Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen al gran Masashi Kishimoto-San, la historia descrita a continuación es producto de mi loca imaginación. Un día me dio por escribirla, y aquí está, "Entre el amor y la venganza".


Holiiiis, aquí otra vez yo… Los dejo con el segundo capítulo de Sasuke, nos leemos más abajo. Disfrútenlo.


SASUKE (2)

Otra vez lunes, odiaba ese día. Para él era el peor de la semana. Se volteó y se encontró a Hanabi quien dormía plácidamente a su lado, según ella no quería volver a la mansión de los Hyuga hasta que Hinata se mudara. Cosa que se aplazó porque había sufrido un accidente que le impidió mudarse el día que lo tenía previsto.

Itachi le llamó el sábado en la noche y le hizo saber lo que sucedió en Suna ese día por la mañana. Su prometida se puso hecha una furia al saber que ella aun permanecería unos cuantos días más en casa de su familia. A él ni le iba ni le venía. La verdad, comenzaba a exasperarse por la actitud que Hanabi demostraba cada vez que salía a relucir Hinata en alguna conversación. Si hubiese sabido que iba a ponerse así de histérica jamás le hubiera contado nada acerca de su relación.

Hinata... su ya no tan tierna Hinata.

Ese día la vería de nuevo, desde que estuvieron juntos no había podido sacarse de la cabeza su apasionado reencuentro. Tampoco aquello que presenció en el jardín. No supo qué se apoderó de su ser, tuvo unas ganas enormes de alejar las manos de su hermano del cuerpo de su mujer, porque pasaron los años, ella lo odiaba pero la seguía sintiendo suya. Había tomado una decisión, quedarse con Hanabi y la mantenía. Pero no podía soportar verla cerca de su hermano, eso jamás lo permitiría.

Sospechaba que todo era un plan para darle celos y le funcionó. No podía negar que era muy astuta, sabía que reaccionaría así. Aunque sus palabras después de abordarla en el pasillo lo descolocaron sobremanera. Sabía también la razón de su rechazo. Él había escogido a su gemela, estaba herida. En el fondo seguía siendo aquella chiquilla temerosa.

Hanabi... los últimos días estaba insoportable y ese día en especial no sería la excepción. Su hermano le había llamado para informarle que ese lunes a las diez debía presentarse junto a Samara en las oficinas de los Hyuga para cerrar el trato directamente con Hinata.

Aún no había comentado nada con su prometida, pero podía apostar su hombría a que Hanabi se pondría como loca cuando se enterara que Itachi lo había designado para trabajar en conjunto con la mayor de las gemelas.

Estaba feliz, algo le decía que era una señal para arreglar las cosas con Hinata. En el pasado fueron muy jóvenes y cometieron errores —en especial él— que hicieron que lo que hubo entre ellos terminara muy mal. Quería cerrar ese capítulo en su vida para poder continuar.

También tenía miedo. Según lo que escuchó de muchos conocidos había arrasado con más de un competidor en el mercado textil de Europa y América. ¿Y si ésta era su jugada? —Dispersó esos pensamientos— si fuera así Itachi lo habría notado. Jamás firmaría ningún acuerdo si no estuviera cien por ciento seguro de su éxito. Además este negocio era diferente al que ella estaba acostumbrada.

Sonó el timbre, debía ser su hermana. Le había pedido que fuera hasta su departamento para de allí partir hacia el consorcio Hyuga.

Efectivamente, era Samara. Una hermosa morena de cuerpo escultural, un metro setenta y siete de altura y treinta y tres años de edad.

—Buenos días hermanito. —Le besó en la mejilla— Vine a levantarte porque hoy tenemos que estar temprano con los Hyuga. —dijo entusiasmada.

—Sí, justo iba a darme una ducha. Espera aquí mientras me arreglo.

Samara encendió el estéreo y puso algo de música para darle ambiente al lugar mientras esperaba.

—Vaya, La stravaganza de Antonio Vivaldi, no tengo nada en contra de la música clásica, pero podrías actualizar un poco tu biblioteca.

