[Siento el haber tardado tanto en subir el nuevo capítulo. Estoy en época de exámenes y tampoco tenía muy claro de qué meter en este capítulo, así que ha sido un poco lioso para mi. Pero aquí está! Dejadme saber los que pensáis para tomar nota para el próximo :) Gracias por leer y espero que os guste
M.]
Arco Iris
Eren se sintió extremadamente liberado al apretar el gatillo por primera vez y ver que podía con ello, que no estaba volviéndose loco y que su cuerpo tenía la fuerza suficiente para aguantar el retroceso y no moverse a pesar de todo. La segunda vez apuntó al coche, al igual que la tercera. Sabía que el que lo alcanzó fue Levi pero no era suficiente para pararlo hasta que uno de los dos acertó a darle a una de las ruedas y el coche dio un gran frenazo para después empezar a rodar por la carretera. No tenía muy claro el tiempo que tardaron en hacerlo. Podían haber pasado menos de un minuto o más de diez porque todo en su cabeza pasó como si el tiempo se parase, pero cuando reaccionó se dio cuenta de que ya no estaban cerca de ningún bosque y el coche disminuía la velocidad. Levi le puso una mano en el hombro haciéndole volverse hacia el frente y soltar el arma que seguía muy apretada entre sus dedos.
-Nos estamos acercando a una ciudad. Siéntate bien y esconde eso.
-¿Y los demás? ¿Están bien?
-Han tomado otro camino y ahora mismo no da. Mierda… -masculló Hanji y siguió bajando la velocidad-. Separarse no era una opción.
-Sigue el plan. Cuando tengan señal contactamos con ellos -fue Mike el que habló porque Levi parecía estar en otro mundo.
(En el otro coche)
-¿Nos están siguiendo? -Armin se había despertado al oír la conversación entre Petra y Mike, y el frenazo seco y brusco despertó también a Jean. Al parecer el coche de Eren había sufrido una emboscada e intentaban librarse de ello. También pudo oír unos disparos antes de que colgara. Las peores imágenes se le pasaron por la mente y apretó con fuerza la mano de Jean para tranquilizarse. Tenía que pensar, que mantenerse frío y calmado y pensar en un plan. Tenía claro que Erwin sabía lo que hacía, y era el mejor estratega que podía existir, pero necesitaba pensar por sí mismo para darse cuenta de qué era lo que debían hacer ahora. Otro camino, ese era el siguiente paso. Pero eso no era lo que le preocupada a Armin, sino que si les habían pillado por un camino seguramente habría gente en las demás salidas, por lo que era casi imposible salir de ahí sin ser vistos.
-No lo sé. Es lo que parece, pero no sabemos si solo era un coche o si han mandado todo un equipo. Tenemos que buscar otro camino.
Erwin giró y se metió por un camino de tierra por el que siguieron durante un buen rato, dando brincos en cada bache y con una tensión que se cortaría con un cuchillo. Jean parecía estar a punto de perder los nervios por todos los botes que daba el coche y Petra intentaba cada dos minutos llamar, pero no había cobertura y estaban totalmente solos.
-Toma -Petra sacó de la guantera una pistola y se la entregó a Armin. Le pilló por sorpresa porque hacía mucho no cogía una y no le traía buenos recuerdos, pero apartó sus inseguridades de la mente y la cogió notando el frío tacto del arma y su leve peso. Temía la idea de tener que usarla, pero de alguna manera le tranquilizaba tener en la mano algo con que defenderse, con que defender al resto. Aunque no tenía mucha fe en su puntería.
Se la puso en las rodillas y solo entonces se dio cuenta de que Jean le miraba con una cara de cuadro.
-¿Sabes usarla?
-Por desgracia, sí -contestó y volvió a mirar el arma en sus rodillas. Era más pequeña que la de la última vez, y seguramente más fácil de disparar.
-Pero, ¿cuándo? -el chico no podía salir de su sorpresa.
-Desde que vivía con mi abuelo… le acompañaba de caza.
