Frente al salón de clases se encontró un joven rubio de ojos azules oscuros que con una expresión poco desinteresado se presentó como: Yamato Ishida, estudiante de intercambio de Japón. Ese había sido sus únicas palabras frente a la clase, llamando la atención a más de una chica en el salón. Sentía mucha presión ya que era rodeada por sus compañeras de clases que no dejaban de preguntar qué relación tenía con el chico nuevo debido a su extraño comportamiento al verlo. No había querido actuar de tal manera, pero quién esperaba que un día de ello, se iba a encontrar en su salón de clase a Ishida Yamato siendo un nuevo compañero de clase ¿cómo esperaban que reaccionase? Negó varias veces ante el comentario de su compañera Hillary, que le decía si era un ex novio de allá de Japón o un viejo amor de niña. Las preguntas de sus compañeras cada vez eran más personales sobre el rubio y eso la estaba haciendo perder un poco la paciencia.
- ¡Hey, ya basta! –Ordeno Jean apareciendo junto con Katherine- déjenla en paz. Si Mimi no quiere hablar dejen de presionarla, además si están tan interesada, pregúntenle al mismo Ishida –señalo a la puerta donde se veía a cierto rubio salir del salón.
- que fácil decirlo Jean –hablo una pelirubia de ojos celeste- pero al parecer Ishida es de pocas palabras y parece ser que socializar no es su estilo o al menos eso parece, pero sin duda es muy guapo –suspiro embelesada por el nuevo compañero de clase.
- eso no lo dudo –confirmo Katherine asintiendo varias veces. Jean la miro con el ceño fruncido- ¿Qué?
- es normal en ti siempre fijarte en chicos guapos y rubios -enfatizo la última palabra para mirar inquisidora a su amiga- en fin. oigan les propongo que si hablo con Ishida, ustedes dejaran de molestar a Mimi –dijo divertida la chica guiñándole un ojo a la castaña- entonces que esperan vámonos
Mimi sonrío agradecida. sabía que el Ishida era de poco socializar o al menos eso lo había mostrado el tiempo que había ido al digimundo de niños y lo poco que supo es que tenía mejor comunicación con Taichi, Sora y su hermano menor Takeru. En fin ese no era el punto, la cosa iba ¿Por qué Yamato Ishida se encontraba aquí en Norteamérica? Se suponía que debería estar con el resto de sus amigos en Japón.
- parece ser que el chico nuevo se ha convertido en un solo día muy popular –comento Annie que miraba por la ventana al rubio ser rodeado en pleno patio por una gran cantidad de chicas. Hizo una seña a su amiga que se levantó y miro por donde miraba- supongo que es un conocido tuyo de Japón.
- si –respondió la castaña mirando al rubio- en realidad Ishida es un elegido como yo –afirmo está con la vista ya no en el rubio, sino más bien en el horizonte- él es parte del grupo de los ocho elegidos –suspiro- pero me pregunto ¿Qué hace él aquí?
- no crees que en vez de preguntarte a ti misma, deberías preguntarle a él personalmente –comento la pelinegra mirando a su amiga.
- no lo sé… -y tan solo pensarlo su piel se le erizo- en realidad, nunca he tenido una buena comunicación con Ishida –agrego ante lo escaso que había tenido algún tipo de palabras con el rubio- no es que nos llevemos bien, ni tampoco mal. Simplemente no se nos ha dado la oportunidad de conocernos, precisamente los únicos con quienes he visto que tiene buena relación es con Takeru su hermano menor, Taichi que es su mejor amigo; y Sora según tengo entendido tienen alguna relación amorosa –recordó la poca información de parte de Miyako. Suspiro- aunque no lo niego él me ha estado ayudando en localizar a Guenai, pero…-se mantuvo pensativa. Eso no lo convertía al cien por ciento como un amigo cercano.
- tú eres Mimi –dijo Annie y su amiga la miro- que importa el pasado si tuviste o no una comunicación con Ishida. Yo pienso que en este tiempo, puedes incluso cambiarlo de cierta manera hablándole y convirtiéndote en su amiga. Después de todo tu siempre te esmeras en llevarte muy bien con todos –le recordó con una sonrisa- tu solo esmérate en ser tu misma Mimi y verás que con el tiempo las cosas pueden cambiar. Recuerdas esas mismas palabras me la dijiste cuando nos conocimos
- Annie, me siento muy feliz por tenerte como una gran amiga –dijo ella abrazando a la pelinegra y agradeciéndole por estar siempre consigo.
