Cuatro miembros de la Guardia del León conversaban después de un largo e incómodo silencio. Ninguno de ellos se sentía en la necesidad de hablar, a pesar de haber mucho de qué.
— ¿No creen que Kion ha estado muy raro hoy día? — menciono Bunga—, digo; hay días en que está un poco preocupado, nada que no se arregle en una mañana, pero hoy día si fue bastante peculiar —
— A decir verdad, también lo note extraño, el no suele estar tan preocupado, su mirada... —respondió Ono, quien se estaba limpiando sus alas.
— No creo que haya estado mejor de lo que le hiciste con Fuli , pequeño B — agrego Beshte.
— Ayyy...vamos — protesto Bunga tomándolo sin represalia- Kion está acostumbrado, no creo que nadie se ponga así por algo tan insignificante —dijo volteando hacia la felina —, no es así, Fuli? —
Fuli, quien se había escondido a un lado del manantial, soltó un bufido; molesta.
—Relájate Fuli, estoy seguro que fue por otra cosa—respondió Bunga, intencionadamente.
— ¿Tú crees? — pregunto Beshte. Fuli se dio cuenta que estaba pensando Bunga de ella y, en medio de un rubor y un enojo pregunto.
— ¿Qué es lo que estas insinuando? —dijo con el ceño fruncido mientras se levantaba (1)
—Oye… yo nunca quise decir lo que tú estás pensando…. — dijo alarmado.
—Tus chistes ya no tienen gracia—dijo un poco molesta mientras se dio cuenta como los demás la miraban. Tomó aire dándose cuenta de que estaba quedando peor, así que tomo aire, miro hacia arriba y regreso al problema que se les había presentado en la mañana por Kion.
—Hoy en la mañana Kion si estaba preocupado antes incluso de que yo llegara, fue por eso que me encontraron conversando con él, pero no me quiso responder cuando le pregunte- dijo al fin la felina, con un suspiro.
— No esperábamos que nos fueses a contar algo— reacciono Bunga, impresionado.
— Si lo digo es porque creo que a todos esto nos preocupa, algo le pasa a Kion y nuestro deber como sus amigos es ayudarle en lo que podamos— respondió Fuli , con el tono preocupado tan poco conocido de ella.
— Bien dicho, Fuli—dijo Beshte.
— ¿Y cómo se supone que lo averigüemos? — pregunto Ono.
- Solo podemos esperar a que él nos lo diga- agrego Fuli- , me dolió un poco que él no confié en mí, y quizá tampoco Kion les cuente.
- Pfff … por favor — incito Bunga— , yo soy su mejor amigo, me lo dirá en menos de lo que tu recorrerías toda la sabana, solo necesito un poco de tiem…—
Fuli estaba a punto de volver a reñirle a Bunga pero fue interrumpida por Beshte.
— De cualquier manera, no podemos rendirnos, debemos saber que le aqueja y si no nos quiere contar, respetar su decisión, pero haciéndole saber que puede confiar en nosotros—aseguro con firmeza el hipopótamo.
De pronto, unos pasos se escucharon, en dirección hacia el lugar haciendo que todos callaran ¿Seria Kion?
Afortunadamente , era el rey Simba quien al verlos los saludo y ellos respondieron con una reverencia.
— Guardia del León, ¿han visto a Kion? —pregunto.
Todos negaron con la cabeza.
— Dijo que saldría por un rato—respondió Bunga—, no nos dijo a donde.
Simba respondió con un gracias y se despidió.
— Eso fue más raro que lo de Kion— afirmo Fuli. Y todos asintieron.
Simba camino por un momento más y subió a la Roca del Rey esperando encontrarlo con la vista, pero nada. Justo cuando dio la vuelta se encontró con el viejo Rafiki, que sonreía.
— Rafiki, que sorpresa verte por aquí—dijo mientras se acercaba a el— ¿A qué se debe tu venida?
