DISCLAIRMER: HP y sus personajes, lugares y demás son propiedad de la señora J.K Rowling yo solo los uso para diversión sin fines de lucro… AH Y RECUERDEN ESTO ES M ASÍ QUE YA ESTÁN ADVERTIDOS.

Gracias por todos los reviews, los follows y Favs, es bueno saber que les a gusto y PERDÓN POR EL RETRASO PERO ESTUVE TODOS ESTOS DÍAS SIN INTERNET ( &%#... SERVICIO TELEFÓNICO. CUANDO NO PAGAS, POR QUE NO PAGAS Y CUANDO PAGAS TAMBIÉN) EN FIN YA ME LO RESTABLECIERON ESPERO LES GUSTE.

OH CASI LO OLVIDABA ESTE CHAP VA DEDICADO EN ESPECIAL A SALESIA POR SU APOYO.

Capitulo 11: Atrapada

-No te preocupes, no creo que Draco le haga nada a Granger- el joven le dijo mientras se levantaba para situarse a su lado. Ella volteo a verle mientras analizaba sus palabras.

-No estoy preocupada por Hermione, yo se que Malfoy no le haría ningún daño. Al menos no ahora que esta enamorado- Blaise enarco una ceja sorprendido por tal declaración, mas decidió ignorarlo, prefirió seguir observando la belleza de la chica totalmente embelezado- En lo que yo estaba pensando era en cuanto tiempo te tardarías en besarme- La cara del italiano era todo un poema. ¿Se había dormido y estaba soñando de nuevo o en realidad había escuchado a Lovegood pedirle que le besara? Parpadeo confundido. Mas al notar que efectivamente eso no era un sueño se recompuso, puso su cerebro en modo "conquista", se acerco a la rubia y le planto un beso a la Rodolfo Valentino que la aturdió por completo. Luna se dejo llevar por las deliciosas sensaciones que invadían su pequeño pero curvilíneo cuerpo. Él por su parte afianzo sus manos para sostenerle cuando sintió que sus piernas le fallaban.

Fue un beso ardiente, pero no por eso menos dulce. Y es que con Luna Lovegood asi era las cosas, dulces, tiernas, con ese toque irresistiblemente inocente que le volvían completamente loco. Una vez les falto el aire se separaron, no sin un poco de resistencia, claro.

-Bueno, eso a merecido la espera ¿cierto?- pregunto graciosillo como siempre mientras le observaba. Ella estaba totalmente ruborizada y tenía sus ojos azul brillante dilatados, respiraba ligeramente agitada, en un intento de hacer a su corazón volver a la normalidad. ¿Era normal que tu corazón pareciera quererse salir de tu pecho cuando alguien te besaba o serian los torposolos? No lo sabía a ciencia cierta, pero no era una sensación desagradable, quizás todo lo contrario. Se lamió los labios que estaban enrojecidos por el beso mientras los ojos verdes de Zabini le miraban con codiciosa lujuria -Creo que es mejor que no vayamos, necesito pedirte un favor, Luna- dijo el joven intentando controlar a la serpiente dentro de sus pantalones. Ese beso había estado fabuloso para ser el primero y lo mejor es que dejaba en claro que a Luna Lovegood no le era indiferente.

Se encaminaron al castillo mientras el le explicaba en que consistía el dichoso favor, sabia que la rubia no se negaría y de hecho no lo hizo. Al llegar al castillo, con una sonrisa y un pequeño beso en los labios se despidió de él. Blaise le vio marchar hacia su torre mientras daba pequeños saltitos como niña pequeña y tarareando una canción. Sonrió, debía apurarse pues tenia poco tiempo para arreglarse.

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-¿Podrías dejar de moverte como gusano con sal?- pregunto el rubio enfadado dejándole libre de su agarre, la joven instintivamente se aparto de el y le lanzo una mirada de odio. Estaba furiosa, Malfoy le había arrastrado prácticamente todo el camino hasta el colegio y no le había soltado hasta que llegaron a la habitación que ahora compartían en las mazmorras, a pesar de que el aturdimiento solo le duro unos quince minutos y comenzó a pelear con el por que le soltara.