- para eso son las amigas –agrego la ojiazul orgullosa y sonriente.
- Mimi, Annie necesitamos hablar.
Y ambas amigas dejaron de sonreír para dirigir su atención en el rubio de ojos celeste que las miraba seriamente. Usualmente Michael no era de comportase de esa manera, pero en ese caso había algo que al parecer lo ponía serio. Se retiraron del salón de clases para ir a cierto lugar solitario donde ellos habían encontrado como una especie de lugar privado para ellos. Ambas chicas tomaron asiento debajo de un enorme árbol junto a ellos Dorumon se encontraba comiendo algunos emparedados traídos por Annie.
- ¿Qué ocurre Michael? –cuestiono la castaña observando a su amigo que estaba en mano con su laptop oscura- acaso un digimon ha aparecido en nuestra ciudad –dijo la castaña preocupándose de inmediato y miro a Dorumon que parecía no enterarse de nada.
- no tienes que preocuparte Mimi –dijo el rubio cambiando su semblante a uno más tranquilo logrando que su amiga se relajara- esto es muy importante ya que he recibido un mensaje de Guenai –comento el rubio. Con esa noticia la castaña se levantó abruptamente del suelo para acercarse hacia a él seguida de la pelinegra que no sabía bien a que iba la cosa, pero sabía que talvez era buenas noticias para Mimi o al menos eso esperaba
Capítulo 11
Inseguridad
Sus ojos mieles se mantenían fijo en el correo enviado por Guenai. Se dedicó en permanecer en silencio siendo la atención de sus amigos. Se recargo en el gran árbol y alzo la mirada hacia aquel cielo azul. Pensándolo detalladamente supo que Guenai no tenía conocimiento de dónde provenía Dorumon. Desvió su atención en el digimon que seguía entretenido con la comida.
- Supongo que el único que tiene dicha respuesta es el propio Dorumon –hablo Michael mirando al digimon seguido a su amiga que afirmo con la cabeza.
- pero Dorumon no ha podido recordar aún nada –hablo Annie que miro al digimon y alzo la vista hacia el rubio- pareciese a un ser humano con amnesia. ¿Acaso le habrá pasado algo tan malo? para que perdiera sus recuerdos
- Talvez… además ni en la base de datos se encuentra –confirmo el rubio observando su laptop por unos momentos- es posible que sea una nueva especie de Digimon que ha aparecido en el digimundo o sea algo más que eso –pensativo dirigió su mirada en el digimon. Solo no esperaba que el digimon fuese un enemigo, porque si fuera de esa manera entonces su amiga e incluso ellos podrían estar en grave peligro. Negó con la cabeza quitándose esa idea de su mente- o posible este en busca de su elegido -Su mirada celeste se fijó en su amiga que se había levantado. Se preguntó qué era lo que pensaba Mimi en esos instantes.
- chicos… no importa –dijo ella segura de sus palabras que miro a su amigo digimon- Si el mismo Guenai no sabe nada acerca de él. Entonces a mí solo me queda esperar hasta que el haya podido recuperar parte de sus recuerdos y si debo buscar a su elegido, entonces lo haré. Pero confío ciegamente en Dorumon- sonrío ella aun viendo al digimon.
- ¡mimi! –Exclamo el digimon levantándose para correr hacia la elegida y mover su cola- me siento muy lleno. Los emparedados que trajo Annie han estado muy ricos –afirmo felizmente como un niño pequeño, el digimon.
- es cierto –confirmo la castaña sonriente para colocar su mano sobre la cabeza del digimon- yo también comí algunos
- me prometes que cuando estemos solos en casa me harás un platillo de tu país –agrego con aquel tono infantil, Dorumon.
- por supuesto –afirmo ella sonriente. No importaba ¿Quién era Dorumon? Ahora que compartía momentos con él. Tan solo quería guardarlos como buenos recuerdos, el tiempo que pudiese estar con él. Y pasara lo que pasará ella creería ciegamente en Dorumon.
- no crees que estás bajando la guardia, Mimi.
Tanto la castaña como sus dos amigos se alarmaron para dirigir su atención hacia otro árbol donde yacía recargado aquel rubio de ojos azules oscuros que los miraba serio.
- Ishida –Annie reconoció a su nuevo compañero de clases y supo que su presencia no era nada bueno.
- ¿a qué te refieres? –pregunto la castaña mirando al muchacho.
