiera exigido- Noto que siempre tratas de estar pegada tras su espalda o guindada en su brazo.
-No lo negare como otras lo hacen –Lanzo como indirecta- Ella es encantadora y siempre me trata bien, molestia que ni siquiera se toman muchos de los hombres que solo pretenden follarme de gratis, ahora que estamos siendo sinceras, te quitare tu inquietud con un sí rotundo, ella me gusta y mucho.
-Vaya gustos escondidos los que tienes bajo la manga.
-Pues mira sorpresa para las dos, porque yo tampoco estaba enterada de los tuyos –Recalco siendo mordaz- Me dijiste que entre ustedes no pasa nada serio y eso me trajo devuelta la esperanza, por lo tanto continuare interesada en ella cuanto quiera, espero que eso no afecte nuestra amistad...
-En absoluto –Expreso de inmediato- Ya te lo dije, haz lo que se te venga en gana.
-Me tranquiliza escucharlo, no pretendo ganarme una enemiga de gratis por cosas como estas. Tu solo juegas con ella por Eren, pero yo aspiro ser otra cosa para Ymir y por eso estoy dispuesta a muchas cosas pero no quiero que me odies al tratar con alguien con quien estas.
-No me pongas como la mala de la historia, Ymir es adulta y sabe lo que hace. Las dos sabemos lo que hacemos y si quieres probar con ella pues estas en toda la libertad de hacerlo, la verdad no me importa -Mentira- Solo quiero aprender todo lo posible de Ymir para quedar lo mejor que se pueda frente a los ojos de Eren.
-Claro, desde luego Jaeger es quien siempre te ha interesado.
-Sí, exactamente es como son las cosas.
-Tu futuro novio... Espero que eso pase pronto entonces, y no tienes nada de lo cual preocuparte por lo de esta noche, de mi boca no se escapara una palabra al respecto sobre su extraña "Amistad" La verdad es que no me conviene para nada hablar mal de ti.
-Supongo que gracias por la lealtad.
-No tienes nada que agradecerme, seguiremos siendo amigas hasta que las circunstancias lo permitan por supuesto –Tras lo dicho las dos mujeres se miraron en silencio unos segundos espesando el aire a su alrededor- Te espero afuera, Connie me debe de estar buscando para acompañarme hasta la mesa -Volviendo a su actitud calmada y con una sonrisa de medio lado ella dejo el baño sin importar que claramente hubiera visto en los rasgos de Krista que a la rubia no le agradaba en nada que le dijera que estaba interesada en Ymir, sus palabras no compaginaban con sus gestos tensos, pero poco le importaba si Reiss se engañaba a si misma negando algo obvio mientras siguiera teniendo una oportunidad de estar con la morena entre sus manos-
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A lo que Braus dejo el sanitario la rubia volteo al espejo colocando sus dos manos sobre el rostro para soltar un largo suspiro, estaba furiosa sin saber el motivo, sus hombros tensos y los bordes de sus parpados picosos. Cuando bajo los brazos para destaparse la cara todo lo que la rodeaba dio un giro desequilibrarte y ella se tuvo que tomar del lavamanos para no caerse, esas tres miserables copas de Tequila que Reiner le convido mientras le propuso matrimonio incontables veces y tras las negativas de la morena de que bebiera, no le cayeron nada bien. En ese pequeño momento de descuido, cuando dejo de mirar su alrededor para estabilizar el repentino mareo y luego regresar la vista al espejo vio en el reflejo del objeto de cristal no solo su silueta, si no la de una persona que no imagino que estuviera en ese lugar, tan cerca y tan inesperadamente.
-Parece como si hubieras visto un fantasma–Hablo Leonhardt caminando hacia la rubia con su tan singular semblante inexpresivo, todo ese tiempo que paso en la cabina callando al inepto de Nactius y estando extremadamente quieta en su puesto, dio sus frutos porque al parecer su presencia era tan inesperada y aterradora como un atentado- No te preocupes, solo quiero conocerte un poco mejor –Ella coloco su cuerpo justo enfrente de Krista- Tengo ciertas dudas que quiero que me aclares con respecto a la charla que acabo de escuchar mientras trataba de limpiarme el culo en el retrete –Annie ladeo la cabeza con la vista bien puesta y penetrante sobre su rival-
-Ya lo escuchaste todo –Expreso sin permitir que la voz se le quebrara de miedo al tener tan de cerca y de una forma tan amenazante en contra de ella a la mejor amiga de la morena, maldijo en silencio su suerte porque de todos los que se pudieron enterar de lo que dijo dentro de esas cuatro paredes tuvo que ser justamente esa mujer- No tengo otra cosa que decir, por favor dame un permiso que necesito salir, afuera me deben estar esperando.
