Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.
En esta historia los personajes son humanos.
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11. Un día maravilloso con el chico equivocado.
En menos de diez minutos, el timbre de mi casa comenzó a sonar, despertándome. Me levanté de golpe, sobresaltada, pero volví a tumbarme al golpearme en la cabeza con la cama. Salí, aun dolorida, de debajo de la cama y fui a trompicones hacia la puerta de mi habitación. Bajé como pude las escaleras y fui a abrir la puerta, extrañada.
- Seth no debería haber vuelto. – dije, pensando en voz alta, abriendo la puerta de la calle. – Seth, no quiero hablar contigo.
- Suerte entonces de que no soy Seth.
Me quedé helada al ver a Jacob ante mí. No me lo esperaba. Pensaba que sería Seth.
-Jacob, ¿qué haces aquí? – dije, aun sin poder moverme.
- Tú me has llamado.
- Amm… Yo…
- ¿Has estado llorando? – dijo, avanzando un paso, llevando su mano a mi mejilla. – Tienes los ojos rojos.
- No respondí.
- Pensé que estabas mal y que por eso me has llamado. He venido en cuanto he podido. – dijo, acariciando lentamente mi mejilla, lo que me estaba gustando demasiado.
- Siento haberte molestado. – dije como pude, mirando a Jacob a los ojos. Él también me miraba directamente a los míos. – Yo… Discutí con Seth y…
- ¿Puedo pasar y hablamos?
- Ya no eres mi psicólogo, Jacob.
- No pensaba hacer de psicólogo, sino de amigo. – dijo, sonriendo levemente.
No dije nada, pero dejé pasar a Jacob.
Fuimos hacia el salón y nos sentamos en el sofá. No sé cuando ocurrió, pero cuando me di cuenta, Jacob y yo teníamos nuestras manos unidas mientras le contaba todo lo que había pasado con Seth.
- Cree que hablamos a escondidas. – dije, mirando nuestras manos, que seguían unidas. – Que le engaño.
- ¿Quieres que hable con él? – dijo, acariciando mi mano con el pulgar. – Podría dejarle claro que tu y yo hace tiempo que no hablamos.
- Hasta hoy. – dije, haciéndole sonreír. – No hace falta. No quiero liarla más.
- De acuerdo. – besó el dorso de mi mano y volvió a acariciarla con el pulgar. - ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Sabes que siento algo por ti y ya no podía seguir yendo a tu consulta. – dije. Al ver la expresión de su cara, me di cuenta de que era eso lo que me iba a preguntar. – Lo siento.
- De acuerdo.
- Y… ¿Cómo está tu novia? – dije, intentando cambiar de tema.
- Bien. Hoy está con su madre y su hermano.
- Genial.
- Oye, Renesmee… - se sentó mejor y me soltó la mano, que pasó por su pelo. – Hace unos días que quiero comentarte una cosa.
No dije nada. No estaba segura de querer saber lo que me quería decir.
- ¿Puedo ir a por un vaso de agua? – dije, al sentir la garganta reseca.
- Claro.
Fui a la cocina y, en vez de coger un vaso de agua, saqué una botella de agua de la nevera. Al volver al salón, dejé la botella en la mesita de café y fui a sentarme.
-Renesmee, te quiero.
Aun no me había sentado bien y, al oír las palabras de Jacob, me caí del sofá y me golpeé, por segunda vez esa noche, en la cabeza, aunque esta vez con la mesita de café.
- Que daño. – me quejé, llevando la mano al lugar en el que había recibido el golpe.
- Lo siento, Renesmee. – dijo Jacob, ayudándome a levantarme.
Me ayudó a sentarme en el sofá y desapareció de mi vista. Al momento, noté algo frío. Jacob había ido a por hielo.
-Gracias. – dije, sintiendo como se me encendían las mejillas.
- Perdona, Renesmee.
- Lo siento. No… No me lo esperaba.
- No sabía como decírtelo y he pensado que lo mejor era directo al grano. – dijo, acariciando mi sonrojada mejilla. – Te has sonrojado. – comentó.
- Creo que no es para menos. – conseguí decir, aunque lo que deseaba decir era que yo también le quería.
- Lo siento. Tú tienes novio, yo tengo novia y aquí estoy, declarándome. – dijo. Llevó su mano a mi barbilla e hizo que le mirara a los ojos. – Pero no puedo evitar sentir lo que siento.
- Jacob…
- Te quiero, Renesmee. Te quiero y no puedo controlar este sentimiento. No quiero controlarlo.
- Yo… Yo no sé… No sé que decir.
- En realidad, no espero que digas nada. Solo quería que lo supieras y, si realmente sientes algo por mí, desearía que me dieras una oportunidad.
No respondí. No me salían las palabras.
Dejé el hielo encima de la mesa y alcé una mano. Acaricié la mejilla de Jacob, mientras me acercaba lentamente a él. Decidí dejar de controlarme y, lentamente, me acerqué para besarle. Jacob no sé movía, lo que me puso un poco nerviosa, pero cuando puse mis labios sobre los suyos, llevó su mano a mi espalda.
Ese fue el mejor de mi vida. Dulce, suave, delicado… Y sus manos… Eran perfectas. Me acariciaba con una delicadeza que jamás creí que existiera. No se propasó ni intentó hacer nada más, simplemente acariciaba mi nuca mientras seguíamos besándonos.
- Renesmee…
- ¿Qué? – dije, aun sin abandonar sus labios.
- Te quiero.
Nos separamos un poco, pero nos quedamos con nuestras frentes juntas.
- Renesmee…
- No puedo decirlo. – dije, acariciando su brazo. – No me siento segura.
- Lo entiendo.
- Pero me gustas mucho. – dije. Nos miramos a los ojos y Jacob me besó de nuevo, aunque fue un beso breve, demasiado breve. – Mucho.
- Pero no me quieres.
- No estoy preparada para decir esas palabras. – dije. Necesitaba ser sincera con él. Bastante había mentido ya. – No puedo. Lo siento.
- No pasa nada. – dijo, sonriendo. – Me conformo con saber que mis sentimientos son correspondidos.
- Lo son… No me puedo creer que le esté haciendo esto a Seth. – dije, separándome de él. Me levanté del sofá y comencé a pasearme por el salón. – No me puedo creer que le haya puesto los cuernos.
- No has hecho eso. – dijo Jacob, poniéndose también en pie.
- Te he besado, varias veces. – sentí sus manos en mi cintura, pero no me moví. No podía mirarle. – Ya le hice daño cuando le dejé por James. Mucho daño.
- Lo sé. Me lo contó.
- ¿Cuándo te lo contó? – dije. Ahora si que me volví. Me tenía intrigada.
- ¿Es que no lo sabes? – dijo, mirándome extrañado. - ¿No conoces a la familia de Seth?
- So-solo a su padre. – dije, pensando en lo que me estaba diciendo. – He ido varias veces a casa de su padre, pero no he visto a su madre ni a su hermana.
- Renesmee, creo que deberías saber que Seth es… Es…
- ¿Qué es Seth, Jacob?
- Seth es mi cuñado.
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Hola, hola.
Sé que el capítulo es corto, pero espero que os haya gustado.
Besitos!
Pd: opiniones. Opiniones.
