EDIT: ESTE CAPÍTULO ESTABA LISTO PARA SER PUBLICADO EL PASADO DOMINGO 13 DE JULIO DEL AÑO EN CURSO (mira tú, que formal), PERO DEBIDO A UNA FALLA EN EL SERVIDOR, ME FUE IMPOSIBLE SUBIRLO ANTES; AÚN ASÍ, CONSERVA LAS NOTAS DE AUTOR ASÍ COMO EL RESTO DEL CONTENIDO, INTACTOS.

Hola de nuevo, llego aquí con el onceavo capítulo de esta pequeña historia, espero les guste.

Bueno, ya sabemos que las dueñas de los personajes de CCS son las CLAMP, y su uso acá es sin ánimo de lucro.

El verdadero amor.

Capítulo 11: Tratando de olvidar.

By: Flor del cerezo.

Eriol abrió los ojos sorprendido al escuchar el llanto desesperado de la joven detrás de la puerta; pocos minutos antes había visto a una chica realmente preciosa, con una larguísima y ondulada cabellera color negro azulado, y un rostro pálido pero igualmente hermoso, dueña de unos movimientos elegantes y delicados, pese a las heridas que tenía, y a que una de ellas sangraba copiosamente.

Había oído también cómo ella suplicaba la ayuda del médico con palabras atropelladas, y luego había entrado de nuevo a la habitación, en compañía del doctor y la enfermera, mientras él se quedaba anonadado mirándolos.

Y luego, había escuchado una hermosa canción interpretada con tanto sentimiento que lo había conmovido.

¡A él, a Eriol Hiraguizawa!

Pero ahora, lo único que podía escuchar era el desgarrador llanto de la misma muchacha, mientras el médico y la enfermera salían con una expresión trágica y triste.

Permaneció estático durante algunos minutos, sin saber si entrar o no, ya que lógicamente no conocía a la joven, pero aún así, su llanto lo consternaba.

Después de poco tiempo, abrió la puerta con suavidad y entró lentamente, encontrándose con la sombra de la joven a través de la cortina; avanzó algunos pasos más y se encontró con la figura de ella, que estaba de pie a unos cuantos metros de la cama, con la cara oculta entre las manos.

--Disculpe… señorita.

Sólo entonces ella se percató de su presencia, lo volteó a mirar con el rostro completamente rojo, y le preguntó con desconfianza y la voz quebrada:

--¿Quién es usted?

Él enmudeció, asombrado por los enormes ojos azules violáceos de ella... era un color distinto, hermoso, como el de una amatista.

--Bueno… mi nombre es Eriol Hiraguizawa—respondió haciendo una reverencia.

Ella no pudo evitar sentirse ligeramente asombrada ante la cortesía con la cual el extraño se expresaba, pero luego, una alarma se encendió en su mente.

Eriol Hiraguizawa… Eriol.

Flash back

--Eriol es genial, te va a encantar cuando lo conozcas—dijo la joven de cabello castaño, de diecinueve años --¡Es un sueño!

La aludida sólo la miraba sonriendo.

--Es guapo, amable, tierno, cariñoso, cortés, galante, culto, elegante, masculino… ¡y soltero!

--Cielos, Sakura—respondió la otra llevándose el dorso de la mano a la frente dramáticamente –Como sigas así voy a pensar que estás enamorada de él y pronto dejará de estar soltero.

La chica de cabello castaño rió suavemente.

--No digas tonterías, Tommy… Eriol es el chico perfecto, pero no es mi tipo; es demasiado cortés para mí—explicó –Sin embargo, contigo haría una pareja perfecta.

--Si tu lo dices, amiga… --contestó la joven de cabello negro azabache no muy convencida, pero sonriendo para alentar a su prima y mejor amiga.

Fin Flash Back

"Con que Hiraguizawa… finalmente te puedo conocer".

--De cualquier modo, señor…--hizo una pausa fingiendo que no recordaba el apellido antes de continuar –Hiraguizawa, pienso que ya puede retirarse, aunque agradezco su preocupación.

--¿No me dirás ni siquiera tu nombre?—preguntó él levantando una ceja.

Ella se sonrojó levemente.

--Shibahime Natsuko.

En ese momento la puerta se abrió, mostrando a una apresurada Sakura.

--¡Tomoyo-chan! Vine en cuanto me enteré de que…

El inglés miró a la joven de cabello azabache levantando una ceja, y ella no podía estar más avergonzada.

