No culpes a tu suerte.


Kaori sabía que en ese lugar era una intrusa jugando a ser amiga, alguien que en el fondo no tenía cabida ahí; y aunque las voces disueltas en el aire eran familiares y cercanas, también eran el sonido conocido de una emoción desde el inicio negada a ella.

Eran el refugio que por períodos pudo ser casi suyo pero que nunca lo fue del todo; eran el eco tenue de amistades pasadas, de risas fáciles de infancia, de recuerdos pasajeros ya olvidados; y lo único que le quedaba a ella era interpretar con una sonrisa superficial el personaje que le tocaba.

Porque en aquella comida entre viejos allegados, con la mesa llena de platos al frente para compartir, sentada junto a ellos como si fuera una más, durante la conversación agradable, en las anécdotas de tiempos vacíos de ella, y aun cuando los ojos de sus acompañantes brillaban llenos de pasión discutiendo sobre algún tema Pokémon del cual también podía fácilmente opinar, en todo momento, tenía presente su papel.

Para sobrevivir, Kaori conocía perfectamente qué decir y qué callar, cuándo sonreír y cuándo mostrarse empática según las convenciones sociales lo dictaban; había aprendido a amoldarse a la situación y a los que la rodeaban.

Pero para ir más allá, para realmente vivir y no sólo aferrarse débilmente a la vida, había descubierto cómo estar del lado ganador; cómo ser una persona fuerte, la clase ante la cual otros bajaban la mirada y no se atrevían a menospreciar.

Había aprendido a estar sola y a no necesitar de nadie.

Y, sin importar qué, se había prometido a sí misma no hacerse débil nunca más.

Porque debía mantener la cabeza fría, sin emociones, si quería proteger aquello por lo que había tenido que luchar tan duro.

Así que se obligó a dejar de prestar atención a las sutiles pero constantes muestras de cariño de Gary hacia a Misty que se traslucían todavía más cada vez que él respondía a alguna pregunta sobre su noviazgo; y al desviar la vista a su alrededor, al momento notó, cómo el campeón de la Liga, que estaba sentado en una esquina opuesta, se levantó de imprevisto con su fiel Pikachu delante de él como si estuvieran yendo detrás de alguien, y al seguirlos con la mirada, vio cómo en ese instante, por una de las ventanas cercanas del restaurante, pasaba a lo lejos aquél hombre que había hecho la última pregunta en la entrevista.

Kaori, movida por la curiosidad más que por algún propósito exacto, se levantó también, dejando al resto seguir su charla, y caminó hacia la puerta que daba al estacionamiento al aire libre, donde llegó a tiempo para ver a Ash hablando con Lance.

"¿Por qué lo dejaste ir?" La voz del campeón fue lo suficientemente fuerte como para alcanzarlo a oír desde lo alto de los escalones de la entrada donde Kaori estaba, pero Lance no se intimidó en absoluto por el reclamo enojado del hombre más joven.

"Ash, cálmate. Sólo era un opositor. Intentaba amenazarnos con desprestigiar a la Liga, pero no te lo tomes en serio. Ya le dejé en claro que si sigue hostigándonos presentaremos cargos en su contra."

Ash frunció el ceño.

"Pero, ¿qué hacía aquí? Es decir, ¿cómo nos encontró?"

"No lo sé. Debió seguirnos desde la televisora."

"Lance," La voz de Ash se escuchó mucho más grave y baja esta vez, y Kaori tuvo que esforzarse por escucharlo. "¿de verdad no sabes quién es?"

"No. No lo sé."

Si Ash dudó o no de su respuesta, Kaori no estaba segura, pero en verdad parecía molesto por la situación. Ella nunca antes había visto al campeón así, se sorprendió a la vez que observó con detenimiento cómo su gesto preocupado acentuaba aún más las facciones varoniles bien definidas de su rostro; realmente era un hombre apuesto pensó casi involuntariamente, pero justo entonces otras señoras salieron del restaurante haciéndola mover bruscamente del medio y en el proceso perdió momentáneamente el equilibrio.

Recobrando su compostura, Kaori se enderezó y las miró desde arriba con la visera de su gorra aún cubriendo la mitad de su rostro, si supieran quién era ella no se osarían a pasar con tanto desdén a su lado pensó irritada; pero ellas en verdad no debían tener idea porque dedicándole una breve mirada indiferente, siguieron escaleras abajo a la vez que se susurraban una a la otra viendo chismosamente hacia Lance y Ash.

"Te dije que sí era; mira, ahí están también el Campeón de la Liga actual y el anterior."

