Bienvenidos queridos compañeros :D! Espero que estén dispuestos a leer la última entrega de mi especial de mi aniversario en Fanfiction :3.

Además, hoy es mi aniversario de 1 año en mi homepage: deviantART, donde subo mis dibujos y de vez en cuando mis fanfictions :).

Este es un episodio laaaaargo. No sé por qué, me inspiré demasiado ^^;, espero que tengan la paciencia... ¡Ah! Más una sorpresa relacionada con mi primer fic Garganta ¡Canta!

Hay mucho contraste. Empezaré con mucho humor :D, pero repentinamente caeré en el drama y tragedia, así que espero que no les de un ataque ^^;.

¡Disfruten la lectura :D!


El Código Maestro

Intermedio II

Damas y caballeros, niños y niñas de todas la edades… les damos la bienvenida a esta segunda parte del especial de aniversario "Un año más" con la loca de los fics… ¡Presentamos al maníaco Heinz Doofenshmirtz y el Mayor Francis Monograma!…

Esta vez un enorme telón se corre y deja ver un escenario donde están los dos animadores sentados en un par de sillones. La gente del público aplaude, mas ambos no parecen tener mucho interés en su trabajo.

- ¡Estamos al aire! ¡Estamos al aire! –exclama eufórico un muñeco de pelo blanco, sin ojos y con audífonos en la cabeza.

- ¡Oh! Bueno… ¿qué viene ahora? –se despierta Monograma, quien estaba durmiendo a boca abierta tirando saliva al suelo.

- Todavía no lo tenemos listo –susurra por lo bajo alguien en las bambalinas –Aún no llega…

- ¿La Cuatro Ojos? ¿Y qué no es lunes? –pregunta Heinz.

- Está de vacaciones. La floja no se despierta hasta las 11 en su país y luego viene en un jet para acá…

- ¿Y qué hacemos mientras?

- No lo sé… rellenen…

- ¿Con qué?

- ¿Qué se yo? Tú eres listo…

- Ay… Dios mío… -y comienza a interactuar con el público, quienes están impacientes –Este… ¿Dónde están las mujeres solteras?

- ¡Doof! ¿Qué estás haciendo?

Mas el doctor ignora a su compañero y se dirige a una mujer bonita que estaba sentada en la primera fila.

- ¿Tienes novio? –pregunta embelesado.

Ella responde que no, sonrojada.

- ¿Eres casada?

De nuevo contesta que no, con la cabeza.

- ¿Tienes hijos?

- No –dice.

- Te hago…

- ¡Doof! –lo regaña el mayor. Ya la mujer estaba desmayada en el suelo mientras las amigas le daban aire con una revista.

- ¡Hey! ¿Acaso no soy un galán? –posaba el castaño.

El anciano rueda los ojos en forma irónica.

- ¡Por favor! –se burla Francis –Cambiando de tema… últimamente no hemos recibido amenazas en la agencia de parte de tus inadores…

- ¡Ah! Es que la semana pasada estuve en el hospital…

- ¿Por qué?

- Bueno… estaba construyendo un "controlinador"…

- ¿Y qué es eso?

- Sirve para tener cable satelital directamente desde el control remoto al televisor.

- ¡Pero eso es ilegal! ¡Debes pagar una compañía para contratar un servicio así!

- ¡Por eso! Es malo –y lanza una risita malvada –Como te iba contando… mientras los hacía, recibí un choque eléctrico… una "electrocutación".

- ¿Y cómo fue?

- Y para los pequeños que están mirándonos en casa, la "electrocutación" la produce una energía llamada electricidad, que cuando te toma la corriente, es como si te agarrara y te soltara. Te agarra y te suelta…

- ¿Te agarra y te suelta? O sea… podemos decir, que esta energía llamada electricidad, podría recibir el nombre de cualquiera de tus novias…

Aquél insulto le llegó tan fuerte a Doofenshmirtz y le lanzó una mirada asesina a Monograma.

- ¿Por qué te enojas? –preguntó inocentemente el canoso –Sí ellas te agarran y te sueltan… ¿Saben? Este tenía casa, auto y todo, luego lo agarraron y la novia se fue con todo lo anterior…

- Hey… Ya llegó… -susurró una voz ausente.

- ¿Por fin? –se alegró Heinz –Ya estaba cansado que me molestaran con mi vida privada… ¡Señoras y señores! ¡Le queremos dar la bienvenida a la que hace todo esto posible! ¡La inigualable…!

- ¡La loca! ¡La guinosta!–gritó el mayor.

- ¡La nerd sin remedio que mueve este circo de pulgas! ¡Genezaret Contreras, mejor conocida como agatalapinguina! ¡Un aplauso!

Curiosamente, el público toma tan literal la orden, que solo dan un aplauso, sin entusiasmo mientras aparece la muchacha de lentes.

- ¡Hola Doof! –saluda la guionista dándole la mano -¿Cómo va tu noveno noviazgo…?

- Tan mal que ya va en el décimo –bromea Monograma.

- Quisiera decir que es mentira, pero es verdad –se lamenta el científico –Oye… ¿y de dónde sacaron ese nombrecito?

- ¿Cuál? –dice confundida.

- Ya sabes… Gen… Yen… Yenez…

- Se pronuncia como se escribe, inútil… es Genezaret, en español la "G" no se dice como "Y"…

- ¿Estarán tan mal en tu país que los pingüinos luchan contra guanacos y zorrillos?

- Seh… así estamos… Y si te complica tanto mi nombre dime Ginny, así de simple.

- Así está mejor, señorita… ¿sabes por qué te llamamos a que vinieras el día de hoy?

- No, porque Swampy no quiso decirme –ella responde con cara de tonta.

- Ponte cómoda y no te muevas, que te explico…

Ginny se sienta en uno de los sillones del escenario, pero de estos salen unas esposas metálicas que inmovilizan sus brazos.

- ¡Oigan! ¿Qué se volvieron locos o qué? –forcejea la chica sin éxito.

- Yo no, Doof ya era loco antes –contesta el hombre de verde.