- me refiero al digimon que tienes ahora como compañero –dirigió su atención en el aquel ser digital y noto como este lo miro serio. Alzo el ceño la última vez que lo había visto este estaba en la etapa bebe. Si no se equivocaba ahora estaba en la etapa infantil como lo estaban Gabumon y los otros digimons de sus amigos- no tienes ni la menor idea si ese digimon puede llegar a ser un enemigo en el futuro
- Dorumon no sería capaz de hacer algún daño –aseguro la castaña dando un paso hacia adelante. Ella más que nadie comprobaba que Dorumon, era un digimon dócil.
- ¿Cómo lo sabes? –pregunto el rubio volviendo su atención en la chica. sabía que Tachikawa se dejaba llevar por sus sentimientos y en este caso lo hacía de cierta manera- si el mismo Guenai no tiene conocimiento de cómo surgió ese digimon en este mundo, posiblemente puede llegar a ser una amenaza o en si ya es una amenaza.
- ¡No es cierto! –Respondió Mimi señalando al digimon- Dorumon ha demostrado ser un digimon de confiar. El mismo se ha estado encargando de los digimons que están entrando aquí en la ciudad.
- ¡te estás dejando llevar por tus sentimientos! –Respondió una vez más Yamato- acaso no recuerdas lo que ocurrió el año pasado. Como puedes estar tan segura que ese digimon no puede llegar a ser parte de un nuevo enemigo, explícame eso! –Refuto el rubio con mirada frívola
- ¡no es así! –respondió Mimi enfadada de que se expresara así de Dorumon- ¡tú no lo entiendes!
- ¿Qué debo entender? –cuestiono el Ishida con esa actitud serio.
- Dorumon, Dorumon no es malo, eso lo sé –respondió la castaña con la mirada hacia abajo y apretando sus puños. Su cuerpo empezó a temblar levemente intentando no romper en llanto al sentirse sumamente derrotada por las palabras de ojiazul que parecía tener gran parte de la verdad. Pero ella aún seguía creyendo que Dorumon era un digimon de confiar, solo bastaba con verlo para saber que ese digimon solo quería recobrar sus recuerdos y luchar contra cualquier que perjudicar su mundo.
- Mimi… -miro a su amiga seguido fijo su atención en el nuevo compañero- ¡Ya basta Ishida!
- estás siendo muy egoísta Mimi –ignoro a la pelinegra- no te has atrevido a decirle nada a Tai y al resto. Y se supone que eres parte de los ochos miembros de los elegidos –tales palabras lograron causar más reacción en la jovencita que sin decir nada solo bajo su rostro. Metió sus manos dentro del bolsillo de su pantalón y suspiro en cierta parte Mimi no cambiaba lo llorona, sin más que decir empezó a caminar.
- Mimi –Llamo Dorumon triste y fijo su atención en aquel muchacho de cabellos rubios que empezó a caminar- tú…-su mirada se oscureció pero sus intenciones fueron interrumpidas por Michael que iba detrás del otro muchacho.
Michael dio varios pasos hasta colocarse frente al ojiazul interceptando su camino. Ambos rubios se miraron fijamente y el ambiente empezo a tornarse tenso en el instante.
- Ishida.
- ¿Qué ocurre?
- tú no eres quién para poder juzgar a mimi como lo hiciste ahora. No tienes ni la menor idea de lo mucho que ella se ha estado esforzando junto con Dorumon para mantener el orden en este lugar. Ahora vienes desde Japón a decirle que es egoísta por no decirle nada al resto de sus amigos –apretó lo puños- sinceramente no conoces en lo absoluto a Mimi para que hables al azar de esa manera.
- escucha me tiene sin cuidado lo que me digas –respondió a secas el rubio con intenciones de volver a continuar su camino pero se detuvo por unos instantes.
- Si por alguna razón Dorumon llego hasta Mimi, debió ser porque ambos estaban destinados a conocerse. No sabemos con certeza, quién es Dorumon. Pero lo que si te digo es que Dorumon no sería capaz de hacerla algún daño a Mimi, ya que ambos han forjado un lazo que nadie puede romper, y eso yo más que nadie lo sé desde el primer momento en que Dorumon apareció frente a Mimi.
Un digimon que había aparecido de pronto en Norteamérica y frente a Tachikawa. Eso era todo un misterio por resolver. Miro de reojo al rubio, amigo de Mimi y vio que este parecía molestarle considerablemente su actitud con la castaña
- Lo que más detesto es ver a Mimi llorar o estar triste. No sabes cuánto has logrado que tenga cierto resentimiento hacia ti, pensé que eras alguien más de confiar, pero me equivoque. Ignorare lo sucedido por tanto será mejor que no te metas donde no te llaman.
