Siento la demora.
Como siempre, gracias por sus comentarios...
- (19 de agosto 2013) -
Punto de vista Arizona
Camino por los pasillos del hospital como si fuera sobre las nubes y solo me dirijo a la cafetería por mi café matinal. Me sonrió.
Bien, no es solo eso. Veré a Calliope y no la veo desde el viernes, tuvo el fin de semana libre y solo nos comunicamos por teléfono. Me siento algo nerviosa. Ansiosa quizás.
La he extrañado.
No sé qué voy hacer con todo lo que siento.
Recordar la noche del viernes, me lleva por un sin fin de sentimientos que trato de mantener controlados. Pero se hace difícil cuando todo se sintió tan increíblemente bien. Sé que debería sentirme culpable, estoy saliendo con alguien más y yo no soy una persona que engañe; pero no logro sentirme mal.
No vi a Melisa la semana pasada y el fin de semana me llamo, pero le di una excusa. Ella es genial, es una mujer encantadora y la pasamos bien; pero no quería verla.
He pensado en ella y no soy capaz de terminar la relación, no sé por qué. ¿Terminé acostumbrándome a ella?
En algunos momentos me siento cobarde y no fui criada así. Pienso en que quizás estoy actuando así, porque como el dicho "no quiero quedarme sin pan ni pedazo". Pero suena tan egoísta de mi parte, ¿Desde cuándo no puedo estar sola? ¿Desde cuándo soy esta persona?
Debería llevar mi vida como la llevaba, nada de compromisos. Solo salir por ahí, dejar a Melisa y olvidarme de Callie.
¡Diablos! ¿Dónde quedaron todas esas reglas estúpidas que tenía?
No relaciones, no sentimientos, no gente del trabajo.
Ahora estoy en una relación que sea como sea, es una relación al fin y al cabo. Tengo fuertes sentimientos por alguien de mi trabajo, que para colmos de males es mi amiga y tengo miedo a arruinarlo. Estoy en dos situaciones de las cuales corría lejos y estoy en una por escapar de la otra.
¿Quién me entiende?
¿Tiene eso sentido?
¿Cuándo fue que mi vida se convirtió en este enredo?
¿Cuándo fue que todo cambio?
Todo... absolutamente todo, lo cambio Calliope. Y no sé qué hacer con lo que siento, porque hace mucho no me sentía así o no sé si alguna vez me he sentido así.
Calliope es... es... todo lo que quiero, pero lo que no puedo tener; porque significa arriesgar una amistad maravillosa.
Melisa en cambio, es lo seguro; un remedio para aquellas noches en que no quiero estar sola.
Pero Calliope... Calliope es a quien quiero besar, a quien quiero sentir tan cerca como sea posible, a quien quiero tocar tan desesperadamente, a quien... quiero tantas cosas con ella.
Ah! Solo pensar en ella, me lleva por una montaña rusa de sentimientos y emociones.
Sé que debo mantener todo a raya, pero es difícil, tan condenadamente difícil. Más aun, después de ese beso que compartimos.
Ese beso.
No creo que alguna vez me haya besado con alguien así, no era solo el beso en sí... sino todo lo que experimentaba junto con él.
No fue solo un beso.
Pude sentir que Callie también lo disfruto y le sorprendió tanto como a mí lo bien que se sentía. No le soy indiferente, pero por más atracción física que exista de su parte hacia a mí; sé que no se permitirá pasar de allí. Si tan solo sintiera, que existe alguna posibilidad entre nosotras y tuviera la seguridad de que nuestra amistad quedará intacta si las cosas no resultan, no dudaría en arriesgarme y dejar mi relación con Melisa. Pero no veo esa posibilidad.
Aun así, es imposible no pensar en ella y en lo que significaría si fuera más que mi amiga.
¡Madre mía! si solo ese beso no puedo sacármelo de encima, imagino lo que sería...
- Un centavo por tus pensamientos... - alguien me hace salar e interrumpe mis pensamientos, se perfectamente quien es. Ella me alcanzo mientras caminaba por la espalda y me hablo cerca al oído. Cualquiera se sobresalta así, ¿o no?
Me sonrío al pensar en todo lo que llevaba en la cabeza. Pero esta vez sí que quedará para mi... aunque... si me diera resultado como el viernes, quién sabe ¿no?, me río interiormente.
- Hey! Calliope me asustaste - arrugo el ceño.
- Lo siento - coloca un puchero adorable y mis ojos se van a sus labios. Ella se sonríe. - parecías que ibas en las nubes - vuelvo a sus ojos, mantenemos la mirada. ¡Qué difícil es! Pero trato de comportarme lo más normal posible.
