Capitulo 11: Cambios inesperados
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Notas de la autora: Siento mucho la tardanza pero aquí está el nuevo capítulo, no piensen que abandonaré la historia porque jamás lo haré. Agradezco muchos sus comentarios de verdad han sido de mucha ayuda, y por favor tengan paciencia ando un poco liada pero bueno, sin más que decir
¡a leer!
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-¡Ya le dije que no tengo todo el tiempo del mundo!
-Señor Vegeta, Por favor entienda que son reglas, nosotros solo las cumplimos- Le dijo el guardia tratando de calmarlo
-¿Pero cómo se atreven a esculcar entre mis pertenencias? esto es el colmo, el avión está por despegar- Vegeta se encontraba bastante irritado y molesto, obviamente hoy no era su día
-El perro detectó algo en su equipaje señor, debemos buscar hasta encontrar lo que el animal ha olfateado
-¡Y yo ya le he dicho que no va a encontrar nada! Menuda falta de respeto- se queja el con la vena brotada en la frente
Y así el animal buscó hasta dar con lo sospechoso, un bote lleno de pastillas el cual el guardia analizó y cuestiona a Vegeta
-Es mi medicamento
-¿y para qué clase de enfermedad recetan estas pastillas tan fuertes?- Al oír la pregunto se maldijo otra vez por todo lo que había pasado en su asquerosa vida
-Tengo VIH- dijo casi entre dientes con un taco en la garganta que le dificultaba pronunciar aquellas asquerosa palabras que lo identificaba como persona venenosa, aislada, muerta e infeliz. El guardia se disculpo y lo dejo seguir en su trayecto hacia el avión.
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Bulma se pasó la tarde de compras arrasando con todos los almacenes, la noticia de Vegeta la había desanimado mucho así que pensó en distraerse haciendo una "pequeñas" compras.
Al volver a casa dejo todas las bolsas en su cuarto y bajó a la cocina para comer algo. Al entrar encontró a su madre preparando la cena.
-¿hija ya tienes hambre? Dentro de poco estará la cena lista, hoy estoy preparando tu comida favorita
-está bien mama gracias, mientras comeré alguna fruta
-ohh cariño casi se me olvida, esta tarde te llamo un muchacho llamado.. Rabit... Ranis… bueno no lo recuerdo pero dijo que vendría por ti a las 8- Bulma había olvidado por completo la cita y salió corriendo para su habitación a coger su móvil y llamarlo.
-¿cómo estás preciosa?
-Hola Raditz, estoy bien... Oye respecto a la cena..
-estoy afuera no tardes
-¿cómo? Pero yo…
-Soy muy puntual preciosa, por favor no me hagas esperar mucho- y corto
Bulma miro la hora y efectivamente eran las 8, pensó en bajar a decirle que no iría pero la verdad le daba mucha vergüenza rechazarlo, después de todo el había sido muy amable con ella e ir a cenar con el sería una forma de agradecérselo.
Enseguida sacó de las bolsas algunas prendas y se dispuso a ir a darse una ducha rápida, no quería hacerle esperar mucho. Salió del baño y se vistió con un hermoso y elegante vestido rojo ajustado que realzaban sus hermosas curvas, con unos zapatos altísimos negros. Se maquilló y peino su largo cabello, casi gasta su perfume y se dispuso a echar algunas cosas en su bolso negro que combinaba muy bien con sus zapatos.
Bajó a la cocina y agradeció que su padre no estuviera ahí para no tener que darle explicaciones para donde iba. Le dijo a su madre que saldría a cenar con un amigo y salió.
Raditz estaba afuera de su auto recostado en él, mirando hacia el cielo de brazos cruzados, al escuchar el ruido de los tacones enseguida se fijó en ella, realmente estaba hermosa, más que nunca, parecía más… mujer, ya no era como esa niña que conoció, ahora era una sexy mujer.
Ella se acercó a él y lo saludó con un beso en la mejilla al que él le dio un toque seductor y ella prefirió ignorar eso. Le abrió la puerta muy caballeroso para que subiera al auto y se marcharon.
-Estás hermosa… me dejas sorprendido- le dijo el mirándola a los ojos
-gracias Raditz y me alegro que estés así de bien
Paso un rato que ninguno hablaba y Raditz la notaba pensativa
-¿te pasa algo?