"Cierto, creo que sí son; pero si sí era la ex líder del gimnasio Celeste la que vimos, esa chica no tiene vergüenza, hazme el favor, que aparte de no disculparse por lo que hizo, se venga a celebrar con ellos como si nada."

Kaori tuvo que suprimir una carcajada al escuchar eso; ¡el mundo por fin le estaba dando la razón!, y lo único malo era que Misty no estuviera ahí para oírlo. No, no, lo realmente malo era saber que había ganado una batalla de una guerra no declarada, y que por lo mismo no podía presumírselo a nadie, pensó dándose la vuelta para entrar al restaurante nuevamente.

Tendría que conformarse contándole a Sara y a Natalie después.

"Pero si ella actúa así es porque ya han de tener acordado que ganará las elecciones; eso de que el mejor será el elegido suena a puro show."

Al oírlo, los pasos de Kaori se detuvieron de golpe y con la mano fija en la manija de la puerta de cristal, se quedó inmóvil por un instante en el que como un súbito flash las voces de aquellas mujeres fueron reemplazadas en su mente por otras muy similares que pertenecían a un pasado que ella habría querido olvidar.

"Qué fraude; Daisy Waterflower merecía ganar el concurso en lugar de esa niña escuálida, digo, en serio, ¿en dónde le ven lo bonita? Además, ¿cuántos años tiene? ¿14, o algo así?"

"Ni que lo digas, pero, ¿no te has enterado? ¡Si todo el mundo lo sabe! Es porque su papá es el dueño de la televisora, ¿cómo crees que va a ser casualidad que su hija gane el primer lugar mientras la favorita para Reina queda en tercero? Estaba acordado que Kaori ganaría."

No, Kaori presionó sus puños cerrados como si con eso pudiera destruir los recuerdos, no había sido así; ella era la legítima Reina de belleza de Kanto, y Daisy el tercer lugar.

"Oye, ¿estás bien?" Preguntó alguien cerca de ella, devolviéndola al momento presente.

Kaori levantó la vista para encontrarse con un par de cálidos ojos miel que parecían genuinamente interesados en ella. Era Ash; pero, parpadeó viéndolo sin atinar a decir nada, ¿a él en verdad le importaba cómo estaba?

Todos los que ella conocía no hacían más que fingir, olvidar o ignorarla, pero él le ofreció lo que se vio como una sincera sonrisa amistosa.

"¿Pasó algo? ¿Qué haces afuera?"

Por primera vez desde que decidió y aprendió a convertirse en una persona fuerte, por alguna razón, Kaori no estaba segura de qué decir o cómo comportarse frente a alguien; y de pronto fue como si hubiera vuelto a ser esa vieja versión suya, aquella niña deseosa por ser aceptada en un grupo de verdaderos amigos.

Así que sin darse cuenta terminó diciendo simplemente la verdad.

"Te vi salir detrás del señor que estaba en la entrevista, y me pregunté qué estaba pasando."

Ash volvió a poner su rostro serio, y asintió.

"Lance habló con él y dice que no cree que nos moleste de nuevo." Le explicó, y luego, suspiró pasándose una mano sobre el cabello. "Pero, entonces, ¿qué hacía aquí? Debí haberlo seguido para interrogarlo más."

Kaori se mordió el labio intentando simular que pensaba en el asunto pero por dentro sólo estaba sorprendida; ¿Ash estaba confiando en ella? Pero, ¿por qué? Lo único que sabía de ella era que supuestamente era su fan. Se acababan de conocer.

Entonces, Ash le sonrió levemente volviendo sus ojos a los suyos, y Kaori sintiéndolo muy natural le devolvió el gesto; la sonrisa del campeón era verdaderamente bonita y contagiosa.

"¿También estás preocupada por Misty?" Ash le preguntó, y al escucharlo la expresión en el rostro de Kaori se congeló.

Le tomó un par de segundos captar por qué el campeón supondría eso, pero luego, todo estuvo muy claro, si él la trataba bien era sólo porque creía que ella era cercana a su adorada mejor amiga; y al darse cuenta tuvo que desviar la mirada para que él no notara su desilusión.

Una y otra vez, como una broma cruel, todo volvía al mismo punto de partida, y no había ninguna sorpresa en ello: Misty era la principal en la vida de todos y no ella.


El principal motivo por el cual Brock había ido a verlos, había sido su preocupación por Misty, y aunque le alegraba ver que ella estaba emocionalmente bien (¡incluso con novio nuevo que no era Ash!, vaya noticia), eso no quitaba que la situación seguía siendo inquietante.

