10. REVELANDO LA VERDAD
Ahora eran tres las que vivían en el apartamento: Mina, Rei y Lita. Pero las tres se dieron cuenta de que conforme el grupo iba aumentando, más reducido era el espacio; Lita y Rei se acostaban en la cama de Lita, mientras que Mina, de mala gana, tuvo que conformarse con dormir en el sillón de la sala. Por eso, le dieron a Mefistófeles la mastodóntica tarea de buscarles un nuevo sitio, más grande y lejos de la mirada pública.
A la mañana siguiente, las tres despertaron con una fuerte resaca, les dolía la cabeza, sus bocas sabían a vómito, sus ojos estaban enrojecidos y no recordaban nada de lo que hicieron la noche anterior. Rei se levantó, se sentó en la orilla de la cama y sintió que su cabeza le iba a estallar, apoyó su cabeza sobre sus manos y al tratar de ponerse de pie, se tambaleó al tratar de ir al baño, sin darse cuenta de que estaba completamente desnuda. Lita todavía estaba dormida en la cama. Pero al tratar de entrar al baño, Rei descubrió que estaba cerrado con llave; tocó a la puerta, y oyó unos ruidos de adentro.
- ¿Mina? –preguntó Rei con desgano mientras tocaba la puerta -¿Estás bien? –Luego oyó un ruido extraño. La puerta se abrió y encontró a su amiga vomitando en el retrete.
- ¡Qué asco, Mina! –exclamó Rei molesta. Pero al ver a su amiga vomitando, Rei también sintió ganas de vomitar, por lo que se dirigió hacia el lavamanos y ahí mismo comenzó a imitar a su amiga. Los sonidos asquerosos de ambas despertaron a Lita, quien también sintió como si su cabeza estuviera a punto de estallarle.
- ¡Aaaayyyyy! ¡Mi cabeza! –se quejó Lita, poniendo ambas manos sobre su cabeza. Sintió la boca reseca y los ojos pesados. Al levantarse sintió un extraño adormecimiento en el trasero y al caminar comenzó a cojear y a quejarse. Al dirigirse a la sala vio que estaba hecha un desastre, como si hubiera pasado un tornado y destruyera todo a su paso.
- ¿Pero qué…? ¿Qué mierda pasó aquí? –preguntó Lita incrédula al ver todo el desorden: botellas de cervezas vacías, ropa tirada, cajas de pizza y pollo frito regados por todas partes, huesos de pollo, el estéreo estaba todavía prendido, manchas en la paredes y en el piso… pero lo que desconcertó más a Lita fue un extraño objeto alargado con forma de pene en una punta a un lado del televisor. Era un consolador.
- ¡Hey! ¡¿Quién coño trajo esto aquí?! –exclamó Lita furiosa, sujetando el consolador. Luego aparecieron Mina y Rei, quienes ya habían terminado de "volver el estómago" en el baño.
- ¡Carajo, Lita, por favor no grites! –pidió Rei tratando de mantenerse en pie.
- ¿No tendrás una aspirina? –preguntó Mina.
Pero la discusión se interrumpió por unos sonidos que provenían de la cocina. Las tres fueron para allá y se sorprendieron al ver a Mefistófeles preparando cuatro tazas de café.
- ¡Vaya! Por fin se levantaron, revoltosas –dijo burlonamente.
- Oye ¿Sabes de casualidad qué carajos sucedió anoche? –preguntó Rei.
- ¿Por qué no mejor nos sentamos todos en la sala y vemos en video lo que hicieron anoche, mientras se toman su café? –sugirió Mefistófeles. Las tres tomaron sus tazas y se sentaron en el sillón para ver el motivo por el cual amanecieron con tremenda cruda.
Mefistófeles conectó su Tablet al televisor y puso a andar un video en el que se veía a las tres parrandeando. Bebían cerveza, bailaban alocadamente, Rei y Lita se besaron en la boca, las tres hicieron un "Manage-a-troi" y se veía cómo Mina ponía aceite lubricante en el trasero de Lita y poco a poco comenzaba a introducirlo analmente en ella, mientras que la otra punta la introdujo Rei también analmente.