-Ahora que lo pienso… -Jean frunció el ceño y apartó la mirada del arma-. Nunca te he preguntado por qué vives con Eren y no con tu familia -a pesar de que era algo obvio a Jean no se le había pasado por la cabeza hasta ese momento que Armin hubiese tenido una familia. Como si su mente diera ya por hecho que esos tres eran hermanos de sangre.
-Mis padres murieron cuando yo era muy pequeño -comenzó el chico. Se paró por un momento al notar la expresión del rostro de Jean-. No te preocupes, no los he conocido así que supongo que no los he echado de menos nunca. Mis abuelos me contaron algunas cosas de ellos, pero ya tampoco recuerdo muy bien todo eso. Estuve viviendo con ellos hasta los ocho años. Mi abuela fue la primera en morir, de una gripe fuerte un invierno. Se negó a ir al médico porque decía que no nos podíamos permitir dar dinero en medicinas por un resfriado de nada. Pero una mañana ya no despertó -sintió un peso en pecho al que se agarró con fuerza. El hecho de que todavía le doliera le hacía sentir que no había perdido su verdadero ser todavía-. Tendría como… seis años. Mi abuelo… bueno, nunca lo encontraron. Salió una noche a por leña y al despertarme por la mañana todavía no había vuelto. Fui al colegio como siempre y se lo conté a Eren y Mikasa, éstos a su madre. Todo pasó muy rápido, se dieron por vencidos y aceptaron que me quedase a vivir con la señora Jaeger porque no tenía familia cercana en Japón. Y desde entonces ellos fueron mi familia.
Aquella palabra, "familia", la pronunció con un hilo de voz casi inaudible pero que era muy importante para él. Eren era su familia. Mikasa había sido su familia. La señora Jaeger. Todos habían hecho de él la persona que era y les estaba muy agradecidos a todos. Seguía con esa sensación de que les debía muchísimo, así que cuando Mikasa murió fue como quedarse con una deuda pendiente que jamás podría saldar. "Es algo egoísta verlo así, ¿eh?", había pensado en varias ocasiones.
Jean le había escuchado con en silencio sin prestar más atención a los odiosos botes, al ruido de las ramas chocando contra el coche o al ruidito constante de las techas del móvil de Petra siendo apretadas sin cesar. Y cuando Armin terminó de hablar se sintió como si hubiera dejado de respirar todo ese tiempo. Tomó una gran bocanada de aire y esperó un poco para hablar porque nada de lo que podía decir serviría para nada. "Ha pasado por todo eso… y todavía es capaz de ver un buen futuro. Todavía es capaz de tener esos ojos. Joder, Armin. ¿Cómo no me he dado cuenta de lo fuerte que eres en realidad?". Se sentía estúpido, pero no era momento de martirizarse porque Armin le miraba con una ligera sonrisa y asintió con la cabeza como diciendo que está bien, que podía hablar. Pero a Jean no le salieron las palabras y lo que hizo fue poner una mano en el muslo del chico acariciándolo despacio. Alguien con una apariencia tan frágil tenía un alma tan fuerte. Nunca había conocido una persona así, una persona a la que pudiese considerar una inspiración para sus propias metas, que le hiciera volver a creer que el mundo no se había rendido ante el destino. El miedo a perderlo aumentó y se olvidó de las demás personas del coche. Envolvió al chico en sus brazos y le hizo recostar la cabeza contra su pecho. Sabía que Armin se ruborizaría y puede que hasta le alejara, pero quería abrazarlo así que lo hizo.
-¿Dónde vivías antes? -preguntó. No quería decir que lo sentía por su familia, que lo sentía por Mikasa, que sentía no haber visto todo aquello. Lo que quería era saber más, conocer al verdadero Armin.
-En Wasuremono. Antes de que… desapareciera -susurró.
-¿Desapareciera? He oído que lo desalojaron porque el terreno era inseguro o algo así.
-Eso dicen… Pero no es así. Hay mucho detrás de aquello -comentó Armin pasando a hablar en su típico tono detectivesco-. Aunque esa historia es para otra ocasión.