Hacía un mes había creído que lo mejor sería dejar que el tiempo acomodara las cosas, y ahora se daba cuenta que quizás eso había sido un error; el giro presente de los hechos lo había tomado desprevenido.

¿Por qué Lance la sacó del gimnasio para después incitarla a que participara en unas elecciones? ¿Le daba la oportunidad porque se sentía culpable?

Aún después de haber estado sentado y conversando en la misma mesa que Lance, no podía decirlo, y luego, de repente, éste se había ido sin siquiera despedirse de ellos, dejando dicho con Ash, que había surgido algo de lo que debía encargarse personalmente.

Brock no quería hacer sentir mal a Misty, pero como alguien que se había autoimpuesto el título de su hermano mayor, estaba tratando de decidir qué era lo mejor para ella, y después de pensarlo mucho, había concluido que sólo había una cosa que podía aconsejarle.

"No lo hagas." Le dijo firmemente asegurándose que nadie más estaba oyendo, y ella instantáneamente, lo miró con una mezcla de sorpresa y decepción, pero él aún así repitió su pedido. "No participes, Misty."

"¿Por qué no, Brock?"

Fijó su mirada firme en ella antes de contestar, deseando que por algún milagro consiguiera persuadirla de hacerle caso sin rechistar; estaban en el estacionamiento y los demás ya se estaban subiendo a sus vehículos para regresar a sus respectivas actividades del día. Él mismo debía volver al hospital pronto.

"Porque lo que pasó hoy, es un indicio de lo que pasará en las elecciones. No vale la pena que te expongas a eso." Brock respondió con seriedad, y cuando Misty suspiró desviando la mirada, él abrazó su hombro para intentar infundirle un nuevo ánimo. "Tómate un tiempo lejos, Misty. Háblalo con tu novio, quizás puedan ir juntos a otra región; amabas viajar, ¿lo recuerdas? Además—"

Misty levantó la cara a él callándolo con su mirada indignada.

"¡No puedo creer que me estés aconsejando que me rinda!" Ella le reclamó soltándose de su brazo. "De todas las personas, pensé que al menos tú comprenderías por qué es tan importante para mí. ¡Tu familia también tiene un gimnasio!"

Brock ya había visto más de una vez a Misty gritar enojada y herida, dado que Ash solía decir sin pensar cosas tontas que terminaban lastimándola, pero la diferencia era que en esta ocasión estaba siendo directa y estrictamente dirigido hacia él; y sin poderlo evitar, una pequeña parte suya sintió que en cierta forma la estaba traicionando.

Pero, era lo mejor para ella, ¿no era así? Trató de mantenerse en paz.

"Misty, lo entiendo, y por eso, soy yo el que te lo dice. No te aferres a eso sólo porque era de tu familia."

Ella no contestó de inmediato ni tampoco se fue enojada; en cambio, su expresión se volvió simplemente triste.

"Si estuvieras en mi lugar, ¿realmente lo abandonarías? No lo harías, Brock." Su voz esta vez fue calmada, y de algún modo distante. "Lo recuperarías para tu familia; pero ¿por qué crees que yo no puedo? ¿Piensas igual que los demás, que no me lo merezco?"

Viendo entonces a sus ojos dolidos Brock pudo percibir por primera vez lo mucho que realmente Misty había cambiado en ese mes; cómo tal vez ella no estaba emocionalmente tan bien cómo él se había hecho creer a sí mismo en un principio.

¿No lo había notado antes porque había deseado tener una excusa para convencer y justificar a su propia conciencia?

"Misty—"

"No; no tienes ningún derecho a opinar."

Con esa última frase, Misty se dio la vuelta, y con el viento de la tarde en contra revolviendo su cabello suelto, se dirigió firmemente hacia el auto de Gary donde éste ya la estaba esperando.

Brock la observó con el ceño fruncido, eso no había resultado cómo lo esperaba; suspiró decidiendo que tendría que dejar que a Misty se le pasara antes de hablarlo de nuevo con calma, y tomando del bolsillo de su pantalón las llaves de su coche, simplemente levantó una mano en señal de despedida a los demás, quiénes desde lejos, por suerte, no parecieron haber percibido que discutieron; y se giró para volver a su auto.

"Espera, Brock," Alguien detrás de él gritó, y se dio la vuelta para ver que era Kaori corriendo hacia su dirección. "Vas al hospital de la Liga en ciudad Plateada, ¿cierto? Yo voy al Spa; ¿puedes dejarme en el camino?"

Se limitó a asentir, y le indicó que podía subir.