- Mmmm, no se... puede ser. - le doy una sonrisa.
- ¿Y qué es lo que pensaba la Doctora Robbins? - Coloca su cara interrogante. Si supieras Calliope en todo lo que pienso desde el viernes.
- No creo que deba compartirlo - le guiño el ojo y continuamos nuestro camino.
- Imagino que no eran pensamientos muy inocentes. - se acerca a mí, habla un poco más despacio y muy bajo.- Si no te atreves a decirlo en voz alta, imagino por donde iban esos pensamientos. - me recorre un escalofríos por el cuerpo. ¡Dios! ¿Porque hace eso?, no me ayuda en nada. Pongo una sonrisa.
Seguimos nuestro camino y al llegar a la cafetería, nos entregan nuestros cafés y nos sentamos. La conversación y las bromas continúan. Nada es incómodo, pero el ambiente se siente aún más cargado de tensión. Ambas lo sentimos, estoy segura. Si tan solo pudiéramos resolverlo como se debe, aprieto mi mandíbula, conteniendo todo lo que quiero.
Nuestras miradas, constantemente, se encuentran mientras hablamos. Cuando eso sucede todo se ralentiza a nuestro alrededor. El silencio nos envuelve, puedo ver sus ojos viajar a mis labios de vez en cuando. Me muerdo inconscientemente el labio inferior y ella aparta la mirada.
Miro a sus ojos, miro sus labios; siento ganas de besarla aquí mismo. Sé que le pasa igual, quizás lo suyo sea algo físico; pero me valdría igual. Lo aceptaría sin contemplaciones. Le diría que nos fuéramos a una sala de guardia y terminemos con esto, hay amistades que tienen ciertos beneficios, ¿no es así?, pero no. No es nuestro caso.
Robbins saca tu cabeza de ahí, me digo a mi misma.
Esta mujer hace ir mi corazón a mil por horas, solo con tenerla cerca. Mi estómago se llena de sensaciones extrañas y la piel se me eriza a la más mínima insinuación. Solo una palabra basta para hacerme débil, solo una sonrisa es necesaria para desarmar mi corazón.
Solo ella ha podido hacerme anhelar todo de lo que tanto escape.
Enamorarme de ella no sería difícil.
. . .
Punto de vista Callie
El día ha transcurrido de manera lenta, son pasadas las 4 de la tarde y voy a entrar a una cirugía. Estoy preparándome en el lavado y mi mente no deja de divagar.
El fin de semana lo tuve libre y siento que no descanse. Estoy con mi mente agotada y no puedo decir que es mucho lo que he hecho hoy. Quizás es porque no he parado de pensar. Muchas cosas corren en mi mente y no se lidiar con ellas. Por momentos quisiera escapar y no pensar, no analizar; porque tengo miedo a las respuestas.
Arizona.
Ella es quien estuvo en mis pensamientos gran parte de mi fin de semana. No la vi después del viernes, hablamos por teléfono un par de veces y solo hoy por la mañana nos vimos.
Me está resultando difícil estar cerca de ella, no porque me sienta incomoda o tenga algún problema con ella. Es solo que estoy experimentando sensaciones y reacciones muy fuertes. Mientras estuvimos juntas esta mañana y conversamos, nuestras miradas se cruzaron constantemente y no podía dejar de mirarla. Todo ella… su rostro, sus ojos, sus labios… todo me llevaba de ida y vuelta a la noche del viernes.
Ese beso.
No ha salido de mi mente. Se repite incansablemente, una y otra vez en mi cabeza.
¡Dios! Estoy a punto de entrar a una cirugía y debería estar totalmente concentrada en mi paciente, el que espera en una mesa de operaciones; pero mientras corre el agua me he perdido y lo único que pienso es en ese beso. Sí lo sé, es poco profesional.
Todo estuvo bien entre nosotras, es más... demasiado bien. Pero me siento extraña y no sé qué pasa conmigo. Quiero entenderlo, pero me asusta.
Está bien, Sí. Me siento atraída por Arizona. No sé cuándo empezó, solo sé que lo sentí antes y lo obvie; pero hoy soy totalmente consciente de ello. Es muy fuerte. Una mirada, un rose... una palabra basta para que todo en mí se active de manera inusual, de una manera que no sentía hace mucho tiempo. Para ser más exacta, desde Laura.
¡Dios! Laura. Me siento tan mal y bien, al mismo tiempo. ¿Es eso posible?
