Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J K ROWLING, la trama le pertenece a Camnz.

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Hermione durmió bien esa noche y su cuerpo se sentía lánguido a la mañana siguiente. Ella había seducido a Draco la noche anterior.

Fue increíblemente travieso, pero su cuerpo aún sentía las consecuencias mientras se estiraba en la cama.

Ahora sólo tenía que hacerlo de nuevo. Había otro evento esa noche. En algún nivel ella podría matar por una noche en frente del televisor. No había televisores allí y ellos se entretenían en la noche de una forma más sociable. No había nada más que hacer.

Iría, le haría las cosas difíciles a Draco con pequeños toques, mientras jugaba a ser su encantadora esposa. Luego, cuando volvieran a casa, ellos harían lo mismo que la noche anterior.

Draco se veía enojado en el desayuno. No decía nada, ni la miraba tampoco. Sólo parecía que estaba debajo de una pequeña nube de lluvia. Estaba bastante segura de que él no había planeado la pequeña reunión entre él y su esposa la noche anterior. No sería tan malo si hubiese una pequeña reconciliación. Iba a ser el padre de su hijo. Ella lo trataría bien. No creía que se volvieran alguna vez buenos amigos, pero podrían actuar cordialmente y tener una relación de compañerismo que funcionara.

No quería hacerle daño. No estaba plañendo hacerlo. No ganaría nada con ello y no estaba interesada en castigarlo. Cuando tuvieran un bebé juntos, ellos serían una familia. Por lo extraño que fuera ese sentimiento.

Después del desayuno fue al callejón Diagon de nuevo para revisar lo que tenía el mundo mágico con respecto a cosas para su bebé. Ella sabía, había pasado por esto antes, pero fue hace mucho tiempo. Aún no se sentía del todo bien, el miedo a la decepción era demasiado fuerte para permitirle disfrutarlo, tal vez podría hacerlo cuando confirmara que estaba embarazada.

Al final pasó algún tiempo en Flourish y Blotts. Había algunos nuevos libros interesantes que quería, pero no tenía dinero y no quería poner los libros en la cuenta de Malfoy. Sería sospechoso. Necesitaba un poco de dinero pero no podía pensar en una manera de conseguirlo. Lo ideal sería obtener un poco de dinero muggle, pero eso sería incluso más difícil de explicar.

Antes de ir a casa fue a una tienda y compró unos zapatos. Comprobó que eran del tamaño correcto, pero no se los probó. De verdad las tiendas de ropa no tenían mucho atractivo a menos que realmente necesitara algo.

Ella se estaba acostumbrando a la rutina de vestirse para salir. Había una cena grande esa noche en casa de algún sangre pura. Aparentemente una celebración de compromiso entre alguna joven chica de Slytherin de Hogwarts con un niño de Durmstrang.

Ella caminó hasta el pasillo de entrada donde Draco y Lucius estaban esperando. Narcisa estaba retrasada, lo cual era inusual. Se paró al lado de Draco y esperó. Se sentía incómoda. Ellos tuvieron sexo a unos metros de distancia la noche anterior. Tal vez lo hicieran de nuevo esa noche. El cuerpo de Hermione se tensó un poco por ese pensamiento.

Podía sentir que Draco estaba mirándola, pero sabía que miraría a otro lado si se volvía hacia él. Se preguntó lo que estaría pasando por su mente.

—Allí estás, querida —, dijo Lucius. Hermione no estaba segura si había algún afecto real entre Narcisa y Lucius. Él no lo demostraba en realidad, pero también él no era del tipo de hombre que demostraba afecto. Probablemente Draco tampoco lo fuera. Eso podría ser algo bueno.

Lucius se apareció con Narcissa y Hermione tomó el brazo de Draco. Él vaciló por un momento como si quisiera decir algo, pero no lo hizo.

Era un gran evento esta noche. Había todo tipo de gente allí, incluso algunos Ravenclaw. Hermione se adaptó en la rutina mientras Draco colocaba su mano sobre su espalda. Su mano quemaba y Hermione recordó inmediatamente las actividades planeadas para esa noche. Las que los incluían a ambos solos. Casi deseaba poder evitar las próximas horas y solo ir a casa.