-¡¿Pero que te has creído?!- le pregunto ella incrédula de verle tan tranquilo sacando Merlín sabe que cosa del armario, ignorándole como de costumbre-¡Te estoy hablando Malfoy! ¿Qué carajos te pasa? ¿Con que derecho…- comenzó a replicar de nuevo ella.

-Ahí vamos de nuevo- susurro el por lo bajo, mientras la castaña seguía parloteando- Granger, ¿podrías callarte?- le espeto con ese tonito mandón que la castañita odiaba tanto.-Ya te dije con que derecho hago lo que hago. Ahora, cámbiate de una buena vez. Que una vez estando listo yo, nos vamos estés como estés- poniendo en la cama una caja grande que había sacado del ropero. Ella se callo de inmediato poniendo atención a lo que el chico hacia. Draco fingió ignorarle como siempre hacia y siguió su camino al baño llevándose lo que necesitaría para cambiarse. Solo esperaba que su madre tuviera todo listo.

Una vez la puerta se cerro Hermione se acerco al paquete. Era una caja blanca bastante grande, le abrió y dentro había una tela blanca y de apariencia suave, la tomo con cuidado y la extendió para verle mejor. Era un vestido de gala, ajustado en el pecho y suelto hasta llegar a la altura de sus rodillas, tenia un solo tirante bastante ancho en su hombro izquierdo, suspiro ¿Qué demonios tramaba Malfoy y por que deseaba que se pusiera eso?. Aun mejor ¿Por qué cuando el se puso con sus desplantes de macho dominante, no había reaccionado la magia del bebe? ¿O era que el bebe no lo consideraba como una amenaza? Lo mejor seria seguirle la corriente… por los momentos. Bien decía su tía Gentrude, "a los locos no hay que hacerlos enojar".

Draco salio del baño ya cambiado y listo, alrededor de una hora después. Él sinceramente esperaba otra discusión acerca de quien mandaba a quien y quien tenía derecho o no. Más no esperaba encontrarse con aquella visión exquisita salida de algún cuento de hadas. Ahí estaba ella, enfundada en aquel delicado vestido de seda que su madre le había hecho llegar hacia días y que él tuvo la inteligencia de esconder de los ojos curiosos de la Leona. Llevaba su larga melena recogida en un moño y adornado con una flor de diamantes que había pertenecido a su abuela, unos tacones altos pero lo suficientemente cómodos para su estado y su inmaculado rostro ligeramente maquillado, estaba… perfecta.

-Veo que ya esta lista- fue lo primero que pudo decir en cuanto recupero el habla, hermosa era una palabra simple para describirla. Hermione dejo de ver el fondo del lago negro a través de la ventana y se volteo hacia el joven, su mirada no pudo dejar de vagar por la elegante y por que no decirlo pecaminosamente sexy imagen que el joven Malfoy representaba en aquel carisisimo traje de diseñador completamente negro, con excepción de la corbata que era en color plata, a juego con su pañuelo. La castaña se quedo tan absorta observando el cuerpo del sly en aquel atuendo que cuando levanto de nuevo la mirada para verle a la cara, no pudo más que ruborizarse ligeramente, avergonzada al ver la sonrisita maliciosa que el chico le dedicaba. Se había quedado como una tonta viéndolo. ¡Si!. Igualito que todas aquellas taradas del colegio que solo se preocupaban por sus uñas y por perseguir chicos.

-Bueno ya que terminaste de comerme con los ojos… creo que es hora de irnos- declaro el con vocecita burlona, ella decidió ignorarlo y solo se acerco a su baúl a sacar una capa ligera para cubrirse, al ser verano no hacia tanto frió pero aun asi.