—Llego la hora— pronuncio Rafiki mientras extendía sus brazos en señal de que lo que le decía era muy importante. Para él y para Kion.
En otro lugar del Reino, aquél escondite agradable cerca del desfiladero(2).
—Kovu... —volvió a pronunciar suavemente Kiara al ver que él no había puesto atención—discúlpame, estuve…. ocupada—añadió un poco intrigada.
El león de melena oscura cambio su cara ante la preocupación de su querida amiga. De cara pensativa a una sonrisa que derrochaba orgullo.
—Pensé que con todo lo que te enseñe mejorarías algo. Pero no te preocupes, el maestro ya está aquí para recordarte como cazar como todo un profesional—dijo orgulloso mirando a Kiara. Pero había algo que la había perturbado en un principio, pues cuando lo vio el no tenía cara de estar bien. No quiso averiguar más, pues creía que si él no se lo conto, tal vez no sería tan importante como ella creía. Correspondió la sonrisa que Kovu había transmitido junto con esa alegría y paz de diversión que siempre tenía.
—Ja ja ja. Disculpa mi inexperiencia "maestro", pero estaba practicando en una nueva técnica que aprendí por mi cuenta—dijo con una voz un poco actuada.
— ¿Ah sí?, y ¿cuál es esa nueva técnica? — pregunto Kovu, arqueando una ceja.
— ¿De verdad quieres saberlo? —pregunto Kiara.
—Claro, ¿porque no? —Kovu ya sospechaba que la felina tramaba algo.
—Pues... Si tanto quieres saberlo—pronuncio Kiara mientras se acercaba por el costado y el león le seguía con la mirada— ¡Te tengo! — grito mientras lo tocaba y salió corriendo alrededor de su escondite.
Kovu al instante entendió el juego. La primera vez, le logro esquivar pero ella no le dio tiempo al segundo toque.
Ambos jugaron por un rato y Kovu trataba de escapar de las cosquillas de Kiara y viceversa. Se detuvieron cuando llegaron al extremo de la cueva secreta en la que solían verse.
— ¿Quieres salir? —pregunto la leona princesa del Reino.
Kovu no lo dudo, y entre risas salto las rocas hacia afuera.
—Nunca tienes miedo—se dijo para sí misma. Y con risas le siguió el paso.
Los astros ya bailaban en el cielo, brillantes alrededor de la luna. Un poco raro el clima, solía estar nublado, incluso en la noche.
El par de leones jugaron un rato más, hasta que les dolían sus estómagos de tanto reír. Kovu soltó un respiro cansino y alegre.
— ¿Recuerdas la primera vez que salimos? —pregunto el león de prominente melena oscura. —Creo que nadie podría olvidarlo, eras un espía malvado—dijo entre risitas—, y yo era la valiente princesa que te atrapaba—dijo con orgullo.
—Como no, después de haber estado varios días detrás de ti—dijo mientras miraba a sus ojos—, te tardaste mucho—
—Te cogí de sorpresa—menciono Kiara correspondiendo la mirada.
—Solo estaba yendo por un bocadillo, me distraje porque tenía hambre—dijo Kovu tratando de excusarse.
—Si claro, por eso te me costó tanto atraparte... —dijo con sarcasmo.
—Al fin y al cabo, yo fui el que te enseño la mayoría de técnicas de caza que ahora usas—
—No lo creo, los hubiese aprendido por mí misma—respondió orgullosamente.
—Nahhh, que va a ser, seguro ahora estarías igual de aburrida que tu padre—añadió Kovu, sin saber que lo lamentaría.
Kiara, que gracias a los juegos de Kovu, había olvidado momentáneamente lo que Kion había dicho. Y su rostro reflejo el cambio más notorio recordando todo como una serie de malos sucesos. Quedó en silencio.
—Uhhhpsss…tu padre y tú... ¿están bien? —pregunto Kovu, mas no quería una respuesta, pues no sabía si realmente había tocado algo muy personal.