Mientras veían el video, Mefistófeles estalló en carcajadas, mientras que las tres se quedaron pálidas y con cara de "What?". Finalmente Rei dijo:
- ¿Por eso siento ese dolor extraño en mi culo?
- Pues no eres la única, amiga –añadió Lita quejándose.
- Bueno, antes de que me vaya les diré una cosa –mencionó Mefistófeles –Acabo de hallar un sitio adecuado para que se puedan mudar. Observen –Mefistófeles les mostró una imagen de una isla desierta, a unos 20 km de la bahía de Tokio. –Este será su nuevo hogar y para las que se unan a nosotros.
- ¿Sólo eso? –preguntó Rei con sarcasmo -¿Una puta isla desierta?
- ¡¿Me dejas terminar?! –replicó Mefistófeles y prosiguió recuperando la calma –Ahora, pude contratar a unos expertos para que lleven a cabo la construcción de su nuevo hogar; observen –Mefistófeles quitó la basura de la mesa de la cocina y sobre ella colocó los planos de su nuevo hogar –Decidí basarme en los castillos japoneses, pero con materiales más modernos y resistentes e incluirle alta tecnología para que no puedan ser localizadas; en caso de ataque, las defensas más impenetrables que se puedan imaginar y lo mejor es que estará listo en una semana, tal vez menos.
- ¡No jodas! –exclamó Mina sorprendida -¿Pero cómo carajos vamos a pagar todo ese armatoste?
- Ya me encargué de eso –dijo Mefistófeles con orgullo –Encontré a unas personas que proporcionarán los recursos para llevar a cabo este ambicioso proyecto; ellos me hicieron una oferta, pero yo les hice una contraoferta que no pudieron rechazar.
- ¿Qué clase de contraoferta? –preguntó Lita curiosa. Mefistófeles se acercó a Lita y la miró fijamente a los ojos.
- Créeme, no querrás saberlo –le dijo a ella en voz baja. Entonces Lita decidió no seguir preguntando sobre el asunto.
- Muy bien, eso era todo lo que quería tratar con ustedes –Mefistófeles guardó sus cosas en un maletín y antes de irse dijo –debo ocuparme ahora de dos asuntos: el de su nuevo escondite y nuestra próxima adquisición a nuestras filas.
- ¿Y ya sabes quién será la próxima? –preguntó Rei.
- Puedes estar segura que sí –dijo Mefistófeles mirando de reojo a Rei –Ahora, las dejaré para que limpien todo este chiquero. ¡Bye!
Las tres vieron todo el desorden que había y Lita, que era la dueña del departamento, les preguntó a sus amigas con incredulidad:
- Bueno… ¿Quién quiere limpiar el baño? –Mina y Rei se quedaron calladas.
En otro lugar, Serena se despertó abruptamente en plena madrugada de su cama, pues los últimos acontecimientos no la dejaban dormir en paz, a veces con signos de depresión que iban y venían. Sabiendo que sus padres iban a saber de sus verdaderas identidades, fueron alojadas en la casa de las Outer Sailor Senshies, donde ambas durmieron en una misma habitación, esperando a que todo el asunto se fuera disipando. Comenzó a poner en duda sobre la prolongación de las Sailor Scouts y su razón de existir.
Ami tampoco podía dormir. Al igual que Serena, estaba asustada, no solamente de la reacción que pudiera tener su madre sobre la revelación de la identidad de las Sailor Scouts, sino también las consecuencias que traería para sus seres queridos: desde el acoso al ataque de los medios, todo el mundo les daría la espalda, nadie los ayudaría y tendrían que esconderse de todo el mundo. Incluso los medios se darían un gran banquete por los últimos acontecimientos que las Sailor Scouts, no solamente no pudieron evitar, sino que también ayudaron a agravar la situación.
A la mañana siguiente, las dos Inner Sailor Senshies regresaron a la escuela como de costumbre, pero al entrar, todos los alumnos notaron las presencias de ambas y se produjo un silencio mortal. Las dos trataron de ignorar las miradas y los murmullos sobre ellas. Cuando casi estuvieron a punto de entrar, una piedra golpeó a Ami en la cabeza.