Una vez que ambos estuvieron adentro del auto, Kaori volteó a Brock, y antes de que él pudiera decir nada, ella le aventó a la cara la tarjeta de presentación que le había dado cuando se encontraron en la televisora.

"¿Ya podemos dejar de fingir que no me conoces?"


El camino de regreso estaba resultando ser inquietantemente silencioso; y aunque Gary pretendía estar con la atención fija en la carretera, de vez en vez, no podía dejar de mirar de soslayo hacia Misty, quien iba con la cabeza completamente recargada contra el asiento y la mirada perdida dirigida hacia su ventana cerrada.

Frunció el ceño mientras golpeteó rítmicamente con su dedo el volante de forma inconsciente; era absurdo, pero cuando se trataba de ella, comenzaba a darse cuenta que le era imposible ignorar los cambios en su estado de ánimo; porque aun si fingía no notarlos, por dentro no podía quedarse tranquilo hasta el punto que su diálogo interno bien podría asemejarse a la letra cursi de una balada melancólica:

«¿En qué estás pensando mientras ves el cielo con esa expresión tan triste, mi fugitiva?

Esta tarde me pareció ver por el espejo retrovisor que peleaste con tu amigo, pero ¿por qué no lo hablas conmigo? ¿Preferirías que fuera otro el que estuviera aquí en mi lugar?

Haces que me—»

Dando un cambio de velocidad, y sacudiendo esos pensamientos ridículos, se dijo que la verdadera cuestión era: ¿qué rayos pasaba con él?

Si Misty no quería contarle era porque ese asunto no era de su incumbencia; y él no pensaba ser el que tuviera que preguntarle, así que decidido a distraer su cabeza con otra cosa por una buena vez, quiso subir el volumen a la radio, pero por una casualidad del destino, ella pareció tener la misma idea en ese preciso momento, y sus dedos se tocaron accidentalmente en el proceso.

Gary quitó su mano de inmediato casi como si Misty quemara, pero en cambio ella rió suavemente, como si él le ocasionara sólo un leve cosquilleo.

"¿También te gusta esta canción?" Misty al fin rompió el silencio con una especie de grata sorpresa en su tono.

Él no volteó a verla, y se limitó a encogerse de hombros con indiferencia; no iba a mostrarse emocionado de que ella se dignara a dirigirle la palabra. Gary Oak todavía no caía tan bajo.

De reojo, notó cómo Misty se giró nuevamente hacia la ventana, y de alguna forma, cuando ella volvió a hablarle, la escuchó más lejana, casi como si su voz le llegara desde algún pasado lejano.

"Sabes, a mí me recuerda a cuando Ash recién se volvió el Campeón de la Liga; porque ese día en el camino de regreso, saliendo del estadio, comenzaron a tocarla. Estábamos rodeados de gente; había reporteros, fans, flashes de cámaras, gritos por todas partes, y en el fondo esa canción. Ash tomó mi mano como si no quisiera perderme entre la multitud, y yo pensé nunca olvidaré este momento." Le confesó como alguien que habla con un viejo amigo, o aún más íntimo, como algo que escribiría sólo para sí misma en su diario secreto. "Durante meses, harté a mis hermanas escuchando la canción una y otra vez a todo volumen; pero a mis Pokémon les gustaba tanto como a mí, especialmente a Azurill." Ella hizo una pausa, y él pudo percibir la sonrisa nostálgica en su rostro. "Creo que además del tiempo que viajé con ellos, ésa fue nuestra mejor época. Realmente estaba tan orgullosa; habíamos imaginado ese momento tantas veces de niños, y de pronto se hizo realidad, parecía que era el inicio de nuestros mejores años; Brock acababa de ser nombrado director de su área, yo era la líder de gimnasio número uno de la región y Ash había alcanzado su título como maestro Pokémon. Era un sentimiento maravilloso." Exclamó, y luego, inspiró profundo como infundiéndose fuerza. "Quisiera regresar a entonces, pero ya no se puede, ¿verdad?"

Tuvo que voltear a verla brevemente; por la forma en la que sus ojos brillaron se preguntó si ella estaba a punto de llorar, pero no le quedó más que volver su cabeza al camino.

Sabía que lo que Misty realmente le estaba preguntando era si alguna vez podría recuperar lo que había tenido.

"Siempre puedes empezar a soñar de nuevo; ¿quién te puede quitar eso?"

¿Qué más podía decirle?

La sintió bajar su mirada a sus manos, y preocupándose de que estuviera llorando, volteó a ella, y entonces, al mismo tiempo, sus ojos se encontraron.

Misty le dio una pequeña sonrisa.

"Tienes razón. Si es mi sueño, ¿quién puede decir que no lo merezco?"