-No pasó nada en realidad... —dijo mientras su mente refrescaba—no pelee con el si es lo que te preguntabas.
—No, no, para nada... — Kovu dudo si debía preguntar por más o quizá cambiar de tema-bueno, lo que sea que te aqueje, espero que pronto se solucione—dijo con cariño.
—Yo también... —respondió Kiara mirando al suelo.
El león de pelaje oscuro buscaba en que pensar, para poder cambiar de tema, y quitarle esa tristeza a Kiara.
—Tú y yo nunca vinimos a nuestro lugar secreto a ponernos tristes. Quizás tengamos problemas y todo, pero esta vez yo quiero ver a esa Kiara, la Kiara sonriente y despreocupada que me molestaba cada vez que nos encontrábamos— dijo mostrándole una pequeña sonrisa— , además...tienes a tu hermano, no? — dijo dirigiéndole una mirada inquisitiva.
Kiara entendió el mensaje, y por su mente paso el pensamiento fugaz de que Kovu también estaba preocupado cuando ella vino, pero cambio porque ella estaba allí. Trajo de mejorar su sonrisa, y pensar en otras cosas que quizá le relajaran, pero en su mente las preocupaciones y responsabilidades que nunca quiso, rondaban y parecían volver a cada momento.
Volvieron a quedar en silencio; Kiara pensando en sus problemas y Kovu tratando de pensar en algo para poder volver al bello momento que estaban pasando antes de que el mencionara a su familia.
— Creo que tus problemas no son de otro mundo — opino en voz baja Kovu- así que , como ya no podemos divertirnos más... — pronuncio —mientras se sentaba a su lado—¿ crees que te haría volver esas sonrisa original si hablemos de nuestros problemas? — sé que es una de las primeras veces que lo hacemos... y — aquel león se empezaba a sonrojar, con un rojo recorriendo sus mejillas.
—Me parece perfecto—dijo Kiara, con mucha ternura, al ver que aquel león orgulloso hacia lo imposible por verla tranquila. Y le regalo una hermosa sonrisa, una de esas que solo el sentimiento más poderoso de amor y afectividad te pueden dar. Kovu correspondió la sonrisa, al ver que ella aceptaba gustosa la idea.
Ambos leones decidieron contarse sus problemas exponiéndolos completamente. Habían algunos momentos en que se avergonzaban un poco de algunos secretos pequeños, pero ambos tenían la suficiente confianza como para pasarlo de alto y continuar. Siempre consideraron que se llevaban muy bien, pero esa fue la primera vez que ambos se dieron cuenta cuan importantes eran uno para el otro. Entendían sus problemas, se daban consejos, completaban partes importantes partes de su vida y de hecho, mantenían una línea recta de ¨conexión¨ mutua.
Kovu por fin comprendió porque Kiara se preocupaba, su entrenamiento y la ceremonia para de una vez ser oficialmente ¨Reina¨ de Pridelands, lo que le conto su hermano sobre su papa y su frustración de no poder cazar como lo haría una leona de su edad, y todas las responsabilidades que ella no quería.
Y ella, entendió como le iba a Kovu, no tan felizmente como a ella, comparando su situación, la presión que caía sobre el por la necesidad de un duro entrenamiento mientras que escaseaba la comida y el agua, la llegada de nuevos miembros.
Pero hubo un tema que ellos no tocaron, que nadie quiso tocar por miedo a como pensaría el otro. Se trataba de lo que pensaban de la familia de cada uno. A Kiara se le había hablado de los forasteros como seres peligrosos y a Kovu de Simba y su familia como los enemigos, los causantes de todas sus desgracias. En su inocencia, ambos de pequeños nunca se lo preguntaron, y cada vez que se veían siempre había sido con el único motivo de jugar. Pero el tiempo había pasado y ambos varias veces querían cuestionar eso con el otro, pero nadie se animaba a empezar, porque temían perder esa amistad de tantos años que gracias a sus familias ellos supuestamente se vieran como enemigos.
