Su corazón latía a toda pastilla a la vez que lentamente. No iba a aguantar mucho más, en cualquier momento se pararía y ni siquiera podría despedirse de sus amigos ni de Jared. La única persona a la que había amado en toda su jodida vida. Giró la cabeza para mirarle, estaba gritando su nombre desesperadamente, las lágrimas surcaban su cara llena de moratones e intentaba por todos los medios soltarse de la silla a la que estaba amarrado. Pero lo único que consiguió, fue que un gorila le diera un puñetazo en plena boca del estómago.

Su jefe volvió a acercarse.

- Enhorabuena chico, vas a ser el primero en probar lo que has robado - le acercó la caja y sacó de allí un artefacto con forma de lámpara de lava, que colocó a la altura de su estómago y apretó un diminuto botón triangular imperceptible a primera vista.

Entonces, el soldado notó como se formaba un maremoto en su cuerpo, sus músculos se contraían y se distendían, su corazón se aceleraba y se paraba, su piel botaba. Los gritos que salían de su garganta eran incluso peores que los anteriores.

- Esto, muchacho, es un espectrógrafo de materia viva. Lo que estas sintiendo ahora es el resultado de este chisme. Lo que hace es acelerar las moléculas, a lo mejor por eso te sientes un poco "mal".

Quería morirse, quería que el dolor cesase ya. Quería que su cuerpo se rindiera de una vez y poder descansar.

De pronto, alguien derribó la puerta de una patada, no sabía quien era porque estaba de espaldas pero reconoció las voces que gritaban como locos ¡SOLTADLES! ¡HIJOS DE PUTA! Eran sin duda Chris y Jeff y puede que un par de hombres más.

A partir de ese momento todo pasó muy deprisa, aunque para Jensen pasó a cámara lenta y escala de grises. Vio como Zack y el doctor miraban confusos a los insurrectos y como se acercaban hacia ellos para pelear. Pero se notaba que no eran más que un doctor y un loco asesino porque no duraron mucho de pie. A continuación oyó ruido de cristales, miró hacia arriba y vio como el resto de soldados que habían permanecido en sus puestos de público habían roto el cristal y se lanzaban hacia los gorilas, los soldados aliados al jefe y al propio jefe, que se defendía bastante bien y que gracias al cielo soltó el puto trasto que dejó de hacer efecto.

Aprovechando la situación de caos y confusión, Jeff se acercó a liberar de sus amarres a Jared mientras que Chris peleaba con la mierda de maquinita que estaba perforando a su amigo. Después de tres intentos, consiguió que parara y junto con Jeff y con Jared le sacaron de aquella mesa de tortura. Los dos amigos fueron a seguir peleando y Jared depositó el cuerpo malherido del rubio en el suelo, lejos de todo el gentío.

Apenas habían estado tres minutos en el suelo cuando alguien placó a Jared derribándolo en el suelo y sacó el Fk. 1500 para usarlo contra él. El muchacho gritó de dolor y desesperación y dentro de Jensen se debió activar algo porque hizo acopio de todas sus fuerzas y con todo el esfuerzo del año se lanzó sobre el hombre, que para variar, era su jefe. El Fk. 1500 salió disparado por los aires dejando una pequeña tregua a Jared.

- ¡Jay! ¿estás bien? - el moreno asintió, le dolía todo pero era un dolor soportable.

- Me las vas a pagar, estúpido niñato. - su jefe arremetió contra Jensen y comenzó a darle puñetazos, pero el soldado era él, no ese hombre. Él era la máquina de matar.

- Te voy a matar, desgraciado - le hizo una llave que le hizo colocarse debajo del soldado, el hombre le miró con sorna.

- ¿Tú y cuantos como tú? - el rubio sonrió loco.

- La mitad de mí mismo me vale y me sobra - le agarró del cuello y comenzó a apretar con todas sus fuerzas, el hombre pataleó, le golpeó, le arañó, pero Jensen siguió apretando.

La pelea entre los subordinados del hombre y los soldados había acabado hacía mucho, entre estos había pocas bajas pero el resto o estaban muertos o malheridos. Ahora, todos rodeaban al soldado loco que intentaba asesinar a su jefe. Muchos de ellos le vitoreaban, pero Chris y Jeff saltaron sobre él e intentaron hacer que parara.

- No vale la pena, nene. Suéltale.

- Por favor, Jensen, para.

Pero el rubio tenía su inconfundible brillo verde esmeralda en los ojos que solo podía significar una cosa: MATAR.

Le agarraron de los brazos, intentaron soltarle las manos del cuello del hombre pero parecía una puta lapa.

- DEJADME EN PAZ LOS DOS, ESTE HIJO DE PUTA INTENTÓ MATAR A JARED, NOS QUERÍA TORTURAR Y MATAR A TODOS. DEBE MORIR.

De repente, una mano se posó en su hombro, una mano enorme y cálida, un susurro le desconcentró de su tarea y miró en dirección a donde terminaba esa mano. Era Jared.

- Por favor, Jen, para. Hazlo por mí.

- Pero, pero, pero...intentó matarte… -súplica en sus ojos.

- Por favor.

El pecoso miró a Jared, luego al hombre, luego a sus amigos. Luego otra vez a Jared, quien le miraba con los ojos de un cachorro abandonado y apaleado. Finalmente suspiró y soltó al jefe. Se quedó sentado en el suelo mirando a ninguna parte. Sus amigos alejaron a los soldados curiosos, les ordenaron que se largaran antes de que alguien encontrara semejante destrozo. Jared, en cambio, abrazó a Jensen que estaba como ido, tal vez por la falta de oxígeno, las descargas y la pérdida de sangre.

Pero como si de una película mala se tratara, el cabronazo de su jefe se levantó furioso con un pequeño puñal en la mano y con la intención de clavárselo a Jared en la espalda. Jensen empujó a un lado al joven e intentó parar el puñal que se le clavó unos pocos centímetros en el pecho.

Chris vio la escena y de una zancada se colocó detrás del hombre y tomándole por la nuca, le partió el cuello. Jared no sabía que había pasado hasta que oyó a Chris preguntar a su amigo si estaba bien. Cuando se levantó observó como el rubio se sacaba el pequeño cuchillo de su pecho y se apretaba el corte con la mano.

- Jen, ¿estás bien?

- Yo siempre estoy bien. - le sonrió dulce.

- No digas chorradas nene - Chris le agarró por detrás y le puso de pie.

- Bueno, tengo frío la verdad, y todo me da vueltas…

Los dos chicos comenzaron a discutir si llevarle a un hospital o llamar a una ambulancia por si no llegaban a tiempo. Jared quería llamar a una ambulancia pero Chris temía que les detuvieran o algo por aquella masacre. En ese momento ambos chicos oyeron un plof y miraron a su amigo que se acababa de caer inconsciente en el suelo. Chris le dio la vuelta y le cargó en brazos mientras Jared le tomaba el pulso.

- Está muy débil, apenas le late el corazón y está ardiendo.

- Llama a la jodida ambulancia - Chris sacó de aquel lugar a Jensen mientras el moreno llamaba a la ambulancia. Luego se puso al lado de Chris para ayudarle a cargar con el rubio y le miró triste.

-Por favor Jenny, aguanta, por favor. Te lo suplico. - su cara estaba llena de cortes y sangre seca, los labios agrietados y partidos, la ceja rota y su cuerpo lleno de agujeros de tamaño doloroso. - Por favor - una lágrima salió de sus ojos.