Los personajes son de Susan Collins y su maravillosa historia.

Saludos y gracias a todos por seguirme!

Capítulo 11

POV Katniss Everdeen

- Sabes lo que está ocurriendo ¿verdad, preciosa? – me dice Haymitch entrando a la cocina de Peeta para buscar una botella de licor blanco

- ¡Estoy seguro que lograremos sacarlo adelante!

- De lo único que debes estar segura es la razón por la que estás haciendo esto – me dice saliendo de la casa.

Prefiero no pensar en las palabras de Haymitch así que me concentro en mi preocupación por los episodios tan fuertes. No quiero perderlo.

Como algo rápido y lavo los trastes para luego subir a ver a Peeta quien sigue dormido, así que entro a la otra habitación para observar las pinturas. Me siento en el suelo abrazando las piernas y hundiendo mi cabeza en las rodillas. Me duele ver lo que ha pintado mi chico del pan. Sus pinturas nunca fueron de mi total agrado y no por lo mal que pinta sino por los temas que elige. Antes me recordaban la arena, ahora me enseñan las consecuencias de su secuestro. Veo lo que el Capitolio hizo con él.

Ahí estoy yo, convertida en un muto como los que nos atacaron en al Cornucopia, mis ojos y mi rostro convertido en una bestia feroz. También estoy yo disparando a matar y distingo mi objetivo, son Cato y Peeta. Hay otro cuadro en el que estoy trepada en un árbol cortando la rama para dejar caer el nido de rastrevíspulas, todo esto visto desde la persona que está bajo el árbol. Es la visión de Peeta. Me sorprende darme cuenta que estaba despierto mientras me veía serruchar la rama, sabía lo que iba a hacer y me dejo hacerlo. Lo hizo para protegerme.

Lloro desahogándome por todo el daño que ha sufrido por mi culpa. Lloro como hice el día que el corazón de Peeta se detuvo en el Vasallaje. Lloro sin control dejando que todo el dolor salga de mi organismo y el cansancio me someta.

Despierto antes de que amanezca completamente relajada y adolorida, el llanto liberó la tensión y dormir en el suelo me lastimo el cuerpo. Me estiro un poco y me asomo a la habitación de Peeta, quien sigue profundamente dormido. Todavía no amanece así que decido salir a cazar, necesito distraerme y tomar fuerzas.

Entro en mi casa sacando el arco y el carcaj junto con la cazadora de mi padre. Le hecho un rápido vistazo a la casa percatándome que Sae la Grasienta sigue haciendo la limpieza. Deberé considerar pagarle, pues ahora hace el trabajo de la casa de Peeta y mía. Suspiro antes de salir al recordar lo feliz que fui ahí durante unos pocos meses al lado de mi hermana y mi madre. Las primroses del jardín no ayudan con mi tristeza así que levanto la vista del suelo y veo la casa de Peeta, ahora él es mi razón para seguir luchando.

Correr por el bosque, sentir el aire fresco de la mañana chocando contra mi rostro, me reavivan instantáneamente. Cazo lo primero que encuentro: un par de ardillas y varios conejos. También recolecto algunas fresas que empiezan a crecer.

De regreso entrego las cosas en el comedor de Sae y tomo un desayuno ligero llevándome uno para Peeta y Haymitch. De camino a la aldea de los vencedores decido pasar por la panadería sorprendiéndome al ver a Peeta horneando al lado de Timo.

- Peeta – saludo entrando en la zona de preparación y veo como Timo sale discretamente

Encuentro su mirada y observo sus bellos ojos azules terminando de hornear unos panques de pasas.

- Son para Haymitch – me dice cerrando un hatillo con los panes

- No deberías estar aquí – le digo enojada pues lo había dejado en su casa dormido

- Me siento bien – me dice acercándose para darme el paquete – ¿quieres unos panes de queso? Son tus favoritos – dice seguro de sus palabras pero al final duda un poco y suelta su pregunta – ¿Real o no?

- Real. – contesto con una sonrisa y el forma otro hatillo con algunos panes de queso y otros diferentes.

Le da instrucciones a Timo y se despide para regresar a casa conmigo. En el camino me pregunta sobre la cacería y me pide que le enseñe.