— ¿Qué vas a saber tú? Eso a lo que llamas música es una blasfemia a toda regla. —bramó algo exasperado por las tonterías de Samara— Y por favor, baja un poco el volumen, Hanabi descansa en mi habitación.

—Oh, pero si la pequeña Hyuga que no rompe un plato pasó la noche fuera de casa... y la pasó con su novio. A Hiashi no le va a gustar nada cuando se entere.

— ¿Tú desde cuando tratas al Hyuga con tanta confianza? Hablas como si lo conocieras muy bien. —Samara se tensó, ese gesto no pasó desapercibido para Sasuke.

—Bueno —dijo la mujer tomando asiento en uno de los sofás— solo he hablado con él unas cuantas veces. Ya sabes en fiestas en las que coincidimos. Es una agradable persona. Nada que ver a como lo describen las revistas de la prensa rosa.

—Ese viejo es todo menos agradable. A sus hijas les hizo la vida imposible siendo unas jovencitas.

Samara se quedó largo rato observándolo y sonrió con malicia antes de responder con una pregunta que descolocó a Sasuke por completo.

— ¿Y tú Sasuke? ¿Nunca le has hecho daño a ninguna de ellas?

El moreno apartó la mirada. Esa pregunta de su hermana hizo remover algo en su interior. ¿Qué podía decir él? Era igual o peor que Hiashi Hyuga. No respondió a Samara, solo se fue hasta el baño para comenzar a arreglarse.

Hanabi hace rato se había despertado. Escuchó toda la conversación desde el pasillo. Cuando se percató que Sasuke regresaba de nuevo a la habitación se volvió a acostar y simular que dormía.

Al entrar al baño, se levantó sin hacer ruido y salió hasta la sala. Allí estaba Samara recostada con la mirada perdida en el techo mientras aun sonaba en el estéreo la música clásica.

Se acercó a esta y sin previo aviso se dirigió a ella con altanería.

— ¿Qué sabes de la relación de mi hermana y Sasuke?

La Uchiha se levantó y se puso de pie y miró de frente a la Hyuga. Prácticamente le sacaba una cabeza de estatura.

—Qué tenemos aquí, una pequeña que espía conversaciones ajenas. ¿Acaso tu mamita no te enseñó que es de mala educación escuchar detrás de las puertas?

—Mira quién lo dice. La mujer que se mete con hombres casados. Crees que no sé qué mi padre y tú son amantes. Pues déjame decirte que eso es peor. Eres una zorra.

Samara rio con sorna. Así que tal como lo sospechaba, la novia de su hermano era un lobo con piel de oveja. Definitivamente, con esa familia nadie sabía lo que le esperaba y al pobre Sasuke le había tocado una pequeña arpía. Por algo ni a ella ni a su madre le había gustado esa mujer.

—Y pensar que Sasuke cree que eres un angelito. Quién te viera y quién te ve. La verdad no sé nada de lo que mi hermano tuvo con tu hermana, pero lo poco que he visto, me quedó claro que fue muy serio. —comenzó a jugar con los mechones azulados de la Hyuga y le dijo en un susurro— yo tú tendría cuidado con Hinata... a mi hermano se le ve un brillo distinto cuando la mira a ella que cuando te mira a ti.

En ese momento Sasuke salió hasta la sala y las mujeres se separaron al sentirlo.

—Me preguntaba dónde estabas. Me alegra que estén conversando un poco. Ese es un gran primer paso para que se lleven mejor. Deberían dejar de lado las diferencias, y mamá debe seguir tu ejemplo —dijo dirigiéndose a Samara— Hanabi será parte de la familia y quiero que todos estemos en armonía.

—Sasuke, la verdad es que no me gusta tu novia no porque sea una Hyuga. Sino porque no ha hecho méritos para ganarse ni un poco mi confianza. —fulminó con la mirada a la de ojos nácar.

—Quizás tu hermana no se ha propuesto a conocerme mejor. Estoy segura que si nuestro trato fuera diferente, nos llevaríamos —respondió Hanabi con dulzura— tanto como lo haces con Sakura.

