Incomplete

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Capítulo Once
Quédate


Sak, ¿Puedes que creer que faltan como tres días más para que nos vayamos a Nueva York? —la voz emocionada de TenTen sonó a través del celular, trayendo una pequeña sonrisa al rostro de Sakura.

La pelirrosa estaba perezosamente acostada sobre su estómago en el suave colchón de su cama king-sized, con su más nueva adquisición—alias, una revista—tendida frente a ella y su celular colocado en su oreja. Su cabello estaba recogido en una desordenada coleta, su rostro limpio de maquillaje alguno; y su única ropa consistiendo en una simple camiseta blanca con un jogging morado que terminaba hasta sus rodillas.

Luego de la pelea con su esposo, Sakura decidió que un caliente baño relajante era exactamente lo que necesitaba, aunque ya hubiese tomado uno; sonaba extraño, sí, pero sabía que si no hacía algo pronto para tranquilizarse, en verdad iría por él y lo apuñalaría. Entonces, luego de remojarse en la bañera por al menos dos horas, salió y se tomó el tiempo para perezosamente secar su cuerpo y su cabello; luego se cambió por un nuevo conjunto de ropa, tomó su revista y se dejó caer en la cama.

Mientras distraídamente cambiaba de páginas—y en silencio contemplando lo que podría hacer para regresársela a Sasuke por todo lo que le había dicho—su celular sonó, el identificador de llamadas indicando que era TenTen.

Todo esto nos llevó a la situación del momento—su cambio de páginas, pensando en su venganza, medio escuchando a su amiga y murmurando pequeñas respuestas de tiempo a tiempo. Y sí, Sakura sabía que debía concentrarse en qué le estaba diciendo la chica, pero no era que no quisiera—lo hacía, sólo que no podía. Su mente simplemente estaba demasiado ocupada a esas alturas—cosa que se estaba tornando molesta, por cierto.

¡Ya no puedo esperar!

—Tengo el sentimiento de que no podrías —contestó la pelirrosa, todavía sonriendo ligeramente. Estresada o no, el entusiasmo de TenTen era casi palpable y Sakura enserio se sentía feliz por ella. No todos los días se casaba una mujer, y supuso que los días—semanas, meses, años—que lo anticipaban eran tan importantes como el evento en sí. No podía estar segura, ya que ella no había sentido todo eso, pero TenTen era bastante fácil de leer, así que Sakura estuvo casi segura que estaba en lo cierto. No es que eso fuera un detalle importante. Como dije antes, su mente simplemente parecía querer estar muy, muy lejos ese día.

¿Has estado ahí antes? —preguntó la chica, sacándola de sus pensamientos.

Sakura parpadeó, teniendo problemas por un instante para comprender a lo que se estaba refiriendo. —Oh, ¿En Nueva York? —inquirió mientras le caía en cuenta. —No, no realmente. ¿Tú sí?

—respondió. —Fui para escoger mi vestido de boda, pero no tuve tiempo para salir y todo eso —su voz tuvo un pequeña tono de decepción, y no le tomó mucho tiempo a Sakura darse cuenta de qué quiso decir con 'salir'. Ya saben, las cosas estándares—ir de compras, discotecas y Times Square. De eso estuvo segura.

Lo que no pupo entender, sin embargo, era por qué TenTen—ella, de todas las personas—no era capaz de darse tiempo para… bueno, visitar los alrededores. —¿Por qué no?

Bueno, sólo podía estar ahí por dos días, ya que tenía otras cosas qué atender —respondió. —Inicialmente pensé que dos días serían más que suficiente, pero escoger mi vestido de novia resultó no ser tan simple como inicialmente imaginé —explicó, y, a pesar de que sus palabras fueron seguidas por un suspiro de exasperación, Sakura pudo decir que ella estaba sonriendo.

—Supongo que valió la pena, ¿no? —preguntó suavemente, una pequeña sonrisa estirándose en su rostro también.

La respuesta fue inmediata. —Definitivamente —habló Tenten sin ningún rastro de duda o algo parecido. —Fue muy extraño al principio, porque no tenía idea de qué estaba buscando—pienso que traté con todo tipo de vestidos, de todos los colores y materiales conocidos en este planeta —ella rió ligeramente ante el recuerdo. —Las encargadas debieron haber estado muy, muy felices cuando me fui —esta vez, fue Sakura quien rió. Aunque sólo la había conocido por unos días, la pelirrosa daba por hecho que TenTen podía llegar a ser realmente molesta—intencionalmente o no, eso no importaba.