¿Quizás sea la falta de sexo? A lo mejor es eso lo que me hace reaccionar así ante Arizona, porque mi vida sexual siempre fue muy activa y plena. Y hoy, está muy lejos de eso.
Siempre disfrute del sexo, Laura fue la máxima expresión de conexión física y emocional que he tenido en mi vida. Todo era increíble y distinto a lo que había experimentado. Pero aun así debo decir que antes de ella lo disfrutaba y era excelente, no puedo quejarme; solo fue distinto. Y después de ella fue sin sentido, pero lo hubo. Por lo tanto mi vida sexual siempre fue bastante consistente y de alguna manera había cerrado esa parte de mí hace algún tiempo, más precisamente después de darme cuenta que caer por ahí con desconocidos, por estar adormecida y lejos de todos mis sentidos, no me estaba llevando a ningún lado y desde luego no me ayudaba con la perdida de Laura.
Pero hoy, después de mucho tiempo; es algo que está allí latente y no sé cómo manejarlo. Nunca desde la muerte de Laura, había pensado en alguien como pienso en Arizona. Quizás la falta de sexo sí afecta, porque he estado pensando en ello durante todo el fin de semana. No dejo de pensar en aquel beso y en todas las sensaciones que me envolvieron. La manera en que quería que continuara, en como quería más de ella.
Ha sido un buen tiempo desde que no he estado con nadie.
Wow! Sí, que ha sido un muy, muy... un largo tiempo.
¡Diablos! Esto me está nublando la cabeza.
Sé que no podemos llegar más lejos, la atracción es mutua, pero conozco los límites. Aun así, no sé cómo lidiar con ello; porque busco su cercanía constantemente e incito a que se genere esa tensión entre nosotras. Sé que estoy jugando con fuego, pero me gusta.
Quisiera olvidar que es mi amiga y olvidar que tiene una novia... y... besarla, tocarla, sentirla... sin sentirme culpable.
Quisiera sentir que eso no es incorrecto. Quisiera no sentir que estoy traicionando a Laura cuando pienso en ella.
Por momentos solo quisiera dejarme llevar, olvidar todo y solo consumirme en Arizona.
¡Dios! no puedo creer lo que acabo de pensar. Debería sacar todo eso de mi mente.
¡Vamos Torres! Respira profundo, hay un paciente que te espera.
Cierro los ojos fuertemente y respiro profundo.
Sacudo los pensamientos.
Vuelvo a la realidad.
Cierro el grifo, me miro por última vez en el espejo, acomodo mi gorro.
Debo centrarme en mi paciente en este minuto, ya habrá tiempo para lo demás.
Salgo de allí y entro a la sala de operaciones.
. . .
El día acabo al fin. La cirugía de esta tarde, salió perfecta y ya me voy. Quiero llegar a mi apartamento, tomar una ducha; dormir y no despertar hasta mañana. Necesito sacarme a Arizona de la cabeza por al menos un instante, si no me volveré loca. Me río para mí misma. Eso es casi imposible, ella siempre está revoloteando de una manera u otra en mi día a día. Cada minuto que tenemos libre en el hospital nos vemos... un café, un poco de aire fresco, un paciente o lo que sea... siempre hay alguna cosa que nos lleva juntas. - Hey! ¿Te vas sin despedirte? - bueno, hasta las casualidades.
- Lo siento, no creí que estarías aún. - ella ladea su cabeza y analiza decirme algo.
- ¿Quieres ir por una pizza o algo?, estoy que muero de hambre. - Queda a la expectativa de mi respuesta con una sonrisa.
- Si, suena bien. - No puedo decir que no a ella.
- ¡Excelente!, vamos entonces.
Vamos haciendo nuestro camino hacia afuera del hospital, conversando y riendo como siempre. Nuestros brazos se rozan, nuestras miradas se encuentran, coqueteamos, nos insinuamos... esto es algo usual, natural.
Pero todo se apaga cuando saliendo al aire fresco, veo a unos metros de nosotras en un banco una silueta conocida y me imagino a quien espera. De un momento a otro interrumpo a Arizona.
- Creo que te están esperando. - Arizona se ve un poco confusa.
- ¿Mmmm? – aún con su sonrisa, mira hacia alrededor.
- Allá. - le hago un gesto con la cabeza, noto que Melisa nos ve. Se levanta y se acerca a nosotras. Arizona mira y se dan una sonrisa, luego me mira para decirme algo; pero Melisa ya está con nosotras y Arizona no dice nada.