-Tengo tantas cosas que quiero saber de ti -susurró sin darse cuenta y Armin se estremeció en una risita.
Pero aquella pequeña burbuja que les envolvió por unos minutos se rompió cuando Petra les gritó que se agacharan. Armin reaccionó mecánicamente y tiró de Jean hacia abajo apretándole la cabeza contra las rodillas. Y fue justo a tiempo porque un disparo atravesó la ventanilla derecha y pasó justo por encima de sus cabezas.
-¿Cómo demonios…? -pero nadie puso hablar.
Jean se mantuvo quieto con la cabeza baja mientras el coche aceleraba y otros disparos sonaron a sus espaldas. Uno chocó contra el todoterreno, pero por suerte a penas lo rozó antes de que cesaran y pudieran levantar la cabeza. Jean pudo ver como Armin cerraba sus manos alrededor del arma y lo apretaba con fuerza contra sus rodillas como impidiéndose a sí mismo levantarla. Su expresión había pasado a ser de puro terror, con los ojos cerrados con fuerza y la cara pálida, como si se fuera a desmayar en cualquier instante. Pero para su sorpresa eso desapareció en un instante, dejó la pistola a un lado y se echó hacia delante para ver si Petra y Erwin estaban bien. Cambió de niño asustado a un chico decidido y valiente que le dedicó una sonrisa para tranquilizarle antes de levantarse, girarse para mirar hacia atrás y, cogiendo la pistola entre sus manos, apuntó y cerró un ojo concentrándose. Parecía estar flotando, como si la velocidad, los baches y los giros bruscos no le afectasen.
Jean no se dio cuenta de que estaba mirándole embelesado hasta que apretó el gatillo y el estruendo le hizo saltar. Casi sin darse cuenta reaccionó para agarrar a Armin que perdió el equilibrio por el retroceso, y le sujetó por la cintura para mantenerle quieto mientras el chico volvía a disparar. El estruendo hizo que le pitasen los oídos, pero lo aguantó y apretó con más fuerza al chico. Armin bajó la mirada hacia él como sopesando una idea, se mordió el labio y asintió dándose coraje a sí mismo. Entonces se movió, pasó una pierna sobre Jean y se quedó de rodillas con una pierna a cada lado del chico.
-Sujétame fuerte -dijo. Al principio a Jean le costó reaccionar así que Armin cogió las manos del chico y las puso en su cintura-. Por favor.
-S-sí. No te soltaré -murmuró el chico aun en shock, y apretó sus manos alrededor de la pequeña cintura de Armin. Sus ojos estaban a la altura de su pecho y los brazos de Armin se extendieron por encima de su cabeza, volviendo a la posición de antes. No se atrevió a mirar hacia arriba y cerró los ojos, esperando el estridente disparo.
El chico volvió a apretar el gatillo y al tenerle más cerca que antes el dolor de oídos fue mayor. Cerró los ojos y aguantó el pitido de sus oídos hasta que desapareció, cuando se dio cuenta de que Armin había bajado las manos y se había dejado caer quedándose sentado sobre las rodillas de Jean.
-Puedes soltarme -susurró. Estaba rojo, evitaba su mirada y su voz era terriblemente nerviosa. "¿Qué pasa con los cambios tan drásticos de personalidad de este chico?". Jean amainó el agarre, pero no soltó a Armin.
-¿Le has dado? -preguntó. Todavía le costaba reaccionar y el corazón le iba tan rápido que pasó a sentir el pulso en sus oídos. Como respuesta Armin bajó la mirada y asintió, con el pelo cayéndole en la cara -. Eres increíble, ¿lo sabías? -consiguió sacarle una risita al chico antes de que Petra carraspeara y les hiciera saltar, haciendo que Armin se volviera a sentar de nuevo en su sitio y Jean se pusiera muy tenso.
-Siento estropearos el momento, tortolitos, pero vamos a hacer una bajada bastante empinada. Así que poneos los cinturones.