Giró el volante en dirección a la desviación a Paleta.

"Misty, no deberías dejar que te afecte mucho lo que otros piensen de ti. Si quieres algo sólo ve y consíguelo." Le dijo levantando una mano y cerrando su puño.

La vio sonreír como si no le sorprendiera que él le dijera algo así.

"Es fácil para ti decirlo."

"Sí, es fácil; porque soy Gary Oak." Respondió con aire tranquilo y le cerró un ojo, a lo que, Misty simplemente rió como queriendo dejar ir el tema; no obstante él, volviendo la vista al frente, se propuso decirle con firmeza una última cosa al respecto. "Pero tú eres Misty Waterflower. No lo olvides."

Ella rió secamente.

"Sí, cómo olvidarlo, soy la sensacional Misty Waterflower;" Le dijo en obvio tono sarcástico. "también conocida como la Enemiga número uno de la Región."

Él le dedicó una rápida sonrisa divertida.

"Bueno, fugitiva, ¿y qué esperabas, que te siguieran llamando la Sirena de la Región? Era obvio que no; ¿y qué? Tampoco fuiste nunca oficialmente reconocida como la cuarta hermana sensacional por las otras Waterflower, pero que yo sepa eso no te detuvo entonces. ¿Qué diferencia hay ahora? No necesitas la aprobación de nadie. Lo único que importa es que aún eres Misty Waterflower," Aprovechó una intercepción vial para detenerse y voltear a mirarla a los ojos. "¿entiendes lo que quiero decir?"

Ella lo miró seriamente por unos segundos, y luego asintió con una leve sonrisa.

"Sí, lo entiendo."

"Me alegra ayudarte." Le dijo intentando no mostrar mucha arrogancia en su tono complacido, porque sinceramente, no era el caso; él sólo se sentía bien de que ella recobrara la confianza en sí misma.

Así que volvió a arrancarse.

"Es cierto, ¿cómo pude olvidar quién soy?" Ella exclamó sonando más segura. "Si soy Misty Waterflower;" Proclamó dramáticamente, consiguiendo que él cediera a la tentación de girarse a verla, y entonces ella con una sonrisa completó su frase. "la mujer más bella que has visto, ¿cierto?" Declaró seriamente y luego se echó a reír.

A Gary sin embargo le hizo poca gracia. ¿Se atrevía a burlarse de él cuando sinceramente había estado intentando subirle la moral? Juró que ya no se preocuparía por ella, y optó por ignorarla después de lanzarle una mirada.

Pero Misty no se tardó en volver a romper el silencio.

"Sabes, hace rato cuando se lo dijiste a tu abuelo con esa cara tan seria pensé que eras muy buen actor, pero ahora veo que debiste decir la verdad."

"Si eso te gusta pensar, no te culpo."

Haciendo caso omiso, ella jaló de su brazo, por lo que, él tuvo que mantener firme el volante.

"Así que, Gary, continúa con lo que estabas diciendo, quiero saber, aparte de la mujer más bella del mundo, ¿qué más piensas que soy? ¿Indomable? ¿Encantadora? ¿Tenaz?"

"Una lunática bipolar."

Misty golpeó su brazo, pero no le pareció que ella estuviera realmente afectada por su acotación.

"A la que amas con locura, ¿cierto?" Añadió ella entre risas.

Irónicamente, como cuando dicen que hay que tener cuidado con lo que deseas, Gary comenzó a extrañar a la Misty que estaba con la boca cerrada.

Pero aún si habría sabido qué decir para callarla, no lo hizo; y, por el contrario, la dejó seguir diciendo a las risas cosas tontas por el estilo.

Quizás porque en el fondo le agradaba alargar ese momento en el que era él, y solamente él, quien conseguía un cambio en su humor.

Tal vez porque no sabía qué otra cosa hacer para ayudarla a olvidarse de sus problemas.

O sencillamente porque le gustaba oírla reír.


Misty se había reído en voz alta hasta no tener idea del cómo había empezado, sólo siendo vagamente consciente de que lo hacía porque estaba queriendo escapar del deseo de llorar, y más aún, porque su mente eludía la verdad que en el fondo, ya sabía que tarde o temprano tendría que afrontar.

Así que rió y rió a expensas de su novio ficticio.

"Gracias, Gary." Le había dicho cuando se bajó de su auto, en el tono ligero de quien ha reído mucho; pero en su interior se prometió solemnemente que delante del profesor Oak, empezaría a actuar un poco más convincente como la novia de su nieto; era lo justo que podía darle a cambio.

