CAPÍTULO 11:

"James"

.

De todas las personas del mundo, jamás se hubiera imaginado encontrarse con Sebastian. ¿Era acaso una broma del destino? Tenía en frente a quien había sido una de las causas de la pelea entre él y Blaine.

- ¿Sorprendido de verme?

- Ah! Ugh! Mucho - dijo Kurt casi en un susurro.

- Ven, vamos a sentarnos - sugirió Sebastian.

- ¿Por qué me escribiste? ¿Cómo conseguiste mi número?

- Tengo mis métodos y nunca revelo mis fuentes - rió - y ya sabes por qué te escribí. Te lo dije en los mensajes. Creo que eres precioso y me encantas a pesar de ser tímido.

Estuvieron conversando, poco a poco Kurt se iba sintiendo en confianza y se relajaba hasta que Sebastian empezaba a tocarle las manos o los hombros... Blaine decía la verdad, así era él y lo hacía casi sin darse cuenta, puesto que Kurt ya le había dicho varias veces que no lo haga y volvía a lo mismo. Después de un largo rato conversando, ya no le incomodaba, es más, le parecía normal porque Sebastian no tenía ninguna mala intención en sus toques... Otra vez Blaine tenía razón. Y como si fuera poco, este chico era bastante agradable...

- ¿Te puedo decir algo?

- Claro Kurt. Con confianza.

- No creía que eras de la clase de persona que enviaba esos mensajes.

- ¿Cómo? No entiendo

- Me refiero a que tus mensajes eran un poco insinuantes, pero luego me ponías esas caritas y se me hacían tiernos.

- Te confieso algo. No soy la clase de chico que usa caritas en sus mensajes, sólo un par, pero sabía que eras muy tierno y que te gustaban.

- Entonces estabas siendo alguien que no eras.

- No, aunque me parecen cursis, estaba sólo siendo tierno con alguien que se me inspira ternura – Kurt lo miró y no pudo evitar sonrojarse –

- Te ves tan lindo cuando te sonrojas – dijo con una sonrisa coqueta.

Siguieron platicando de varios temas, resulta que tenían cosas en común y por momentos a Kurt le gustaba la forma en la que el chico le sonreía y las cosas que le decía.

Kurt pensaba en que todo lo que Blaine le había dicho acerca de Sebastian era cierto y se empezaba a sentir mal por haberle reclamado y no creerle cuando le había dicho la verdad. Y si esto era cierto, probablemente lo demás que le dijo esa noche también lo era y él simplemente no le había creído.


Luego de varios días de indagaciones, interrogación del personal de la casa y atar varios cabos, al fin Jame obtuvo la respuesta que estaba buscando: Cada vez que él estaba de viaje, Blaine iba a la casa a pasar el fin de semana. Hasta ahí, todo iba bien, ya le había dicho a su esposa que no tenía problema con que su hijo vaya y pase tiempo con ella, mientras no se topara con él. Pero el resto de la información lo enloqueció, Blaine no iba solo, siempre llegaba acompañado con un chico alto, delgado, piel extremadamente blanca, cabello castaño y facciones finas. – "Escuché que la señora le decía Kurt" – comentó el jardinero cuando fue interrogado. Esa era la pieza con la que completaba el rompecabezas: Blaine y Kurt pasaban con Elaine los fines de semana en su casa. El hombre lanzaba llamas con la mirada y fue a buscar a su esposa de inmediato, pero decidió calmarse y primero sacarle algo de información, necesitaba saber el paradero de su hijo y atacar el problema desde la raíz.

- Elaine, tengo algo que preguntarte – trató de sonar tranquilo aunque por dentro ardía del coraje.

- Sí, claro. ¿Qué pasa?

- ¿Dónde está Blaine? Me refiero si se está quedando con algún amigo o en un hotel, o ¿cómo está haciendo?

Ella no sabía si enojarse o sentirse reconfortada porque finalmente su esposo estaba interesado por su hijo después de todo ese tiempo. – "Alguien le dio la mano, vive en casa de los padres de un amigo" – su respuesta fue honesta aunque con un dejo de duda.

- ¿Con quiénes está? ¿Los Smith, los Goldber, los Farrel o tal vez de alguno de sus amigos del coro?

- Nadie que esté en Dalton – contestó y James hizo un gesto con la cara que a ella no le gustó.

Entre preguntas y evasivas o respuestas cortantes que terminaron en una discusión, James consiguió la información que quería y se dirigía hacia Lima hecho una verdadera fiera a buscar a su hijo. Pensaba que Blaine no podía haber caído más bajo, era un Anderson, no era posible que un Anderson tuviera amistad con alguien de Lima, esa no era gente que estuviera a su altura, no tenían el mismo nivel social ni económico, no era correcto que estuviera ahí y si alguien de su círculo se llegaba a enterar, sería un desastre, mancharía totalmente al apellido y él no estaba dispuesto a permitir eso.