No les dio mucho tiempo a reaccionar cuando el coche dejó el camino y empezó a bajar la colina. Seguía a gran velocidad y Jean tenía serias dudas de la seguridad de ese plan. Parecía que el coche volcaría en cualquier momento, pero llegaron abajo en poco tiempo y al fin pudieron ir por una carretera asfaltada.
-¿Mike? -la voz de Petra rompió el silencio-. Joder, al fin. Sí, seguid sin nosotros. Nos veremos allí. Sí, nos queda munición y al parecer tenemos un tirador con buena puntería. Sí, le enseñaste bien. Vale, dile al capitán que nos hemos deshecho del coche que nos seguía y que no sabemos cuántos eran.
-Yo vi tres -habló Armin y Petra asintió mirándole.
-Armin habla de tres. No, no es seguro si había más, pero tres asegurados.
Eren podía oír como Mike hablaba con Petra y se relajó al notar la tranquilidad en la voz del hombre. Significaba que estaban bien y que no les habían puesto en peligro, así que volvió a dejarse caer en el asiento y a mirar por la ventana. Levi llevaba un buen rato observándole cuando no le miraba y empezaba a molestarle. Le había preguntado lo que pasaba, pero ni siquiera se inventó una excusa. Simplemente ignoró la pregunta y miró por la ventana. No tenía claro de si había dicho o hecho algo, aunque en ese caso se lo habría echado en cara y no estaría así de misterioso. Hanji se había tranquilizado y había puesto la radio y Mike estaba con el móvil. Aquello había dejado de parecer una huida a acercarse más a un viaje familiar, pero Eren no bajaba la guardia y empezó a mirar por el retrovisor a los coches.
-¿Recordaste algo?
-¿Eh? -aquello le pilló por sorpresa-. ¿Recordar el qué?
-Nada -murmuró el hombre y se pasó las manos por el pelo echándose el flequillo hacia atrás. Hacía eso mucho últimamente y Eren no sabía decir si era un nuevo tic por los nervios o qué, pero siempre que lo hacía era como parar el tiempo un segundo. "Eren, céntrate", se decía siempre al darse cuenta de que se quedaba mirándolo.
-Levi, ¿A qué te refieres? ¿Qué tengo que recordar?
-No tienes que recordar nada, es solo una pregunta porque pareces demasiado distraído. Es una hipótesis de lo que puede pasarte.
-Oh, ¿así que te preocupa? -no, sabía que no era así. Le habría dicho que no era tiempo para andarse por las nubes, que se centrara. No estaría distraído por algo sin importancia-. Vamos, Levi. No soy idiota.
-¿No? Pues es la primera noticia que tengo -el hombre le dedicó una sonrisa burlona y Eren le dio un golpe en el brazo entre risas. Ya no se tomaba nada en serio de lo que Levi le decía, porque no sabía si eran excusas para no decirle la verdad o si lo estaba insultando de verdad. Aunque había dejado de importarle.
-Vale, no me lo digas -murmuró y volvió a mirar por la ventana. Podía sentir la frustración crecerle en el pecho. "Recordar… ¿Qué he recordado?". Tampoco lo tenía muy claro, pero había algo que le molestaba desde que abrió los ojos aquella mañana. Recordaba que antes de quedarse dormido Levi le dio un beso en la frente. Pero no era eso lo que le molestaba, sino la sensación tan familiar que le produjo. Al principio se dijo a sí mismo que era lo que su madre hacía cuando estaba enfermo, pero después dejó de verlo así. Era algo específico, algo muy concreto que hacía sentir ese tacto como extremadamente familiar. "Recordar…". La palabra rellenó algunos de los huecos que explicaban ese sentimiento, porque parecía un recuerdo más que un simple sentimiento. Le hacía sentir de forma similar a la manera en la que pensaba en Mikasa, a la manera en la que mantenía su recuerdo muy presente para que le diera fuerzas. Era la misma extraña sensación que parecía vivir encadenada a su ser y que, de alguna manera, le daba coraje. "¿Pero por qué él?". Seguía sin explicarse por qué Levi lo cuidaba tanto, por qué lo consolaba, por qué le consentía tantas cosas… -. Levi, dime una cosa. ¿Te han contratado para que cuides de mí?