- ¡Perry los detendrá! –amenaza la de lentes.

- No lo creo. Él está con nosotros.

Entonces la cámara enfoca al público y allí, en primera fila se encuentra el ornitorrinco comiendo palomitas y bebiendo café muy divertido con el espectáculo.

- Deja de moverte, que si lo haces, más te aprietan esas esposas –sugiere Doof –Bien, Ginny ¿Recuerdas esto? –y saca de su bata un cuaderno púrpura con patrones claros.

- ¿Ese no es el…?

- ¡Sí! –comienza a hojear el cuaderno el doctor –Es el guión original de Garganta ¡Canta! Y según lo que has dicho, existía un episodio perdido del fanfic, que nunca se grabó…

- No te atreverías…

- Yo no me atrevería, pero Dan y Swampy sí y grabaron el episodio… ahora nos dicen que lo emitamos al aire…

- ¡Pero si yo eché a la basura el guión…!

- Sep, pero como he dicho… siempre revisa tus cajas… Francis ¿Me das los honores?

- Será un places –responde Monograma -¡Corre video!


Garganta ¡Canta!: Episodio perdido. Capítulo III

¿Pero nadie acaso sabe la otra historia diferente detrás de esta?

Lo que no se vio ni se supo jamás es lo que ahora hemos de contar, lo quieran o no.

Volvemos al primer episodio, Doofenshmirtz se encontraba explicando su plan maestro a su enemigo, Perry el ornitorrinco quien se encontraba atrapado en la palmera que el doctor había comprado como trampa.

- Sí… Es la pura verdad –decía Heinz al animal- Te diré todo mi plan...

- ¿Otra vez con esa historia?

- ¿Eh?

Quien había interrumpido el monólogo malvado era Vanessa Doofenshmirtz, la hija del hombre de bata. Esta vestía un traje negro de gótica, aunque claramente ella explicaba que era punk, cosa que confundía a mucha gente.

- ¿Hasta cuándo no lo vas a superar, papá? –continuó la adolescente de 16 años –La razón por la que mamá te dejó fue porque siempre estabas con ese trauma en la cabeza.

- Tú no entiendes de amor, hija –se molestó Doof –Que te hayan roto el corazón en pleno Festival de Danville es algo que nunca se olvida…

- Seh, claro. Hablando de Festival, compraré unas entradas para el concierto. ¿No quieres acompañarme? Estará Love Händel…

- No estoy para eventos así, Vanessa –negó la invitación –Además estoy ocupado con mi enemigo, ¿qué no ves?

- Ya veo… -se decepcionó la castaña y salió por la puerta.

- Muy bien, diviértete –dijo indiferente el científico, para proseguir su historia -Hace 19 años, cuando era joven…


Vanessa iba muy triste por la calle. A veces quería que su padre la entendiera, que la apoyara en todo lo que hiciera. Sabía que él había estado con ella en todos los momentos en los cuales su madre estuvo ausente, como su actuación en la obra de hadas en kínder, su campeonato de natación, aunque terminara arruinando todo, ahora era una joven mayor y Doof no siempre iba a estar con ella como lo quisiera.

Para llegar a Danville Arena donde se haría el Festival aquella noche y se vendían los boletos harían falta varias cuadras más. Había pensado ir en autobús, pero prefería ir meditando en lo que había sucedido en casa.

Iba por la calle Maple y aún le quedaban muchos kilómetros más.

- ¿Vanessa?

La joven levantó la vista en dirección a una casa amarilla cercana. En el garaje de dicho hogar estaba sentado en un banco, practicando acordes con su guitarra, de cabello verde y rostro lacónico, Ferb, el chico que le había salvado la vida al caer de la torre de Tokio.

- ¿Ferb? –se sorprendió de verlo -¿Eres tú?

El inglés asintió, contento por dentro de volver a ver su amada no correspondida.

- ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Qué cuentas? ¿Cómo están tus hermanos?

- Pues… Candace está muy bien, pero Phineas… -eso último lo dijo con pena en sus palabras.

- Oh… entonces… lo siento mucho –quiso compadecerlo la chica.

- Está enfermo. Nuestra vecina lo cuida.

- ¡Ah! Yo creí… bueno… no importa… es decir… sí importa, pero…

- No te preocupes, Vanessa, ya entendí.

- Jeje, me alegro que sí. Siempre tuve problemas para hablar, tú sabes…

- Sí, sí lo sé… -terminó de decir, lo que produjo un silencio incómodo. Ambos no estaban preparados para volverse a ver, y menos solos. Las Ferbets habían ido a la cocina a buscar alguna limonada para aquella tarde de verano calurosa. Así que Ferb intentó buscar algún tema para conversar –Nosotros participaremos en el Festival esta noche…

- ¿En serio?

- Ajá, en el cierre del evento.

- ¡Es increíble! Sabía de tu banda. Phineas y los Ferbtones, ¿verdad? He escuchado de ella. Su tema es genial…

- ¿Sabes qué significa Wichi Wichi Ki? –preguntó pícaro el peliverde.

- Perdona mi ignorancia, pero no… ¿qué es?

El niño acercó galantemente su boca a su oído y le susurró con palabras tan dulcemente que la estremeció entera. Ni siquiera ella sabía por qué.

- … es te quiero a ti… -murmuró Ferb.

La castaña quedó sin fuerzas para hablar luego de eso.

- Wow… -dijo al fin tragando saliva–este… yo… no lo sabía, je… ¡Oh! ¡Mira la hora! Debo irme si quiero conseguir algunas entradas…

- ¿Irás?

- ¡Cómo no! Me gustaría verte cantar…

- ¿Cantar? Y-yo… yo no canto…

- Si tu hermano está enfermo, ¿quién lo hará?

- Pues… sí, yo, pero…

- Te veré en el escenario –se despidió Vanessa, mas Ferb la detuvo antes que se fuera.

- ¡Espera! Quisiera darte algo… -y sacó el muchacho un boleto. Pulcro y brillaba como el oro. Debía ser muy especial, porque de solo relucir, parecía que miles de ángeles cantaran al son de un coro celestial.