-No es la respuesta que busco-Annie acorto la distancia quedando encima de su objetivo evitando que escapara y haciendo temblar silenciosamente las rodillas de su antagonista- Eres muy bonita la verdad, ahora veo porque le gustas tanto–Ella miro desde una distancia casi nula cada rasgo de Krista y acaricio un pedazo de su pelo suelto detallando que tan puro era el dorado de las hebras- Casi puedo decir que una de las mejores, pero la verdad es que han sido tantas que no me queda memoria para comparar.
-¿Dime que quieres? –Interrogo con el poco coraje que le quedaba- Para ser siempre tan callada y misteriosa ahora molestas mucho, no recuerdo deberte nada para darte explicaciones, ni haberte dado tanta confianza como para que invadas mi espacio personal de esta forma.
-Sabes, el rubio de tu cabello no es tan puro como piensas –Leonhardt elevo la quijada de su enemiga- Ni el azul de tus ojos tan profundo -Tomando con ligereza la barbilla de la presa le atrajo lentamente- Creo que en esos atributos de los que tanto te enorgulleces yo soy mejor -Tras lo dicho ella aproximo con vigor la boca de Reiss colocando un beso en los labios levemente pintados, un acto en extremo sorpresivo para una y repulsivo para las dos sin lugar a dudas-
-¡Basta! –Expreso empujando con todas sus fuerza- ¿Que mierda te ocurre? –La bajita limpio su boca con el dorso de la mano, sus entrañas estaban revueltas del asco y su mente realmente confundida-
¿No te gustan las mujeres princesa?–Interrogo buscando de nuevo acabar con la distancia entre las dos- ¿Dime perra bastarda? –Ella tomo de una manera brusca la parte posterior de la melena dorada de Reiss para hacer que esta la mirara directamente- ¿Si no te gustan porque estas con Ymir?–Jaloneo del agarre haciendo que Krista se quejara de dolor-¿Acaso crees que puedes hacer con ella lo que quieras y no tener consecuencias al respecto?
-Si no me sueltas en este mismo instante hare que te arrepientas -Clavo sus uñas en la muñeca izquierda de su atacante con la misma malicia y ganas de hacer daño que Annie practicaba libremente sobre ella- ¡No te tengo miedo bravucona!
-Pues tus padres no te enseñaron nada bien querida, con gente como yo debes de tenerlo -Formulo acercando la mano que le quedaba libre al rostro de Reiss- No sabes lo que le puedo hacer a tu hermosa cara con gusto –Ella saco la garra de su original y peligroso anillo para rozar lentamente por la piel blanca y delicada la cuchilla filosa- Tal vez si te la desfiguro un poco, tu actitud irrespetuosa cambie.
-Si te atreves hacerme daño Ymir va hacer la primera en enterarse y hare que te odie toda la vida por lo que sea que pretendas hacerme -¿Qué otra cosa le quedaba por decir en ese momento?- Lo juro puta desquiciada -Annie se revelaba tan convencida de querer hacerle daño que una amenaza sin respaldo alguno fue lo primero que se le vino a la mente, que Dios la ayudara porque en ese momento nadie entraba al baño, era como si todo estuviera a favor de su atacante y en contra de ella, el agarre en su pelo de la mano en extremo fuerte de la transgresora de nariz peculiar le calentaba la sangre a tal punto de quererla golpear con su suave e inexperto puño, pero si se tomaba el atrevimiento de ir tan lejos se estaba arriesgando demasiado-
-¿Que te hace creer que eres tan importante para ella como para que haga eso por ti siendo yo su mejor amiga? -Pregunto Annie con una sonrisa despreocupada- Estas tan fuera de lugar que ya te das un valor que no tienes.
-Estoy tan segura de ello como que tu estas enamorada de Ymir hasta los talones –Ese testimonio inquieto a Leonhardt- Y por lo tanto que no te conviene en absoluto que te mande a volar lejos como te lo mereces por ser una loca de primera.