Había interrogado a todos los empleados de la casa hasta que uno de los choferes finalmente le dijo que él había llevado a Blaine varias veces por lo que sabía cuál era la dirección exacta, así que sin pensarlo siquiera, le ordenó que lo llevara hasta allá. Al llegar al lugar, miraba todo con desprecio, aunque era un barrio tranquilo, las casas eran pequeñas, sencillas, se notaba según él, la falta de clase, a paso veloz se acercó y tocó el timbre imaginándose con amargura a quienes vivirían ahí. Empezó a tocar el timbre una y otra vez y a golpear la puerta con insistencia hasta que alguien le abrió.

- Buenas tardes, ¿qué se le ofrece?

- Blaine!

- ¿Papá? ¿Qué haces aquí?

- ¿TÚ QUÉ HACES AQUÍ? – lo miró enfurecido y empezó a avanzar obligando a su hijo a retroceder – ESTO ES LO ÚNICO QUE TE FALTABA HACER PARA ENLODAR NUESTRO APELLIDO!

- Yo no he hecho nada – contestó asustado, nunca había visto a su padre así de furioso ni que lo mirara con tanta rabia.

- ¿CÓMO TE ATREVISTE A VENIR A UN LUGAR COMO ESTE, SABES LO QUE PASARÍA SI NUESTRAS AMISTADES SE ENTERARAN? ¿EN QUÉ CARAJO ESTABAS PENSANDO?

Blaine se armó de valor para contestarle, no iba a permitir que su padre se metiera con las personas que lo habían acogido con cariño y le habían dado un lugar cálido donde quedarse todo ese tiempo.

- Estoy con buenas personas, personas que me aceptan por quien soy y no me cuestionan ni tratan de cambiarme. Una familia buena y amorosa que me dio el apoyo que necesitaba cuando estaba en la calle.

- SI TE FUISTE DE LA CASA FUE PORQUE TÚ QUISISTE, NO TE VENGAS A HACER EL MÁRTIR AHORA. ME TIENES HARTO, YA NO SE QUÉ HACER CONTIGO.

- No sabes qué hacer conmigo, ¿para qué viniste entonces? Y no me vayas a decir que estabas preocupado porque si de verdad te importara, te hubieras movido a buscarme enseguida y no después de tres meses. Sólo vete y sigamos como hasta ahora.

James lo sujetó con fuerza por el brazo - ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA HABLARME DE ESA FORMA? – le dio un par de bofetadas mientras Blaine trataba de soltarse desesperadamente – TÚ NO TIENES NINGÚN DERECHO A CUESTIONARME, NI DECIRME QUE NO ME INTERESO, ME HE PARTIDO TRABAJANDO PARA DARLES TODO, PARA QUE A NINGUNO DE USTEDES LES FALTARA NADA, HAS TENIDO UNA VIDA LLENA DE COMODIDADES Y SIN EMBARGO ERES UN MAL AGRADECIDO.

- No me importa tu dinero ni todos los lujos del mundo, es que no puedes entenderlo – dijo entre sollozos – No necesito de tu maldito dinero para ser feliz, lo único que quiero es que me dejes vivir mi vida en paz, siendo quien soy y como soy - apenas terminaba de hablar y ya sentía el sabor de la sangre en sus labios.

- UN GAY DE MIERDA – lo aventó contra la pared.

- SI! SOY GAY, Y ESTOY ORGULLOSO DE SERLO. TE LO HE DICHO Y NO ME CANSARÉ DE REPETIRLO, NUNCA VAS A CAMBIARME. NO SE POR QUÉ TE AFECTA TANTO, ES MI VIDA, SON MIS DECISIONES Y ¿SABES QUÉ? ESTOY FELIZ AQUÍ, LEJOS DE TUS LUJOS, TU CÍRCULO HIPÓCRITA DE SUPUESTAS AMISTADES, LEJOS DE TI!

- A MI NO ME HABLES EN ESA FORMA NI ME GRITES – lanzaba un segundo golpe abriéndole más el labio.

- No te conformas con todo lo que me has hecho, ahora disfrutas pegándome, porque eso es lo que haces, disfrutar con el dolor que me causas.

- ERES UN… - levantó su brazo con furia, dispuesto a darle un tercer golpe cuando alguien se lo sujetó con fuerza – NO TE ATREVAS A PONERLE OTRA MANO ENCIMA DESGRACIADO!

