CAPITULO 11

-¿Tú eres Sora Shimizu? – preguntó una voz a sus espaldas. Cuando el capitán de Kainan se giró vio a Akira Sendoh ofreciéndole la mano – Yo soy Akira Sendoh, capitán de Ryonan y novio de tu hermana pequeña. Es un placer – le dijo con una sonrisa ¿burlona?

Sora al principio no le entendió y se lo quedo mirando interrogativo. Una vez su cerebro proceso la información, enrojeció de rabia.

-¿Qué has dicho desgraciado? – le preguntó mientras le agarraba de la camiseta.

-Por favor, estamos a punto de jugar un partido de baloncesto. Esto no es propio de capitanes – le contestó Sendoh, con un latente tono socarrón.

-Grrr...

-¡Va, venid! -gritaron sus respectivos entrenadores para concluir las ultimas estrategias del partido.

Sora tuvo que soltarle a la fuerza, aunque todavía le hervía la sangre. Aunque pudiese parecer algo frio con su hermana pequeña, en realidad él era muy sobreprotector y odiaba la idea de que su hermana estuviese con un chico. Su hermana pequeña sólo era suya.


-Eh Sendoh, ¿que hacías con Shimizu? – le preguntó Taoka.

-¿Eh? ¡Ah! nada especial, simplemente quería saludarle en persona – le respondió el actual número 4 de Ryonan, con su sonrisa marca registrada.

-Esta bien – le respondió algo receloso su entrenador – Bien chicos, no cabe recordar que este partido es muy importante. Es cierto que por el hecho de haber llegado a semifinales ya hemos conseguido el objetivo principal, que era saltarnos la previa del campeonato estatal de primavera. Aun así, nosotros somos Ryonan y tenemos un prestigio que defender. Nuestro rival es el segundo mejor equipo de Japón, lo cual quiere decir que nos enfrentamos a la élite de la élite. Pero puedo garantizaros algo chicos: Vosotros podéis ganarles. Sé que este año definitivamente lo lograremos, nunca he estado más seguro. Sois el mejor equipo que entrenado en mis veinte años de experiencia. ¡Id y demostradle como juegan a baloncesto los del instituto Ryonan!

-¡Sí! – respondieron todos los jugadores mientras se levantaban.

Los jugadores de Kainan ya estaban listos en la pista. Únicamente quedaba el saludo entre capitanes. Los dos capitanes se aproximaron, cada uno con una expresión facial muy distinta. Por una parte avanzaba Sora Shimizu, de 1,93 de altura, musculoso, cabello rubio y tez morena. Su rostro reflejaba un estado de cólera latente. Por el otro lado se acercaba Akira Sendoh, con su 1,90 cm, cabello muy largo de punta y de piel muy blanca. Su cara en cambio, reflejaba serenidad con su habitual sonrisa confiada. Sin embargo, había algo que compartían: Un brillo especial en la mirada, que siempre manifestaba las ansias de victoria de los grandes jugadores. Se chocaron los puños con fuerza, se miraron unos segundos y se dieron la vuelta de manera decidida.

El quinteto inicial de Kainan estaba formado por Shintaro, Gin, Nobunaga, Mutô y Sora. El de Ryonan lo componían Uekusa, Koshino, Sendoh, Fukuda y Keigo.

-Va, que se coloquen los saltadores – avisó el árbitro, pues ya era la hora de comenzar.

Por Kainan saltaba Sora y por Ryonan Keigo, el pívot de segundo año que se había incorporado ese año en Ryonan.

Cuando todos estuvieron colocados, el árbitro lanzó el balón hacia arriba y los dos jugadores saltaron para hacerse con la primera posesión del partido. Sora saltó más alto, así que la primera posesión del partido sería para Kainan.

Shintaro, el desconocido refuerzo de Kainan de ese año, comenzaría la jugada. Tenía una extraña forma de driblar y poseía un cierto aire enfermizo debido a su aspecto desgarbado. Uekusa, que era el que le marcaba, le observaba de manera recelosa. Sin embargo, el extraño base de Kainan hizo algo que nadie se esperaba: al acercarse lo suficiente, lanzó un triple con una postura muy extraña que entró suavemente en la canasta de Ryonan.

-No puede ser... murmuró Taoka en el banquillo.

-¡Wooow!- gritaron los aficionados de Kainan, al ver un triple de su equipo en la primera jugada del partido y encima realizada por el extraño debutante de aspecto enfermizo.

-¡Muy bien Shintaro! – le gritó Nobunaga mientras se colocaban para defender.