No te rías, Sakura —dijo, sonando bastante divertida consigo misma. —Hablo enserio. Ellas se veían bastante felices cuando finalmente encontré lo que estaba buscando —bueno, por supuesto que lo estaban. Esas encargadas probablemente le rezaron a Dios cada noche para que encontrara una vestido y las dejara de una buena vez.

—Pensé que no sabías lo que estabas buscando —bromeó Sakura, alzando una ceja.

No sabía—al menos no estaba consciente —dijo la chica. —Pero cuando me probé ese vestido, supe que era el indicado. Yo… —se detuvo por un momento, obviamente luchando para encontrar las palabras adecuadas. —Realmente no sé cómo describir la sensación —admitió finalmente. —En fin, estoy segura que me entiendes.

A esto, los labios de Sakura se curvaron en una pequeña sonrisa triste. —Supongo… —murmuró quedamente, no queriendo realmente que la escuchara la morena.

Lo hizo, sin embargo. —¿Tú 'supones'? —preguntó escéptica, y Sakura casi pudo verla alzar una ceja.

—TenTen —suspiró, negando ligeramente. —Cuando dije que no había planeado mi boda, no estaba jugando.

La otra mujer se quedó en silencio por un momento—definitivamente más tiempo del necesario—antes de finalmente responder con incredulidad: —¿Me estás tratando de decir que ni siquiera escogiste tu vestido de bodas?

—Algo así, sí —fue su única respuesta.

—¿Qué dem…? —la pelirrosa casi se rió por esto. Por lo que sabía, era muy rara que TenTen no tuviera palabras, especialmente cuando se trataba de insultarte, así que sólo pudo suponer que realmente había logrado dejarla en shock. No podía ver por qué o cómo, sin embargo, ya que la mujer ya sabía todo sobre su boda y en general. Bien, quizás no 'todo', pero sabía lo esencial y eso debería más que suficiente, ¿Cierto? —¡Pero Sakura! ¡Era tu boda! —. Pero, aparentemente, no lo era.

La pelirrosa rodó los ojos. —Estoy segura de que estás al tanto de las circunstancias en las que me casé, TenTen —dijo.

—Sí, pero una boda es una boda, sin importar qué —dijo. —No ocurre—o más bien, no debería—ocurrir dos veces —. Sí, Sakura sabía eso—en su caso, era bastante obvio ya que ella se hubiera divorciado de Sasuke desde hace tiempo si hubiera tenido la oportunidad de hacerlo. —Debiste haberte defendido y exigir la oportunidad de escoger tu vestido —. Ella realmente no lo comprendía, ¿O sí? —Es enserio —Nop, no lo hacía.

—No es que no me hubieran dejado, TenTen —respondió, su voz suave y queda. —Simplemente no me importaba.

Y era cierto. A pesar de que siempre había sido claro para ella que todo podía funcionar bien y que trataría lo mejor que pudiera para influenciar las cosas de modo que los condujera en la dirección correcta, eso no cambiaba el hecho de que Sakura realmente no quería casarse en esas circunstancias.

Justo como cualquier otra mujer, constantemente había pensando cuál sería la boda perfecta para ella—la boda y todo lo que conllevaba: el tiempo, el lugar, el vestido, los invitados, el futuro esposo… Cuando se dio cuenta que nada—absolutamente nada—sería como ella lo había soñado, Sakura perdió todo el interés en involucrarse en la planeación del 'gran evento'. Después de todo, si alguien escogía el hombre con el que ella pasaría el resto de su vida, ese alguien también podría tomar las decisiones con respecto a otras aspectos incluidos en todo el asunto.

No había sido su padre quien había hecho eso, sin embargo, y tampoco fue su madre—a pesar de que esta última había luchado mucho para parecer interesada en el evento ('luchado' siendo la palabra clave, por supuesto). Había sido la madre de Sasuke—Mikoto, si la memoria no le fallaba. Ella había sido quien había planeado todo—desde el lugar y los invitados, hasta la apariencia de Sakura.

La mujer había sido realmente amable y comprensiva sobre todo el asunto; Sakura podía decir que ella no estaba a gusto con la idea de que su hijo se casara con una mujer que apenas conocía, pero nunca lo había dicho, y estaba agradecida por ello—Sasuke había sido bastante frío con ella y ella ni siquiera quería pensar sobre qué hubiera hecho si su familia hubiera sido igual de hostil con su matrimonio como él.

