Los dedos de Clarke se deslizaron por su columna vertebral haciendo que sonriera a medias.
Se había quedado dormida y de repente recordó que tenía llamadas que hacer, intentó ponerse de pie en el sofá pero la mano de la rubia se lo impidió.
-¿A dónde crees que vas?-Le preguntó susurrando en su oído.
Lexa podía sentir el cuerpo de Clarke completamente desnudo, pegado al suyo mientras ambas estaban en el sofá y ella estaba bocabajo.
Esa semana a penas se habían visto porque Clarke no había tenido noches libres y ella la verdad es que también había estado ocupada. Pero por fin habían podido coincidir y había sido fantástico.
Si era sincera consigo misma le asustaba bastante el hecho de no poder sacarse de la cabeza los labios y las caricias de la rubia, y contar los minutos y las horas cuando sabía que iba a verla.
Se dijo que era normal.
Clarke era su escape. Con ella podía olvidarse de todo y entregarse al más delicioso placer.
¿Quién no se volvería adicto a eso?
-Tengo llamadas que hacer…-Ronroneó sin abrir los ojos, sintiendo aun las caricias de la rubia.
-No, no tienes nada que hacer.
Sintió sus labios acariciando la parte de atrás de su cuello y luego bajar por su espalda, mientras su mano acariciaba el final de su espalda y luego sus dedos repasaban las curvas de sus redondos glúteos debajo de la manta.
-¿Te he dicho que tienes un culo precioso?-Le susurró sin dejar de besar su espalda, lamiéndola luego en el proceso-Bueno, en realidad toda tu eres preciosa… eres sumamente follable y me encantas.
Lexa sonrió contra el cuero del sofá, comenzando a excitarse con sus palabras y sus caricias.
-Creo que lo habías mencionado…
-Tienes un lienzo perfecto aquí-Le comentó luego mirando su espalda, trazan formas con sus yemas-Podrías hacer algo precioso…
-¿Estás hablando de tatuarme?
-¿No te gustaría?
Lexa puso una mueca que Clarke no pudo ver ya que aún tenía la cara hundida en el sofá.
-La verdad es que estuve a punto de hacerme uno cuando tenía dieciocho.
-¿Y qué te detuvo?
-El sentido común.
La rubia rio entre dientes.
-¿Qué querías hacerte?
-Da igual…
-Cuéntame-Dejó otro beso entre sus omoplatos.
La morena suspiró.
-El cambio al entrar a la universidad me afectó un poco… digamos que, me sentía mucho más fuera de lugar de lo que me sentí en el instituto-Clarke la miraba divertida. Su pelo revuelto, su piel tentándola… adoraba tener sexo con Lexa Woods, pero estaba comenzando a adorar estos momentos luego de hacerlo-Allí conocí a una chica…
-Ah, siempre es una chica…-Lexa sonrió.
-Con ella tuve mi primera experiencia sexual y pensé que estaba muy enamorada.
-No digas más, te ibas a tatuar su nombre…
-No-Sonrió-Casi. Iba a tatuarme la fecha en la que nos conocimos.
Clarke se acercó besándole el hombro.
-Pero esta vez podrías hacerte algo… más artístico y quizás menos… significativo.
-Creo que todos los tatuajes son significativos-Se dio la vuelta para mirar a Clarke y sus ojos azules y su sonrisa de medio lado casi la dejaron sin aliento-Los tuyos lo son.
-La mayoría. Pero algunos simplemente son… arte-Acercó su rostro al suyo-Arte como tu…-Sintió sus mano acariciando su muslo y sonrió.
-Me pregunto a cuantas les has dicho eso.
-¿Crees que he estado con muchas?
-Probablemente…
-¿Aja?
-Eres muy buena… por lo que debes de tener práctica-Clarke rio divertida.
-Tú también lo eres-Su mano se desplazó hasta su vientre y luego bajó hasta su entrepierna-Dios… no me canso de tocarte…-Lexa cerró los ojos cuando los dedos de Clarke separaron sus pliegues, comenzando a moverse de forma sensual por su intimidad-Me encanta sentir lo húmeda que siempre estás… me encanta follarte, Lexa… podría hacerlo todo el día-Sus dedos se introdujeron al sentirla tan preparada y la morena gimió levantando la cadera, por la sensación.
