Capítulo 11: Indicios.
Cuando se llevaron a Pennywise a la celda nuevamente, intentaron quitarle el traje de payaso pero Hugo bajó y dijo que daba igual, que con no abrir la celda sería suficiente. Parecía muy seguro de sí mismo y eso era algo que daba mala espina.
Mussa estaba fuera de la habitación cruzada de brazos mientras hablaba con Simmons.
-Pero es que no me lo explico, ha estado en tu habitación y no tienes ni un solo rasguño. ¿Cómo puede ser?- Mussa iba a contestar pero habló el payaso antes.
-Es que la doctora me gusta, no como tú. A ti te haré flotar, cabrón.- Decía señalándole con el dedo. Hugo cogió del brazo a Mussa para llevarla cerca del ascensor y así hablar más en privado con ella. Cuando miró al payaso se percató de que le faltaba un guante, pero no dijo nada.
-Estábamos en una sesión y quise entrar a la celda para que las cosas no fueran tan distantes y…
-¡¿Sola?! ¡¿Cómo puedes fiarte de él?! ¡Con la cantidad de guardias que hay y te atreves a pasar sin protección!- preguntó escandalizado. Él no haría eso ni muerto.
-Lo sé pero… llamémoslo "instinto".- Se excusó intentando no parecer una descerebrada. –El cristal se quedó medio abierto, así que seguimos charlando pero fui un momento a la habitación y me siguió...- Mussa intentó no titubear mientras se saltaba algunos detalles.
-¿Te siguió? ¿Y qué hizo? ¿Estás segura de que todo eso pasó así y no te hipnotizó o algo? Teniendo en cuenta su comportamiento habitual veo un poco raro que te marcharas a la habitación dejándole solo.
- El mal ya estaba hecho, Simmons. La celda se había quedado medio abierta y yo estaba sola con él, me siga o no me siga me podría haber matado en cualquier sitio, ya sea en la celda, en la habitación o en el pasillo, pero aquí estoy.- El hombre asintió y le hizo un gesto para que ella continuara con su relato.- Simplemente hablamos y cuando volvió la luz presioné el panel porque se transformó en payaso y me asusté un poco, pero no paso nada destacable… -el payaso comenzó a toser exageradamente al escuchar eso último y ella le miró severamente para que parase. Pennywise se detuvo y le guiñó un ojo.
-Bueno, lo importante es que estás bien... Por cierto, ¿eso es un pañuelo? ¿Te estás resfriando?- Preguntó con voz que aparentaba inocencia. En ese momento se estaba fijando en que del bolsillo del atuendo de Mussa sobresalía algo blanco.
-¿Esto?, no, no es nada… -dijo metiéndolo por completo en el interior, Hugo forzó una sonrisa y ella se la devolvió un tanto inquieta. – Ah, otra cosa antes de que te vayas. -dijo de repente.-Me gustaría pedirte un favor…
-Claro querida, ¿qué quieres?
-¿Sería posible que me dierais un trozo de la Tortuga? Me vendría bien un poco de protección en la habitación, por si volviera a ocurrir algún incidente similar…
-Oh, sí, sí, de acuerdo. ¡Joe!- Un guardia se acercó inmediatamente. –Rompa un pedazo de esa cosa con su arma pero sin disparar.
El guardia asintió y golpeó con la culata fuertemente la talla, la chica creyó que rompería un buen fragmento pero sorprendida descubrió que debía ser de gran dureza cuando lo único que se desprendió fue un trozo del tamaño de una canica. El tal Joe se lo entregó a Mussa dándole una cálida sonrisa y se marchó ante la mirada asesina de Pennywise.
-Si necesitas algo más, pídemelo sin dudar.
-Gracias, creo que con esto bastará.
-Bueno, ahora tengo que irme. Se me está ocurriendo una idea y tengo que consultarla con… -Mussa le miró intrigada y él recapacitó con una sonrisa falsa. –La almohada. ¡Que descanses!
-Igualmente.
