Esta historia fue escrita hace 23 años. Mi única aportación es adaptarle los personajes de Inuyasha… Agradeciendo de antemano a quien se anime a leerlo, le recuerdo que la autora solo tenía 13 años.

NOTA: Algunas características y personalidades de los personajes podrían estar cambiadas… Recuerden que es un Fic. (Creo que aquí debo ponerle AU).

DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko

CAP 17 INSTRUCCIÓN Y EDUCACION

El ambiente de la oficina de Moushin se percibía tenso. Frente a él, en uno de los sillones, estaba el emperador de Inu Youkai, Inu No Taisho, con armadura y todo. Al lado suyo, su pequeño hijo Inuyasha, aún sorprendido por la rapidez con la que su padre lo había encontrado.

Al lado de Inuyasha, una encantadora niña de ojos oscuros y profundos… y sonrisa coqueta. Al verla, Inu No Taisho no pudo evitar compararla con la bella Izayoi. Sonrió con discreción al recordar a la madre de su hijo. En el otro sillón, al lado de Kikyo se encontraba su madre, la emperatriz de Sengoku Jidai… Y fue ahí donde el perro fue domesticado. Inu No Taisho se desarmó por completo al conocer a Midoriko.

Cuando abrió la puerta de la oficina de Moushin, sólo esperaba encontrar a su hijo con ojos de arrepentimiento. Pero al acercarse, notó con asombro que su hijo era escoltado por dos hermosas mujeres… bueno, una más joven que la otra.

Kikyo saludó con gracia al emperador, cuando escuchó que Inuyasha le decía "Papá".

- ¡Muy buenos días, su alteza imperial! – Dijo la niña, inclinándose y moviendo los brazos, en reverencia.:- Es un honor conocer a tan gallardo guerrero.

Inu No Taisho sonrió levemente, respondiendo el saludo y observó a la pequeña. Por un instante visualizó que así habría sido su amada Izayoi de niña. Entonces se fijó en la mujer que sólo se inclinó levemente ante él: La emperatriz Midoriko.

Definitivamente era una hermosa mezcla de sus más grandes amores. Tenía el mismo cabello, color de ojos y piel de Izayoi, pero la intensa mirada y determinación que Áine, así como su complexión, torneada y firme, de quien se ejercita regularmente. Vestía, al igual que él, un traje de batalla ajustado y una armadura muy ligera. También traía su espada al cinto. La bella emperatriz había madurado mucho desde que él la había conocido, cuando apenas tenía 16 años y fungía como representante de Sengoku en la Confederación. Ahora era una hermosa mujer… y no pudo evitar desearla.

Moushin observaba a ambos padres. Curiosamente, ambos niños habían expresado el mismo deseo: Instruirse militarmente. Kikyo acababa de presentar su exámen de tiro y había aprobado. Por su edad, le correspondería estar en segundo grado, pero sus habilidades la colocaban en tercero. Aún así, sus conocimientos eran nulos, por lo que sería admitida en primero, con cursos intensivos. Si aprobaba, sería readmitida en segundo, cuando fueran las evaluaciones parciales. Moushin entregó a Midoriko la solicitud de admisión y ella entregó la documentación de su hija. Oficialmente, Kikyo ya era cadete y podía quedarse en la Academia o asistir todos los días desde Sengoku.

Inuyasha ofrecía un problema. Sus conocimientos eran excelentes. Lo colocaban en cuarto grado. Pero sus habilidades… dejaban mucho que desear. Inu No Taisho se arrepintió por no haber permitido los entrenamientos que Myoga había sugerido para Inuyasha. Afortunadamente, la práctica con las espadas de madera demostraban la habilidad innata del príncipe, por lo que si entrenaba intensamente, sería un excelente guerrero. Si su padre aceptaba, lo colocarían en cuarto, aunque entrenaría con los de primero. Si aprobaba las pruebas parciales, ascendería rápidamente de nivel. Inu No Taisho no lo pensó y firmó la admisión de su hijo. Para sorpresa de Inuyasha, su padre había llevado su documentación para acreditarlo. Eso lo hizo muy feliz… pero también culpable.

- L-lo siento padre… no debí haber huido.- Empezó a disculparse el niño, cuando estuvo a solas con su padre.

Inu No Taisho recordó a su primogénito. Sesshoumaru nunca se disculpaba. Era muy voluntarioso y cuando decidió entrenarse, a los seis años, simplemente tomó una espada y atacó a su madre, quien acababa de ejercitarse. La amazona, sin pensarlo, tomó rápidamente su espada y se defendió. En unos cuantos segundos desarmó al pequeño y le puso la hoja en el cuello… Y le sonrió, orgullosa, ante la mirada sorprendida del padre del niño, quien había temido por la vida de su hijo. En ése momento, la hermosa reina recogió la espada y solicitó una más pequeña, acorde a la edad de su hijo y le enseñó cómo sujetarla. Sesshoumaru se convirtió en el duelista más joven de todo el reino, pues su manejo era impecable, elegante y mortal… cuando tenía nueve años. A los diez, recibió la Toukijin, una hermosa espada hecha con los colmillos de un poderoso demonio… Pero nadie usaba ya esa espada.