- Tendrás que aprender a no hacer tanto ruido – le digo en tono de burla

- Puede que al caminar no pueda evitar hacer ruido – dice moviendo su pierna artificial – pero puedo permanecer quieto por mucho tiempo

Eso no se lo puedo negar, recuerdo como se camufló durante los juegos sin siquiera moverse. Prefiero no decir nada para no provocar un nuevo episodio pero por el silencio en la conversación me doy cuenta que él también está pensando lo mismo.

- También nos podemos camuflar – me dice divertido y yo busco en sus ojos una señal de miedo – estoy bien – me dice al notar mi rostro de preocupación. Toma mi mano y la besa dulcemente – no me gusta que te preocupes por mi

- Es también por mí – le digo con falsa indignación – ¡un episodio y me puedes matar!

- Katniss – dice con tristeza, así que me abalanzo para abrazarlo

- ¡Es broma!

Me toma nuevamente de la mano y sonríe como solo él sabe hacerlo. Me gusta verlo así, me recuerda al Peeta antes de los Juegos, a ese chico del pan que vigilaba sin siquiera darme cuenta. Noto como se para al entrar a la Aldea de los Vencedores y le miro sorprendida. Está mirando las primroses que rodean mi casa y me doy cuenta que está teniendo un episodio, le abrazo lentamente y susurro en su oído para darle tranquilidad.

- Llenaste de flores a Rue ¿real o no? – me dice con voz tranquila.

- Real. – respondo con tranquilidad y le cuento algo que desde mucho quería decirle. Lo importante que han sido sus palabras sobre no ser un juguete del Capitolio. Querer jugar los juegos del Hambre sin dejar de ser uno. – por eso lo hice, porque no quería que Rue se fuera como un tributo más, quería hacer responsable al Capitolio de su muerte. Fue ahí que comprendí tus palabras – le digo pasando mi mano por su tenso rostro.

Toma mi mano y la lleva hasta sus labios diciéndome gracias, seguimos caminando hasta llegar a casa de Haymitch a quien encontramos en muy mal estado.

- Y así piensa cuidar gansos – digo mientras ayudo a levantarlo

Peeta lo carga para llevarlo hasta el baño mientras yo caliento la comida que Sae le ha mandado, limpio y lavo algunos trastes que encuentro.

- Se quedo dormido – me dice Peeta bajando las escaleras

- Te puedes considerar dado de alta

- ¿Cómo? – pregunta extrañado mientras acomoda algunos muebles de la sala

- Haymitch me prometió no perderse en el licor mientras estuvieras mal, así que si se perdió en el licor, quiere decir que considera la crisis superada.

- Sigues intentando protegerme ¿real o no?

- Real. Es lo que nosotros dos hacemos: nos protegemos uno al otro.

- ¡Esto no es un Juego, Katniss! – me grita y noto como su cuerpo se tensa. Entre sus manos tiene el respaldo de uno de los sillones y sus pupilas se dilatan.

- No lo hago porque sea un juego – respondo tratando de usar una voz suave y segura a la vez – lo hago porque deseo verte como antes

- ¡No seas absurda! – me dice tratando de tranquilizar su mente, pero no su voz, ni sus reproches – nunca volveré a ser el mismo

- Puedes intentarlo – digo mientras mis ojos me traicionan y comienzan a lagrimear

- Los Juegos te cambian, no solo a mí, a todos los que participamos… Haymitch, Johanna, Finnick, tú…

- Peeta… – alcanzo a decir antes de dejarme caer en otro sillón. Entiendo lo que me quiere decir, nadie puede ser el mismo después de sobrevivir a unos Juegos del Hambre – yo quiero que olvides lo que viviste en el Capitolio

Suspira y se sienta en el sillón frente a mí. Lloro desconsolada y sin pensar me aviento a sus brazos para esconder mi rostro en su pecho.

- Gracias Katniss – me dice acariciando mi pelo – pero dudo que pueda olvidarlo.

- Pero…

- Concentrémonos en aprender a vivir con lo que nos ha sucedido. Eso estoy tratando de hacer.