Al ver a los pequeños tuve un presentimiento y claro era obvio el parecido, mientras llegábamos al bar estaba haciendo cuentas mentalmente, coincidía que yo todavía estaba a su lado cuando estaba embarazada, claro que yo no sabia
-Son mis hijos que no se te olvide –Hermione me decía, bajando al niño y queriendo tomar a la niña, acerque más mi hija a mi pecho
-Son mis hijos Hermione y no puedes alejarme de ellos –Le dije, dando unos pasos atrás con mi hija
-¡No son tus hijos! dame a mi bebé –Hermione me grito, estirando los brazos
-Claro que lo son y te lo demostrare –Le dije mientras la miraba a los ojos, Hermione bajo los brazos y no dejaba de mirarme, tomo con fuerza la manita de mi niño
-¡Winky! –Dije y en un momento apareció mi elfina con un vestido negro sencillo
-Dígame amo Draco –La elfina se inclino en una reverencia mientras me hablaba
-Trae el medallón Malfoy –Le dije, después de eso trono sus dedos y desapareció
-¿Qué fue o es eso? –Hermione miraba aterrada donde antes estuvo mi elfina
-Es mi elfo –Al ver la cara de desconcierto de Hermy le explique un poco más –Un elfo son criaturas del mundo mágico, hacen nuestro tareas del hogar, lavar, hacer de comer, limpiar, etcétera
-Es un sirviente –Hermione dijo
-Algo así, aquí no les pagamos, ellos lo hacen con gusto el servirnos –Le dije, esperando a la elfina, mientras mi nena se recargo en mi hombro se veía con sueño
-Eso es horrible, no deberías hacerlo –Hermione me dirigía una mirada seria, mientras ponía sus manos en la cintura
-Todos lo hacen –Le conteste
-Eres horrible, deberías cambiar
-Si gustas me dejo cambiar –Le mire de manera picara, torciendo mi sonrisa
-Ni lo sueñes, arrogante, prepotente, odiosos –Hermione me decía mientras hacía a un lado su mirada de manera indignada, me acerque a ella
-Soy ¡Tú! arrogante, ¡Tú! prepotente, ¡Tú! odioso y no lo sueño lo anhelo –Le susurre al oído, vi como se estremeció al sentirme cerca, se volteo para decirme algo, pero en eso apareció Winky
En sus manos traía una cadena de oro blanco de esta pendía un ovalado que en el centro tenía un piedra transparente y alrededor la forma de una serpiente, tome el medallón y Winky desapareció, camine hasta la heladería Florean Fortescue, Hermione me siguió con mi pequeño, la nena seguía recargada en mi, en una mesa deje el medallón, sostuve a mi bebé con una mano y con la otra saque mi varita, hice un hechizo para multiplicar dos veces más el medallón, tome un medallón y se lo di a Hermy, ella me miraba extrañada
-Pónselo a Scorpius –Le dije, mientras con la otra mano tomaba el otro medallón
-¿Para qué es? –Hermione me pregunto mientras miraba al medallón
-Solo cuélgalo en su cuello, estos son medallones mágicos, han pertenecido a mi familia durante generaciones, lo que hacemos es multiplicarlo, cuando alguien está en problemas nos avisa a los demás, por eso yo me quedo con este –Le dije mientras me colocaba el medallón que trajo Winky, después agarre el otro y se lo puse a la nena, Hermione, hizo los mismo, le coloco a Scorpius su medallón
-¡¿Qué pasa?! –Hermione grito cuando vio que los medallones despedían una luz plata, después se apago, en el centro de la piedra aparecía el nombre de Scorpius Malfoy, ella volteo a verme y vio el medallón de mi hija donde decía Atenea Malfoy, ella estaba asombrada
-La magia del medallón solo funciona con alguien que tenga sangre Malfoy, dirás lo que quieras, yo con esto confirmo que son mi hijos –Le dije dándole mi mejor sonrisa, Hermione estaba roja de la ira