- ¿Es para mí?

Una vez más, el de cabello verde asintió entregándole la entrada.

- Es de primera fila –comentó –Con ella tienes acceso tras bambalinas, incluyendo mi camerino, si deseas verme. Así no tendrás de caminar hasta el estadio por ella.

- ¡Me parece genial! ¿Cuánto te debo?

Ferb sonrió irónico.

- Es gratis, de cortesía mía, Vanessa. Espero que te sirva y así nos vemos más cerca en el espectáculo…

- Debes estar bromeando –se rió la joven.

Pero el comentario no le pareció gracioso al chico.

- Vanessa, yo nunca bromeo –dijo serio el peliverde, volviendo a retomar su guitarra –Espero tu llegada, no tardes…

Isabella en este instante cuidaba a Phineas.

El pelirrojo parecía dormir con un dolor terrible, pues sudaba mucho y fruncía su rostro varias veces. La morocha no podía sentir más que compasión por su mejor amigo.

- Sé que en el fondo estás consciente, Phineas. Por favor, responde…

"¿Dónde estoy? ¿Isabella? ¿Ferb? ¿Están allí?" –y tal como pensaba Isabella, el chico en sí, estaba consciente, mas en un mundo extraño, muy distinto a la realidad. Un lugar blanco, sin final que seguramente si se intentaba llegar al otro extremo no terminaría nunca.

Sin tener lugar a dónde ir, caminó sin rumbo, por último por si se encontraba con alguien, o por último con algo, ya que no se veía ningún alma en pena.

"Creo estar durmiendo… lo que recuerdo es que estaba el doctor y…" –de pronto sintió un dolor punzante en la cabeza –"No recuerdo nada… Tampoco creo que sea esto mi mente, pues se ve vacía… a menos que haya perdido la memoria… ¿qué es lo que veo? Parece ser alguien… veré si puedo hablar con él…"

Phineas divisó una figura humana a unos cuantos pasos de él. Estaba seguro que era una persona, y había aparecido de la nada de un rato para otro.

Se acercó sigilosamente, y para sorpresa suya, era un ser muy parecido a él, o mejor dicho, exactamente idéntico, solo que su tez, cabello y el color de su ropa era un blanco horripilantemente pálido y tenía un aire de seriedad, todo lo contrario a quién era verdaderamente. Como este estaba de espaldas, el pelirrojo tocó su hombro con un dedo para llamar su atención.

- ¡Hola! –saludó Phin un poco asustado por la semejanza de este -¿Podrías decirme qué lugar es este?

- ¿No sabes acaso lo que siempre ha sido parte de ti? –respondió el ser de manera paciente.

- Este… lo siento, pero no soy muy entendido en las metáforas... solo necesito saber dónde estoy y como puedo salir…

- Mmmm… creo que eso no será posible…

Phin se puso un poco fastidiado con la vaga respuesta que le habían dado. No era muy fácil de enojar, pero estar en un lugar desconocido lo hacía despertar ciertas emociones.

- Mira, no estoy aquí para juegos –dijo tajante el muchacho -Ni siquiera sé cómo llegué aquí. En casa deben estar muy preocupados por mí ya que no estoy…

- Oh, no… tú estás allí, pero no en conciencia –y el chico extraño hizo aparecer una pequeña ventana de la nada. Esta era brillante y desprendía de sí una neblina azul y amarilla.

De la abertura invisible, apareció una escena: Él estaba en la cama de su habitación, mientras Isabella cuidaba de él sin descanso.

- Esto debe ser una cámara indiscreta ¿No? –Phineas estaba nervioso. Aquella visión lo asustaba cada vez más -¡Jaja! Qué buena broma. Esto debe ser un juego de Ferb ¡Ah, cuánto le gustan a él estas cosas…! ¡Ahora sáquenme de aquí!

- No está permitido aún y si todo sale bien, podrás regresar a la subconsciencia cuando toquen las doce…

- ¿Cómo subconsciencia? Todavía no me has respondido en dónde estoy… ¿y quién eres tú?

El ser misterioso desapareció por un segundo y volvió a aparecer detrás de él. El pelirrojo, ya aterrado, cayó al suelo abruptamente. Ya estaba el miedo lo estaba sugestionando.

- ¡Aléjate de mí! –gritó Phin.

- Cálmate, esto es solo tu inconsciente, la tercera parte en la mente de un ser humano. Aquí al menos estás bien, hasta que suceda lo uno o lo otro…

- ¿E-e-eso quiere decir que estoy soñando? ¿Y qué quieres decir con lo uno y lo otro?

- ¿Cómo te digo…? No, o sí… bueno… estás en un trance. Llegaste a un momento que estabas tan enfermo que el dolor que te causaba era demasiado para que tú mismo lo pudieras soportar, ni siquiera dormido, así que perdiste el conocimiento de tu entorno y llegaste aquí…

- ¿Quieres decir que esto es mi propia mente? Pero… ¿tan idiota soy que todo está tan vacío y en blanco…?

- Cuando suceden cosas que la ciencia no puede explicar, nada de lo que has aprendido te sirve aquí. Solo estás tú mismo, y la parte interna tuya que se opone a tus propios deseos y es más profunda que tu interior, lo que reprimes se oculta ahí porque solo importas tú, tú y solamente tú. Ese es el centro del "inconsciente", y todo lo malo que haces, y no te das cuenta que lo hiciste, viene aquí.

- Comprendo un poco… aún así… parece limpio…

- Oh, no, estás en todo lo contrario. Haz hecho tantas cosas malas sin saberlo hacia otros que tu propia persona se vendrá en contra tuya.

- Ahora acabas de enredar todo lo que pensaba… ¿y quién es esa otra persona de la que hablas?

- Nunca dije que fuera otra…

- ¿Pero cómo me voy a ir en mi contra si ni siquiera sé yo mismo qué es lo que he hecho?

- Ahí es cuando respondo tu pregunta que me hiciste en referencia a quién soy yo.

