CAPÍTULO 11: CUMPLEAÑOS.
(Voz de Alex)
"¡Niñas, a comer!" Grité para la chiquillería que estaba jugando en la playa con los chicos. "Hay que ver, la de problemas que da esto..." Le dije a Bella sonriendo.
"Hombre, digamos que como es el cumple de tu hija..." Me dijo.
"7 añitos ya." Le dije sonriendo orgullosa. "¿Sabéis que ya sabe matar vampiros de 5 formas diferentes y licántropos al menos de 10? Y en la clase de licántropos se ha llevado una matrícula, rodeada de todo licántropos al menos 5 años mayores."
"Jacob nos lo repite una vez, y otra, y otra, y otra..." Dijo Leah sonriendo.
"Hay que ver cómo pasa el tiempo..." Dijo Emily. "Claire que va a hacer ya los 14, Nessi los 10 el mes que viene y hoy Sari los 7."
"¿Quién nos iba a decir que íbamos a tener una generación a la que legar nuestras cosas?" Les dije yo mientras oíamos ruidos llegando a la cabaña.
"La verdad es que sí." Dijo Leah. "Eh, ruidosos, a lavarse las manos antes de tocar nada, que a saber cómo las traéis."
"Desde luego..." Dijo Quil entrando con Claire junto a él que llevaba a Lily en brazos mientras ella se reía aún en bañador. "Con esto no vas a pillar marido nunca, Leah."
"Bueno, los hay que nos gustan guerreras." Afirmó Jackson cogiéndola por la cintura para darle un beso en la mejilla.
Lo de esos dos había sido un amor curioso. No estaban improntados el uno del otro, pero sí que estaban bastante enamorados, y cada vez que les veía sonreía feliz. Supongo que sonará un poco cutre, pero... cuanto más amor hubiese en el mundo en ese momento mejor.
Los que estaban fuera, encargados de informarnos cada vez que venían a abastecernos de los básicos nos habían traído ya información de que no habían dejado de buscarnos, eso sí, habían ido más lentos.
"¿Qué planeas hacer?" Me había dicho Jacob hacía solo 1 año cuando habían comenzado a buscarnos en África.
"Por lo pronto esperar y ocuparme de mi super-familia y mi auténtica familia." Le había contestado haciéndole una caricia. "Sari aprende rápido, pronto estará ya lista para aguantar mi ausencia."
"¿Cómo que tu ausencia?" Me había preguntado.
"Jacob, no pretendo meter a nuestra hija en esto." Le había dicho. "Eso sí, cuando empiece la guerra en serio, Sari y las otras niñas serán puestas a seguro, con las mujeres que no son capaces de luchar."
Ahora que la veía jugando con todos, feliz y riéndose... yo ya no era la misma de siempre, ahora tenía mucho que perder. Quería a Jacob y quería a nuestra hija. Por nada del mundo dejaría que les hicieran daño a ellos.
No, aquello no era justo para nadie. Por mi culpa, los Clearwater habían quedado huérfanos, por mi culpa, habían matado a todo el mundo que se había cruzado en el camino de Jagger...
"Esto... Alex, esto es un cumpleaños." Me recordó Carlisle. "Se supone que como cumpleaños de tu primogénita tú la que más deberías estar feliz."
"Lo siento." Le dije sonriendo. "Estaba en mi mundo."
"¿Qué era tan importante como para hacerte olvidarte de esto?" Me dijo.
"Ella." Afirmé mirándola. "Ha crecido mejor de lo que podía haber soñado, es fuerte, lista, aprende rápido y pronto será capaz de protegerse sola."
"Es una chica increíble, sí." Afirmó. "Pero supongo que no era en ella en lo que pensabas."
"No, pensaba en lo que hay fuera." Afirmé. "Pronto no vamos a poder seguir escondiéndonos, estaba haciendo planes."
"Deberías concentrarte en el cumpleaños de tu hija." Me dijo. "Eso pasa solo hoy, mañana ya será tarde."
"Cierto." Afirmé sonriendo y dándole una palmada en el pecho. "Gracias por hacerme de voz de la razón una vez más, amigo mío."
"Estoy comenzando a verte como a una hija más." Me dijo sonriendo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¡Ah, no!" Dijo Quil extendiendo los brazos al frente. "¡Otra vez no!"
"Venga, Quil." Le dijo Claire. "Necesitamos más modelos... porfi..."
"Esto... vale, entonces podéis decirme qué narices pinto yo aquí en esto." Me quejé yo mientras entre mi hija y Reneesme me cogían coletas por todo el pelo mientras estaba sentado en un círculo con el resto de escogidos, o sea, Quil, Seth, Edward y yo.