- Burt – susurró en un mar de lágrimas.

- Tranquilo Blaine, no voy a permitir que este infeliz te vuelva a hacer daño.

- ¿Y TU QUIÉN ERES? SUÉLTAME EN ESTE MOMENTO!

- SOY EL DUEÑO DE ESTA CASA Y NO VOY A DEJAR QUE UN PATÁN DESGRACIADO VENGA A ESTAR ARMANDO ESTE ESCÁNDALO Y GOLPEANDO A UN NIÑO.

- ES MI HIJO Y YO LO EDUCO A MI MANERA, ÉL PARECE QUE NO ENTIENDE DE OTRA FORMA – lo miró de arriba abajo – NO VOY A PERDER MI TIEMPO CON UN SUCIO MECÁNICO LLENO DE GRASA.

- SÍ, SOY UN MECÁNICO Y AMO LO QUE HAGO, MIS MANOS Y MI ROPA PODRÁN ESTAR MANCHADAS DE GRASA, PERO MI CONCIENCIA Y MI CORAZÓN NO, PORQUE YO JAMÁS HARÍA SUFRIR A MI HIJO, NUNCA LE PONDRÍA UNA MANO ENCIMA NI LO TRATARÍA EN LA FORMA EN LA QUE TRATAS A BLAINE.

NO TENDRÉ UNA CUENTA GRANDE EN EL BANCO, NO USO ROPA FINA NI TENDRÉ UN VOCABULARIO ELEGANTE, PERO NO NECESITO NADA DE ESO PARA SABER QUE A LOS HIJOS HAY QUE CRIARLOS CON AMOR, DARLES EL APOYO QUE NECESITAN, ACEPTARLOS CON TODAS SUS VIRTUDES Y DEFECTOS, SENTIRSE ORGULLOSOS DE QUIENES SON Y APLAUDIR TODOS SUS LOGROS. Y CUANDO TROPIEZAN, ESTAR SIMPLEMENTE CON LOS BRAZOS ABIERTOS PARA SUJETARLOS Y NO PERMITIRLES QUE CAIGAN Y SI A PESAR DE TODO EL ESFUERZO CAEN, ENTONCES AYUDARLOS A LEVANTARSE.

- NO ME VENGAS CON ESAS ESTUPIDECES, A LOS HIJOS SE LOS TRATA SEGÚN COMO SE COMPORTAN, MI OTRO HIJO ES MI ORGULLO, PERO ESTE, ESTE NO ES MÁS QUE…

- BASTA! NO TE ATREVAS A DECIR UNA SOLA COSA MALA SOBRE BLAINE. ÉL ES UN CHICO BUENO, NOBLE, CON UN CORAZÓN MARAVILLOSO Y MUCHAS CUALIDADES, ALGUIEN DE QUIEN CUALQUIERA PODRÍA SENTIRSE ORGULLOSO Y ES INCREÍBLE QUE SU PROPIO PADRE NO SE DE CUENTA DE ESO.

Blaine se percató de que Burt estaba muy agitado y empezó a preocuparse, sabía que tenía problemas de salud y no quería que le fuera a pasar algo por su culpa – Burt, tranquilo por favor, le va a hacer daño – dijo sujetándolo del brazo.

- Ve por tus cosas ahora porque nos vamos de este lugar.

- Nooo, no quiero.

- NO TE PREGUNTÉ SI QUERÍAS, TE ESTOY DANDO UNA ORDEN, HOY REGRESAS A LA CASA.

Blaine sabía todo lo que eso significaría – por favor no, déjame quedarme aquí, en todo este tiempo hemos estado bien, sigamos así, tú sigue con tu vida de perfección y tu hijo del que estás tan orgulloso y a mi déjame aquí – pedía en forma suplicante.

- No me hagas volver a gritar, ve por tus cosas ahora.

- No te lo vas a llevar a ningún lado. Él se queda aquí conmigo. – Blaine miró con un dejo de ilusión a Burt.

- Aquí, en este lugar de mala muerte que…

- No vengas a ofenderme ni a mi hogar. No tendré lujos, pero nada les falta a mis chicos y es un hogar decente, lleno de amor y respeto. Y ya dije que Blaine se queda.

- Es mi hijo y es menor de edad y yo tengo poder legal sobre él y si digo que viene conmigo, es lo que tiene que hacer. Y más te vale que no interfieras porque soy una persona con muchas influencias y puedo denunciarte por secuestro de un menor y te vas a quedar refundido en una cárcel por el resto de tus días – lo miró amenazante.