Distraer sus pensamientos se volvió el pasatiempo de Misty por el resto de la tarde, por lo que, se unió a Ash en su entrenamiento vespertino con una concentración y vigor que tendría alguien en una batalla oficial; y así, gritando órdenes de ataques en lugar de hacerse ninguna pregunta, ambos desahogaron sus frustraciones combatiendo hasta que tanto sus Pokémon como ellos quedaron agotados.

Cuando Ash regresó de llevar a los Pokémon de ambos al laboratorio del Profesor Oak para que fueran curados, la encontró todavía en el jardín trasero de su casa, cerca del pequeño estanque, y sin decirle nada, él se sentó a su lado.

Ver el reflejo de la luz de la luna sobre el agua, que era interrumpido sólo de vez en cuando por el viento que creaba ondas en la superficie, la relajaba, y por eso, casi sin darse cuenta, recargó su cabeza en el hombro de Ash a su lado.

Respirando profundo, decidió que era momento de ser madura.

"Debería renunciar—"

"No fue por—"

Ambos hablaron al mismo tiempo, y tuvo que alejarse de él para mirarlo.

Ash frunció el ceño.

"¿A qué quieres renunciar?"

Misty supuso que ésa no era una de las palabras favoritas de él, y que definitivamente no le gustaría lo que le diría.

Movió la cabeza.

"Después; primero, ¿qué ibas a decir tú?"

Ash la miró inseguro un instante, pero cedió a su pedido.

"Mist, sé que te preocupa lo que pasó pero no fue por ti. Ese hombre era uno de los opositores de la Liga, habría usado cualquier cosa en nuestra contra; incluso amenazó a Lance cuando fuimos a comer." Colocó una mano en su hombro. "Sólo olvídate de eso. Te prometo que la próxima vez cuidaré de que no vuelva a pasar."

Ash hacía con demasiada facilidad promesas que no podía cumplir; pero sabía que él en verdad lo creía.

Bajó la mirada.

"¿Mist?"

"Lo que pasó hoy volverá a pasar, y no podrás evitarlo." Levantó la mirada, y le sonrió. "Está bien, no tienes que hacerme esa promesa. Pero Brock dice que por esa razón debería renunciar al gimnasio."

"Ése no es motivo para darse por vencido, Mist." Él contradijo firmemente.

Ella asintió tranquila.

"No, no lo es. En realidad, estaba realmente decepcionada de él por decirme algo así; pero" Suspiró intentando encontrar las palabras correctas para expresarlo sin alterarlo. "lo he pensado, y no es a mí a la que estoy exponiendo; es a ti, Ash. Yo ya no tengo nada que perder, pero tú sí. No quiero que en el intento por recuperar el gimnasio de mi familia, lo único que consiga sea poner en peligro tu sueño. Eso sí no me lo perdonaría."

Lo miró dejando caer todas sus barreras para que él viera la sinceridad detrás de sus palabras así como la firmeza en su resolución.

Sin embargo, Ash le sonrió inafectado.

"Misty, ¿todavía no me conoces? ¿Cuándo he preferido tomar el camino lógico y seguro? Ok; digamos que mi título como Campeón estaría en juego. Pero eso no es novedad; todos los años debo protegerlo. Es parte de mi trabajo. No me utilices como excusa, Mist; porque pase lo que pase, yo nunca diré que fue por ti que perdí, si sucede, sólo significa que debo esforzarme más y de cuenta nueva. Así que, ¿dónde está la niña valiente de la que me—" Sospechosamente, Ash pareció cambiar rápidamente de elección de palabras. "hice amigo hace tantos años atrás? La Misty Waterflower que conozco no se detendría hasta demostrarle a todos quién es realmente."

¿Cómo podía Ash sonar tan maduro e ingenuo al mismo tiempo?

Lanzando por la borda su plan de hablarlo seria y calmadamente, se levantó de un salto. A veces él simplemente le hacía muy difícil el contenerse.

"¡Ash Ketchum, no lo hagas parecer como si yo fuera una cobarde!" Lo acusó viéndolo desde arriba, pero al instante él también se levantó.

"Entonces, deja de decir tonterías, Misty."

"¿Tonterías?" Repitió, dando un paso hacia él. "Te diré lo que es una tontería: que sigas creyendo que el mundo es tan simple como cuando tenías 10 años." Le gritó señalando su pecho. "No es así, Ash. Nunca lo ha sido. Y, yo tampoco puedo ser esa niña, porque, ¿qué dices que haga, que sea la Misty Waterflower que les demostraría a los demás que se equivocan? ¿Y entonces, qué, igual como hice con mis hermanas cuando no creían en mí, les grito, y les aseguro que no volveré hasta que sea la mejor entrenadora de Pokémon de agua? Sólo que las cosas no resultan así; no volví siendo la mejor, la única razón por la cual regresé fue porque ellas querían irse a un crucero. A diferencia de ti, Ash, que tienes que proteger tu título año con año, yo sólo he sido una farsa."