-Es cierto -Hablo tras guardar silencio por un segundo, borrando de su actitud toda placidez reflejada con anterioridad- Frente a ella suelo cohibirme un poco para poder ganarme su respeto y tolerancia, pero a sus espaldas puedo ser tan libre como quiera, soy yo misma.
-¿Una matona desequilibrada?
-Dame el nombre que quieras puta miserable, pero no tienes dignidad para discriminar nada cuando ni siquiera gozas de una vida propia y vives de apariencias, estoy segura que eso tampoco te dejara bien parada enfrente de nadie.
-No hay cosa que Ymir no sepa sobre mi vida, mientras yo si tengo un secreto mal guardado que te perjudicara mucho si no me sueltas en este mismo instante -Amenazo- Estoy pensando en que forma le puedo decir que su "Mejor amiga" quiere que se la tire con mucho amor sin que un infarto fulminante la mate al saberlo, al enterarse que con quien comparte hasta el plato de comida esta rotundamente enamorada de ella en secreto -Menudas suposiciones las que se estaba tirando en ese momento, y al parecer todas daban en el blanco-
-Tienes muchas agallas para querer amedrentarme con esa estupidez -Articulo soltando a Krista para tirar de ella contra el suelo- No tengo idea a lo que te refieres con eso del amor, supongo que estas tan asustada que solo te sirve el cerebro para sacar a relucir tus malas conclusiones.
-Claro, no sabes -Hablo con sarcasmo levantando del suelo su figura digna y altiva- Creo que si hacemos que ninguna de las dos sabe nada de la otra es mejor, no te metas conmigo y yo no lo hare contigo. Tan sencillo como eso, si te atreves a tocarme de nuevo hare que te arrepientas, si te atreves a contar algo de lo que escuchaste hoy en la Universidad, te humillare enfrente de Ymir -Sorprendida por dentro de ella misma, de sus palabras, de la tenacidad que estaba demostrando al jugar con fuego enfrente de Annie la bajita le dio rienda suelta a su lengua con gusto, con un impulso visceral- ¿Ese parece un buen trato no crees?
-En el momento en que se te acaben las ideas con las cuales defenderte, será mejor que te escondas bajo una piedra y esa lengua tan larga de la que gozas te la tendrás que morder para aguantar el dolor que te voy a causar -Leonhardt camino hasta quedar cara a cara contra su oponente- No me preocupas, tu misma me entregaras en bandeja de plata a Ymir. Mientras, me asegurare de hacerte la vida tan imposible como pueda por pretender jugar con lo que no es tuyo.
-Si no es mía mucho menos tuya -Recalco con toda seguridad- Pretendes hacerme la vida cuadros pues te hare la tuya igualmente de insoportable, no te estas metiendo con una niña si no con una mujer, si quieres pelea eso es lo que tendrás -Krista vio el momento perfecto para salir del sanitario victoriosa tomando su bolso de encima del lavamanos- Por cierto, no soy una princesa, soy una Reina para que lo tengas claro -Finalizo como si nada la hubiera afectado o herido en absoluto, girando sobre sus talones rumbo a la puerta de salida ignorando totalmente la presencia de Annie-
-Cuando acorralas a la Reina haces jaque mate Krista -Articulo haciendo que Reiss interrumpiera su andar por escasos segundos- Cuídate mucho de los infortunios de la vida preciosa -Leonhardt tomo aire profundo buscando tranquilizar la furia que le llenaba cada uno de sus sentidos luego de que su adversaria por fin abandonara el baño, viendo por casualidad lo marcada que le había quedado la muñeca izquierda gracias a las garras de Krista. Deseaba tanto estrangular a la enana y revolcarla contra la suciedad del mundo entero. Pisarla con sus botas de suela rustica hasta hacerla sangrar, cortar su rostro con el anillo con el cual amenazo a un sin fin de pretendientes de Ymir sin que esta nunca se enterara de eso. Su petulante actitud y falta de respeto, esas agallas y desafiantes palabras. El atrevimiento de amenazarla y no caer llorando a sus pies sino hacer todo lo contrario y revelarse, casi generaban que la cordura la abandonara-
-Mis felicitaciones, toda una Leonhardt -Nactius abandono la cabina del sanitario aplaudiendo pausadamente- Permite alabar tu psicoterror señorita, me recuerdas tanto a tu padre que me dan escalofríos. Eso de ser tan tétricos creo que lo llevan en la sangre, aunque para llegar al mismo nivel de Zeke aun te falta un largo camino por recorrer, al parecer a esa chica no la amedrentaste del todo y el general con su sola presencia hacia orinar a los reclutas. Ni contar cuando se rascaba la oreja, preferíamos estar en el mismo infierno que a la merced de sus elaborados planes.