Sin embargo, la alegría no duro demasiado en Kainan. Sendoh, al instante de recibir un pase de Koshino, también anotó un triple a modo de respuesta.

-¡Increíble Sendoh! ¡Eres el mejor! – Comenzó a rugir el público sin distinción.

-Cabronazo... – murmuró Sora - ¡Vamos chicos, hay que aplastarles!


-Mhm, tengo que reconocer que esta siendo un partidazo – dijo Mitsui a regañadientes.

La primera mitad había terminado y el resultado no podía ser más igualado: 46-46.

-Kainan se ha mantenido a flote gracias a las jugadas de ese novato tan peculiar y de su capitán, Sora Shimizu – respondió Miyagi – Han hecho grandes incorporaciones para suplir las bajas de Maki y Takasâgo.

-Y no hay que olvidarse de que Nobunaga y sobretodo Gin, se han mantenido a la sombra durante esta primera mitad – comentó Yasuda.

-Si Nobunaga no ha anotado apenas es porque esta mucho más centrado en defender a Sendoh. No creo que ahora mismo tenga la cabeza para otras cosas – le respondió Ayako.

-¡Hahahaha, por favor Ayako, no disculpes a ese mono estúpido! ¡Simplemente no tiene nivel! – exclamó Sakuragi.

-A mi lo que me esta sorprendiendo es que Ryonan este repartiendo su ataque entre los 5 jugadores de la pista. Sendoh solo ha anotado 10 puntos y a pesar de eso esta haciendo un partidazo, asistiendo a sus compañeros y reboteando y robando balones – comentó Kakuta.

-Muy bien visto Kakuta. A pesar de que Sendoh no esta anotando de forma compulsiva, esta haciendo un partido excelente – respondió pausadamente el entrenador Anzai, consciente de que esas palabras también las estaba escuchando cierto archirrival del capitán de Ryonan – Fukuda y ese chico nuevo, Keigo, también están haciendo muy buen trabajo en la zona.

Haruko se mantuvo en silencio durante toda la conversación, lo que llamó la atención de Ayako.

-Disculpe entrenador – les interrumpió la voz de Kaede Rukawa- Me gustaría ir a un sitio un momento, mientras dura el descanso.

-Claro Rukawa, puedes ir donde quieras hohoho – le respondió el viejo tranquilamente.

Rukawa como toda respuesta asintió y marchó.


-Buen trabajo chicos. Estamos haciendo un gran partido. Estoy seguro de que si seguimos tan consistentes en defensa, conseguiremos la victoria – pronunció el entrenador Taoka en el vestuario de Ryonan.

Los jugadores comenzaron a asentir y a comentar entre ellos lo que faltaba de partido.

-¡Sendoh! ¡Has estado brillante, como siempre! Es increíble que a pesar de no estar jugando a tu máximo nivel estés siendo el mejor jugador del partido...- comenzó a alabarle Hikoichi, como de costumbre.

-Perdona Hikoichi, pero tengo que salir un momento – le avisó Akira con una sonrisa de disculpa en la cara.

-¿Eh? ¡Ah, claro! Por supuesto...

Dicho esto, salió fuera de los vestuarios, donde tal y como esperaba, estaba su novia, preciosa y radiante. Se saludaron con un beso en los labios y luego comenzaron a hablar sobre Sora.

-¡Te lo juro, creo que no se lo ha tomado nada bien! – le comentó Akira sonriendo.

-Eres un idiota, ¿por qué se lo has tenido que decir así? – le dijo molesta Yumiko.

-Es que ha sido tan divertido como esperaba. Además, yo no le tengo miedo a nadie... – dijo con tono sensual mientras se acercaba peligrosamente.

-¿Interrumpo algo? – sonó una voz fría como el hielo a sus espaldas.

-¡Kaede! – exclamó Yumiko, exaltada y roja como un tomate - ¿Qué haces aquí?

-He tenido partido antes. He visto a lo lejos como te dirigías hacia los vestuarios y he deducido que no te apetecería mucho ver a tu hermano. Así que sólo me quedaba una alternativa y veo que no he fallado – le respondió con voz fría y distante.

-Vaya, pues...

-¿Qué te parece el partido que estoy haciendo, Rukawa? – les interrumpió Akira sonriente mientras se acercaba al jugador de Shohoku. El jugador número 11, en cambio, se lo quedo mirando y ni siquiera de dignó a responderle.

-Veo que definitivamente te lo pasaste bien en la discoteca, Yumiko – comentó Kaede con un deje acusador en la voz.

Esa acusación irritó más a la chica, que ya se había guardado bastantes palabras sobre él.