Inu No Taisho tragó el nudo emocional en su garganta y abrazó a Inuyasha. Su hijo tenía más determinación y eso era de respetarse. Por la distancia entre Inu Youkai y la academia, acordaron que se quedaría, pudiendo salir periódicamente en los días de permiso. Alcanzó a ver que un par de chiquillos, con alas en la espalda, se acercaron a su hijo y lo felicitaron, mientras se dirigían a los dormitorios.

Volteó a ver de reojo a la emperatriz. De acuerdo al tratado de neutralidad, la academia era intocable. Ningún bando pondría en riesgo a sus hijos, así que era considerado el lugar más seguro de la galaxia. Vió la ternura con que Midoriko abrazaba a su hija y se conmovió. Pero al ver acercarse a un hombre a abrazarla con total confianza, ardió en celos y se dirigió a su nave. Se prometió que algún día, haría suya a esa mujer.

Jakotsu felicitaba a Midoriko por tan buena decisión.:- ¡Es la mejor elección, mi reina! Banko-chan nunca hubiera estado satisfecho si el par de psicópatas entrenaran a su hija.- Dijo mientras alzaba a Kikyo en sus brazos.

- ¡No digas eso Jakotsu! Sin el entrenamiento de Jade, Kikyo nunca habría podido estar a ése nivel. Es bastante buena con el arco.

- Si mi reina, pero no olvides que los genes tienen mucho que ver. Kagome no entrena con esa loca y sin embargo, fácilmente tumba a Sexymaru con la Banryuu. En un año, ésos dos han desarrollado mucha habilidad… y sin ayuda de las Tennyos.

- Pero no olvides que son entrenados por Kaede y ella en su momento, también instruyó a Áine y a Kaguya de Luna Amazonia, hasta ahora, las mejores con la espada…

La mención de la reina de las Tennyos hizo que Jakotsu perdiera su jovialidad.

- Me llevo a Kiky-chan a la nave… despídete del gordo y nos alcanzas…- Dijo, tratando de disimular su enfado.

- Mujeres… malditas… - Susurró por lo bajo mientras apretaba los puños, sólo siendo escuchado por Kikyo, quien al momento lo rodeó con sus brazos y trató de consolarlo.

- Jako-kun… mi mami no quiso decirlo… es que ella no sabe…- Jakotsu se vió en los ojos húmedos de la niña y sonrió levemente. Era cierto. Midoriko ignoraba totalmente la razón de su odio hacia las Tennyos, su gobernante y a las mujeres en general. Hasta ahora sólo el escuadrón Shichinintai lo sabía… y Kikyo desde hacía un año.

- No te apures Kiky-chan… Mi reina no tiene la culpa de ser mujer, además ella es excepcional.

- Yo también soy mujer Jako-kun… ¿Me odias? – Le dijo, mientras una lágrima resbalaba por la mejilla de la niña.

- Tú no eres una mujer Kiky-chan… eres una diosa.- Le sonrió, mientras la pequeña lo abrazaba emocionada y él le secaba las mejillas con pequeños besos.

A partir de entonces, la educación de ambos niños fue estricta y esmerada. Kikyo aprobó su evaluación y se colocó en segundo. Inuyasha entrenaba tres veces más que sus compañeros y avanzó dos grados con facilidad. Al siguiente periodo de pruebas alcanzó a sus compañeros, pero por su dedicación, destacaba notablemente, por lo que su padre, pensó en otorgarle la Tessaiga, una bella espada hecha con uno de sus propios colmillos.

CAP 18 DESCUBRIMIENTOS Y VERDADES

Pasaron dos años. Inuyasha creía que su padre estaba orgulloso de él… hasta que, llegando furtivamente a Inu Youkai, escuchó la siguiente conversación.

- Estoy muy orgulloso de Inuyasha, en dos años ha alcanzado a sus compañeros y es muy fuerte y hábil con la espada. Es el mejor cadete de infantería de sexto grado. En una semana se graduará con honores y pronto será oficial y no dudo que tendrá a su cargo un escuadrón.

- ¿Y no le gustaría que el príncipe fuera el mejor de toda la galaxia?

- Es el sueño de cualquier padre. Que un hijo sobresalga y lo supere.

- Yo podría ayudarlo… Si su alteza imperial lo permite…

- ¿Qué quieres decir… Naraku?