- Hey! - dice Melisa y se acerca rápidamente a Arizona y planta un beso en sus labios. ¡Diablos! no soy capaz de soportar esto. Miro de un lado a otro esperando que algo ocurra y me saque mágicamente de aquí, no es algo que pueda suceder así es que me toca poner mi mejor cara. Me da la impresión que Arizona se siente un poco incómodo, debe haber llegado de sorpresa y a ella no le gustan los sorpresas.
- Melisa, hola. - dice Arizona y me mira como disculpándose. - ¿qué te trae por aquí? - Melisa primero me mira a mí y me saluda.
- Hola Callie, tanto tiempo. - aprieto mi mandíbula y le respondo.
- Si, bastante. Es bueno verte. - apenas respondo, ella se dirige a Arizona.
- Quería verte y venir aquí, es la única forma que encontré. - se nota un poco molesta. Pero aun así se acerca a ella y coloca uno de sus brazos alrededor de su cintura. Bien, no tengo ganas de ver esto.
- Bueno, las dejo. Estoy cansada. - quiero salir de aquí. - Nos vemos. - comienzo hacer mi salida.
- Callie... - Arizona me detiene, algo quiere decirme pero se queda en silencio - Callie espera... ¿podemos hablar luego sobre la cirugía de mañana? – me doy vueltas a ellas, ¿cirugía? supongo que de alguna manera quiere hacerme saber que quiere hablar.
- Si por supuesto. – me alejo.
Hago mi camino sin mirar atrás, no quiero verla, ni saber en qué está con Melisa. Siento que la sangre me hierve, me siento molesta y no debería estarlo. No tengo por qué estarlo.
No puede ser que solo por compartir un beso con Arizona me de ese derecho, en qué diablos estaba pensando cuando me permití pasar los limites. ¡Genial! que tengas una buena noche Torres.
Al llegar a mi departamento, todo lo que hice fue tirarme en el sofá. No enciendo luces, me quedo en penumbras y no sé por cuanto tiempo; debo haberme dormido. Mi teléfono que está sonando, es Arizona. Me fijo en la hora, son pasadas las 11, no quiero contestar.
No me siento con ganas de hablar con ella, ¿cómo le explico si nota que algo me pasa? Me conoce lo suficiente como para saber cuándo algo me incomoda, así es que prefiero no responder.
Vuelve a insistir un par de veces más, hasta que me llegan unos mensajes.
* ¿Está todo bien? Te llamo y no contestas.
* Solo quería disculparme, no sabía que me esperaban.
* No fue mi intensión dejarte colgando.
* ¿Podemos aun ir por esa pizza mañana?
* Supongo que estas ocupada o durmiendo, quien sabe.
* Definitivamente no recibiré respuesta al parecer.
* Mmmm... Está bien, espero verte mañana.
Solo leo los mensajes, llegan de forma consecutiva, separados por unos segundos. No sé porque no quiero contestar, prefiero que se me pase esta sensación extraña y mañana será otro día.
Me levanto del sillón y me voy a mi cama.
Sí, definitivamente mañana será otro día.
- (20 de agosto 2013) -
Punto de vista Arizona
Ayer mi día no termino como esperaba, quería estar con Callie fuera del hospital; tranquila disfrutando de su compañía. Pero todo se arruino cuando Melisa se presentó de sorpresa y no supe cómo reaccionar. Pensé en decirle que tenía planes con Callie, pero no era justo para ella. No después de no vernos hace bastante y me sentí responsable de hacer algo por esa relación.
No tenía ganas de salir por ahí, así que nos fuimos a mi departamento y bueno no es lo que tenía planeado, pero aun así una cosa llevo a la otra y terminamos en la cama. Si lo digo así suena como si estuviera haciendo algo malo y no; ella es mi novia y no hay nada malo en ello. Pero no sé porque siento como si estuviese engañando a alguien.
Anoche llame a Callie y luego le mande unos mensajes de texto, pero no me respondió nada. Imagino que estará molesta por dejarla colgada. La verdad es que no supe cómo reaccionar, me entorpecí y no fue capaz de formular palabras.
También le mande un mensaje esta mañana para encontrarnos, pero ella no podía; habían sido llamada a urgencias.
Quiero verla, pero esta noche quede con Melisa nuevamente. Ayer ella estaba molesta y hablamos, siente que no está funcionando nuestra relación; dijo que no nos veíamos casi nunca y me extrañaba. Me pregunto si estaba interesada en que funcionara, le respondí que sí; me pidió que entonces pusiera más de mi parte porque ella ya no sabía qué hacer. Debo decir que tiene razón, no he invertido mucho en ella y la mayor parte de mi tiempo libre lo paso con Calliope y eso es algo que le está molestando. Me lo hizo saber también.