La cena fue servida rápidamente y ellos se dirigieron hacia un gran salón comedor. Ella y Draco no estaban sentados juntos. Pansy estaba sentada junto a Draco en alguna parte de la mesa, mientras ella quedó atrapada entre un par de personas que no conocía. Hermione dio cuenta de que Daphne y su marido estaban allí, lo que le sorprendió. No los había visto antes. Se dio cuenta de Daphne porque Daphne les lanzaba malos ojos de forma intermitente. ¡Oh la alegría de afecto fraternal!, Hermione pensó con sarcasmo.

Pansy estaba charlando con Draco exclusivamente, riendo fuertemente de vez en cuando. Al parecer, Draco era realmente divertido o Hermione sospechaba que Pansy estaba coqueteando con él. No estaba segura de cómo se sentía al respecto.

La cena se prolongó por siempre. El hombre a su lado estaba, obviamente, queriendo mostrarle lo importante que era. Al parecer tenía la impresión de que iba a quedar impresionada por el número de sus secretarias y se acostaría con él.

Cuando finalmente terminó, Hermione tenía que ir al baño. Cuando volvió, no consiguió ver a Draco, pero vio a Pansy y a Daphne hablando. Ambas sostenían sus bebidas y hablaban con bastante avidez. Pansy la vio y la mirada que recibió estaba llena de intrigas. Y ella era el objetivo. Pansy no hizo ningún intento de ocultar sus intenciones.

Así que Daphne estaba dentro y ella estaba fuera. Debió haber molestado a Pansy de alguna manera, o tal vez se tratara de Draco. En pocas palabras, no le importaba. No estaría preocupaba de ninguna manera si se convertía en persona non grata siempre y cuando tuviera un bebé. Pansy podría tener Draco. En realidad podría funcionar de la mejor manera si eso fuera lo que sucedía. Ella tendría el bebé y Draco estaría además distraído. Tal vez eso sería suficiente para que dejara de traerla a estos eventos, sobre todo si su amante estuviera constantemente allí.

Aunque no estaba tan segura de que Draco estuviera tan interesado en Pansy. No estaría esforzándose tanto si lo tuviera y era evidente que no lo tenía. Lo que sea, sus payasadas la estaban aburriendo.

Si Pansy estaba declarando la guerra, Astoria probablemente también lo haría. Tenía la sensación de que Astoria era útil en una batalla de chicas. Hermione no tenía ni el talento ni la inclinación de hacerlo. Lo que sea.

Dio una vuelta alrededor buscando a Draco. Una niña se acercó a ella, alguien que le resultaba familiar de la escuela, pero no podía recordar su nombre.

—Él te está esperando en la biblioteca. —le dijo la niña con una sonrisa pícara—. Me dijo que te dijera.

—Oh, vale, gracias —respondió Hermione.

Ella se alejó para encontrar la biblioteca preguntándose qué podría ser tan importante para querer verla allí. Tal vez él no podía esperar hasta que ellos llegaran a su casa, pensó con una sonrisa socarrona.

Le tomó un par de intentos, pero la biblioteca era inconfundible. Era bastante impresionante, no tan impresionante como la de Malfoy, pero aún no estaba lo suficientemente malcriada como para no estar impresionada.

—¿Draco? —lo llamó. Pero no oyó nada. Cerró la puerta y entró más a la biblioteca.

Saltó un poco cuando vio una figura apoyada en un escritorio. No era Draco, era Theo Nott y tenía dos bebidas en la mano. Él había organizado esto. La niña estaba hablando de él y no de Draco. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida?

—Oh, señorita Astoria, ¿qué estás haciendo aquí? –dijo juguetonamente.

—Es la señora Malfoy en realidad —contestó—. Creo que hemos cubierto esto la última vez.

—Oh, no seas tan snob —respondió él—. Sólo pensé que sería bueno que habláramos un poco.

—Tengo que irme —dijo Hermione y se volvió para irse.

Theo estuvo a su lado en un segundo. ¿Eran todos los Slytherins así de rápidos?, se preguntó Hermione. Le había dado vuelta y tiraba de ella hacia él por las muñecas.

—No, en serio Nott, déjame ir —le exigió—. Lo que sea que estaba pasando aquí, se acabó.

—Sé que no lo dices en serio. –. Él prácticamente le arrulló.

La afirmación que iba a hacer murió en sus labios cuando la puerta se abrió, revelando a Draco parado allí mirando hacia ellos.