-no nada, es solo mi padre… ya sabes cómo es- mintió y disimulo para que el no preguntara nada más
-oh, ya veo
-dime, queda muy lejos el restaurante porque ya llevas bastante rato conduciendo
-¿tienes mucha hambre cierto?-se apeno un poco por la tardanza en llegar al restaurante
-¡no claro que no!... solo te preguntada-se ruborizó porque en verdad él tenía razón
-lo siento jejeje pero yo si tengo bastante hambre, pero no te llevaré a cualquier restaurante, te aseguro que la espera valdrá la pena linda
-bueno, gracias
Después de conducir 5 minutos más llegaron al gran restaurante chino Hong Kong Shu, uno de los más caros de la ciudad.
Entraron y el portero pidió el nombre de la reservación. El camarero los acompañó a la mesa y una vez sentados Bulma empezó a detallar aquel lugar.
Prácticamente todo estaba hecho en bambú, su decoración era elegante pero no tan serio, había una hermosa fuente en el medio del restaurante, aparte de que la comida era exquisita los meseros eran muy amables.
Cenaron pato a la naranja, pollo con almendras, rollito de primavera y arroz 3 delicias, algo ligero. Bulma optó por estos platos ya que ella no sabe mucho de comida china y le daba miedo pedir algo que no le iba a gustar.
-Raditz… ¿cómo es que has cambiado tanto?
-bueno, la verdad es que no te he contado nada…
-¿sobre qué? Si no quieres no tienes porque decírmelo
-si, claro que te lo contare y es que… mi madre murió hace 2 meses- su mirada se entristeció y miró hacia otro lado. Bulma se sorprendió bastante y sus ojos se abrieron mucho
-¿qué… pero por qué?- Raditz tomo un soplo de aliento y continuó
-le descubrieron cáncer muy tarde y ella no aguantó el tratamiento, estaba muy avanzado… ya era demasiado tarde
-Raditz lo siento mucho, jamás pensé que me dijeras algo así…. No debí haberlo preguntado
-no Bulma no te preocupes, de tomas formas tenía pensado contártelo…. Entonces ya entenderás mi cambio… sabes, antes de que pasara todo eso yo solo me preocupada por otras cosas sin importancia, como las chicas, las fiestas, los amigos… sólo pensaba en divertirme y no me importaba nada más…. Ni siquiera mi madre, que gracias a ella tengo todo lo que tengo y yo jamás se lo agradecí…. Ahora estoy solo Bulma… son nadie… y todo lo que tengo no me sirve para nada, el dinero no lo es todo… y de verdad siento mucho como te traté la última vez… pero quiero que sepas que de verdad he cambiado y eso jamás volverá a ocurrir
-lo sé Raditz, pero no estás solo… aquí estoy yo… y ya el pasado está en el pasado, y si te sientes solo puedes venir a mi casa, siempre le agradaste a mis padres, sabes que no habrá ningún problema por eso.
-Gracias Bulma, tu siempre te has portado bien conmigo- la miro sonriente y terminaron su cena.
Salieron del restaurante y se montaron al auto.
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El avión aterrizó en el aeropuerto de Londres, Vegeta recogió su maleta y salió a tomar un taxi.
-a donde lo llevo señor- le pregunto el taxista al montarse
-al Hotel Palafox
Llegó al hotel y le llevaron a la habitación, se duchó y se sentó en la cama aún sin vestirse con la toalla alrededor de su cintura.
-no puedo permitir que esto continúe… no quiero que Bulma sufra por mi culpa… tendré que alejarme de ella lo más que pueda- pensó él y después se vistió. Su móvil comenzó a sonar con una llamada de Bulma, pensó en no contestar pero lo hizo
-hola cariño ¿cómo te fue?
-bien, ya estoy en el hotel
-ah Londres
-¿tan lejos? Pensé que sólo te irías a alguna de las capitales… sabes te he notado raro ¿estás enfadado o algo así?
-no.. Como crees es solo que estoy un poco estresado
-bueno, entonces cuando puedas me llamas, es mejor que descanses un poco
-lo haré, adiós- y cortó
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Iban de regreso a C.C después de haber dado un paseo por la feria
-¿aún sigues enamorada de ese tal Vegeta?-Bulma no supo que responder… no sabía si contarle la verdad o simplemente mentirle y negarlo
-pues verás… ya somos pareja- esto sorprendió a Raditz
-¿enserio? ¿y no se enojara si se entera que saliste conmigo?