- ¿Eh?

El ser rió de una manera tan sádica que hizo estremecer al niño.

- Este es el inconsciente –contestó con importancia -Y yo soy el centro de ese inconsciente…

Eran las 9 de la noche. Vanessa estaba arreglándose como podía para el concierto de Ferb. Sabía que sería cerca de la medianoche, en el cierre del Festival, y aunque tuviera que esperar a que pasaran horas para verlo, lo haría. No sabía por qué lo hacía, de todos modos solo conocía al peliverde muy poco, mas las pocas veces que se habían visto había trabado una amistad muy fuerte con el niño.

Hasta incluso algo más…

"¡Ay! Qué tonta eres, Vanessa. Solo tiene 12 años, y tú eres una adolescente de 16. ¿Cómo voy a pensar que él podría ser mi…"

Sus pensamientos fueron interrumpidos, cuando su padre irrumpió en la habitación.

- ¡Vanessa! ¡Tengo excelentes noticias para ti! –dijo entusiasmado el científico.

- Ahora no papá. Tengo que salir… -contestó la castaña sin aires de entusiasmo.

- Lo diré igual ¡Iremos al Festival de Danville! ¿Qué te parece?

- Papá, yo ya tengo las entr…

- No es necesario que me agradezcas, hija. Ya compré las entradas y partiremos ahora mismo, en el palco de mayor categoría…

La joven se interesó un poco al escuchar lo de "mejor palco".

- ¿Cómo es eso, pa?

- Veremos el evento en la mejor vista del estadio de la ciudad. Donde los ricachones ven los conciertos…

"Bueno… a Ferb no le costó nada la entrada a primera fila… además ¡Yahooo! ¡Estaré en el mejor palco! Quizás lo llame, aparte que estaré allí, a pesar que él no pueda verme…"

Quince minutos después, el bus con la banda del muchacho peliverde llegó a Doofenshmirtz Malvados y Asociados. Venía con una rosa en la mano, muy parecida a la que pretendía darle en la torre Eiffel en París, mas no se la pudo dar porque la adolescente se fue antes de poder regalársela.

Lástima que aquella noche sucedería lo mismo…

Ferb bajó del autobús para luego subir las interminables escaleras del enorme edificio. Para colmo, el ascensor estaba en mantención.

"El amor todo lo vale, y mi Vanessa vale más que todo esto…" –se dio ánimos a sí mismo y subió escalón por escalón.

Mucho rato después, llegó al fin al último piso, jadeando, aunque aún luciendo ese rostro lacónico, pues sabía muy bien que eso atraía a las chicas.

Tocó el timbre y esperó. ¿Por qué no contestaba nadie? Una vez más lo hizo, y de nuevo no hubo respuesta.

Observó su reloj, faltaba muy poco para que comenzara el Festival. Debía llegar lo más rápido posible para organizar todo.

Ya habiendo esperado mucho, tocó la puerta de una de los departamentos que estaban debajo del penthouse.

- Señora, en primer lugar disculpe las molestias y buenas noches –dijo con amabilidad el peliverde -¿Podría decirme si se encuentra arriba la señorita Vanessa Doofenshmirtz?

- ¡Ah! –respondió esta, que era una anciana –Yo conozco a su padre. Es un bueno para nada. Me robó todas mis revistas y todos los días hace escándalos con sus inventos ¿Sabía que se la pasa diciendo que es un científico del mal y que un ornitorrinco viene a destruir sus inventos?

- Perdóneme, pero yo quiero saber si se encuentra su hija…

- Oh, no, salió recién con ese loco… no dijo a dónde iba. Igual es muy desubicada la mocosa. Le pregunté y me contestó que no me metiera en lo que no me importa ¡Ah, estos jóvenes de hoy en día…!

Y así la vieja siguió quejándose de la generación actual, y Ferb, aburrido y con el corazón roto, se fue sin decir una sola palabra.

- ¡Oye! ¡Niño! ¡No te vayas! ¡Ay! Estos mocosos de hoy con sus malos modales y rock and roll… mis tiempos eran mejores y bla bla bla…

- ¿Qué sucede, hija? ¿Acaso no quería ir al Festival?

El doctor y Vanessa iban en el auto que tenía este primero hacia el estadio. La castaña iba muy preocupada, pues no le había avisado a su pequeño amigo que no estaría allí para ir con él. Tampoco podía decirle que no a su padre, seguro le había costado mucho obtener las entradas con su propio dinero.

- No es nada, papá –murmuró la joven –Gracias por traerme. Sé lo mucho que odias el Festival. Debe ser un sacrificio enorme para compartir una noche conmigo.

- Seh… es un sacrificio.

Era obvio que la chica no sabía lo que Doof tramaba en mente…

- Ahora sé que todo esto es un engaño ¡Estás loco! –exclamó Phineas.

- Oh, sí, sí lo estoy –respondió el pálido ser –En cuánto más lo digas, estás convenciéndote más que tú también lo estás. Yo soy tú y tú eres yo. Verifiquemos algunos asuntos… ¿Quién es tu hermano en tus propias ideas?

- ¿Por qué me habría de molestar en contestar una pregunta tan inofensiva? ¡Bah! Somos amigos, él me ayuda en mis proyectos y solo con el fin de divertirnos…

- ¿Y dices más información de la necesaria? Lo último que dijiste es para excusar que siempre dejar a Ferb en segundo plano. ¿Cuándo le has dado crédito por tus inventos?

- Y-yo…

Una parte del cuerpo del pelirrojo se volvió blanca como la nieve. Era su mano. Poco a poco se fue decolorándose. Pronto comenzó a sentir un frío terrible y que estaba a punto de caer en un abismo.

- ¿Q-qué… me está sucediendo? –habló entrecortadamente el chico.

Nuevamente, una sonrisa fue esbozada en aquél ser infernal.

- Creo que se me olvidó decirte, que estás en juicio –explicó –Estás en el borde del abismo, la vida y el descanso como tal…

- Q-quieres decir que… ¿estoy muriendo?