Al escuchar ése nombre lo estremeció. El doctor Naraku le desagradaba por que solía entretener a su padre mostrándole crueles batallas entre sus creaciones. Horribles bestias híbridas que se mataban entre sí por alimento… y para satisfacer la sed de sangre del tenebroso científico. No se explicaba por qué su padre confiaba tanto en él. Cada vez que el tipo visitaba Inu Youkai, buscaba el mínimo pretexto para acercarse a él y analizarlo.

- Entre mis creaciones he desarrollado unas fórmulas excelentes… Son potenciadores de fuerza y velocidad. Además, también tengo aceleradores de metabolismo y crecimiento que le permitirán al príncipe desarrollar una mejor complexión y fuerza. Ya está comprobado y funcionan de maravilla.

- No sé… tendría que decírselo a Inuyasha, a ver si él lo desea…

- No tiene por qué consultarle, su alteza. Usted es su padre y sabe lo que es mejor para su hijo…

- Déjame pensarlo, Naraku…

Inuyasha se estremeció aún más. Decidió volver a la academia sin decirle a su padre. En cuanto llegó, vió a Kikyo, que también había recién llegado, acompañada de su escolta: Jakotsu. "Este tipo me enferma" pensó al verlos.

- Kikyo… necesito hablarte.- Le dijo Inuyasha al acercarse a la niña.

- Jako-kun… ¿Me traes mis cosas de la nave? – Le dijo la chiquilla a su general. Jakotsu sabía que todas sus cosas ya estaban descargadas, así que entendió que quería estar a solas con el chico.

- Está bien, mi princesa… con su permiso, su alteza… - Dijo, dirigiéndose a Inuyasha:- Te encargo a mi princesita, Inu–kun.

Al quedar a solas con Kikyo le relató la conversación escuchada. A cada frase, Kikyo se ponía más nerviosa. Sabía de lo que Inuyasha hablaba, pues había escuchado la charla de Kaede con su madre cuando hablaron de Sesshoumaru. Kikyo lo pensó antes de decirle.

- Inu-kun… Creo que debemos hablar… - Buscó con la mirada a Jakotsu y éste, al verla se acercó a ellos.:- ¿Confías en mí? – Le preguntó cuando llegó su general y custodio.

- Sí Kikyo… confío en ti.

Se lo llevaron aparte y le relataron dónde estaba su hermano y las circunstancias en que había llegado donde estaba… Y las razones por las que no volvía con su padre.

Inuyasha trataba de asimilarlo, pero le costaba. Finalmente aceptó su versión, pero con una condición: quería conocer a su hermano.

Kikyo se inquietó. Aunque era muy fácil para ella invocar a Kagome al reflejarse en cualquier superficie brillante, había decidido dejar eso para cuando estuviera en su casa, a solas en su tocador. Si lo hiciera en la academia la considerarían loca… o "excéntrica" según Jakotsu. Además, la prioridad era proteger a Inuyasha del mismo destino. El plan era simple: Escapar…

Pero Inuyasha quería estar con su hermano. Lo primero era averiguar en qué cuadrante estaban. Jakotsu le sugirió que se comunicara con Kagome y ésta encendiera el dispositivo de rastreo. Él, desde Sengoku, localizaría la señal el tiempo necesario hasta que se encontraran en un cuadrante cercano y les avisaría. Inuyasha tomaría su "cazador real" y acudiría a encontrarse con su hermano… para estar a salvo.

Lo que no esperaban era que Naraku se presentara en la academia justo en ése momento, buscando a Inuyasha. Su padre había aceptado su propuesta y había llegado por el joven para empezar su "tratamiento".

Se escabulleron por toda la academia escondiéndose de Naraku y Kagura, con quien había llegado. Disimuladamente, Jakotsu entretuvo a Naraku, mientras Kikyo le daba provisiones a Inuyasha para su escape. El chico le dio las gracias y se metió a su nave. Repentinamente la encendió y salió, ante la frustración de Kagura.

Rápidamente, Naraku emprendió la persecución. Ése era un espécimen único. Un híbrido logrado naturalmente y no se le iba a escapar. Así que con seis cazadores más persiguió al niño. Jakotsu informó a Moushin de los planes de Naraku y éste rastreó la señal del cazador del niño por los trasmisores. Afortunadamente, logró comunicarse con Inuyasha por un canal privado.

- Inuyasha… ¿Estás bien? – Preguntó Jakotsu.

- "Sí general… sólo un poco nervioso. ¿Ya tienen las coordenadas a dónde debo dirigirme?"

- Aún no… Kiky-chan está tratando de localizar a su hermana.

- "¡¡Me persiguen general Jakotsu!!" – Clamó Inuyasha, asustado.

- Enciende el retroimpulsor para que te desplaces al hiperespacio. En lo que encontramos las coordenadas…

Kikyo logró comunicarse a través de un espejo de mano. En Evanescente ya anochecía y Kagome se preparaba para dormir.

