Un mes había pasado, la connivencia era tranquila, algunos problemas se habían suscitado, pero nada que no se pudiera resolver con dialogo o sexo. Yami había cambiado por completo el guardarropa del castaño, salían de vez en cuando a pasear o cenar, el tricolor había montado un nuevo taller de costura en el ala norte de la mansión Kaiba, donde trabajaba tranquilamente preparando su próxima colección. Estaba un poco triste, y melancólico, estar en Japón le traía viejos recuerdos, si bien estaba muy feliz con Seto, y parte de su familia, había personas a las cuales extrañaba, como a su madre inclusive a su padre aunque este no le quisiera, pero qué podía hacer, él no podía cambiar lo que era y aun que pudiera no lo haría, así era feliz. Pero para cierta persona no pasaba desapercibido su estado melancólico, Seto trataba de animarlo con mimos y consintiéndole sus caprichos, inclusive le había comprado una pequeña compañía textilera para que hicieran las telas a su gusto y diseño.
-¿Qué haces?- preguntó el castaño al ver a su amor coser un vestido con una extraña tela color verde con un diseño de pequeñas aves amarillas, no parecía su estilo habitual.
-Un regalo para mi madre, pronto cumplirá años- respondió el tricolor sin desviar su atención.
-¿Iras a visitarla? – el ojiazul estaba a la expectativa.
-Lo enviaré por paquetería como siempre, mi padre no me permite pisar su casa- dijo triste.
-¿Y tu madre lo permite?- cómo era eso posible.
-Ella me envió una carta poco después de que mi padre me rechazara, me rogó el perdón para mi padre, dijo que él estaba confundido y que la perdonara a ella también por no dejarlo. Me dijo que yo era muy fuerte y que estaba segura que podría salir adelante, mientras que mi padre se perdería solo sin su ayuda y era su deber como esposa cuidarlo mientras él entraba en razón- hizo una pausa y sonrió- ella es increíble, ojalá pudieras conocerla.
-Un día de estos estoy seguro la conoceré- dijo Kaiba tranquilamente, mientras se retiraba a su despacho personal. Pasaron los días y Yami seguía con ese semblante, cuando llegó su novio con una invitación en sus manos.
-Entonces ¿para qué dices que es el evento?- preguntó nuevamente mientras le tomaba medidas para realizarle un traje para esa fiesta.
-Se juntarán diversas micro y medianas empresas para realizar una expo en la que ofrecerán su trabajo a las empresas líderes, así que no es necesario algo tan elegante-dijo el castaño tranquilamente.
-Pues aunque sea sencillo, parecerás un príncipe – dijo el tricolor sonriente, mientras comparaba dos tipos de tela- ¿prefieres gris plata mate o azul eléctrico?
-Eso depende, ¿qué color usaras tú?- preguntó el castaño.
-¿Acaso me está invitando señor Kaiba? – dijo sonriente el modisto.
-Por supuesto, habrá una cena después del evento, será de parejas, la industria cree que si una empresa es familiar es más confiable, así que quiero presumirte delante de todos- aunque se sabía en Japón de la relación de ambos, no la habían hecho pública oficialmente, a pesar de lo que se rumoreaba que había pasado en París.
-Entonces tengo que diseñar algo lindo para mí también- dijo Yami buscando más telas.
-Es en tres días, ¿podrás hacer todo?- cuestionó Seto sonriendo retadoramente.
-¿Bromeas?, lo que más demora es hacer los patrones, cortar y coser la tela es lo más sencillo del mundo- alardeó el ojos de rubí con mucha seguridad.
-¿Te he dicho lo sexi que te ves cuando te pones así de arrogante?- dijo el castaño mientras lo abrazaba y le besaba dulcemente.
-Hermano, hermano te buscan abajo- llegó Mokuba a interrumpir, Kaiba bajó a recibir a las visitas que había estado esperando para la firma de unos papeles. El día del evento llegó, de la limosina se bajó Kaiba vestido con un traje gris plata mate, con una camisa azul cielo y corbata negra, mientas que Yami vestía con un traje gris oscuro con solapas negras, camisa color vino, sin corbata, lucían impactantes. Caminaron por el lugar, estaban mirando las exposiciones y demás cosas, aunque a Yami no le llamaba la atención nada de eso no soltó el brazo de su novio y sonreía a todas las cámaras que los grababan o les tomaban fotos. Pronto pasaron las horas y la hora de la cena llegó, todo el personal que asistió entró al salón que fungiría como comedor.