Cuando Simmons y todos se marcharon, Mussa dejó salir una bocanada con todo el aire que había estado conteniendo y pasó por delante de la celda para meterse en la habitación. El payaso se acercó al cristal.
-Buenas noches, chica mala. -dijo llevándose la única mano enguantada a la boca soplándole un beso. –Te veré en tus sueños.
-Buenas noches, pervertido. –Pennywise sonrió y cuando la vio cerrar la puerta, se tumbó en la cama mirando al techo. –Por cierto. –Se incorporó deprisa y la vio asomada a la puerta. – ¡Cuida esa tos!
No le dio tiempo a responder cuando Mussa ya había cerrado la puerta nuevamente. Se dejó caer en la cama con una pequeña sonrisa colocando los brazos detrás de la cabeza y volviendo a sumirse en sus pensamientos.
No le mintió a Simmons, Mussa le gustaba.
A la mañana siguiente, la pelirroja parecía desorientada. Pennywise acertó porque Mussa soñó con él. Soñó con lo que había pasado entre ellos en la habitación, pero en lugar de presionar el panel, la cosa seguía adelante. Estaban yendo más lejos, por lo que no le sorprendió despertarse sobresaltada con el camisón pegado a su cuerpo a causa del sudor.
Se incorporó en la cama y se quedó mirando el guante que descansaba sobre su mesita. La prenda casi la mete en un lío con Simmons, ¿cómo le habría explicado que Pennywise se lo dio como "recuerdo"?
Estiró el brazo y agarró el guante dispuesta a meterlo en el cajón, pero se entretuvo tocándolo. El tacto era suave y agradable y de un color blanco impoluto.
Lo llevó hasta su nariz y aspiró cerrando los ojos, olía como el algodón de azúcar pero mezclado con algo más. Pennywise no sólo tenía un olor parecido a los dulces que encontrarías en una feria, sino algo más varonil que tenía pegado al cuerpo, lo sintió mientras se besaban, era algo de su piel, hipnótico y excitante.
Como si su cuerpo y su mente no estuvieran conectados en ese momento, Mussa se vio a sí misma ponerse el guante y jugar con él…
Paseó su mano acariciando su piel bajo el camisón, era un fuerte fetiche que no había confesado a nadie y al que no encontraba origen en sus recuerdos. Tenía predilección por los de ese tipo: blancos y de tela suave como el satén. Es como si una segunda piel rozara la tuya, una piel desconocida pero que tiene permiso de acercarse demasiado.
Quizás no solo Pennywise se lo había dado como recuerdo, quizás él tenía pleno conocimiento de su oscuro e inconfesable secreto y se estaba burlando de ella.
Pennywise…
Se descubrió viajando con su mano al interior de sus muslos pensando en él y en la forma en que sus bocas jugaron en esa misma habitación. El juego terminó cuando al llevar un rato en el que estuvo a punto de alcanzar el orgasmo, un gemido escapó de sus labios sin que ella pudiera controlarlo. Se quedó quieta intentando captar algún sonido que indicase que la habían descubierto, pero sólo hubo silencio.
Se quedó tendida en la cama preguntándose qué estaba haciendo y qué sentía realmente por Pennywise. Aunque la respuesta era obvia.
Guardó la prenda húmeda en la mesita y se tomó una ducha helada para despejar su mente. Con un vestido azul oscuro palabra de honor, se hizo un café y preparó lo que necesitaba para otra sesión con el payaso.
Estaba por salir con la bata y la piedra guardada en el bolsillo de ésta cuando el sonido del teléfono la alertó.
Era Simmons y quería que subiera inmediatamente. No sabía lo que quería pero tenía la sensación de que no sería nada agradable.
Bueno cómo se está poniendo el asunto! jajaja A ver si puedo actualizar pronto, se me están ocurriendo algunas cosas pero no estoy bien segura, tendré que consultarlo con la almohada como dice Simmons XD
Un abrazo y tened un buen fin de semana!
MariaLestrange23