"No te quejes, tienes el pelo más bonito de todos." Afirmó Ivvan mientras Lily se ponía a peinarle también.
"¡Jo, papi, no te muevas!" Se quejó esta. "¡No puedo peinarte como el príncipe!"
"Ale, ale, no os quejéis que aquí faltan muchas princesitas." Afirmó Leah sonriendo.
"Sois unas abusonas." Afirmó Seth mientras le maquillaban. "Os aprovecháis de nuestras debilidades..."
"No haberte improntado de mi hija." Le dije.
Vale, no me hacía gracia que se hubiese improntado de ella; pero al fin y al cabo era uno de mis amigos, hermano de mi mano derecha, Leah y siempre protegía a Sari. Pero esta era parte del pago que me cobraba por esa 'debilidad' que sentía por mi hija. Esa y que la tuviesen entretenida algunas noches mientras 'mamá' y 'papá' jugaban un poco en la bañera, o en su cuarto o...
Seth, servicio canguro 24 horas.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alex)
"Foto, foto..." Dijo Alain mientras las niñas hacían que los chicos maquillados y con coronitas y varitas de princesa bailaban con nosotras.
Entonces todos se quejaron cuando les sacaron las fotos.
"¡Te vas a enterar como haya salido bien la foto!" Le amenazó Embry que llevaba los labios pintados con un color rojo putón y exceso de colorete obra de la hija de 5 años de Chayton y Marah que ahora tenían ni más ni menos que 3:Qaletaqa (guardián en Comanche), su primogénito de 16 años que era un gran licántropo, Dakota (Amigo en Siux) y Dena (Valle en Cheyene) los gemelos chico el primero y chica la segunda de 4 años ambos y Kuckunniwi (Lobo pequeño en Cheyene) que era un bebé de menos de un año.
La verdad es que a Jacob le habían dejado más o menos bien, le habían hecho unas coletitas por la cabeza y le habían pintado los ojos con una línea un poco oscura.
"Hay que ver lo que se hace por los hijos..." Me dijo mientras nos sacaban la milésima foto mientras bailábamos.
"Ya te digo." Afirmé sonriendo. "Por cierto, ese peinado... grrrr..." Dije de forma seductora haciéndole reír.
(Voz de Jacob)
La verdad es que ahora ya me daba igual el hacer un poco el idiota mientras bailábamos y jugábamos maquillados por las niñas y en mi caso hasta con apariencia de... bueno de a saber qué pero desde luego apariencia estúpida.
Llevábamos ya casi 5 horas de cumpleaños de mi hija, y la verdad es que su nombre era el único fácil de pronunciar y que no fuese una tontería como el de Reneesme. Los otros niños tenían nombres muy raros, mi mujer me había dicho que eran nombres de indios americanos, algo así como comanches, cheyenes y sioux, al menos el nombre de nuestra hija aunque era largo tenía algo de sentido, y el abreviado era también hasta bonito 'Sari'.
En realidad, creo que los niños iban a crecer un poco acomplejados de sus nombres, Nessi para Reneesme, Ka para Qaletaqa y Kuky para Kuckunniwi, los únicos que conservaban el nombre eran los gemelos Dakota y Dena que todos podíamos pronunciar sus nombres. Y luego estaba Sari que tenía un nombre bonito.
Nah, me daba igual tener que estar por allí con aquellas pintas porque a mi esposa le habían hecho ponerse una camiseta como la de nuestras hijas que le hacía el pecho... Grrrrrr... Además, lo de mis pintas se olvidaba después de cinco minutos juntos.
"Eh, venga gorrones que las damitas tienen que irse a dormir." Nos dijo Leah.
"Eso que si Nessi se deja horas de dormir luego las acusa." Añadió Bella.
La verdad es que allí las hembras-madre-alfa eran Alex y Bella con tía Leah, porque lo que eran el resto... no era por molestar pero Marah era un poco blandita, valiente y con las narices bien plantadas pero blandita a la hora de tratar a las niñas, era la perfecta madre para los hijos de su marido que parecía más duro y serio.
"Bueno, pues señores... vamos recogiendo todo y cada uno a su casa." Dijo Alex.
"Salvo los del turno de vigilancia." Dijo Embry.
"Yo me voy con vosotros." Dijo Claire sonriendo.
"¿Ya te dejan tus tíos?" Le preguntó Quil mirando a Sam y Emily.
"Una vez ¿me oyes, Claire?" Le dijo Sam. "Quil, cuídala ¿vale?"
"Jo... qué pasa." Le dijo Claire haciendo pucheros a pesar de su edad. "Si esto es un puñetero royo... nunca pasa nada."
"¡Esa boca!" Le riñó Emily.
