Capítulo 11: "El puente del destino"
Tetsuko Hiragane había vivido muchas cosas en su vida. Pero estar montado sobre una tortuga gigante que parecía correr más que un caballo de carreras no era una de ellas.
Maito Gai mantenía la retaguardia y por instantes sentía una conmoción varios metros tras él ¿Acaso sus perseguidores estaban más cerca de lo que se imaginaban? Dio un leve vistazo sobre su hombro pero sólo se encontró con la más absoluta oscuridad. Más allá del punto de donde avanzaban no se veía nada. De hecho de no ser por los instintos de Ninkame y la cercanía de sus discípulos él ya se hubiera perdido.
La parte mala de todo eso no era el hecho de que los estuvieran persiguiendo, era el no saber cuantos y que clase de armamento llevaban. Después de las explosiones de los sellos que había plantado, el bosque había quedado en silencio, tan sólo interrumpido por un repentino movimiento de tanto en tanto cerca de ellos.
Más adelante Neji llevaba la guía del grupo. Usando el byakuugan podía virtualmente ver con claridad todo a su alrededor, a varios metros de distancia. Incluso a sus dos compañeros que le seguían a una cierta distancia para no perderlo de vista. No estaba muy seguro de la actitud de Tenten. Quizás era verdad, no era el momento de hacer o decir cosas personales. Entonces se detuvo, la vasta mirada del byakuugan le estaba mostrando algo extraño. El resto del equipo pronto se puso a la par.
– ¿Pasa algo Neji? –Pregunto Maito Gai acercándose.
–Los tengo a la vista. –Dijo el joven Hyuuga- Son cerca de veinte o treinta, parecen bien entrenados… detecto algo en sus ojos, es chakra… pero diferente.
– ¿Cómo si fuera algo mecánico? –Preguntó Tenten.
Neji se le quedó viendo un instante, era como si no hubiese pasado nada entre ellos. Algo que en ese momento considero bueno, trató de dedicarle una sonrisa pero ella sólo encaró las cejas, para él fue un claro "No te des ideas" que le cayó como balde de agua fría.
–Parece que llevan algo, como un aparato. –Dijo tratando de mantener la compostura.
–Creo saber que es lo que pasa. –Tenten miró a Maito- Sensei, tengo una idea.
El hombre ladeó la cabeza pero después sonrió con fiereza al ver la determinación de la chica.
–Entonces adelante, demostremos la fuerza del fuego juvenil.
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Los perseguidores disminuyeron su marcha a medida que se acercaban al claro donde se suponía que estaba su líder custodiado por aquellos ninjas. Antes de hacer explotar la aldea, los habitantes les habían dicho que era una causa perdida. Pero la única causa perdida era de aquellos pobres idiotas que se quedaron sin hogar.
El guía del grupo se detuvo cerca del claro y descubrió que no había nadie. Aquello era extraño. Sabía que los Ninjas estaban en la zona. Hizo una seña y todos comenzaron a moverse con cautela revisando cada matorral, árbol o piedra en el sitio.
Algo salió justo en el centro del claro, de la tierra misma. Los hombres sólo alcanzaron a distinguir un pequeño cohete de papel antes de que una intensa luz estallara justo en su cara.
También, debajo de la tierra apareció Neji que cargó contra un grupo de tipos que aun se retorcían de dolor cubriéndose el rostro con ambas manos. Golpeó con precisión sus puntos de chakra y cayeron al suelo como fardos. Tenten cayó desde la parte alta de un árbol con un par de tonfas en la mano. Un hombre cometió el error de mirar hacía arriba en ese momento y recibió el golpe en plena cara, la chica se movió rápidamente, agachada, tirando golpes contundentes a las piernas del enemigo, inutilizándolos eficazmente. Algunos de los que no habían quedado cegados por la luz trataron de escapar pero Maito Gai y Lee les cortaron el paso. Todos se quedaron de piedra, indecisos entre atacar y rendirse. La luz de la bengala disminuía lentamente y Maito Gai pudo apreciar unos extraños anteojos que llevaban sus perseguidores.