Draco saco de su bolsillo un viejo reloj de plata, un traslador. Le tendió la mano donde descansaba el objeto para que lo tomara.

-¿A dónde vamos?- pregunto insegura, no pensaba ir a ningún lado sola con Malfoy y sin que nadie supiera. Al parecer el joven siguió su línea de pensamiento pues sonrió burlón y comenzó a explicarle.

-No tengas miedo Ratona, tanto Dumbledore como mi padrino saben que esta noche saldríamos. ¿Que nunca has leído, Hogwarts: una historia? Nadie puede desaparecer dentro del castillo, ni siquiera con traslador- Hermione frunció el ceño molesta. Por supuesto que había leído, Hogwarts: una historia. Era su libro favorito, lo había leído tantas veces que ya se lo sabia de memoria.

-Si pero….- continuo ella renuente ante la simple idea de hacer lo que el quería.

-Oh que la…. Granger… ¡por favor!, deja de ser tan cabezona y vamos ya que se hace tarde- estaba comenzando a perder la poca paciencia de la que era dueño y por que no decirlo una pequeña… minúscula parte de el se sentía ofendida y un poco, solo un poco dolido de que la leona no se fiase de el. Bueno, no era como si el fuera digno de su confianza pero vamos últimamente el se había comportado mas que bien con ella.

Hermione no protesto mas, de todos modos llevaba su varita consigo. Si el hurón de las narices se sobrepasaba o ella veía algo que no le gustaba no dudaría en hechizarlo. Tomo el objeto que comenzó a brillar y de inmediato sintió el jalón característico. Se sintió tambalear pero el brazo del joven se enrosco hábilmente en su cintura le impidió caer y lastimarse.

-Gracias- respondió modosita cuando el la soltó. Alzo la vista y dio de lleno con algo que creyó jamás volver a ver en su vida, de repente los recuerdos del su última visita a ese lugar comenzaron a aflorar en su mente, instintivamente se llevo la mano a su antebrazo izquierdo donde una borrosa cicatriz descansaba: Sangre Sucia. Rezaba aquella marca que a pesar de que el tiempo comenzaba a borrarla ella la seguiría llevando en su alma. Jamás creyó en el coco, pero para ella después de esa amarga experiencia, Bellatrix Lestrange se había convertido en eso precisamente, su peor pesadilla.

Draco observo el ligero temblor del que era preso el cuerpo de su acompañante y rápidamente comenzó a juntar cabos. ¿Cómo había sido tan imbecil?, de seguro Granger aun recordaba el tiempo que duro como prisionera en su casa y las "atenciones" de su tía la loca, ¡carajo!

-Tranquilízate- le dijo en un susurro ronco. A ella le tembló el labio y parecía querer llorar-Respira. Todo eso ya paso. Sobreviviste, y ella no. No dejes que el miedo te domine- le dijo con el mismo tono de voz. Ella comenzó a respirar pausadamente intentando calmar el temblor de su cuerpo y creciente miedo en su interior al saber que volvería a pisar aquel lugar.

Una vez ella pareció tranquilizarse el le tendió su brazo caballerosamente, ella no reacciono al instante si no que se le quedo viendo aun demasiado atontada por el trauma que tenia. El le alzo una ceja preguntándole silenciosamente si estaba lista ella movió su cabeza en un gesto afirmativo varias veces y tomo el brazo que el le ofrecía y de este modo se dirigieron al interior de la mansión Malfoy.