Le había preguntado, más de una vez, si no quería estar más activa en todo el asunto, si no quería al menos tomar algunas decisiones, pero Sakura siempre le había dicho que no, incluso cuando se trató de escoger el vestido. Para ser honestos, por un momento, se había arrepentido de negarse, pero no porque esto fuera su vestido de bodas sino más bien porque siempre había sido algo quisquillosa cuando se trataba de ropa, así que había estado algo asustada de que no le gustara lo que Mikoto le trajera.

Tan pronto como tuvo la oportunidad de ver el vestido, sin embargo, todos los miedos e inseguridades había parecido realmente estúpidos—era perfecto. Quizás no había sido el estilo por el que se hubiera ido, pero había sido perfecto de cualquier modo. Un vestido blanco con un escote de corazón y descubierto de la espalda con cuatro tiras entrecruzadas; cubierto con encaje embellecido y lleno de pequeños detalles que Sakura no pudo haber amado más.

¿Qué más pudo haber pedido?

—Sentía como si toda mi vida se estuviera acabado frente a mis ojos y no pudiera hacer ni una maldita cosa sobre ello—la última cosa en mi mente a esas alturas era escoger mi vestido de boda.

Un boda normal, quizás.

Simplemente no me es posible comprender cómo es que pudiste permitir que alguien más tomara esa decisión por ti —exhaló TenTen, sonaba total y absolutamente horrorizada con el prospecto.

Sakura bufó. —Bueno, no es como que alguien posiblemente pueda comprender por todo lo que he pasado —. Ante esto, la otra mujer no respondió, probablemente porque no podía formular una respuesta y la pelirrosa decidió que no quería seguir hablando de eso. —Cambiemos de tema, ¿vale? —Realmente no estaba a gusto al discutir sus problemas maritales con nadie, especialmente cuando estaba al tanto del hecho de que ellos no tenían solución en lo absoluto. —¿Qué vamos hacer en Nueva York, huh?

Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, el cambio de ánimo fue obvio. —¡De todo! —exclamó la chica. —¡Iremos a las discos e iremos de shopping y hablaremos mucho y nos divertiremos mucho! ¡Será increíble y lo amarás, lo prometo!

—Eso no es exactamente una revelación —dijo Sakura, rodando sus ojos. —Estaba esperando una respuesta más detallada. Como un horario, por ejemplo —Se detuvo por un momento, antes de continuar: —¿Tenemos siquiera uno? —Siempre había sido bastante organizada, así que sólo era normal que ellas debieran tener uno—sino un horario, al menos una idea básica de qué estarían haciendo cada día. Pero TenTen y las chicas parecían todo menos organizadas, así que Sakura supo, desde el momento en que preguntó, que su pregunta era bastante tonta.

—Eso es aburrido de hablar por el teléfono, Sak —. Yup, había estado en lo cierto—TenTen probablemente ni siquiera sabía lo que un 'horario' significaba. Pero ella era la novia y este era su viaje, así que las cosas se tenían que hacer a su modo—Sakura realmente no tenía ni voz ni voto en todo esto.

—Bueno… um, ¿Perdón? —ofreció sin convicción, haciendo que la otra chica soltara una risita.

—Olvidémonos de eso —dijo en un tono displicente. —Estás en lo cierto, de cualquier modo—esas detalles tienen algo de importancia, después de todo —Suspiró suavemente y permaneció callada por un momento, mientras trataba de armar un plan. —Mejor simplemente reunámonos en algún lado—todas nosotras—para que lo podamos organizar ya.

Sasuke estaría tan enojado si ella aceptaba la invitación de TenTen.

Esa fue la primera cosa que se le vino a la mente tan pronto como las palabras de su amiga se procesaban en su cerebro. El hecho de que Sasuke todavía siguiera en su mente, incluso después de que se enfrascara en una muy interesante conversación, era extraño y molesto, pero Sakura no podía negar que le gustaba el resultado que obtendría de todo eso. Parecía la cosa perfecta a fin de enojarlo, para hacerlo pagar por cómo la había tratado unas horas atrás—como una pequeña venganza, ¿Comprenden?

Y si ella de alguna manera lograba implicar con disimulo algunas palabras de cómo ella no iba a salir con las chicas, si no alguien más (porque, sí, se había dado cuenta de que su decisión de decirle que, la noche anterior realmente no había tenido una cita había sido imprudente y estúpido), luego las cosas inevitablemente si podrían aun mejor.