–Así que de esa manera podían seguirnos en la oscuridad. –La sonrisa de victoria del amo del spandex era más brillante que las bengalas- Interesantes artilugios, lastima que tenemos una experta en armas que sabe contrarrestarlos.
El grupo sobreviviente pudo ver como las tres cuartas partes de sus fuerzas estaban diseminadas por el suelo, inconcientes o demasiado lastimados para poder actuar. Su líder, Tetsuko estaba sentado sobre una enorme tortuga roja que parecía sonreír muy satisfecha y eso resultaba más inquietante que la expresión del hombre de verde.
Uno de ellos, quizá desesperado ante la situación o tal vez envalentonado por el momento, hizo un movimiento muy rápido, llevándose las manos al arma que cargaba en su hombro. Neji notó que era uno de esos ruidosos tubos de pólvora. Estaba algo lejos del sujeto pero aún así intentó acercarse a el. Lee también notó el intento de usar el arma y brincó en su dirección lanzando una patada voladora El golpe hizo que girara en redondo, apuntando su arma en dirección de Neji que ya estaba a escasos centímetros de él. Tomó al arma por el cañón, apartándola de su cara y le aplicó un golpe al tipo justo en el centro de su sistema nervioso.
Tenten vio todo el movimiento sin preocuparse demasiado. Aquellas cosas eran demasiado lentas y ruidosas como para que representaran un peligro real. Pero entonces vio que el desvío de Neji colocaba el tubo justo en su dirección. El golpe de su compañero provocó que el hombre se convulsionara y jalara del gatillo.
Fue primero un estruendo, Tenten pudo sentir que había peligro y se movió lo más rápido que pudo, pero no fue suficiente, sintió un golpe en su hombro, cerca del hueso, después se convirtió en un dolor intenso y caliente que agarrotó su brazo, Dio un grito mientras a causa del impacto caía de espaldas. Aquello provocó un desconcierto que algunos de los hombres aprovecharon para escapar. Los ninjas parecían desconcertados ante la extraña capacidad de aquella arma.
Neji pudo ver el artefacto, pudo ver como le cerraba las terminales nerviosas al enemigo, pudo ver como los músculos de la mano tensaban provocando el disparo. El pequeño proyectil fue casi un borrón a través del byakuugan, aterrado se dio cuenta de la trayectoria y de cómo aquel pequeño pero letal pedazo de metal impactaba el hombro de Tenten.
Lee estaba casi orgulloso de su "entrada dinámica" cuando vio que aquel truhán trataba de sorprenderlos. Había reaccionado a tiempo. El golpe fue perfecto y preciso, la intervención de Neji tan sólo era un remate que el consideró innecesario. Pero entonces vino el disparo y al ver como caía su compañera sintió que el corazón lo aplastaban con un puño invisible.
– ¡Revisen la herida! –Ordenó Maito reaccionando de inmediato. Tan sólo había un arma de fuego entre aquellos tipos así que no había amenazas inmediatas, le hubiera gustado atraparlos a todos pero la prioridad estaba ahora en Tenten- ¡Ninkame asegúrate que nuestro invitado no haga ninguna tontería!
–Déjame ver que clase de herida es esa. –Neji se acercó solicito a la chica.
–Estoy bien. –Dijo ella en voz baja- Solo fue un rasguño.
– ¡Fue un error imperdonable! –Lee revoloteaba alrededor, tratando de intervenir- ¡Juro que daré quinientas vueltas al monte de los Hokages por esto!
–Dije que estoy bien. –Dijo ella mientras trataba de evitar que Neji la tocara- Solo necesito unas vendas y sacar ese pedazo de metal del hombro.