—Sakura es harina de otro costal. —La Uchiha no soportaba la hipocresía de Hanabi— Siempre ha contado con nuestro cariño porque se lo ha ganado… además nos ha dado a la heredera del clan Uchiha. ¿Tú que tienes para ofrecer aparte de tu maldita sangre Hyuga?

Esto último no pudo evitar decirlo con desprecio. No porque odiaba a los Hyuga, Hiashi era un gran hombre a pesar de todo lo malo que decían de él y Hinata no era hipócrita —o eso le pareció— pero Hanabi, verle la cara de mosca muerta a esa mujer le hacía revolver las entrañas del asco que le causaba.

—Basta. —espetó Sasuke con brusquedad. Zanjando la pequeña riña entre su hermana y novia— cada vez que se ven tiene que terminar en lo mismo.

—Samara, deberías aprender a ser más tolerante con Hanabi, cuando la conozcas mejor te darás cuenta que es una mujer increíble. Y tú Hanabi —se viró hacia la Hyuga— debes de poner de tu parte y no provocar a mi hermana.

—Me voy a terminar de vestir. Espero que lo que acaba de suceder no se vuelva a repetir.

El hombre se fue nuevamente a la habitación dejando nuevamente solas a las mujeres. Al cerciorarse que Sasuke no las podía escuchar Samara no perdió oportunidad de decirle a la Hyuga que era una falsa. Ésta ni se inmutó. Solo de dio media vuelta y se fue a la habitación de Sasuke.


Llevaban una hora esperando porque aparecieran Hinata e Itachi. Al parecer ambos se les ocurrió la brillante idea de llegar tarde. Sasuke por un momento pensó lo peor. Luego vio a su hermano entrar azorado dando unos cuantos gruñidos nada propios de él.

Le preguntó a Itachi el porqué de su tardanza. A lo que el mayor le dijo que había tenido que pasar llevando a Sarada al colegio y acababa de salir de una reunión de padres. Ese era uno de los días más llenos en la agenda de Sakura y a él le tocaba lidiar con las labores de su mujer.

Ahora quien tardaba una eternidad era ella, Hinata.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que por fin entró por la puerta. Una bota de vendas yacía en su pie derecho acompañado de un par de muletas para desplazarse.

—Buenos días señores, señorita —sonrió para todos— pido disculpas por mi tardanza, como verán —dijo dirigiendo su vista hasta la bota en su pie— tuve un pequeño accidente. Hasta ahora salgo de la consulta con el traumatólogo. Nada que me impida hacer lo que mejor sé hacer, negocios. —Casi todos rieron al unísono, menos Itachi que solo tuvo una apenas perceptible y Sasuke que permaneció completamente serio.

Después de entrar le siguió una muchacha con dos curiosos moños, iba cargando un portafolios, un bolso de diseñador, carpetas y una bolsa de medicinas con el logo de una farmacia. Saludó a los presentes y corrió al lado de Hinata.

La chica le dio una mirada a Neji Hyuga que se hallaba en el asiento próximo a quien presidía la reunión. Hinata también les vio, los tres asintieron. La castaña tomó la bolsa farmacéutica y salió de la habitación despidiéndose con una leve reverencia.

—Ella es Tenten, mi asistente personal. —dijo la Hyuga sonriendo alegremente luego del silencio sepulcral que se hizo presente en la sala.

Sasuke solo podía seguirla comparando con la chica del pasado. ¿Acaso había sido tanto el daño que la hizo perder su esencia? ¿Tan malo fue? Todavía no comprendía del todo su manera de actuar.

En ese preciso momento le sonrió, después de lo mal que terminaron la última vez que se vieron ese gesto de su parte lo descolocó.

Jugar.

Sí, eso era. Jugaba con él, así como lo hizo alguna vez con la pequeña, dulce y tierna Hinata. Ella le quería hacer probar un poco de su misma cucharada. Su mente poco a poco se fue alejando de aquel lugar.