Me siento completamente frustrada, el día ya terminará y no he logrado hablar con Callie. En un rato más Melisa pasará por mí y me iré sin saber de ella. No entiendo porque se complicaron tanto las cosas, quisiera que todo siguiera como hasta ayer en la mañana.
Me encuentro en mi oficina revisando por enésima vez mi celular, esperando encontrar algo de Callie y nada. Mis pensamientos van de aquí para allá, Todo es volátil dentro de mi cabeza. Cuando de un momento a otro me sobresalto por un golpecito en la puerta, sonreí. Debe ser Callie y le hice pasar. Como me iba levantando de mi asiento para acercarme a la entrada, mi sonrisa cayo. Bueno, cambio.
- Melisa, ¿qué haces aquí? - le sonrío algo forzada, no era lo que esperaba. Retrocedo un poco y me apoyo casi en mi escritorio.
- Quedamos en que pasaría por ti. - se acerca un poco. - ¿esa es la forma de recibirme? - otra sonrisa a medias.
- No claro, pero me refiero a como llegaste aquí. Deberías esperarme en el hall. - se sigue acercando y se para en frente de mí.
- Preguntando se llega a roma querida. - termina por acortar las distancias y me besa suavemente. Le correspondo lo mejor que puedo y me aparto.
- Porque no me esperas en el hall central y yo voy en seguida. Debo cambiarme. - su mirada es algo oscura, se perfectamente lo que quiere.
- Mmmm, no quiero. Prefiero ver cómo te cambias. - me guiñe un ojo. - O mejor aún, puedo ayudarte con ello. - se acerca para otro beso, esta vez algo más urgente.
- Melisa, para... - me sigue besando y va bajando con besos a mi cuello. - Mel, para... no aquí... puede... - una de sus manos la coloca en mi cadera y me atrae hacia ella. - Detente por favor... - todo lo que hace me está poniendo de nervios, no es que mi cuerpo no reaccione; pero no quiero hacerlo. - Vamos, detente... este no es el lugar. - ella no me hace caso y siento una de sus manos aventurarse por debajo de la parte superior de mis matorrales, por mi abdomen hacia arriba.
- Estas segura que quieres que pare. - me desafía.
- Melisa... - mi voz sale algo baja, quiero detenerla. Mi respiración es dificultosa, pero no quiero continuar. – Por favor, para…- la puerta de mi oficina se abre de improviso.
- Arizona, lo siento no pude... - es Calliope. Me separo de improviso y acomodo mi ropa.
- Calli... - Me interrumpe, noto su incomodidad.
- Lo siento. - ella mira para todos lados pero no a mis ojos. - Lo siento, debí golpear. No sabía... - Melisa la interrumpe.
- Esta bien Callie, solo nos dejamos llevar; podemos terminar esto en casa. No creo que no hayas visto algo así antes como para sentirte tan incómoda; además Arizona que es tu amiga.- ella le da una sonrisa algo descarada. Sé que hizo ese comentario a propósito. Callie está congelada en la puerta.
- Callie lo siento, este no era el lugar... - al fin salen palabras de mi boca, pero tampoco puedo terminar.
- No, soy yo la que irrumpió sin golpear. En verdad lo siento, pero las dejo. No era nada importante a lo que venía. Hablamos luego. – cierra la puerta y se va.
Melisa me mira y me sonríe como disculpándose. Pero la verdad es que no me hace gracia.
- Te dije que pararas. Este no es un lugar para eso. Es mi trabajo. Mi oficina. - ella sigue con su sonrisa.
- No te preocupes tanto, ya lo entendí. Pero solo fue Callie, que no fue nadie más. No volverá a pasar, lo prometo. - estoy realmente exasperada. Todo lo que quisiera es ir tras Callie y hablar, sé que no estaba haciendo nada malo; pero no sé porque quiero explicárselo.
- Te esperare abajo, solo no te demores. Terminamos esto en otro lugar. - me guiñe el ojo y se va.
¡Diablos!
Agarro mi cabeza fuertemente, en que estaba pensando!
AH! Tengo rabia.
Me siento en el sofá y saco mi celular. Busco entre mis contactos favoritos y me detengo. Calliope.
Respiro profundo, quiero llamarla. Lo pienso. Quizás no sea buena idea.
Porque me complico tanto si todo lo que debe tener ella, es incomodidad por agarrarme en una situación así. ¡Dios! pero sus ojos, algo había allí. Quizás fue solo un destello o quizás solo eran ideas mías. Comienzo a escribir, es mejor un mensaje.