- no eres quién para decirme eso –respondió este con una media sonrisa en sus labios más su tono era irremediablemente frío- además hablamos de algo sumamente serio como es el caso de los digimons, mi deber como elegido…
- que no se te olvide que no estás en Japón, ya no es tu zona. Además aquí hay muchos elegidos –su mirada se clavó fijamente en Matt. Y el ambiente se tensó- uno de ellos soy yo. Mimi no está sola –dicho esas palabras se dio media vuelta terminando hay la conversación con su nuevo compañero de clases. Pero sus ojos se sorprendieron al ver al dragón de color purpura acercárseles- Dorumon.
- oyeee no eres nada cool –hablo Dorumon con su tono de voz infantil acercándose a unos metros del muchacho rubio- jamás le haría daño a Mimi. Yo me encargare de proteger a Mimi cueste lo que cueste ese es mi deber y la promesa que le hice a Palmon –agrego este con una muestra de brillo intenso en su mirada- Mimi y yo prometimos fortalecernos para luchar juntos. Y si tú le haces daño a Mimi, no te lo perdonare –aseguro el digimon mirando al humano seguido saco la lengua en señal de burla.
- Dorumon, vamos –dijo Michael con una sonrisa al ver la forma de expresarse de aquel digimon. Cada día el digimon mostraba madurez y una fortalece de proteger a la elegida de la pureza, era por ello que se sentía confiado en que el digimon en realidad no tenía nada que ver con ser enemigo.
Negó con la cabeza varias veces y se agacho intentando que las palabras del Ishida no le afectasen, aun así se sentía mal. Ella no quería ser egoísta con nadie tan solo quería ayudar a Dorumon y en ese caso incluso quería ser tan útil como lo eran sus demás amigos allá en Japón. Solo quería que los chicos estuviesen orgullosos de ella. Ya que ellos habían hecho mucho el año pasado, era por ello que quería encargarse de esto sola.
- Mimi… no hagas caso –hablo la pelinegra que era la única que había quedado al lado de la castaña- estoy segura que Ishida no sabe tus razones, el solo lo malentiende, además aún no conoce a Dorumon, pero cuando lo haga es seguro que su perspectiva cambiara, ya lo verás solo dale tiempo.
- ¡mimi!
- Dorumon…-susurro ella con la mirada baja- perdónenme –se disculpó sin siquiera mirarlos- no debí ponerme de esa manera.
- mimi…-nombro Dorumon- ese chico malo hizo que mimi se pusiera triste –dijo el digimon de igual manera triste bajando sus orejas.
- Dorumon –alzo la vista para mirar al digimon y sus ojos se mostraban con ganas de romper en llanto- perdóname –pidió ella abrazando al digimon que se dejó llevar acurrucándose en los brazos de la chica.
- ¿Por qué? Si yo me siento muy feliz de estar con Mimi –dijo Dorumon seguro en brazos de la humana- y no me arrepiento de conocerte, me se siento muy, muy, muy feliz. Y sé que juntos nos volveremos muy fuerte para enviar a los digimons a su mundo.
- Dorumon… -alzo la vista y se despegó del digimon a pocos metros- gracias -agradeció ella sonriendo y alzo la vista hacia su amiga pelinegra- gracia a ti también Annie –dirigió su atención en Michael que estaba algo serio pero al ver que lo miraba este sonrío a modo tranquilo.
- mimi –Michael extendió su mano para ayudar a levantar a su amiga que acepto- Ishida es un idiota –dijo con sinceridad el rubio- pero es claro que no es un mal chico, simplemente se deja llevar por lo que ve sus ojos o lo que cree –se encogió de hombros- démosle tiempo y seguro puede ser un fuerte aliado para el grupo
- ¿aliado? –vio a su amigo asentir con la cabeza y aquello la dejo más confusa.
Volvió su mirada en el digimon que se acercó a ella lo acaricio y le brindo un abrazo. No permitiría que nadie le hiciese daño a Dorumon y mucho menos pensaran que era una amenaza. Pero talvez muy en el fondo sentía inseguridad y miedo el saber de donde provenía Dorumon. Cerro los ojos el solo pensarlo le aterraba pero ella solo quería creer, creer que Dorumon era un digimon de confiar y así como Dorumon confiaba plenamente en ella. Ella quería confiar a ciegas en Dorumon.
CONTINUARA