--Esto…

--¡Eriol!—exclamó Sakura, ajena a los pensamientos de ambos –Disculpa… ¿se conocen?

--No precisamente, yo sólo vine a ver quién estaba en esta habitación, y me encontré con la señorita Tomoyo.

Sakura pareció creerle.

--¡Es genial!—exclamó emocionada –He pasado la mitad de mi vida hablándole al uno del otro, pero siempre estaban de viaje, y nunca se habían podido conocer hasta ahora.

--Ciertamente, mi querida Sakura, es genial.

Tomoyo se sentía ligeramente incómoda ante la forma en que el joven hacía énfasis en ciertas palabras, y empezó a jugar con las manos.

Y entonces, Sakura siguió su mirada… y se encontró con la sangre que brotaba de la herida abierta de Tomoyo.

--¡Por Dios!—exclamó alarmada --¿Qué te pasó?

--Bueno… es que yo…--trató de explicar, pero de repente se quedó callada, al dejar de sentir el suelo bajo sus pies, y en lugar de eso, pudo sentir perfectamente unos brazos de hombre levantándola con delicadeza --¿Eh?

Eriol no respondió ante la pequeña queja de ella, y la recostó sobre la cama con el cuidado con el que se trata a una finísima porcelana.

La doctora se acercó a la cama, y miró al inglés por algunos segundos, queriendo darle a entender algo... pero él parecía no captar la idea.

--¿Sí?

--Tengo que examinarla.

--Por supuesto.

--Y debo revisar su herida.

--Naturalmente.

--La herida que tiene en el costado.

--Así es.

--¡Y para eso tengo que levantarle la bata, A SOLAS!

Y por primera vez en muchos años, Eriol se sonrojó furiosamente.

--Disculpen, yo… esperaré afuera—murmuró mientras salía.

Sakura asintió satisfecha.

--

No había parado de moverse de un lado para el otro en el suelo… había intentado dormir al menos durante cuarenta y cinco minutos, pero no lo conseguía; sencillamente estaba algo nervioso.

Había llegado el momento.

Sabía que tarde o temprano algo así ocurriría, después de todo, ellos no estaban destinados a estar juntos, no estaban hechos el uno para el otro.

Pero dolía.

Resignado a no dormir, recogió sus anteojos y se los colocó antes de incorporarse con algo de esfuerzo y apoyarse en la pared.

No iba a ser fácil dejarla, pero así tenía que ser.

--

Su pie había comenzado a mejorar, y el dolor no era tan intenso como antes, de manera que había podido, con el permiso del médico, salir a merodear por ahí con Nissho, el cual estaba totalmente aburrido después de casi cuatro días en el Hospital.

Aunque por cierta parte habría preferido no hacerlo: era el típico ambiente de un hospital, la enfermedad, los gritos y los heridos estaban por todo lado, parte del lugar estaba derrumbado y otra parte estaba cubierta por personas, y en algunos casos, cadáveres.

--Mami, ¿qué hace ese niño allí?

Nakuru observó el punto que señalaba su hijo y descubrió con horror el cuerpo de un niño de unos cuatro años de edad, inerte sobre el suelo; seguramente estaba muerto.

--No lo sé, cariño—respondió tratando de sonar calmada –Tendremos que hablar con algún enfermero, los niños pequeños no pueden dormir en el suelo, es peligroso.

El niño asintió, le había creído.

Ella dejó escapar un suspiro de alivio. En efecto, ése no era el ambiente para un pequeño de seis años.

--

Algunas horas después de haber estado con su amiga, Sakura se encontraba a las afueras del hospital, realizando un control al último paciente de su jornada y descubriendo con temor que su herida había aumentado de gravedad; tenía ambas piernas rotas, y un trozo de metal le había perforado el muslo izquierdo. Algunos días atrás, ella le había extraído con mucho cuidado el metal y había realizado la desinfección pertinente, además de enyesar ambas piernas; pero ahora la pierna izquierda tomaba una coloración extraña, de un tono azul oscuro, y eso no era indicio de nada bueno.

--De acuerdo, Hanatarou, haremos lo siguiente: mañana a primera hora quiero que vayas a mi consultorio, te tomaré un examen de sangre y, como el laboratorio del Hospital quedó completamente destruido, lo enviaré al laboratorio de la clínica Kurosaki.

--¿Examen de sangre?—repitió el aludido, ciertamente asustado --¿Qué cree que pueda tener, doctora?

Sakura suspiró pesadamente.