-Llegan tarde- fue lo primero que escucharon al entrar en el recibidor. Narcissa Malfoy venia bajando con elegancia la escalera de mármol, vestía una túnica verde botella entallada a su cuerpo con mangas amplias, su cabello rubio con mechones oscuros estaba trenzado en un moño sobre su cabeza, sus orejas y manos adornadas de diamantes dejando ver su buena cuna-¿Dónde estaban?- le pregunto a su hijo mas sus ojos estaban demasiado ocupados escudriñando a la joven que le acompañaba. La verdad era que ella jamás había puesto mucha atención a esa chica, la conocía solo por que Draco no dejaba de hablar de ella desde que entro en Hogwarts. Solo pudo verle cuando ella y sus amigos fueron llevados prisioneros durante la guerra. Pero para ser honestos no era fea y vestida asi, hasta parecía una sangre pura de buena familia. Dejo de lado su examen visual y centro su atención en su hijo -¿Y bien?, sigo esperando una respuesta-

-Lo siento madre pero Granger no se apuraba- dijo echándole el paquete a la joven, esta puso cara de indignación y alzo la mano con toda la intención de replicar, pero Narcissa le interrumpió.

-Bueno, era de esperarse. Ya no importa, ya están aquí asi que apúrense- se encamino mas ninguno se movió. Hermione estaba roja de molestia. Malfoy era un idiota, mira que decir que era culpa de ella y además estaba el insulto velado de Narcissa Malfoy -¿A que esperan? ¿Una invitación?, andando, ya todos los invitados están aquí- dejo caer. Hermione volteo a ver al rubio ¿había oído mal o la Sra. Malfoy había dicho que los invitados ya estaban ahí? Draco no se molesto siquiera en explicarle, le sujeto de la mano y con paso firme siguió a su madre.

La Chica no tuvo tiempo de preguntar nada pues las puertas de uno de los salones se abrieron cediéndoles el paso y la castaña sintió que se le venia el mundo encima.

La habitación estaba llena de personas, todos vestidos elegantemente, bebiendo y charlando amenamente, no conocía a muchos pero lo que si noto era que había grandes personalidades como Miranda Goshaw y Bernabas Cuffe. Harry también estaba ahí, Dumbledore, incluso la familia Weasley con excepción de Ronald y Charlie, estaban al completo. Asi como Luna y su padre. ¿Qué era eso?, entraron con discreción y Narcissa le susurro a su hijo que fueran a saludar, este a su vez arrastrándola consigo, sin darle pie de replica.

-Buenas noches, Padre, Padrino. Profesor Dumbledore- saludo con respeto a los hombres con los que su padre conversaba. Hermione comenzó a sudar, era obvio que era una fiesta mas no tenía ni puta idea de que era lo que estaban celebrando y ¿Qué hacían ahí todos sus amigos y conocidos?

-Buenas noches Señor Malfoy, Señorita Granger- saludo el ansiado con su típico carácter afable y una pequeña sonrisita. Albus se había enterado sin siquiera proponérselo de quien era el responsable del estado de la joven prefecta, cuando Severus entro como una exhalación a su despacho para pedirle que le permitiera al chico Malfoy compartir sus aposentos con la joven, tras la sorpresa inicial le pidió mas detalles a su fiel amigo. Severus le explico con santo y seña lo que el sabia sobre esos dos, entonces el no tuvo inconveniente en permitirle a los jóvenes compartir su espacio personal. Mas días después la chica fue a pedirle que le permitiera regresarse a su antiguo dormitorio a lo que el tuvo que negarse pues el emparejamiento de esos dos, según su punto de vista seria algo muy beneficioso para el mundo mágico.

-Buenas noches- contesto cohibida y con las mejillas sonrojadas intentando por todos los medios no llamar la atención de nadie. ¡Ja! Como si a esas alturas eso fuera posible. Jodido Malfoy´s ¿Cómo se atrevía ese hurón de pacotilla llevarle a una fiesta con gente tan importante en la comunidad mágica y sin prevenirla?

-Veo que el broche de mi difunta madre le queda muy bien- comento Lucius sin quitarle los ojos de encima a su futura nuera. La chiquilla no era una bellaza exuberante a decir verdad, ni tampoco tenia nada excepcional pero fea lo que se dice fea no era. Aunque a él lo que realmente le interesaba era el dichoso poder del que supuestamente era poseedora.