En realidad, Misty no estaba segura de dónde había salido todo eso; pero lo miró con la cabeza en alto como si en lugar de declararse a sí misma un fraude total estuviera defendiendo su honor.

Ash suavizó su expresión.

"Misty, eso no es cierto; más de una vez protegiste tu gimnasio de que otros lo ocuparan por la fuerza, y has ganado la Copa Remolino dos veces seguidas ya." Le replicó en tono tranquilo, y de alguna manera, oírlo le dio un poco de paz, una que no había notado necesitaba tanto. Ash se inclinó medio paso hacia ella, y le dio un apretón en su hombro. "Mist, tú y yo sabemos que lo que pasó no fue tu culpa; no entiendo por qué te atormentas. Incluso si huiste fue porque no te dejaron opción; no podías usar contra ellos tus Pokémon si ellos no iniciaban la batalla, y tampoco podías llamar a la Oficial Jenny, porque tenían un contrato firmado por tus hermanas. Pudiste llamarme, eso sí." Agregó él algo triste.

"No; si te hubiera dicho lo que pasaba, tú habrías ido de inmediato y, si ya te he causado problemas, eso habría sido peor."

Él suspiró.

"Misty, entonces, ¿por qué sigues culpándote? Ya déjalo ir."

Lo miró insegura; porque ése era un punto en el que realmente ella habría preferido no entrar pero dejó salir las palabras sin meditarlas.

"Ash, es que, creo que ése es el problema. Hoy tuve la oportunidad de disculparme formalmente, pero ni siquiera se me pasó por la cabeza. Mi primer pensamiento fue lo injusto que era todo; lo enojada que me sentía al ser atacada y estar tan indefensa como un Pokémon salvaje. Ash, la verdad, es que habría querido evitar el resultado, haber llegado más lejos sin que me atraparan, y que mi plan hubiera funcionado sin destruir tu auto en el proceso; habría querido salvar el gimnasio, pero no puedo mentir y decir que me siento muy arrepentida por todo lo que hice, cuando en cierta forma no creo que sea mi culpa lo que pasó. Estaría fingiendo que es así porque me conviene, disculpándome porque es lo que los otros quieren oír; sólo porque sé qué decirles y cómo manipular lo que piensan de mí. Y no sé si es porque soy muy orgullosa pero—"

Ash frunció el ceño; y la miró con esa expresión que le decía, que ella a veces era muy complicada de entender.

"¿De qué rayos estás hablando? ¿Quién te dijo que tienes que echarte la culpa?" Ash se cruzó de brazos. "No quiero que hagas eso, Misty. No seas necia."

"Eso te facilitaría las cosas, Ash; pero ya te dije que no puedo así que—"

"Un momento, Misty," Él la interrumpió. "¿estás pensando en renunciar porque no puedes hacer lo que según tú haría que todo fuera más fácil para mí? Vamos, eso no tiene sentido." Le sonrió y le extendió una mano. "Vente, ya vamos a dormir; mañana te sentirás mejor."

Miró la palma de su mano frente a ella, pero no la tomó. En cambio, levantó la vista nuevamente a él.

"Ash, ¿sabes cuál fue mi momento más feliz de todos?" Él negó con la cabeza en silencio, y bajó su brazo. "Fue cuando te vi cumplir tu sueño;" Le dijo con una pequeña sonrisa, que se amplió un poco más cuando él abrió los ojos sorprendidos por su confesión. "y, la verdad, es que todavía me lleno de emoción al recordarlo. No espero que lo entiendas, pero para mí tú eres la persona más importante que tengo, y no puedo sacrificar lo que tú más amas." A pesar de que sus palabras fueron suaves, su mirada fue firme. "Haré lo que es mejor para ti, Ash, y no puedes detenerme." Añadió contundentemente y se giró decidida hacia la casa.

Excepto que sus palabras fueron contrariadas completamente, cuando él la detuvo fácilmente por la muñeca, y la volteó bruscamente de nuevo hacia él.

"¿Sabes por qué quería que me llamaras ese día, Misty?"

No podía creer que después de su difícil confesión prácticamente de amor, él quisiera volver a lo mismo.