- Nooo, Burt es bueno y me quiere, es el padre que hubiera querido tener. Voy a buscar mis cosas, pero no le hagas nada a él. – A James se le heló la sangre al escucharlo –

- Blaine no.

- Tranquilo Burt – lo abrazó con todas sus fuerzas ante los ojos atónitos de su padre – Gracias por todo! – Burt lo abrazó y dijo "no tienes nada que agradecerme hijo, sabes que te quiero". James presenciaba dicha escena sin dar crédito a lo que veía y escuchaba.

Blaine fue a buscar sus cosas mientras los dos hombres se miraban con odio, al cabo de varios minutos regresó con una maleta y su guitarra.

- No vas a llevar esta tontería, a partir de hoy olvídate de todas esas estupideces y perdederas de tiempo – le quitó la guitarra y la aventó hacia una pared haciendo que el mango se partiera con el impacto.

- NOOO, mi guitarra nooo, Blaine corrió a cogerla y ver como estaba destrozada. – miró a James con rabia y dolor – ¿Por qué me odias?

James lo agarró del brazo y lo empezó a arrastrar para sacarlo de la casa. Burt se sentía impotente al no poder impedir que se lo llevaran.

- No me quiero ir – dijo entre sollozos – y se sujetó de la mano de Burt.

- No te vas y no me importa lo que tenga que afrontar – dijo firme. Blaine lo miró y dijo "No me perdonaría que le hiciera daño. Mi corazón se queda aquí con ustedes" y soltó su mano. "Dígale a Kurt que lo amo" – le dijo al oído antes de que su padre lo volviera a halar.

Burt vio con dolor y lágrimas en los ojos como Blaine guardaba sus cosas para luego subirse al auto en medio de los gritos de su padre, súplicas para que lo dejara quedarse y un mar de lágrimas.


- No puedo creer cómo se me fue el tiempo! Le dije a mi papá que sólo serían un par de horas y van a ser las 5.

- Cuando estás a gusto con alguien, no sientes las horas porque es como si se detuvieran sólo para poder compartir un poco más de tiempo juntos. – Kurt volvió a sonrojarse.

- Lo he pasado bien contigo Seb, es la verdad. Gracias por invitarme y por la bonita tarde.

- A ti por aceptar venir y darme un motivo más para sonreír.

Sebastian le pidió que volvieran a verse y Kurt aceptó, luego de eso se despidieron y él como era su costumbre, lo besó en la mejilla ante lo que se volvió a sonrojar.

Iba todo el camino de regreso pensando en lo que había sido esa experiencia y no podía quejarse, Seb, como le había pedido que lo llamara, era un buen chico y sumamente agradable, además de algo coqueto y lo había hecho sentir una mezcla de emociones que no sabía cómo explicar, pero que le gustaban.

Sin embargo, nada se comparaba a lo que Blaine le hacía sentir. Si bien Seb tenía su forma bonita de hablar y hacerlo sonrojar, Blaine no necesitaba palabras, con tan sólo una mirada lograba hacerlo sentir en las nubes y que sus mejillas se volvieras más rojas que un tomate.

Pensaba una y otra vez en las mil formas en las que iba a acercársele para pedirle que hablaran y disculparse si fuera necesario. La vez anterior Blaine había dado el primer paso para reconciliarse, esta vez sería él quien lo diera. Quería que todo se arreglara, no soportaba la idea de irse a L.A. por varios días y seguir peleados.

Tenía dudas sobre cómo había sido la relación de Blaine con su primer novio y por qué nunca habían llegado a nada, nunca se besaron ni tuvieron un momento íntimo. Al menos eso le había dicho, además, porqué su ex no pudo ser capaz de borrar las huellas del pasado que Blaine arrastraba. Claro que le encantaba haber sido él quien lo hiciera, pero no dejaba de cuestionarse e iba preparando mentalmente todas las preguntas que le haría.

Cerca de su casa empezó a pensar en una excusa por llegar tarde y no haber llamado para avisar. Cuando entró, lo primero que vio fue la guitarra rota de Blaine encima del sofá y se puso tenso al no saber lo que había pasado.

- Papá, Blaine… ¿Hay alguien?

- Burt salió con los ojos rojos y algunas lágrimas todavía en ellos – Kurt se asustó - Papá, ¿estás bien? ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal?

- Sí hijo, tranquilo. Yo estoy bien.

- ¿Seguro? No me mientas. ¿Por qué lloras entonces?

- Nunca lo he hecho. Sólo no comprendo cómo pueden haber personas tan malas. Como un padre puede ser así con su propio hijo.

A Kurt se le heló la sangre al escuchar eso – Papá, dónde está Blaine?

- Su padre se lo llevó de regreso a su casa.