–Pero la herida…
–Yo puedo usar el byakuugan para…
– ¡¡Dije que estoy bien, maldita sea!! –Restalló la chica poniéndose de pie abruptamente.
Los dos muchachos retrocedieron un poco, desconcertados.
–Has estado actuando muy rara desde que salimos. –Observó Neji.
– ¿Rara, yo? –El tono de voz de la chica tenía dejos de ironía- Ustedes dos son los que… simplemente me han estado… ¡Maldita sea no los entiendo! –La chica parecía que iba a soltar el llanto- Nunca me habían prestado atención y de repente es como si me hubiera convertido en el primer premio de alguna estúpida competencia. –Tragó saliva y se llevó la mano al hombro herido- No quiero sus atenciones, yo me puedo curar sola.
Se dio la vuelta y fue a donde había caído su mochila, pasando deliberadamente por encima de los enemigos que habían sido derribados. Neji y Lee intercambiaron una mirada de vergüenza y después miraron a su sensei. El hombre del spandex verde simplemente se alzó de hombros y les hizo la seña de que se mantuvieran alertas.
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Tenten sintió que iba a desmayarse pero logró sacar el perdigón de su hombro sin soltar un solo grito. Inmediatamente aplicó la pomada para cicatrizar y apretó las vendas en la herida. Había gruesas lágrimas resbalando por su cara, quería pensar que el dolor era el culpable, pero había otras cosas que también la tenían en ese estado.
Neji y Lee… Ambos nombres revoloteaban en su cabeza y no había manera de que se los pudiera sacar. Por diferentes razones. Incluso ahora que tenían un peligro inminente sobre sus personas, no dejaba de pensar en las cosas que le estaban pasando. En la manera en que Lee y ella se trataron en aquella cita, en las pláticas con Neji y en las consecuencias de todo eso. Aun tenía el sabor de los labios de Neji en su mente y en las cosas tan extrañas que sintió cuando vio a los dos muchachos después de eso. Después durante la misión, la manera en que ellos trataban de portarse diferente, como si compitieran por llamarle la atención ¿No habían quedado que no tocarían asuntos personales? Incluso ella misma. Se preocupo por Lee al verlo herido, no la clase de preocupación normal y después la reacción de Neji la hizo sentirse culpable, a pesar de no haber hecho nada malo, pero ahí estaba, no entendía lo que estaba sintiendo y decidió cambiar la confusión por la furia, al menos eso si lo entendía… y también el remordimiento de haberles gritado a los dos de esa manera ¿Pero no era por culpa de ellos que se sentía así? De nuevo esa desagradable sensación de no entender. Meneó la cabeza y haciendo un pequeño esfuerzo se puso de pie.
Hizo un par de movimientos para ver si su brazo respondía. Por fortuna al quitar el perdigón ya sólo sentía una molestia ligera. Nada de que preocuparse. Miró al cielo y se dio cuenta de que ya empezaba a clarear; sobre las copas de los árboles se veía el discreto tono azul y rosa del amanecer. Cerca de ahí Lee hacía guardia junto a Ninkame. Neji estaba de pie sobre la rama baja de un árbol, tenía el byakuugan activado y parecía mirar un punto más allá del espeso bosque.
–Están reagrupándose. –Dijo Neji mientras saltaba al suelo- Parece que hay ahora una treintena de esos hombres… armados con tubos de pólvora.
Tenten se llevó la mano al hombro herido. Maito Gai se cruzó de brazos pensativo.
–Esas armas son demasiado veloces… incluso si logrará abrir todas las puertas secretas. –Apretó los labios- Tenemos que avisar a los aliados de Suna que necesitaremos refuerzos. –Miró a la tortuga quien parecía expectante- Contamos contigo, Ninkame.
El animal simplemente asintió y se sacudió a su "carga" con un simple movimiento. Sin mediar palabra dio la vuelta y salió disparada en dirección a Suna.