* Lo siento, sé que fue una situación incómoda.
* ¿Podemos hablar mañana?
Espero a su repuesta, pero no llega.
Comienzo a arreglar mis cosas para irme, me están esperando.
Hoy el día termino aún más distinto de como esperaba.
. . .
Punto de vista de Callie
Hoy mi busca sonó temprano, debí salir corriendo de la cama. Llegue directo a urgencias y allí pase la mayor parte del día, hasta ahora. Estuve tan ocupada que no tuve tiempo de ver a Arizona, en la mañana me mandó un mensaje para encontrarnos; pero no podía.
Ayer me dormí pensado mucho y esta mañana estaba convencida de lo infantil que fui por no responder a sus mensajes la noche anterior. Había decidido hablar con ella apenas pudiera, para que no se quedara con una impresión equivocada. Pero estuve tan atrapada en urgencias que cuando termine la última cirugía, todo lo que necesitaba era una cama. Así es que me fui directo a una sala de guardia, después de dormir un poco la buscaría para hablar. Así fue como me desperté, me sentí más descansada, fui a cambiarme de ropa, recogí mis cosas y antes de irme pase a su oficina.
Y aquí estoy ahora, caminando hacia mi apartamento como quien fuera persiguiéndome, siento ganas de vomitar, la sangre me hierve y estoy enojada.
¿Por qué mierda no golpee? Me hubiese evitado la imagen que presencie y la cual no puedo arrancar de mi cabeza.
¡Diablos! La forma en que Melisa tenía a Arizona en contra del escritorio.
Estoy mal, no puedo sentirme así.
Trate de actuar lo más normal posible, pero quería salir corriendo apenas abrí esa puerta.
. . .
Entro a mi departamento, solo tengo ganas de destapar una botella y perderme por una noche en el alcohol. Quiero dejar de pensar tanta estupidez, no tienen por qué afectarme así las cosas. Arizona tiene una novia y no había nada de malo en lo que hacían. Pero aun así no era algo que quería ver. Pero da lo mismo, nada me debe hacer perder mi vida en una botella otra vez; es mejor ir a la cama e intentar dormir.
Me saco la ropa, me cambio y me tiro literalmente a la cama. Caigo como saco de plomo. No hay ganas de retirar maquillaje, ir al baño o cualquier otra cosa. Reviso mi celular y me encuentro con un mensaje de Arizona, es de hace bastante rato y no me percate.
Respiro profundo, debo hacer lo correcto, ¿verdad?
Y lo correcto es responder a tu mejor amiga. AMIGA. Me digo a mi misma, a ver si así me entra en la cabeza la realidad de una.
*Está bien, hablamos mañana.
Y sí, fue incómodo.
Pero no te sientas mal, fue mi culpa.
Buenas noches! :)
Lo envío, supongo que sonó tranquilizador. Pero no sé de qué vamos a hablar mañana, no tiene nada que explicarme. Dejo el celular en la mesita de noche y me acomodo, necesito encontrar el sueño.
Mañana será un largo día.
- (21 de agosto 2013) -
Por alguna razón me siento nerviosa, he tratado de mantener mi mente ocupada. No he visto a Arizona, pero sé que en algún momento tendré que verla. Se volvió todo tan extraño de un momento a otro, que me da mucha rabia.
Hasta el lunes por la tarde estaba todo tan bien y ahora, siento que solo quiero correr de ella.
El solo hecho de pensar en mirarla o en encontrarme con ella, el estómago se me aprieta y vienen imágenes de su oficina con Melisa.
Y quiero, intento al menos que no me provoque nada, pero es imposible.
No quiero pensar en ello, pero es todo lo que hago.
Llevo no sé cuánto rato sentada en el sofá de mi oficina, mirando el techo y tratando de empujarme a trabajar en lo que tengo en mi escritorio. Pero no sé qué pasa conmigo, no logro concentrarme. Cierro mis ojos y pienso en el beso con Arizona, ahí está el problema. Nunca debimos traspasar esos límites, eso es lo que arruino todo. Lo que confundió en mí las cosas. Porque Arizona al parecer estar muy bien, soy yo la del problema y quien debe buscar la manera de terminar con esto.
Tocan a la puerta de mi oficina y no me muevo, no puedo, no tengo ganas.
Quien sea que es, que se vaya; si es una emergencia me llamarán. Otra vez un suave golpe vuelve a resonar. Pero ya decidí, no pienso moverme, solo me reclino más en el sillón y cierro los ojos. Cuando siento que la puerta se abre, me enderezo y veo a Arizona asomar despacio por la puerta.
