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Capítulo 11


Algunos rumores venían esparciéndose en la mansión... sí, los escuchaba, se colaban en las paredes de su habitación y rezumbaban de lleno en sus oídos

"La señorita Gwyneth regresará esta tarde"

Gwyneth... sí, sí, su hermanita, esa encantadora joven de cabello rubio platino y ojos azules que se había largado desde hacía un mes... ¿un mes? Tal vez... uhn, ¿más, quizá? ¿Menos, a lo mejor? Quien sabe, el tiempo no se distinguía muy bien en aquella oscura habitación... bueno, le parecía en penumbras siempre, pero era un tanto irónico que la luz entrata perfectamente por la ventana

Pero ese brillo no lo era... no tenía...

Los días no tenían nada interesante ni esplendoroso desde que ella se fue

Oh, cierto, ¡debían celebrar que regresaba su adorada hermanita con título de "Puta" estampada en la frente! Sí, hombre, ¿por qué no preparaban fuegos artificiales y una cena? Así podría escupírsela en cuenta la tuviera en frente, arruinando el bonito vestido que seguramene portaría de la última moda, en ese semblante cambiado por el clima, y la asquerosa sonrisa que traería por haberse alejado tantos días de casa...

... no, mentira, no curvearía los labios, sino que sólo serían una línea recta

Su puta línea recta que ansiaba borrar

"Alasdair, cálmate un poco, ¡sólo estás molesto!"

"Sí, porque te dejó por otro, sin olvidar que te tiró en la cara ese "amor" que le demostraste"

"Experiencias de la vida que hay que aprender a superar"

"¿Tienes idea de cómo?"

Maldita sea, ¡que se callaran de una jodida vez! Nunca decían nada que ayudara... otra vez estaban ahí nada más para evitar que durmiera, irritándolo, desesperándolo con sus sugerencias tontas y palabras sin sentido...

Volvieron y lo obligaron a distraerse, como antes

"Disculpa, pero nosotros no hicimos nada"

"Entablamos una conversación que ansías"

"No negarás que te hemos hecho compañía este tiempo"

"Desde que se fue, podría decirse que nos encargamos de tu seguridad"

-¡Cállense de una vez! - exclamó hacia ningún lugar en particular - Si van a decir estupideces, métanselas por el culo

"Mouh, que lástima que digas eso, ¡queríamos ayudarte!"

"Y no sólo con el asunto de la soledad, sino con tu hermana"

"Habría que... "planear" una manera de abordarla"

"Quieres explicaciones, ¿no? Pues entonces te diremos cómo pedírselas"

-¡No necesito nada de eso! ¡Es obvio lo que pasó!

"Eso no quiere decir que lo hayas aceptado"

"Aunque siempre la maldices, no puedes evitar continuar con esa cosa llamada sentimiento"

"Necesitas que te diga qué sucedió"

-¡¿Y para qué? - se tapó los oídos con agresión

"Porque necesitas una esperanza, o definitivamente enloquecerás"

...

De pronto todo se quedó en silencio... y la necesidad de distraer sus manos en algunas zonas de su cuerpo se esfumó por un rato

Esas tontas voces podían decir oraciones buenas... si solamente se comportaran así todo el tiempo, no sería una carga escucharlas a cada rato

Sin embargo, seguían siendo las más molestas, puesto que su confinamiento voluntario, la actitud de su familia y de las mismas sirvientas, no eran lo bastante para... alterarlo, como antes. No, no, ya a nadie le tiraba los trastes en la ropa, ni gritaba, no causaba problemas graves, ni despertaba a la mansión entera por estarse golpeando la cabeza contra la pared... no, ahora hacía cosas discretas, empezando por encerrarse en su recámara...

Inmediatamente el mundo supo que había regresado a su estado original, sobre todo cuando no aceptaba la medicina ni las actividades que "servían de terapia"... mera mierda que Arthur quería meterle en la cabeza

Pero volviendo al punto... si todos sabían qué le sucedía, ¿por qué su supuesto psiquiatra no había venido a verlo? ¡O Gwyneth! ¿Qué? ¡¿Estaban muy ocupados follando que su estabilidad mental les venía valiendo un carajo? ¿O sería que sus padres ni siquiera les avisaron? Sí, bola de alcahuetes malnacidos hijos de puta

"Échales la culpa a ellos si quieres, pero no olvides que debes escuchar a tu hermana"

"Nosotros te diremos cómo hacerlo y cómo reaccionar..."