-Cierra la boca si no quieres que descargue mi rabia contigo.
-Ok, tranquila solo estaba bromeando un poco hermosa -El hombre abrazo cariñosamente a la rubia de humor conflictivo- ¿Qué tal si mejor resolvemos lo de mi erección en decadencia y dejas de lado tu mala actitud?
-Si te rajo la yugular tal vez se te baje por si misma -Annie cerro la cremallera del individuo de una sola sacudida haciendo que este tragara grueso- Tengo mejores planes para esta noche, por el momento mantente alejado de mi -Aconsejo guardando la hojilla de su anillo para marcharse del sitio sin que de la boca de Nactius saliera absolutamente nada, el chico de piel morena muy inteligentemente solo se propuso a aceptar aquella orden en silencio mientras la rubia se iba del sanitario, no quería ni por error ser blanco de la fiereza sin piedad de Leonhardt-
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Tres personas desaparecidas de una mesa y ninguno de los idiotas presentes noto nada, por poco decapito a sus compañeros al preguntarles por el paradero de las chicas y no obtener una respuesta concreta al respecto, unas ganas gigantes de volver su mano puño y estampillarse la extremidad en el rostro por despistada la atacaron, por permitir que Reiss le echara tierra en los ojos y en un descuido irse a sus espaldas. Eso la cabroneaba en ascenso y a la misma vez le daba una excusa para no salir corriendo por todo el club con el desasosiego en la garganta en busca de su dulce Krista.
Por lo menos su amada rubia no se encontraba sola en ese amplio y peligroso lugar para una mujer como ella, un conejito en guarida de lobos, sin embargo que fuera el tonto de Connie el encargado del cuidado de las dos bellas damas que adornaban la velada esa noche con su esplendorosa presencia no la dejaba del todo tranquila. Su paciencia se desintegraba con cada impacto dado al piso con la suela del zapato, generando un golpeteo que denotaba impaciencia, sentada en una de las tantas sillas con los brazos cruzados y un puchero en el rostro escuchando a lo lejos desde la discoAdheridos y Separados de Panda.
En medio del malestar y la intranquilidad que dejaba la espera, unas manos se apoyaron en sus hombros amasando la musculatura tensa de una manera celestialmente agradable, para luego deslizarse atentas y sensuales hasta su abdomen, pasando por su nulo pecho pero fuertes pectorales, una boca caliente la saludo justo en la entrada de su oreja con un soplido estremeciendo cada rama sensitiva de su cuerpo. La morena diviso perifericamente una mecha al aire de color amarillo al voltear levemente, la cual le llevo a creer que se trataba de Krista.
Por ese motivo Ymir fue en busca de aquellos labios que tanto anhelaba besar y de los cuales necesitaba escuchar una buena excusa que explicara la ausencia, pero estando a poco de hacerlo, a poco de besar aquella mujer, el perfume que inundo sus fosas nasales le hizo mirar en detalle y con certero cuidado aquella silueta que la atrapaba entre sus brazos, una colonia conocida por su inconsciente que en nada compaginaba con la de Krista, un aroma tanto como exquisito como prohibido. Ese perfume que ha impregnado el lado derecho de su cama desde hace años.
-¿Annie? -Al reconocerla por poco cae de la silla- ¿Qué haces? -Carajo estuvo a punto de besar a su mejor amiga solo por error-
-Queriendo compartir un rato con mis amigos -Aclaro sin dejar de abrazar a la morena- ¿No puedo?
-Claro que puedes, lo siento -Ella dio una disculpa sonriendo nerviosa rogando al cielo mismo que Annie no se hubiera dado cuenta que acababa de ser confundida con otra rubia hermosa-Me agarraste por sorpresa, llevo tanto rato sin verte y como no respondiste mis mensajes ni llamadas llegue a pensar que te habías ido del club, es todo, no lo tomes a mal.
-Tratare de no hacerlo.
-¿En qué lugar estabas metida? -Pregunto curiosa viendo como Leonhardt rodeaba una silla para sentarse a su lado- Te perdiste del baile y de lo buena que estuvo la comida -Señalo buscando su bebida para darle un trago- ¿Quieres que te pida algo en la barra?