-Creo que debemos ir con mi madre, Hermione- dijo Draco sorprendiéndolos a todos- Muchas gracias por haber venido, profesores. Si nos disculpan - se despidió momentáneamente mientras los dirigía hacían donde su madre les llamaba.

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-Vaya con la sangre sucia, se ve que se esmero en lucir menos andrajosa- dijo la joven de cabello negro a su compañera que no dejaba de beber y mirar de mal modo a los "novios"- Deja de beber tanto, es de muy mal gusto, Astoria- reprendió a su amiga.

-No se como demonios mis padres me pueden hacer esto- dijo con rabia mal contenida –Obligarme a ver a esos inmundos pavoneándose frente a todo el mundo como si fuera de lo mas normal, escoria maldita- dijo mientras se empinaba la copa hasta el fondo. Pansy se estaba divirtiendo de lo lindo viendo a la que fuera su rival de amores por mucho tiempo, era demasiado cómico verle echa un desastre por que sus papis le obligaron a asistir a la fiesta de compromiso de Draco. Suspiro mientras le daba un trago a su copa, que se pasearan todo lo que quisiera, al final Granger no era nada y estaba más que segura que Draco no sentía nada por la sangre sucia, por lo que ella no se sentía amenazada como la tonta de Astoria.

-Cálmate, estas dando un espectáculo lamentable, cuando lo que deberías estar haciendo es mostrando de lo que estas hecha y no dejarte humillar de esta manera o tu crees que Draco no se va a reír en tu cara si haces una escenita. Se inteligente Tory piensa en frió- le susurro inyectando un poco mas de veneno en el sistema de la joven Greengrass

Astoria asintió calmándose un poco, a pesar del alcohol tenia que ser paciente, ya llegaría el momento de que ese par le pagara con sangre todo lo que le debían. Pansy sonrió a sus espaldas, era tan sencillo manejar una venganza desde afuera.

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-Buenas noches, Potter- saludo con cierto tonito de burla. Sabia que su madre les había invitado, tanto a pipipotter como a las comadrejas pobretonas, el mismo le había comentado que ellos eran muy importantes para la ratona insufrible. Harry volteo a verles, Hermione se veía incomoda y bastante pálida.

-Buenas noches Malfoy, Herms- saludo el azabache sin quitarle la mirada a su amiga. Para el fue toda una sorpresa recibir la lechuza de Narcissa Malfoy la tarde anterior donde le invitaba a la fiesta de compromiso, obviamente eso no se lo esperaba. Había tratado de hablar con su amiga en persona, mas por una u otra cosa no lo había conseguido y por la mañana tenia castigo con Snape (Gracias Ron) Asi que lo único que se le ocurrió fue ir a la dichosa fiesta y hablar ahí con ella.

- Buenas noches Harry- contesto ella cohibida al sentir los ojos de su amigo sobre si exigiendo explicaciones. Aun que lo que Harry hacia en realidad era ver lo cambiada que se veía con esas ropas y adornos.

-Oh Hermione Querida- la señora Weasley se fue encima de ella dándole un abrazo de oso, que a la castaña le lleno el pecho de calor y dulzura- Yo sabia que Ginny mentía acerca de que les estaban dando clases de salud en el colegio, por un minuto creí que era ella la que me volvería abuela antes de tiempo pero cuando he leído la invitación de inmediato supe que eras tu. Me alegra tanto saber que no se irán a vivir en pecado- le dijo el tono maternal más no por ello la castaña dejo de sonrojarse. Era bastante obvio que la Sra. Weasley se daría cuanta de su estado no por nada tenia siete hijos.

-Gracias, Sra. Weasley, pero me temo que no se…- a que se refiere iba a decir, no refiriéndose a lo del bebe si no a eso de "vivir en pecado"

-Bueno, creo que es hora. Ven Hermione vayamos a donde mi madre. Con permiso- Draco no dejo que ella dijera mas, sabia que Granger comenzaría a replicar sobre que hablaba la mama comadreja, pero el no dejaría que esto se le fuera de las manos asi que la condujo por todo el salón hasta llegar al centro una vez ahí se concentro en sacar a flote sus dotes de actor y fingir bien.