- "¿Qué ocurre Kikyo?" – Preguntó Kagome, somnolienta, mientras se aseaba para dormir.

- Esto es urgente Kagome… Busca el dispositivo de rastreo de la nave y enciéndelo.

- "¿Qué haga qué?" – Preguntó, desconcertada.

- ¡Busca un botón rojo encerrado en una cubierta transparente donde diga "rastreador"! – Dijo, desesperada.

- "Bueno… lo haré si lo encuentro. Ya tengo mucho sueño y Sesshoumaru me espera para dormir…" - De pronto reaccionó:- "¿Recuerdas que día es mañana?"

- ¡No lo recuerdo! Pero lo recordaré si encuentras el botón…

Pensando que se trataba de un juego, Kagome salió del tocador y corrió al centro de mando y buscó el susodicho botón. Al encontrarlo lo abrió y oprimió con fuerza. De inmediato regresó al tocador, para confirmarle a Kikyo su hazaña.

- "Ya está Kikyo… ¿Ya te acordaste?" – Preguntó feliz. Kikyo no quería decepcionar a su hermana, así que le preguntó a Jakotsu.

- ¡Jako-kun! ¿Qué día es mañana?

- ¡Tu cumpleaños, mi princesa! – Respondió el general:- ¡Aún no tenemos señal!

- ¡Tu cumpleaños, mi princesa! – Repitió Kikyo y reaccionó al escuchar que Kagome aplaudía "¡Nuestro cumpleaños!" pensó.

- ¿Cuantos cumplimos Jako-kun? – Volvió a preguntarle, esta vez por cuenta propia.

- ¡Nueve años, mi princesa! – Dijo Jakotsu, acercándose al espejo de mano que sostenía Kikyo:- ¡Feliz cumpleaños, Kagome! – Le dijo a la imagen sonriente:- ¿Ya encendiste el rastreador, mi princesa?

- "¡Sí Jako-kun!" – Respondió la chiquilla.

- Bueno… Cuida que nadie lo vuelva a oprimir hasta mañana… ¿Está bien?

- "¡A la orden general!" – Dijo Kagome, haciendo un saludo militar que hizo sonreír a Jakotsu, quien se volvió a Kikyo y le susurró:- ¡Tenemos problemas!

- ¿Qué ocurre Jako-kun? – Preguntó, preocupada, dejando el espejo hacia abajo.

- Esta anocheciendo en Evanescente, lo que significa que la señal correcta aparecerá mañana temprano.

- ¿Y qué pasará con Inuyasha? – Preguntó angustiada:- Si lo alcanzan lo usarán para experimentar como a Sesshoumaru…

Jakotsu lo meditó un momento y regresó al comunicador con Inuyasha.

- Inuyasha… ¿Cómo vas?

- "Ya casi me alcanzan… Tengo miedo".- Dijo el chico.

Jakotsu trató de darle confianza:- Inuyasha… Es necesario que te concentres en tu hermano. Piensa en él… ¿Sabes cómo es o qué aspecto tiene?

- "Sí general… Sé cómo era mi hermano a mi edad… ¿Por qué?"

- Trata de concentrarte y percibir su aura, su presencia… Si él está cerca podrás localizarlo y reunirte con él. Concéntrate Inuyasha…

- "¡Sí general!" – Fue lo último que dijo el chico. Mientras, cuatro cazadores ya lo tenían rodeado. Inuyasha se concentraba en el relieve del mural del castillo que mostraba a su hermano, que sostenía su espada, vestido de blanco con armadura negra y su cabello extendido. Se concentró en sus ojos, en las marcas de su rostro, en la media luna de su frente… En el amor que su padre expresaba cuando hablaba de él y en la admiración de Myoga por su primer discípulo…

- "¡Lo tengo!" – Gritó y sus dedos teclearon unas coordenadas que ni él mismo supo de dónde salieron. Dentro de su cabeza, observaba claramente el rostro de su hermano mayor, como era actualmente.

- ¡¡Oprime el retroimpulsor ahora!! – Gritó Jakotsu.

La pequeña nave se desplazó velozmente, quedando fuera del alcance de los cazadores de Naraku, pues sólo los "cazadores reales" tenían ese dispositivo de hipervelocidad.

En Evanescente, Sesshoumaru se sobresaltó sin saber porqué. A su lado dormía plácidamente Kagome y no había un solo ruido alrededor de la nave… Eso era muy extraño.

CONTINUARA…

A todos mis lectores con mucho amor y cariño les deseo un feliz año nuevo y que se cumplan todos sus deseos. Hasta pronto ¡Besos de sidra! Atentamente Lolichan. ¡^w^!

¡Esperen, esperen! Como me atrasé al publicar, como regalo de Año nuevo, les presento el siguiente "chapter" ¡Que lo disfruten!