—No —dijo ella señalándolo con el dedo—. Esto no es eso.

Draco se volvió y se fue.

—¡Draco! —, le gritó. Ella corrió tras él, pero él ya estaba fuera de la sala—. Arrgh. –Hermione gruñó por su frustración. Le gritó de nuevo pero ya se había ido. Llegó a la sala principal donde todo el mundo estaba, pero no lo vio por ninguna parte.

En su lugar vio a Pansy y a Daphne mirándola. Pansy se llevó la mano a su boca y murmuró un "Oops". Pansy no parecía sorprendida en absoluto. Hermione estaba bastante segura de que Pansy tuvo algo que ver en esto. Tal vez incluso tenía algo que ver en la relación entre Astoria y Nott. No lo descartaría. Perra.

Se fue a la entrada y se apareció a su casa. Draco no estaba ni en su estudio o en su dormitorio. Una habitación en la que Hermione nunca había estado.

Volvió a su dormitorio y se sentó. Esto no era lo que se suponía que iba a pasar. Draco se había visto tan enojado en la puerta de la biblioteca. Pero no sorprendido. Debió haber parecido tan mal que ella estuviera tan cerca de Nott. Hermione quería maldecir con cada palabrota que conocía. Estaba apenas logrando que Draco se acercara, más que todo renuentemente pero permitiéndole manipularlo. Sabía muy bien que él había estado permitiéndole seducirlo. Pero ahora, las cosas eran mucho peores. Pansy había arruinado todos los pasos tentativos que había hecho con él.

Hermione no estaba segura de cómo podría salvar esto. Draco no iba a dormir con ella ahora, o probablemente por un largo tiempo. Es probable que no la dejara acercarse a él de nuevo.

Se sentía muy mal. Ella era completamente inocente, pero sabía que Draco había estado herido. Lo ocultó con la ira, pero había habido decepción en su cara también. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida?

Esperó un par de horas y luego trató de buscarlo de nuevo. Su puerta de la habitación estaba cerrada con llave, por lo tanto estaba en casa.

—Draco —dijo ella dijo mientras llamaba a la puerta—. Necesitamos hablar. Lo que viste no es lo que piensas. —Sonaba como todos los adúlteros en el planeta—. Lo juro —continuó—. Pensé que eras tú. Alguien dijo que me estabas esperando en la biblioteca, pero no eras tú. No sucedió nada.

Ella se encontró con el completo silencio.

—Maldita sea, Draco. Déjame explicarte —dijo, pero de nuevo no hubo nada. Trató de escucharlo en el interior, pero estaba completamente en silencio. Se dio cuenta de que él podría haber puesto un encanto silenciador en la puerta.

¿Cómo coño iba a solucionar este problema? Ella se sentó y se apoyó en la puerta. Se sentía tan mal por él. Según él, lo volvieron a joder de nuevo. Esto era su culpa, ella era estúpida. Su estupidez había dejado que esto sucediera. Draco probablemente se retiraría más en su duro caparazón ahora. Las posibilidades de que él intimara con ella ahora eran probablemente nulas.

Sentada allí contra la puerta no estaba logrando nada. Volvió a su habitación. Tendría que hablar con él por la mañana.

Él no estaba allí en la mañana. Ella lo buscó en el desayuno, que fue un asunto bastante tenso. Era evidente que los Malfoy mayores eran conscientes de los acontecimientos de la noche anterior. Draco no estaba en su estudio o en su dormitorio. Ella sólo tendría que esperar por él. Lo esperó en su estudio.

Estaba todo muy tranquilo sin él allí. Una habitación muy oscura, con muebles oscuros. Muy ordenada. Esta habitación llena de las cosas que él atesoraba. Había algunas cosas de Quidditch en uno de los estantes y algunas cosas de Hogwarts. Tenía la sensación de que a él realmente le gustó Hogwarts. Probablemente era muy emocionante después de vivir en esta casa grande y solitaria toda su vida.

Se preguntó qué se sentiría conocer todos los aspectos de tu vida. Él iba a vivir y morir en esa casa. Ir a fiestas todas las noches por el resto de su vida. Hogwarts fue probablemente la única vez que estuvo lejos de allí y las expectativas restrictivas que tenía. Y luego terminó en un matrimonio atroz.