--Gangrena—respondió –Pero no hay mal olor ni fiebre, de manera que necesito los resultados del examen en la mayor brevedad posible.

--¿Qué pasaría si de verdad tengo gangrena?—preguntó aterrorizado --¿Cuál es la cura?

Sakura tembló levemente, rogándole con la mirada que no preguntara más.

--Buenas noches, Hanatarou; nos vemos mañana a primera hora—sentenció, antes de salir caminando a gran velocidad hacia los corredores del hospital.

--

Después de que Sakura había salido de la habitación afirmando que ya Tomoyo se encontraba bien y sólo necesitaba reposo, Eriol había entrado a revisar por sí mismo el estado de la joven.

--Luces muy pálida—observó después de algunos minutos de silencio.

-- Soy pálida.

--¿Has comido bien últimamente?

--Algo—respondió ella –De cualquier modo, incluso antes del terremoto comía muy poco por razones de trabajo.

--¿La Boutique Daidouji, verdad?—preguntó Eriol interesado.

--En efecto… el sueño de toda mi vida, hasta que lo pude hacer realidad; sin embargo, algunas veces con las ocupaciones laborales es difícil sacar tiempo para comer como se debería.

El joven sonrió, era imposible ignorar el entusiasmo con el cual Tomoyo hablaba de su boutique.

--No puedes excusarte con esos argumentos—objetó –Tu sabes, se supone que 'el cuerpo debe recibir suficiente energía de los alimentos para así cumplir a cabalidad sus funciones y llevarte a donde se te dé la gana de ir'—añadió cambiando el tono de voz.

--Hablas igual que Sakura—comentó Tomoyo, dejando escapar una leve risita.

--¿A ti también te lo dice?

--¿Cómo que "a ti también"?

Eriol sonrió.

--Bueno, el hecho de que yo te diga que debes comer bien no quiere decir que tenga el hábito de hacerlo—respondió alegre–De hecho, Sakura siempre está reprendiéndome por lo mismo…

--Incluso en los viajes, siempre hay un teléfono—interrumpió la joven sonriendo.

--Exactamente—contestó él –De cualquier manera, debes comer.

--No tengo hambre—mintió Tomoyo, pero en ese momento su estómago lanzó un sonido de protesta, haciéndola sonrojar, y provocando la risa de Eriol.

--Tal parece que yo no resulto una persona confiable para ti, porque desde que nos conocimos sólo me has mentido—comentó el joven, aunque su tono de voz no dejaba asomar el reproche, sino la broma.

--No… no es eso—respondió apresuradamente ella –Es sólo que... tal vez no tenga permitido comer.

--Tonterías—dijo Eriol quitándole importancia al asunto –No morirás por comer, pero si sigues sin alimentarte, es posible que suceda.

Ella sonrió.

--Iré por algo de comer… creo que hoy llegaban algunos camiones con provisiones—anunció mientras se ponía de pie –Nos vemos más tarde, señorita Shibahime—añadió en tono jocoso mientras salía de la habitación.

--

Se dirigía a su habitación, aunque prácticamente se arrastraba sobre el suelo del hospital; estaba exhausta, exhausta y deprimida.

Después de todo, vivía en una ciudad mitad fantasma, completamente destruida, miles de personas muertas, y muchos de los que habían sobrevivido no tenían ganas de seguir sin sus seres queridos, de manera que su proceso de recuperación era aún más lento.

Y otros, que deseaban a toda costa sobrevivir para ver la reconstrucción y el renacimiento de Tokyo, estaban condenados a padecer enfermedades que podrían traerles desgracias, o en el peor de los casos, la muerte misma, tal y como le sucedía a Hanatarou.

No quería permitir la muerte de más personas, cuando las herramientas para ayudar a la mayoría de ellas estaba a su alcance… no quería que nadie renunciara, que nadie se fuera.

Pero era difícil.

No había momento en que no pensara en su padre, y en que no había tenido tiempo para ir a averiguar sobre su cuerpo, al cual obviamente no habrían dejado sobre la cama del hospital cuando en el piso miles de personas esperaban atención.

No había momento en que no pensara en su hermano, que había querido gravemente herido, y, aunque empezaba a recuperarse, ella no lo visitaba tanto como quisiera.

De repente, la tierra empezó a temblar suavemente, ella no lo advirtió por sí misma, sino por los gritos de quienes estaban cerca, y se dejó caer al suelo de rodillas, sin inmutarse.