-No intentes quitárselos, no podrás, solo ellos pueden quitárselos-Le dije a Hermy al ver que tomaba el medallón de Scorpius, viendo sus intenciones, soltó el medallón y me miro con furia -Solo, que hasta la mayoría de edad mágica podrán –Le dije como si nada, tome las cosas y empecé a caminar, escuche cuando me grito
-¡¿Cuándo es la mayoría de edad mágica?! –Se había quedado parada a un lado de la mesa
-Hasta los 17 –Me voltee y seguí caminando
-¡Draco, vuelve aquí, quítale esto a mi hijos! –Hermione grito, al ver que no le hice caso tomo en brazos a mi hijo y comenzó a seguirme
Me dirigí a túnicas para toda ocasión Madame Malkin, hice pasar primero a Hermy con Scorpius, después entre yo con mi nena en brazos
-Buenas tardes señor Malfoy, pero que hermosos hijos tiene, no sabía que ya era papá –Madame Malkin me dijo, mientras miraba a los bebes
-Así es Madame, nos gustaría unas túnicas del colegio Howarts, para mis hijos –Le dije con una sonrisa, Hermione tenía los ojos desorbitados y la boca ligeramente abierta
-Claro déjame ir por la cinta –Madame se alejo, Hermione se acerco a mí
-¿Cómo sabe que son tus hijos? –Hermione pregunto en un susurro
-Hermy los medallones Malfoy son legendarios yo lo use por años y mi padre, todo mundo sabe que solo un Malfoy puede tenerlos en su cuello, aparte de que no puedes negar que son los niños más hermosos que pueden existir, claro se parecen a mí
-Eres un arrogante, y no se parecen a ti
-Claro que sí, nadie puede negarlo
-Odioso
Fue un día largo, en un momento tuve que cargar a Scorpius ya que se durmió y de la mano tenia a Atenea, quien empezó a hablar, su voz era la de un bebé, pero hablaba muy clarito, en cada lugar que entrabamos todo el mundo me saludo y se sorprendían de ver a mis hijos, yo me sentía orgulloso de llevarlos
Hermy cargaba las cosas tuve que hechizar una bolsa, para que pudiera con todo lo de mis hijos, ella se asombraba por muchas cosa, ahora lo papeles se revertían, yo era quien le enseñaba a ella, al final la deje en el auto que ya los esperaba cerca del parque, bese la frente de mis dos angelitos y después me dirigí a ella
-No intentes escapar, porque así sea el fin del mundo los encontrare, nunca te olvide, me fui por el miedo que mi mundo podía ser para ti, mañana iré a verlos, necesito que aprendan a usar otros medios de transporte –Le comente, ella me miraba asombrada, antes de que reaccionara le robe un beso, me di la vuelta y me fui de regreso al caldero chorreante
Al llegar al colegio, traía una sonrisa que no lograba borrar de mi cara, rumbo a la dirección, vi una cabellera roja, no pude evitar gritar
-Ginny ¡Soy papá! –Le grite fuerte a mi prima, quien me miraba como un bicho raro
-¿Vas a ser papá? –Ginny pregunto sorprendida, su cara era de total sorpresa
-No Ginny, ya soy papá –Le dije abrazándola muy fuerte
-¡¿Qué?! –Ella me separo tomándome por los brazos
-Si Ginny soy papá de dos hermosuras de bebes, si los vieras son tan lindos, tiernos, encantadores, risueños –Le contaba a mi prima, que seguía con la misma cara de asombro
-Espera –Me dijo, dando un suspiro –Empieza por el principio, porque siento que me perdí 9 meses –Me dijo mirando con una sonrisa
-En sí, son casi 4 años – Le dije con cierta tristeza en mi voz