- ¡Ami! –gritó Serena tratando de ayudar a Ami a levantarse -¿Estás bien?
- Me dolió –se quejó Ami, llevándose una mano a la parte donde recibió la pedrada. Y justo en ese momento…
- ¡Aaaahhh! –gritó Serena de dolor, cayendo al suelo. Una botella le alcanzó en la cabeza, rompiéndola en mil pedazos.
- ¡Serena! –gritó Ami corriendo hacia Serena, quien quedó semiinconsciente por el golpe. Luego los alumnos de la preparatoria comenzaron a abuchearlas, a insultarlas y a arrojarles diversos objetos, desde zapatos, comida, piedras y algunos les escupieron. Cuando se vieron rodeadas, alguien apareció en la entrada de la preparatoria: era Haruka.
- ¡Suban, rápido! –exclamó Haruka, ambas corrieron tan rápido como pudieron y llegaron al convertible, alejándose de ahí a toda velocidad, mientras la turba enardecida seguía lanzándoles cosas.
- ¿Están bien? –preguntó Haruka, tratando de saber si estaban heridas.
- Me duele la cabeza –respondió Serena y al soltarse la cabeza descubrió que el botellazo le provocó una herida sangrante, asustándose al descubrirlo.
- Las curaremos en casa –dijo Haruka y al llegar a la casa les dijo –A partir de ahora, no podrán salir de aquí por ningún motivo, hasta que todo esto se disipe ¿comprenden?
Las dos asintieron con la cabeza y las llevaron con Setsuna para que les hicieran curaciones.
La moral de las Sailor Scouts se hallaba en franco declive cada vez más y más. Luna trataba de mil maneras mantener a las Sailor Scouts concentradas en seguir luchando por mantener la paz y la justicia, pero ahora le resultaba mucho más difícil, pues ella también comenzaba a dudar de cuánto más las Sailor Scouts seguirían en pie de lucha, pues ya no contaban con el apoyo y aprecio de la gente de Tokio. Peor aún, Artemis se hallaba en una profunda depresión debido al cambio de bando de su más querida amiga Mina y nada de lo que Luna le dijera lo ayudaría a recuperar la confianza en sí mismo, pues había perdido la principal razón por la que podía seguir luchando.
Asimismo, las Outer Sailor Senshies tenían problemas serios para poder seguir llevando a cabo su misión y sus actividades tanto como Sailor Scouts como seres normales. El daño también las alcanzó a ellas y era probable que ya no pudieran salir a la luz pública, ni siquiera para ir a la escuela o a otros sitios.
Un día llamó alguien a la casa de las Outer Sailor Senshies; Haruka tomó la llamada.
- ¿Bueno? ¡Ah, hola! ¿Qué sucede? ¿Qué dices? ¿Van a venir hoy? Creo que no es el momento adecuado… ¿En serio? –Haruka se sentía nerviosa y dio un suspiro –De acuerdo, los veremos aquí. Gracias por avisarnos. Hasta luego.
Haruka no sabía cómo decirles a Serena y Ami la noticia; se armó de valor, fue con ellas y con el resto de las Outer Senshies. Todas estaban en el patio de la casa, un tanto serias y pensativas; Ami y Serena llevaban vendajes alrededor de sus cabezas por las heridas recibidas en el Instituto.
- ¡Oigan! –exclamó Haruka -¡Entren todas! ¡Tengo que decirles algo!
Una vez que todas entraron se sentaron en la sala de estar, y Haruka les dijo lo de la llamada telefónica.
- Chicas –se dirigió a Serena y a Ami con seriedad –Me acaba de llamar Darien desde el templo Hikawa. Dice que está ayudando al abuelo y a Nicolás a hacer la mudanza; también dice que los padres de ustedes se dirigen hacia acá y quieren hablar con ustedes.
Las dos se pusieron sumamente nerviosas al saberlo, pero sabían que tarde o temprano, sus padres iban a saber de sus verdaderas identidades, pero no de esta manera y no sabían cómo se iban a comportar.