Pensaba en cómo se habría sentido su padre al enterarse de la muerte de Nadeshiko, la mujer a la que amaba y de quien nunca conoció la verdad, se le encogía el corazón al imaginarse al siempre alegre Fujitaka escuchando que su esposa había muerto.

Las lágrimas de dolor, ira, impotencia y frustración, reprimidas hasta el momento, empezaron a rodar suavemente por sus mejillas.

Porque aunque llorara hasta desmayarse, como ya había hecho, nunca sería suficiente para desahogarse y llenar el enorme vacío que sentía.

Y es que además de todo, al llegar a su habitación se encontraría con su novio, sonriendo e inocente de sus verdaderos sentimientos, ignorando que ella empezaba a pensar en alguien más, creyendo que todo era como antes.

Pero nunca volvería a ser lo mismo, porque Shaoran había llegado a su vida, y se había ido tan pronto como había aparecido… dejando una profunda huella en su corazón.

Poco a poco la tierra dejó de temblar, la gente recobró la calma y Sakura se puso de pie con algo de dificultad; las lágrimas aún recorrían su rostro, pero se sentía un poco más tranquila... o más bien, ya no sentía nada, ninguna emoción.

Caminó como una autómata hacia su habitación, pero poco antes de llegar, recordó que allí estaría Yukito, revisó su reloj y vio que eran las diez de la noche, entonces rogó porque ya estuviera dormido y así no tuviera que darle ninguna explicación.

En efecto, al entrar descubrió a su novio sobre la ropa, al parecer completamente dormido; sin hacer el menor ruido, se acostó a su lado y quedó dormida al instante.

Entonces Yukito se movió suavemente, y observó a la joven dormir con un dejo de tristeza en su rostro.

--

Viajaba en un viejo camión que andaba lentamente bajo el sol que apenas empezaba a salir e iluminaba el camino hacia Yokohama; el vehículo estaba abarrotado, mucha gente iba en busca de sus familiares, de modo que todos iban de pie, y sólo algunos como él, privilegiados por la ubicación, podían observar hacia afuera, pues la parte posterior estaba descubierta para permitir el acceso de oxígeno; pero a él no le interesaba nada de eso.

Sólo quería revisar las sucursales de su compañía, olvidarla a ella, verificar el estado de sus empleados, olvidarla a ella y largarse de ese país para siempre.

Y olvidarla.

Como todas las mujeres, era hermosa y a primera vista parecía perfecta, pero seguramente escondía un oscuro secreto, un profundo interés por su dinero o sencillamente no poseía ningún sentimiento de amor hacia él.

O tenía un novio…

La chica parecía diferente, pero no tenía sentido alguno luchar por ella. Sí, el nunca se había rendido ante nada, pero no estaba dispuesto a rogar por el amor de una mujer que tenía pareja.

¡Shaoran Li no podía rebajarse de ese modo!

Tratando de dejar de lado sus pensamientos –que no le iban a ayudar en nada a olvidarla-, volteó la cabeza para mirar hacia afuera, y lo que vio era deprimente.

Al igual que en Tokyo, cientos de personas se encontraban en el piso, con graves heridas de distinta naturaleza, algunos niños caminaban por ahí tristemente, y otros… eran atendidos por una doctora.

Inmediatamente volteó a mirar al lado opuesto, ¡Maldita fuera! Ni siquiera podía evitar verla en cada persona desconocida.

Continuará…

Konnichiwa! Sí, algo corto el cap pero eso es lo que salió. Podemos ver a Shao decidido a olvidarse de Sak, y ésta última se sumió en una pequeña crisis existencial. Pero hablemos de cosas más alegres, como por ejemplo, de Natsuko Shibahime y Eriol jajaja XD, nah, hablando en serio, ya quería poner alguna escena donde salieran este par.

Desde hoy encontrarán cada semana en mi perfil (sección fics) una actualización donde revelo qué tan avanzado va el próximo capítulo. Por cierto, si a alguien de por acá le interesa, publiqué un nuevo fic xD.

Vamos a la sección de agradecimientos, son para todos los que a estas alturas siguen leyendo la historia, y en especial a quienes dejan su huellita, en el capítulo pasado son: Diana Prenze--LadySc -Maaya---lunaleen--Diego Fonck--rocio.

Espero sus comentarios para el cap, y ahora es el momento, ¡Feliz cumpleaños, Shaoran Li! (ya saben, el chico nació un 13 de julio!)

See ya.