Ella gimió de nuevo por el horror de la situación.

Después de mirar en torno a su estudio un poco más, notó esa copia del Profeta, la que tenía su fotografía en él del día después de su muerte. Estaba de vuelta en la misma posición del escritorio, donde estaba antes de que Pansy la hubiese tirado. ¿Por qué en el mundo él se estaría aferrando a eso?

Hermione no tuvo la posibilidad de considerarlo, porque alguien entró en la habitación. Se preparó para lo que iba a venir, pero no era Draco. Era un hombre viejo con túnicas de negocios.

—¿Quién es usted? —Preguntó sin pensar.

—Soy Sanderson –respondió mirándola con desconfianza—. Horacio Sanderson. El abogado de los Malfoy. Nos hemos reunido en varias ocasiones.

—Lesión en la cabeza —, contestó en una forma de explicar su extraño comportamiento—. Tengo ligera pérdida de memoria.

—Oh —respondió el hombre y colocó su bolso sobre el escritorio cuidadosamente, como si tratara de no asustarla.

—Draco no está aquí —le dijo ella.

—Vine a hablar con usted —contesto con una sonrisa cuidadosa.

—¿Ah, sí? –dijo Hermione con sorpresa.

—Parece que el señor Malfoy ha decidido que es hora de una separación.

—¿Separación? –preguntó ella.

—Entre ustedes dos —, explicó el hombre cuidadosamente—. Él siente que hay algunas diferencias que hacen imposible que ustedes puedan vivir juntos.

Hermione jadeó, pero cerró su boca. No lo podía culpar realmente. Arruinaba las cosas para ella, pero no podía culparlo.

—Tal vez podemos trabajar en mejorar la situación —, respondió.

El abogado bajó la mirada—. El señor Malfoy no parece querer hacer eso.

Esto no era lo que ella quería. Sonaba horrible, pero podría arruinar su plan. Sabía que podía mejorar las cosas para Malfoy, pero él tenía que permitírselo.

—Hay una serie de propiedades que podría tomar como su residencia —, continuó—. Él está asignando una generosa mensualidad.

Hermione extendió su mano tratando de detenerlo. Tenía que pensar, esto estaba sucediendo demasiado rápido.

—Yo... –comenzó ella.

—A él le gustaría que usted abandone la Mansión Malfoy para esta tarde —dijo el abogado—. Todas sus cosas serán enviadas a cualquier residencia que usted elija.

—No me quiero ir —, contestó Hermione, su mente todavía aturdida por el repentino cambio en sus circunstancias.

—Él está bastante insistente —, dijo el hombre.

Hermione aceptó que tendría que irse. No podía ver una manera de evitarlo.

—Necesito un poco de dinero en efectivo –dijo ella. Odiaba decirlo, pero lo hizo.

—Enviare un poco hacia aquí pronto —dijo el hombre—. Mientras tanto, una bóveda se organizará en Gringotts para su uso.

A Hermione no le importaba. No quería el dinero de Malfoy. Si ellos estaban separándose, no quería nada de él. Pero no podría vivir sin un poco de dinero.

—Siento ser portador de esas malas noticias —, dijo el hombre con otra sonrisa. Era un buen abogado, amable, pensó Hermione. Ella sólo asintió con la cabeza y él se había ido.

Hermione se sentó aturdida durante un rato. Todo se había torcido demasiado rápido. Pero supuso que no debería haber estado tan sorprendida. La idea de que ella tuviera una vida con Draco Malfoy era absurda. Él nunca estaría con los gustos de ella, a sabiendas o no, sólo era una imposibilidad fundamental. Tal vez el orden del universo estaba oponiéndose.

Esperó de nuevo en su habitación hasta que obtuvo una bolsa llena de dinero. Odiaba tomarlo pero no tenía otra opción. No había nada de las cosas de Astoria que quisiera.

Utilizo el polvo floo para llegar al Caldero Chorreante. Parecía ser siempre un punto de seguridad cuando se perdía. Y ella estaba completamente perdida. Había perdido su vida, había perdido la vida de Astoria. Había perdido su oportunidad de un bebé a menos que hubiera una remota posibilidad de que ya estuviera embarazada. Pero lo dudaba. No tenía nada más que su varita mágica, la ropa que estaba usando y una bolsa llena de galeones que no quería.


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