-No es necesario ya me entretuve un buen rato por otro lado.
-Te fuiste tan de repente cuando llegue que me hiciste creer que estabas enfadada conmigo –La morena miro el vaso que acababa de poner en la mesa para luego ver fijamente hacia los ojos de Annie- ¿Lo estás?
-¿Tengo motivos para estarlo?
-No.
-Entonces no lo estoy.
-La verdad es que de vez en cuando no te comprendo para nada.
-Annie observo como la chica patata por fin llego a la mesa tomando su puesto al lado de Connie, reconociendo que esa era la otra mujer que gustaba de Ymir-No necesitas hacerlo-Ella peino con cariño el pelo liso y castaño de la morena levantándose levemente de su silla para poder alcanzar su amado objetivo, Ymir y su altura de rascacielos, besar con lentitud muy cerca de la boca a la morena con toda la intención de que Braus la viera-
-¿Que rayos te pasa? -Dijo extrañada ante tanto cariño- ¿Acaso ya estas borracha? -Sentirla tan de cerca la colocaba inquieta, normalmente Annie doña tempano de hielo pocas veces se mostraba tan atenta con ella, o con cualquier ser viviente en el mundo, al menos que quisiera algo o buscara una disculpa de alguien-
-Solo cansada de la noche -Expreso apoyando su cabeza en el hombro de Ymir, en el hombro propiedad de Reiss- ¿Falta mucho para irnos a casa?
-Por ahora estoy esperando a mi invitada -Es extraño que no haya llegado- ¡Oye Shasha! -Llamo la morena al ver que la muchacha llego sin Krista- ¿Donde esta Reiss? -¿No se supone que andaban todos juntos?-
-Ya debe de venir, al salir del baño me dijo que le diera un momento a solas.
-¿Como que la dejaste sola? -Ymir aparto con cuidado a la rubia encima de ella para levantarse sin pensarlo dos veces- ¿Acaso no sabe que es peligroso andar por su cuenta en un club que ni siquiera conoce del todo?
-Deja el drama Ymir que ya llegue -Al salir del baño noto porque nadie entraba en el sitio, un puto y gran aviso de "Cerrado" pegado en la puerta que al parecer ni Sasha ni ella vieron antes de entrar. Luego de aquel tropel que tuvo con Annie, solo necesitaba un tiempo en solitario para calmar su temblor de gelatina en todo el cuerpo y los latidos de ratoncito asustado dentro de su pecho. Joder, todo fue tan intenso que al ver pasar una copa por enfrente de sus narices no dudo en tomarla de la bandeja y tragarla completa de un sorbo. Reflexionando sobre la actitud y sobre las palabras de Annie, que no confesaban nada directamente pero tampoco negaban el hecho de que sus conjeturas dieron con la verdad escondida, sin lugar a dudas la matona mejor amiga de Ymir estaba rotundamente enamorada de la morena a escondidas. Un hecho por entero desastroso, un chaleco de once balas. Posteriormente al sentirse mejor tuvo que tantearse entre un centenar de hombres que empezaron a hostigarla, a tal punto que golpeo a uno justo en las bolas para que se aparatara de ella, en ese momento nada le importaba, tanta gente a su alrededor le fastidiaba, ella solo necesitaba volver al lado de Ymir y abrazarla- No soy una lisiada para que reacciones de esa forma –Expreso enmascarando su ansiedad-
-Oh disculpe usted señorita toda poderosa por preocuparme por su integridad -Dijo con sarcasmo- Soy una idiota por eso -Krista ignoro el comentario viendo como Leonhardt ya hacia al lado de la morena, justo en el que era minutos antes su silla, un ambiente bastante pesado se hizo presente cuando las dos mujeres se dieron cuenta de la presencia de la otra, manteniendo el contacto visual sin ceder, como si pretendieran hablar con los ojos, por suerte las miradas no mataban sino ella, Sasha y Annie ya estuvieran tres metros bajo tierra desde hace mucho rato-
-¿He preciosa quieres participar en una competencia de aguante? -Hablo Nanaba tratando de cortar la rigidez del instante y salvarle el pellejo a la despistada de su amiga que no captaba el peligro de estar atravesada entre esas dos mujeres- Ahora que llegaste puede ser que Ymir se vuelva a animar, parecía morir de tristeza cuando vio que no estabas entre nosotros. Luego quiso asesinarnos y acto seguido tiro su gran cuerpesote sobre la silla con desasosiego en la mirada, fue duro de ver.