Una parte de ella rodó los ojos y le dijo que dejara de ser tonta, ya que ni siquiera sabía si Sasuke todavía seguía en casa; después de todo, se había encerrado en el baño luego de su pequeña discusión, así que su esposo bien pudo haber regresado al trabajo durante ese tiempo. Pero Sakura no desperdició ningún momento en golpear ese lado de ella y alojarlo en lo más profundo de su mente—podía estar en lo cierto, sí, pero también podía no estarlo.

Y esto definitivamente valía la pena intentarlo. Además, estaba segura que él se enfadaría por no poderla encontrar en casa, así que haciendo alarde frente a su cara, hasta cierto punto, era bastante irrelevante. —De acuerdo —dijo Sakura, asintiendo ligeramente incluso aunque TenTen no pudiera verla. —Sólo dime cuándo y dónde.

—Supongo que en algún momento de esta noche sería lo mejor —Oh sí, lo sería. Casi podía verlo rechinar los dientes con molestia, casi podía escucharlo sisearle cosas desagradables. casi podía sentir el enojo irradiando de él—y sabía que amaría cada segundo de ello. —Pero no estoy segura a qué hora… —Mientras más tarde fuera, mejor sería, ¿no? —Mejor déjame hablarle a las chicas rápidamente y te hablo de nuevo, ¿de acuerdo?

—Ajá —respondió Sakura, antes de terminar la llamada y rodar sobre su espalda. Con una perversa sonrisa arrogante impregnada en su rostro, se sentó y se acercó a la esquina de su cama para levantarse y comenzar a cruzar su habitación en cuestión de segundos. Sintió un ligero mareo comenzar desde el fondo de su mente, pero lo ignoró, sabiendo que era casi seguro que se debía a sus rápidos movimientos.

¿A quién rayos le importaba, de todos modos? No a ella y definitivamente no a esas alturas.

~•~

Ella era la persona más molesta que alguna vez hubiera conocido en su vida, decidió Sasuke. Ella era simplemente… gah, ni siquiera podía encontrar las palabras adecuadas para describirla— y ya era decir mucho, considerando que él era un Uchiha (es decir, ellos nunca se quedaban sin palabras).

Ella ni siquiera lo notó (eso, o ella decidió ignorarlo) cuando bajó las escaleras, incluso aunque la puerta de su oficina estuviera completamente abierta (precisamente para que él fuera capaz de estudiar sus acciones, fíjense); perezosamente caminando hasta la cocina y regresando de ahí con un vaso de jugo de naranja en su mano. Por un momento, Sasuke pensó que iba a ir de regreso a su cuarto a hacer lo que sea que hubiera estado haciendo hasta ese punto, pero estuvo equivocado justo unos momentos después, cuando su celular comenzó a sonar.

Casi rodó sus ojos ante esto. Déjenle a Sakura pensar de este 'viaje'—haciendo alusión del cuarto a la cocina—como uno muy largo y exhaustivo que requiriera tener su celular con ella.

Luego se dio cuenta que quizás bien pudo hacer estado esperando una llamada, y la urgencia de rodar los ojos ante sus payasadas instantáneamente desaparecieron. Pienso que no hay necesidad de decirles que, desde ese punto en adelante, comenzó—con mucho cuidado—a escuchar su conversación con quién sea que fuera que estuviera del otro lado de la línea. Por supuesto, sabía que no era un chico—ella se lo había dejado muy claro ese día—pero no podía estar completamente seguro de eso. Por lo que sabía, bien pudo haberle mentido.

Sasuke todavía no tenía idea de por qué el pensamiento de que ella tuviera alguien más además de él—bien, el pensamiento de que tuviera alguien más, punto, ya que él realmente nunca había estado ahí para ella, despertara ese tipo de sentimientos en él, pero no iba a quedarse y pensar sobre eso. Tenía otros asuntos que atender y, para ser honestos, no estaba seguro de que le gustara la respuesta, en primer lugar.

—¿El que tiene el nombre raro? —la escuchó preguntar, y esforzó sus oídos para escuchar más. —Sí, lo sé. Hay uno de esos en el centro comercial, ¿no? — Tomando lo último de su jugo, se dirigió a la cocina de nuevo, inconscientemente arruinando el pequeño plan de Sasuke; enojado con la repentina interrupción y no siendo capaz de entender nada de su ahora voz amortiguada, el Uchiha se paró y con silencio salió de su oficina, siguiendo el paso que su esposa había tomado. (Y no, no estaba siendo silencioso porque quisiera 'espiarla', sino porque así era él. Nunca lo escucharan hacer un jaleo, lo prometo).