"Claire ¿a que aún te vamos a castigar?" Le dijo Sam.
"Vosotros no sois mis..." Comenzó Claire para que Quil le tapase la boca.
"No os preocupéis, yo la cuido." Afirmó Quil. "Claire... esa boca, por favor..." Le riñó susurrándole.
La verdad es que ahora Claire estaba con Sam y Emily porque sus padres habían muerto en un accidente que sospechamos que no era tal. Así que aunque no fuese hija suya, era a todas luces la hija adoptiva ya que Emily era su madrina.
"Me parece a mí que Claire está creciendo un poco demasiado contestaría..." Le dije a Alex.
"Supongo que es cosa de la edad." Me dijo sonriendo mientras barría debajo de las mesas que acabábamos de sacar fuera. "La edad del pavo, ya sabes. Bueno, qué te voy a contar, los licántropos estáis anclados allí. Hasta que os emparejáis, claro." Afirmó con un tono de serio en broma. "Entonces os asentáis un poco y dejáis las niñerías solo para las ocasiones especiales."
"Ya, y apuesto que tú también la pasaste ¿no?" Le dije bromeando también.
"Claro que sí." Afirmó ella. "Solo que a mí se me ocurría hablar así a mi madre y a mis tutores y me llovía una somanta de tortas que me hinchaban la cara y el culo."
"¿Te castigaban dándote en el culo?" Le dije divertido.
"Hummmm... ¿quieres hacer la prueba?" Preguntó poniendo unos morritos sexis para que le contestase que me estaba subiendo el calor y que se riese antes de volver a barrer.
"Oye que lo de los azotes me lo tienes que enseñar, en serio." Le susurré cogiéndola por atrás.
"Jake, las niñas." Me dijo sonriéndome y apartándome un poco.
En efecto, tras coger dulces de la cocina habían vuelto y estaban correteando.
"Ey, princesitas, no nos piséis lo que acabamos de barrer..." Les dijo Alex quejándose en broma.
"Venga, princesitas, ahora vamos todas al porche a jugar, porque somos princesitas ¿eh?" Dijo Seth haciendo un poco el tonto.
"Seth, te estoy grabando..." Canturreo su hermana. "Y también tengo a la parejita feliz haciendo manitas, pero eso en el vídeo para todos públicos lo cortamos. Bueno, lo cortan los piratas informáticos esos que tenéis por la escuela."
"Leah, como te pille te voy a cortar la cabeza." Afirmé molesto.
"Se siente..." Canturreo divertida. "Es lo que pasa por ser un par de padres calentorros."
"Venga Leah, que tienes que saber lo difícil que es controlar los instintos cuando estás emparejada con un chico tan... pasional y apuesto como un licántropo alfa."
"Sí, sí..." Dijo ella poniéndose lejos de mi alcance. "Pero lo estabais haciendo delante de niños. Aunque es cierto, pero tranquilos que no es lo más divertido que tenemos."
"¿En serio?" Le dije.
"Ya veréis lo guapos que están mi hermano y Seth con falditas." Dijo divertida.
(Salto espacio-temporal)
Al final, en la motora tuvimos que regresar Alex y yo, Sari se quedó como último regalo de su séptimo cumpleaños a dormir en una fiesta pijama con las otras niñas de la 'familia' en casa de Chayton y Marah con Marah y Emily que se habián hecho muy amigas desde que sus maridos tenían que compartir varias noches de vigilancia nocturna.
"Bueno... pues ahora a descansar." Me dijo Alex tras dejar la motora aparcada en el pequeño embarcadero que habíamos hecho en la islita.
"Yo no estoy cansado." Afirmé cogiéndola en brazos. "Además, necesito quitarme de una vez la cosa esta que me han puesto en la cara..."
"¿Cómo es que lo tienes tan... extendido?" Me preguntó.
"Intenté quitármelo con agua, pero no se va, solo se extiende." Afirmé.
"Humm... creo que sé cómo quitártelo. Tengo algo en el botiquín para esto." Me dijo sonriendo. "Aunque es una pena, me gustaba cómo te quedaba."
"Vaale, entonces... iré al baño y esperaré un poco..." Le dije teniendo una idea mejor y paralela a lo que había dicho.
En efecto, me fui al baño y me metí en la pequeña bañera que teníamos allí que cabía una persona relajadamente y ambos un poco más apretujados. Me preparé un baño y me metí allí a esperar un poco. Como siempre, no me hizo esperar mucho, cuando estaba ya metido hasta la cintura entró en el baño sonriendo.
"Vaya, veo que el señorito es un poco comodón." Me dijo en broma.
"Hay que mantener la higiene." Afirmé bromeando también. "Si no mi mujer me echará de casa de nuevo por apestar tras un día duro."