De repente sonó el timbre y Setsuna salió a recibir a las familias, dejándolos pasar: los padres y hermano de Serena, la madre de Ami, pero también venían acompañadas de los familiares de sus ex amigas: el abuelo de Rei, los padres de Mina y un par de ancianos que nunca antes habían visto. Un señor ya entrado en años, con una estrafalaria melena canosa en la cabeza con una enorme calvicie en la parte de arriba, parecida a la de Larry de la legendaria serie de televisión "Los Tres Chiflados", llevaba una larga barba canosa, y portaba unos lentes de fondo de botella (como lo de Kelvin, el viejo compañero de clases de Serena); alto, delgado y vestía con saco y pantalones negros, portaba una cachucha negra, y llevaba un bastón. La anciana traía el pelo recogido con una cola de caballo, canoso, vestía con un vestido largo y de color esmeralda, usaba unas gafas de media luna, que mostraban unos intensos ojos del mismo color que el vestido.
- Pueden tomar asiento donde gusten –invitó Michiru y todos los adultos se sentaron en los sillones; la atmósfera era tensa, pues no sabían qué reacciones esperar de ellos.
- ¿Se les ofrece algo de tomar? –preguntó Setsuna con suma cortesía.
- No, gracias estamos bien. –dijo el anciano misterioso. Luego las Outer Senshies se retiraron para no incomodar a los invitados. Luego el par de ancianos se presentó ante las chicas.
- Permítanos presentarnos –el anciano se levantó y estrechó las manos de las chicas saludándolas –mi nombre es Gozaburo Kino y ella es mi esposa, Kasumi. Como se imaginarán, nosotros somos—
- Deben ser parientes de Lita ¿verdad? –interrumpió sin querer Serena. Ami le lanzó una mirada inquisitiva.
- Somos sus abuelos paternos –añadió la señora Kino con tranquilidad –los abuelos maternos de Lita fallecieron hace tiempo. Lita siempre ha estado en contacto con nosotros, pues somos los únicos familiares que le quedan.
Finalmente la señora Tsukino siguió de hablar:
- Serena –preguntó con lágrimas en los ojos a su hija -¿Por qué nunca dijiste nada de esto con nosotros? –Serena se quedó un momento en silencio y agarró todo el valor que pudo reunir y pudo decir con sumo nerviosismo:
-Tenía pensado decírselos, pero no hallaba la forma, ni el momento adecuado –luego rompió en lágrimas -¡Si un enemigo se daba cuenta de quiénes éramos realmente, ustedes iban a ser las primeras víctimas!
- Tiene razón Serena –intervino Ami –No podíamos arriesgarnos a que alguien supiera quiénes éramos y debíamos hacer un voto de silencio absoluto.
Hubo un silencio incómodo, hasta que el señor Aino les preguntó:
- ¿Saben de casualidad qué pasó con Mina? No supimos de ella desde el incidente del aeropuerto –Las chicas dudaron en querer decirles la verdad a los padres de Mina, pero al final, resignadas, tuvieron que hacerlo.
- Ella fue poseída por un espíritu maligno –dijo Ami con amargura –Y se convirtió en un monstruo. –Los padres de Mina quedaron en shock al oir eso.
- Lo mismo sucedió con… -Serena observó al abuelo de Rei, que comenzó a sollozar y continuó –con Rei… y con Lita. –Los abuelos de Lita se abrazaron entristecidos por el comentario. De repente una voz apareció de la nada.
- Si hay alguien a quien culpar de todo esto es a mí –apareció Luna de entre las sombras y los padres de las Sailor Scouts se aterrorizaron al ver que un gato hablaba como un humano. Setsuna apareció para calmar los ánimos.
- Por favor, cálmense –pidió Setsuna sin perder la calma –Tienen que escuchar lo que Luna tiene qué decirles –Todo el mundo finalmente se fue calmando.
- Gracias, Setsuna –dijo Luna y después se dirigió a los padres de las Sailor Scouts –Ahora, esta es lo que sucede…
Luna comenzó a relatar la historia sobre el Milenio de Plata, Tokio de Cristal, las Sailor Scouts, el Megaverso, Black Moon, Circo Death Moon y la batalla contra Sailor Galaxia. Pero también añadió las recientes transformaciones de Lita, Mina y Rei en seres malévolos.