-Te parece una vuelta por el lago –Me sugirió, tomando mi brazo, mientras caminábamos le conté como durante mi accidente en el que ellos me rescataron, me enamore de ella, como en verdad deseaba contarle lo de nuestro mundo y planeaba la boda, como en un cajón de mi escritorio estaba el anillo de compromiso que compre desde que regrese del accidente y que solo esperaba el mejor momento, claro después de contarle lo de la magia, Ginny me escucho atentamente, me miraba con compasión, pero también con enojo cuando le conté lo que hice después de Ministerios Muggle y su mirada de sorpresa, al saber que ella no me olvido
-No sé Draco, es normal que ella siga enojada contigo, puede que ya no te ame, no te hagas ilusiones –Ginny me dijo, mientras miraba al calamar jugar
-Ella me ama Ginny, la bese y me correspondió –Recordé el beso que le di, iba a hacer lo que fuera por volver a besar esos labios
-¿La besaste, es en serio? –Ginny se mostraba asombrada
-Si, sé que me ama y me casare con ella –Le decía, pensando cómo se vería en un vestido blanco
-Draco no te ilusiones, si no te ama como crees y no se casa contigo –Ginny puso una de sus manos en la mía, apretándola suavemente
-Si no quiere, para eso está el hechizo Imperius –Le dije muy seguro
-Draco –Ginny me dio un pequeño golpe en el brazo
-Sé que me quiere y hare todo para que vuelva conmigo, te lo prometo –Le dije mirándola a los ojos y una sonrisa en mis labios
-Yo te ayudare, solo porque me caes bien
-¿Tu? ¿Cómo? –Le pregunte intrigado
-Mañana iré a verlos, la directora quiere que conozca su estado de salud, quiere prever cualquier situación, sabe que son poderosos –Ginny me decía, dándose la vuelta en dirección al castillo
-Gracias –Le dije, lo suficientemente fuerte para que me oyera, me quede viendo el lago y al calamar, necesitaba reconquistar a Hermy, pero primero necesitaba visitar a mi antiguo director, Albus Dumbledore, me di la vuelta y camine al castillo
Al otro día Ginny y yo llegamos a la mansión, Ginny traía un lindo vestido blanco de tirantes, le llegaba a medio muslo y zapatillas blancas, yo traía pantalones caqui, con camisa blanca los primeros botones sin abrochar dentro del pantalón traía mi varita, Ginny la traía en su bolso de mano, la señora seria que vi ayer nos abrió la puerta dejándonos en la sala, nos trajo una charola con te, no tardaron en aparecer mis niños, quienes solo tenían ropa interior y descalzos
-¡Scorpius, Atenea, dejen de quitarse la ropa, par de latosos! –Hermione les gritaba, mientras corría tras de ellos
Ambos niños estaban desapareciendo su ropa, Ginny y yo reímos al ver lo que hacían, Hermione entro vistiendo un pantalón de vestir café, blusa negra y zapatillas negras, en sus brazos tenia ropa de los niños
En un momento mis hijos ya solo tenían calzoncillos y el medallón en su pecho, reían mientras su mama corría intentando vestirlos, saque mi varita y con un movimiento los vestí a los dos, Hermione se detuvo mirándome
-No quiero –Dijo Scopius, con esa voz de bebé, pero hablando correctamente, por algo su mama era maestra
-No es justo –Le siguió Atenea, ambos me miraron, cruzando sus bracitos y en sus caritas haciendo pucheros
-Son igualitos a ti y no solo físicamente, igual de caprichudos que el papá –Ginny comento al ver a los niños como se enojaban, en un momento vi como ambos desaparecían sus zapatos, nuevamente se los aparecí y me levante acercándome a ellos
-Si vuelven a quitarse algo más, estarán castigados, les pondré orejas y cola de burro, como ella –Con la varita señale a Ginny, quien le hice aparecer unas orejas bastantes largas como burro, al levantarse se veía que por detrás le salía una cola de burro, los niños salieron espantados.