Aquello se le escapó por los labios a medida que surgía en su cabeza sin darse cuenta hasta después de terminar la oración. Se sorprendió un poco a sí mismo por la conclusión a la que había llegado, pero ¿qué otra razón habría? Todo parecía ir a por Eren y Levi parecía interponerse.
-¿Eh? -la voz fue poco más que un suspiro. Cuando Eren se giró hacia al hombre para hacerle la pregunta de nuevo le vio totalmente petrificado. De hecho, los tres en el coche se habían quedado totalmente quietos y callados.
-Espera… ¿He acertado? ¿Te han contratado? -esta vez alzó su voz más de lo que le habría gustado.
-No. No me han contratado. Esto es… otra cosa-Levi parecía estar recordando cómo hablar porque las palabras que salían de su boca eran poco más que balbuceos. Aunque… no parecía estar mintiendo ni usando excusas… No, aquella reacción era por otra cosa. Definitivamente había acertado en algo, aunque no tenía claro en qué.
-Me lo dirás cuando lleguemos, ¿no? -Eren miró al hombre y éste se le quedó mirando. Nunca había visto aquella expresión en él, como de socorro, de desesperación. Estaba aterrado por algo, y Eren se arrepintió al instante-. No te pongas así, capitán. Yo también tengo teorías, ¿sabes? Están esa, o que te van los chicos jóvenes -se rió, una risita forzada. "¿Pero qué demonios estás diciendo, Eren?". Se alteró, bajó la mirada y se giró hacia la ventanilla de nuevo. Pudo oír como Hanji soltaba algo parecido a una carcajada y subió la música en la radio.
Eren miró por el rabillo del ojo a Levi y se dio cuenta de que no había apartado la mirada de él. Estuvo a punto de saltar y preguntarle qué quería, pero el hombre se volvió hacia delante y se pasó los dedos por el pelo echándose de nuevo el flequillo hacia atrás antes de sonreír.
"Eren. Céntrate. Mira hacia delante y cálmate". Pero no pudo apartar la mirada de él y se sentía extraño, como si fuera ridículo el sentirse incómodo, como si ya hubiera superado aquella fase. Pero, ¿qué fase? Empezaba a dolerle la cabeza de tantas cosas que le venían a la mente como una avalancha. ¿Una avalancha de qué? "Recuerdos…". ¿Recuerdos? "¿Qué tengo que recordar?".
-Aghh… Deja de pensar… -se dijo a sí mismo, agradeciendo que la música estuviera lo suficientemente alta para que no se le oyese. Aunque Levi se giró hacia él, pero no dijo nada, sino que volvió a sonreírle de esa manera y toda la sangre se le subió a las mejillas, así que se puso la capucha y se giró casi completamente para darle la espalda. No quería seguir viéndolo porque cada vez se sentía más raro. "No es momento ni lugar para estos sentimientos, idiota", se dijo.
Al principio, cuando empezó a sentir cierta atracción por Levi, se extrañaba que ni siquiera intentara negarlo. No lo había demostrado ni tenía intención de hacerlo, pero no podía negar que Levi le parecía muy atractivo de una extraña manera. Y hasta su insoportable forma de ser le cautivaba y empezó a indagar para conocer cómo era Levi de verdad porque tenía el presentimiento de que estaba escondiéndose constantemente bajo esa personalidad cortante a propósito. Pero le costaba demasiado mantenerse firme y hacer como si nada en momentos en los que Levi parecía hacer las cosas a posta para ver alguna reacción. "Será imbécil…".
Cruzó los brazos y los apoyó en la ventana, y sobre ellos posó la cabeza. Levi le observaba con cuidado desde la espalda. Tenía la impresión de que Eren sospechaba algo por lo que había dicho antes, aunque estaba casi seguro que no tenía ni la más remota idea de lo que pasaba de verdad así que no se preocuparía por eso. Lo que le rondaba la mente en ese momento era otra cosa. Volvía a hacerlo, volvía a mirarle de esa manera. Y Levi sabía lo que significaba.