- Hola, ¿por qué no abrías? - dice con algo de preocupación en su rostro. Vuelvo mi cabeza hacia atrás nuevamente y cierro los ojos.
- Lo siento, no sabía que eras tú. Solo estaba tratando de descansar. - mi voz sale apenas, estoy nerviosa.
- ¿Podemos hablar? - me pregunta con expectativas, siento su voz algo nerviosa.
- Por supuesto, dime. - no me muevo de mi posición. - te escucho. - qué diablos me pasa, me estoy comportando tan torpemente.
- Claro, Mmmm... Yo solo quería disculparme contigo. – puedo sentir que se mueve en su lugar. - por dejarte colgada el lunes y por lo que tuviste que presenciar ayer.
- Está bien, no me molesta. Obviamente me sentí incomoda ayer, pero es natural. Me sorprendí, pero eso fue todo. - trato de sonar bien.
- Bien. - no la veo, pero puedo decir que mira a todos lados y hay algo más que quiere decir. - podrías mirarme, me siento absolutamente incomoda hablándole a nadie. - suena molesta. Respiro y abro los ojos, me incorporo lentamente y la miro.
- ¿Ahí está bien? - eso salió frio, la miro y veo cruzar su rostro un destello de incertidumbre. - lo siento, solo estoy un poco cansada. Pero dime. ¿Hay algo más?
- No sé… ¿por qué no me dices tú si hay algo más? - la miro y hago una mueca con mi cara, no entiendo a qué se refiere. - mírate, estas tan rara… todo estaba tan bien y ahora estamos hablando así… y no nos conozco. ¿Qué paso?
- No entiendo a qué te refieres. – está realmente cabreada.
- Dios! Callie, porque no eres honesta conmigo y me dices que es lo que te molesta. - esta conteniendo las palabras, su expresión corporal me lo dice. - Porque no me dices que te molesto que te dejara el lunes o... - Se calla, baja la cabeza, pone sus manos en la cintura, toma un respiro y me mira. - porque no me dice que te molesto verme con Melisa. - La miro y me rió.
- ¿Qué? Porque me iba a molestar. – me río con incredulidad. No tiene por qué saber qué es lo que siento realmente, sería un error de mi parte. - Me sentí incomoda, interrumpir en la intimidad de alguien no me es agradable; sea contigo o cualquier otra persona. - me levanto del sofá. - Porque haces de esto algo tan grande. No pasó nada y ahora estamos aquí incomodas, discutiendo algo sin sentido. Nunca nos había pasado antes. - Me siento molesta, esto no era algo que quería. Pero no entiendo a qué viene eso de que sea honesta con ella.
- Esta tan extraña. Todo estaba tan bien entre nosotras y siento que me estas evitando, aunque me digas lo contrario.
- No te evito Arizona, solo me siento agotada. No te vi antes, porque estuve atrapada en urgencias y luego me quede dormida. Estoy cansada Arizona y tengo más trabajo por hacer. – le indico para que vea el alto de papeles y voy a dirigirme a mi escritorio, pero ella se mueve y se interpone en el camino. - ¿qué estás haciendo?, que te pasa.
- Estoy cansada Callie, cansada de fingir que no pasa nada entre nosotras. Lo veo, lo noto, lo siento. ¿Por qué no eres capaz de reconocerlo también? , porque no me dices que sientes celos de Melisa.
- ¿De dónde viene eso Arizona?, que diablos te pasa. - estamos muy cerca y puedo sentir como va en aumento el tenor de esta discusión. - que es lo que quieres escuchar.
- Quiero escucharte decir que... - se calla. Me mira con sus ojos llenos de… ¿rabia? ¿Deseo? ¿Tristeza? No sé... hay tantas cosas allí. - Quiero... – nuevamente queda en silencio.
- Que quieres Arizona, que quieres escuchar. - ella abre su boca para decir algo, pero se detiene, aprieta sus labios, mueve su cabeza como negando algo y sin que me dé cuenta se abalanza contra mí y solo siento como presiona sus labios en contra de los míos.
La tomo por los hombros para separarla, pero me lo impide. Ella intenta hacerme reaccionar, pero no correspondo su beso. Intento entender que está pasando por su cabeza, pero con urgencia sigue luchando con mis labios y ya no puedo hacer nada más.
La beso, pruebo sus labios y nos besamos con necesidad. Nuestras lenguas batallan, nuestros dientes chocan. Siento rabia, liberación, un montón de cosas que no se describir. Esto no es como el primer beso.