-no, el no está… está en Londres, ya sabes, negocios
-entiendo… ¿y cómo va la relación?
-bien, bastante bien
-me alegro por ti Bulma, si tu eres feliz yo seré feliz
-Gracias Rad- lo miro con dulzura y al momento llegaron a casa. Bajaron del auto y el la acompañó hasta la puerta, se despidieron y Bulma entró.
Todo estaba oscuro y alumbró con su móvil para no tropezarse. Llegó a su habitación y se empijamó, limpio su cara del maquillaje y se dispuso a acostarse sin antes mirar el móvil…. Vegeta no la había llamado.
-no sé que te pasa Vegeta pero no pienso rogarte, ya me cansé de hacerlo siempre- apagó la lámpara y se acostó.
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El despertador sonó, me levanto, tomo la toalla y me dirijo al baño.
Lavo mis dientes y mi cara, me quito los bóxer y entro a la ducha. Salgo y busco un traje en mi maleta, me visto, me peino y miro el móvil… pienso en llamarla, pero decido hacerlo después.
Hago una llamada a la empresa para que me envíen un auto y utilizarlo durante mi larga estadía en la ciudad. Conduzco hasta que llego a un café, entro y pido un desayuno.
Nuevamente conduzco hasta la empresa utilizando mi GPS, me doy prisa porque tengo una reunión muy importante.
Termina la reunión y es hora de almorzar, y decido ir al restaurante bufet del hotel. Termino mi almuerzo y después de pensarlo varias veces la llamo
-hola Vegeta, estoy en clase luego te llamo- hablo casi en susurro y cortó, no me dejo decir ni una palabra. Esto me dañó el genio por completo.
Mi móvil suena y pienso que es Bulma, así que contesto sin mirar, pero ella no hablaba
-¿hola?
-….
-Bulma habla rápido no tengo todo el tiempo del día
-Vegeta- al escuchar esta voz quedo atónito lo que menos quería ahora era escuchar la voz de la causante de todos mis problemas
-…..- lo que menos quería ahora era escuchar la voz de la causante de todos mis problemas
-Vegeta discúlpame por llamarte, pero quiero decirte algo- su voz suena débil
-recuerdo perfectamente que te dejé muy claro que no quería volver a saber nada de ti
-lo sé Vegeta, pero escúchame
-no quiero escucharte, ahora deja deja de molestarme- corto la llamada y me doy cuenta que otra vez estoy retrasado para regresar a la empresa.
Mi día transcurre normal, me adapto a mi nueva oficina y a las instalaciones del edificio la empres y conozco a mis nuevos compañeros con los cuales trabajaré durante estos 4 meses. Recibo la noticia de que tendré una asistente personal, cosa que no me agrada para nada porque sé manejar muy bien mi trabajo sin la ayuda de nadie.
-señor le aseguro que no es necesario, yo sé manejar muy bien mi trabajo
-Vegeta hazme caso, sabías que te esperaba demasiado trabajo… Y yo pensé en facilitártelo
-entiendo su consideración- no tengo más remedio que resignarme
-me lo agradecerás mucho muchacho- me mira con una sonrisa morbosa en su cara y luego llama a la chica para que entre a la oficina.
-aquí estoy señor- entra una chica alta, de más o menos 22 años, cabello negro largo, buen cuerpo, ojos verdes y bien maquillada, llevando una falda formal, blusa blanca con chaqueta azul oscuro a juego con la falda y unos zapatos de tacón alto blancos.
-pasa querida, toma asiento… como te había dicho serás la asistente del señor Vegeta
-mucho gusto señor, mi nombre es Yuri - ella se gira hacia mí, me sonríe y me estira la mano… yo por cortesía la tomo y la estrecho
-Bueno ahora se te conocieron ya pueden retirarse- salgo de la oficina y me dirijo hacia mi oficina, veo que Yuri anda de tras de mí como un perrito faldero hablando y hablando estupideces a las que no le doy importancia.
-le aseguro señor que seremos un buen equipo, a demás…. Usted es muy atractivo y nos veremos muy bien juntos
-como digas- y le cierro la puerta en la cara, me esperan unos largos 4 meses con esta niñita gritona detrás de mí como si fuera mi sombra.
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