—Sí, sé dónde está —dijo y él se preguntó si seguían hablando de la misma cosa. ¿Habían cambiado de tema? Eso sería nefasto, en serio—¿Y si volvía a hacer suposiciones estúpidas? No es que le importara mucho, pero… bueno, ya saben, era algo molesto cuando alguien—especialmente Sakura, en su caso—le mostraba los errores en su cara. —¿A las ocho? Bien, estaré ahí —. ¿Qué? —Por última vez, TenTen, tengo un coche, ¿de acuerdo? Me las arreglaré perfectamente. Bien. Sí. ¡Nos vemos ahí!

—Estás fuera de tu jodida mente si piensas que saldrás de nuevo esta noche —Esas palabras estuvieron fuera de su mente antes de que su cerebro pudiera siquiera procesar la acción; ella ni siquiera tuvo la oportunidad de poner el celular de nuevo en su bolsillo, sin mencionar el tiempo para girarse. Cuando finalmente lo hizo, sin embargo, él podía establecer con desafío que el enojo y la molestia nunca habían sido tan obvias, tan visibles en esos ojos jade.

Muy bien. Así era exactamente como él se sentía, de cualquier modo. Nah, ¿A quién trataba de engañar? Él estaba mucho más enojado que ella—las palabras ni siquiera comenzaban a describir lo que estaba sintiendo a esas alturas.

—¿Qué carajos sigues haciendo aquí? —siseó, fulminándolo intensamente. Seguro, quería que él descubriera que iba a salir y todo eso, pero nunca hubiera pensado que ocurriría de esta forma. En su cabeza, el escenario perfecto era que ella caminara hasta él y se lo dijera. Y aunque, tenía que admitirlo, había resultado bastante bien también (juzgando por el enojo brillando en sus ojos, por supuesto), Sakura no pudo evitar sentirse furiosa con él por escuchar su conversación.

Es decir, ¿Quién demonios se creía él? Él no tenían ni un jodido derecho a hacer algo así, ¿de acuerdo?

—Es mi casa —fue su respuesta. —Tengo el derecho de estar aquí cuando sea que se me pegue la jodida gana.

Sakura rodó los ojos. —Bueno, me disculpo entonces, Uchiha-sama —se burló. —Supongo que me he acostumbrado demasiado a que nunca estés cerca.

—Él que esté aquí o no, no debería ser tu problema.

Pero, por supuesto. Debió haber sabido que él diría algo de ese estilo. —No lo es —replicó simplemente. —Sólo trató de ponerte al tanto del hecho de que el que no pueda soportar tener que respirar el mismo aire que tú, no es exactamente mi culpa.

Sasuke sonrió socarronamente. —Lo estás haciendo ver como si yo en realidad tuviera—tengo un razón para que me apure a llegar a casa cada día —. No pasó por alto la forma en que ella se estremeció ligeramente, pero decidió ignorarlo, como siempre lo hacía; la culpa siempre estaba justo detrás de ello, pero estaba bien, eso también lo ignoraba.

—¿Lo hago? —preguntó, su voz traicionando nada de lo que estaba sintiendo. —Creo que eso llama a otra disculpa de mi parte—realmente no quería hacerlo ver de esa forma —dijo, negando con la cabeza. —Lo siento.

—Disculpa aceptada —respondió Sasuke, su sonrisa socarrona creciendo aun más al verla refunfuñar.

Los ojos de Sakura se oscurecieron. —Jódete —medio siseó, medio murmuró, mientras rápidamente pasaba de él y salía de la cocina. No queriendo que la discusión terminara hasta que él dejara su punto claro, Sasuke la siguió hasta la sala, donde la tomó del brazo y obligándola a detenerse tan pronto como la alcanzo.

—No vas a salir esta noche —Él no quería hacerlo sonar como una orden, incluso aunque todos sabemos que era exactamente eso, pero así fue como salió, así que no pudo hacer nada sobre eso. No es que le importara mucho. Sakura, por otra lado… bueno, ella es una historia completamente diferente.

—¡¿Estás fuera de tus casillas?! —le gritó, soltándose de sopetón de su agarre. —¡¿Qué carajos sucede contigo, Sasuke?!