Se dijo a sí mismo que iba a hacer las cosas diferentes esa vez, quería pensar primero en Eren, en ponerlo a salvo y en asegurarse de terminar con todo por fin. Pero esa mirada, esa reacción… Todo era como aquella vez. Siempre se había preguntado si podría llegar a tener una segunda oportunidad, si conseguiría recuperarlo o al menos a esa faceta que sabía que solamente él conocía. Echaba de menos a ese Eren tan extrovertido, lleno de chistes malos y risas sin sentido, que le obligaba a salir a la calle y a caminar juntos sin ninguna dirección hasta altas horas de la noche "porque caminar bajo las estrellas es como soñar despierto". Echaba de menos cómo le hacía sentir ese chico porque después aquello no había sentido nada parecido. Eren perdió la memoria, pero Levi sentía como si hubiera perdido parte de su identidad aquel día así que, aunque pareciera egoísta y así se sentía, le gustaría haber perdido la memoria también.
Sacudió la cabeza para salir de su atontamiento y centrarse en lo que estaba pasando, intentando adivinar el siguiente paso que dar. Hanji parecía animada, pero por la forma de conducir y su postura estaba claro que tenía los nervios a flor de piel, lo que era un alivio porque una Hanji alerta era como un perro de caza muy experimentado con un agudo sentido del peligro. Mike, por el contrario, estaba totalmente embobado mirando la pantalla del móvil apagada, aunque no se atrevió a preguntar. Así que sacó algo de munición de la mochila y recargó la pistola por si tuviera que volver a utilizarla y también la de Eren sin que el chico le hiciera mucho caso. Le conocía lo suficiente (o eso esperaba) para saber lo que pensaba en aquel momento, y no le molestó.
Recibieron otra llamada de Petra para decirles que seguían sin incidentes y que habían vuelto a la ruta principal. Pero Levi les ordenó coger otra porque estaba casi seguro de que les estaban vigilando y si se acercaban mucho acabarían en el punto de mira también.
Y no tardaron mucho en darse cuenta de que Levi tenía razón en lo del seguimiento, cuando Eren les alertó de un coche que llevaba media hora detrás.
-No me había fijado en él, pero no para de salir como vigilando y luego a meterse detrás para no ser visto -decía mientras seguía mirando por el retrovisor. A Levi le costó poco localizarlo y le indicó a Hanji que abandonara la autopista.
-No les importa esta gente. Si nos tienen a tiro dispararán.
"Dispararán". No hizo falta más para que Eren agarrase la pistola y se girase. Sabía que no era buena idea el dejarse ver, pero necesitaba una vista mejor del coche por si así conseguía darse cuenta de cuántas personas lo ocupaban. Pero no hubo suerte y carraspeó poniéndose más nervioso a medida que Hanji salía de la autopista y había cada vez menos coches que los separaban. Podía ver como las nubes se habían disipado casi por completo y el sol había creado un arco iris a lo lejos, poniéndole la carne de gallina. Y entonces recordó.
-Aquel día… -murmuró casi temblando-. Había un arco iris. Lo último que recuerdo del 2014 es un arco iris.
-¿Arco iris?
Eren empezaba a marearse y a ver cada vez más claro aquel paisaje de atardecer, con el cielo nublado y un arco iris que se colaba entre las nubes.
Una mano en su hombro le hizo volver a la realidad a la vez que le hacía agacharse. No había oído a Levi gritarle que tuviera cuidado, que se agachara, y casi se vuelve a levantar cuando el coche giró sobre sí mismo. El corazón de Eren dio un brinco y se preparó para el impacto, pero lo que sucedió fue totalmente imprevisible. Hanji había conseguido hacer una maniobra imposible para conseguir que el coche saltara, diera un giro de 360º hacia un lado y volviera a aterrizar sobre las ruedas. Y tan pronto como pudo aguantar el volante aceleró poniendo de por medio un gran bloque de hormigón que separaba ambas direcciones. Consiguió girar sin chocar con nadie y como un rayo volvieron sobre sus pasos viendo como el coche que les seguía desaparecía por el retrovisor.