"Estamos preparados para cualquier respuesta"

"Confía en nosotros"

... s-sí, debía... esperar... y pensar... confiar más que nada... ¡S-Sí! ¡Ella no lo abandonaría nunca! Y cuando se diera cuenta de la recaída que tuvo por su culpa, le rogaría perdón, le diría que lo amaba y se quedaría con él para siempre

...

Fue cuando el sonido de unos caballos irrumpieron en el aire

Los pasos se acentuaron por la casa entera, los diálogos entre la servidumbre aumentaron, y muchos parecieron prepararse para salir al patio principal... pero nadie se tomó la molestia de anunciarle, por educación, el regreso de la joven

... no, tenía cosas más importantes de qué preocuparse... vamos, no saldría, no quería para que así se sintiera culpable y enseguida subiera, no obstante, sí se asomó a la ventana, que daba una buena vista de donde se debería detener el carruaje

...

Lo vio acercarse, seguir el sendero como su estuviese hecho de cristal, el cambio de tonalidad por los colores amarillos y naranjas de la mediana tarde

Sintió un revuelco cuando se detuvo

...

Al abrirse la puertecilla... distinguió un cabello rubio, corto

Era Arthur Kirkland...

... ok, ok, no había que alarmarse: tal vez venía a revisarlo, y ya que la chica regresaba, coincidieron en la estación... sí, nada tenía que ver esa sonrisa triunfante, alegre, orgullosa, realizada que le colgaba de la boca

...

Como caballero que era, aguardó y ofreció su mano para que su hermana bajara

Estaba maravillosa como siempre, favoreciendo a su estilizada figura el tono rojo del vestido, siendo que la leve curvatura de sus labios era esplendorosa, más de lo que recordaba...

...

Mientras la servidumbre bajaban el equipaje, sus padres abrazaron a la hija pródiga... y al inglés: papá le dio un apretón familiar, mamá lo besó con ternura, y los gemelos se le echaron encima como si acabasen de encontrar lo más divertido de la existencia

-¿Lo has oído?

-¡Claro que sí!

-¡Es una estupenda noticia!

Volteó a un lado, y desde una misma ventana, algunas sirvientas hacían lo mismo que él

Las hubiera callado de no ser porque el tono de su conversación llamó su atención

-¿Pero es cierto?

-¡SÍ! ¡María acaba de recibir una maleta y jura que vio la joya en el dedo de la señorita!

-¡Dice que era un diamante tan grande como una fresa!

... ¿Qué demonios...?

-¡Debió costarle una fortuna!

-Eso no importa, ¡Mr. Kirkland puede comprar eso y mucho más!

-¡Que envidia! La señorita vivirá como en un cuenta de hadas~

-¡De lo que yo tengo envidia, es que consiguió un partido tan bueno! Hombres como él no se encuentra en todos lados, ¡desearía saber cómo se declaró!

... ¿"Declaró"?

-¡Seguro que fue muy romántico! A la luz de la luna y con sus corazones latiendo sin parar~

-¡Eso es bellísimo!

-Aunque la señorita es muy seria, ni ella pudo resistirse~

... n-no, no p-podía ser que...

-¡Estoy ansiando que llegue la boda!

-¡Tal vez vengan muchos invitados importantes!

-¡Debemos felicitarlos en cuanto los encontremos!

...

...

Así que...

...

Ella... a pesar de q-que...

...

...

Recargó su espalda en el frío muro, y se deslizó con lentitud, hasta que tocó el suelo

Una vez ahí, se quebró

...

...

¿P-Por qué? ¿E-Es que él...?

...

...

"Ahora que ya tienes tu respuesta..."

"... puedes enloquecer, Alasdair"

"Déjate llevar..."

"... y haremos que el mundo arda en tu nombre"

...

...

Enloquecer

...

Ya estaba loco