Este no era el resultado que se había esperado. Se suponía que él se enojaría, sí, y se suponía que él discutiría y trataría de ordenarle qué hacer, pero ella se suponía ser capaz de caminar de regreso a su habitación con su cabeza en alto y su ego totalmente satisfecho. Entonces, ¿Por qué nada parecía funcionar como ella quería?

—¡No me grites! —siseó, sus ojos negros perforándola.

—¡No me digas qué hacer! —siseó de regreso, el enojo de sus ojos reflejados en los de él. —No me conoces, ¿de acuerdo? ¡Métete eso en la cabeza y déjame en paz de una maldita vez!

Y luego la respuesta estandarizada de Sasuke: —Eres mi esposa.

—Cómo un demonio que lo soy —escupió, su mirada fulminante intensificándose aun más. Cómo eso era posible, ella no lo sabía. —Un matrimonio se construye con confianza, respeto, amor, no un jodido papel —dijo, callándose por un momento, antes de continuar, —Tú te has ganado ninguno de esos, así que dame un respiro, ¿sí?

Esas fueron las últimas palabras que le dijo antes de girarse, con toda la intención de regresar a su cuarto y comenzar a prepararse para su cita con las chicas. No llegó muy lejos, sin embargo. Una repentina ola de mareos le llegó de nuevo, con mucha más fuerza que antes, forzándola a alcanzar y estabilizarse en la parte trasera del sofá—que, gracias a dios, estaba justo a su lado. Alzando su mano para agarrarse la frente, Sakura frunció ligeramente confundida, no sabiendo qué pudo haber desencadenado esa… cosa.

—¿Estás bien? —No, no… ella no estaba bien. Su visión estaba nublada, su cerebro se sentía como si alguien acabara de tirarle un velo, y su cuerpo se sentía como si fuera a colapsar en cualquier momento. Sin mencionar que no sabía qué estaba mal, algo que hizo todo aun más frustrante. Pero el verdadero problema era él. Siempre él. ¿Cómo podía usar esa suave y aparentemente preocupada voz cuando tan sólo unos momentos atrás le había estado gritando y siseando, tratando de tomar control de su vida?

—Házme un favor y deja de actuar como si te importara —murmuró, mentalmente abofeteándose por sonar tan débil, y tratar de caminar sólo para enfrentarse con el mismo problema de nuevo. Esta vez, sin embargo, su cuerpo se balanceó ligeramente y esa fue la única cosa que empujó a Sasuke a ignorar sus palabras y hacer lo que hizo. Caminó hacia ella y la tomo de los antebrazos, girándola con gentileza para verlo tan pronto como estuvo seguro de que no colapsaría frente a él—de nuevo.

Por alguna razón que no podía entender, la pelirrosa mantuvo su cabeza gacha y se resistió a tomar su rostro entre sus manos y obligarla a verlo. —¿Te sientes mal? —le preguntó en cambio, impaciente por saber cuál era la causa de su comportamiento. Estaba preocupado y no había por qué negarlo—que ella colapsara en sus brazos una vez más era más que suficiente para que él se diera cuenta que verla débil y vulnerable no era un vista que le agradara particularmente, una vista que nunca más quería volver a enfrentar.

¿Acaso era demasiado lo que pedía? Eso parecía, en serio.

Nada está mal —respondió bruscamente, enfatizando cada palabra. —¡Quítame tus manos de encima! —Sonaba con mucha convicción, como si él estuviera mugriento o algo así y ella no quisiera que la tocara por miedo a contagiarse con algún tipo de enfermedad. Qué mal que sus acciones no respaldaran el tono de su voz. No hizo ningún movimiento para soltar sus brazos de su agarre, ni alzó la cabeza para mirarlo; sus ojos estaban cerrados, por lo que él podía ver, y su rostro estaba ligeramente fruncido de una forma que le hacía preguntarse si ella sentía dolor o trataba de luchar contra algo. Pronto se decidió por esto último—ya que ella probablemente estaba tratando de sacarse los mareos de encima.

Hablando de mareos, ¿Qué estaba de nuevo mal con ella?

—Sakura… —trató de hablar, pero ella lo calló antes de que tuviera la oportunidad de decir algo más.

—¿Podrías callarte de una maldita vez? —sSu voz era apenas un susurro, pero fue más que suficiente para que él accediera. Y no, no cerró la boca porque ella no quisiera que él hablara, sino porque sabía que ella no necesitaba que él hablara. Necesitaba algo más de él en ese instante, incluso si ella no estuviera consciente para notarlo, él sí.