Finalmente los adultos se quedaron un momento en silencio, tratando de procesar todo lo que habían oído, hasta que la doctora Mizuno rompió el silencio:
- Realmente… no sé qué decir.
- Serena… ¿Una reina en el Tokio del futuro? –dijo el señor Tsukino desconcertado.
- Me suena a que es puro invento… –dijo el señor Aino escéptico –algo sacado de una novela de fantasía o de ciencia ficción.
- ¿Pero cómo pueden probar todo lo que acaba de decir la gata? –preguntó la señora Kino.
- Hay sólo una forma de demostrárselos –dijo Serena poniéndose de pie y Ami también se levantó también. Serena sacó su broche que contenía el cristal de plata, mientras que Ami hizo lo propio sacando su pluma de transformación.
- ¡POR EL PODER DEL CRISTAL LUNAR! ¡TRANSFORMACIÓN! –Y entonces todos contemplaron la transformación de Serena en Sailor Moon, impactados y anonadados. Los padres y hermano de Serena fueron lo que quedaron más sorprendidos.
- ¡POR EL PODER ESTELAR DE MERCURIO! ¡TRANSFORMACIÓN! –Asimismo, todos vieron la transformación de Ami en Sailor Mercury. La doctora Mizuno también se quedó sorprendida.
- Como pueden ver… esto somos nosotras –dijo tímidamente Sailor Moon.
- Mi hermana… ¡¿Es Sailor Moon?! –preguntó impactado Sammy.
- P-p-p-p-pero… ¿Desde cuándo? –preguntó la señora Tsukino confundida.
- Desde hace dos años –intervino Sailor Mercury –Tuvimos que mantener esto en secreto para que nuestros enemigos, como ya les mencionó Luna –volteó la mirada a la gata negra –no pudieran usarlos a ustedes para llegar a nosotras.
- Pero… ¿Y Setsuna, Haruka, Michiru y la pequeña Hotaru? ¿También lo saben? –preguntó la señora Aino. Y una voz salió de atrás de ellos.
- No solamente lo sabemos. Sino que también somos parte de ellas.
Las cuatro aparecieron transformadas como Sailor Uranus, Sailor Neptune, Sailor Pluto y Sailor Saturn, lo cual impactó más a los adultos. El señor Tsukino comenzó a perder la calma y a balbucear incoherencias.
- No… no… esto no puede estar sucediendo… No, definitivamente no está sucediendo. E-e-e-e-esto es solamente un truco para fastidiarnos, solamente es eso, sólo es una farsa… Je je je je… -Todos los presentes se pusieron muy nerviosos ante la extraña actitud del señor Tsukino.
- ¿Kenji, estás bien? –preguntó la señora Tsukino a su esposo.
- Papá, ¿Qué diablos te pasa? –preguntó Sammy a su padre.
- E-e-e-esto es sólo una pesadilla, un mal sueño, eso es todo –volteó a ver a su esposa –Ikuko, golpéame, pellízcame, dame una bofetada… ¡Lo que sea para saber si estoy despierto, por favor! –Intervino Sailor Mercury y exclamó:
- ¡RAPSODIA ACUÁTICA DE MERCURIO! –Creó un enorme torrente de agua que fue directo al rostro del señor Tsukino, terminando todo mojado. Algunos de los presentes también resultaron empapados.
- Gracias Ami por el chapuzón –dijo Sammy con sarcasmo.
- Gracias, fue más de lo que esparaba, pero lo necesitaba –agradeció el señor Tsukino.
- Y por cierto… -añadió Sailor Pluto, mientras fue a buscar algo en los cajones de una cómoda y luego sacó la pluma de transformación de Mina, la única que no fue destruida por su dueña, luego se dirigió a los padres de Mina –Esto se los doy a ustedes. Es la única de las plumas de transformación que no fue destruida por sus dueñas.
- ¿Entonces, la pluma de Lita fue destruida? –preguntó el señor Kino.
- Fue la propia Lita quien la destruyó –dijo Luna con amargura –así como Rei también destruyó la suya –volteó a ver al abuelo de Rei, quien no había intervenido en ningún momento.