-Te dije que nada de experimentos -murmuró Levi aun agarrándose al cinturón.
-No lo es. El experimento ya lo hice antes -ella miró hacia atrás con una gran sonrisa orgullosa en la cara.
-¿Cómo has…? -Eren seguía sin poder respirar bien y tenía el cuerpo del revés.
-Le he hecho un apaño al coche. Por no decir que soy una conductora excelente -es guiñó y se volvió hacia delante para seguir conduciendo.
-Hanji, eres la mejor -dijo Eren. Jamás había visto un giro así, ni siquiera en películas salía bien. Aquella mujer había conseguido salvarles de esa sin causar ningún daño, ni siquiera al coche. Era totalmente impresionante.
-Lo sé. Me adoras -murmuró ella y cogió la primera salida que encontró.
-¿No se emociona demasiado para casi habernos matado? -Eren se había inclinado hacia Levi para susurrarle aquello porque con la música aún alta Hanji estaba dando golpecitos en el volante al ritmo de una canción y tarareando, como si todo fuera una fiesta.
-Cuando Hanji no está animada por casi matarnos, se alegra por casi matar. El caso es que… hace mucho no está cuerda -a Levi parecía… ¿Divertirle? Sí, estaba casi sonriendo mientras hablaba-. Pero es la persona más lista que he conocido en mi vida.
-Vaya, ¿admites que hay alguien mejor que tú?
-Es inteligente -Levi no hizo ni caso al intento de burla de Eren- y muy hábil, pero le falta disciplina y odia acatar órdenes. Y mucho menos darlas. Se le da mejor… esto.
Eren volvió a mirar a Hanji que les observaba por el retrovisor con una sonrisa. La mujer levantó las cejas y Eren levantó el pulgar en señal de aprobación. Sentía como una mezcla de seguridad y miedo por no tener ni idea de lo que esperar de Hanji. Aunque, siendo sinceros, no sabía lo que esperarse de nada de lo que pasaba.
-Así que están bien.
Llevaban una hora sin saber nada del otro coche, por lo que las noticias dejaron a Armin más relajado. No había entendido muy bien algo sobre el experimento volador de Hanji, pero conociéndola no debía de ser nada bueno por lo que no preguntó para no preocuparse. Sin embargo, sirvió para sacarle una sonrisa a Erwin, una muy tétrica.
-Hay que ir con cuidado -Petra seguía hablando-. Deberíamos ir a otro sitio por hoy, cambiar el plan, organizarnos. Estamos en peligro, Levi. No, tienes que ser objetivo. No voy a poner en peligro a todo el mundo para llegar cuanto antes -era de las pocas personas que le hablaba a Levi como si fuera un igual, como si tuviera autoridad sobre él. Pero en esta ocasión hacía el trabajo que sabía que Levi no podía hacer, que era pensar en todos por igual-. Hablaré con Pixis. Sí, se ha jubilado, pero ¿quién se jubila del todo en este trabajo? Es lo mejor, estoy segura.
-¿Cambio de planes?
-Más bien cambiando los planes de Levi -murmuró ella y empezó a teclear.
Jean miraba a Armin confundido y él negó con la cabeza quitándole importancia. Se olía lo que estaba pasando, pero prefería no decir nada, y se volvió hacia la ventana. De repente una moto a toda velocidad pasó por al lado del coche, colándose entre los coches que habían delante de ellos y desapareciendo. No le habría dado importancia si no fuera porque había visto una moto pasar igualmente a gran velocidad veinte minutos atrás, y podría jurar que era la misma. Entonces se giró quitándose el cinturón. Tenía un mal presentimiento y había demasiadas personas en la carretera como para ignorarlo.
-Petra, hay un camino más solitario para –
No le dio tiempo a terminar la frase, cuando se vio impulsado hacia atrás chocando con el asiento de delante y después, con un golpe en la cabeza, perdió la noción de todo lo que pasaba quedando solamente el sonido del cristal rompiéndose en pedazos antes de que todo se volviese negro.