- Buenas noches Damas y Caballeros- escucharon los presentes prestando atención al la joven pareja que en esos momentos estaba en mitad del salón. La chica parecía nerviosa y confundida, el joven en cambio parecía relajado y feliz. –Para mi es un honor que estén aquí compartiendo esta noche tan especial con nosotros- dijo para posteriormente tomar un respiro y voltear a ver a Granger que seguía rígida y con cara de espanto. –Hermione- dijo con voz sedosa que le erizo los vellos de la nuca a la chica, en ese momento Hermione Jean Granger supo que estaba en problemas (mas si cabe la posibilidad).- Hermione… eres… la mujer mas increíble que he conocido en mi vida y yo… yo jamás creí que hubiera una posibilidad para nosotros o siquiera para soñar en un nosotros, pero… pero tu me aceptaste y me diste esa oportunidad. Por eso te lo pido hoy, Hermione Jean Granger… ¿Te casarías conmigo?- la castaña tenia cara de ¿WHAT? Ella jamás creyó que Malfoy fuera a hacer semejante pregunta y menos que fuera a adornarla de esa manera (osease con mentiras, por que ¡Vamos! ella no era tonta, mas bien todo lo contrario y sabia que todo eso no era mas que una pantomima para que no hablaran de la familia Malfoy) –Granger, responde de una vez- le susurro sin perder la mirada de ensoñación que falsamente le dedicaba. Ella lo miraba sin realmente verlo, estaba completamente ida. –Responde de una vez, maldita sea- le urgió el posando su mano en la mejilla y acariciándosela. Ella rápidamente volteo a verles a todos. Harry le veía con preocupación y suspicacia. Dumbledore le dedico una pequeña sonrisa de apoyo. Lucius y Narcissa le veían con marcada molestia por su tardanza, el hombre incluso arqueo una ceja mientras le retaba a negarse.

-Acepto- dijo en voz baja de nada valía oponerse, al menos no mientras ella no tuviera un plan para safarse de Lucius Malfoy. Draco sonrió y le beso de manera posesiva. Los invitados aplaudieron y los murmullos de felicitaciones no se hicieron esperar. Mas el joven heredero no parecía importarle nada mas que los labios de su ahora prometida. Hermione empujo levemente a el rubio por el pecho y ambos se miraron a los ojos, ella confundida y algo… algo excitada y el… bueno el estaba mas que listo para cargársela al hombro cual hombre de las cavernas y llevarse de ahí a la habitación mas cercana para poder desfogarse a gusto.

-Bueno creo que deberías ponerle los anillos a tu novia Draco- escucharon a Narcissa que les hablaba en voz baja a lado de su esposo. Y ambos se dieron cuenta que tanto ellos como los demás invitados comenzaban a acercarse para felicitarlos.

-Eh… si- dijo el rubio sacando la caja de terciopelo en donde descansaba un dragón de plata y diamantes, tomo con delicadeza la mano de Hermione que seguía concentrada en la deliciosa sensación de calor que la invadió cuando el joven la beso. Acerco el dragón que inmediatamente enrollo su cola en el dedo de la joven, deposito un suave beso sobre el anillo y saco otro que era el anillo familiar también se lo coloco pero en la mano derecha. Todos aplaudieron de nuevo y Lucius hizo un brindis en honor a el futuro matrimonio. Hermione escuchaba y veía todo como si tuviera un casco en la cabeza, solo reacciono cuando los flashes de las cámaras le segaron haciendo que cerrara los ojos por instinto, deseando que al abrirlos todo fuera un mal sueño, uno en el que ella no estaba metida en una ratonera sin salida.

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Xoxo

Dragoncita