Ahora bien, si tan sólo pudiera saber qué ese 'algo más' era… —Sakura… —comenzó de nuevo, decidido a hacerla comprender y dio un paso atrás, para con gentileza guiarla hacia el sofá y obligarla—no es que ella se resistiera mucho, de todos modos—a sentarse. —Mírame —ordenó suavemente, finalmente reuniendo el valor para alzar su cabeza para que ella hiciera eso. Bien, eso sonaba mal—no es que él hubiera estado asustado de que ella lo golpeara o algo así; simplemente no había estado seguro si era necesario. —¿Qué está mal contigo? —preguntó una vez más, esperando que esta vez obtuviera una verdadera respuesta.

—Ya te lo dije: nada está mal —respondió, su voz sorprendentemente suave y calmada. La verdad era que ella no podía estar enojada con él mientras la viera con esos ojos suyos—esos ojos que ya no parecían fríos para nada. —Estoy bien.

Pero la forma en que cerró los ojos una vez más y se recostó—una cosa que, bajo circunstancias normales, nunca de los nunca haría con él cerca—le decía lo contrario. Con un suspiro, él se paró y salió de la habitación, sólo para regresar unos momentos después con un vaso de agua.

—Sakura, esta es la segunda vez en el mes que vuelve a ocurrir esto —dijo mientras se sentaba a su lado. —¿Qué demonios está mal contigo? —Ante esto, ella abrió los ojos para fulminarlo (aunque ella no tuviera la fuerza para hacerlo) y la boca para replicar, pero la interrumpió. —Párate —ordenó, una de sus manos de inmediato moviéndose para ayudarla, mientras la otra le ofrecía el vaso. Para su sorpresa, ella no comentó sobre esto para nada; al contrario, hizo lo que él dijo sin pensarlo dos veces. Sin embargo, Sasuke sabía mejor que creer que eso había ocurrido porque ella confiara en él—ella no lo hacía; probablemente sabía lo que era mejor para ella.

Luego de tomar unos pequeños sorbos del refrescante líquido frío, Sakura le tendió el vaso de regreso, y luego—con muy poca gracia, he de agregar —cayó en el sofá. No duró mucho hasta que él se dio cuenta que ella seguramente volvió a sentirse mareada de nuevo—lo que lo llevó, una vez más, a la hilera de preguntas que había preparado para ella. Quería saber muchas cosas, desde por qué ella (había) querido salir de nuevo, hasta por qué casi había colapsado unos minutos antes.

Primero lo primero: —¿Qué tienes?

Le tomó un tiempo antes de reunir el coraje—volunta y poder—para responder su pregunta. —Yo… no lo sé —Sabía que no era la respuesta que él había esperado, pero una vez más, no era cómo que tuviera algo mejor que eso. No sabía qué pudo haber causado esto y no tenía intención en absoluto de esconder su confusión de él.

No había tomado nada más esa mañana, así que la posibilidad de que se mente estuviera nublada por alcohol era muy improbable. Más bien no, olviden eso—no sólo no era 'muy improbable', era total y absolutamente imposible. La resaca con la que se había despertado hacía mucho que había desaparecido—se había asegurado de eso. ¿Acaso eran las pastillas que se había tomado la causa de esto? Lo dudaba—había estado tomando esas pastillas por años cada vez que le dolía la cabeza y nunca había tenido problemas con ellas antes. ¿Pero quizás había ingerido muchas? Nah, cuatro difícilmente podían ser clasificadas como 'muchas'.

Había pensado en todo, en serio, y nada parecía ser la causa. Pero tenía que haber una causa—sentirse así sin una no era posible. —¿Cuándo fue la última vez que comiste algo, Sakura? —Oh, eso. Bien, quizás no había pensado en todas las razones posibles.

—Yo… —tragó, no sabiendo qué decir. Sakura no sabía por qué, pero tenerlo de esa forma—tan cerca, tan completamente concentrado en ella, y tan… tan preocupado—cambiaba todo, incluyendo la forma en que había reaccionado a sus palabras, a sus acciones—a él. Y, en ese instante, simplemente no tenía la voluntad de decirle que estaba en lo cierto, que había encontrado la respuesta de todo eso, y que ella había sido lo suficientemente estúpida para permitir que eso sucediera. En serio, casi se sentía como una niña de cinco años muriéndose de la vergüenza bajo la mirada desaprobatoria de su padre. Casi, pero no lo suficiente. La relación entre Sasuke y ella definitivamente no era del tipo padre-hija, pero tampoco era del tipo marido-mujer.