-¿Sabes qué, Kaede? Estoy cansada de tus juegos infantiles. Primero nos reconciliamos después de un año y medio de no hablarnos, luego en la discoteca te pones posesivo pero sin decir nada de manera explícita, luego te vas con una chica a los lavabos de ese sitio a hacer quien sabe que y ahora te entran unos estúpidos celos de niño de parvularios que nadie entiende. ¿Quieres hablar claro de una vez?

-¿Yo celoso? – Preguntó con voz indiferente Rukawa – Yo ya estoy con otra persona también y ni de coña me gustas o me has gustado alguna vez. Esa es la típica fantasía de mis fans.

Sendoh se quedo con la cara abierta después de esas últimas palabras de Rukawa. Por fin había hablado como lo que que era, una estrella nacional del basket.

-Pues mejor, ahora todo queda mucho más sencillo – le respondió la chica con un tono igual de frio.

Rukawa se dio la vuelta sin despedirse de ninguno de los dos, pero finalmente dijo en voz alta:

-Te espero en la final – en referencia a Sendoh mientras se alejaba.

-Vaya...- comentó el chico sin saber que decir.

-Imbécil... – dijo Yumiko con rabia mientras miraba por el sitio donde había desaparecido Rukawa.

-¡Sendoh! ¿Dónde esta ese idiota ahora? – se escucho la voz distorsionada de su entrenador en el vestuario.

-Vaya, me tengo que ir... – le dijo este a la chica - ¿Luego hablamos?

Yumiko, que aun estaba algo conmocionada, le miro intensamente hasta que sonrió.

-Claro – y seguido de esto se dieron un rápido beso.

-Sí, perdone, ¡lo siento! ¡lo siento! – se escuchaba decir a la voz de Sendoh de manera apurada dentro del vestuario.


-Ya empieza – murmuró Mitsui, que se había levantado para ver mejor el partido.

-Sora no lo conseguirá – dijo una grave voz a sus espaldas. Cuando todos se giraron para ver quien era, se quedaron impresionados.

-¡Maki!

Allí estaba la mayor leyenda de Kainan, jugador de la Shintai y capitán de la selección juvenil japonesa, Sinichi Maki, vestido con uno de sus numerosos trajes, en esta ocasión marrón.

-Es un placer volver a veros, miembros de Shohoku – dijo con una sonrisa – Entrenador Anzai – le saludó inclinándose.

-Hohoho, yo también me alegro de verte, Sinichi Maki – le contestó el entrenador con voz afable.

-¡Viejo! ¿Cómo te va en la universidad? – le saludo Sakuragi mientras se acercaba.

-Muy bien Sakuragi. ¿Qué tal tu lesión?

-¡Esa lesión fue una minucia para un genio como yo, viejo! ¡Hahahaha!

Mientras el pelirrojo hacia su monologo, Kaede Rukawa se acercaba silenciosamente, con el aspecto de ir bastante distraído. Cuando se dio cuenta de quien era ese hombre, le saludó respetuosamente, pues era su capitán en la Selección juvenil.

-Capitán – le saludo inclinando la cabeza.

-Rukawa – dijo como respuesta Maki.

-¿Por qué has dicho antes que Sora no lo conseguirá? – le preguntó Ryota receloso.

-Porque yo fui compañero suyo durante el primer año de preparatoria y sé que su ego siempre se ha convertido en un obstáculo extra para él. Cuando las cosas se pongan difíciles para el equipo, no confiara en la fuerza de Kainan, si no en su propia fuerza. Y no os confundáis, Sora es uno de los 10 mejores jugadores de preparatoria del país, derrocha talento por sus cuatro costados, pero el poderío de Kainan siempre ha venido del trabajo en equipo, a pesar de haber siempre un líder por encima de los demás. Además...su rival es el que posiblemente sea el mejor jugador de las preparatorias de instituto, ahora que Sawakita está en los Estados Unidos.

Todos se dieron la vuelta para contemplar al número 4 de Ryonan, Akira Sendoh.

Sakuragi tragó fuerte de la emoción.


-¡Prepárate para morder el polvo, Sendoh! –le avisó Sora antes de reanudarse el partido – Has de saber que no pienso contenerme más.

Sendoh como respuesta sonrió.

-¡Vamos a empezar! – gritó el árbitro.

Kainan volvió a hacerse con la posesión, pues la capacidad atlética de Sora era demasiado potente para Keigo.