- Si lo ves de esa forma, sí. Aquí veremos si estás a cuentas con lo que has hecho en lo poco de vida que has tenido. Si mereces seguir viviendo o no, y a dónde irás…

- ¡Te demostraré que sí puedo seguir estando vivo! Atácame con lo que tengas…

- Necias palabras en juicio. Podría atacarte con todo lo que tengo y te irías derecho a averno, pero como has obrado algunas cosas que expían el gran mal que tienes, a ver si tienes defensa propia para evitarlo.

- Aquí va lo que quieres. Ferb jamás me ha exigido una retribución por lo que ha hecho por mí. No tengo por qué hacerlo…

- Ahí estás equivocado. No se trata de que te lo pida o no, tienes que hacerlo…

Una vez más, todo el brazo de Phineas se volvió blanco y la helada corría por sus venas produciéndole un dolor horrendo en este. Prácticamente no podía moverlo.

- Tus propias palabras te juegan en contra, Phineas Flynn. Te daré la oportunidad de defender tus argumentos, a menos que te rindas.

- S-sí tengo algo q-que decir… Mi hermano y yo compartimos tareas. Yo no podría hacer lo mismo que hace él ni él hacer lo que hago yo. Técnicamente, a trabajar Ferb conmigo, tiene un reconocimiento de su obra.

Inmediatamente, un calor entró en su cuerpo y el brazo quedó intacto. Retomó color y la sangre volvió a circular como se debe.

- Es solo un golpe de suerte… -dijo el desconocido, mas en el fondo estaba impresionado. Ni siquiera él podía contradecir la lógica del pelirrojo –Pero a ver si sales de esta: Candace es tu hermana, varias veces has boicoteado su relación con Jeremy, su novio antes de que su condición fuera oficial ¿Qué dices a eso?

- Jamás he intentado echar abajo el noviazgo de Candace.

Su otro brazo, empezó a ponerse blanco, igual como había pasado anteriormente.

- No es suficiente, debes tener una explicación de porqué te mantienes inocente en tu postura. Un ejemplo contundente que es verdad lo que digo es cuando los tres viajaron en el tiempo, cuando ella quería estar con Jeremy, por estar preocupada por ustedes como hermana mayor, fue detrás de ustedes. Viajando al pasado con ella, pudo haber muerto ¿Qué defensa tienes en contra de lo que digo?

A medida que el ser iba hablando, los demás miembros del pelirrojo se iban empalideciendo más y más.

- Pues… es p-p-porque ella misma busca el mal que hacemos, siendo que no dañamos a nadie ni a nosotros mismos al tener precaución en nuestros proyectos…

El frío, que había llegado hasta sus piernas, desapareció de ellas, pero aún sus brazos se mantenían blancos.

- Quizás con tu familia no debas nada, pero con la verdad que diré no podrás escapar ¿Cuál es tu relación con tu vecina Isabella García-Shapiro?

Aquella pregunta dejó confundido a Phineas.

- Este… solo somos amigos –respondió.

- ¿En serio? ¿Y estás seguro que ella no quiere algo más contigo?

- Pues…

La helada volvió a recorrer sus pies que comenzó a subir hasta su pecho. Si llegaba a su cabeza, era el fin total.

Era una tortura, una tortura que pretendía matarlo sin misericordia.

- ¿No ha sido ella demasiado amable contigo de lo que ha sido con cualquiera de las personas que conoce?

- ¿P-p-por qué habría de pensar q-que quiere algo más conmigo?

- Por el modo en que te mira cada día, te ayuda, sin esperar nada a cambio, más de lo que haría una persona normal…

Hasta ese momento, Phineas todavía era muy inocente para darse cuenta de los sentimientos que tenía Isabella por él…

- ¿Y cómo te fue, Ferb?

La pregunta venía de Gretchen. Todas las exploradoras esperaban a que llegara con la chica que él deseaba ver, pero para sorpresa de todas, el peliverde no regresó al bus con ella.

El muchacho no respondió nada. No estaba de humor para hablar.

Se sentó con la mirada triste en el primer asiento del autobús, mientras el chofer, quien también estaba al tanto de la situación, dio marcha al vehículo.

- Olvida ya lo que pasó, Ferb… -lo consoló la segunda al mando de la tropa.

- ¡Sí!, quizás no era la chica para ti –dijo Ginger –recuerda que hay muchos peces en el océano. Solo hay esperar que la mujer perfecta para ti muerda el anzuelo y punto.

Ferb pensaba en lo que le dijo la exploradora ¡Ojalá fuera tan fácil olvidar una joven como Vanessa!

Phineas aún estaba en aquél duelo contra sí mismo. En el mundo exterior, Isabella estaba cada vez más preocupada. Pasaban las horas y no sucedía nada. Faltaba muy poco para que fueran las doce de la noche, lo cual se podían esperar cambios positivos, o peor, negativos.

El pelirrojo seguía batallando, contra los argumentos de su inconsciente.

- No puedes evitar lo inevitable –dijo aquella persona misteriosa –Sin querer, haces el mal cuando no quieres, y lo que quieres, no lo puedes hacer… Confiesa que Isabella te ama, y muérete.

Las palabras eran tan hirientes como el frío que corría cada vez más por el cuerpo del muchacho. Ya hacía mucho rato que su oponente le había lanzado comentarios que no podía negar, mas aún no se convencía que Isabella estuviera enamorado de él.

Estaba enteramente congelado, había técnicamente perdido y sería su fin. Prácticamente, si no lograba ganar la ronda hasta que fuera medianoche, todo acabaría para él.

Pensaba… tal vez era demasiado distraído para darse cuenta, aunque quizás no era culpa suya…

… solo que no habían aprendido a hacérselo saber para qué entendiese.

- ¿Tienes alguna otra cosa que decir en tu defensa?