-Lo lamento, no fue mi intención abandonarte tan de repente pero tenía un asunto que resolver con Braus –Aclaro en voz baja al lado de la morena- Espero sepas entender.
-No te preocupes, ya puedo imaginar a lo que te refieres –Contesto Ymir imitando el tono de voz de la rubia-Ahora lo importante es que aclaraste el asunto que tanto te preocupaba y que ya estas devuelta.
-¡Oigan palomas enamoradas no me ignore! -Reclamo la pincha discos al no obtener respuesta por parte de nadie- Pierdo el hilo de las cosas cuando no me prestan cuidado, me hacen sentir muy mal –Parloteo fingiendo estar ofendida-
-Ya te escuchamos tortilla power, pide las malditas bebidas de una vez por todas y que sean las extra grandes porque esto se va a descontrolar.
-Por supuesto que me anoto para esa Nanaba –Krista esbozo una sonrisa- Disculpa haberte ignorada, no pasara de nuevo.
Luego de llegar varias jarras llenas de malta a la mesa el campeonato de eructos estuvo en pleno apogeo. Krista nunca imagino que se trataba de ese tipo de duelo, un poco salido de lo que una dama debe de hacer, pero convertirse en una rompe grupos por la simple ridiculez de mantener los modales con gente tan entusiasmada como la que le rodeaba quedaba muy fuera de lugar. Retractarse enfrente de la morena y sobre todo desechar sus ganas de disfrutar libremente y sin tapujos no estaba en sus planes. Permitir que Annie se luciera sin hacer nada al respecto tampoco.
Pasado unos cuantos minutos con la garganta ardiendo y la barriga cerca de explotar, ella se corono ganadora de aquel encuentro. Dejando a todos realmente anonadados y con la perplejidad en sus rostros, todos excepto Connie quien finalizo huyendo a una maseta de adorno cercana para vomitar dentro de la misma antes de morir de alguna especie de coma por tragar todo su peso en comida y tragos.
En el trascurso de su proeza Reiss tuvo que estrellarle una de las inmensas jarras en la cabeza a la morena para tratar de calmar un poco su euforia. Ymir quedo tan fascinada con el talento oculto de la rubia que no aguanto las ganas de embutirle todo el fluido espumoso de color oscuro en su boca para hacer que eructara tanto como fuera posible, la atraganto con varios de esos vasos gigantescos de un solo golpe y sin anestesia. Riendo de forma grotesca ante los ojos aterrados de sus compañeros o las carcajadas escandalosas de otros, porque no solo los del grupo resultaron compitiendo sino varia gente del lugar, que se sumaron sin siquiera preguntar.
En parte tuvo que admitir que su triunfo fue gracias a la morena, sin su tan afincado apoyo esos grandes eructos no hubieran sido posibles. Ella miro hacia donde se encontraba una desinteresada y perdedora Leonhardt, esperando ansiosa por otro reto en el cual participar para seguir ganando puntos mientras la matona narizona no anotaba ni una.
El grupo opto por seguir la aventura de la noche en un Air Hockey que estaba a pocos pasos de la mesa, y Krista no supo en que momento exactamente fue que termino compitiendo a muerte contra Leonhardt. Pero aquello le agradaba mucho y la llenaba plenamente de adrenalina, si, el tonto juego derivo en algo muy importante para su orgullo. El resto de los chicos incluyendo la morena solo se encontraban alrededor de las dos competidoras escuchando como sonaba en el local I'm not okay de My Chemical Romance a esa hora de la madrugada, agitando fuerte la cabeza al ritmo del rock. Saltando, empujando sus cuerpos unos con otros, bajando los pantalones de quien se descuidara, haciendo cuanta ridiculez se les ocurrieran, cantando fuerte la letra en extremo complicada uno frente a otro para luego darse de cachetadas y abrazarse moviendo el cuerpo al ritmo que les viniera en gana. La bajita y Annie concentradas en no perder el enfoque del disco sobre el pequeño campo de juego ignoraban por completo lo que pasaba a su alrededor, con el odio claramente reflejado en sus pupilas, en un duelo puramente de habilidad y nada de fuerza.