Abrió los ojos y se encontró la mirada oscura de la rubia. Ambas sonrieron y los dedos de Clarke comenzaron a moverse en su interior.
-Me encantaría ser yo la que llene de arte tu piel, Lex…
-¿Qué?-Preguntó confundida haciéndola sonreír.
-El tatuaje…
-¿Sabes tatuar?
-Se hacer muchas cosas-Curvó los dedos penetrándola aún más y la morena se aferró a sus hombros-Y la mayoría las hago bien-Susurró luego sobre sus labios.
La morena gruñó aferrándose a sus hombros comenzando a mover la cadera con fuerza, buscando la liberación del placer que estaba atormentando su cuerpo de forma tan deliciosa.
Clarke contuvo el aliento, demasiado excitada por la forma en la que Lexa gemía y gritaba entregándose al momento.
Quería grabarlo para siempre en su mente. Quería esto, quería a Lexa así, a su lado, quería verla gritar y luego sonreír en sus brazos. Pero lo más importante era que quería despertar luego a su lado, escucharla reír, quería escuchar cosas de su pasado, de su presente y de su futuro.
Y en el momento en el que los músculos internos de Lexa apretaron sus dedos y las sacudidas sensuales de su cuerpo hacían que Clarke se abalanzara sobre sus labios, lo entendió.
Estaba enamorada de Lexa Woods.
Connor Woods adoraba su whiskey "en las rocas".
Meneó el vaso pensando en cuantas veces había ido allí a relajarse y tomar algo luego de salir de un día largo y estresante en la empresa.
Muchos podían alegar que nunca debió esforzarse demasiado porque sus padres eran personas de dinero. Quizás eso era cierto, lo que no era cierto era la parte en donde menospreciaban todo el esfuerzo que había puesto en la construcción de una empresa que ahora era una de las potencias mundiales.
¿Se había precipitado al retirarse y dejarlo todo a cargo de su única hija?
Quizás. Pero habían otras circunstancias que lo habían llevado a adelantar su jubilación. Y no podía negar que lo había pasado mas que bien en esos cruceros por el mar caribe con su esposa. Con la que tenía una relación amistosa más que otra cosa.
Eso Lexa no lo sabía. Pensaba que aún eran un matrimonio perfecto.
Connor sabía que a veces la chica solía ser bastante ingenua, pero sabía que en los negocios era un lince. Por eso le había confiado el trabajo de su vida. Por eso… y porque no concebía a alguien más siendo el Director Ejecutivo de Polaris Tech. Ni siquiera a Dante.
Lexa era mucho más manejable y moldeable que cualquier persona.
Vio justamente a Dante acercarse y se saludaron con un abrazo.
-Siento la tardanza, hemos tenido una reunión de última hora.
-Oh… las reuniones de última hora, las recuerdo.
-Por supuesto que lo haces, eras tú quien las convocaba-Ambos rieron y Connor pidió la misma bebida que él estaba tomando para su amigo y ex socio-¿Qué tal está Eloise?
-Aún por el caribe. Creo que no regresará hasta dentro de unos cuantos meses.
Dante le dio un sorbo a su bebida.
-Envíale mis saludos-Connor asintió.
-¿Qué tal las cosas con Lexa?
Dante suspiró.
-Tu hija tiene carácter, eso te lo concedo.
Connor sonrió a medias.
-Sabes muy bien porque la puse allí en donde está.
Dante puso una mueca.
-Yo creo que estamos arriesgando demasiado…
-Haberte puesto a ti habría si arriesgado y lo sabes-Lo detuvo Connor con una mirada dura.
-La chica es inteligente, Connor.
-Lo sé. Es mi hija-Le dio un sorbo a su vaso-Pero Lexa no tiene por qué enterarse de nada.
-¿Y qué pasa si lo hace? ¿Crees que esté de acuerdo?
Connor miró al frente frunciendo los labios.
-Esperemos no tener que descubrir eso.
Lexa estaba caminando por el pasillo junto a Octavia quien le estaba hablando sobre algunos puntos importantes a tratar para ese día.
Vio a Lincoln acercarse y sonrió a medias. El hombre se veía aún más imponente con traje y corbata. Traía carpetas entre sus manos y su mirada estaba fija en Octavia.