El pelirrojo no dijo una sola palabra. Su boca era incapaz de emitir algún sonido, y sus cuerdas vocales, que antes tanto articulaban frases que amaba decirlas, estaban rígidas y heladas. Inmóviles…

- Si ya no queda nada que decir, es el momento…

Las campanas de la iglesia de la ciudad iban a oírse pronto en toda Danville, mientras tanto, y habían pasado varias bandas en el Festival. Faltaba poquísimo para que fuera el turno de Ferb y las exploradoras. El peliverde estaba desesperanzado, además de la preocupación que sentía por su hermano y su enfermedad, estaba también que una de las únicas oportunidades que había tenido con la chica de sus sueños, que podía ser la última, una vez no había resultado como quería.

- ¡Hey! ¡Ferb, ánimo! –lo alentó Gretchen, que ya estaba preparada con las demás niñas -Hoy es un gran día para ti… ¿te presentarás? Porque si quieres, no…

Ferb dio un triste suspiro. Tomó su guitarra y un cancionero que él mismo había hecho, incluyendo una nueva canción que daría a conocer ese mismo día en el concierto.

Vanessa y Doof ya estaban en el palco especial para observar el Festival. La castaña estaba cómodamente disfrutando de los grupos musicales. Ya habían sido presentados Max Módem, Jeremy y los Incidentales, Las Bettys, Lindana y muchos más. Solo faltaba Love Händel, y luego Phineas y los Ferb-tones, aunque sabía bien que el primero no estaría, esperaba con ansias que el momento que apareciera el peliverde llegara.

- ¡Muy bien, hija! Creo que nos hemos divertido mucho por esta noche. Ahora necesito que me ayudes en un trabajo mío…

La castaña puso cara de confundida ante lo que dijo su padre.

- ¿A qué te refieres con "ayudes", papá? –preguntó Vanessa extrañada.

- Este… bueno… te diré algo, pero prométeme que no te enojarás –respondió nervioso el doc.

- Lo prometo –dijo la joven, pero en realidad estaba cruzando los dedos detrás de la espalda.

- OK… verás… compré las entradas para destruir de una vez la música y con ello al amor…

- ¡QUÉ! ¿Y por qué haces eso? ¿Acaso tengo que involucrarme con tus absurdos traumas de la niñez?

- Querida, eres mi hija, y como tal, debes aprender el negocio familiar…

- ¡Me importa un rábano tu negocio familiar! A mí ya me habían invitado a este concierto, y no tenías que traerme cuando en el fondo no querías hacerlo.

- ¡Sí quería hacerlo! –gritó eufórico el alemán.

- ¿Ah sí? ¿Y por qué?

- Pues… porque te necesitaba para mi invento…

La respuesta de su padre dejó tremendamente decepcionada a Vanessa.

- Muy bien… si para ti significo solo una simple asistente, pues renuncio a este trabajo –musitó la muchacha tristemente.

Entonces salió por la puerta, con una pena terrible por la discusión que tuvo con Doof, aunque con una alegría que nadie entendería, corrió por el pasillo en dirección a los asientos en primera fila con el boleto que le había regalado Ferb en mano.

Ya habían pasado todas las bandas musicales, hasta que tocó el turno de Phineas y los Ferb-Tones.

El principiante vocalista subió al escenario, y antes de cantar, observó una vez más el vacío puesto que le correspondía su joven invitada. Dio nuevamente un suspiro adolorido y prosiguió con el show antes que el público se exaltara…

- ¡Damas y caballeros! ¡Las Ferbets! –presentó el peliverde –Soy Ferb Fletcher y les cantamos…

(Gitchi Gitchi Goo-Phineas and Ferb)

Bow chika bow wow, That's what my baby says!
Mow mow mow and my heart starts pumpin'
Chika chika chu whop
Never Gonna Stop Gitchi Gitchi Goo means That I Love You…

De pronto, sin dar aviso alguno, el chico dejó de cantar. La gente quedó sorprendida de la reacción de Ferb.

- Y-yo… y-yo… no puedo hacerlo… -dijo en un susurro el niño –Espero que me perdonen, pero no puedo hacerlo, estando y solo… no puedo…

Se disponía a retirarse del escenario mientras las personas lo abucheaban, mas algo llamó su atención.

- ¡Tú puedes Ferb! ¡No te rindas!

Él se dio vuelta y con los ojos brillantes, de la emoción, pudo ver que su amada, Vanessa Doofenshmirtz se encontraba sentada en el asiento vacío. En ese momento, no le importó que hubiese llegado tarde ¡Al contrario! El alma le volvió al cuerpo y como si su vida dependiera de ello, tomó nuevamente el micrófono y se dispuso cantar y a tocar con su guitarra el resto de la canción.

My baby's got her own way of talking
Whenever she says something sweet
And she knows it's my world she's a-rockin'
Though my vocabulary's incomplete
And Though it may sound confusing
Sometimes I wish she'd give it to me straight
But I never feel like I'm Losing (losing)
When I take the time to translate
That's what I'm talking 'bout…

- ¡Vamos Vanessa! –y galantemente, Ferb le ofreció su mano a la adolescente gótica para que subiera a cantar con él en el concierto. Sin dudar ni siquiera, ella subió y cantó uno de los dúos más hermosos que se haya escuchado jamás en aquella pequeña ciudad.

Bow chika bow wow, That's what my baby says!
Mow mow mow and my heart starts pumpin'
Chika chika chu whop
Never Gonna Stop Gitchi Gitchi Goo means That I Love You

When I don't know what to do (I don't know what to do)
But I think I'm getting through (I think I'm getting through)
'Cause when I say I Love You (I Say I Love You)
She says I Gitchi Gitchi Goo You Too!
Don't need a Dictionary

(I said A) Bow chika bow wow, That's what my baby says!
Mow mow mow and my heart starts pumpin'
Chika chika chu whop
Never Gonna Stop Gitchi Gitchi Goo means That I Love You (Baby, Baby...)

La morocha, sentada al lado de Phineas tenía su mano en la suya. El pelirrojo ya ni parecía serlo, porque estaba paliducho y ni abría los ojos. Isabella estaba viendo el espectáculo de Ferb en la televisión.