- Señor Hino –preguntó la señora Aino al abuelo de Rei de manera inquisitiva –Usted no ha dicho nada en todo este tiempo, ¿Acaso usted ya sabía algo al respecto que nosotros no?
El abuelo de Rei dudó un momento en decir algo al respecto, pero al final confesó:
- Desde hace un par de meses. Al principio sospechaba algo raro que tenía que ver con las chicas, pero no estaba seguro. Entonces, un día, al limpiar el cuarto de Rei, descubrí su pluma de transformación con el símbolo de Marte… Y ahí fue que entendí: mi nieta era nada más ni nada menos que Sailor Mars.
Todos se quedaron mirando fijamente al abuelo de Rei, quien fue el primero en descubrir la verdadera identidad de una de las Sailor Scouts.
- Bueno… ¿Y ahora qué es lo que va a suceder? –preguntó ansiosa la doctora Mizuno.
- Supongo que habrá acoso de los medios de comunicación, de las redes sociales y del público en general –admitió Sailor Uranus –Desde que esos terroristas revelaron la identidad de Mina, no solamente quedamos expuestas, sino que también ustedes se verán involucrados involuntariamente en todo este embrollo.
Los adultos no supieron qué decir al respecto. Ahora que todo el mundo sabe de las verdaderas identidades de las Sailor Scouts, ellos también podrían correr un gran peligro, el cual podría ser aprovechado por los enemigos de las Sailor Scouts, atacando sus puntos más vulnerables.
- La única solución que se nos ocurre es tener que sacarlos de aquí –sugirió Sailor Pluto –no sólo de Tokio, sino de Japón. Ya no es seguro que se queden aquí.
- ¿Te refieres a… irnos a otro país? –preguntó incrédulo el señor Aino sin dar crédito a lo que dijo Sailor Pluto.
- ¡Debe haber otra solución! –exclamó el señor Tsukino indignado –¡No podemos dejar toda nuestra vida atrás así como así! –Ante la reacia actitud del señor Tsukino, su esposa le dijo algo perturbador.
- Kenji, cuando fui en la mañana al mercado –relató la señora Tsukino con estremecimiento –Todo el mundo se me quedó mirando como si fuera una extraña. Había personas que conocía y cuando las saludé… no me devolvieron el saludo, me trataron fríamente, e incluso la cajera se portó de igual forma conmigo –de repente comenzó a sollozar –Fue horrible, e incluso alguien pintarrajeó nuestra cochera…
La señora Tsukino no pudo seguir su relato y se dejó caer sobre su esposo, quien la abrazó y trató de consolarla; Sailor Moon y Sammy se quedaron callados al ver la escena. Todos los demás adultos se dieron cuenta de que eso mismo les iba a pasar a ellos: se convertirían en parias, indeseables ante la sociedad.
- No queda remedio –dijo el abuelo Hino apesadumbrado –tendremos que irnos lo más pronto posible de aquí o también nos pasará lo mismo.
- Voy a presentar mi renuncia en el trabajo cuanto antes –dijo la doctora Mizuno con amargura, mientras que Sailor Mercury la vio con pesadumbre.
- Igualmente; tendremos que empezar a hacer las maletas de una buena vez –dijo el señor Tsukino.
- Pero papá –preguntó Sammy -¿A dónde iremos? –Fue entonces que Sailor Neptune sugirió una cosa.
- Conozco a unas personas que pueden darles a ustedes una nueva identidad, identificaciones nuevas y los pueden ubicar en alguna parte de Japón, lo más lejos posible de Tokio. Al menos hasta que esta tormenta mediática se esfume. Ustedes deciden.
Los adultos dudaron por un momento, pero a estas alturas y ante la gravedad de la situación, no les quedaba de otra. Debían "desaparecer" lo más pronto posible.
- Vamos a tener qué hacerlo –dijo el abuelo Hino –Después de todo, ya no tenemos nada que perder.
- Lo haré –dijo la doctora Mizuno.
- Nosotros también –dijo el señor Aino, y su esposa lo apoyó.