Lexa pensó que se había acercado para hablar con su novia, pero la chica apartó la vista. Entonces se dio cuenta de que pasaba algo entre ellos.
-¿Podemos hablar?-Le preguntó Lincoln a su jefa.
Octavia se despidió con un silencioso asentimiento de cabeza y ellos entraron en la sala de juntas que en ese momento estaba vacía.
-¿Pasa algo?-Preguntó la morena al ver como Lincoln miraba fijamente a Octavia mientras esta se alejaba.
-Pasa que no entiendo a las mujeres-Lexa rio entre dientes.
-Yo soy mujer y tampoco nos entiendo, no te preocupes.
El hombretón suspiró.
-Está muy extraña-Meneó la cabeza-Y no estoy seguro si es que yo he hecho algo o…-Se encogió de hombros.
-¿Has hablado con ella?
-Todos estos días me ha dicho que tiene demasiado trabajo y que no puede salir o que llega muy cansada.
-Bueno, sí que hemos tenido mucho trabajo…-Intentó defender a su empleada.
-Pero eso antes no le importaba, Lex. Siento… que hay algo más.
Lexa miró seriamente a su amigo.
-Sácala a comer y habla con ella. Ten algún detalle, muéstrale que aun la quieres…
-Se lo digo a diario.
-A veces hacen falta más que palabras, Lin…
El chico se pasó la mano por la cabeza casi rapada.
-Ya. En fin… he venido a hablarte de algo muy serio.
Lexa frunció el ceño acercándose a la mesa en donde Lincoln había desplegado las carpetas.
-¿Qué pasa?
-Mira aquí… y aquí…-Señaló dejando que su jefa leyera y analizara.
-Esto… no está bien-Levantó la vista mirándolo con alarma.
-Lo mismo pensé. Y créeme, yo no tengo nada que ver, esto viene de otro departamento. Los números están completamente descuadrados y en cuanto a la bolsa… mira no sé, no quiero encender alarmas, pero, creo que hay alguien aquí dentro que está jugando sucio.
Lexa apretó mucho la mandíbula.
-No voy a permitir esto en mi empresa-Dijo mirando a los trabajadores a través del vidrio-Voy a llegar al fondo de esto, te lo aseguro.
¿Estaba siendo una desesperada?
No, no es como si estuviera acosando a Clarke… y ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía cuál era su segundo apellido… o su edad… o de donde era. Generalmente cuando solían hablar luego del sexo o mientras miraban distraídamente la televisión en la sala de entretenimiento que tenía Lexa en su casa, mientras Clarke le hacía un masaje "sensual", era ella misma y no la rubia la que hablaba de todo o nada.
Era extraño sentirse tan… necesitada, de una persona de la que apenas conocía cosas.
Pero de eso se trataba ¿no? De no acercarse demasiado, de no conocer más que sus gemidos y la forma en la que le gustaba ser tocada.
El problema era que ya no sabía si podía seguir conformándose con eso.
Sacudió la cabeza encendiendo la calefacción.
Iba a pasar navidad y año nuevo en Los Ángeles, por trabajo. La verdad era que le encantaría despedirse de Clarke de forma… apropiada. Pero ese día la rubia no había respondido sus mensajes y Lexa se preguntaba si quizás estaba demasiado ocupada o simplemente ya no tenía tantas ganas de verla.
No iba tampoco a culparla o hacer un gran drama al respecto. De hecho ambas habían pactado que si alguna ya no quería seguir con lo que sea que tuvieran, se alejaría y le dejaría todo claro a la otra.
El problema era que Clarke no le había dejado nada claro.
Y a veces… solo a veces, a Lexa le daba la impresión de que la rubia intentaba decirle algo, pero no sabía el que, y no sabía si estaba relacionado con ellas o era algo más.
Condujo su auto calle abajo, dispuesta a buscarla como tantas otras veces.
Lo peor que podía pasar era que Clarke le dijera que ya se había aburrido de ella y que su propósito de año nuevo era buscar carne fresca. O quizás conseguirla ya con esa carne fresca.
Pero Lexa era de las que pensaba que era mejor quitar la banditas así. De golpe y sin pensarlo. Para que luego el dolor sanara y no fuese algo paulatino.