"Ash, es aburrido seguir con los hubiera." Le dijo forcejeando su brazo para soltarse pero él, para evitarlo, la acercó más contra sí, hasta que ella chocó contra su pecho.

"No era porque creyera que lo habría hecho mejor que tú."

Misty separó su cara, molesta de que estuviera utilizando el hecho de que ahora era más fuerte que ella en su contra; pero él no cedió ni aun cuando le lanzó una mirada asesina.

"Ash, suéltame."

"No hasta que me escuches, Misty. Yo tampoco sabía qué hacer hoy; si Lance no hubiera hablado cuando lo hizo, probablemente, Pikachu le habría lanzado un impactrueno al señor, si bien le iba. Misty, tú mejor que nadie, sabe lo mucho que me cuesta dominar mis impulsos, y estoy en una posición en la que continuamente tengo que detenerme a pensar en las consecuencias; o en qué dirán de mí mis fans o qué es lo mejor para mantener una buena imagen. Tengo que adivinar lo que se espera de mí a toda hora, y a veces incluso saberlo exactamente es una carga aún mayor, porque odio tener que disimular lo humano que aún soy." Ash se detuvo para recuperar el aire, y al sentirla más relajada, aligeró la tensión en ella, pero no la soltó. "¿Sabes qué pensé hoy por un momento?"

Misty lo miró tristemente.

"No."

"Por primera vez, pensé que mi sueño de infancia no era tan valioso como para sacrificarlo todo por él." Ash la miró a los ojos. "Misty, lo que quiero decir, es que para mí, tú eres más importante que mi sueño."

"Ash."

"Y si quería que me llamaras ese día, es sólo porque quiero que cuentes conmigo, que te apoyes en mí. Tienes razón, Misty, no puedo prometerte que no volverá a pasar, y quizás si volviera a pasar no sepa qué hacer otra vez; pero, ¿por qué no tienes un poco más de fe en mí y en lugar de querer hacerlo todo sola, esta vez, me dejas intentarlo contigo?" Él le sonrió, deslizando su mano hasta entrelazar sus dedos con los suyos. "Hagámoslo a nuestra manera, Mist; no como el mundo dice. Y si después de haberlo intentado, quieres hablar de renunciar de nuevo, entonces, no te detendré."


Le advertiría que se detuviera; porque otros quizás lo habrían dejado ir como una casualidad sin precedente, pero él no había llegado a la cima, haciendo caso omiso a sus instintos; conocía más que nadie cómo era de vital saber interpretar los tiempos correctos y las señales oportunas.

Era un hombre de negocios, después de todo.

Así que, cerca de la medianoche cuando su hija volvió a casa, él ya la estaba esperando en la sala de estar, y de espaldas a ella con las luces apagadas, la oyó dar un instintivo grito de sorpresa al ver su sombra entre los muebles.

Él no se inmutó.

"Kaori, ¿a dónde fuiste todo el día que mandaste al chofer de regreso solo?" Le preguntó en tono serio encendiendo las luces.

Ella no se acercó.

"No soy una niña, papá, ya no puedes seguir todos mis pasos. Yo sé lo que hago; no necesito un guardaespaldas." Le respondió reanudando su camino hacia las escaleras. "Buenas noches."

"Quizás, lo sabes pero Kaori, te daré un consejo, no porque alguien te caiga bien, puedes confiar en él." Le dijo sin subir la voz pero el taconeo de ella se frenó casi al instante. "Para la hija de un hombre poderoso, eso es peligroso."

Estando seguro que el recordatorio habría conseguido que entrara algo de razón en su cabeza obstinada, se dispuso a volver a su estudio.

"Sabes, papá, desde que era pequeña he oído a todos decir que tú harías cualquier cosa por mí." Su repentina acotación lo detuvo. "Pero, nunca te lo he preguntado, ¿es verdad, lo harías?"

"No." Respondió lentamente volteándose para mirarla. "No haría cualquier cosa, Kaori; desde que naciste sólo he hecho lo que ha sido lo mejor para ti."

Ella se rió levemente, aparentemente poco asombrada por su respuesta.

"Bien, pues, papá, estoy cansada de ser modelo." Le comunicó como si tuviera algo que ver. "Quiero ser líder de gimnasio ahora, y porque es lo mejor para mí, sin importar qué, te asegurarás de que lo consiga, ¿cierto?"


Continuará.


Disclaimer: Pokémon no me pertenece. Este fanfiction es por entretenimiento; sin ánimo de lucro ni la intención de ofender a nadie. Valoro y agradezco profundamente todo su apoyo, opiniones y comentarios; cada uno de ellos me ayuda a mejorar.