–Llevaremos al hombre hasta el puente. Ahí haremos una defensa cerrada hasta que llegué la ayuda. –Los muchachos iban a asentir pero Maito los detuvo- Se… se que hay demasiados problemas entre ustedes… la llama de la juventud a excedido su ardor y quizás es mi culpa, por no haber guiado sus pasos correctamente.
– ¡Sensei! –Lee dio un paso adelante pero la mirada inflexible de su maestro lo detuvo.
–No hay excusas ni frases alentadoras esta vez. Si las cosas salen como debe de ser, les prometo que hablaré con Tsunade-sama para que se les asignen diferentes equipos, para que no tengan que volver a mezclar… deber con sentimiento.
Los tres muchachos permanecieron en silencio, parecían avergonzados, pensativos. Neji levantó los ojos para dar una ojeada a su maestro.
– ¿Y si las cosas no salen bien?
–Entonces no habrá de que preocuparse. –Maito Gai hizo una especie de mueca triste y después puso un rostro severo- ¿Qué tan cerca están de nosotros?
–Poco más de medio kilómetro. –Dijo Neji con la vista aun fija en su sensei- Vienen despacio. Sin duda evitaran un encuentro como el anterior.
–Nos moveremos por separado. –Dijo entonces el maestro- Si quieren usar esos tubos de pólvora tendrán más problemas en apuntar a blancos independientes. Yo llevare a nuestro invitado.
–Si me soltaran podrían vivir más tiempo. –Gruño Tetsuko- Están caminando a su perdición. Nunca llegarán al puente.
–Llegaremos al puente y tú enfrentaras a tu destino. –Neji le dedicó un gruñido- Somos el mejor equipo de ninjas de Konoha y ni un centenar de esas armas podrán detenernos.
Por un instante, Maito Gai estuvo a punto de sonreír pero cambio su expresión mientras levantaba al prisionero maniatado y lo ponía en su espalda. Tras una pequeña seña el equipo comenzó a avanzar a paso rápido, tratando de mantener una distancia prudente entre ellos.
Neji había estado viajando con el byakuugan activado y pronto sintió los estragos de ello. Apretó los ojos un instante y desactivó su línea de sangre, se llevó la mano al bolsillo de su túnica y sacó una píldora de soldado para recuperar las fuerzas, lo pensó mejor y decidió guardarla, tenía la ubicación de los perseguidores y necesitaría de todo su chakra cuando se llegara la hora de combatir.
Finalmente y tras media hora de correr y saltar entre los árboles llegaron a un claro. El bosque era partido a la mitad por una enorme zanja de casi cien metros de ancho y tan profunda que era imposible distinguir el fondo. Unos pocos metros a la derecha de donde habían llegado pudieron ver un macizo puente de madera, sujeto con cables de hacer y pilares de cemento en las orillas.
Lee miró nervioso a su alrededor tratando de sentir o escuchar algo más que el sonido de los pájaros y el mecer de las hojas al viento. Pareciera que el bosque estaba vacío.
Neji sacó su píldora de soldado y la tragó sin más ceremonia. Cerró los ojos y relajó su cuerpo, permitiendo que la píldora actuara rápidamente, tuvo un leve estremecimiento y sus reservas de chakra se llenaron a tope. Era extraño sentirse lleno de energía y agotado, al mismo tiempo. Entonces volvió a activar el byakuugan y tuvo una visión bastante amplia de la zona.
–Parece que nuestros "amigos" están más cerca. –Dijo Neji- Unos doscientos metros, avanzando por esa dirección.
"Maldita visión Hyuuga" Pensó Tetsuko "Pero aún no han descubierto todas las sorpresas"
–Tenemos que movernos más rápido. –Gai empezó a tener un mal presentimiento- Una vez que atravesemos el puente….
No pudo terminar la frase, una andanada de perdigones se estrellaron el en suelo seguido por el estruendo de las armas de fuego. Los ninjas saltaron en diferentes direcciones. Una segunda andanada de perdigones los hizo correr en dirección al puente.