Hubo alguien que saco un tobo de agua vació de alguna parte desconocida, el cual llenaron completamente de toda la malta que sobro del duelo de eructos para bañar al dormitado Jean, haciendo que este se levantara de golpe de su profunda siesta de borracho, siendo luego empujado por Marco, quien fue incitado por el resto de los muchachos a hacerlo, Kirschtein quedo tan lejos como fuera humanamente posible patas arribas, totalmente confundido y mojado, cayendo justamente encima de un poco de individuos con mala actitud que de inmediato se levantaron en busca de problemas.
Ymir trono sus nudillos dando la bienvenida a uno de los sujetos que se abalanzo sobre el grupo con un golpe justo en la quijada, haciendo que quedara inconsciente al instante. El resto de los muchachos imito el acto repartiendo tanto golpes como les fuera posible. Botellas, comida, sillas, mesas volaron tanto como puños y patadas. Hasta un pobre gato salido de la nada resulto surcando los cielos, sin embargo las dos rubias que competían en la mesa de Air Hockey no desistieron de su combate de ninguna manera, evitando todo lo que planeaba por el aire como profesionales, o como si tuvieran ojos en la espalda, totalmente concentradas en no perder.
Nanaba miro con horror la escena, tratando de tranquilizar el ambiente por todos los medios posibles. Golpeando de vez en cuando a uno que otro pendejo para no desperdiciar la oportunidad de desahogar las ganas de pelear. Pero, mierda que el desenlace de todo aquel alboroto no iba hacer nada prometedor para ella, si el dueño del lugar se enteraba que sus queridos amigos fueron quienes le destrozaron medio negocio, sayonara a su gran sueño de volver a tocar en aquel exclusivo club. Lugar donde Mike, uno de los guardias de seguridad, ya hacia tirado en suelo sin media dentadura en la boca y la sangre resbalaba como sudor en muchos rostros del resto de los presentes.
Uno de estos individuos problemáticos que todavia andaba por el club observo a Krista desde lejos, reconociendo que se trataba de la mujer que le patio la entrepierna una hora antes aproximadamente. Por eso el idiota fue en busca de la rubia para tomarla por un hombro y hacerla voltear. Al mirar aquel extraño que perturbo la continuidad de su tan intenso duelo contra Leonhardt, la bajita lo golpeo con el mazo de Hockey justo sobre el tabique alejando al impertinente de un solo trastazo, para luego volver su cuidado al juego como si nada la hubiera molestado. El individuo a duras penas y con la nariz fracturada retomo su compostura para volver tras Krista, queriendo golpearla por por la espalda pero fue detenido por una brutal patada de Ymir que lo llevo contra al piso al mundo de los dulce sueños.
-¡Y eso es lo que pasa cuando te metes con mi chica! –La morena tomo al sujeto por la camisa para montarlo en su espalda y darle vueltas como en la lucha Mexicana y tirarlo lejos contra unas mesas he ir en busca de otro contrincante. En medio del gran desorden una vieja de ciento ochenta años, faltaba poco para ser canonizada con esa edad, descargo una AK-47 en el aire haciendo que todos los presentes voltearan a verla, todos excepto Annie y Reiss, la anciana exclamo una cantidad infinita de diferentes tipos de insultos contra los alborotadores para luego advertir con una cuenta regresiva del uno al diez que desalojaran su negocio si no querían ser sacados en bolsas negras con una bala incrustada en la cabeza. Ymir remato de un golpe al sujeto que rogaba por misericordia entre su agarre antes de dar la señal para huir- ¡Muchachos es hora de irnos! –Grito que todos escucharon y sin dudar acataron, dejando a sus rivales desfallecidos de lado para recoger sus pertenencias y correr- Con permiso mi bella señorita pero llego la hora de huir por nuestras vidas –Ella alzo a Krista entre sus brazos sin esperar una respuesta- Toma tus cosas por favor–Aconsejo pasando como estrella fugaz por la mesa donde estuvieron sentados, preocupada a su vez por la integridad de su otra rubia- ¡Hey Bertholo hazte cargo de Leonhardt! –El hombre alto contesto al pedido de la morena con una sonrisa, yendo de inmediato en busca de Annie para alzarla y llevarla entre sus brazos con el objetivo de imitar a Ymir-
-Ni se te ocurra colocarme una mano encima –Amenazo Leonhardt pasando por un lado del pobre Berth camino a la salida, destruyendo todo anhelo del miserable hombre que no pegaba una entre la odiosa de Annie y el Heteroflexible de Braun, alias tetas de vaca-