—Sasuke-kun, ¿Por qué besaste a esa chica? —Hinata jugaba con sus dedos, no era capaz de verlo a los ojos. —pensé que tú y yo…

— ¿Tú y yo qué Hyuga? ¿De verdad crees que somos algo? —la tomó fuerte del brazo, sabía que le hacía daño, ella mordía su labio inferior para reprimir un gemido de dolor. —Yo soy un hombre libre, que me haya acostado contigo no significa que voy a ser tu novio. —La soltó de manera brusca, haciendo que la jovencita perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

—Ves, eres una inepta, ni sostenerte en pie puedes. Me estas empezando a colmar la paciencia. No vine aquí a estar cuidando de una niñita ilusa como tú.


—Esto es lo único que te puedo ofrecer… lo tomas o lo dejas. Entiende que no soy hombre de una sola mujer.

—Acepto, Sasuke-Kun —dijo sin siquiera pensarlo— pe… pero por favor no me alejes de ti. Yo… yo…

— ¿Tú qué tarada? —gritó furioso por su tartamudeo.

—Yo te amo, Sasuke-kun. —El Uchiha rio con sorna ante la declaración de la Hyuga.

—Yo no, esclava. No amo a nadie, solo a mí mismo, ¿Entiendes?

Hinata agachó la cabeza, le dolían las palabras del Uchiha, pero ella en el fondo, sentía que todo lo que él decía eran mentiras. Se mentía a sí mismo para no aceptar que también la quería.

—No, Sasuke-kun, no te creo —dijo en un susurro— eso no es lo que me demuestras cuando estamos juntos. —Se sonrojó al recordar los momentos a su lado— Si no me amas, yo haré todo porque llegues a hacerlo. —Lo miró a los ojos con ternura y le sonrió— Porque yo sé que en el fondo sientes algo por mí. A pesar de tu actitud, eres la única persona que me ha hecho sentir querida…


—Sasuke… Sasuke… —el llamado de su hermana lo sacó de sus recuerdos.

Todos se quedaban mirando al menor Uchiha mientras éste salía de su ensoñación. En especial Hinata, ella de alguna manera sabía que su mente se trasladó al pasado. Su pasado juntos. Desde su asiento con la mano apoyada en su barbilla se dirigió hasta el moreno con una mirada y sonrisa burlona.

—Tierra llamando a Sasuke —el moreno se acomodó el traje y trató de recomponerse nuevamente, cosa que no sirvió de mucho, la Hyuga cambió su expresión divertida a una más seria después del chistecito— Te informo que no estamos para perder el tiempo Uchiha, mientras tú estás en Dios sabe dónde, nosotros firmamos un acuerdo multinacional de muchos millones de dólares. Te agradecería que tomaras esto más en serio, sino me veré en la obligación de exigirle a Itachi que ponga a alguien más competente a ocupar tu lugar. —Finalizó de forma tajante.

—Ruego me disculpe Hinata-sama, no era mi intención…

—No me importa si no era su intención olvidarse del trabajo. Lo que si le exijo es que tenga un poco más de profesionalismo a la hora de tratar cualquier asunto que tenga que ver con el convenio. —Lo miró de forma despectiva— No me haga dudar del criterio de Itachi-san al colocarlo como uno de los miembros de Alta Gerencia de este negocio. No es un juego de niños Sasuke Uchiha, aquí se juega todo o nada, un solo error y adiós a todo. ¿Me ha entendido?

—Sí, la he entendido a la perfección. —El moreno tragó grueso, vaya que había cambiado. Lo había humillado en frente de todos sin siquiera titubear.

—Bien como les iba diciendo. —prosiguió la Hyuga con su discurso lleno de estadísticas y demás a sus casi socios, para terminar de convencerlos.

Una media transcurrió mientras Hinata exponía las gráficas proyectadas a los presentes. Itachi Uchiha estaba fascinado con la mujer frente a ellos, algo que no pasó desapercibido para el menor de los hermanos. A él le interesaba. Y cómo no, si personificaba la perfección empresarial. No solo era una cara o un cuerpo bonito. No, era un cerebro capaz de procesar y crear nuevos métodos de expansión, generando cuantiosas sumas de dinero nada más en ganancias para ambos. Sin duda Itachi estaba fascinado con eso, incluso él, quien en el pasado la despreció, humilló, mancilló, ahora quedaba con la boca abierta al descubrir la mente brillante que se escondía detrás de aquella menuda mujer.