-¿Oye? –Ginny me grito, mientras intentaba no reír, lo mismo que Hermione quien se había asombrado de lo que hice
-Lo siento tengo que educar a mis hijos –Le decía a Ginny
-Me parece bien, pero no me uses de ejemplo –Ginny saco su varita y con unos movimientos hizo desaparecer todo, viéndose linda como siempre
-Gracias Draco –Hermione me dijo mientras agachaba su mirada, en eso oímos unos gritos
-¡Draco deja en paz a mis sobrinos! –Harry gritaba, al llegar a la sala se quedo parado
-Buenas tardes Harry – Le conteste
-¡Eres un descarado, traer a tu novia en esta casa, no tienes vergüenza! –Harry me grito
-Buenas Tardes, Ginevra Weasley, soy prima de Draco –Ginny se había adelantado, dándole la mano a Harry
-Disculpe señorita, pero ese tipejo no es bienvenido en esta casa –Harry le dijo mientras tomaba la mano de Ginny, no dejaba de ver sus ojos
-Lo entiendo, pero espero algún día le dé la oportunidad de conocer sus razones –Ginny le comento, ambos seguían con las manos tomadas
-No sé si valdría la pena –Harry contesto
-Que lastima, si Draco no puede venir, yo tampoco podría venir a ver a mis sobrinos, ya que Draco es más mi hermano que primo –Ginny puso una carita triste y soltó la mano de Harry
-Usted es bienvenida cuando guste, puede visitarlos si es que quiere –Harry había tomado la muñeca de Ginny, ella volteo
-Gracias señor Granger –Le decía regalándole una sonrisa coqueta
-Dime Harry –él le sonrió de igual manera
-Me dejarían revisar a mis sobrinos, soy medimaga –Ginny dijo mirando a Herm y por último a Harry dejando ahí su mirada
-¿Medimaga? –Hermione pregunto no se había movido de su lugar, solo observaba el intercambio de miradas entre la chica y su hermano, le dio alegría ver como brillaban los ojos de su hermano
-Es lo que hace Harry pero ella lo hace con magia –Les conteste
-¿En serio? – Harry pregunto, mirando con asombro a Ginny, ella asintió
-Vamos están en su recamara, ¿me permitiría ver como lo hace? –Harry había tomado del brazo a Ginny llevándola a ver a los niños
-Con permiso –Hermione dijo dándose la vuelta
Di unos pasos y tome su muñeca, la jale dándole la vuelta, la apreté contra mí con una de mis manos tome su cabeza y le di un beso, al principio fue tierno, la tome desprevenida, me dejo besarle, después quiso separarse de mí y más la aferre a mí, poco a poco cedió ante mi beso, volviéndose más pasional, nuestras respiraciones se aceleraron, la acosté en el sillón sin dejar de besarla, esa mujer me volvía loco, me separe un poco para que respiráramos, aun así me quede sobre ella
-Te amo Hermy –Le dije en un susurro
-Basta Draco –Me dijo intentando apartarme con sus manos, nuevamente la bese, hasta que nos falto aire
-No miento, sé que es difícil para ti entenderlo, pero no he dejado de pensar en ti ni un minuto desde que te deje –Le decía con voz entrecortada
-¿Entonces porque me dejaste? –Hermione me pregunto, vi en sus ojos una lágrima
-Tenía miedo de mi mundo, todavía lo tengo, pero sé que no puedo vivir sin ti, quise alejarme de ti y dejar que fueras feliz, pero yo me derrumbaba sin ti –Le dije, al ver caer esa lagrima en su mejilla, la bese desapareciéndola
-Me hiciste mucho daño y no sé que puede ser lo malo en tu mundo, ya me viste ayer –Hermione le decía mirando sus ojos, esos ojos grises que siempre la hicieron sentirse perdida, como en ese momento
-Es diferente, te viste obligada por las circunstancias, los niños tienen un gran poder tuviste que aceptar las cosas por obligación, aunque mi idea era que yo primero te enseñara mi mundo de esa manera tendrías la opción de decidir si querías seguir o irte –Draco le dijo con voz entrecortada y con ojos tristes
-Yo te quería mucho Draco ¿Como dudaste de ese amor? –Draco se levanto de un salto
-¿Me querías? –El pregunto con un nudo en la garganta
-No sé Draco, hay mucho dolor en mí –Hermy contesto, sentándose en el sillón
-Dile a mi prima que la veo después –Draco se dio la vuelta, camino en dirección a la puerta, Hermione coloco sus manos entre sus manos y lloro como hace mucho no lo hacía, alguien levanto su mentón con un dedo, al ver arriba estaban esos ojos grises con unas lagrimas en sus rostro, ella se levanto y se abrazo a su cuello, recargando su cabeza en el pecho de él
-Te prometo Hermy, que algún día sabrás todas mis razones y él porque me tuve que alejar de ti, pero por favor nunca olvides que te amo –Draco le dijo, mientras acariciaba su cabello
Hermione logro calmar su llanto, el se separo un poco de ella y la dejo sentada en el sillón, le dio un beso en la frente y se fue
Muchas gracias a todos aquellos que me regalan un minuto más de su tiempo, para hacerme saber que les parece esta historia
Los reviews son el alimento del alma de esta escritora amateur
Anyza Malfoy