– ¡Están demasiado lejos para usar nuestras armas! –Gritó Tenten mientras sentía que los disparos pasaban demasiado cerca- ¿Qué tan lejos pueden llegar esas cosas?
Maito tomó al prisionero como si fuera un saco vacío y se lo arrojo a Lee.
–Crucen el puente, escóndanse en los árboles, no den un blanco fácil.
Una nueva serie de disparos los hizo saltar y esta vez algo pasó rozando la cabeza de Tetsuko.
– ¡¡Imbeciles, me vana dar a mí!! –Rugió enfurecido.
Lee se dio cuenta de eso y colocó al hombre de manera de escudo, cosa que provocó que Tetsuko pataleara y protestara, pero Lee parecía no muy afectado por ello. Corrió para ponerse a la altura de Tenten y de esa manera escudarla también. Ella parecía protestar pero prefirió mantener la boca cerrada. Neji notó el gesto y sólo asintió con la cabeza. Lo que su byakuugan le mostraba no era alentador, Como lo había visto, eran treinta hombres, todos armados con esos odiosos tubos de pólvora, disparaban diez mientras los otros recargaban, pero lo hacían tan rápido que parecía una sola ráfaga. No podía llegar hasta ellos sin arriesgarse a recibir un tiro. No, no tenía caso tentar al destino para hacerse el héroe.
La siguiente andanada de tiros causo que pedazos de cemento de los pilares salieran volando, estaban ya en el puente y pronto llegarían al otro lado. En ese momento el ninja cautivo comenzó a patalear con más fuerza aún. Estaba desesperado.
–¡¡No crucen, esos idiotas no la desconectaron!!
Tenten sintió primero el peligro. Neji vio entonces un delgado hilo que iba de la base del puente al centro de este donde había un barril de apariencia sospechosa amarrado bajo las tablas. Cuando Lee y Tenten lo pasaron el chakra de estos lo activo, llevando una señal directo al barril.
Entonces todo comenzó a ir en cámara lenta para Neji, Pudo ver como Lee soltaba al prisionero y sujetaba a Tenten para levantarla e ir más rápido, sintió que las tablas del puente temblaban y que el barril se convertía en una cegadora luz blanca, aquello lastimó sus ojos, el puente comenzó a levantarse envuelto en una bola de fuego pero alcanzó a hacer una cosa más. Cargó su mano con todo el chakra que pudo y aplicó la técnica de "La palma de aire"
– ¡Hakke Kuusho! –Gritó al tiempo que la ráfaga de energía empujaba a sus compañeros al otro lado del puente.
Entonces todo volvió a la velocidad normal, la explosión lo lanzó para arriba pero alcanzó a esquivar las esquirlas de madera ardiendo, no podía verlas pero si podía sentir que se acercaban, quedó tan sólo un instante en el vacio antes de empezar a caer, buscó a tientas algo en que asirse y se aferró a un pedazo de cuerda, deseando que no se fuera a reventar.
Hizo un vertiginoso viaje contra el muro del acantilado y se estrelló con fuerza, por fortuna la cuerda a la que se sujetaba no cedió y quedo suspendido.
–¡¡Maldita sea, Tetsuko cayó al vacío!! –Gritó alguien en la espesura.
–¡¡Mátenlos a todos!! –gritó alguien más
Las ráfagas de disparos se hicieron más intensas. Tenten trató de llegar a donde estaba Neji pero no podía. Entonces escucho el escalofriante sonido de un perdigón golpeando algo blando y a Neji lanzar un gemido de dolor.
Maito Gai estaba aun del otro lado, tratando de salir de su cubierta tras un árbol cuando vio la explosión del puente y como Neji y el prisionero caían al vacio. No sintió ninguna pena por Tetsuko. El criminal atado de manos y pies cayó mientras gritaba y maldecía. Que Kamisama lo juzgara ahora. Suspiró aliviado al ver que su discípulo estaba colgado del lado correcto del puente, sólo era cuestión de que trepara para…
Los disparos trazaron una línea en la pared hasta que dieron contra la espalda de Neji. Justo en centro de su camisa se empezó a formar una mancha roja, el chico parecía querer soltarse en cualquier momento.