Y todo se reforzó cuando se contaron sus problemas. Sus dudas sobre que influencia hacían en problemas que los acontecían, preguntas sin responder que de seguro algún día tendrían que responder pero que hasta ese momento, prefirieron aguardar.
Al final, habían conversado tanto que ni siquiera se dieron cuenta que faltaba poco para la media noche, y ambos se sentían un poco reconfortados por tener a alguien con otro tipo de problemas que los hubiera escuchado.
Ambos eran conscientes que a partir de ese momento ellos confiaban al otro con mucho… ¿aprecio?, ¿qué era lo que sentían uno por el otro? en ese momento se sentían ciertamente confundidos.
—Gracias por escucharme Kovu, me siento mejor—dijo con ternura de amigos.
— Yo también te debo una, no sabía a quién contarle mis problemas— dijo también, más relajado.
— Hay algo que olvide contarte, ya no podré volver a reunirme si no es por un largo tiempo—
— ¿Qué ?— dijo Kiara intrigada.
—Mi padre planea volver todo mi entrenamiento aún más intensivo, no me lo dijo pero estoy seguro de que no voy a volver dentro de un largo tiempo. —
— ¿Qué quieres decir? — dijo un poco apenada, pensando rápidamente en que poder decirle. Si esa era una despedida larga, se aseguraría de que sea la mejor.
— Que temo que no podamos vernos dentro de bastante tiempo, fue por eso que me quede te espere y me quede contigo toda la tarde— dijo un poco apenado Kovu— ,pero sé que como no podemos comunicarnos directamente, bueno… creo que podemos volver a nuestro sistema de mensajes antiguo, y podrías venir por si puedo escaparme, te parece?—
— No te preocupes, tratare de venir— dijo Kiara mientras vio como el león se daba vuelta en dirección hacia la Tierra de los Desterrados—¿Cada luna llena?—
—Tu lo has dicho—mientras le dirigía una pequeña sonrisa.
— Ya es tarde Kiara, nos vemos— un poco triste, tratando de ser rapido, pero justo cuando volteo escucho su llamado.
— Espera— grito Kiara mientras iba detrás de él.
— ¿Que paso ?— dijo con curiosidad.
Kiara se sintió impulsada a hacer buena despedida, se lo habia dicho a si misma.
— Yo... yo quería...— dijo Kiara mientras se acercaba a él, y más y más...
Ambos leones se miraron a los ojos intensamente, con un brillo especial hipnotizados por una fuerza desconocida para ellos, observándose fijamente, mientras que sus cuerpos se acercaban, estaban a punto de...más Kiara no tuvo el valor de hacerlo porque en ese instante Kiara se dio cuenta de lo que estaba haciendo y con mucha vergüenza corrió haciendo un ademan de despedida, dejando a Kovu mal parado.
—¡ Adiós!— grito mientras ella se alejaba lo más rápido que podía y el rubor de sus mejillas era mayor. Sus mejillas ardían.
Kiara se alejaba con muchas cosas en que pensar, que si bien habian resolvido unos le habían traído otros. Pero Kiara se sentía confundida, triste y feliz al mismo tiempo.
Al igual que Kovu.
CONTINUARA….
1. El tipo de enojo que tiene Fuli cuando es molestada por Bunga. Es uno estético, casi falso por así decirlo, que realmente no es un enojo contra el personaje del que se habla
2 .El error geográfico que acompaña al Reino.¨Cañón¨¨Acantilado¨ entre otras referencias.
Psdt:a partir de este punto, no se si sea necesario afirmar lo que ya estoy cambiando el rumbo de la historia tradicional,mezclando algunas cosas, cambio para poder traerles algo fresco que ustedes puedan disfrutar.¨Nuevas aventuras¨creo que es xD.