Nuestras manos comienzan a vagar por el cuerpo de la otra. Arizona se presiona a ras contra mí, sus manos van a mis brazos y suben por mi cuello, mi espalda, siento su desespero. Las mías van a sus caderas, para presionarla firmemente y no dejarla escapar.
Puedo sentir como se mueve en mi contra y me está volviendo loca en este momento. Se mueve un poco más y acomoda sutilmente su pierna entre las mías y siento que voy a desarmarme aquí mismo.
No puedo creer lo que ocurre. Mi mente no quiere pensar, solo quiero dejarme llevar.
Pero así como el deseo me está consumiendo, siento la rabia, siento la tristeza aflorar y siento impotencia. Arizona tiene novia, ayer estaba con ella y ahora está aquí. Besándome, como la besaba a ella. No lo puedo creerlo. Yo no soy esta persona.
Tomo todo lo que queda de fuerza en mí, aprieto mis manos en sus caderas y la separo de mí. Me siento mal, estoy enojada. Nuestros cuerpos están separados, pero no he sacado las manos de sus caderas. Mis brazos están extendidos con fuerza, para no permitir que se acerque nuevamente. Mi cabeza esta inclinada, no quiero mirarla.
- Detente... esto está mal.
- Porque... - su voz es apenas un susurro. - Calliope, yo... - la interrumpo.
- No Arizona, tu nada... yo no soy esto... tú tienes una novia... qué diablos te pasa, no puedes llegar y solo besarme y... – me interrumpe.
- Sé que es lo que querías también, lo puedo sentir cuando estamos juntas. - Ella trata de buscar mi rostro. - No puedo resistirme más, yo... sé que está mal, pero no puedo… no…
- Basta. – lo digo enojada. Me separo y me doy la vuelta, necesito ordenar mis pensamientos. - Tu Arizona. Tú tienes novia. - me volteo a ella, tengo una mano en mi cintura y la miro desafiante. - Tu... no puedes venir aquí... a mi oficina a... esto... no puedes. - siento que mis ojos se están llenado de lágrimas.
- No me pareció que te molestara. - ella me dice y su voz a subido. - ¿Que te detiene, Laura? Ella ya no está Calliope! ¿Quieres guardar su memoria? ¿Porque no lo hiciste antes, cuando te follabas adormecida e inconscientemente con desconocidos? - se silencia. - Lo siento... yo... no sé de dónde ha salido eso… No debí... - dejo de escuchar todo lo que me dice.
Estoy en shock. No me muevo, no siento, no respiro.
¿Por qué menciono a Laura? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
No quiero derramar mis lágrimas, pero me siento triste.
Debo controlarme y no decir algo de lo que me pueda arrepentir.
Me siento mal, ¿porque me permití esto?.
Porque me abrí a alguien, incluso como amiga.
No puedo creer que Arizona haya dicho algo como eso, es mi amiga. Confié en ella, pero...
Dios! una parte de mí, me dice que todo eso vino de la rabia y toda de esta locura que está ocurriendo entre nosotras ahora mismo.
¿Porque fuimos tan lejos?
No tengo fuerzas para discutir, todo lo que sentía se ha esfumado. Todo lo que tengo ahora es tristeza.
Abro mi boca para decir algo, pero siento un nudo en mi garganta. Lo trago, aprieto mi mandíbula para ayudar a controlarme.
Respiro y digo con más tranquilidad.
- No sé qué diablos acaba de pasar, ni porque llegamos a esto. - mi mandíbula sigue apretada. - pero quiero... – respiro - necesito que salgas de mi oficina.
- Calliope, yo... - la interrumpo.
- No vuelvas a llamarme así... solo vete... por favor... quiero estar sola. Necesito que te vayas por favor.
El tiempo parece detenerse.
Quisiera que este momento desapareciera y hacer como si nunca sucedió.
Todo estaba tan bien y ahora...
. . .
A veces las cosas no salen como las esperamos.
. . .
Quiero un gran vendaval que pueda barrer las tristezas y un remolino que succione las lágrimas.
Quiero una tregua que aplaque el dolor y un abrazo que cobije el corazón.
Quiero que de un soplido vuelva la sonrisa y se levante el espíritu.
. . .
PD: Lo siento, quizás el capítulo no era como quisieran. Pero las musas andan demasiado lejos.
Espero que para el otro capítulo encontrarlas.
Disculpen los errores, no lo he revisado. Solo escribí y lo subí.
Sus comentarios y opiniones, siempre ayudan.
.
.
.