Maito Gai rugió furioso y se lanzó contra el enemigo mientras dejaba que la ira y el chakra acumulado en su cuerpo comenzaran a abrir las "Puertas celestiales" de su cuerpo, un perdigón paso tan ceca de su cara que le dejo una marca sangrante, otro más le abrió una herida en la pierna pero apenas si lo notó, estaba fuera de sí. No iba a permitir que nadie tocara a sus muchachos, nadie.
Saltó sobre el primer grupo antes de que pudiesen reaccionar, pateó y dio puñetazos haciendo crujir huesos y saltar sangre a diestra y siniestra. Los hombres corrieron para ponerse a salvo mientras trataban desesperadamente de recargar sus armas y detener al enloquecido amo del taijutsu.
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Los disparos habían cesado. Tenten se asomó por encima del tronco donde estaba oculta, con un kunai listo para ser arrojado, vio el bosque en silencio y alcanzó a escuchar algunos gritos aislados. Sin duda Maito Gai se hacía cargo de la situación ¿Y Neji?
Corrió en dirección al puente caído, antes de ser arrojada alcanzó a ver al prisionero ser lanzado por los aires, tal vez estaría muerto, pero eso podía significar… Sacudió la cabeza, tratando de alejar aquella siniestra idea de su mente; el lugar aún estaba hacía humo. Al acercarse y mirar por la orilla sintió una mezcla de alivio y temor. Neji estaba colgando algunos metros mas abajo, pero no se veía en buen estado.
– ¡Aguanta! –Gritó la chica mientras abría su pergamino de invocaciones- ¡Tengo una cadena bastante larga, no te sueltes!
Neji levantó la cabeza y miró a Tenten que ya empezaba a bajar la cadena para sujetarlo, una sonrisa triste se dibujo en su rostro.
–Es tarde… no puedo sujetarme.
– ¡No digas idioteces, Neji-kun! –Le gritó ella con el corazón en un puño- ¡Sujeta la cadena!
Neji vio un movimiento brusco y entonces apareció Lee, bajando en rapel, para alcanzarlo.
– ¡No permitiré que mi rival termine de esa manera! –Dijo mientras bajaba- ¡Dame la mano!
–Tan solo… Tan solo cuídala, por mi…
Neji cerró los ojos y su cuerpo se relajo totalmente, Lee gritó lleno de frustración cuando la mano de su compañero de equipo resbalo inerte entre las suyas y Neji Hyuuga cayó al vacío, perdiéndose entre las sombras de abismo.
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Maito Gai casi había mermado a las fuerzas enemigas, pese a su fuerza en armamento eran peleadores mediocres que no tenían nada que hacer contra él. Pero algunos de ellos lograron tomar una distancia prudente y dispararon en contra del ninja.
El amo del spandex vio los proyectiles venir a el, su mente y cuerpo estaban tan acelerados que pudo definir la trayectoria antes de que llegaran su destino. Sintió que podía esquivarlas pero entonces algo más se interpuso en su camino. Una columna de arena se formo ante él y los perdigones quedaron atrapados sin llegar a tocarlo.
Los hombres sintieron que el estomago se les encogía de miedo al ver aquella muralla de arena surgir justo enfrente del enemigo, aquello solo podía significar una cosa. Uno de ellos trató de correr, pero algo sujetó su pierna y lo hizo caer, los demás trataron de imitar su huida al ver que una "mano" de arena lo envolvía. No dieron ni tres pasos cuando un extraño y enorme títere les cortó el paso.