-Iré al baño- dijo el tricolor mientras soltaba la mano de Kaiba.
-Bien, mientras saludaré a algunas personas- dijo el castaño dándole la espalda mientras se alejaba.
Mientras que Yami no estuvo el ojiazul saludó a varias personas a las cuales no había visto, aunque hubo alguien que llamó su atención, un hombre de unos 60 años se acercó en compañía de dos personas más, uno era un señor de unos 50 años de cabello cano, que se notaba que en algún momento había sido negro, pero ellos no importaban, quien si merecía la pena era la mujer que estaba con el señor. Traía un singular vestido de color verde con aves amarillas y Seto no disimuló la forma tan fija de verla, ella era una mujer madura, delgada de cabellos rojizos, era bonita no lo negaría y más con esa sonrisa amable, la cual le era muy familiar.
-Señor Kaiba, soy el señor Nesumi y mis acompañantes son el señor y la señora Muto- presentó intentando ser convenencieramente amable.
-Un placer- dijo lo más amable que pudo -me gustaría saber si tiene tiempo para poder hablar con usted, sé que mi compañía es pequeña en comparación a la suya, pero me gustaría hacer negocios con usted, he traído a mi contador en jefe para que vea lo rentable que sería trabajar juntos- mientras que el hombre hablaba, Kaiba solo miraba a la mujer- ¿le sucede algo?- se atrevió a preguntar Nesumi.
-Su vestido- dijo sencillamente, lo conocía, era el que su novio había hecho apenas unos días antes, entonces era ella la madre de Yami.
-Te dije mujer que ese trapo era espantoso- dijo molesto el señor Muto.
-Me lo regaló mi hijo- defendió la mujer.
-Pero molesta al señor Kaiba, un hombre más importante que el bastardo de tu hijo- no tenía disimulo en manifestar su enojo.
-También es tu hijo- la mujer parecía calmada, posiblemente en un intento de no agrandar la situación.
-No me molesta el vestido- interrumpió el CEO- me parece particularmente apreciable, combina bien con el claro de su piel y resalta sus ojos ámbares –esas eran las palabras que Yami había usado cuando le preguntó por lo colores que tenía la tela de ese vestido.
-Señor Muto, este no es el lugar para reñir por lo que haga o no su familia- regañó el señor Nesumi tratando de ser discreto. Repentinamente Yami apareció, estaba algo distraído viendo un folleto de pinturas acrílicas para ropa que le habían dado, junto con algunas muestras por lo que no puso atención a las personas que estaban con Kaiba, hasta que las tuvo justo enfrente.
-Mamá, papá- fueron las sencillas dos palabras que desataron el caos.
-¿Cómo te atreves a presentarte en este lugar?- dijo el señor Muto furioso- eres una abominación, un desviado inmoral, lárgate de aquí no me pongas en vergüenza –exigió cegado por su odio.
-¡¿Cómo se atreve a correrlo?! –exclamó furioso el castaño.
-Él no debe estar en un lugar tan distinguido como este, es un don nadie -el hombre no tenía ni idea de la carrera o el éxito que tenía su hijo.
-Es mi prometido, y permítame decirle que Yami tiene una carrera prominente, si usted no sabe valorarlo, entonces el que no debería estar aquí es usted -la cara del castaño era intimidante, tanto que el hombre no pudo decir nada, solo agachó la cabeza y se retiró.
-Mi niño perdóname, pero te prometo que pronto te veré de nuevo- dijo la mujer que luego se marchó del lugar.
HOLA, después de tanto tiempo por fin actualizo, espero que aun gusten de esta historia.
TsukihimePrincess: bueno mucho tiempo después pero contesto y actualizo, espero que estés bien. saludos.
shiro24kuro: yami es encantador e inteligente, saludos.
usagi moonie: que bueno que sepas y te apasione la moda al igual que a yami, saludos.
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gracias a quien lee :-)