Al finalizar la ardua explicación, procedieron a firmar el contrato Hiashi Hyuga fue el primero en firmar, seguido de Itachi Uchiha, quien después pasó el bolígrafo a manos de Hinata. Por un momento se quedaron viéndose a los ojos, contrastando el negro de él y el blanco nacarado de ella. La muchacha sonrió de medio lado y prosiguió a estampar su estilizada firma junto a la del mayor Uchiha. De una forma u otra terminaban de sellar un pacto, no solo comercial, más bien personal.

O eso fue lo que pensó menor de los hermanos. Firmó Samara Uchiha, Neji Hyuga y finalmente él, Sasuke. Algo le oprimió el pecho cuando Tenten, la asistente de Hinata les ofreció una copa de champagne a los herederos de sus respectivos clanes. Ellos brindaron solos, alejados de todos, o eso era lo que proyectaban para el Uchiha. Existía un aura o una burbuja que los mantenía distantes de su alrededor, solo estaban ellos dos.

No supo como pero terminó ejerciendo presión en el frágil cristal de su copa, haciendo que la delicada pieza se quebraba, estallando en pedacitos que se incrustaron en su piel. Los presentes enseguida voltearon a ver qué sucedía y vieron a Sasuke Uchiha con la mano izquierda ensangrentada.

Itachi corrió a ver qué sucedía con su hermano, mientras Hinata solo alcanzó a alzar su copa hacia Sasuke con una sonrisa triunfal y después tomar todo el contenido de ésta de un solo trago. Tomó sus muletas y salió de la sala de juntas hasta su oficina dejando atrás a un mal herido Sasuke.

Y no, no era por el hecho de tener una mano llena de cristales incrustados en su carne, más bien era una herida más profunda, de esas que no se pueden ver, de esas que Hinata conocía muy bien gracias a él.


N/A: Aquí de nuevo yo, ¿Qué tal el capítulo de hoy? Dejen su opinión en un review.


Respondiendo reviews:

Violetamonster:

Jajajajajajaja Hola, pues me alegra haberte dejado con la intriga, que esa era la idea —me doy por satisfecha xD (da saltitos y aplaude como niña chiquita) —más adelante sabremos quién es este personaje misteriosos… Lo de quién es… bueno me lo reservo hasta que llegue el momento xD. No comas ansias.

Jesy:

Holaaa, a ti Jesy te digo lo mismo que a Violeta, cada cosa tiene su momento… Con respecto a lo de Hanabi, me he inspirado en la Hinata de Road To Ninja, pero la he puesto que parezca la mansa paloma que no es, como hemos podido observar.

Guest (1)

Hola Invitado, pues qué te digo, a mí también me encanta esta pareja SasuHina. Pero por motivos de inspiración aquí he tenido que ser un poquito cruel, me gusta hacer sufrir a la gente, lo sé no tengo corazón. Y espero poder darle el final feliz a Hinata… ruega porque la maldad no se apodere de mi mente. (Ríe como loca histérica). Naaaah mentira… sigue leyendo a ver qué pasa.

Guest (2)

Haaaaaaaaaaa Aquí estoy de nuevo con la conti, espero que te guste este capítulo =D Pronto más ItaHina y Hanabi, bueno a esa le tengo unas sorpresitas muy suculentas. XD


Ahora sí meus amores, ahí nos vidrios... No olviden no ser tan agarraos como vieja en moto y dejar su review, me hacen actualizar más rápido ¿Lo han comprobado no?

Sayonara Baby's


PD: lo de la vieja en moto es una frase muy venezolana que usamos para decirle a los tacaños… así que ya saben, dejen la tacañería con los reviews.

También pueden seguirme en mi hermoso Twitter: 39iiraMzziL (Si quieren, claro)