De pronto el chico apretó tu mano, dio un pequeño alarido en seco (Porque no podía gritar), tembló y quedó estático, como tieso y dejó de apretar su mano, sin vida.

- ¿Phineas? ¡Phineas! –gritó llorando Isabella.

Lo que sucedía era simple. El muchacho se había rendido, solo faltaba que el ser blancuzco lo tocara y estaría todo listo. Cuando se dio cuenta de el último veredicto, algo que se le había olvidado.

- ¡T-t-todavía no he terminado! –intentó gritarle al espectro, a pesar que el frío le calaba hasta la garganta.

El representante de su inconsciente quedó perplejo, y mostró una gran curiosidad respecto a lo que estaba por decir.

- Habla, a ver si te sirve… -contestó.

- Y lo hará. Si Isabella me amara, y siendo ella una chica que realmente admiro ¡Es la mejor líder exploradora, la más grande de estos últimos tiempos a mí considerar! Puede hacer mucho de lo que una niña ha podido hacer, de todo técnicamente, pero si me amara ¿Cuánto le costaría decirme unas simples palabras cómo "te amo" conociendo lo distraído que soy?

Estaba en lo correcto. Phineas no era el culpable si fuera probable que los sentimientos de su mejor amiga hacia él fueran ciertos. La muchacha tenía el conocimiento del carácter del pelirrojo, podía hacer mucho, mas no algo tan sencillo como ir y decírselo o por lo menos dar el primer paso e invitarlo a salir.

Pero no ¿Ella esperaba que Phineas fuera quien lo diera siendo un chico que vive en su propio mundo y con una definición de romance totalmente perdida?

La imagen del inconsciente se esfumó, y todos sus miembros congelados retomaron color nuevamente. Había ganado la batalla… pero… el lugar donde se encontraba no era blanco, ya no más. Se había vuelto oscuro y desesperante…

- Estoy muerto –se dijo en voz alta para no perder la cabeza –Seguro que esperaré aquí, tal vez hasta que me vengan a buscar y me lleven a un lugar mejor… me hubiese gustado más haberme despedido de Isabella…

"Pase lo que pase, tú seguirás siendo mi amor…"

- ¿Eh? –Phineas había escuchado una voz lejana, fuera de aquél sitio, que lo llamaba. Pronto, todo su cuerpo entró en un calor, que le producía una sensación exquisita, difícil de describirla con palabras normales.

Y una suave canción inundó el ambiente sin vida, que hizo emerger un brillo sobre él, y una abertura con una fuerte luz se hizo pasar como si estuviera cortando la mismísima oscuridad…

- ¿F-Ferb? –susurró emocionado el pelirrojo.

(Una Hora Nueva-Genezaret Contreras)

Aventuras en verano

Tuvimos por un año

Jugaste con el tiempo

Dime si no es cierto

La sangre es más espesa que el agua

Minuto a minuto

Esas lágrimas enjuaga

Y otra vez juntos

Comenzó el inicio de un viaje

Una hora nueva, sí o no

Ustedes dos

El reloj de arena se habrá de reiniciar

Pues a empezando una hora nueva

Levántate y despierta

Mi hermano y amiga del alma

Me acompañan en aguas calmas

Es una hora nueva

Mano a mano aunque llueva

Familia y amistad (Prevalecerán)

Hasta la eternidad…

Cuando Ferb terminó de cantar la última línea de la canción, Phineas al instante despertó, como si lo hiciera de un mal sueño.

- ¡Ay! Mi cabeza… -se quejó sobándose la misma.

Pero extrañado, vio como lo abrazaban Candace y por sobre todo Isabella.

- ¿Por qué tanto cariño? –preguntó como si no supiera nada de nada -¡Ah! ¿Y cómo puedo hablar?

Justo en ese momento se apareció el doctor en el dintel de la puerta.

- Vaya, vaya. Me parece que de todos modos resultó un cambio favorable ¿Eh? –dijo el hombre con un poco de gracia en sus palabras.

Y así terminar otro capítulo de nuestra historia, amigos. Una historia que se teje y entreteje y puede dejar una moraleja si ustedes la buscan, aunque creo que es tan obvia, que incluso una tortuga la entendería…

Pero no la comprendería… nadie si no lo ha vivido…


Regresamos a nuestro programa actual. Doof y Francis miran atónitos la pantalla en la cual se emitió el episodio perdido. Cada uno no tiene ni idea qué decir, incluyendo a la gente del público, que ni siquiera se inmutan a toser.

- Y bien… -dice avergonzada Ginny -¡Es por eso que no lo quería grabar! ¡Es una bazofia!

- ¡Niña! –la regaña Heinz -¿Dónde aprendiste esa palabra?

- Me la dijo tu compadre de parranda, Homero ¡Vaya, que es un diccionario de groserías…! Debería escribirlo…

- Como sea… ahora mismo te decimos que fuiste una estúpida –vuelve a retarla Monograma -¿Por qué eliminaste la escena Ferbnessa?

- Corrijo, Frincis. NO la eliminé, se me olvidó escribirla, y cuando lo hice, ya era tarde, así que no la subí simplemente. Fue entonces cuando dejé esta parejita para El Deseo de Ferb Fletcher, pues me di cuenta que le estaba dando demasiados privilegios a Phin e Isa…

- ¿Y la de Phineas y su mente retorcida? –pregunta el doctor –Creo que exageraste con eso…

- Ah… esa sí la eliminé. Esto ni siquiera es el guión original. El borrador lo eliminé de mis archivos y era más descabellado y loco, así que tuve que volverlo a escribir, aunque luego para que no lo encontraran tuve que esconderlo en la fosa de las Marianas… Todavía me preguntó cómo sacaron este cuaderno de ahí…

- Tenemos contactos, querida. ¿Y cómo se te ocurrió eso?

- Era una época en que leía muchos artículos de psicología, y los fics dramáticos de mi sensei BrunoProg64. Puedo reconocer que le atribuyo ciertas inspiraciones a él, en especial lo que la pelea mental, je. ¿Me podrían sacar estas cosas de las muñecas?