- Igualmente –dijo el señor Kino, y su esposa estuvo también de acuerdo. Cuando tocó el turno del matrimonio Tsukino, la señora Tsukino le rogó a su esposo.
- Por favor, Kenji, hazlo por tu familia –le imploró desesperada a su esposo. El señor Tsukino fue el que más dudó al respecto y al final accedió de mala gana.
- Comenzaré a hacer algunas llamadas para que puedan obtener sus identidades –comenzó a dar instrucciones Sailor Neptune –Mientras tanto, les sugiero que vayan empacando sus pertenencias, no salgan de sus casas hasta que reciban una llamada de mí personalmente y les daré más instrucciones. ¿Entendieron?
Todos los adultos asintieron con la cabeza y comenzaron a levantarse de sus asientos. Las Sailor Scouts regresaron a sus identidades normales y poco a poco los adultos se fueron retirando del lugar, sabiendo lo que tenían qué hacer de ahora en adelante.
Cuando estaban todos por retirarse, Ikuko Tsukino vio que su hija no se movió de donde estaba, por lo que le preguntó:
- ¿No vienes con nosotros, Serena? –Serena sintió un sentimiento extraño en su interior.
- ¿Lo… dices en serio, mamá? –preguntó ella con duda. Ikuko se acercó a su hija, la tomó de los hombros y le dijo:
- Hija, no importa si eres Serena Tsukino, Sailor Moon o la reina Serenity, tú siempre serás mi hija y eso no cambiará nunca. Te voy a seguir queriendo, no importa lo que pase.
Serena se conmovió ante las palabras de su madre, la abrazó y comenzó a llorar en sus brazos. El señor Tsukino también se acercó a ellas y las abrazó, al igual que Sammy.
- Tú también Ami, puedes venir conmigo… si tú quieres –dijo la doctora Mizuno, lo que también conmovió a Ami, derramando unas lágrimas.
- Gracias, mamá –dijo Ami conmovida y la siguió a la salida.
Nadie sabía que alguien afuera de la mansión los estaba espiando. Lita, Mina y Rei, quienes estaban transformadas, vieron y escucharon todo por una de las ventanas de la mansión y sintieron un extraño sentimiento dentro de ellas; Mina se derrumbó en el césped, abrazándose las piernas y derramando unas lágrimas de tristeza, pues ya no podría acercarse a sus padres, ni decirles que los extrañaba; igualmente Lita y Rei sintieron esa sensación de soledad en su interior y el no poder hablar o acercarse a sus seres queridos. Finalmente Lita, se secó las lágrimas y les dijo con voz fría:
- Vámonos, ya no tenemos nada qué hacer aquí –Rei y Mina la miraron y se prepararon para regresar al departamento.
Pero justo en ese momento ocurrió una fuerte explosión en la entrada de la casa de las Outer Senshies. Salió mucho humo e inmediatamente fueron para asomarse sin dejar que las vieran. Cuando el humo se disipó, todo el mundo se reincorporó, algo atontados por lo ocurrido.
- ¡¿Están todos bien?! –exclamó Serena. Vio que nadie estaba herido, hasta que escucharon un grito.
- ¡AMI! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! –gritó horrorizada la doctora Mizuno, buscando a Ami. De repente vio una camioneta irse a toda velocidad y por las ventanas traseras se vio a Ami, tratando de pedir ayuda; en ese momento, salió una mano con un trapo, poniéndoselo en la boca a Ami. Desesperada, la doctora Mizuno corrió hacia la camioneta tratando de alcanzarla, pero fue inútil y la doctora cayó al suelo, impotente, llorando y gritando el nombre de su hija
- ¡AAAAMIIIIIII! –Los demás adultos la ayudaron a incorporarse. Todos se quedaron paralizados ante lo sucedido.
Justo ahí, la doctora Mizuno vio en el piso la pluma de transformación de Ami, la recogió y se desplomó sobre Serena sollozando y la rubia abrazó a la doctora tratando de consolarla ¿Quién querría secuestrar a Ami? ¿Por qué lo harían? ¿Se tratará de algún plan siniestro? Muchas interrogantes surgieron en las mentes de todos.