-¡Vamos Shintaro, pásamela! – gritó su capitán, que ya estaba colocado debajo de la canasta. El novato obedeció y se la paso. Sora, al recibir, comenzó a pivotar hasta hacerle una finta a Keigo, que el pívot de Ryonan se tragó, para finalizar la jugada con un espectacular mate a dos manos.

-¡Sí! – dijo Sora alzando el puño hacia las gradas donde estaban los animadores de Kainan.

-Ya ha empezado – dijo Maki desde las gradas – El combate de estrellas.

-Uekusa, déjame empezar la jugada a mí – le pidió Akira a su compañero.

-Claro – le respondió extrañado Uekusa.

El capitán de Ryonan comenzó a botar la pelota con calma mientras sus compañeros se adaptaban a sus nuevas posiciones.

-¿Eh? – dijo Sora extrañado, al ver que Sendoh se colocaba de base.

-¡Sendoh va a jugar de base! – gritó arriba Hanamichi.

-¡Shintaro, ves a marcarle! – le ordenó su capitán.

El base novato (que hasta el momento estaba haciendo un gran partido) fue a marcar a Sendoh.

Akira, que todavía estaba votando tranquilamente la pelota, de golpe se volvió invisible para Shintaro. Ya le había superado por su lado derecho con una velocidad arrolladora y se dirigía hacia la canasta con decisión.

-¡No te dejaré! – gritó Nobunaga mientras le perseguia con su gran velocidad.

Cuando Sendoh estuvo lo suficientemente cerca de la canasta, saltó para hacer una bandeja. En el aire, vio como Nobunaga había saltado también para hacerle un tapón. Consiguió hacer un rectificado al balón, lograr la canasta y el tiro libre adicional.

-¡Increíble! ¡Sendoh ya se ha puesto en serio! – Se comenzó a murmurar en las gradas.

Con su habitual tranquilidad, Akira anotó el tiro libre adicional.

-¡Venga chicos, a defender! – arengó al resto de jugadores.

-Sendoh ya se ha puesto en serio – comentó Taoka con una sonrisa.

-Vaya, esto parece más interesante de lo que parecía hace un rato – comentó Sora con insolencia.

-Capitán -murmuró una tranquila voz a sus espaldas- Creo que ha llegado la hora de que empiece a lanzar.

-Gin... Ah, mierda que remedio, supongo que tendremos que recurrir a tus triples– dijo resignado.

En el tercer cuarto, el partido continuó en un tira y afloja entre los dos equipos, teniendo como protagonistas a Sora y Gin por parte de Kainan y Sendoh y Fukuda por parte de Ryonan.

-Mierda, no tengo ni idea de como va a acabar el partido – comentó Mitsui en las gradas.

-Ganará Ryonan – dijo Rukawa mientras se levantaba.

-Espera Rukawa ¿Cómo puedes saberlo? – le preguntó Ayako.

Este la miró y le contestó llanamente:

-Simplemente lo sé – dicho esto cogió su mochila y se despidió del entrenador Anzai con una reverencia, con un escueto "capitán" hacia Maki y con un inaudible "adiós" con el resto.

-Ese zorro tan antisocial como siempre – comentó Sakuragi irritado.

Gran parte del cuarto cuarto siguió igual que el tercer cuarto, hasta que...

-¡Mutô, aquí! – dijo Sora, que se había desmarcado hasta la línea de triples, desde donde también sabía lanzar a pesar de ser pívot.

El ala-pivot le paso la pelota a su capitán sin dudarlo. Al recibir la pelota este, comenzó a hacer la mecánica de tiro y justo cuando la pelota comenzaba a salir de sus dedos una sombra le tapó la visión. Akira Sendoh había visto toda la jugada y ahora estaba ahí, haciéndole un tapón...

-¡Woow! ¡Sendoh ha parado a Sora! ¿Se vendrá abajo Kainan a falta de 0:57 del final? – se oía en las gradas.

-Va, todavía quedan 5 segundos de posición, moveos rápido! – reaccionó Gin, viendo que Sora estaba en estado de shock.

Al final acabó lanzando Kiyota desde una mala posición, lo que propició que fallara el tiro y que Keigo atrapase el rebote.

-¡Tiempo muerto de Kainan! – gritó el árbitro. El reloj de partido decía que quedaban 52 segundos de partido por disputarse.


-Chicos, con calma – dijo Taoka mientras emocionado– Vamos ganando 88 a 87, así que nada este decidido, por lo cual este ataque es crucial.

-¡Sí!

-¡Sendoh! Confió en ti, ya lo sabes – le dijo el entrenador Taoka serio.

-¡Sí!