Maito Gai escucho una voz muy profunda decir "Funeral del desierto" Y entonces el hombre fue aplastado por la arena que lo envolvía, el títere disparo una serie de dardos y cuchillos a los sorprendidos maleantes. Todo acabó en un momento, sin más que hacer, El jounin de Konoha se empezó a relajar y dejó que sus niveles de chakra regresaran a la normalidad.
De entre los árboles apareció un muchacho bajito, de cabellos rojos y marcadas ojeras en sus ojos. Gaara de la arena miró con gesto cansino a Maito Gai.
–Lamento la tardanza. –Dijo en un tono neutro- Pero encontramos el almacén de estos tipos cerca de nuestras tierras y lo destruimos… ¿El prisionero?
–En el fondo del acantilado. –Respondió Maito con calma. Pero recordó entonces algo muy importante- ¡Uno de mis muchachos está en problemas!
Gaara giró en redondo, siguiendo a maito gai quien ya corría en dirección al puente caído.
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Tenten gritó como nunca lo había hecho mientras estiraba la mano para tratar, inútilmente de sujetar a Neji, quien se perdía en las sombras del abismo.
Sintió que su corazón estallaba ¿Qué demonios estaba pasando? Los ojos se le nublaron debido a las lagrimas y sus gritos los escuchaba como si fuera otra persona, sintió que alguien la sujetaba de la cintura. Era Rock Lee que estaba tratando de impedir que cometiera alguna locura.
– ¡Hay que sacarlo! –Dijo ella- ¡Puede estar herido, puede estar vivo!
De nuevo rompió en llanto y Lee la sujetó contra su pecho. En realidad se dio cuenta de que eso era lo único que podía hacer. Levantó la vista y vio a su maestro cruzar el acantilado a través de un puente hecho con la arena de Gaara; justo detrás de él venía Kankuro con una expresión neutra en su rostro.
–Neji cayó al vacío. –Dijo Lee tratando de sonar lo más profesional posible.
Kankuro se asomó al borde del abismo y alzó una ceja.
–Parece que Temari encontró algo.
Hubo una corriente de aire que ascendió del lugar y Temari de la arena apareció montada en su abanico. Llevaba a alguien con ella. Tenten levantó la vista y sintió que el corazón se le detuvo un instante.
–No alcancé a rescatar a uno. –Dijo Temari mientras descendía- Hizo un muy interesante cochinero allá abajo, afortunadamente el otro quedó atrapado en una saliente.
Tenten levantó la vista y vio que Temari llevaba a Neji en los brazos, lanzó una exclamación de sorpresa y corrió al lado del muchacho que era depositado con cuidado en el suelo.
– ¡Neji! –Dijo ella abrazándolo- ¡¿Porqué no sujetaste la cadena?! ¡Pedazo de estúpido!
Por toda respuesta el muchacho estiró con dificultad y le acarició la mejilla, Tenten sonrió por encima de las lágrimas y lo abrazó tiernamente.
Rock Lee veía todo eso alejado y sintiéndose muy extraño, estaba decepcionado, triste y de alguna manera al mismo tiempo aliviado.
– ¿Todo esta bien? –Pregunto en ese momento Kankuro acercándose al muchacho de las cejas pobladas.
Lee miró a su interrogador y después al lugar donde Neji y Tenten estaban, suspiró lastimosamente y después le dio la espalda a la escena.
–Si. –Dijo alejándose del lugar- Parece que todo esta bien...
CONTINUARA...
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Notas del autor:
Vaya... demasiado trabajo y poca diversión hacen de Kaio un chico triste.
Estas últimas semanas han sido un verdadero desastre para mi vena de escritor pero a pesar de las fallas me logré recuperar y aquí esta otro capítulo más de la serie y por cierto es el penúltimo capítulo.
Esta vez no tardaré tanto en publicar y estén al pendiente de un par de importantes avisos sobre proyectos a futuro que están reservados ¿Nos leeremos pronto!
Sigue: "Sin nubes en el cielo"