"Te lo tenías merecido, por guarro." Me dijo sentándose frente a mí en el borde de la bañera con una bola de algodón que mojó en algo. "¿A quién se le ocurre volver a casa pringado de sudor y gasolina y no ducharse antes de decir ni hola? Cierra los ojos..."
"Ya, bueno." Dije. "Estaba reventado, y tuve que ir a pedirle que me dejasen bañarme en su casa a los Cullen. No veas lo que es aguantar a Emmeret y Edgard riéndose de mí por que me echaste de casa."
"Bueno... al menos aprendiste la lección." Afirmó ella sonriendo. "¡No te muevas que te vas a comer el algodón y no sabe bien!" Añadió riñéndome entre risas mientras le metía mano un poco.
"Vale, vale." Le dije. "No entiendo muy bien a qué viene eso de untarme con todo eso."
"Se te ha corrido la pintura por las mejillas." Me dijo frotándomelas con cuidado pero con persistencia. "Hay que limpiártelas bien o mancharás la almohada."
"¿Hoy dormimos juntos?" Le pregunté.
"No sé, tenía que repasar unos informes..." Me dijo con suavidad.
"Por fa..." Le dije como solía hacer nuestra hija. "Por fa... que las condiciones son redondas..."
"Si a mí también me apetece, pero..." Me dijo. "No puedo... de verdad. Bueno, esto ya está."
"Venga... que luego nos despertamos pronto y te ayudo." Le dije mientras paraba de limpiarme y tiraba el algodón sucio de maquillaje al retrete.
"Jacob..." Me dijo mientras la cogía por la goma de la ropa interior y la atraía hasta la bañera.
"Venga... si no sabemos cuándo se nos va a volver a presentar la oportunidad." Le dije suavemente. "Estamos ya en Mayo así que no hay problemas, estamos solos en la casa y los únicos que podrían molestar no están por la isla... ¿qué más necesitas para...?"
"Vale, vale. ¡Que me vas a tirar al agua vestida!" Me dijo riéndose mientras le acariciaba los abdominales con la mano mojada y bajo su ropa. "Al menos déjame desnudarme ¿no? Que luego no haces tú la colada."
"Está bien." Afirmé. "Un minuto ¿vale?"
"¿Y esas prisas?" Me dijo.
"Estoy deseando poder disfrutar de este pequeño descansito con mi esposa." Afirmé sonriendo y viéndola deshacerse de la ropa y dejarla ordenada en un sitio seguro.
"Ya... últimamente no tenemos mucho tiempo para nosotros." Me dijo metiéndose en el agua conmigo. "A veces desearía que todo esto acabara... la incertidumbre, los planes de defensa y ofensiva en caso de ataque... Pero luego recuerdo a nuestra hija y a ti y me doy cuenta de que esto es lo que debo hacer."
"¿Pasarte los días preocupada por todo y ocupándote de todos nosotros y los otros?" Le dije abrazándola desde atrás ya que se había apoyado su espalda en mi pecho mientras me acariciaba una mano. "¿Vivir siempre lamentando cosas que han pasado como si fuesen tu culpa?"
"Sí, visto desde fuera es así." Afirmó suavemente con tristeza. "Esta gente ha confiado en nosotros, en mi idea de cooperación y alianza que ya ha dado frutos aquí. Tengo un deber moral con todos los habitantes de aquí, todos estamos dando lo mejor de nosotros para que todo esto funcione, hay gente que no tiene nada que ver en este conflicto que van a luchar con nosotros. No puedo hacer otra cosa que lo que estoy haciendo."
"Jefa de la revolución, de nuestro bando de la guerra y esposa y madre." Afirmé. "Vas a acabar por volverte loca."
"No creo." Afirmó ella sonriendo. "Te tengo a ti, y tengo a todos los líderes y la gente que está ayudando."
Sí, la verdad es que todos estábamos haciendo un gran trabajo para sacar adelante aquello, y como todos estábamos dando lo mejor de todos nosotros y por ello todos estábamos más o menos felices allí. Había también algún mal royo ocasional, pero... qué sociedad no los tenía. Igual que comenzaban, se solucionaban antes de que las cosas fuesen a mayores, todos nos encargábamos de que así fuese.
La verdad es que ella llevaba razón, ya éramos muchos, y con un poco de esfuerzo de cada uno estábamos haciendo las cosas más fáciles y rápido que nunca.
"Si tú crees en ello, entonces yo también." Afirmé sonriendo y dándole un beso en el cuello.
"Jacob... no me tientes que luego las armamos gordas..." Me dijo riéndose y revolviéndose como si tuviese cosquillas.