-¡Tranquilos chicos, solo tenemos que defender bien este ataque! ¡Tenemos el mejor físico de todo Japón, si conseguimos llegar a la prórroga ganaremos- Exclamó Takao-¡Sora, no te preocupes por ese tapón! ¡Simplemente devuélveselo y demuestra que tú eres el mejor!

Este no respondió, pues estaba con una toalla en la cabeza, respirando entrecortadamente.

-Gin, confiaremos el último tiro de Kainan en tus manos, sé que no nos fallarás – le avisó su entrenador – ¡Va, demostradles como juega a baloncesto Kainan!


Ryonan tenía la posesión del balón. En las reglas de preparatorias japonesas, el tiempo máximo de posesión era de 30 segundos, a diferencia de Occidente.

Sendoh comenzó a botarla tranquilamente, sopesando todas las alternativas. El estadio era un clamor, lo cual hacia que estuviese más cómodo aún. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que se le acercaba para marcarle Sora y no Shintaro.

Sendoh sonrió para sus adentros, pues eso aun le ponía las cosas mejor. Comenzó a hacer movimientos de driblaje en la cara de Sora, lo cual hizo que este se irritase más. Finalmente el jugador número 4 de Ryonan hizo la jugada que habían ensayado:

Keigo se había colocado al lado de Sora sin que este se diese cuenta, pues los movimientos de Sendoh habían sido una distracción perfecta. Sendoh comenzó a penetrar por la izquierda y al ver esto Sora intentó seguirle pero no pudo, gracias al bloqueo que le había colocado Keigo.

Perfecto, ya me he librado del más peligroso, pensó Sendoh mientras se dirigía hacia la canasta.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, saltó para realizar una bandeja pero se vio rodeado de manos. Las de Mutô, las de Nobunaga y las de Sora, que había recuperado su posición gracias a su gran velocidad.

¡Sí! Exclamó mentalmente, pues su plan había salido a la perfección. Había centrado toda la atención sobre él, pero se habían olvidado de alguien: Fukuda estaba completamente solo esperando su pase, que logró recoger para machacar a una mano completamente solo.

-¡Wow! ¡Que jugada! ¿Es la estocada final para Kainan? – se escuchaba del griterío.

-Esta ha sido la mejor jugada del partido – pronunció el entrenador Anzai.

-¡Va, va a defender! – exclamó Sendoh mientras volvía hacia su campo.

-Mierda...¡Mierda! – chilló Sora mientras pisoteaba el suelo de la pista.

-¡Va, al ataque! ¡Con un triple de Gin iremos a la prórroga! – gritaba el entrenador Takao desde el banquillo.

Los segundos comenzaban a consumirse y con ellos, las esperanzas de Kainan. Finalmente consiguieron pasarle la pelota a Gin a falta de 5 segundos del final. Lo que todo el mundo esperaba es que lo marcase Sendoh, pero no fue así. El apodado como el "guerrero" de Ryonan, Koshino, se encargaba de defenderle.

Finalmente Gin lanzó de tres y Koshino saltó, pero no lo suficiente para taponar aunque quizás si lo suficiente para ¿rozar la pelota? Todo el mundo observo expectante la trayectoria de la pelota, que finalmente dio en el aro, luego en el tablero y luego en el aro para finalmente...salirse.

-¡Sí! ¡Ganamos, Ganamos! – exclamó Hikoichi en el banquillo.

-¡Bien hecho tio! – le dijo Uekusa a Fukuda mientras se chocaban la mano.

-¡Fantástico Koshino, lo has logrado genial! – le felicitó Keigo mientras comenzaba a hacer un baile algo grotesco.

Sendoh en cambio simplemente intentaba regular su respiración. Después fijo la vista en las gradas y cuando vio a Yumiko, alzó el puño en señal de victoria.


Jacques: ¡Gracias por leer! No, tengo la intención de hacer de este fic un fic muy largo y odio bastante dejar historias a medias. Tendría que pasarme algo relevante para dejarla inacabada.

Arimlas: Gracias, me alegra que te guste esta continuación. Veo difícil hacerlo en manga, básicamente porque soy muy mal dibujante y apenas tengo tiempo para escribir, menos para aprender a dibujar xD. Pero gracias por el cumplido.

Hyak: Sendoh es el puto amo, a secas xD. Es el mayor jefe de Slam Dunk y me gusta ponerlo tan sobrado. En cuanto a las relaciones entre los jugadores, se hace lo que se puede imitando la obra del gran Inoue-sensei.

Wadin: No ha podido ser. De todas maneras Sora cambiará a raíz de esta derrota, para mejor.

Gracias a los que leéis!