Y, de alguna manera, eso hacía las cosa aun peor. Aunque Sakura podía entender de dónde provenía este sentimiento. Obtener esa mirada de un extraño que no sabía nada sobre ti era definitivamente más dura que si fuera la de una persona cercana, o que la conociera bastante bien, ¿no?

—¿Por qué estás haciendo esto? —su voz la sacó de su ensimismamiento, haciendo que su atención se concentre una vez más en él.

Sakura frunció el entrecejo, brillando con confusión. —¿De qué estás hablando? —la preguntó muy quedamente.

Él suspiró, negando con la cabeza con brevedad, antes de hablar. —Estás siendo rebelde a propósito —declaró sin rodeos. —Estás tratando de hacerte notar, de ser escuchada. Estás tratando de hacerme ver lo tan terriblemente que te he estado tratando durante estos últimos años.

Él sabía eso porque estaba al tanto de eso—siempre había estado al tanto de cómo la trataba, de lo mucho que sus acciones la habían lastimado. La conciencia nunca había sido su problema. Su problema había sido—era que no sabía cuándo o cómo darse por vencido, o cambiar el curso de su vida. Cuando tomaba una decisión, se aferraba a ella hasta el mero final, sin importar lo mucho que se arrepintiera de ella después. Después de todo, siempre había sido un pro para ignorar los sentimientos o pensamientos que no hicieran nada para ayudarlo. Ahora, sin embargo, no podía simplemente ignorarlos.

Porque ella estaba involucrada. Y no sólo su mente o corazón, sino su cuerpo también. Emocionalmente, la había lastimado cada vez que tenía la oportunidad, siempre desde que ella se había convertido en su esposa; pero físicamente… no podía siquiera imaginar el prospecto de herirla físicamente. Su salud estaba por encima de cualquier cosa—porque él sabía que, mientras estuviera sana y viva por mucho tiempo, permanecería a su lado. Después de todo, ella no tenía otra opción.

—Pero lo estás haciendo mal —continuó, su voz suave y tenue. —Te estás lastimando en el proceso, Sakura, y no me merezco eso. Por un demonio que no.

Ella quería gritar. Quería levantarse y abofetearlo tan fuertemente que cayera al suelo. Quería convertirlo en su bolsa personal de box.

Pero Sakura sabía que nada de eso era posible. Porque él estaba en lo cierto—en cada pequeño aspecto. Estaba rebelándose a propósito, y eso nunca había sido un secreto. Y aunque admitirlo no la hacía sentir bien, la razón por la que había estado haciendo todo eso últimamente era porque quería que su esposo la notara, porque quería hacer enojar a su esposo, porque quería tener de regreso a su esposo, porque quería enseñarle a su esposo, tal como él había dicho, cómo la había estado tratando. Seguro, tenía otras razones también, pero esa era la absoluta, la más importante, la primera que había venido a su mente.

Y sí, él no se lo merecía. Por un demonio que no, de verdad.

Pero cuando él se paró e hizo un además para irse, Sakura se dio cuenta que le importaba un carajo cualquiera de esas razones. —Quédate —murmuró mientras su mano sujetaba su muñeca, deteniendo los movimientos de Sasuke. —Por favor.


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Fiuf! He regresado. Debo admitir que este capítulo se me complicó bastante por la falta de tiempo. ¿Alguien está cansada de la escuela? Porque yo ya siento que necesito vacaciones.

He, aquí oficialmente ya comenzó el sasusaku. Lo que venga después será cada vez mejor, lo prometo. Y habrán más apariciones de personajes. Y créanme, con ellos los problemas.

Tenía que subir este capítulo para decirles que el siguiente capítulo que subiré será el primer capítulo de la nueva historia: Of Fate and the Unexpected de Paige Unicorn (que actualmente se ha cambiado de página). Tengo su permiso. ¿Qué tal eso, huh? Yo feliz.

Btw, ¿Alguien ya vio el nuevo ova y la película nueva de Naruto? XD

...¿Alguien ya fue al cine? Qué buenas películas han estado sacando.

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Edición especial: Sasupeluche y Sakupeluche de Incomplete.

P.D. Si no te llega tu regalo es porque en el camino a tu casa fue asaltada la camioneta de envío. No nos hacemos responsables. (;

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En fin, ¿Alguien quiere una galleta o un sasupeluche (de los normalitos tamaño real)?

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Sasuke-glamour off!