Se apeó del auto y la nieve hizo que le ardieran las mejillas.
Suponía que en L.A no tendría que soportar este frio inclemente. Al menos eso era algo bueno.
El bar como siempre estaba concurrido y ya estaba ambientado de forma navideña. Esa noche Lexa pensó que las luces brillaban como nunca y que la música estaba incluso más fuerte.
Vio a Raven en la barra, pero su rubia favorita no estaba.
La chica la vio enseguida y le regaló una enorme sonrisa mientras servía chupitos de tequila de manera graciosa.
Lexa se acercó a ella y la saludó, sobresaltándose cuando Raven se inclinó en la barra dándole un sonoro beso en la mejilla.
-¿Buscas a la rubia, jefa?
-¿Estás por aquí?
-La vi ir hacia allí-Señaló-A tirar algunas cosas en la basura-Puso una mueca-Aunque está tardando más de lo normal.
Lexa se debatió entre quedarse a esperarla allí o ir directamente a buscarla.
¿Qué iba a decirle?
"Hola Clarke, como no me has hablado más ni has respondido mis mensajes, he venido a buscarte como la tonta desesperada que soy para poder decirte adiós antes de irme a Los Ángeles…"
Sonaba ridículo incluso dentro de su cabeza.
Se dijo que si se quedaba allí esperándola iba a arrepentirse y se iría. Así que finalmente decidió ir directamente a buscarla y hablar con ella allí afuera, sin el bullicio de la gente.
Clarke se frotó las manos maldiciendo internamente por no haberse traído los guantes antes de salir.
Cage le había dicho que debía hacer esto fuera del club. Allí en ese oscuro callejón.
Se había ganado la confianza de su jefe luego de su primer trabajo, en el que básicamente habían escoltado mercancía. Clarke aún no estaba segura de que se trataba porque no pudo acercarse demasiado a ella. Pero podía hacerse una idea.
Le sorprendió saber que el grupo de delincuentes que trabajaban para Cage era de lo más variado, e incluía gente muy joven y chicas, justo como ella. Eso le daba ventaja en muchas cosas.
La investigación seguía avanzando, y ella se había sentido muy tranquila al saber que Lexa no estaba involucrada directamente en nada, y que al contrario, no confiaba demasiado en Dante Wallace.
Se mordió el labio pensando en la morena y en lo que había descubierto que sentía por ella varias noches atrás.
Había sido un antes y un después.
Y sabía que debía alejarse cuanto antes.
Pero no podía… y sinceramente, no quería.
Quería a Lexa.
Maldijo y vio a alguien acercándose.
-¿Eres Clarke?-Preguntó el hombre y la chica asintió mirando como este sacaba un arma de su chaqueta.
Se puso en guardia pero el chico le tendió el arma.
-Cage quiere que tengas esto de forma permanente.
Clarke frunció el ceño.
¿Eso era?
-¿Y por qué no me la ha dado el?
El hombre rio.
-Cage no toca las armas-Bufó impaciente-¿Vas a cogerla o no? No está registrada ni nada.
Clarke cogió el arma.
-¿Cuáles son las instrucciones?
-En el muelle esta noche a las siete-Le tendió un móvil-Este será tu otra herramienta de trabajo, no lo pierdas y cógelo siempre. A Cage no le gusta cuando no le cogen el teléfono.
La rubia asintió.
-Tenemos nuevo trabajo para ti, pero te lo haremos saber esta noche.
-Muy bien.
El hombre se puso una capucha y simplemente se fue.
Clarke se dijo que ese callejón era perfecto para ese tipo de encuentros clandestinos y fortuitos.
Pero no quería acostumbrarse demasiado a ello.
Se giró metiendo el arma en la parte de atrás de su pantalón y caminó hacia la puerta, encontrándose dentro con unos ojos verdes que la miraban con confusión y… algo más.
¿Habría visto o escuchado algo Lexa?
Mierda.
Déjenme saber que les parece la historia hasta ahora. Se que es bastante diferente a mi historia anterior al no estar tan enfocada en el romance sino tener otras cosillas... pero espero que la estén disfrutando.
¿Habrá visto o escuchado algo Lexa?
Nos vemos en el próximo capitulo! gracias por todos los comentarios.
:)
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