- Jaja, no, señorita. Sabemos lo que pasó la última vez que Ferb te hizo una mala broma. Debimos llamar una ambulancia y cuatro patrullas de la policía.

- ¡Y ha llegado la hora de despedirnos! –exclama el mayor –Espero que les haya gustado el programa de hoy, así que los dejamos con un adelanto de los siguientes capítulos de El Código Maestro…


Adelanto: El Código Maestro

Futuros problemas se han de desatar…

A varios kilómetros, lejos de Danville en medio de la nada, Vanessa conducía el auto. Ella y su padre acordaron irse turnando a quién conducía el vehículo ciertas horas.

- Papá, ya llevo 5 horas conduciendo –se quejaba la joven castaña -¿No podrías conducir ahora tú?

- Tranquila hija, ahora estoy en un asunto muy importante –contestó Doof.

Vanessa alargó su cuello para ver lo que estaba haciendo el doctor y vio que estaba jugando Angry Birds en un Samsung Galaxy SII con Android.

- ¡Mueran cerdícolas! ¡Agch! ¡Maldito nivel imposible! –hacía rabietas Doofenshmirtz mientras jugaba concentrado en el aparato.

... y nuevos lugares por conocer…

- ¿Ah? ¿Y a dónde se supone que vamos a ir? ¿A la luna? –decía sarcástico Heinz.

- No está mala la idea, si solo tuviéramos herramientas…

- ¿Y esa ciudad? –apuntó con el dedo Isabella por la ventana. Una enorme urbe se alzaba a lo lejos, con altos edificios y rascacielos del porte de enormes montañas. El mar bañaba las orillas de la ciudad con largos puentes colgando por varios islotes. Una metrópoli magnífica y en una isla cercana, se alzaba la inminente figura de una mujer vestida de una toga con una antorcha en un brazo alzado y un libro en el otro.

- Es la Estatua de la Libertad… ¡Estamos en Nueva York! –exclamó entusiasmada Vanessa.

… y peleas entre hermanos…

El chico pelirrojo aún se encontraba dormitando en la arena de la playa, cuando sintió que lo sujetaban de la polera. Entonces abrió los ojos para encontrarse con los de su hermanastro.

- ¡Phineas! –exclamó este -¡¿Dónde está Isabella?

Aturdido, Phin no respondió.

- ¡Respóndeme! –le gritaba mientras lo sacudía con violencia.

El niño no contestó. Sentía que se le había adormecido la lengua, lo que no era nada raro, pues producto del sacudón se la había mordido

- Y-yo… yo no sé… ella…

- ¡La dejaste ir! ¡Cómo puedes ser tan estúpido! ¿No sabes que nos están buscando para matarnos?

… y peligrosas travesías por tratar de escapar de la muerte…

Trabajando en equipo, cuanto duraba la tempestad retuvieron lo que más pudieron las soguillas hasta que terminara todo. Lamentablemente, no pasó hora y la borrasca aún seguía.

- ¡Continúen! –les ordenaba el capitán -¡Sigan adelante! ¡No cedan y cesen sus fuerzas por una simple llovizna…! ¡Sujétense…!

A pesar de sus palabras de aliento, todo iba de mal en peor, hasta que un enorme remolino apareció ante sus ojos horrorizados.

- ¡No quiero morir aún! –lloraba Heinz -¡Ni siquiera he podido dominar un solo estado de los tres estados del Área Limítrofe!

… y mucho por descubrir…

Todo esto y más en los siguientes episodios de El Código Maestro…

Solo en y ...

Continuará...


Ahora sí considero este capítulo más decente que el anterior xDDDD

Lo siento si publiqué muy tarde, es que con esto de la escuela... ya me mandaron un informe... ¡Mejor anticipar que hacer el trabajo el último día ^^;!

REVIEWS 8D!

U.N.C.S.: Disculpa, pero ya dije que no. No es porque no quiera, sino porque NO he visto HALO. Espero que no vuelvas a preguntar eso, aún así, gracias por seguir mi historia...

Phinbella5225: ¡Awwww! Amé tu comentario :3. Estoy muy contenta que te haya gustado, aunque a mí no xDDDD. Al menos sé que solo me decepciono a mí misma. No me gusta hacerlo con otros ^^;.

Gracias por todo lo que dijiste :D

vale123456789: ¬¬ xD Qué te he dicho sobre ella? ¡No me gusta, la odio y siempre lo haré :$! xDDDD, seh, tal vez tengas razón... es que es muy divertido hacerlo y jugar con parodias que ni puedo evitarlo ¡Esa maldita puede controlar a quien quiera, pero no a mí!

juli4427: No me digas eso D:! Es un EPIC FAIL bien FAIL y lo diré hasta la muerte, incluso este se salvó un poco, pero ahí nomás ¬¬...

Al menos estoy tranquila de que no te enojaste :) ¡Ah! Yo había visto la mitad de esa peli de Harry Potter (a escondidas xDDD), pero no la terminé de ver T-T ¡PERO SÍ VI ESA PARTE Y FUE GENIALIX xDDDD!

Se nota que ando viendo Cars ¬¬?

Y eso no te lo duda nadie xDDD. Sean mexicanos o argentinos, me vale que esté lleno de latinos y dominemos el país más poderoso del mundo (MWAHAHAHAHAHA!)

xD

Seren Avro Tsukino: Estimado amigo melancólico n.n... yo solo soy una humilde alumna, ya sabes quién es el maestro xDDD

amarphinbella12: Gracias por venir a verme :D! Gracias por recomendarme :3! Te mando mil besos y abrazos 3!


Y a los demás que leen esta cosa que ya ni sé si es un drama, una comedia o una tragedia (Qué basura de fic xDDD!), pero sea lo que sea, es una historia y me basta para escribir xDDDD ¡Así que nos vemos y esperen la próxima actualización!

Ah! Y no será semanal, sino tres episodios por mes, para no atrasarme con la escuela también :D.

¡Nos vemos :)!